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Author of 16 Stories |
Bueno, ¡hola a todos nuevamente!
Aquí os traigo mi primer fic shonen-ai de Beyond Birthday y L. Estoy a la espera de que me den una tabla en la comunidad 10fandoms de Livejournal, así que por ahora no tendrá título y, por otra parte, quizás tenga que meter alguna palabreja con calzador para que me cuente en el reto.
El conjunto del fic se llamará "One step beyond" (Una paso más allá), un título tan inteligente y con un detalle tan sutil que creo que me ha quemado la mitad de las neuronas xD Bah, creo que suena bien... y yo soy bastante pésima para los títulos, qué le vamos a hacer.
A lo que voy: serán diez fics centrados en la relación de BB y L, por lo que puede haber spoilers a porrillo tanto del manga como de la novela, sexo o mera insinuación ambigua, no lo sé, depende de por dónde me dé y de la escena que se trate. El caso es que me moría de ganas por escribir sobre mi locuelo preferido y, concretamente, hacer que interaccionaran él y L.
Respecto a este capítulo en concreto, debo decir que estoy bastante satisfecha, lo que es muy raro en mí. Me he divertido mucho escribiéndolo y ha fluído con relativa facilidad... me he sentido cómoda retratando a B, pese a los pocos datos con los que contamos, casi nulos en el caso que a mí me ocupa en estos fics. Es un one-shot algo extraño, pero es que con ese tipo de por medio ésa es precisamente la sensación que quiero que cause: BB es impredecible y voluble, propenso a las salidas de tono... por no hablar de que perdió la chaveta hace tiempo... creo que su carácter cínico y sádico, su ambivalencia de sentimientos hacia L unido a su complejísimo mundo interior (y es que su trauma no es para menos) son factores interesantes para estudiar en estos fanfics... espero hacer un trabajo aceptable.
Así pues, aquí tenéis el primer capítulo. Aclarar que la cancioncilla es un poema que me encanta del escritor y dibujante Edward Gorey (en serio... ¿no véis a BB canturreando algo así?). Y, por cierto, la simbología de las flores no me la he inventado, que conste, jeje... me gustan bastante y en Iconografía he dado el significado de muchas de ellas; no fue difícil buscar algunas que me valieran para mi propósito.
Poco más que añadir: cuidadito que tiene algo de lenguaje malsonante.
Confío en que os guste... es mi primer trabajo propiamente de este par, así que perdonad el posible OOC pero, aún así, rebatid y criticad lo que deseéis, como os digo siempre.
Uh, ahora que caigo... ¿no tendré que explicar a estas alturas quién es Beyond Birthday, no? Es que creo que no he explicado otra cosa más veces en mi vida, ¡jajajaja! Si andáis perdidos, os aseguro que poniendo "Beyond Birthday" o "Another Note. The Los Angeles BB Murder Cases" encontraréis información suficiente sobre este personajillo y sobre la novela de Death Note (que recomiendo encarecidamente, pese a sus lagunas y contradicciones, especialmente a los fans de L).
Un saludo a todos, y ya sabéis: los créditos de la idea original y personajes para Takeshi Obata-sama y Tsugumi Ohba-sama.
I
Sing tirraloo, sing tirralay,
The Wuggly Ump lives far away.
How most unpleasing, to be sure!
Its habits are so obscure.
Sing jiggleping, sing jogglepen,
The Wuggly Ump has left its den!
Aquella tarde todos los demás niños pudieron observar, entre murmullos pavorosos, al singular B deambulando anodinamente por el vasto jardín, siseando su peculiar cantinela, desagradable y chirriante como una polea mal engrasada, espeluznante y alarmante como el vestigio de una pesadilla reciente.
Bajo la bóveda crepuscular, el revoloteo de los pájaros le circunda hipnóticamente, y él responde, en su siniestra felicidad, al gorjeo: la estampa irreverente de un pseudo San Francisco de Asís herético, un monstruo que se ríe de la Muerte y del mismísimo Dios.
...
We pass our happy chilhood hours
In weaving endless chains of flowers.
When play is over, we are fed
On wholesome bowls of milk and bread.
