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Ataduras.
La Pérdida
El reloj al lado de Watanuki marcaban las 9:30 de la noche mientras él terminaba la sopa tibia que Himawari le había enviado junto a una nota donde aclaraba que su madre la había preparado, rompiendo así las clásicas ilusiones que él se hacía por probar algo hecho por las manos de la chica.
- ¿Has terminado?
- Sí. Gracias Yuuko-san.
Yuuko se inclinó un poco sobre Watanuki y le retiró la bandeja de las piernas.
- Bueno, descansa. Mañana retornaras a la escuela y a servirme a mí. - comunicó ella con una malvada sonrisa.
- Claro, mi vida de esclavitud volverá a su curso ¿no? - Watanuki la miró de reojo con la cara arrugada en una mueca de reproche.
- Jo, pero si yo te trato muy bien. - replicó Yuuko al darle la espalda para luego avanzar hacia la salida de la habitación, riendo entre dientes. - Buenas noches. Tus amigos estarán ansiosos por verte mañana.
Watanuki suspiró despacio y asintió. El también tenía deseos de volver a sus clases, ver a Himawari y hasta pelear con Doumeki.
- Estuve cerca...-musitó Watanuki unos 20 minutos más tarde cuando apartó la vista de un manga que le había prestado Yuuko por aquellos días para que se entretuviera.- Muy cerca.
Recordó todo lo que pasó aquel día.
Su cuerpo precipitándose hacia abajo desde una ventana del segundo piso de su escuela. En un segundo vio la cara de Himawari contorsionada en una mueca de horror al gritar su nombre mientras caía, luego, todo fue oscuridad. Claro, todo salvo el pequeño "sueño" que tuvo en su inconsciencia donde escuchó a sus padres y vio al abuelo de Doumeki. Sintió mucho dolor, especialmente un dolor interno, en su alma y corazón.
Aun así, había sobrevivido gracias a 3 personas. Dos de estas que quisieron, con todo su corazón que viviera y una que lo había hecho, no se sabe porqué.
- Hmm...Es tarde. - pensó cerrando el manga y poniéndolo en la mesita que estaba a su lado.- ¡Mañana será un gran día! - pensó felizmente sonriendo mientras con las manos acomodaba lo que supuso era su almohada, pero, cuando miró con detenimiento...
- ¡ Mokona quiere sake ! - dijo Mokona entre los dedos de Watanuki que la miraba atónito.
- ¡FUERA DE AQUÍ!
A la mañana siguiente Watanuki se levantó antes que todos. Preparó los almuerzos que llevaría y el desayuno para los demás. Alrededor de las 7:30 Yuuko se asomó a la cocina con una bata de seda roja, caminando como si flotara en nubes al oler el delicioso aroma que inundaba el lugar.
- Uh, ¿Qué es este delicioso aroma? - preguntó Yuuko inspeccionando toda la comida que Watanuki estaba arreglando con cierta rapidez.
-Ah, Yuuko-san, son los almuerzos que me llevaré y el desayuno de ustedes - comentó Watanuki haciendo el ultimo nudo del almuerzo que se llevaría.
- ¡Qué bien ! - gritó Yuuko como una niña pequeña al ver su desayuno preparado y una botella de licor frío esperándola.
Watanuki se despojó del delantal, se hecho la chaqueta de la escuela encima, mientras corría a un lado intentando ponerse los zapatos al tiempo. Yuuko se recargó del marco de la cocina mirándolo con una suave sonrisa en sus labios.
- ¿le llevaras almuerzos a ellos?
Watanuki entró corriendo a la cocina, tomó los almuerzos.
- sí. Quiero agradecerles a ambos por su ayuda. Himawari ha venido casi a diario a visitarme y Doumeki...- Se detuvo unos escasos segundo de lo que hacía, luego agarró su bolso de la escuela - Bueno a él no lo he vuelto a ver pero también ayudó a que estuviera ahora aquí, con vida. Me dio de su sangre, ¿no?
Watanuki pasó enfrente de Yuuko sonriendo mientras ésta le miraba fijamente sin el mas mínimo asomo de sonrisa que tenía minutos antes.
