|
Author of 3 Stories |
Chocolate
Simplemente, de por qué a Sakura le gusta el chocolate
El chocolate nunca me había llamado la atención, prefería los caramelos o los helados. Los chocolates te hacen engordar aún más y a mí no me gusta verme gorda, ¡tengo diecisiete! ¿Qué esperaban? ¿Qué quisiera ser una obesa mórbida? Y no es que yo tenga nada contra las gorditas, sólo que yo me cuido y zan-se acabó. Me estoy yendo por la tangente.
Pero al parecer a Tomoyo no le gustaba el chocolate, y como le habían regalado uno, me lo dio a mí. Yo lo acepté, después de todo, que no adore el chocolate no quiere decir que no me guste, ¿no? Un poquito no hacía mal... creía.
Así que las clases acabaron y yo ya me iba a comer mí chocolate. Salí de la clase sola ya que Tomoyo debía ir a hacer no-sé qué-con su madre -¡¡como si no supiera que va a casa de Eriol!!- y no podría acompañarme.
Sonriendo malignamente e imaginando las cosas que estarían haciendo ésos dos, me encaminé hacia el árbol de cerezo que tanto quería. Era muy precioso, con las flores cayendo suavemente, y el viento haciéndolas volar por momentos.
Me senté en la sombra de aquel árbol, y miré el chocolate en mis manos. Me eché hacia atrás y miré el cielo, distraída –nada anormal, por cierto-. Suspiré.
Entonces miré alrededor. No había nadie, al parecer todos se habían ido.
Me encogí de hombros y miré mi chocolate. Lo abrí con pasmosa lentitud, perdida como estaba en pensamientos incoherentes sobre el chocolate. Entonces corté un trozo y me lo llevé a la boca.
Estaba dulce y rico.
Sonreí.
Pero entonces alguien se sentó a mi lado y yo miré. Shaoran Li, el chico más popular de toda la preparatoria. Parpadeé, sorprendida, y luego alcé las cejas. Bueno, no importa que se siente a mi lado, me dije, total, no me va a hablar ni yo quiero que lo haga.
Tomé otro trocito de chocolate y me lo llevé a la boca, mientras él me observaba, sonriendo levemente.
-Hola.
-Hola –respondí.
Entonces se me acercó y me beso en la comisura de la boca.
-Tenías chocolate.
Yo parpadeé, confundida como estaba por que no se había alejado y su olor me embriagaba. Entonces, le hice una pregunta muy lógica en ése momento:
-¿Quieres chocolate?
Notas de autora:
Todo corto. Drabble para que me perdonden y dar señales de vida. Ambiguo y sin sentido. Fruto de una tarde de aburrimiento/supuesto estudio.
Arimi