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-Capítulo II-
-¿Podría ser?- pensó Ichigo- Rukia dijo que los quincys habían sido exterminados hace dos-cientos años, y Ishida se declaró él mismo el último quincy. Pero... la flecha salió de aquí, y aquí solo hay ella- la chica se giró, y empezó a subir la calle, hacia donde estaba Ichigo.
-Perfecto- pensó Ichigo, poniéndose en medio de la calle- si realmente ha lanzado ella la flecha, significa que tiene un mínimo de energía espiritual, y por lo tanto, que puede tocarme y verme. Si no es así, simplemente me atravesará.
La chica seguía caminando de forma relajada, mirando a través de Ichigo, cada vez estaba más cerca, y no daba signos de ralentizar los pasos. Al fin, llegó delante de Ichigo, éste aguantó la respiración.
Se había parado.
Allí estaba, parada delante de él, mirando a través de su pecho. Entonces, giró hacia la derecha, y siguió su camino por otra calle. Ichigo la miró alejarse, pero cuando dió un paso para tocarla, oyó un horrible ruido, seguido de una especie de silbido extraño. Se giró, y vió que detrás suyo estaban dos gatos peleándose. ¿Será ésa la verdadera razón por la cual la chica cambió de trayectoria? De todas formas, ya no le parecía un hecho tan importante. Si resultaba que era quincy, mejor para Ishida, que ya no resultaría ser el último.
-¡Ichigo! ¡Al fin te encuentro!- gritó Kon, que venía corriendo dentro del cuerpo de Ichigo- ¡ya te dije que era muy desagradable que lo hicieras sin avisarme! ¡dímelo al menos para que me haga a la idea de que me meteras la mano en la boca hasta el codo!- gritó exhasperado, pero Ichigo estaba mirando el tejado de una casa- ¿Qué miras tan profundamente?- preguntó Kon, mirando en la misma dirección, y sintió esa energía. Encima del tejado se distinguía la figura de una mujer, con las vestimentas shinigami, que desapareció de golpe.
En cuando Ichigo volvió a casa, ya en su cuerpo, recibió una reprimenda de Rukia, tras explicarle él lo que había ocurrido.
-¿Pero por qué te pones tan nerviosa?- exclamó Ichigo- No ha sido para tanto.
-¿Cómo que no?- bramó en voz baja Rukia- ¿Y si la shinigami llega a atacarte? ¿qué?
-¿Por qué tendría que atacarme? Además, me hubiera defendido- se excusó Ichigo.
-Es muy probable que sea más fuerte que tú.
-Si llego a saber que te hubieras puesto así, no te explico nada- dijo, echándose en la cama.
Rukia se sentó en la silla, delante del escritorio, y dejó el silencio interponerse entre ellos.
-Rukia- llamó Ichigo, mirando el techo.
-¿Qué?
-¿Crees que Shiroi, es una quincy?- preguntó pausadamente. Rukia le miró, y luego sacó un papel del cajón y empezó a garabatear algo.
-No lo sé, pero si estoy en lo cierto, espero para su bien que no lo sea.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Ichigo, incorporándose.
-¿Sabes? La shinigami que viste antes, es muy posible que sea una shinigami desertora de la Duodécima División- dijo sin dejar de garabatear.
-¿Y qué tiene eso que ver con los quincys?
-Vale, escucha- ordenó Rukia- hace seis años, seis shinigamis desertaron de la Duodécima División. Desertar es un crímen muy grave, y está penalizado con la muerte de los desertores. Cuatro de los seis desertores fueron arrestados y ejecutados, dos de ellos se siguen buscando- explicó.
-Sigo sin entender la relación entre...
-Déjame acabar de explicar- pidió Rukia- El caso es que, la misma noche en la que desertaron, crearon una masacre en un clan de nobles- acabó de explicar Rukia.
-¿Quieres decir que...?- intentó preguntar Ichigo, pero fue rápidamente cortado por Rukia.
-No me acuerdo bien del nombre del clan, pero sé que se dió rápidamente la alarma, y la masacre fue detenida a tiempo. Tampoco me acuerdo del nombre de sobrevivientes, pero sí de que era uno de los dos clanes quincys.
-¿Clanes quincy?- exclamó Ichigo, ligeramente sorprendido- entonces, significa que si Shiroi es una quincy, y en el remoto caso de que fuera la sobreviviente a la masacre, el shinigami vendría para matarla.
-Bueno, eso en el caso de que fuera quincy- afirmó Rukia- no tenemos ninguna prueva irrefutable que demuestre que lo es... aparte de su nombre, pero aquí, en japón, el nombre Shiroi pueden llevarlo varias familias- Rukia miró a Ichigo, estaba mirando el suelo, con aire decidido.