- ¡Nos vemos en la tarde Yuuko ! ¡No bebas mucho ! - se despidió Watanuki al salir.
- Nos vemos - dijeron al unisonó Maru y Moro tan felices como de costumbre.
En el trayecto a la escuela Watanuki no pensó más que en ver a Himawari. En su sonrisa, en como lo recibiría y bueno, lo clásico en él que solo vivía pensando en ella.
- Estoy tan ansioso por verla. - pensaba Watanuki acelerando un poco el paso - Y hoy tenemos varias clases juntos.
Mientras avanzaba se dio cuenta de que estaba muy cerca del templo donde Doumeki vivía. Se detuvo.
- Agh, me da pesar ver a ese idiota en las mañanas pero será mejor que lo vea antes que en la escuela. No quiero que Himawari-chan me vea agradeciéndole a ese. - pensó Watanuki mientras emprendía el paso hacia el templo.
Se preparó mental y emocionalmente para verse con su rival pero, al llegar al templo no lo vio. Todo estaba muy quieto y limpio.
- Hm, Debe haberse ido temprano. - consultó su reloj de muñeca y en efecto, faltaban solo 20 minutos para el comienzo de clases.
Sin más, siguió el camino del templo que lo llevaría hacia la escuela y para mejorar su día, se encontró a Himawari llegando también a esta, minutos más tarde.
- ¡Watanuki-kun ! - saludó Himawari de inmediato al verle - Que bueno que hoy te reintegras, ¡enhorabuena!
Watanuki agradeció y rió torpemente. Himawari se veía, por alguna razón, mucho mejor que antes y no solo era por el hecho de su peinado nuevo. Llevaba parte del pelo agarrado hacia atrás con un lazo muy lindo de color azul. No tardó en decirle lo bien que se veía cuando ya iban por los pasillos de la escuela.
- Gracias por el obsequio. - Himawari señaló al pajarillo que estaba quieto en su cabello. - me hace muy feliz.
Watanuki reconoció el pajarillo. En la segunda visita de Himawari se lo había dado. No hizo falta describirle para que le serviría.
Las primeras clases pasaron de manera resuelta. Algunos de sus compañeros fueron a su asiento a preguntarle como seguía o bien a decirle que le alegraba que estuviera de vuelta. Eso le levantó mucho el ánimo.
- ¿ves? Le importas a todos. - comentó Himawari cuando ambos se sentaron en unas escaleras para almorzar.
- No digas eso. - dijo Watanuki ruborizado.- Aquí tienes.
Himawari abrió lo que Watanuki le preparó y se quedó maravillada. Tenía un olor suculento y estaba muy bien adornado. Mientras comían, Watanuki no dejaba de mirar a los lados. Al principio sus ojos solo se deslizaban por los alrededores mientras hablaba con Himawari pero luego era muy notorio que buscaba algo.
Por su parte Watanuki intentaba captar con la vista de su Ojo y medio, la figura altiva de Doumeki. Agradecía a todos los santos que no estuviera con ellos y así almorzar con Himawari, pero al tiempo, quería agradecerle y darle el almuerzo que había preparado con tanto esmero.
- Watanuki, ¿buscas a Doumeki? - preguntó por fin Himawari.
- ¿qué? No, no. Bueno...No es lo que parece. - comenzó a balbucear nervioso Watanuki.
- Supongo que quieres darle su almuerzo.
- Sí. No quiero cargar con el todo el día ni que se pase la hora del almuerzo sin entregárselo. - admitió Watanuki mirando a los lados.
- Permiso, debemos pasar - dijo alguien detrás de ellos.
Himawari y Watanuki miraron a un chico que cargaba, junto a otro, una larga y pesada caja. Tanto Watanuki como Himawari recogieron sus cosas del camino y se hicieron a un lado. El chico agradeció y comenzó a descender con la enorme caja y, solo cuando bajaban se pudo ver que Doumeki era el otro que le ayudaba.
- Ah, Hola Doumeki-kun . - Saludó Himawari muy sonriente.
- ¡Por fin apareces! - Gritó Watanuki alzando una ceja.
- Ah...Hola. - Saludó un poco vacilante Doumeki.
- Siempre con esa cara de amargado. - gruñó Watanuki llevándose una mano a la cintura.
