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MeryWeee
Author of 6 Stories

Rated: M - Spanish - Romance/Humor - Hermione G. & Severus S. - Reviews: 339 - Updated: 08-24-09 - Published: 05-31-08 - id:4290725

Holaa!

Si muchimas disculpas por mi tardanza, pero el comienzo de la universidad, la mudanza al piso y adaptarme me ha resultado mas dificil de lo que creia. Pido perdon pero mi tiempo se a reducido bastante estas semanas. Sin demasiado tiempo para contestaros uno a uno doy la gracias a:

Rasaabe, karyn1, Shemaine Snape, RociRadclife, Melyy (me encanto tu comennt, tomo nota), lunnaris, Ryu (L), Lady Azuky, NellieLovet, draki-pooh, DanySnape, Tish xD, Neran, MODESTY-4ever, MariSeverus (waw lo leist por tlf O.O), Lady Grayson (que me encanta tu fic eres genial), M.J. Minako, Wixi wixi wixi, VIVI ANN, Jo xD, yalisnape5, eydren SNAPE 1, Calypso92, Balck Angel, Caramelitolujurioso (Juanmita Tk), Smaris, Meikoakizuki15.

Respondo a algunas preguntas:

-Calipso92, no sé cuantos capi me quedarán pero no más de un par.

-En cuanto a mi flog de Hermy y Sevvys si que me lo cerraro :( y no vi los videos que me mandaste eydren. No creo que vuelva ha abrir uno pero si eso me los mandas como un reviews.

Bueno y sin más dilación os dejo con el capi, que ciertamente no me agrada como quedo. Muchisimas gracias por esperar tanto. OKM!

Capitulo 14

“Severus estas ahí? Ya he llegado y he traído las cartas, he aprendido nuevos trucos de magia muggle” se escuchó la voz feliz del director. Severus gruñó de nuevo y fue a quitarse de entre las piernas de Hermione cuando esta se aferró con sus piernas a él.

“No contestes” susurró ella en su oído, comenzó a besar y lamer toda esta parte de él. Severus gimió e inmediatamente cerró los ojos.

“Hermione...para por favor” dijo entre gemidos, ya que ella había comenzado a rozar su cadera con la suya haciendo que comenzara de nuevo a ponerse dura. Hermione paró de moverse y lo miró inocente.

“Vale...¿y como se supone que voy a salir de aquí sin que el director se dé cuenta?” la tranquilidad de su voz contrastaba con el nerviosismo de Severus que se había quitado de entre sus piernas y caminaba desnudo de un lado para otro de la habitación. Se paró y la miró.

“¿Sabes desilusionarte?” pregunto esperanzado.

“Severus me ofendes con esa pregunta” dijo ella falsamente ofendida. Él sonrió.

“Bien pues desilusiónate y sal cuidadosamente por la puerta. Yo intentaré que Albus se siente de espaldas a la puerta así te será más fácil” Ella asintió con una sonrisa “¿Que ves de divertido a esto?”

“Tu reacción, parece que te va a dar un infarto en cualquier momento” dijo ella divertida.

“Ah y te parece divertido que me de un infarto?” dijo el cruzándose de brazos y mirándola con el ceño fruncido.

“No...me parece divertido verte perder tu amado control” dijo ella sonriendo con suficiencia. Severus se acercó a ella peligrosamente.

“Parece que la buena y linda Gryffindor nunca parará de sorprenderme con sus técnicas Slytherins” susurró él rozando sus labios con los de ella, haciendo que instantáneamente ésta los entreabriera deseosa de volver a saborear sus labios, pero Severus se separó de ella sonriendo con satisfacción. “Voy a atender a Albus antes de que se desespere” dijo dándose la vuelta y caminando hacia la puerta.

“Mm...Severus?” dijo ella aguantándose la risa, este se giró y la miró extrañado “No creo que al director le ilusione tanto como a mi que lo saludes desnudo” dijo con tono divertido. Severus se miró y maldijo por lo bajo. Se acercó a sus ropas y rebuscó entre ellas su varita. Una vez encontrada con un movimiento estaba vestido. La miró con el ceño fruncido y caminó de nuevo hacia la puerta, cerrándola tras él.


