|
Author of 15 Stories |
Todos los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto
SEGUNDA PARTE DEL FIC
Capítulo 5 – El Reencuentro
.
De pronto, todo alrededor de Ino fue oscuridad.
Había caído en un enorme hueco de arena, pero eso solo era el comienzo. Pronto la arena alrededor suyo comenzó girar peligrosamente, hasta terminar cubriendola por completo, dejándola dentro de una estructura circular de arena tan sólida como la roca. Si, se trataba de capullo de arena, y solo había una persona en el mundo capaz de hacer algo como eso: Gaara.
—¡Sáquenme de aquí! — Gritó con fuerza, pero no logró mucho. Nadie acudió a su llamado. Molesta, comenzó a golpear con el puño la estructura alrededor de ella, pero tampoco tuvo efecto. La arena estaba tan endurecida y compacta, que sus puños no ejercieron mayor daño sobre ella.
De pronto, sintió como el capullo comenzaba a rodar por lo que parecía ser un túnel subterraneo. El movimiento se inició pausado, pero pronto comenzó a acelerar; y con cada metro que avanzaba podía sentir impotente como su propio cuerpo era obligado a girar, golpeándose en más de una ocasión.
Estaba perdida. Lo único que le quedaba, era ser fuerte y esperar a llegar a su destino.
.
Minutos después, el capullo de arena se detuvo. Si, había llegado al final de su camino, una enorme cueva en medio de la nada del desierto, pero eso era algo que Ino no podía ver. Lo único que sabía, era saber que Gaara debía estar cerca de ella, muy cerca...
Decidida, intentó incorporarse, pero pronto sintió como su cuerpo le traicionaba y terminó cayendo estrepitosamente. Lo intento nuevamente, con el mismo resultado. Rendida por el cansancio y la falta de aire, se arrodilló cerca a una de las paredes de arena y comenzó a golpearla con fuerza.
—¡Gaara! — llamó a gritos, pero nadie le contestó.
Volvió a gritar un par de veces, con el mismo resultado. Él no contestaba, pero ella sabía que estaba ahí. Podía sentirlo…
—¡Gaara! ¡Sé que estás ahí! — volvió a insistir. En respuesta, solo pudo oir el eco de su propia voz. — O vamos… ¡Contéstame! ¿¡Dime qué haces aquí!? ¿¡Y por qué me estás haciendome esto!? — gritó con más dificultad que antes, pero por tercera vez, no obtuvo respuesta.
Desalentada, cayó de golpe con la frente en el suelo. Maldición, ¿Qué rayos haces aquí, Gaara? ¿Y por qué me haces esto? ¿Acaso… tanto me odias? ¿Acaso me odias tanto que viniste aquí solo para hacerme daño? se preguntó. Diablos, él debía odiarla demasiado como para estar haciendole tanto daño. Esto no debería estar pasando…
—Maldición Gaara… ¡Contesta! — gritó una vez más, pero nadie contestó.
Agotada, volvió a caer sobre el suelo del capullo, sintiendo que se quebraba por dentro. Levantó la mirada y pronto pudo sentir como gruesas lágrimas comenzaban a brotar de sus hermosas orbes azul cielo. Había hecho tanto por mantener alejado a Gaara de ella, hiriéndolo tanto a él como a ella misma en el proceso, que ahora sentía que nada había valido la pena. No cuando él estaba ahora tan cerca de ella y del peligro que ella representaba; y menos aún ahora que la odiaba tanto.
Se sentía impotente. No podía pelear, no había forma de huir, no había nada que ella pudiera hacer. Y el calor dentro del capullo estaba acabando con ella…
Maldición.
—Gaara, por favor, háblame… — insistió una vez más. La respuesta que obtuvo no fue precisamente la que esperaba.
—Será mejor que te vayas callando, rubiecita, o verás lo que te puede pasar.
La voz del maestro de las marionetas la dejó helada. ¿Kankuro? ¿Qué hace él aquí? Se preguntó, aún más confundida que antes. Si hasta ese momento no tenía idea de qué hacía Gaara en aquel lugar y porqué la había secuestrado, lo de Kankuro era aún más difícil de explicar. ¿Qué es lo que ambos quieren conmigo?, se preguntó. Aquello simplemente no tenía sentido. Desesperada, y sintiendo que casi se ahogaba por el calor, hizo un gran esfuerzo por volver a gritar.
