|
Author of 54 Stories |
Hace aproximadamente dos semanas casi... no sé, no soy muy conciente del paso del tiempo, el caso es que, platicando con una persona que es muy querida para mí, hicimos una apuesta. Durante un mes, la persona que logre publicar más historias dedicadas a la otra, será la prueba de que quiere más (¿confuso, eh?). Es una forma tonta, probablemente, de tratar de demostrar el mucho y especial cariño que siento por ella, pero, es la única manera en que tengo para hacerlo, considerando lo lejos que está.
Te quiero mucho. Tamuh. Tamuh. Tamuh. Esto sólo es el inicio, y aunque tú digas que no es cierto, en serio, te quiero más.
Título: Enredo.
Autora: Kea Langrey.
Serie: Naruto.
Genero/Clasificación: Humor/Romance PG-13 Sasuke/Naruto
Previo: El único pensamiento lógico que pudo formular Naruto en su pequeña mentecita fue arrojarle su camión de plástico en la cabeza.
Enredo.
Naruto había conocido a Sasuke una tarde en el parque central.
Le había invitado a jugar con él en el columpio, pero ya en ese entonces Sasuke era alguien más bien odioso. Porque algunos podrían calificarlo de reservado, tímido o incluso distante, pero Naruto, ya siendo el pequeño revoltoso que era, lo calificó como un verdadero bastardo (aun cuando no sabía exactamente que significaba eso).
Por lo que, el único pensamiento lógico que pudo formular Naruto en su pequeña mentecita fue arrojarle su camión de plástico en la cabeza.
Sasuke había perdido aquella pose de chico “en onda” que había mantenido (incluso jugando en el cajón de arena) y se había arrojado contra el pequeño rubio para morderle el brazo.
Cosa que sus padres consideraron algo encantador.
Naruto había sido un niño muy enfermizo los primeros años de su vida, así que miraban con verdadera ilusión el hecho de que hiciera amigos en su primer día jugando en el parque.
Sasuke por su parte, se había caracterizado por mantenerse alejado de todos los otros niños, por eso, sus padres vieron complacidos como se revolcaba amistosamente con su nuevo amiguito.
Extrañamente, los padres de ambos parecieron congeniar perfectamente, por lo que, Naruto pudo arrojarle su camioncito a Sasuke muchas veces más y Sasuke pudo morderlo en compensación.
Con forme los años fueron pasando, el camión fue sustituido por un amoroso apodo. Imbécil. Las mordidas por una palabra afectuosa. Idiota. Sin embargo, la relación había mejorado en cierta forma, y aunque pareciera que se peleaban a cada hora, su relación había cambiado de cierta forma e incluso ahora, podían considerarse como los mejores amigos.
—¡Tengo hambre! —había gruñido el rubio.
—Tú siempre tienes hambre. —responde el moreno a un lado suyo.
—Tengo un organismo muy exigente, necesito mucha más comida de la que podría necesitar alguien con un cuerpo tan flacucho como el tuyo. —ladró, mientras con marcada molestia, abría el envoltorio del pan relleno de carne que había comprado en la cafetería.
Sasuke sintió como aquel tic hacía parpadear su ojo.
—No soy ningún flacucho. —masculló ofendido. Naruto respondió, pero Sasuke sólo miró como salpicaba migajas de los labios. —Eres un cerdo. —espetó asqueado.
Naruto volvió a murmurar algo, pero ahora fue conciente de cómo los pedazos de pan brotaban indiscriminadamente de su boca. Al menos tuvo la decencia de sonrojarse. Pensó Sasuke.
—Lo siento. —dijo, bajando la mirada y llevando el dorso de su mano hasta sus labios para retirar los restos de comida de su piel.
Los restos de saliva en la comisura de sus labios no eran sanos para la hormonal e hiperactiva mente de un adolescente en pleno desarrollo. Sasuke pudo sentir un golpecito en su pecho que hizo que le dieran cosquillas en el estómago. Casi gritó del susto.
—¿Vamos a los videojuegos hoy? —preguntó finalmente, luego de que engullera el pan. Sasuke iba a contestar, pero el comentario de Ino, la rubia chismosa de su clase, lo desconcertó.
—Dime, Naruto, ¿es cierto que tú y Sasuke están juntos desde primaria? —Sasuke, por primera vez en su casi perfecta vida, sintió como se atragantaba con la saliva.