Sing twiddle-ear, sing twaddle-or,
The Wuggly Ump is at the door!
- Toc, toc…- canturreó parsimoniosamente una voz lacerada en el umbral de la puerta, con un tono de un escamoso optimismo.
L se giró bruscamente. Siempre era así. Aquel hombre tenía la virtud, si podía llamársele de ese modo, de camuflarse en la nada, fusionando el sonido de sus pasos y de su respiración con el silencio, disfrazando su figura y el fulgor de su iris purpúreo con la impenetrable oscuridad, de modo que cuando por fin su presencia era advertida ya era demasiado tarde. No había vez que no consiguiera pillarle desprevenido… y no era algo que le agradara en lo más mínimo, ciertamente. Era muy distinto a las apariciones repentinas de Mello saltando sobre sus hombros como un potrillo revolucionado en un asfixiante abrazo de risas y gritos de júbilo. Totalmente distinto. B era un fantasma, grotescamente risueño, como sujeto a una muda amenaza que jamás cumplía. Siempre era así…
- Buenas noches, Beyond. – fue la lacónica respuesta.
Un joven de elevada estatura y cabellos negros como un cuervo a medio desplumar entró con aire lánguido en la habitación, en un aspaviento entre altanero y benévolo,
- ¿Cómo está mi pequeño detective? – susurró alargando las sílabas finales, rodeándole con sus nervudos brazos y acercando la boca a su nívea cerviz. Sin esperar respuesta, jugueteó con la nariz por entre sus mechones de azabache, para acabar estampándole, de súbito, un sonoro beso en la mejilla.
La víctima optó por ignorar el gesto. Era su habitual reacción: hacer caso omiso de sus insinuaciones, como si nunca, ¡cosa curiosa!, se dieran lugar. Mas, pese a semejante alarde de pasotismo, su captor percibió cómo las comisuras de los labios de L se tensaron.
- Estoy bien, Beyond… cansado, eso sí. Gracias por preguntar. – contestó en su inalterable neutralidad.
La horrísona mueca de B se sesgó ladinamente, esta vez buscando traviesamente su boca y ciñéndose aún más oprobiosamente contra su escuálida silueta.
- Pobrecito… tanta malevolencia e inmoralidad recayendo sobre una espalda tan delicada… tu tarea es tan pesada, mi pequeño detective… - ronroneó, quejumbroso.
B olía a mermelada, como si de verdad se hubiera bañado a conciencia en una tinaja llena de confitura de fresas. Lawliet sintió su aliento afrutado cerniéndose sobre sus labios, y se revolvió, incómodo. No entendía ni quería entender semejante actitud. No podría decir el motivo exacto; sencillamente sabía que aquello no estaba bien.
Problemas. Problemas. Problemas innecesarios. Eso es lo único que viene a su mente.
En la boca sólo se besan las parejas, y nosotros, definitivamente, no somos novios, piensa en su infantilismo incurable.
Es B.
No quiere besarle. Sencillamente no quiere.
Y sabe que B es plenamente consciente de que no quiere que le bese.
No es animadversión.
Es… otra cosa.
- Tus… tus explícitas muestras de afecto no son necesarias, Beyond… quiero decir, deja de….
E insiste. Insiste.
Una y otra vez.
Es… raro.
Bueno… en ese aspecto, él no es precisamente quien para tirarle la primera piedra, desde luego que no.
No, hay algo más… algo más que L no es capaz de puntualizar verazmente.
B es inextricable. Su deliberada extravagancia es desconcertante. Por no hablar… ojala se equivoque, pero… pondría la mano en el fuego: juraría que le imita. Y la idea que puede esconderse tras semejante mimetismo milimétrico escapa a su discernimiento.
B es una sombra.
Un escalofriante reflejo maquiavélico en el espejo.
No le comprende.
Y, por todos los demonios… ¡que deje de intentar besarle!
- Oh, vamos, vamos… no pongas esa cara de arisco… si hasta te he traído un regalito de bienvenida. No irás a rechazarlo después de todo el cariño y esfuerzo que he depositado en él, ¿verdad…?