—¡¿Qué rayos es lo que quieren!? —su voz sonó agitada, pero ella continuó. — ¿¡Por qué me haces esto!? ¿¡Qué pretenden secuestrando… me… — respiró hondo antes de continuar. — ¿¡Qué… rayos es lo que… quieren!? ¿¡Por qué…
De pronto, la rubia no pudo hablar más. El calor dentro del capullo se había vuelto tan insoportable, que ya casi no podía respirar, y si continuaba en ese estado, terminaría ahogándose muy pronto. Necesitaba salir de aquel lugar, y rápido.
—Gaara, necesito salir… — suplicó, en una actitud nada común en ella. —En serio… — su voz sonó más agitada. — no me siento bien. Tengo que… salir.
Desde el exterior, se oyó como un par de voces masculinas comenzaban a discutir agitadamente, pero apenas las pudo entender. Su mente comenzaba a nublarse, y no lograba enfocar nada de su entorno. Intentó volver a hablar, pero no pudo. Tosió fuerte y sintió que sus ojos se cerraban, cuando de pronto pudo escuchar como aquellas voces a su alrededor se intensificaban hasta llegar a los gritos. Gaara… ayúdame…
Y sintiendo que su cuerpo no respondía más, cayó pesada contra el suelo del capullo.
Pero de pronto, algo extraño comenzó a ocurrir a su alrededor. Abrió los ojos con dificultad, y le pareció ver que una fina capa de arena comenzaba a flotar alrededor de ella, disolviéndose lentamente. Luego, pudo sentir como una suave brisa golpeaba su rostro, y como su cuerpo era liberado de la prisión que la estaba asfixiando, para de pronto terminar cayendo sobre unos fuertes brazos que la sujetaron a tiempo.
—¡Ino! — escuchó de pronto una voz agitada y preocupada llamándola, pero no pudo identificarla. — Ino, contéstame… ¡Ino!
La rubia escuchó nuevamente como aquella voz la llamaba, pero no pudo contestar. Poco a poco sintió como su mente comenzaba a desconectarse peligrosamente de su cuerpo, sin poder evitarlo. Y de pronto, perdió el conocimiento.
.
.
Despertó en medio de lo que parecía ser un campo de batalla.
Sus amigos estaban luchando arduamente junto con ella, contra un grupo de ninjas con bandas que al instante pudo reconocer: ninjas del país del rayo.
Sonrió ante aquella visión. Sí, ella estaba luchando con sus amigos, como debia ser. No contra ellos…
De pronto, una voz gritando a lo lejos llamó su atención. Desvió su mirada hacia donde había escuchado aquel grito, pare encontrarse con nada más ni nada menos que Sabaku No Temari, quien venía corriendo decidida hacia el lugar de la pelea, seguida por su hermano Kankuro. Con sorpresa, pudo ver como ambos shinobis avanzaban a una velocidad impresionante, para luego pasar justo a su costado, ignorándola por completo.
Volvió a girarse hacia el campo de batalla, para ver como los shinobis de la arena se posicionaban cerca a ella y a sus amigos. Temari se dirigió al encuentro de su otro yo y se colocó espalda a espalda con ella; y Kankuro avanzó hasta quedar tras Chouji y Shikamaru, como esperando las instrucciones del ninja genio. Aquella visión le resultó, por demás, imposible de creer.
La batalla continuó.
Un par de ninjas se lanzaron por un lado hacia la Ino que estaba peleando, pero estos fueron fácilmente interceptados por Temari, quien los mandó despachar de un limpio golpe. Otros se lanzaron al mismo tiempo por el otro lado, pero estos fueron detenidos a tiempo por Ino, quien logró canalizar habilmente su chacra en sus pies para saltar sobre ellos y noquearlos de un buen golpe. Por otro lado, los varones continuaron luchando con habilidad, pero siempre observando a sus alrededores, como si esperaran algo. De seguro tenían algo planeado.
La batalla continuó desarrollándose del mismo modo, hasta que de pronto algo cambió el curso de las cosas.
Un nuevo ejercito apareció de la nada, uno bastante numeroso, y todos se lanzaron al ataque hacia un objetivo en particular: su otro yo. Si, todos atacaban a la otra Ino, como si buscaran que ella reaccionara o que hicieran algo. Y eso fué lo que ocurrió. De pronto, la otra Ino cayó en la trampa y comenzó a realizar una serie de movimientos con las manos, para luego mover los labios y pronunciar unas cuatro simples palabras: Amae yume no jutsu. Y en ese instante, un fuerte rayo de luz azulina iluminó todo el lugar.