-No permitiré que ningún shinigami le haga daño a nadie. Mañana hablaré con Ririan y así sabré si es una quincy, y la salvaré- dijo decidido.
-Ichigo, ¿has perdido la cabeza?- preguntó Rukia- ¿te crees que te responderá por las buenas si es quincy o no?- Ichigo la miró.
-Estás equivocada- contestó Ichigo- sí tenemos algo que nos puede demostrar que sea quincy o no.
Ya era el patio, que marcaba la pausa entre clases para poder almorzar. Las chicas estaban comiendo en grupo, bajo la sombra de un árbol.
-Hey, ¿Os habeis fijado en que Mariko ha venido con un corte en la mejilla?- informó Michiru.
-Ryô me dijo que se había peleado con Alicia, ¡y que ésta la había atacado con una cuchilla de afeitar!- comentó Mahana.
-¿A sí? ¿Y por qué?- preguntó Orihime.
-Por algo de un chico- respondió Mahana.
-Hey, hola Orihime- saludó Ichigo, sorprendiendo a las chicas ya que apareció de la nada.
-Ah, hola Ichigo, ¿qué haces por...?
-¿Donde está Ririan?- le cortó Ichigo.
-Ah, pues... hace un momento la vi hablar con Uryû, en aquellos árboles de allí, pero me parece que...
-Vale, gracias, Orihime- se dispidió Ichigo, dejando a Orihime y a las demás confusas.
-¿Qué mosca le ha picado a Ichigo?- preguntó Tatsuki.
-Eres demasiado béstia, Ichigo- pensó Rukia- como no seas más sutil, lo único que conseguirás es asustarla. Espero que sabes lo que haces.
Ichigo percibió de seguida el grupo de árboles, debían de estar una decena de metros de donde estaban las chicas. Casi de seguida distinguió a Uryû, Ririan le estaba entregando un libro, y empezó a caminar hacia él. Ichigo paró y espero a que pasara por su lado para poder interrogarla.
-Ririan- llamó, cuando ella estubo a su lado. La susodicha paró y le miró con una ligera sonrisa, esperando la pregunta- ¿Donde estuviste ayer por la tarde?
Ririan le siguió mirando, sin dejar de sonreir, como pensando una posible respuesta.
-Fui a dar un paseo, en un parque no lejos de mi casa- respondió, pero dejando de sonreir. Ichigo torció el gesto.
-Cierto, yo te vi por la calle, ¿me viste tú?
-No, no recuerdo haberme cruzado contigo- respondió casi directamente.
-¿Me podrías enseñar tus pulseras?- cuando Ichigo preguntó ésto, Ririan le miró más séria.
-Dime, Ichigo ¿por qué este súbito interés por saber qué hago en mi tiempo libre, o de mis pulseras? Que, por cierto, no llevo ninguna- dijo, enseñándole sus muñecas.
-Es verdad, no tiene una pulsera como la de Ishida, pero me pareció haberla visto ayer- pensó Ichigo, cuando algo ruidoso irrumpió, tirándose encima de él.
-¡Ichigo! ¡Que bien lo pasamos en la bolera! ¿A que sí?- preguntó Asano, siempre tan expresivo. Ichigo se lo quitó de encima bruscamente- ¡waaa! ¿Qué haces hablando aquí solo con Ririan?- preguntó codeándole.
-Sí, bueno, me voy Ichigo, adiós- se despidió Ririan. Ichigo bufó.
-Al final no pude sacar ninguna información útil- se reprimió mentalmente Ichigo. Pero no se percató de que una persona, escondida detrás de un árbol, había escuchado la conversación.
-Kurosaki, ¿qué tipo de preguntas eran esas? ¿por qué a Shiroi?- se preguntó Ishida, acomodándose las gafas.
Hacía un rato que el timbre que marcaba el final de las clases del dia había sonado, los alumnos ya habian salido del Instituto y se dirigían hacia sus casas, algunos solos algunos acompañados. Ishida era del tipo a volver sólo, pero lo que le ponía la mosca detrás de la oreja era la conversación que había mantenido Ririan con Ichigo por la mañana, por eso fue a hablar con Rukia, quien le explicó más o menos lo que quería saber.
-¡Shiroi!- llamó Ishida. La joven chica se encontraba unos pasos delante de él, subiendo una calle con cerezos en el margen de la carretera. Dejó de caminar y se giró.
-Buenas tardes, Ishida, no sabía que eras tú- comentó impasible.
-Te acompaño hasta tu casa.
