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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Bleach » Vrolok

Purple Scene
Author of 12 Stories

Rated: T - Spanish - Mystery/Romance - Grimmjow J. & Ulquiorra - Reviews: 20 - Updated: 08-11-08 - Published: 06-29-08 - id:4358287

Vrolok, cp III


Abrió la puerta dificultosamente con la mano libre, cerrándola tras él, rompiendo el apacible silencio que envolvía la casa. Avanzó por el pequeño pasillo hasta las escaleras, dirigiéndose hacia su habitación en el segundo piso. A su paso la moqueta se iba humedeciendo, pues la tormenta le había pillado por sorpresa en un pueblo cercano, y no pudo transportarse directamente a la casa.

Subió las escaleras con un pequeño cuerpo en sus brazos hasta dirigirse al segundo piso, deteniéndose al ver a dos de sus “hermanos”.

-¿Qué es eso, Gin? – le preguntó Ichigo, olvidando por completo los buenos modales hacia sus superiores. A su lado, Aizen sonrió al identificar qué era lo que sostenía.

-Oh, bueno...Supuse que yo también podía invitar a alguien, así que... – su rostro se torció en una sonrisa, ligeramente nerviosa, ya que no esperaba ser descubierto.

-Como quieras, Gin, como quieras...-Se despidió Aizen, abriendo la puerta de su habitación y empujando amablemente a Ichigo para que entrara. Al desaparecer tras ella, el hombre se quedó en el sitio, sin moverse. Acto seguido movió el cuello dibujando un amplio círculo, oyendo resonar el crujido de huesos en el pasillo. Se fijó en el estado de su carga un momento. No dijo una palabra. Sin hacer ruido abrió la puerta de su habitación, sólo a unos cuantos pasos de él.

Al entrar no notó demasiado el cambio de temperatura, a pesar de que una ráfaga de aire frío le sacudió. Le quitó importancia al hecho, acercándose a su cama, separándose con cuidado del cuerpo que arropaba en sus brazos. Éste se sacudió ligeramente en el lecho, soltando un leve gemido. Gin se marchó a buscar una toalla y un barreño de agua. Cuando volvió se sentó en una silla cercana a la cama, mojando la toalla en el agua y escurriéndola. Justo después la colocó con delicadeza en su frente.

El hombre vestido de blanco se dispuso a salir de la habitación, apresuradamente.

Mientras preparaba la medicina, el bulto se movió por entre las sábanas, revelando a un pequeño niño (que no pasaría de los 12 años) de cabellos blancos en la cama. Lentamente, comenzó a recuperar la conciencia, abriendo los ojos poco a poco, tratando de acostumbrarse a la escasa luz de la habitación (la cual era la primera vez que veía). Se incorporó hasta quedar sentado, y una ráfaga de viento sacudió su cuerpo.

Debido al frío, y a su estado convaleciente, sintió agujas en el pecho cada vez que tosía, y sus músculos le pareció que se desgarraban con cada sacudida, que le hacía tensar su cuerpo. La toalla se resbaló de su frente, y trató de levantarse para comenzar andar. Sin embargo, nada más apoyar todo su peso en sus pies (pues al principio se había apoyado en la cama con ambas manos) sus piernas fallaron y cayó al suelo. Trató de ponerse erguido, pero su tos se lo impidió. Llevó una mano a su boca, y sus verdes ojos se abrieron por la sorpresa al ver que había tosido sangre.

En ese instante Gin abrió la puerta y entró. Su expresión se sobresaltó al ver al pequeño arrodillado en el suelo, haciendo intentos de alzarse entre tos y tos. Se acercó con rapidez, arrodillándose también para tratar de ayudarle. La blanca mano del menor trató de apartar débilmente a Gin, el cual se echó a un lado sin oponer ninguna resistencia para ahorrar cualquier tipo de esfuerzo al de cabellos blancos.

-¿Dónde estoy? ¿Quién eres tú?-Murmuró en voz baja, entre toses y respiraciones entrecortadas. Poco a poco se fue acercando a la pared tras él, con movimientos torpes. No le daba ninguna seguridad aquello de verse en un sitio desconocido con alguien igualmente desconocido. Apoyo su pequeña y temblorosa espalda en el muro y se encogió, con las manos cerradas en puños. Sus ojos acerados intentaban intimidar al extraño hombre frente a él, cosa que se veía arruinada por su estado. El malestar se extendía muy rápido.

