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Capitulo III
Fuga en Isla Pulpo
Aunque la oscuridad, oscilaba entre los pasillos de la mazmorra, apenas era medio día, según los cálculos de Dio, sentados en el rocoso y húmedo suelo de la celda, viendo de reojo los barrotes, por si algún vigía se acercaba, la luz de la antorcha se consumía, y esperaban el momento para discutir el plan, y Link no tenía ninguna duda, de que para bien o para mal, debía hacerlo; esperaron durante horas ansiosos mirando a su alrededor, durante esas horas, hasta que oscureciera, uno de los piratas pasó por las celdas para inspeccionar que estos siguieran en ellas, hasta que, ya la hora había llegado, Link estaba respirando profundamente, pensando en qué podía salir mal, pero rápidamente retiró sus malos pensamientos, de pronto, oyeron por el oscuro pasillo, una enorme puerta de madera reforzada con acero, que se abrió, dando un estruendoso golpe seco al ambiente, entraron dos piratas, ambos dos de aspecto demacrado y desgarbado, flacos, y altos, uno de ellos cargaba un sable, agarraba firmemente el mango, y veía fijamente a Dio, el otro traía dos pequeñas canoas de madera con una pasta gruesa y viscosa .
-Con cuidado- dijo el hombre, y una voz gruesa y grave salia de entre sus dientes, con un tono áspero –Este hombre tiene de listo lo que tiene de gordura-
-¡Ah, por favor!- dijo Dio – No hay por que ofender- dijo Dio sonriente mirándolo a los dos hombres desde el suelo –Estamos en una prisión, quizá en la mas temible de estas aguas, barrotes mas duros no hay, y las piedras son firmes y duras, además… estamos metidos bajo el agua… intentar penetrar las paredes sería un suicidio- dijo Dio de manera ingenua
-No estamos bajo el agua, estamos en torre mayor, en las mazmorras mas altas…- dijo el hombre que sujetaba la comida
-¡CALLA IDIOTA!- dijo el otro hombre viéndolo con una mirada asesina
-¡Ay, que me parta un rayo!- exclamó – no debes preocuparte de nada amigo, estamos a muchos metros en el aire… suicidio sería tratar de bajar de aquí-
-Cierto- respondió Dio con una sonrisa
-¡Podrías darle la comida para terminar de largarnos de aquí!... este lugar apesta y además estas hablando mucho-
El hombre refunfuñó entre los pocos y torcidos dientes que tenía, y puso las dos canoas del otro lado de los barrotes, y ambos se dieron vuelta, y se marcharon por el rocoso y oscuro pasillo de la mazmorra, se oyó la pesada puerta abrirse, Dio se incorporó para agarrar su alimento, pero de pronto un largo brazo se extendió entre la oscuridad y lo tomó violentamente, era el pirata flaco y alto que tenía su espada sujetada firmemente, le torció forzosamente el brazo contra los barrotes, Link se alteró, pero permaneció calmado.
-¡OYE!- dijo Dio sorprendido
-Que no se te ocurra hacer algo gracioso- le dijo el hombre a Dio – o no tendrás comida por unos días…-
El hombre lo soltó y se fue, la puerta se cerró estruendosamente
-Intimidar a los prisioneros… que táctica tan obtusa- dijo cogiendo los dos tazones en forma de canoa, le dio uno a Link.
-Bien, pero…- dijo tomando la suya, dio un sorbo, y cerró los ojos, aquello tenía un sabor rancio y desagradable –UFFF…- bufó Link de asco
-Come, sabe mal, pero ayudará, debes tener energía para el escape-
-de acuerdo, pero tengo una pequeña molestia de todo esto- se quejó Link, mientras digería difícilmente aquella comida –Como abriremos esa reja-
-esa reja tiene una cerradura vieja y decrepita, que se puede romper fácilmente con un cuchillo-
-Imaginé eso… muy listo- respondió Link sarcásticamente -¡PERO DE DÓNDE DEMONIOS SACAMOS UN CUCHILLO!-
-Ya lo tengo- le enseño un pequeño cuchillo, desgarbado y algo torcido, con un mango de madera sujeto por pequeñas cuerdas -Ese pirata debería aprender que lo peor que puedes hacer, además de tenerme de prisionero, es tocarme, ahí tuve oportunidades de asesinarlo-
-¡Oh!- espetó Link, un poco entumecido por aquella respuesta, todo estaba calculado, al ver como Dio reaccionaba ante cada situación, no solo le hacía pensar que, este tipo tuvo muchas experiencias parecidas a esa, sino que también le subía el ánimo.