- ¿No piensas almorzar, Doumeki-kun? Watanuki nos trajo almuerzos deliciosos. - se adelantó a decir la chica pese a que Watanuki intentaba detenerla.
Doumeki miró fijamente a Watanuki el cual no perdió un instante en encararlo.
- ¿qué te pasa? ¿Qué es esa forma de mirarme? ¿he?.
- Debo irme. Nos vemos mas tarde.
El otro joven y Doumeki siguieron su camino dejando un poco perplejos a Himawari y Watanuki.
-Que raro está. - comentó Himawari mirándolos alejarse - Y su voz está un poco baja, ¿no?. ¿Estará enfermo?
- Que va a estar enfermo ese. El único que se enferma soy yo con verlo - gruñó de mal humor Watanuki.
- Bueno, ya más tarde, en clases, podrás darle el almuerzo.
- Seh. Supongo.
Pero, en las clases, Watanuki no tuvo oportunidad de acercase a Doumeki y sus ganas de hacerlo no es que fueran muchas tampoco. Intentó hacerlo en un cambio de clases pero Doumeki fue al baño. Luego cuando una de sus clases acabó más temprano, un grupo de chicos y chicas (especialmente de estas últimas) rodeó a Doumeki y comenzaron a hablar con él. En la última clase, Watanuki intentó hacerle señas a Doumeki para que le mirara o tomara el almuerzo pero no capto la atención de este, pero si la de su profesor el cual le preguntó si tenía complejos de tráfico.
- ¿Aun no has podido dárselo? - Preguntó Himawari cuando se encontró con Watanuki en los pasillos una hora después de acabadas las clases con unos papeles en las manos, posiblemente haciendo el mandado de algún profesor.
- No. Ni siquiera sé donde está. - Dijo.
- Bueno, yo ya me voy a casa. Doumeki está practicando arquería. ¿Por qué no lo esperas?
- ¿He? Pero yo quiero acompañarte a casa. - Watanuki le miraba de manera suplicante, como si tuviera miedo de que lo dejase solo. Ella rió para sí y le miro tiernamente.
- Se que quieres agradecerle. Solo espéralo y ya.
Y así hizo. Esperó en la salida de la escuela pacientemente. Su humor iba en picada y es que el solo hecho de estar esperando a Doumeki hacía que le diera un ataque de rabia.
- Ese miserable gusano infeliz...-comenzó a murmurar mientras la gente que pasaba lo miraba con miedo al ver como arrugaba la cara y apretaba los dientes, sin mencionar los movimientos raros que hacía con los dedos. - Se debe creer la gran cosa. - Suspiro profundamente- ¡ Y NO ES LA GRAN COSA, MALDICION! - gritó espantando a unas chicas que cruzaban por allí.
- Tu voz se escucha a 4 kilómetros. ¿No puedes ser más silencioso?
Esa voz.
Watanuki hirvió en sí mismo como si fuera una olla de presión con la sangre burbujeando por todo su cuerpo. Iba a cometer un asesinato allí mismo. Esa cara seria, esos ojos de mirada fría, esa voz poco amistosa...
- No...Vas a demostrar ser mejor que él. Sí, eso harás. - pensaba con los ojos cerrados Watanuki el cual le había dado la espalda a Doumeki que le miraba sin más. - Me controlaré, le daré su maldito almuerzo, diré gracias y...
- Ah, comida. Qué bien. - Dijo Doumeki luego de haberle quitado de las manos el almuerzo a Watanuki y comenzar a comer allí mismo.
- ...
- Hey, ¿No hiciste algo de beber?
Watanuki le saltó encima agarrándolo por el cuello. Lo zarandeaba de un lado a otro como un maniático mientras Doumeki se quedaba totalmente tranquilo con uno de los palitos de tomar la comida en la boca.
- Y...¿no habías almorzado? - Preguntó repentinamente Watanuki.
- No - le contestó Doumeki.
Ambos caminaban hacia el templo. Pese a que Watanuki no le había dicho que lo acompañaba por algún motivo, Doumeki tampoco le preguntó por qué le seguía. Luego de la pequeña escena que tuvieron en la salida de la escuela, Doumeki volvió a ponerse distante y a hablar en monosílabos.