Ino tuvo que girarse hacia un lado y cubrirse los ojos para protegerse del brillo enceguecedor que cubrió el lugar, y que provenían directamente de los ojos de su contraparte en aquel sueño. Para cuando la luz se disipó, volvió la mira hacia la escena de la batalla, y con terror pudo ver miles de cuerpos sangrantesen el suelo. Pero eso no fue todo.
Volvió a dirigir la mirada hacia la otra Ino, y se quedó helada. Se encontró con un rostro lleno de ira, furia, y deseo de venganza. Y odio, mucho odio. Y de pronto, vió como su otro yo comenzaba a moldear chacra en sus manos en forma de cuchillas, para luego girarse y observaba con interés a cierta rubia de cuatro coletas que luchaba justo detrás de ella.
Temari.
.
.
—¡No!
Gritó con fuerza Ino al momento de levantarse de golpe, mientras observaba con terror los alrededores con la respiración agitada. Su cuerpo estaba tan rígido que apenas podía moverse, y sus manos estaban tan tiesas tiesas, que pronto apretaron con fuerza las manos masculinas que hasta esos momentos la habían estado sujetando pacientemente.
Tardó un par de segundos en recuperar la calma, y darse cuenta donde estaba. Y quien la estaba sujetando.
—Gaara…
Levantó la mirada de golpe y pronto se chocó con ese hermoso par de ojos verde esmeralda que tanto le gustaban, que tanto había extrañado...
—¿Ya te sientes mejor?
La pregunta del pelirrojo se oyó tan sincera y protectora, que Ino sintió que se derretía en ese mismo instante. Había ansiado por tanto tiempo escuchar aquella voz tan varonil, que aquello casi le parecía un sueño. Y estar tan cerca de él, y en sus brazos, era aún mucho mejor. Pero pronto tendría que despertar de ese sueño, y volver a la realidad.
—Si. — contestó con rapidez, para luego intentar incorporarse por sí sola. No pudo hacerlo. — solo un poco… mareada. — admitió, al sentir su cuerpo cayendo nuevamente. Para su suerte, fue sujetada nuevamente por el pelirrojo. Pero su expresión había cambiado por completo...
—Entonces será mejor que descanses un poco, partiremos en un par de horas — habló él con sequedad, para luego soltarla suavemente en el suelo y dirigirle una mirada fría.
Ino quedó confundida ante el cambio brusco de Gaara y su mirada gélida, pero pronto tomó atención a sus palabras. ¿Partir? ¿A dónde? Se preguntó. Para cuando volvió a la realidad, él ya estaba marchándose.
—¡Espera! — lo llamó con desesperación.
Ante el llamado, el shinobi se quedó estático y esperó, dudando entre voltear a verla o no. Prefirió no hacerlo.
—¿Necesitas algo?—. preguntó, mientras hacía uso de todas sus fuerzas para no voltearse y observar nuevamente su bello rostro. No, era mejor no volver a verla. Aquello era demasiado difícil de soportar, y él ya había soportado mucho por ese día…
Recibir el cuerpo de Ino casi inconsciente en sus brazos minutos atrás, luego de casi haberla asfixiado por su estúpido orgullo, fue más de lo que pudo soportar. Y cuando la vió desvanecerse, fue aún mucho peor. En ese momento, se sintió como un verdadero monstruo.
Pero lo que ocurrió luego, lo dejó totalmenet confundido. La vió abrir los ojos con terror y gritar con tanta fuerza, tan pálida y aterrada, que no supo que hacer. En ese momento, sintió que se resquebrajaba por dentro ante la impotencia de no poder abrazarla o reconfortarla, cosas que, dadas las circunstancias, no debía hacer. Apenas pudo cogerle de la mano en un intento por apoyarla, disfrutando en silencio del suave toque de aquella delicada mano contra la suya.
Diablos, se veía tan fragil e indefensa, que en ese momento deseó poder protegerla contra todo. Pero eso era algo que él no podía hacer, no luego de su traición.
A demás, en ese momento, él tenía un asunto de mayor importancia que solucionar.