-Bien, lo que me acaba de revelar ese guardia es algo muy importante Link, la ubicación, saco un pedazo de tela que tenia guardado en la camisa, estamos en lo alto, y conociendo a Turom, que bien me conoce a mi, en un lugar no muy fácil de abandonar sin ser vistos… carbón- dijo tomando una pequeña piedrilla oscura – esto servirá para rayar… -
-¿Carbón?- preguntó Link indeciso
-Sí… carbón- Dijo Dio con una sonrisa –Turom cometió un error enorme al encerrarnos aquí… esto, Isla Pulpo, es un lugar de varios antecedentes, actualmente, por lo que pinta, esta siendo usada por alguien que mantiene negocios con los Piratas de la Niebla... obviamente otro tipo de piratas… los mismo Piratas de la Niebla no tendrían la disposición de ser tan obvios como para ocupar una isla que tanta gente por esta agua conoce… y usarla como prisión- Link pensó viendo el pedazo de tela, algo amarillento y gastado, tejido con gruesas fibras
-Pero mientras mas obvio sea… menos la gente le prestará atención… como para pensar que aquí halla algo interesante-
-Exacto- respondió Dio – la cuestión es que esto era antes un fundidor de metal, una isla calurosa donde aparte de la civilización, miles de obreros construían armamentos y herramientas de metal… por eso, todo esto aquí esta lleno de carbón…- dio dibujó una especie de pulpo, solo que este tenia cinco tentáculos –Esta es la Isla Pulpo… en el centro hay tres enormes torres, estas eran las chimeneas- Dibujó tres círculos en el medio de la cabeza del pulpo-, almacenes, y en sus pies las grandes calderas… debemos estar en esta torre- señalo el circulo de la izquierda – la chimenea mayor, la mas alta…-
Link vio el espacio que había entre las enormes chimeneas, e imagino que debía ser algo grotescamente enorme.
-¿Qué distancia hay entre cada torre?...-
-No sabría decirte- tomó un poco del liquido espeso que había en su canoa –pero es una distancia considerable, si tenemos suerte y esto no ha cambiado mucho, el transporte entre cada chimenea aun debe ser por puentes colgantes de metal, solo hay que bajarlos con cuidado….-
-Bien… conoces mucho este lugar- Dijo Link –Pero, la siguiente pregunta es… ¿Cómo salir inadvertidamente?-
-Eso es un cliché- respondió Dio –No podemos salir sin ser notados, la vigilancia aquí es máxima, y la isla tiene un solo puerto por donde así sea un mínimo bote puede llegar sin encallar, aquí – dijo señalando el tope de la cabeza del pulpo- por el resto de las salidas, hay acantilados con piedras abajo, y saliendo por el noroeste, es decir por los entre los tentáculos, hay una sola forma… Drenaje-
-¿drenaje?- preguntó Link escéptico
-Claro- respondió Dio en un tono de obviedad –Recuerda que esto era una fundidora… necesitaban un lugar por donde deshacerse del carbón gastado, y el agua inservible… y ellos no se dieron lujos, e hicieron un sistema simple y llano… un enorme tubo que serpentea por debajo de los hornos de las tres chimeneas hasta una salida entre los tentáculos de la isla…-
-¿Cómo meteremos un bote al drenaje?-
-Debemos llegar a los hornos con cuidado… bajaremos en lo que oscurezca, con mucho cuidado, por los puentes colgantes y buscaremos un bote en el muelle de la isla-
-La vigilancia-
-Ya tengo un método de distracción excelente… aquí la vigilancia es poco organizada, si uno ve algo en un extremo de la isla, todos inmediatamente voltean y dejan a sus espaldas un punto ciego incurable-
-Wow…-exclamó Link -¿Qué método de distracción es ese?-
-Pues justamente bajo las chimeneas, vamos a prender fuego- dijo de manera sonriente, agarrando un pequeño trozo de carbón- esto hará un humo denso, casi inmediatamente y podremos agarrar el bote sin ser vistos lo echaremos al drenaje, y por último, tu debes de esperar hasta que resuelvan el problema del incendio, automáticamente sospecharán que tuvo algo que ver con los nuevos prisioneros… ¿Qué harán?
-Vendrán hasta acá- Respondió Link emocionado
-Y tú ya estarás en el drenaje, esperando para salir-
-¿Y tú?- preguntó – ¿Dónde estarás?-
-Haré un farol para que nuevamente la vigilancia torne su vista hacia un lugar inadecuado…-
-¡pero!- dijo Link perdiendo el ánimo con el plan
-¡Pero nada!... yo escaparé de aquí pronto, recuerda, mi compañía en tu escape puede ser desventajosa, pueden atraparte fácilmente-
Link estaba un poco preocupado, ya, para ese momento, sentía que tenía mucha deuda con Dio.