- Claro, - Pensó Watanuki mientras caminaban, dirigiéndole una mirada acusadora a su compañero - El tipo tampoco eso lo más feliz y emocionante que he visto. Pero debo agradecerle. Es todo.
- Bien. ¿Vas a pasar?
- ¿he?
Watanuki miró a los lados, volviendo de sus pensamientos. Ya estaban en el templo de Doumeki. No se había percatado.
- Ah, no no. De hecho, voy tarde hacia la tienda. - Comentó mirando su reloj de pulsa - Yuuko debe andar llorando por no tener más sake.
- Hm.
- He, bueno...- Comenzó a decir Watanuki controlándose de no gritar o mostrarse grosero - Quería decirte...
- Nos vemos mañana. - se despidió Doumeki con voz cortada y un poco ronca.
- ¡Espera ! ¡No te acompañé a casa para cuidar tu espalda ! - gritó indignado Watanuki, viendo como el otro se alejaba a paso rápido pero tenso. Como si los músculos fueran movidos con dificultad.
Pero, No pudo hacer nada. Doumeki se alejó sin mirar atrás.
- Doumeki. - Musitó Watanuki con una mezcla de ira y preocupación en su voz y semblante.
El trayecto a la tienda lo hizo a todo galope. Corrió como loco por las calles y llegó sin aire a la tienda. Yuuko estaba tirada en el suelo del recibidor con lagrimitas en los ojos.
- Por Dios, Yuuko. ¿Otra vez llorando por Sake? - preguntó Watanuki mientras se quitaba la chaqueta de la escuela y se ponía su acostumbrado delantal.
- No. Solo estoy aburrida y acababa de bostezar. Si no estás por la tienda quejándote y haciendo caras raras, ¡es aburrido! - Argumentó Yuuko mientras se sentaba en un cojín.
- Eres el colmo. - Le gritó el joven alzando un puño.
Todo el resto de la tarde pasó sin mayores problemas.
Watanuki despolvó algunos estantes de la tienda, hizo la cena, limpio y organizó la cocina, llevó unos nuevos artículos que había adquirido Yuuko como pago a la "habitación de los tesoros"...
- Vaya, que noche tan hermosa, ¿No, Yuuko-san? - Watanuki miraba el cielo despejado y estrellado desde el pórtico de la parte trasera de la tienda.
- Mmm, Sí. – contestó Yuuko mientras bebía sake con Mokona en sus piernas.
Watanuki ya estaba listo para marcharse, solo se terminaba un jugo de piña que había preparado esa noche. La dueña de la tienda le miraba de reojo fijamente. Notaba un ligerísimo asomo de preocupación en el rostro sereno y sonriente que tenía su joven empleado aquella noche.
- ¿cómo te fue con Doumeki? ¿Le agradeciste? - preguntó Yuuko sin más.
- Ah, no del todo. Yo...Espera, ¿cómo sabes…? Quiero decir, yo iba a agradecerle a ambos. A Himawari-chan y a Doumeki. - Watanuki fijó sus ojos en la cara de Yuuko en la cual se comenzaba a dibuja una sonrisa - pero solo me estas preguntando por Doumeki...
- Himawari-chan nunca te ha dado problemas. No al menos directamente ni por problemas de relación entre ambos. Es más normal que sea Doumeki el que te dé dolores de cabeza, ¿no?. Igual, llegaste tarde hoy y no viniste saltando como tonto y diciendo: " Himawari-chan es tan linda" - Yuuko imitó cruelmente las poses de Watanuki y su voz.
- ¡Waa! ¡Yo no hago así! - Gritó el chico avergonzado señalándole con un dedo.
- Y bien, ¿qué pasó con Doumeki? - Yuuko volvió a ponerse seria de una forma tan rápida que desconcertó a Watanuki.
- Nada. No tuve tiempo de agradecerle. Bueno, al menos le di el almuerzo.
- Pero piensas Agradecerle, ¿no? - inquirió Yuuko con cierta dureza - No pensaras que haberle dado ese almuerzo significó un "gracias".