Temari…
—Gaara…
La voz de la rubia lo obligó a regresar a la realidad.
—¿Qué se le ofrece, Yamanaka-san?
La frialdad en las palabras del varon confundió nuevamente a Ino, sin embargo, ella aún tenía preguntas que debían ser contestadas, y no estaba dispuesta a ceder.
—Yo… quiero saber, ¿Para qué me trajiste aquí?
—Eso no debería importarte. Solo descansa, necesitamos que estes en forma en dos horas, para poder partir. — la respuesta del shinobi de la arena fue aún más dura de lo que ella esperaba. Aquello no le cayó en gracia.
Irritada, la rubia hizo esfuerzo por levantarse, para luego luego fruncir el ceño y retar con seguridad al shinobi.
—¿Cómo que no debería importarme? — preguntó, con ese coraje que solo ella se atrevía a tener con él—. ¿Cómo se te ocurre decir eso? ¡Maldición! Me haces caer en un hueco en la nada del desierto, luego me metes dentro de uno de tus capullos-hornos de arena, me arrastraste por todo el desierto, casi me ahogas, y ahora me dices que me quede quieta y descanse como si na… da…
De pronto, un fuerto mareo golpeó a Ino de lleno, obligándola a cayar. Tambaleó un par de veces y que estuvo a punto de caer, pero para su suerte unos finos lazos de arena la cogieron en el aire a tiempo, impidiendo que su cuerpo colaptara estrepitosamente, para luego depositándola en el suelo.
—Te dije que descansaras, partiremos cuando mejores.
Habló con seguridad el pelirojo, para luego comenzar a partir. Aquello no le agradó en nada a Ino.
Decidida, volvió a incorporarse de un golpe, para luego avanzar con seguridad hacia el shinobi, dispuesta a conseguir una buena explicación. Apenas lo tuvo a su alcance, estiró la mano y cogió con firmeza la de él, jalándolo hacia ella y obligándolo a voltearse, a mirarla.
—Quiero que me contestes ahora mismo, ¿Porqué me han secuestrado tu hermano y tu?
El shinobi no contestó. Observó a Ino y se quedó tan absorto en el suave y delicado rostro de Ino, que tardó unos segundos antes de volver a la realidad.
—Ya te lo dije, no es de tu incumbencia.
—Claro que lo es.
Volvió a retarlo, con ese garbo y fiereza que solo ella poseía. Con ese encanto y seguridad que tanto le habian gustado a Gaara la primera vez que la conoció, años atrás…
—No—. Nego rotundamente, antes de respirar profundo y volver a su habitual estado de frialdad—. No necesitas saber nada más, solo que en dos horas partiremos.
Apenas terminó de hablar, el maestro de la arena de giró sobre sus talones y se dispuso a retirarse, pero antes de que lograra alejarse lo suficiente, algo ocurrió.
Ino hizo nuevamente un esfuerzo por avanzar tras él, cuando su cuerpo volvía a traicionarla peligrosamente. Sus piernas de pronto comenzaron a tambalear, y sintió como su cuerpo dejaba de responder a sus deseos. Y en ese momento, solo le quedó esperar lo peor. Cerró los ojos y se preparó para recibir la humillación y el dolor de caer al suelo justo frente a él, pero para su suerte, eso nunca ocurrió.
Justo antes de que su cuerpo colapsara, Gaara se giró habilmente y la sujetó a tiempo en sus brazos.
Ino levantó la mirada con sorpresa, y pronto se encontró con el rostro preocupado de Gaara fijo en ella, quien la estaba sujetando con fuerza contra su cuerpo. Y en ese momento, los latidos de su corazón comenzaron a acelerarse y pronto sintió que sus mejillas se tornaban de un tierno color carmín, mientras su cuerpo era atraído de una forma sorprendente al del shinobi, como si fuera un iman. Y sin darse cuenta de lo que hacía, terminó abrazándolo.
Gaara observo con deleite los ojos de Ino clavados en los suyos, y de pronto sintió que se perdía en ellos. Cerró los ojos y disfrutó de cada segundo mientras sostenía en sus brazos el cuerpo de la florista aferrado al suyo, aspirando con ansia el suave aroma a flores de sus cabellos. Pero cuando ella lo rodeó con sus brazos, sintió que ya no podía más. Maldición. Las hormonas comenzaban a jugarle una mala pasada, una muy mala.
Y se dejó llevar.