—¿Juntos? ¿Cómo juntos? —Naruto la miró con verdadero desconcierto y parpadeó un par de veces. La chica sonrió, acercándose más a él.
—Que salen juntos y esas cosas, tú sabes. —susurró con confidencia, mirando de reojo a un mortalmente pálido Uchiha.
—¿Cómo cuando vamos a los videojuegos? —preguntó, tomando distraídamente el postre de pudín de su compañera.
—¡Sí! —asintió, mostrándose evidentemente ansiosa.
—Ah… bueno… pues si. Aunque a veces hacemos otras cosas.
—¿Cómo qué? ¿Has dormido con él? —para ese punto, todos los chicos a su alrededor les miraban con verdadero interés. Sasuke gritaba mentalmente a su cuerpo para que reaccionara y matara a todos los que estaban cerca de ellos.
¿Cómo podía ser posible que el otro fuera tan ingenuamente imbécil? ¿No se daba cuenta de lo que estaba diciendo?
—¡Por supuesto! —Naruto sonrió, como si aquello se tratara de una gran hazaña. Aunque se arrepintió en el instante mismo en que un escalofrío espeluznante comenzó a picar su espalda.
Tal vez si alguien le hubiese explicado a Naruto que Ino era una admiradora empedernida de la lectura homoerótica, nada de eso estaría pasando.
Cuando finalmente se libraron de las inquietantes preguntas de Ino (y alguien golpeó a Sasuke en la cabeza, para que reaccionara), ambos caminaban a casa en silencio.
—¿Sigues molesto, idiota? —Sasuke se limitó a ignorarlo y a seguir con su camino. Llegaron hasta el portal de la casa de Naruto, entonces, Sasuke se percató de lo patética que era su existencia. Él mismo fomentaba los rumores que había alrededor de Naruto y él.
Y las burlas de su hermano sobre acompañar a su novia a casa, cobraban sentido en ese momento. Se golpeó un par de veces contra la pared.
—Eh… Sasuke… ¿Te sientes bien? —sintió la mano de Naruto posarse en su hombro. Se giró y lo miró con rencor.
—¿Qué? —ladró.
—Eres un idiota… —susurró, llevando la punta de sus dedos hasta la enrojecida frente del más alto.
Sasuke sintió como su corazón se detenía.
—¿Qué haces? —masculló sin fuerza, sintiendo como su espalda chocaba contra la pared, en su infructífero intento de escape.
—Nada. —masculló, acercando su rostro al del mayor. Sasuke notó como Naruto cerró sus ojos y sintió un grueso nudo formarse en su garganta. Cerró también sus ojos, inclinando su cabeza, acercándose a Naruto también.
A Sasuke regularmente no le importaba lo que los demás pensaran de él. Muchas veces, al inicio del instituto había soportado las burlas de sus compañeros, diciendo lo raro que era por estar todo el tiempo con Naruto. Las especulaciones de sus preferencias sexuales se expandieron como pólvora y el hecho de que nunca se le hubiese conocido una novia hacía eso aún más sospechoso.
Al menos para su club de admiradoras.
Naruto por su parte, no hacía caso de las habladurías, pues Sasuke siempre había sido un amigo constante en su vida. Aunque tampoco entendía del todo cuando le decían palabras raras para insultarlo. Luego fue acostumbrándose a ello, Sasuke era más importante para él que cualquier otra persona.
Su entendimiento había llegado a tal nivel, que el día en que, mirando por error un disco compacto que les había prestado Ino, se toparan con una escena de un chico alto y moreno, de profundos ojos azules, besaba a uno más pequeño de cabellos y ojos castaños, se levantaron del sofá al mismo tiempo para apagar el aparato. Aunque en su desesperación habían chocado entre si, cayendo de bruces al suelo. Sasuke encima de Naruto, justo en la misma posición que los chicos de la película.
Se miraron por lo que parecieron horas, sintiendo sus corazones latir desenfrenados. Sus mejillas sonrojarse. Su cuerpo llenarse de placenteros cosquilleos.
Pero se habían apartado, demasiado temerosos de aquella nueva gama de sensaciones. No importando cuan placentera y perfecta se sentía. Por eso Sasuke había estado tan nervioso e irritable esa mañana. Recordando aún los ojos azules, tan brillantes y envolventes de Naruto, mirando insistentemente sus labios.