- ¡Por supuesto que no! - bajó un poco la vista - Mañana lo hare sin falta porque en verdad le agradezco. - dijo mientras miraba de reojo a Yuuko - Pero, Doumeki...
- ...
- Bah, debo ser yo. Mañana le agradezco.
Watanuki le sonrió a Yuuko pero esta no lo hizo.
-Nos vemos mañana Yuuko-san - se despidió El chico con una mano antes de irse.
- Mokona, ¿tienes sueño? - Preguntó Yuuko a la Mokona negra que dormitaba en sus brazos, luego de ver a Watanuki alejarse - Debo ir a un sitio. Sería bueno que me acompañaras.
Mokona se desperezó y, segundos después saltó entre los dedos de Yuuko y cayó al suelo enérgicamente, decidida a acompañar a su dueña.
- Entonces, ¿Yuuko san dice que le agradezcas? - Himawari caminaba aquella mañana con Watanuki hacia la escuela.
- Bueno, es lo que haría sin que me lo dijera. Sé que no soporto a ese tipo pero me ha ayudado. - Watanuki andaba la mar de feliz. No dejaba de mirar a su acompañante - ¿Cómo está el pajarito?
- Está muy bien. Me despierta en las mañanas con su lindo canto. - Himawari señalaba a su hombro donde dormía acurrucada la pequeña ave tapada con unos gruesos mechones de cabello que caían sobre él.- Ah, Mira, es Doumeki-Kun !
Doumeki, que había aparecido en el camino de ellos por una calle lateral, escuchó su nombre y no tardó en girarse y verlos a ambos acercarse. Watanuki estaba decidido en agradecerle ese día.
- Buenos días - le saludó Himawari.
- Buenos días - respondió cortésmente Doumeki hacia ambos.
- Buenos días, Doumeki - Saludó tardío Watanuki con cierta seriedad.
Himawari los miró a ambos, Ninguno de los dos se movía pero Doumeki no tardó en apartar la mirada de Watanuki y fijarla en el pajarillo de Himawari al cual nunca le había puesto mucha atención. Watanuki tenía una batalla interna. Le estaba carcomiendo no haberle agradecido aun pero tampoco quería abordar el asunto en presencia de Himawari. La actitud de Doumeki no ayudaba tampoco.
- He...¿Saben? Aun es temprano. Iré a una tienda cercana a comprar unas galletas para el almuerzo. - Himawari se apartó de ellos sonriendo - Nos veremos en clases.
- Nos vemos - Se despidieron ambos jóvenes.
Watanuki en cualquier otra situación no hubiera permitido que Himawari se fuera sola ( Le encantaba acompañarla siempre) pero prefería hablar con Doumeki. Le miró de reojo y observo que miraba a otro lado como si una cosa (que él aun no comprendía que podía ser) le llamara más la atención que mirarle.
- Bien, esto...-comenzó a decir Watanuki. Bajó la vista un poco, buscando las palabras adecuadas y observó que la pierna derecha de Doumeki se movía un poco, como si intentara realizar un movimiento.
Alzó la vista y vio que Doumeki le observaba tranquilamente salvo que parecía tener los músculos de la cara muy tensos.
- ¿Pasa algo? - preguntó Watanuki por fin.
- No. - Respondió con voz cortada Doumeki. Ante la cara de desconcierto de Watanuki, Tosió ligeramente y agregó: ¿Querías decirme algo?
- Sí. - Watanuki tomó aire y habló mirándole a los ojos - Quería agradecerte por...Salvarme la vida. Significó mucho para mí y sé que debió ser difícil darme tu sangre y...
- Esa no fue la parte difícil. - Le interrumpió Doumeki. Volvía a hablar con normalidad.
- Bueno, lo que sea. - Murmuró Watanuki exasperado por la interrupción llevándose una mano al cabello - Solo quería agradecerte, en verdad.
La gente pasaba entre ellos como si nada. Había mucho ruido en la calle, más algunas bocinas de carros. Claro, eso no impidió que Doumeki no entendiera, pero, a Watanuki le pareció estar en otra dimensión ya que pasó cerca de un minuto sin que ninguno de los dos dijera nada ni apartaran la vista.
- Hm, No hay de qué. - Nuevamente la voz de Doumeki se notaba muy baja y quebrada. Parecía hacer un esfuerzo al hablar cosa que ya Watanuki venia notando.