Sin ser consciente de lo que estaba haciendo, pronto Gaara aproximó peligrosamente su rostro al de Ino, ansiando como nunca antes en su vida probar el sabor de sus dulces y carnosos labios. Por su parte, la Ino sintió que se estremecia al ver como Gaara la cubria por completo con su cuerpo mientras se acercaba a ella, demandando aquello que tanto deseaba darle.
Y en ese momento, lo inevitable ocurrió.
Pronto los labios del Kazekage alcanzaron con ansias a los de la florista, y estos terminaron fundiendose con los suyos, mientras cada uno disfrutaba del dulce sabor de un beso prohibido, uno que no debía ser. Cerraron los ojos y dejaron que la pasión del momento dominara sus mentes y sus cuerpos, mientras los labios de uno jugueteaban con los del otro y sus lenguas hacían contacto, en una electrizante sensación de placer que solo los incitaba a llegar a más.
Y no tardaron mucho en llegar a más.
Las manos de Gaara pronto comenzaron a recorrer con pasión el cuerpo de Ino, tanto por encima como por debajo de sus ropas sin poder contenerse, disfrutando de aquellas curvas que tan bien recordaba y que solo él había tenido la dicha de conocer. Porque ella era solo de él. Por su parte, Ino permitió que él la recorrera por completo, sintiendo en cada toque la fuerza las imponentes manos del shinobi sobre ella, demostrando con ello lo mucho que la deseaba. Porque en efecto, él estaba hambriento de ella.
Un nuevo beso le siguió al anterior, uno mucho más atrevido y fogoso. Uno que demostraba lo mucho que el uno ansiaba del otro. Y sin que fueran conscientes de lo que estaban haciendo, Ino ya se encontraba de espaldas sobre el suelo envoliendo el cuerpo del varón entre sus piernas, y Gaara ya se encontraba sobre ella, presionando con deseo su erección en su delicada cintura.
Tan excitados como estaban, pronto se animaron a más. Las manos del shinobi continuaron acariciando con deleite el cuerpo de la florista, llegando pronto a sus abultados pechos, apretándolos con firmeza. Ella gimió de placer. Pronto Ino deslizó las suyas por entre las ropas del Kazekage, logrando escaullirse hábilmente entre sus prendas y acariciar su bronceada piel. Lo vió estremecerse ante el suave contacto, y pronto se animó a más. Sus manos continuaron el camino de lo prohibido, y pronto pudo alcanzar su miembro excitado. Él soltó un sonoro ronquido de placer.
De pronto, sintieron que las ropas les estorbaban, y comenzaron una ardua lucha por retirarlas. Porque las hormonas ya se habían desatado entre los dos, y todo parecía indicar que pronto terminarían haciendo aquello que tanto se habían estado esforzando por evitar…
.
Hasta que de pronto, unos fuertes pasos comenzaron a escucharse justo en dirección hacia ellos.
Kankuro…
El Kazekage abrió los ojos preocupado y se detuvo al instante, al notar que su hermano se acercaba a ellos. Pero al levantarse, lo que encontró a su aldededor lo dejó anodadado.
Se encontraba en medio de un enorme jardín, un verde prado rodeado de flores de todos los tipos, que inundaban el ambiente de su suave aroma y su impresionante belleza. Aquello parecía ser el paraíso. Se observó, para notar que llevaba puestas ropas que no recordaba haber usado en su vida, y luego observó a Ino, para encontrarla vistiendo ropas que tampoco recordaba en ella. ¿En donde estamos?, se preguntó.
No, esa en definitiva no era la cueva en donde habían decidido descansar aquella noche. Ese era otro lugar, uno que él recordaba a la perfección…
Preocupado, fijó la mirada en el rostro de la rubia, y la encontró extrañamente excitada, y con el azul en sus ojos ligeramente iluminado. Diablos…
—¡Ino!
La movió con preocupación. No contestó.
—¡Ino! ¡Despierta!
De pronto, la Yamanaka se contorneó suavemente, y comenzó a reaccionar. Entreabrió y cerró los ojos, y tardó unos par de segundos más en salir del trance en el que estaba.
Para cuando regresó en sí, la ilusión alrededor de ambos se disolvió.
Y en ese momento, él se alejó de ella.
