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Adiós querido Maestro.
León-O y Jaga tuvieron la suerte de que cayeron en un planeta en que sus habitantes eran muy amigables y que estos los recibieron de buena manera, con el transcurso de los años León-O fue aprendiendo de su maestro Jaga la historia de Thundera, fue entrenando hasta que llegó el día en que se convirtió en todo un guerrero, durante este tiempo León-O estuvo estudiando mucho y llegó a tener el conocimiento para construir una nave capaz de transportarlos fuera de la galaxia, la bautizo con el nombre de “Nave Felina”, esta nave era capaz de autogenerar energía dentro de si misma, pasó el tiempo y llegó el día en que León-O cumplió los 21 años, nunca había conocido una sola Thunderiana y pensaba que iba a pasar el resto de su vida en ese planeta pero el destino intervino y Jaga cayó enfermo por su avanzada edad y en sus últimos momentos le reveló a León-O en realidad quien era…
− León-O, trae por favor la caja de madera que tengo en mi cuarto dentro del armario, tráela rápido que no queda mucho tiempo −
Rápidamente León-O fue por la caja y se la trajo a su maestro, Jaga le pidió que la abriera, cuando León-O abrió la caja se sorprendió cuando vio una especie de daga y fue en ese momento cuando Jaga habló…
− León-O, ese es el Ojo de Thundera, la fuente de poder de los Thundercats, tu en realidad eres el Príncipe de los Thunderianos y ahora que has cumplido 21 años eres el Lord de los Thundercats, cuando eras un niño de apenas 2 años un peligroso asesino proveniente del Planeta Plundarr vino con la intención de asesinarte y tu Padre, Lord Claudus peleó con el hasta que cayó muerto y gracias al Ojo de Thundera tu y yo llegamos aquí, es probable que en estos momentos Thundera haya sido destruida por los guerreros conocidos como Drej, pero antes de nuestra partida unos científicos crearon una poderosa nave como jamás se haya construida alguna en la historia, se llamaba “El Titán Thundercat”, tu anillo es capaz de empezar el proceso de transformación para que se cree Nueva Thundera −
Jaga empezó a toser de una forma cada vez más fuerte y ya en sus últimos suspiros le dijo…
− Busca a los demás Thundercats, no se que pasaría con tu Madre pero se que los demás Thundercats deben estar vivos, búscalos y devuélveles a los thunderianos un hogar y ten cuidado con los Drej, tu puedes ser tan grande como te lo propongas León-O, siempre estaré contigo cuando me necesites.−
Ante estas últimas palabras el corazón de Jaga dejó de latir y León-O se puso a llorar por la perdida de su maestro, después de los funerales y de que Jaga fuera cremado y sus cenizas puestas en una bandeja de oro con sus iniciales puestas, León-O fue por el Ojo de Thundera y sus cosas para empezar la búsqueda, apenas tocó el Ojo de Thundera cuando la señal thundercat surgió y lanzando unos rayos sobre el, le cambio su habitual traje color celeste por uno de color negro, botas negras, pantalones completos negros, un cinturón y un collarín de oro ambas con la insignia thundercat.
Una vez que tomó el Ojo de Thundera dijo…
− Espada del Augurio quiero ver más allá de lo evidente, muéstrame a los thundercats.−
El Ojo de Thundera le mostró a León-O la ubicación del planeta en donde se encontraban los thundercats, sin embargo sabía que tenía que actuar rápido ya que todos los thundercats estaban esclavizados y encadenados.
Sin más tiempo que perder se despidió de sus amigos y partió en su creación rumbo al planeta en donde se encontraban los thundercats, activó un escudo protector para no ser detectado y aterrizó en las cercanías de la prisión.
Después de analizar el lugar se dio cuenta que había poca vigilancia y espero a que fuera de noche para realizar el ataque.
Una vez llegada la noche sigilosamente fue y atacó a los guardias de la entrada principal dejándolos inconscientes a ambos, se fue deslizando dentro de la prisión hasta que logro vencer a todos y cada uno de los guardias de la prisión y después los encerró en una celda a todos.