-No hace falta, gracias- excusó Ririan.
-No era una petición- contestó Uryû.
-No vivo cerca- informó, sin soltar el contacto visual.
-No pasa nada- dijo Ishida, empezando a caminar al mismo tiempo que Shiroi- aprovecharé para hacerte unas preguntas- informó de forma sutil.
-No sé que le pasa hoy a la gente, se han pasado el dia haciendome preguntas- comentó Ririan.
Ishida pensaba mientras caminaba, buscando una forma sutil de sonsacarle información sobre ella, sobre su familia. Aunque no lo admitiría, sería reconfortante saber que no era el último y único quincy en el planeta. Por que a pesar de estar rodeado de gente humana, y de amigos, desde hacía poco, no podía impedir esa sensación de soledad al saber que seguía estando solo, siendo el único, el último. Miró los cerezos del margen de la carretera, los botones de flores crecían cada dia un poco, paulatinamente el tiempo los convertiría en preciosas flores. Pero el tiempo no le sobraba, necesitaba saberlo ya.
-Shiroi- llamó Ishida, para atraer su atención. Shiroi le miró. Era el momento, a vida o muerte- ¿Eres una quincy?
La pregunta pareció afectarla, porque se paró y le miró confusa. Ishida se arrepentió un segundo, pensando que de cualquier forma, hacerle esa pregunta tan directa le hacía tener pinta de idiota.
-Quincy...-repitió Shiroi, soltanto una pequeña risita- ¿qué es eso?
Ishida se relajó interiormente. Se acomodó las gafas y volvió a caminar.
-No es nada, sólo era para ver si caías- mintió. Shiroi volvió a su lado.
-¿Si caía? Ah, típico de ti, Ishida. Eres un embustero- bromeó ella, pero con semblante sério- pero dime que es eso, al menos.
-No me hagas repetirme- dijo acomodándose las gafas- no te hace falta saberlo.
-Embustero- susurró ella.
Ichigo y Rukia estaban corriendo por las calles, dirigiéndose hacia los hollows que habían aparecido. Ya era de noche, y por suerte a esas horas las calles ya estaban vacías.
-¡Espera Ichigo!- gritó Rukia parándose, sin dejar de mirar su teléfono móbil.
-¿Qué ocurre?- preguntó Ichigo, unos pasos mas lejos- ¿se están moviendo mucho? ¿hacia qué dirección?
-Hacia nosotros- respondió Rukia. Se oyó un horrible alarido , y justo después un hollow volador se abalanzó sobre Ichigo, creando una nube de polvo alrededor. Rukia se dió la vuelta poniéndose en guardia, ya que había aparecido otro hollow detrás de ella, listo para atacarla. Rukia levantó las manos delante de ella y empezó a recitar la invocación del cuarto hadô, Byakurai. Pero antes de que acabara, Ichigo saltó por encima de ella y despedazó al otro hollow. Rukia bajó las manos.
-Bueno, pues me parece que será todo por hoy- dijo, mirando su teléfono mobil.
-Sí, volvamos a casa- dió como única respuesta, empezando a caminar por la calle solitaria, unos pasos delante de Rukia. Pasaron por delante de un parque, cuando Ichigo paró en seco.
-¿Qué ocurre, Ichigo?- preguntó Rukia, extrañada. Ichigo no respondía y ponía un cara extraña. Rukia supo en seguida porqué. Visto a que seguía teniendo pocos poderes, tardó un poco en resentir la preséncia de un shinigami, pero sentía dos energía espirituales diferentes. Pero Ichigo no sabía distinguir las energías espirituales.
-Rukia, ¿No lo oyes? El ruido del metal chocando- preguntó, mirando hacia una calle que tenía al lado. Ichigo empezó a correr hacia la fuente del sonido, Rukia lo siguió.
-Ichigo, espera, ¿qué está ocurriendo?- le gritó, aunque sabía de qué se trataba. Aunque pareciera difícil de creer, Rukia sabía que aunque Ichigo no lograba reconocer los reiatsus, sabía cuando alguien estaba en peligro. Rukia seguía preguntándose cómo lo hacía. Ichigo cogió otra calle a la derecha, y paró en seco, levantando su zampakutô. Cuando Rukia llegó, lo que temía estaba ocurriendo.
Delante de ellos, a una decena de metros, se encontraba una shinigami, blandiendo la espada delante de una chica vestida en kimono, en el suelo y ligeramente magullada.
-Ririan...-fue lo que susurró Rukia, antes de que Ichigo se lanzará sobre la shinigami.
Ya está el tercer capítulo. Cualquier fallo se avisa en un review, gracias.
Chimaru