Y ahora estaban ahí, ocultos por la pared que rodeaba la propiedad de los Namikaze, acercando sus rostros para lo que sería su primer beso. No el primero entre ellos. El primero de toda su vida.
Por eso estaban nerviosos. Por eso sentían como sus dedos cosquilleaban, ansiosos. Por eso la impaciencia había llevado a Naruto a sujetarle el rostro a Sasuke y tirar de él para terminar con la ínfima distancia que aún los separaba.
Y fue por eso que Sasuke abrió horrorizado los párpados y apartó su cabeza, mientras Naruto hacía lo mismo. Sus dientes habían chocado con fuerza dolorosa, y lo que debió ser el beso más maravilloso de la historia, fue un simple golpe de dientes, que los dejó molestos el resto de la tarde, mientras miraban la televisión, cada uno en su respectiva casa.
—Lo hice tal y como en el video. —susurró un acongojado Naruto, apretando el teléfono entre sus manos.
—Tomaste su rostro y te acercaste lentamente. —preguntó la femenina voz al otro lado de la línea.
—Si… eh… bueno, más o menos. —Naruto se puso nervioso.
—¿A qué te refieres con más o menos?
—¡Lo apresuré un poco! —contó rápidamente. —Es que… bueno… ¡era tan lento! —chilló.
—¿Qué pasó? —preguntó ansiosa.
—¡Lo golpeé con los dientes!
—Eres un imbécil, Naruto.
—¡Lo sé!
Después de eso, Naruto salió de su casa, dispuesto a conseguir el beso que fue frustrado en la tarde. Así que se paró delante de la puerta de casa de Sasuke y compuso su mejor y más encantadora sonrisa… luego lo pensó mejor y corrió al patio trasero, trepó por el árbol a un lado de la ventana de Sasuke y trató de abrir la ventana. Aunque estaba cerrada.
Comenzó a golpear con un par de dedos, esperando que el ruido fuera lo suficientemente fuerte para llamar la atención de Sasuke, pero como la cortina estaba cerrada, no sabía a ciencia cierta si estaba en la habitación o no.
Su respuesta fue contestada cuando la cortina se corrió y le dejó ver el rostro sonriente del hermano mayor de Sasuke, quien le hizo una seña de saludo con la mano, mientras su sonrisa se hacía más amplia. Abrió la ventana. Naruto en ese instante, casi cae del árbol.
—Hola, Naruto. —dijo, tendiéndole la mano para dejarlo entrar. —¿Eres mi Romeo? —preguntó, arqueando una ceja.
—Eh… oh… bueno yo… estaba buscando a Sasuke. —admitió, sonrojándose.
—¿No era más sencillo que tocaras a la puerta, como siempre? —el tono rojo de sus mejillas se encendió furiosamente.
—Eh... si… pero… eh…
—Es la otra ventana. —dijo Itachi, compadeciéndose del apuro del pequeño rubio. Ya luego vería la forma de molestar a su hermano, por el momento, podía dejar que Naruto se escapara, avergonzado de su pequeño error.
—Ah… gracias. —entonces, con todo el sigilo que sus nervios le permitían, se cambió de rama para tocar a la ventana de Sasuke, maldiciéndose mentalmente por haberse confundido de manera tan absurda.
—Idiota. —escuchó aun antes de que llegara a su destino. Casi cae. Por segunda vez.
—¡Imbécil! ¡Me asustaste! —ladró Naruto, extendiendo sus manos para que le ayudara a entrar. —¿Qué haces ahí?
—Te escuché con mi hermano. —fue la simple respuesta. Sasuke adelantó sus manos para tirar de Naruto y ayudarlo a entrar.
—Oh… vaya. —dejó salir con un hilo de voz. Luego cayó de bruces al suelo, sin que Sasuke hiciera algo para parar su caída. —¡Me tiraste, idiota!
—Te caíste solo. No me culpes por tu completa falta de coordinación. —Sasuke se encaminó hasta su escritorio, en donde un libro bastante grueso permanecía abierto, evidencia de que su amigo había estado leyendo hasta su interrupción. Naruto hizo un puchero. Se levantó del suelo y caminó hasta donde se encontraba el moreno, mirando por sobre su hombro.