Harry abrió los ojos y de inmediato los cerró sintiéndose cegado por la luz de su mesa de noche. Despegó la cabeza del libro de adivinación y miró a su alrededor aún algo desconcertado. Restregó sus ojos observando que su pelirrojo amigo no estaba y frunció en entrecejo.

“Ron?” preguntó con voz adormilada. Tenía el vago recuerdo de que había estado con él allí, estudiando, habían tomado cerveza de mantequilla y de repente ya no recordaba nada. Harry se levantó, las piernas le temblaron un poco al andar pero siguió.

Bajando las escaleras llegó a la desierta Sala Común, desierta salvo por un brillante pelo rojizo que sobresalía por uno de los sillones de cara a la chimenea. Se acercó un poco más.

“Ron?” repitió Harry. El pelo rojizo se volvió y sonrió. A Harry se le secó la boca de repente. “Uh...Hola, Ginny”

“Hola Harry” dijo ella con las mejillas un tanto coloreadas. Se levantó y caminó hacia él, miró a su alrededor y beso su boca rápidamente. Ambos se enrojecieron violentamente.

“Uh...Has visto a Ron?” dijo Harry mirándola a los ojos. Ginny negó con la cabeza.

“No, no vi al tonto de mi hermano por aquí...y eso que llevo tiempo estudiando en la Sala Común” Ella se encogió de hombros y señaló a una mesa llena de pergaminos y libros. Harry bufó.

“Bueno si lo ves dile que estoy en el cuarto” Se acercó a ella y le dio un tímido, se dio la vuelta y caminó hacia las escaleras.

“Harry!” gritó Ginny antes de que desapareciera por el hueco de las escaleras. Harry se giró y la miró interrogante. “Una cosa...” Ginny se revolvió las manos, nerviosa. “Si...si yo te ofreciera unos caramelos algún día...uh...tu te los comerías?” Tartamudeó Ginny, Harry la miro sin comprender.

“Uhm...Sí, supongo que sí ¿por qué preguntas eso?” dijo él desconcertado.

“Bueno...yo...me van a traer unos caramelos de Hogsmeade y quisiera compartirlos contigo” dijo ella amorosamente. Harry sonrió tontamente.

“Eso seria genial, Ginny” dijo Harry, Ginny se limitó a sonreír hasta que el ojiverde desapareció por las escaleras. Fue entonces cuando Ginny soltó un aliento que no sabía que sostenía hasta ahora. Se desplomó en el sillón.

“Animo, Ginevra, solo queda un día y tendrás esos caramelos” dijo ella antes de continuar trabajando.


“Mira y entonces la carta se eleva sola” dijo el director con la ilusión de un niño mientras Severus miraba aburrido como, efectivamente, de la baraja de cartas muggles comenzaba a subir la carta que él había elegido. Suspiró y abrió la boca dispuesto a echar por tierra otro nuevo estúpido truco de 'magia' muggle cuando un olor familiar inundó sus fosas nasales. Severus se movió nervioso en su asiento.

“Es genial ese truco, Albus” fue lo único que pudo decir para poder ocultar su nerviosismo. Su cerebro no estaba ahora para pensar en qué habían hecho esta vez los muggle para conseguir que una carta se eleve sola. Su cerebro analizaba cada aroma del cuarto intuyendo donde se encontraba ella.

Sus años de Maestro de Pociones le permitieron deducir que Hermione se encontraba cerca de la chimenea. Casi se le escapó un gemido al descubrir el otro olor que inundaba la habitación y que parecía desprender no solo ella, sino él también. Sexo.

“Vaya, Severus, es el primer truco que parece impresionarte” Dumbledore miró su cara aburrida y sin expresión y alzó una ceja “Bueno o eso o estas cansado de cartas ¡Pero no te preocupes!” dijo el director radiante y acto seguido extrajo unos aros de metal de su maletín “He aprendido otros trucos muggles con estos aros ¡Mira!”

Severus miraba sin expresión al director mientras éste movía los aros rápidamente para después con un certero movimiento los unió. Severus suspiró cuando de un vistazo vio guardar la varita del mago más viejo y de nuevo iba a soltar por su boca una sarta de críticas cuando la habitación se volvió verde esmeralda. Severus cerró la boca y miró hacia la chimenea, donde ahora lucía un hermoso fuego verde que se fue consumiendo poco a poco.