-¡Vamos Link!... eres el Héroe del Tiempo, tienes una misión más importante que ayudarme a mí, en este preciso instante…ya está oscuro, en unas horas, deberíamos comenzar el plan, en unos minutos más deben venir a hacernos vigilancia-
-Sí- dijo Link, fingiendo que no flaqueaba en su decisión
Link se paró y en una esquina de la celda, comenzó a estirarse, miraba a una oscura esquina de su confinamiento, se ensimismó por unos breves momentos, hasta que un sonido frío, melódico y metálico, golpeó sus oídos, al voltear, vio la figura formida de Dio, abriendo la reja de la celda, esta rodó suave, haciendo un ligero rechinar.
-Más fácil no pudo ser-
Los nervios invadieron a Link cuando se percató de la puerta abierta, todo estaba por ocurrir, de pronto, oyeron que la pesada puerta al final de pasillo comenzó a hacer su característico estruendo, rápidamente, Dio entrecerró la reja, y los pasos de alguien sonaron al aire, Link sintió como todos sus músculos se tensaron.
-¡Por fin!- Gritó Dio – Hasta que el maldito carcelero se le ocurre venir para ver nuestra putrefacta existencia-
-¡Silencio!- gritó una voz grave familiar, era el hombre que le había retorcido el brazo a Dio –Solo vengo a dar una vuelta y me largo-
-¡oye!- dijo Dio acercándose a la reja, tomó con sus gruesas manos los barrotes –Déjanos salir amablemente de aquí, y no te haré daño… no me gustó tu amenaza de hace un momento.
El pirata rió de manera estruendosa y vulgar.
-¿Qué demonios te has creído?... no estas en posición de amenazar- dijo tocando el mango de la espada
-Pues… quizá tengas razón- dijo Dio en un tono ingenuo, la verdad, mientras link mas veía todo desde atrás, mas iba comprendiendo las intensiones de la tan elaborada actuación de dio, se iba acercando a la parte que se abría de la reja, como esperando el momento que este pirata se acercara.
-Esa espada no es muy dura- dijo Link acercándose a la reja, en un tono tajante, Dio lo vi y sonrió –Lo sé, su forma dice que quien la forjó no tenía ni la mas remota idea de lo que hacía…-
-Silencio niño-
-¡No, no!- dijo Dio en un tono escandaloso y burlón –de verdad debe ser un asco.
-Nadie ofende la forjada de mi padre….- sacó su imponente sable y paso la hoja entre las rejas.
Ese momento, pareció eterno, y solo fueron milésimas de segundo las que pasaron, Link vio todo con detalle, como si de alguna manera hubiese podido bajar el flujo del tiempo, Dio empujo con fuerza la reja por un costado, evitando la espada del hombre, esta se abrió violentamente y sus barrotes le pegaron en la cara, haciendo un sonido seco y limpio, también golpearon su mano, y por reacción propia el hombre dejo caer su sable, Link lo tomó antes que este tocara el suelo. Dio abrió la reja completamente y aprisionó al pirata con la presión de la reja, pero era innecesario, el hombre, ya estaba desmayado por el fuerte golpe, y le sangraba la sien.
-Eso fue bastante riesgoso- dijo Link viendo como todo había quedado – Regístralo y enciérralo no queremos que al despertar sople algo-
Velozmente, Dio, reviso al hombre, le quito varias pequeñas bolsa que tenía atada al cinturón, la funda de la espada y dos pequeñas piedras de aspecto metálico que encontró en su zapato.
-Estamos de suerte hoy- Dijo - Encontré dos piedras de yesca, podremos hacer ese incendio rápidamente, vamos, salgamos.
Link corrió detrás de Dio por un pasillo de piedra, dejando atrás al pirata encerrado, llegaron al final, y vieron una reja de metal que estaba abierta y atrás una puerta de madera entrecerrada, doble seguridad, ambos empujaron la puerta de madera y esta se abrió, el olor, ambos dos respiraron plenamente la libertad y su salina aroma, al salir, Link, contempló una imagen escalofriante, el cielo de la noche, estrellado fuertemente, sin luna, ni rastro de nubes, a excepción de unos pequeños cirros que volaban a lo lejos, la brisa era extremadamente fuerte y fría, casi gemía, y extendiéndose abajo, la grandeza del mar, oscuro y misterioso, con ciertos rasgos de brillo, que se reflejaban por el cielo estrellado, lucía bravo y agitado, la marea era agresiva, luego, Link miró hacia abajo, estaban en una enorme torre, que se elevaba esbelta e imponente sobre una tierra negra, la isla pulpo no tenía ningún encanto, era una isla volcánica, hecha de una roca negra y rustica, se veían abajo varios acantilados, y como la espuma del mar chocaba fuertemente.