—¿Qué haces? —preguntó, leyendo un par de líneas, aunque no entendió nada.
—Leo. Y está en inglés, antes de que preguntes. —Naruto elevó graciosamente sus labios de nuevo.
—No iba a preguntarte. —respondió, girando su rostro para mirar hacía la pared. Sasuke ladeó un poco su cabeza al sentir el cálido aliento del rubio en su cuello.
—¿Qué haces aquí, de cualquier modo? —preguntó, sintiendo un nudo en su garganta.
—¡Ah si! —Naruto giró la silla de Sasuke, haciendo que quedara de frente a él y entonces, con todo el valor que fue capaz de reunir, se sentó a horcajadas sobre él, echándole al instante los brazos al cuello. —Hola, idiota.
—Eh… ¿Hola…? —la voz de Sasuke nunca antes tembló como en ese momento. Naruto sonrió de lado, sintiéndose extrañamente poderoso.
—¿Nervioso? —preguntó. Su voz sonó ligeramente ahogada, mostrando que aquella pregunta también reflejaba sus propios temores. Sasuke pareció reaccionar a eso, su mirada se endureció y elevó sus manos, apoyándolas en su cintura, dispuesto a empujarlo para tirarlo de sus piernas, pero no pudo, Naruto se inclinó y le dio un pequeño beso en los labios.
—¿Qué haces? —susurró sorprendido.
—Te demuestro lo mucho que te necesito. —respondió, acercándose de nuevo. Sasuke respingó, echando su cuerpo hacía atrás, pero sin soltar el cuerpo de Naruto.
—¿Por qué? —masticó.
—¡Porque te necesito! ¡Anda ya, bésame! —entonces, justo como lo había hecho en la tarde, sujetó las mejillas de Sasuke y lo acercó hasta él, ladeando su propio rostro, para evitar que sus narices chocaran. Separó lentamente sus labios y los unió con suavidad a los del mayor, sintiendo como sus entrañas cosquilleaban.
Sasuke por su parte dejó escapar un quedo jadeo antes de que sus labios se amoldaran a los de Naruto. Se acoplaban perfectamente. Fue lo último que pensó, antes de dejarse llevar por el montón de sensaciones que lo recorrieron desde la unión de sus bocas, hasta la fibra más pequeña y lejana de su ser.
—Sasuke… —susurró cuando se apartaron, el aludido sintió como un nudo se formaba en su garganta, cortándole la respiración por breves instantes. Ni siquiera supo definir que era lo que había sentido.
—Naruto… —Naruto sonrió. Entonces Sasuke lo empujó con fuerza y lo tiró de sus piernas.
Después de eso, Sasuke tuvo una conversación bastante seria con Naruto sobre tomarse ciertas libertades. Durante la ‘tortura’, como la había denominado Naruto, había tenido que confesar que se había sentido bastante confundido luego de ver la película y le explicó con detalle a su moreno amigo, que había tenido sueños bastante vívidos que lo hacían despertarse agitado y húmedo.
Sasuke le respondió que no era necesario que le hiciera una demostración de lo que hacía cuando despertaba (que según había visto en Internet), y tampoco era común que lo hiciera con un amigo, como decía en aquella página en línea que le había recomendado Ino (claro, luego de atizarle un fuerte golpe en la cabeza).
—Me hubieras preguntado a mí, idiota. —Sasuke masculló entre dientes. A Naruto le brillaron los ojos y luego de haber permanecido sentado en el suelo durante toda la amena charla, se puso de pie de un salto y se arrojó sobre Sasuke, echándole los brazos al cuello. —Nos habríamos evitado muchos problemas.
—¿En serio? —preguntó, restregando la punta de su nariz en el pecho del moreno, mientras este, se contentaba con deslizar sus dedos descuidadamente entre las hebras de dorado cabello.
—Si. —Naruto apoyó sus manos a los costados de la cabeza de su amigo y le miró fijamente.
—Entonces, ¿me enseñarás a hacerlo? —preguntó realmente interesado.
—¿Hacer el qué? —preguntó, tratando de hacerse el desentendido.
—¡Tener sexo! —casi gritó, sonriendo luminosamente.
Sasuke volvió a empujarlo, mientras salía de la habitación. Tendría que charlar de nuevo con Naruto, aunque primero iría a hacer una escala al cuarto de baño.