Con dificultad, Ino logró incorporarse lentamente sobre el suelo. La cabeza le daba vueltas y apenas podía enfocar a su alrededor. ¿Qué… sucedió? Se preguntó, confundida.
Observó a su alrededor, para encontrar a Gaara sentado al lado suyo, observándola detenidamente y con el rostro más serio que nunca. Se repasó con las llemas de sus dedos sus labios, para sentir el sabor del shinobi aún impregnados en ellos. Eso la confundió aún más.
—¿Qué… qué fue lo que paso? — preguntó. El pelirrojo solo se quedó observándola, sin contestar a su pregunta—. ¿Dime que pasó? ¿Por qué me miras de esa forma? — insistió nuevamente, con el mismo resultado.
.
Antes de que pudiera contestarle, una voz les hizo reaccionar.
—Hey, ¿Qué tanto hablas con la descerebrada esa?
El tono despectivo en la voz de Kankuro no le gustó en nada a Ino.
—Y eso a tí que te importa. — le contestó ella, desafiante.
Gaara no pudo evitar una leve sonrisa al ver la forma en que Ino contestaba a su hermano, tan irrespetuosa como siempre. Pero aún así no podía dejar de observarla, preocupado…
—¿Te vas a quedar ahí sentado o qué? — volvió a hablar el mayor, ignorando por completo el comentario de la rubia. — Mejor vente para afuera, no vaya a ser que la idiotez sea contagiosa.
Ino apretó los puños con fuerza y sintió rabiar ante el insulto del mayor, deseando poder partirle la cara de un buen golpe, pero no podía hacerlo, no en su posición de rehen. Volvió a observar a Gaara, para verlo levantándose.
—Espera. — lo llamó nuevamente. — Aun no me has dicho, ¿Por qué estás haciendome esto?
No contestó.
De pronto, algo llamó la atención de la Yamanaka, algo de lo que hasta ese momento no se había percatado. En aquella cueva solo se encontraban Gaara y Kankuro, y no había rastro de Temari. Extraño. Ellos no solían salir de Suna sin la compañía de su hermana, ya que siempre andaban de a tres. Es más, más extraño aún lo era que el Kazekage hubiera salido de Suna sin una gran escolta y todo lo correspondiera a su cargo.
Algo malo debía estar sucediendo.
—Un momento, ¿Dónde está Temari? — preguntó.
La mirada de sorpresa en los varones le hicieron saber que sus sospechas eran correctas.
—No es de tu incumbencia.
La respuesta seca del maestro de las marionetas no la intimidó. Algo malo debía estar pasando con Temari, y de alguna forma debía tener alguna relacion con ella. O no, los ninjas del país del rayo…
—¿Qué fue lo que le pasó?— preguntó alarmada. En respuesta, solo obtuvo un largo e incómodo silencio.
Observó como los varones comenzaban a retirarse, cuando de pronto volvió a hablar.
—¡Esperen! ¡Díganme donde está Temari! ¿Acaso se la llevaron los tipos que andan siguiéndome?
Las palabras de Ino los obligaron a detenerse nuevamente, y de pronto, un nuevo silencio llenó el ambiente, aún más incómodo que antes. Ino le había dado en el clavo.
—¡Eso no es de tu incumbencia!—. Contestó Kankuro, en un grito lleno de irritación—. Lo único que necesitamos de ti y de tus amigos es información, y la obtendremos a como de lugar
De pronto, todo tuvo sentido para Ino. Algo malo le había pasado a Temari, y ellos la habían secuestrado a ella solo por información. Un momento… se detuvo nuevamente, a pensar. Si lo que había entendido era cierto, eso significaba que esos dos se habían tomado la molestia de atraparla, arrastrarla por todo el desierto, y casi ahogarla, solo para sacarle información, sin siquiera haber intentado buscar otra manera de obtenerla. Pero... ¿Por qué no lo dijeron antes?, se preguntó, intentando buscar una explicación razonable a todo lo ocurrido.
Solo habían una forma de contestar a su pregunta. Hombres…
Irritada, levantó la mirada y observó a los de la arena más molesta que nunca.
—¿Y qué les costaba pedir información de una manera mas educada?— preguntó, con voz tajante. —Tratándose de Temari, les hubiesemos dicho todo lo que sabíamos sin dudarlo, y nos hubiesemos ahorrado todos estos inconvenientes.
Ambos shinobis tardaron unos cuantos segundos antes de reacionar a lo que Ino les acababa de decir.