El director se levantó y caminó hacia la chimenea, mientras Severus lo miraba con expresión tranquila pero apunto de tener un infarto interiormente. Dumbledore levantó la cabeza hacia él y le mostró algo que colgaba de su mano. Severus jadeó de asombro y lo miró con ojos desorbitados.

“Hay algo que debas explicarme, Severus?” dijo el director con una corbata de colores dorados y rojos colgando de su mano. Severus inmediatamente cambió su cara, su cerebro ya había concebido un nueva idea, bufó y frunció el ceño.

“Pero qué...?” Se levantó y caminó hacia el director arrebatándole la corbata de las manos, buscó entre las telas y encontró, para su desgracia, unas iniciales bordadas 'H.G.'. Alzó la cabeza comprobando que Albus también las había visto así que suspiró dramáticamente y tiró la corbata al suelo. Caminó hacia el sillón y se desplomó en él. Albus se acercó y lo miró preocupado.

“¿Qué pasa Severus?” Severus alzó la cabeza y lo miró con expresión cansada.

“Estoy harto de esa mocosa sabelotodo” gruñó “Yo tengo un límite, pero esto se ha convertido en acoso”

“No comprendo...¿Hablas de la Srta. Granger?” dijo el director extrañado. Severus bufó.

“Y de quien si no?” Severus suspiró dramáticamente de nuevo “Solo porque no le pongo las notas altas sin siquiera mirar su trabajo como los demás profesores cree que puede venir aquí y exigirme que le cambie las calificaciones” mintió con gran facilidad. Albus lo miró sorprendido.

“¿Hablamos de la misma Hermione Granger?” dijo con asombro. Severus se limitó a mirarlo con una ceja levantada. El director suspiró. “Bueno, debe ser el agobio del último año...pero eso no explica nada, lo sé Severus” añadió al ver que éste abría la boca para protestar.

“¿Y que piensas hacer?” dijo Snape incapaz de no decir nada. Albus se encogió de hombros y se acarició la barba, pensativo. Al rato alzó la cabeza, Severus lo miró divertido parecía que una bombilla brillara encima de su cabeza.

“Podríamos cerrarle la red flu” dijo finalmente el director, la sonrisa de Severus se cayó al instante.

“Pero...Y si hay alguna urgencia...” protestó Severus intentando negar que realmente era una buena idea.

“Que envíe una lechuza” dijo Albus con obviedad y lo miró extrañado “Pensé que te encantaría la idea”

“No...esta...bien...solo miraba los aspectos negativos, ya sabes lo perfeccionista que soy” contestó impotente. Albus sonrió con aceptación.

“Bien, entonces voy a comunicárselo con una lechuza” dijo caminando hacia la chimenea.

“No!” gritó de repente Severus, Albus se giró con un poco de polvo flu en la mano “Me gustaría hacerlo a mi” dijo sonriendo con satisfacción, Albus sonrió abiertamente.

“Como te gusta hacer sufrir a los Gryffindors” dijo soltando de nuevo el polvo en la maceta. Severus se levantó y caminó hacia su escritorio comenzando a escribir la carta ante la atenta mirada de Albus.


Hermione respiró aliviada cuando se quitó el hechizo de desilusión entre las paredes seguras de su habitación, pero el alivio le duro el poco tiempo en el que escuchó una estridente voz que provenía de la puerta.

“¿De donde vienes?” preguntó. Hermione se giró y abrió los ojos sobresaltada al ver a su pelirrojo amigo mirándola inquisitoriamente con los brazos cruzados, apoyado en el marco de la puerta sobre un hombro.

“¿Qué haces aquí?” dijo ella molesta. Ron frunció el ceño.

“Esa no es respuesta para mi pregunta ¿que ocultas, Hermione?” dijo él comenzando a caminar hacia ella teatralmente, Hermione suspiró y se sentó en su cama.

“Ronald, no tengo porqué explicarte todo lo que hago” dijo ella duramente, Ron continuaba caminando hacia ella.

“¡Claro que si!” dijo él como si fuera evidente. Ella volvió a suspirar frustrada mientras él continuaba acercandose.

“Y eso ¿por que? Ron asume que no soy tu novia y si sigues así me perderás como amiga” le advirtió ella, Ron se paró en seco y la miró dolido.