- Doumeki, si te molestó darme de tu sangre, no entiendo por qué lo hiciste. - se aventuró a decir Watanuki con una sensación de vacío en el estomago que caracterizaba cuando estaba nervioso.
Doumeki reaccionó al instante ante aquellas palabras. Parecía más allá de sorprendido.
- ¿qué diablos estás diciendo? - Dijo alzando la voz. Algunas personas lo miraron y comenzaron a cuchichear - Eso no es así - esta vez su voz se hizo muy baja y cortada.
- Bueno, como digas.
Ambos estaban molestos. Se miraban como si ambos hubieran recibido una ofensa.
Sin decirse más nada, siguieron el camino a la escuela. Doumeki caminaba cada vez de manera más lenta, pesada y tensa. Ligeras gotitas de sudor le bajaban por la frente. Los ojos azulosos de Watanuki no dejaron de mirarle en todo el trayecto. ¿Estaría enfermo?
- Pues, no sé Watanuki-kun. - decía Himawari en la clase de deporte, 3 días después. - No parece enfermo pero sí he notado lo que dices, aunque cuando estamos en reuniones con el consejo estudiantil se muestra muy normal.
- ¿Si? Pues no entiendo qué sucede.
Watanuki y Ella estaban sentados en las gradas mirando a Doumeki y los demás chicos de su clases jugando futbol. Ese Día Doumeki era delantero, estaba jugando muy bien. Había mucha gente mirando el partido porque el que estaba de portero, contrario al grupo de Doumeki, era un tipo al cual casi nunca se le escapaba una bola. El único que le metía goles, destrozando su ego, era Doumeki. Por eso, los partidos con esos dos en esas posiciones específicas eran dignos de ver.
- Uy...por poco la entra - Musitó Himawari que estaba muy emocionada y tensa con el partido, siguiendo a Doumeki con la vista – Takumi-kun es muy buen portero. Mucho hace Doumeki-kun que sin ser del club de futbol le mete goles.
- Bah…Doumeki no es tan bueno, Himawari-chan. - comentó Watanuki cuidadosamente. No le gustaba que Doumeki se robara la atención de Himawari.
Watanuki volvió su vista al campo de juego. Recordó la conversación que tuvo dos días antes con Yuuko.
Así que, ¿crees que Doumeki dio su sangre solo por compromiso humanitario? - Yuuko miraba por entre la cortina de humo de su pipa a Watanuki que estaba limpiando el marco de un cuadro.
- No lo sé pero cuando le agradecí pareció cortante. Su voz se quebró y de paso, es como si me evitara desde que pasó el accidente. - Comentó Watanuki dejando de limpiar el cuadro - Eso me hace pensar que...
Watanuki se quedó mirando el suelo. Doumeki le había salvado demasiadas veces. Quizás...
- Quizás esté Atado.
- ¿qué? - Chilló Watanuki -¿ H..Hablas de magia negra?
- No. Hablo de acciones. - dijo pacientemente Yuuko mirándolo fijamente - Dices que en ciertas ocasiones pierde la voz y que sus músculos se tensan. Esto pasa cuando estas "Atado".
- Pero, ¿De qué? - Preguntó Watanuki muy interesado - Y de ser así, ¿por qué no dice nada?
Yuuko se puso en pie lentamente. Sus ropajes y su cabello acariciaban el suelo mientras ella caminaba.
- ¿No te ha pasado, que quieres decir y hacer algo pero no puedes debido a que esto afectaría a alguien o alguna situación en particular?
- Sí, pero si no lo digo, mentiría.
- No. No necesariamente. Solo lo omitirías. Hablarías y harías cualquier cosa menos eso. Y, eso no es mentir, es solo postergar. - Yuuko se deslizó de manera fantasmal hasta detrás de él.
- Pero...Algún día tendrá que decirlo, ¿no? - Watanuki la miro de reojo.
- No necesariamente. Si no es muy importante se omite y ya. La vida sigue, pero, cuando es muy importante y tu ser, tu alma y tu cuerpo tienen que hacer "algo" en contra de tus sentidos y tu fuerza de voluntad; es ahí donde comienza la Atadura. - Comentó Yuuko deslizando una mano por el cuello de Watanuki hasta posar los dedos en su barbilla.
