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.: Charity's Day :.
Las subastas no eran algo que interesaran mucho a Sasuke en realidad, y ciertamente, a Naruto tampoco.
Era por eso que ambos se encontraban bastante poco conformes en aquel momento. Aquella subasta trataba de recabar fondos para una institución que se dedicaba a apoyar niños con problemas cardiacos, y en general, lo que estaba siendo vendido eran únicamente cosas relacionadas con el mundo artístico, pese a que las obras no fuesen valiosas ni viniesen de artistas de renombre o muy conocidos, ya que lo que se pretendía era brindar ayuda hacia la institución, y además, un poco de impulso hacia los nuevos artistas.
Naruto estaba allí porque Sai había donado algunas de sus pinturas, ya que desde que era niño, el moreno Uzumaki había amado la pintura, y posteriormente, basó sus estudios en ella. El ojiceleste temía que Deidara -su primo menor-, también hubiese saco algo artístico, pues adoraba hacer esculturas con arcilla.
Sasuke por su parte asistió, ya que el desgraciado de Sai hizo llegar una invitación a su casa, la cual el maldito de Itachi le enseñó a su madre, lo que provocó que ella estuviese encantada con la idea de que él fuera. Era realmente algo horriblemente enfermizo que los padres de ambos, -los de Naruto y los suyos- buscaran la más mínima ocasión para obligarlos a los dos a convivir.
Y así, el pelinegro tuvo que soportar un ir y venir de objetos que no le interesaban ni siquiera un poco. Naruto sin embargo, había sacado su celular de última tecnología, y se había dispuesto a ver un partido de soccer sin importarle el evento social en el cual se encontraban. Igualmente, el Uchiha no podía culparlo por faltarte la decencia para hacer eso, ya que aquello era absolutamente tedioso.
Después de un montón de trabajos de arte de pasaron, finalmente llegaron aquellos que pertenecían a Sai, y justo cuando él apareció, Sasuke se debatió entre quedarse sentado, o levantarse a ahorcar a aquel infeliz Uzumaki, que muy poco se asemejaba al Uzumaki con el cual estaba comprometido. Más allá de esto, nada llegó a interesarle al ojinegro de aquellas obras, y tal vez así habría quedado tal asunto, de no ser porque la última pintura de Sai se dejó ver.
Al instante, Sasuke se inclinó hacia el rubio, jalando el audífono de su oído derecho, descubriéndolo.
- ¿Qué quieres? -gruño Naruto-.
- Ya ha pasado tu primo, ahora están subastando su última pintura.
- Ya he visto muchas pinturas de Sai, no necesito ver otra.
El ojinegro no pudo evitar que una sonrisa sagaz se colara por sus labios.
- ¿Te importa si la compro?
Naruto giró el rostro hacia el otro, mirándolo a pesar de todo con cierto aire de desinterés.
- Has lo que quieras, es tu dinero.
Luego de decir estas palabras, el ojiazul regresó su vista hacia la pantalla de su teléfono móvil.
Con cierta satisfacción, Sasuke hizo su primera oferta superando a las que ya habían sido hechas, pero desde luego, él no iba a pelear por el derecho de compra, así que desde el principio, ofreció una cantidad de dinero tan elevada que instantáneamente se quedó sin competencia. Seguidamente, colocó su mano sobre la pantalla que con tanta atención miraba Naruto.
- Mira lo que estoy por adquirir -dijo el Uchiha-.
El blondo lo observó con fastidio ¡Estaba mirando a Manchester contra Liverpool!, y Sasuke venía a interrumpirlo con sus tonterías. De mala gana, el ojiazul se giró hacia el frente, sin embargo, pronto deseo no haberlo hecho.
El marco de aquella obra era de un color plateado, adornado con grabados de rosas cuyos tallos se desplazaban y enroscaban bellamente estando cubiertos de espinas, pero era lo que estaba enmarcando lo que se llevaba la atención definitiva. Naruto se pudo reconocer a si mismo en el lienzo, estando ataviado con un atuendo que parecía sacado del sigo XIX. Se encontraba sentado de forma despreocupada sobre un sofá con un largo respaldo. Su mano izquierda se apoyaba sobre el reposabrazos y al mismo tiempo, Naruto tenía inclinada su cabeza hacia ese lado, recargando su mentón sobre aquella mano, mientras que la contraria, estaba colocada descuidadamente sobre el reposabrazos derecho. Una sonrisa maliciosa se dibujaba en sus labios aunque a pesar de eso, era totalmente atrayente, al igual que sus ojos entrecerrados. La camisa blanca que traía llevaba los botones abiertos casi hasta su estomago, lo que dejaba la piel al descubierto. Y, como si con eso no bastara, Sai se había tomado la libertad de pintar un zorro sentado cómodamente en sus piernas, con unos resplandecientes ojos rojos que tenían una mirada intimidante. Todo esto contrastaba con un tapizado en color verde para el fondo que cerraba la imagen completa.
- ¡...y a las tres! ¡¡Vendida al joven señor del número cuarenta y nueve!!
La voz del subastador fue lo que sacó a Naruto de su pequeño ensueño, haciendo que girase a mirar con confusión hacia Sasuke, quien únicamente le sonrió burlonamente, girando la paleta de plástico que tenía en su mano, mostrándole los números cuatro y nueve, gradados perfectamente en color negro.
- ¡No puedes! -gritó apenas cayó en cuenta de todo- ¡Deshaz el trato, Sasuke! -chilló poco decorosamente- ¡Cancélalo!
Oh, ver aquel tipo de reacción en su prometido, bien hizo que Sasuke pensara que valió la pena haber tenido que soportar estar en ese lugar.
- Dudo mucho que tus padres te hayan enseñado a comportante así en publico, así que mejor cálmate, estas llamando la atención.