“Yo solo me preocupo por ti” dijo con voz infantil.

“¡Pues deja de hacerlo! Ya soy mayor para hacerlo sola” Su voz continuaba molesta.

“Claro! Ahora te protege tu magnifico novio nuevo ¿no?” dijo Ron encarándola.

“¡Pues no! Mi magnifico novio es lo suficientemente maduro como para darme libertad para que aprenda de mis errores” dijo ella levantándose, sin dejarse intimidar por él.

“¿Me estas llamando inmaduro?” dijo con voz dolida, Hermione se encogió de hombros.

“Siéntete aludido si quieres” respondió ella duramente. A Ron le llamearon las fosas nasales y se dio la vuelta sin decir nada. Antes de salir de su cuarto se giró dramáticamente y la miró con dureza.

“Te dejaré que aprendas de tus errores y me quedaré esperando porque estoy completamente seguro que acabarás llorando en mi hombro” dijo con superioridad y antes de que ella pudiera responder salió de allí dejándola sola.

Hermione suspiró nuevamente y se derrumbó en su cama ¿Por qué ser todo tan complicado? Hermione tu te has buscado esto, ¿A quién se le ocurre enamorarse de un profesor? Merjor dicho ¿A quién se le ocurre enamorarse de Snape? Se recostó en la cama y cerró los ojos, necesitaba descansar de tantas emociones en tan poco tiempo, sin embargo un golpe en la ventana se lo impidió. Ella alzó la vista y miró asombrada un hermoso pájaro que golpeaba la ventana.

Se fijó en él, parecía un cuervo pero en su plumaje destacaban las alas de color azulado con un cuerpo de plumas leonadas, la cola más larga que su cuerpo y su cabeza completamente negra como un capirote. Hermione se levantó y abrió la ventana dejando al frío invernal entrar junto al extraño pájaro. Estilosamente el pájaro se posó en la cama haciéndole recordar a alguien conocido. Pareció evaluarla con la mirada e incluso parecía mirarla con superioridad.

Hermione se acercó a él extrañada y el ave extendió la pata donde agarraba la carta. Una vez que ella se la quitó el pájaro voló inmediatamente sin darle tiempo siquiera a intentar darle algo de comer. Ella se encogió de hombros y abrió la carta con sumo cuidado. Con el simple vistazo de la caligrafía de su autor supo de quien era el ave y comprendió su comportamiento.

Srta Granger

Siento comunicarle que debido a su mal uso dela red flu, ésta sera cerrada hasta fin de término o hasta que el director crea conveniente.

Prof. Severus Snape

Hermione leyó y releyó la excesivamente corta misiva, asombrada por su contenido y por la frialdad de su autor. Una enorme cantidad de preguntas se acumularon en su cabeza produciéndole un gigantesco dolor de cabeza, pero un grajeo a su espalda le impidió buscar la respuesta a alguna de ellas. Por segunda vez se giró hacia la ventana que aún continuaba abierta y miró con sorpresa a aquel ave tan extraña posada con tranquilidad en el marco de la ventana.

El ave entró una vez que se sintió atendida y se posó con estilo en su mesa de noche. Hermione sonrió al notar lo tanto que le recordaba ese estilo de entrar. De tal palo, tal astilla. Por segunda vez cogió la carta de la pata extendida del ave.

Hermione,

Siento la frialdad de la carta anterior pero el director no apartaba la vista. Te explico, el porqué del cierra de tu red es debido a que Albus encontró tu corbata en mi chimenea y tuve que inventar algo rápido que no salió tan bien como planeé.

Me temo que nuestros encuentros se van a reducir debido a esto pero te escribiré a menudo y puedes contestar con Free que, como sé que te lo estarás preguntando, es un rabilargo autóctono del Norte de España. Puedes usarlo para responder ahora si quieres, sino dile que se vaya, no pedirá comida.

Siento esto.

Atte. Severus

Hermione sonrió pese a la situación, ya que se habia temido lo peor con su otra carta. Miró su chimenea ahora inutil y se encogio de hombros, eso iba a ser una prueba para su relación y ambos lo sabian.

Free grajó impacientemente y ella se giró mirandolo. “Tranquilo que debo responder antes” Se acercó a su escritorio y buscó alguna de las chucherias para lechuzas que le daba a Hedwing. Se acercó y se la ofreció a Free, que la miró extrañado.

