Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search
: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Books » Harry Potter » Sólo ves lo que quieres ver

y0misma
Author of 19 Stories

Rated: M - Spanish - General - Draco M. & Sirius B. - Reviews: 16 - Updated: 10-13-08 - Published: 06-25-08 - id:4349219

Bien, sé que dije que serían tres capítulos, pero me apeteció que fueran más.

Espero que les guste.

Ya saben, todo es de Jotaká, menos Andrew.

Draco estaba deseoso de que Black bajara las escaleras y lo viera con su nuevo juguete. Anhelaba la venganza y demostrarle al inútil de Black que él también podía follar con quién quisiera las veces que quisiera. Le enseñaría que con Draco Malfoy no se jugaba, no sin recibir algo a cambio.

Bien, ahora había una cosa que le incomodaba, molestaba e irritaba un poco. Un squib… iba a follar con un squib. ¡Merlín lo salvara! Eran momentos como éste en los cuales agradecía que sus padres estuvieran muertos, así no sabrían qué hacía su pequeño hijo. Llevó su mano hasta la entrepierna de su acompañante y la acarició por unos segundos. Sí, estaba caliente, pero no por eso iba a tocar a ése más tiempo del necesario.

Sirius bajaba la escalera con cautela. Atrás había quedado los años de impulsividad y… Bien, seguía igual de impulsivo y temerario, pero si alguien estaba molestando a Malfoy –alguien que sólo le pertenecía a él y a nadie más que a él–, quería evitar asustarlo con sus acciones, así se aseguraba que no escapara.

No alcanzó a bajar los últimos escalones y se detuvo en seco. ¿No era ésa la mano de Malfoy en la polla de alguien más? “La puta que te parió…” Aferró más la varita y carraspeó bastante molesto por la escena. ¿No tenían decencia? Acaso, el maldito estúpido, imbécil, y demás calificativos, que estaba con su sobrino, ¿no sabía a quién pertenecía éste? Oh, Sirius se lo dejaría claro, de eso estaba seguro.

— ¡¿Qué coño crees que haces en mi casa manoseándote con mi sobrino?!

Andrew observó al hombre que estaba en las escaleras y tragó saliva con dificultad, sobre todo después que escuchó la pregunta. De manera instintiva se alejó del otro muchacho y elevó las manos a la altura de la cara en señal de defensa.

—S-señor, no es lo que parece.

Draco miró a su acompañante y bufó. ¿Por qué no se había dado cuenta de lo idiota que era? Bueno, era un squib, no se le podía pedir demasiada inteligencia.

—Merlín, Andrew, es exactamente lo que parece. No des excusas patéticas.

Después de convencerse que follaría con ése idiota, miró a Black y enarcó una ceja. ¿El muy imbécil creía que iba a quedar de brazos cruzados mientras el hacía Circe sabe qué cosas con Merlín sabe quién? No, no lo haría.

— ¿Y a ti qué mierda te importa si me lo follo hasta que no recuerde ni su nombre?

Las manos de Sirius comenzaron a temblar con fuerza y con éstas su varita. Oh no, no iba a permitir que alguien, que no fuera él, disfrutara en la cama con el hijo de su prima. Miró al muchacho que tenía las manos alzadas, frunció el ceño y aferró más la varita.

— ¡Vete! ¡Y que sea la última vez que te vea en mi jodida casa!

—Ni se te ocurra hacerle caso, Andrew. ¡Puedo invitar a quién se me dé la puta gana!

—Claro que no. ¡Es mi casa y yo decidiré a quién invitas y a quién no!

Mientras Andrew miraba a los dos hombres discutir, comprendió todo. “Tío y sobrino, sí claro”. Con la resignación de quien sabe que perdió el mejor polvo que pudo tener en semanas, comenzó a recoger sus cosas para marcharse. Estaba demás y los problemas que tenían esos dos, se solucionarían con una larga y ruda sesión de sexo.

Tomó el pomo de la puerta y los miró por última vez. Tenía ganas de decirles unas cuantas cosas, pero sospechaba que ambos eran más tercos que una mula y que sería una perdida de tiempo. Quizás, algún día, podría compartir con los dos en un delicioso trío, si se daban las cosas.

— ¡No eres nadie para mandarme, Black!

— ¡Claro que sí! ¡Soy el que se ha pajeado todos los putos meses deseando que subas y hagas algo al respecto!

Tres cosas pasaron ante esa confesión. Andrew se congeló en el marco de la puerta, Draco miró perplejo a su tío y Sirius se pateó mentalmente por no saber mantener la boca cerrada.

Draco abrió y cerró la boca varias veces sin saber qué decir. Si lo que decía Black era cierto, había tocado a un squib por nada. Tendría que desinfectarse las manos, inmediatamente de ser posible. No, no inmediatamente, primero tenía que aclarar las cosas con el idiota que se hacía llamar su tío. ¿Había escuchado bien? ¿Black se pajeaba pensando en él? No pudo evitar sonreír con arrogancia al saber que despertaba esas reacciones en el mago adulto.

“Idiota, idiota, idiota. ¿Cuándo demonios aprenderás a no decir todo lo que pasa por tu cabeza?” Sirius se reprendía por las palabras dichas hacía unos minutos. Tenía claro que Malfoy las usaría en su contra y se las recordaría una y otra vez.

El ruido de la puerta al cerrarse llamó la atención de ambos. Se giraron y se dieron cuenta que el muchacho que había acompañado a Draco a casa ya no estaba. Éste último frunció el ceño y apretó los puños con renovada indignación.

—Pedazo de imbécil ¿Te das cuenta lo que provocaste? Andrew se fue y yo quedé caliente.

Sirius sonrió ampliamente y luego se relamió los labios. Si el muchacho tenía un problema, sería un buen samaritano y lo ayudaría. Comenzó a acercarse lentamente al mismo tiempo que bajaba su varita y la guardaba en el bolsillo trasero de sus pantalones.

—Bueno, yo puedo ayudar con eso…

Draco volvió a enarcar una ceja y el amago de una sonrisa se formó en sus labios. ¿Acaso el cabrón de Black creía que follarían? Estaba loco si lo creía, completamente loco. Se arregló la ropa y le regaló una mirada llena de malicia.

—No lo creo. Ve a tu habitación y mastúrbate, ¿no es lo que haces siempre? Yo me iré a dormir. Tanto grito me agotó.

Pasó por el lado del mayor sin borrar la expresión de satisfacción que tenía en su cara. Una vez que llegó a su habitación cerró la puerta con un hechizo y se acostó en la cama. Sí, deseaba a Black, pero no por eso las cosas serían fáciles. Su estirpe era privilegiada y exquisita. Si lo quería en su cama, debía ganárselo.

¡Maldito hijo de puta! No podía creerlo. ¿Se iba y lo dejaba así, después de lo que le había confesado? Cerró los ojos y trató de pensar en cualquier cosa que no fuera asesinar al puto rubio que subió la escalera. Pasados unos pocos minutos, y aún con los ojos cerrados, sonrió; era una sonrisa que no indicaba nada bueno, igual a la de sus días de estudiante. Las cosas no se quedarían así. El maldito mocoso sabría muy bien a quién había desafiado y pagaría las consecuencias, no por nada era Sirius Black.


¿Críticas? ¿Tomatazos? ¿Galletas? Cualquier cosa será bienvenida.


Return to Top