Watanuki se estremeció un poco pero le daba miedo moverse. Miraba fijamente a Yuuko que le sonreía.
- Si yo quisiera Besarte, Watanuki, - susurró Yuuko cerca de su oido - Pero estubiera consiente de que está mal o que podría no ser de tu agrado, ¿qué puedo hacer?. Puedo omitirlo. Fijar mi atención en otra cosa.
- Yu..Yuuko-san. - Musitó Watanuki mientras Yuuko le hacía la cabeza hacia atrás hasta apoyársela contra sí.
- Pero, si mi deseo interno y emocional es más grande, fuerte e irreversible, Por más que lo omita, mi cuerpo reaccionará en contra. Querrá sentirse libre y hacer lo que le plazca - prosiguió Yuuko desviando la mano de la barbilla de Watanuki hasta su hombro.
Ambos se quedaron mirándose fijamente: Yuuko con astucia y Watanuki con temor.
- Pero claro, - Yuuko lo empujó hacia el frente haciendo que se pegara con el cuadro y este le cayera en la cabeza - Puede que Doumeki solo este un poco estresado. Solo eso.
- ¡! Yuuko-san!! - Watanuki se quitó el cuadro de encima y se puso en pie lentamente - ¡Casi me matas!
- Jamás haría eso. - Le guiñó un ojo - Me ando "Atando" para evitarlo.
- ¿Qué? !!
Pese a que Yuuko dijo cosas interesantes y acertadas, él descalificó esa opción. Doumeki siempre era muy directo y sincero. A él no podría pasarle algo así.
- Oh, ¡Parece que va a meterla esta vez ! - gritó Himawari poniéndose en pie. Watanuki salió de sus pensamientos y se puso en pie de igual forma.
A Doumeki le acaban de hacer un pase. Corría muy rápido por el campo y esquivaba a todos los que se le venían encima. Sin duda iba a marcar Gol.
- ¡Animo, Doumeki-Kun ! - Gritó Himawari haciéndose escuchar.
Watanuki también estaba ansioso por ver si marcaba pero, algo pasó. Fue tan rápido que aun luego, no pudo entenderlo.
Doumeki al escuchar la voz de Himawari había seguido corriendo pero le miró de reojo, Luego automáticamente miró a Watanuki y...
- ¡Dios mío ! - gritó Himawari llevándose ambas manos a la boca.
- ¡Se ha partido una pierna, seguro! - gritó alguien a lo lejos.
- ¿Se cayó de su propio pie? – Gritó alguien a lo lejos.
Watanuki salió corriendo hacia Doumeki con Himawari detrás. Cuando llegaron hasta donde él, abriéndose paso, lo encontraron sentado con una mano en el tobillo.
- Estoy bien, no es nada. - Dijo Doumeki a un chico alto y pelirrojo que insistía en que llamaran a alguien.
- ¿estás bien? - preguntó Watanuki, que junto a otro, se había ofrecido para llevar a Doumeki hasta las bancas.
- Sí. Solo me torcí un poco el tobillo - Comentó Doumeki mientras avanzaba lentamente, en un pie, hacia la banca.
- Iré por un anti-inflamatorio, vendas y agua - Se apresuró a decir Himawari.
- Yo me quedo aquí con él. - Se ofreció Watanuki.
Los demás chicos volvieron al partido. Otro Joven reemplazó a Doumeki pero a este realmente se le daba mal el asunto.
- Hm, En casa podré arreglármelo. - Murmuró Doumeki frotándose el tobillo que comenzaba a inflamarse.
- Te acompañaré a casa hoy - Se ofreció Watanuki sin dejar de ver el tobillo.
- No es necesario. Un par de vendas y el medicamento bastaran.
Watanuki le miró de reojo con el seño fruncido.
- Tu pierna...Tus músculos se tensaron mientras corrías. Justo cuando tu... - Watanuki le miraba fijamente, esperando una respuesta mejor de lo que pasaba por su mente.
- Solo fue un calambre repentino.