“Es para ti, come” dijo ella amblemente, el ave casi pareció levantar una ceja con socarronería, se acercó a la chuchería y la picoteó un poco, provandola. Grajeó encantado y la cogió en el pico y se dio la vuelta, comiendo de espaldas a ella. Hermione sonrió y se dirigió de nuevo a su escritorio para escribir su respuesta. Free una vez terminó de comer grajeó de nuevo con impaciencia antes de que Hermione termianra su carta.


Solo el rasgar de la pluma sobre el pergamino rompía el silencio perfecto de la habitación. Severus suspiró, en pocos minutos aquello sería un hervidero de conversaciones y gritos de los alumnos volviendo de Hogsmeade. Se levantó de su escritorio y salió, debía registrar a los alumnos ya que la pierna de Filch daba problemas de nuevo.

Llegó aún cuando el silencio reinaba en el lugar, tembló debido al frío y se cerró el abrigo. A los pocos minutos un ruidito que había comenzado a hacerse cada vez más y más fuerte se convirtió en un estruendo al llegar todos los alumnos al castillo. Todos parecían felices, algunos con más o menos hipotermia pero sonreían igualmente. Casi al instante la reconoció junto a sus amigos, parecía como si desprendiera una luz que la hiciera destacar entre todos, y fue él quien sonrió esta vez.

“¿Feliz por hacernos sufrir, profesor?” dijo una voz que arrastraba las palabras. Severus miró al ya no tan pequeño Malfoy con una ceja levantada y sonrió de lado.

“Sabe que sí, Sr Malfoy” dijo sonriendo sarcásticamente.

Severus había descubierto la primera vez que hizo este trabajo que quizás Filch debía de cobrar más, porque pasarle un detector de objetos prohibidos a más de 200 estudiantes que se movían e intentaban ocultar objetos o pasar sin que él los examinara mientras soportaba una nevada, no era realmente fácil.

Y menos fácil era cuando te tocaba disimular al pasarle el detector a tu novia oculta, a la cual llevas sin tocar desde hace semanar. Eso te hace sudar a pesar del frio y suspirar aliviado cuando ves como se va y compruebas que solo te queda un mocoso Gryffindor de tercero esperando demasiado temeroso a que lo examinaras.

Severus deseando irse le pasó rápidamente el detector y le dejó pasar, el chico salió tan corriendo que varios objetos se le cayeron de los bolsillos. Severus suspiró y se acercó a él, observando que el chico lo miraba aterrorizado y guardaba rápidamente los objetos. Se paró delante de él.

“Hay veces que me pregunto porqué Gryffindor es una casa tan valorada” dijo con burla. Al chico se le colorearon las mejillas que antes estaban pálidas por el frío. Severus lo miró duramente “¿Que hay en sus bolsillos, Sr Mawson?”

“Nada” respondió rápidamente. Severus bufó y se acercó a él mirándolo amezante.

“¿Que hay en sus bolsillos?” repitió con tono más duro y seco. El chico tembló no precisamente de frío y obedeció enseñandole en ambas manos el contenido de sus bolsillos.

Severus miró sus manos. Grageas, ranas de chocolate sin abrir, cromos, algunos objetos de broma de zonko, orejas extensibles y un par de caramelos con forma de estrella. Severus alzó una ceja al no reconocerlos.

“¿Qué son?” preguntó señalandolos. El chico volvió a temblar.

“Caramelos” respondió entrecortadamente. Severus suspiró.

“Conozco cada caramelo que se vende en Hogsmeade y el Callejón Diagon, pero no era consciente de la existencia de estos por lo que puedo sospechar que han sido comprado en el Callejón Knocturn” dijo sabiendo el efecto que tendría en el alumno sus ultimas palabras.

“No! Son de Sortilegios Weasleys pero solo los venden para mayores porque...” el chico calló.

“Sr Mawson, continúe o su castigo será peor” dijo impaciente.

“Porque son caramelos de lujuria” terminó el chico. Severus se paralizó en ese instante y se quedó mirando al infinito durante un rato mientras el chico lo miraba temeroso por su castigo. Severus sacudió su cabeza saliendo de sus pensamientos y lo miró.

“Démelos”


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