L le miró, escéptico, aún con los dedos crispados sobre sus rodillas encogidas, tratando de dilucidar qué abominación podría haberle traído atendiendo al tamaño de sus bolsillos… ¿un polluelo abrasado por el sol al caerse del nido?, ¿una rata con la cabeza aplastada por una ratonera? No… estaba al tanto de ese tipo de ocurrencias de mal gusto hacia los demás huérfanos, pero sabía que con él era diferente. Cabía esperarse algo inapropiado y fuera de lugar, pero no alguno de sus sadismos. ¿Algo dulce robado de la despensa, quizás…?
- Cierra los ojos.
La sonrisa diablesca que acompañó al mandato sólo consiguió que L frunciera aún más el ceño.
- No.
- Ciérralos. Es una sorpresa.
- No lo haré, si no me dices antes qué es.
- Entonces dejaría de ser una sorpresa, ju, ju, ju… No seas aguafiestas, sé que te gustará. Cierra los ojos.
Lanzándole de antemano una mirada de absoluto recelo, L obedeció finalmente.
Las agujas del reloj se detuvieron. El silencio abotargó la estancia.
Como si ambos hubieran tomado aire y se hubieran sumergido en el agua, aguardando a descubrir hasta cuándo soportarían tal presión atenazando sus pulmones…
Beyond Birthday permaneció durante unos eternos segundos contemplando el exangüe rostro de L encarado hacia él, con la suave membrana de sus párpados temblando a pesar del hieratismo de su semblante.
Regocijándose en su expectación, en la sutil turbación de sus bellos rasgos brindándose a él, azorado ante lo desconocido, el centelleo rubí de los ojos de B se acentuó, y el joven volvió a sentir cómo cada célula de su cuerpo volvía a emponzoñarse a pasos de gigante de aquel innombrable y sombrío deseo que le impulsaba a…
- ¿Puedo abrirlos ya? – solicitó el detective, con un deje de impaciencia.
Sintió la vacilación de su contrario y, seguidamente, un ligero peso sobre su cabeza.
Un perfume de ensueño descendió sobre él como una caricia.
- Ya puedes. ¡Tachán…!
L alzó la mirada, sin alcanzar a descubrir qué era. Tanteó con los dedos, aún suspicaz.
Una corona de flores.
¿…Una corona de flores?
- Ah…
- ¿Qué te parece? – inquirió eufórico su oferente, extasiado ante la visión de su ídolo, laureado como un travieso Pan escapado de los bosques de la Arcadia.
- Bueno… - el joven se rascó la cabeza, descubriendo su insólito reflejo en las pantallas que le rodeaban. – está muy logrado, sin duda.
- Y no sólo es la apariencia – apostilló su contrario. - ya de por sí de una pericia francamente reseñable… oh, no, lo importante es su mensaje, L. Adelante. ¿Sabes qué flores son?
Quitándose la guirnalda, escudriñó el abanico de flores que ante él se presentaba.
- Espliego… o lavanda. – aventuró, olisqueando unos brotes purpúreos.
- “Fervor” – puntualizó Beyond, cruzado de brazos.
Sus pupilas de ébano se posaron en una flor alargada, como de espuma escarlata.
- No recuerdo haber visto ésta antes. –confesó.
- Amaranto. “Amor platónico”.
- Violetas. – prosiguió L, con una sonrisa afable, al reconocer aquellos redondeados pétalos entintadas de un delicado morado.
- “Lealtad.”- volvió a anotar su interlocutor.
Una cadeneta de flores diminutas, ebúrneas como el marfil, de estambres rosados.
- Flor de cerezo… o no, espera, no tenemos ningún cerezo. Ciruelo, pues.
- “Advertencia.”
- ¿Advertencia? – preguntó el detective, a la par que Beyond volvía a coronar a su particular efebo.
- Oh, sí, advertencia… - reiteró, quitándole importancia. Tomando su rostro entre sus nerviosas manos, besó devotamente la frente de su dios. - …porque mi amor se merecía un castigo, sí, sí… L ha sido malo con BB. Y BB pensó en coronarlo de espinas: una preciosa diadema de espino que le abriera su adamantina piel y le hiciera sangrar hasta aprender la lección… mi pequeño Cristo…
Su tono lastimero, asombrosamente firme, consiguió que una gota helada de sudor perfilara la columna vertebral del detective.