Todo aquello parecía una exageración, y más aun, cuando Link prácticamente, no vio de que manera iban a bajar de allí, la puerta de madera salía hacia el abismo inmediatamente, no habían escaleras visibles, solo era un pequeño balcón sin barandas, hasta que pronto vio las escaleras.
-¿Qué demonios?- gritó Link, pero su voz fue ahogada por el estruendo de la fuerte brisa -¿Cómo se supone que nos trajeron para acá arriba?... ¿por esas escaleras?... –
Efectivamente, al lado izquierdo del balcón había unas escaleras, con un ancho diminuto, de menos de cuarenta centímetros, bajaban pegadas a la rocosa pared de la torre, en forma espiral, no tenían barandal, así que bajaban, de una manera vertiginosa, desbocando hacia el vacío, la brisa fría y salada soplaba contra las paredes de la torre, silbando agresivamente. No había otro camino, Link fue de primero, pero de pronto, sintió una mano que lo detuvo, Dio le señaló abajo, donde se extendía una muralla de guerra, se veía pequeña desde arriba, en cada cierta distancia había una pequeña torre donde encima montaban un enorme cuerno que funcionaba como un faro, lo rotaban iluminando las torres, de pronto, un a luz intensa, paso cerca del balcón.
-¡ABAJO!- le gritó Dio
Link y el inmediatamente se echaron abajo, contra las baldosas del balcón, que yacían frías y húmedas.
-¡Si nos ven!- dijo Dio en voz alta – ¡Adiós plan, nos pudriremos en una celda pirata, hasta que decidan hacer algo con nosotros!-
Pasado un rato, ambos dos se pararon, y miraron abajo, Link sintió un vértigo enorme.
-Bien- dijo Dio al oído de Link, para evitar gritar – Si nos alumbran estando en las escaleras, solo no te muevas, andando.
Link y Dio comenzaron el vertiginoso proceso de bajarlas, iban muy pegados de la pared, las escaleras producían una extraña sensación de que se inclinaban hacia los costados, como si en cualquier momento fuesen a desaparecer, de pronto una luz intensa los cubrió, los dos se quedaron extremadamente quietos, la luz siguió de largo, y siguieron, ninguno se atrevía a ver hacia abajo, estaban descendiendo por estas escaleras lo mas rápido posible, aunque el frío, la brisa y los nervios no lo hacían más fácil. Bajaron y bajaron, hasta que llegaron un poco más arriba de la mitad del cuerpo de la torre. Las escaleras todavía no parecían tener fin, y aunque hacía frío, sudaban a cántaros.
-¡Sigo preguntándome!- gritó Link a Dio – ¿¡Cómo nos subieron?!-
Era muy difícil movilizarse por la brisa, y el vértigo que producía era enfermizo, se detuvieron a descansar un rato, y después siguieron bajando en espiral, hasta que llegaron a otro balcón, que estaba justamente en la mitad del cuerpo de la torre, desde esa perspectiva vieron otras dos torres, una que quedaba justo al lado, y otra que quedaba mucho mas allá, las tres torres estaban ceñidas por una muralla que serpenteaba, marcando linderos entre las quebradas y acantilados y las partes internas, habían muchos faros alumbrando en cada torre de ésta, rayos de luz que rodeaban a las enormes chimeneas, todo aquello parecía un espectáculo. Vieron al mar, lucía negro y agitado. Se dispusieron a seguir bajando la escalera, cuando de pronto, ocurrió algo extraño. Las luces apuntaron al mar, como buscando algo.
-¿Qué ocurre?- preguntó Link a Dio
-No tengo idea- respondió en un tono sincero –Pero debemos aprovechar para bajar rápidamente, no sabemos cuando durara esta distracción-
Link quiso moverse, sabía que lo que decía Dio era cierto, pero por alguna razón sus piernas no se movían, veía algo negro y turbio en las aguas, y las luces, por mas intensas que fueran, parecían no atravesar mas allá de unos metros de la brisa salada.
-¡Link!- llamó Dio
-Un momento- susurró Link con los ojos bien abiertos, sus ojos azules se clavaron e la marea, cuando repentinamente, algo estremeció a ambos. ¡Un estruendo!