- ¡Eso no fue un calambre ! - Gritó Watanuki poniéndose en pie - Debes ir a un medico. Quizás estas teniendo problemas motrices, puede ser grave.
- No pasa na...
- ¿Doumeki?
Doumeki bajo la cabeza y la giró al lado opuesto de Watanuki pero este claramente pudo ver que intentaba hablar y no le salía nada.
- ¡Doumeki ! - Watanuki lo tomó por los hombros pero, como si lo hubiera tocado con tenazas calientes, Doumeki se apartó de un salto.
- Hm, Lo siento, Ya estoy bien. - Se apresuró a decir rápidamente con su voz normal.
- Quiero que me digas qué diablos es lo que te está pasando. - Exigió Watanuki mirándole severamente.
- He dicho que no pasa nada. - Le respondió con dureza Doumeki mirándole a los ojos. Su voz salió bien de su boca pero se notaba el esfuerzo que había hecho para ello.
Los Ojos de Watanuki se deslizaron a la mano izquierda de Doumeki que temblaba un poco. Aquello no era bueno.
- Aquí traigo todo.
Himawari había vuelto. Entregó a Doumeki una toalla, la pastilla y un vaso con agua. Los 3 se quedaron allí. Himawari puso un ungüento en el tobillo de Doumeki y luego se lo vendó mientras Watanuki permaneció sentado dándole la espalda a ambos. Estaba demasiado molesto y dolido.
Sus sospechas estaban cobrando forma.
- Con que perdió la voz, ¿he?
Yuuko y Watanuki, al otro día, caminaban por un pasillo de un supermercado. Watanuki había hecho tantos platillos distintos en esa semana que se habían acabado los ingredientes.
- Si. Y no quiere ayuda. Dice que está bien y sigue evitándome. - Watanuki lanzó la lata que había estado leyendo, al carrito que llevaban.
- ¿estás molesto? - Preguntó Yuuko de manera insinuante mientras se recargaba de la agarradera del carrito coquetamente.
- Sí, lo estoy. Pero lo dejaré en paz si no quiere hablar. Es cosa suya.
Watanuki siguió por el pasillo haciendo las compras de muy mal humor.
Una vez Watanuki dejó aquella noche la tienda, Yuuko no tardó en salir con Mokona rumbo al templo de Doumeki. No fue un trayecto muy lindo dado que muchos espíritus malignos parecían querer molestarla, pero, Mokona estaba allí por si pasaba algo y, ella por su parte andaba con un collar en el que enganchaba un cristal rustico y azuloso al cual los espíritus parecían temer.
- Buenas noches, Doumeki-kun - Saludo Yuuko justo cuando llegaba a la entrada del templo. Doumeki estaba allí y parecía esperarla.
- Buenas Noches. - La miró fijamente - ¿Ha pasado algo con wa...- No pudo continuar. Se le fue la voz totalmente. - Hm, Disculpa. - dijo luego de toser un poco.
- No pasa nada. No ha pasado nada con Watanuki tampoco pero veo que tu si tienes problemas. Ya te he dicho lo que debes hacer.
- Debe ser que estoy por resfriarme. Nada de qué preocuparse.
Ambos se quedaron viendo largo rato. Mokona no se movía.
- Perderás la voz y la movilidad de tu cuerpo si no dejas de Atarte - comentó la mujer seriamente - Watanuki está preocupado.
- Intentaré controlar esta situación lo mejor posible. - Aseguró él sin moverse. La voz y el cuerpo comenzaron a temblarle.
- Eres muy valiente y fuerte, Doumeki-kun, Pero el ser humano nunca llega a tener un dominio completo de sí mismo en toda su vida.
- Comprendo.
No hubo más nada de qué hablar. Yuuko se despidió y, volvió a tomar el camino de regreso.
- ¿Necesitas que te acompañe? - preguntó Doumeki alzando un poco la voz.
- No. - Yuuko se giró un poco y le sonrió - Al que debes acompañar es a quien estas abandonando.
Continuara.-
Bien, este ha sido el primer Capítulo. Está basado en el manga y en lo que sucedió luego del accidente de Watanuki. Ojalá hayan disfrutado. El Próximo capítulo será el desenlace. Espero sus críticas y comentarios.