- Al menos, tras escuchar tu condena, puedo tener la certeza de que soy inocente. ¿Podrías especificar los pormenores de mi crimen?– requirió, simulando una sonrisa benigna y piadosa.
- Si te soy sincero, L… estoy triste. – declaró B, sacudiendo la cabeza.- Muy triste. Bastante. O no, espera… ésa no es la palabra que busco… mmm… ¿cómo era? Diablos, menuda memoria la mía, je, je, je… ¿cuál era el término para expresar cuando el ser amado te traiciona y sientes el súbito deseo irrefrenable de sacarle los ojos con la cucharilla del café? Ah, ya recuerdo… ¡furia! Estoy furioso, L. Mucho. Eso es. Dime, ¿conoces el motivo de mi desmesurada furia, L…?
El aludido enarcó una ceja.
Ya empezaba.
- Lo desconozco, B… pero ten por seguro que en ningún momento mi intención ha sido despertar en ti tal inopinado deseo por dejarme ciego.
- Tsk, tsk… chico malo, mentir es algo muy, muy feo… tendré que chivarme al viejo… no te hagas el tonto, L.
- Veamos… siento que hayan pasado tantos meses desde mi última visita… pero no ha sido mi voluntad: el trabajo lo exige. Si vienes a amonestarme mi supuestamente sabática ausencia cuando no he hecho más que dedicarme día y noche a resolver casos imposibles, sin más anhelo que el de regresar, permíteme decirte que eres un completo egoísta, Beyond.
- Créeme… lo entiendo. Lo entiendo muy bien…– se justificó B en un ademán de falsa condescendencia. - Es tu deber, y es por ello por lo que tienes montada toda esta farándula aberrante de pequeñas quimeras de mente superior confinadas en este campo de experimentación, en esta preciosísima jaula de oro, consagradas, quién sabe si contra su voluntad, a sucederte en tu encomiable misión de salvar al mundo de la gente mala. Es hermoso, en serio… monstruoso, pero hermoso. No seré yo quien se rebele contra la Justicia, oh, no, jo, jo… no contra mi queridísimo L. Todos menos yo podrían reprocharte tu demora en hacernos una visita a nuestra humilde prisión… aunque jamás hayan tenido el placer de contemplar tu bonito rostro como yo sí puedo hacerlo, a decir verdad. No, L… frío, frío… me temo que tu perspicacia no se haya en su mejor momento, ju, ju, ju… vamos, prueba otra vez.
La mirada de ónix del interrogado no vaciló ni un instante ante aquella faz inquisitoria a menos de un palmo de la suya.
- Comprendo… se trata de Mello. – musitó por fin.
- ¡Caliente, caliente… que te quemas! Bingo, L… ¡ya sabía yo que podía confiar en el coeficiente sobrehumano de la leyenda del siglo!
L reprimió un suspiro.
- Te escucho.
Beyond Birthday, arrancando las cadenas de su rencor contenido, golpeó con todas sus fuerzas la mesa con el puño cerrado, haciendo que el juego completo de porcelana tintineara estruendosamente y se aproximara peligrosamente al borde.
L se encogió en la silla y clavó en él sus ojos como platos.
- ¡¿Por qué tu primera acción nada más llegar ha sido llamar a tu presencia a ese mocoso mientras que a mí ni siquiera se me ha informado de tu llegada!? – vociferó.
Sin saber muy bien si debía atreverse a respirar, Lawliet alargó furtivamente un dedo hacia la repisa para impedir que su taza de té se estrellara contra el suelo, aún con el estupor fehaciente en su rictus por demás impávido.
- No seas infantil, Beyond. – osó mascullar.
- ¡Alabado sea el Señor, habló la madurez encarnada! – carcajeó B, con una de sus estruendosas risotadas. – Mi queridísimo L, mi sapientísimo L… con respecto a ciertos temas pareces no ver más allá de tus narices. ¿Debería explicarte con detalle lo que se cuece en la cabecita rubia de tu favorito…?
- No sigas por ese camino, Beyond.