-¿¡qué demonios?!- preguntó Dio
Una detonación sobrenatural, rompió el ya estridente silbar de la brisa marina. A continuación, Link observo algo que le erizó los pelos
-¿Dio?- dijo Link en un tono sin aliento -¿Qué diablos se supone que sea eso?-
En las turbias aguas se comenzaba a notar algo, Link sintió una enorme punzada en el estomago, y después, una fuerte y maligna presencia invadió el ambiente; Una sirena lo sacó de ese ensimismamiento que tenía, una desafinada y lúgubre sirena. Una alarma, porto, gritos de guerra se oyeron y las detonaciones se incrementaron, explosiones y un olor a pólvora quemada.
-¡Están siendo atacados!- Exclamó Dio – No hará falta mi plan de todas maneras, vamos, debemos salir… ¡Link!... deja de soñar despierto-
Link quedó paralizado, en frío cuando vio más o menos diez barcos enormes, navíos alargados, que hacían ensenada a la costa, y disparaban, su forma era escalofriante, no tenía velas, eran de metal. De pronto Dio le jalo por detrás y siguieron bajando las vertiginosas escaleras.
-¿Quiénes son?- Preguntó Link bajando velozmente detrás de Dio
-No tengo idea… pero no tienen buenas intensiones, y son muchos… seguramente quieren derrumbar esto…-
-No tienen velas…-
-¡Seguramente viste mal!- dijo – Es imposible que aquí halla un navío sin velas-
-¡NO LAS TIENEN!- insistió
-¡Más te vale que te equivoques, o no saldremos de aquí!-
Corrieron por las escaleras, mientras unos metros debajo de ellos cientos de piratas corrían a defender el frente, el ambiente era crudo, feroz y alborotado. Cuando faltaban pocos metros para llegar, una enorme bengala paso volando dentro e las murallas, las explotó, todo se estremeció.
-¡Por Din… diosa del fuego!- exclamó Dio angustiado -¡Tenías razón!... son la flota de metal-
-¿Qué?- preguntó Link.
Pocos segundos pasaron y ya caminaban por un suelo rocoso, sin vegetación, al pie de las torres.
-¡¿A dónde vamos!?- preguntó Link
-A donde podamos estar a salvo mientras esto se calma… ¡OH NO!- de pronto, un zumbido extremadamente fuerte.
Link volteó y vio figuras extrañas y sombrías flotando sobre la gente que estaba en la muralla, habían como diez, y estas lanzaban bolas de luz contra cualquiera que estuviese bajo de ellos.
-¡Rápido!- dijo Dio, se detuvo en una esquina, en la entrada de un túnel y agarró una enorme caja de madera.
Link la levantó, estaba increíblemente pesada, entre ambos la llevaron esquivando las subidas y bajadas de la rocosa isla, parecía una mina, hasta vías férreas habían por todas partes en el suelo. Subieron por una cuesta que tenía unas deformes escaleras y al llegar arriba, estaban en un rellano. Un enorme tubo se abría ante ellos, una cañería que tenía una bajada y serpenteaba en lo oscuro, por debajo de la tierra.
-Vamos- le dijo a Link y ambos montaron la caja en la entrada de la enorme tubería, que por dentro, estaba llena de limo –muy bien, ahora métete adentro de la caja-
Link saltó sin pensarlo y después dio entró.
-Esperemos que la caja no tenga muchos espacios-
Dio se movió bruscamente y la caja de madera se arrimó mas al borde, y se deslizó rápidamente dentro de la cañería, se deslizaron ambos dos tratando de mantener el equilibrio de la caja, hasta que cayeron en aguas turbulentas, rodeados de piedra y , Dio arrancó un pedazo interno de uno de los costados y comenzó a remar, Link de pronto perdió el equilibrio y se cayo, dándose un duro golpe en la cabeza, se paro casi de inmediato, la caja se movía y se movía, los batuqueaba fuertemente, Dio remaba entre las piedras esquivándolas hasta cierto, punto, sin embargo, el agua estaba tan arremolinada que era imposible.
-¿¡TÚ PRETENDÍAS QUE YO ME VINIESE SOLO POR ESTO?!-
-¡CALLA Y SUJETATE!- le dijo Dio a Link
El agua y la espuma, al igual que todos los rápidos, se calmaron, habían salido de los pedregales. Pronto se percataron que atrás de ellos, debajo de las torres, las llamas. Link y Dio miraron aterrorizado.
-Así que…- suspiró Dio –Ellos sí están metidos en esto también-