A los thundercats los tenían encerrados en una celda 20 metros bajo la tierra y además estaban todos encadenados, para suerte de León-O los thundercats estaban todos en un mismo lugar, derribó la puerta y todos se quedaron sorprendidos y sin habla ante lo que veían, la reina Cecilia fue la primera en hablar una vez que quedaron libres y estaban fuera de la prisión y a salvo…
− ¡Es posible! Dios me concedió un milagro, en verdad eres tú León-O.−
Ante el asombro de los demás León-O le habló directo a quien hasta ese momento el Lord de los Thundercats no había reconocido…
− Así es, como es que sabe quien soy, supongo que usted conoció a mi padre porque mi maestro Jaga siempre me recalcaba que era casi idéntico a mi padre Claudus.−
Ante estás ultimas palabras Lilian la hermana de León-O que ni siquiera Claudus supo que tendría una hija comenzó a llorar al igual que Felina, una hermosa leonesa que fue prometida al Príncipe León-O y que nunca podría casarse ni podría enamorarse si no era de el, ante este espectáculo León-O les pregunto que porque estaban llorando así, fue en ese momento en que la reina Cecilia habló ya con lagrimas en los ojos también…
− Es muy simple, Lilian es mi hija e hija de Claudus también, Felina nació unos meses después que tú y fue prometida a ti para que vivas en matrimonio con ella y todo esto lo se porque no hay manera de que una madre olvide a su propio hijo, hijo mío.−
Ante esta revelación León-O abrazó a su madre y la reina Cecilia comenzó a llorar con todas sus fuerzas, lagrimas de cariño que solo una madre puede derramar por un hijo que creía perdido y que solo la esperanza y la fe en que algún día volviera la hacían seguir adelante.
Los demás thundercats se presentaron ante su nuevo Lord, los thundercats eran Pantro, Tigro, Bengaly, Linz-O, Cheetara, Pumara, Felino, Snarf y Snarfer, todos juntos en compañía de su Lord abordaron la nave felina y huyeron del planeta antes de ser detectados.
La nave felina se dirigió hacía una colonia en el espacio enorme en donde muchos refugiados thunderianos juntaron sus naves y comenzaron a construir toda una colonia en donde habitaban ya unos cuantos miles de thunderianos de todos los clanes, la raza thunderiana se estaba extinguiendo no había duda y aparte de esta colonia quedaban otros cuantos miles en un planeta muy distante y que requerían de ayuda porque estaban siendo esclavizados y utilizados para trabajos forzados tanto niños como adultos y ancianos.
León-O y la reina Cecilia fueron recibidos con aplausos, nadie podía creer que León-O estuviera vivo y que el Ojo de Thundera hubiera vuelto, después de analizar un rato las posibilidades de encontrar el Titán un anciano que vio a León-O usar el anillo que le dio su padre le comento lo siguiente…
− Ese anillo es la clave para encontrar al Titán, yo participe en la construcción del mismo, quiero ayudar porque quiero que mis hijos y mis nietos tengan de vuelta un hogar de verdad no esto que no es otra cosa que un cúmulo de chatarra soldada, permítame ayudarle.−
El anciano sacó de su bolsillo una especie de bolígrafo y le pidió a León-O su anillo, con el anillo activado León-O se lo volvió a poner y sobre su mano apareció una flecha indicando el rumbo que habrían de seguir, sin embargo en medio del entusiasmo el mismo anciano volvió a hablar…
− Aún que encuentren al Titán deberán resolver el problema de la energía y deberán derrotar a los drej ya que los mismos traicionaron a sus creadores y destruyeron el planeta Plundarr, a diferencia de nosotros que nos unimos en una colonia los plundarianos que no todos eran malos no estaban preparados para un ataque de esa magnitud y se extinguieron para siempre, la amenaza real de los Thundercats ahora son los drej, van a tener que encontrar la manera de derrotarlos sino de nada servirá estar utilizando el titán una y otra vez si siempre nos van a destruir nuestro planeta, hagan algo por favor, nuestra raza no va a aguantar mucho.−
Con esto en mente los thundercats prepararon la nave felina para salir al día siguiente, esa misma noche antes de dormir en uno de los pasillos se ve a León-O de pie mirando hacía el espacio, sabe que la batalla va a ser cruel, pero el ver a niños thunderianos corriendo por todos lados le dan valor para seguir adelante con su misión, de una día para otro se convirtió en la esperanza de miles de su raza, estaba por retirarse cuando recibió la visita de su ahora conocida prometida…
− Se que no me conoces y que tal vez Jaga nunca te habló de mi existencia, pero quiero decirte que durante todos estos años no he dejado de pensar en la posibilidad de que estuvieras vivo, tu madre siempre me alentó a nunca perder la esperanza, desde que te vi en esa celda cuando nos rescataste supe que eras tú, solo espero que después de esto me llegues a querer como yo te quiero, porque se que lo vas a lograr.−
León-O sonrió y eso basto para que Felina se pusiera nerviosa, León-O despacio se fue acercando hacía ella y tomo su rostro entre sus manos, le dio un beso sumamente apasionado al grado que Felina sentía que las piernas se le doblaban y se entregó al beso de la misma manera, ambos sonrieron y se retiraron a sus respectivos aposentos a dormir ya que el destino de la raza thunderiana dependería del día siguiente…
Continuará en “El Titán Thundercat, la última esperanza thunderiana”