- Oh, sí. De tu favorito. – continuó el perturbado joven, obviando el comentario. – Un crío deslenguado e insolente, que se muere porque algún día el delito de pederastia no te reconcoma la conciencia.
- Basta.
- ¡Ni hablar! Un niñato tan desequilibrado como todos los que vivimos aquí: Mello, con su disfraz de ángel; Mello, el que, a tu inapelable criterio, es mejor que yo. ¡¡Por qué!! ¿Qué tiene ese esperpento que no tenga yo? No puedes hacerte una remota idea de cómo me he estrujado el cerebro tratando de responderme a esa cuestión. Mello es inteligente: B lo es más. Mello es extraño: B lo es más. Mello quiere encular a L. ¡B lo quiere aún más!
L se levantó violentamente y agarró al blasfemo por la camiseta, con la torpeza de alguien que no ha amenazado en su vida; con la determinación de alguien con una voluntad de hierro.
- Ey, ey… - carraspeó B, divertido, sin poder ocultar su perplejidad.
- No vuelvas a tocar este asunto. Ya lo hemos hablado. Está zanjado. Si llega a mis oídos el más mínimo rumor de que le has soltado una de tus bromas a Mello sobre lo que tú y yo sabemos, te largas de aquí. Y tú mejor que nadie sabes que puedo llegar a ser implacable, B.
El tono gélido de autómata, vocalizado pausadamente, unido a su mirada abisal logró enmudecer a Beyond.
- ¿Me he expresado con claridad?
- Magníficamente, L… - silbó B de asombro, pese al temblor que sacudía su anatomía, esforzándose por encajar una reprimenda de su superior sin caer en un llanto desconsolado como el de un bebé.
El detective bajó la cabeza, velando sus ojos. Más aparentaba estar decepcionado que colérico.
¿Qué podía hacer con él?
¿Qué sería capaz de hacer?
¿Qué sería de B cuando él no estuviera ahí para mantener lo que quedaba de los pilares de su cordura?
Algún día se le escaparía de las manos.
Algún día, se vería incapaz de controlarlo.
Algún día…
- Vete, por favor. – ordenó con un hilo de voz.
Y, como siempre ocurría cuando L le echaba un rapapolvo, Beyond Birthday obedeció con mansedumbre.
Dirigiéndose a paso lento con sus andares desgarbados hacia la puerta, pareció que iba a salir cuando, repentinamente, volteó el rostro exageradamente, casi como lo hubiera hecho un búho.
- ¿Puedo dormir contigo esta noche? – solicitó, anhelante.
Silencio.
- L…
- Sabes de sobra mi respuesta. – le espetó secamente por fin.
- Oh, mi pequeño pervertido… esto sí que es una sorpresa… puesto que ahora mi inocente y casto muchachito de ojos de rana se ha hecho un sapo grande al que se le pone dura en cuanto ve un par de buenas tetas ya no quiere dormir con su pobre amigo BB porque piensa que puede meterle mano a traición… eso ha dolido, L. Creo que voy a llorar. Fíjate, ya estoy llorando.
L siguió fiel a su mutismo, mas se giró pasados unos instantes. Pero el joven ya se había marchado, y L no pudo evidenciar si sus palabras eran ciertas.
...
Lawliet torció el gesto mustiamente y se retiró la corona de flores. Posada entre sus pálidas manos, el detective contempló nuevamente el cuidadoso trenzado, la alegórica elección de las flores más bellas, combinadas elegantemente según su color y su morfología, y de improviso sintió la bofetada en la nariz de una fragancia acre y empalagosa, como si alguna ya hubiera empezado a corromperse por la falta de agua.
What nasty big wildful eyes
For anything of such a size!
How uninviting are its claws!
How even more so are its jaws!
Sing glogalimp, sing glugalump,
From deep inside the Wuggly Ump!!
Acercando su nariz para averiguar de dónde provenía exactamente aquel aroma amargo como un mal recuerdo, agrio como la propia Muerte, descubrió que se trataba del broche improvisado que cerraba la florida aureola.
Finas ramas, ásperas y duras, de sabina.
Una flor triste y sin encanto, despreciada por todos. Extraña.
L conocía su significado.
“Socorro”, gritaba.
Fin