Y ciertamente, las personas cercanas a ellos los observaban fijamente, atraídos por los gritos del Uzumaki, y que pronto provocó que algunas comenzaran a reconocerlo como el misterioso rubio de la obra que acababa de ser subastada.
Sin más remedio, el Uzumaki tuvo que tragarse su orgullo y permanecer callado hasta que encontrara la oportunidad de hacer todo el escándalo que quisiese. Así que durante el resto del evento, deseó maldecir a Sai. Su primo podía pintarlo las veces que quisiera, incluso estando desnudo, y a Naruto no podría importarle menos, oh, pero si alguien más veía la pintura, entonces era donde los problemas comenzaban, y era por lo cual ahora él se sentía con todo el derecho de hacer un drama de telenovela.
Cuando finalmente toda aquella tontería acabó, Naruto rápidamente comenzó a perseguir a Sasuke -sus reclamos con Sai podían esperar-, era más importante atosigar a Sasuke con sus palabras, ya que todas ellas tenían que ver con la pintura de la discordia, mas el pelinegro únicamente había hecho oídos sordos y avanzó sin prestarle mucha razón. Tal fue el afán del pelirrubio, que terminó por seguirlo hasta su limusina y entrar, sin preocuparse de que momentos después, ésta arrancó.
- Te pago el doble -insistió- El triple -agregó después- ¡Te doy mi casa en Australia, dattebayo!
- Dinero y propiedades no me faltan, dobe.
- Entonces devuélvela -dijo firmemente- Regrésala, Sasuke.
- Tienes el corazón de roca ¿No te interesa que todos esos niños se queden sin el dinero que necesitan? -dijo con socarronería-.
- Y a ti lo único que te interesa es encontrar la forma de molestarme.
- Dijiste que podía hacer lo que quisiera con mi dinero -respondió finalmente desinteresadamente-.
- Sí ¡Pero no eso!
- De acuerdo, ya me canse de tanta estupidez junta... te propongo un trato, tú haces lo que yo te digo, y te regreso ese inútil cuadro.
El rubio lo miró con autentico escepticismo, como si con eso pudiese dejarle el claro al otro su total negativa. Pero, por otro lado, la tentativa sobre poder quitarle la pintura a Sasuke era muy grande también.
- Depende de qué rayos es lo que quieras.
Sasuke se guardó una sonrisa muy adentro, saboreándose ya la victoria.
- Cada año en mi universidad tenemos que hacer una exposición de tema libre. Es en dos días, así que quiero que vayas -explicó sin mucho interés el moreno-.
- ¿Solamente eso? -dijo completamente incrédulo- ¿Qué clase de cosa extraña y perversa estas planeando?
- No me interesan tus paranoias -respondió- Tú sabrás si quieres hacerlo o no, de todas formas, el cuadro esta conmigo.
El ojinegro era un bastardo, y de eso no tenía duda Naruto. Pero no le quedaba más opción, a menos de que armase un alocado plan para poder quitarle la pintura, pero por el momento, eso se encontraba fuera de consideración.
- Esta bien -dijo, tratando de conservar su dignidad- Aunque te recuerdo que cualquier cosa que intentes, yo con gusto voy a devolvértela.
- Si, sí, lo que digas.
Luego de esto, ambos permanecieron en silencio, como si ya no hubiese nada más interesante que decir entre los dos.
- Y... ¿A dónde vamos? -cuestionó vagamente el rubio-.
- A mi casa.
- ¿Y no vas a llevarme a la mía?
- Yo no te obligué a subirte, así que ya te puedes bajar y pedir un taxi o lo que sea.
Sin embargo, Naruto sonrió en respuesta a las palabras del otro.
- Bien, creo que puedo llamarle a mi querida futura suegra y decirle que pasaré a hacerle una visita.
- Ni lo pienses -saltó con la amenaza brillando en sus cuencas negras- No voy a soportar que me jodas el resto del día.
- Oh, Sasuke -canturreó casi con deleite- Jamás pensé que tu resistencia fuera tan poca.
- ¿De qué hablas?
- ¿De qué estoy hablando? -respondió con una pregunta, enarcando las cejas- Oh, vamos, Sasuke -dijo con una sonrisa satírica en los labios- Es decir, sí no soportas que pueda joderte el resto de la tarde, dejas mucho que desear de tu parte.
El moreno necesitó de algunos segundos para realmente caer en cuenta del doble significado en las palabras de su prometido, y cuando lo hizo, una de sus cejas tembló mientras su ojo izquierdo se entrecerraba peligrosamente.
- Mantenme fuera de tus estúpidas fantasías -dijo con un tono amenazante-.
- ¿Quién te dijo que estabas en ellas? -respondió jocosamente el rubio- Pero si lo pides amablemente...
- Muérete.
La voz del pelinegro se había escuchado tan llena de sinceridad, que el ojiceleste no pudo evitar reír alegremente, sin importarle que Sasuke pudiese sacarlo a patadas de la limusina por estarle colmando la paciencia.
Sin embargo, para sus adentros, el Uchiha se recordaba que el ojiazul había aceptado el acompañarlo -independientemente de si lo había chantajeado para lograrlo-, lo cual le daba ventaja en el nuevo juego en el cual pensaba enfrascarse con él.
Tarde o temprano Naruto iba a caer, estaba tan seguro de eso, como de que se llamaba Sasuke Uchiha.
Continuara...
Bien, aquí esta otro capítulo del cual ya ni quiero comentar nada, salvo que yo quiero un cuadro de Naruto como el que se compró Sasuke XD
.:¤°—— .ČeĻeŋ Marΐŋaİđεŋ. “En la Guerra, en el Amor y en los Fanfics, TODO se vale...” ——°¤:.