—¡¿Qué?!
.
Mientras tanto, en el hospital de Konoha…
Se podía ver a una joven de largos cabellos azulados y vestimenta típica del clan Hyuuga recorrer los pasillos del septimo piso del hospital de la ciudad, dirigiéndose con desesperación a la habitación 709. En busca de Neji.
La muchacha llegó con la respiración agitada y el aspecto desarreglado hasta la puerta de la habitación que tanto buscaba, para pronto abrirla de un golpe. No, ese no era momento para demostrar su recato y educación. Ese era el momento para ver nuevamente despierto a su primo, y de poder estrecharlo en sus brazos…
Ingresó a la habitación, y lo primero que vió fue a Neji, quien estaba sentado en su cama, observando atento como una enfermera le retiraba los vendajes que hasta hacía unos cuantos días, habían estado cubriendo su frente.
De pronto, las lágrimas comenzaron a llenar sus ojos. Y sin poder contenerse más, y perdiendo por completo la poca cordura que aún le quedaba, corrió a su encuentro.
—¡Neji!
Gritó con emoción al momento de lanzarse a los brazos del muchacho, quien se vió pronto sorprendido ante la muestra de afecto repentina de aquella extraña chica que acababa de entrar. Porque sí, para él era una extraña. O al menos, eso pensó al principio.
Pero no tardó mucho en recordar, dentro de lo que podía recordar…
Hinata estrechó con emoción a su primo en sus brazos y de pronto levantó el rostro con emoción para observárlo, y en ese momento, enmudeció. Su primo la estaba observando con el ceño fruncido y una marcada mirada de odio en sus ojos, una que no había visto en mucho tiempo.
—¿Qué rayos cree que hace, Hinata-sama?
La joven tembló ante las palabras de su primo y pronto retrocedió, confundida. ¿Qué le había pasado a Neji?
Antes que pudiera decir algo, dos personsa llegaron a la misma habitación, con la respiración bastante agitada.
Una de ellas, de cabellos rosados, tomó la palabra.
—Hinata, Neji… parece que él, ha sufrido una pérdida parcial de la memoria.
Y en ese mismo momento, en una celda oscura…
Una joven de cabellos dorados se encontraba sentada en el suelo, dentro de lo que parecía ser una celda. La habían dejado en aquel lugar a solas, sin prestarle la mayor importancia, y sin siquiera tomarse la molestia de verificar su estado de inconsciencia.
Grave error.
Para cuando estuvo segura de que no había nadie a su alrededor, levantó la miradada, y sonrió.
No puedo creer que esos idiotas hayan logrado capturar tan fácilmente a Shikamaru, meditó despectiva, justo antes comenzar a actuar…
.
Fin del capítulo.
Saludos a todos, y gracias por seguir leyendo este fic.
Por fin el reencuentro de Gaara e Ino. Como verán, desde el secuestro de Temari, he estado preparando todo para poder llegar a esta escena. Necesitaba una buena escusa para sacar al Kazekage de sus tierras y hacerlo encontrarse con la rubia sin que se viera demasiado forzado o romántico (del tipo: me sacrificaré por ti e iré a tu rescate porq te amo). En cierto modo, creo que no quedó tan mal. Y ahora que Gaara e Ino se han encontrado, ya puedo avanzar tranquilamente con la pareja, y llevarlos a la pelea final.
A Flower-chan, gracias por la crítica. Sí, yo sé q me había atrasado en poner GaaIno, pero no quería forzar la historia sin poder explicarla bien. A demás, habían demasiados cabos sueltos que debían ser explicados. También debo admitir que mi estilo no es precisamente de los más románticos, me gusta más la acción y complico mucho la trama. Veré que hago a futuro para moderarme, pero créeme cuando digo que esa era la idea original del fic, así es como lo quería. Por último, gustos hay de todo tipo, y acá en fanfiction hay fics para todos, por eso me gusta tanto esta página.
A todos, les comento que hace poco he estado pensando en la posibilidad de crear una comunidad para fans de GaaIno en español, que en un principio podría servir solo para agrupar los fics de esta pareja que tanto nos gusta. He hablado con un par de escritoras, y me han dicho que les agrada la idea. Si por ahí hay alguien al que le interese apoyar, puede dejarme un MP para dialogar.
Comentarios, críticas, y otros, pueden hacerlas con confianza.