El de cabellos lilas suspiró. Creía que no podría oponer resistencia. En realidad, sus esfuerzos eran demasiado débiles como para llamarlos resistencia, pero no quería que ese niño se hiciera daño involuntariamente.

-Todo eso te lo diré cuando estés mejor.-Respondió con calma.-Sólo quiero ayudarte.-estas palabras, si bien eran sinceras, sólo inspiraron desconfianza en el joven de cabellos blancos.

Gin se acercó con cuidado al joven, el cual trataba, débilmente, permanecer consciente. El de cabellos lilas se agachó delante de él, inclinándose ligeramente.

-¿Podrías decirme cómo te llamas? – preguntó, alzando la mano tratando de alcanzar el tembloroso cuerpo del pequeño. Con un manotazo (que por su estado parecía una caricia) apartó su brazo.

-Cállate. – clavó su mirada en los ojos del otro, igual de hirientes que las palabras que acababa de pronunciar. Gin sonrió, ignorándole, y definitivamente le cogió por el cuello de la camisa, sin hacer caso de los inútiles intentos de resistencia que ofrecía.

-¿Por qué simplemente no puedes confiar en que no quiero hacerte daño? – susurró, chocando su aliento en el cuello del menor, el cual se quedó estático, ya sea por su enfermiza condición como por el impacto de estas palabras. – Ahora, túmbate en la cama y quédate tranquilo. Voy a tratar de curarte. – aunque reticente al principio, se colocó tal y como le había ordenado aquel hombre.

-Bueno...¿Me vas a decir cómo te llamas o no? – preguntó, cogiendo la medicina que había preparado minutos antes. El niño se lo pensó unos segundos ante la pregunta, pero finalmente optó por darle lo que quería.

-Hitsugaya Toshiro. – se presentó secamente, con sus febriles ojos cerrándose cada vez que la tos volvía a atacarle.

-Ohhh...Que buen nombre, Toshiro-kun. – dijo, sentándose en un borde de la cama, removiendo un poco más la medicina. El de cabellos blancos frunció el ceño ante las confianzas que se daba desde un principio aquel hombre, pero no dijo nada. – Mi nombre es Gin. Es un placer conocerte. – se presentó, tendiéndole el cuenco que contenía el remedio.

Hitsugaya trató con todas las fuerzas que le quedaban alcanzar el líquido. No pudo, pues su visión se nublaba, distorsionando las imágenes que llegaban a sus ojos. De forma tan fantasma como una ilusión, notó que una mano grande y huesuda le levantaba la cabeza, sujetándole por la nuca. Inquieto, se removió un poco.

-Suéltame.- Pronunció, mientras Gin acercaba el cuenco a sus labios.-Puedo yo solo.-La tos cortó esa última frase. El mayor optó, simplemente, por no hacerle caso y acercar más el recipiente. Un pequeño gruñido salió de la garganta del de cabellos blancos al saberse ignorado. Lentamente, fue dando sorbos a la medicina, de la cual no notaba el sabor.

En el momento en el que Gin pensó que era suficiente apartó el cuenco y depositó con suavidad la cabeza del pequeño en la almohada, que tenía los ojos cerrados y parecía dormir. Acto seguido, dejó el objeto que portaba en la mesilla de noche y se sentó en una silla cercana a la cama. Ahora solo quedaba esperar.

Pasaron unos pocos minutos en los que Gin no hizo más que vigilar el estado del menor. Analizó su enfermo cuerpo, su pálido rostro (el niño de normal debía ser blanco, pues su color ahora rozaba lo cadavérico) y sus cabellos igualmente blancos. Un ligero sonrojo surgía en sus mejillas, debido a la creciente fiebre. Tomó su temperatura, preocupado, y de forma todavía más preocupada descubrió que estaba ardiendo, de modo que el medicamento no había surgido efecto alguno.

Se dio cuenta de que Toshiro estaba muriendo.

Trató de despertarlo, agitando su hombro. Abrió los ojos, opacos, sin comprender demasiado bien debido al ya extremo delirio. Al ver que estaba consciente y que más o menos podría entenderle, se dio por satisfecho para poder decirle lo siguiente:

-Vas a ser un vampiro, Toshiro. – le dijo simplemente, confundiendo al ya agonizante niño, el cual apenas pudo despegar los labios para tratar de preguntarle qué había dicho.

Gin se sentó con la espalda apoyada sobre el cabecero de la pequeña cama, ante la atenta mirada del de ojos verdes. Colocó su mano sobre la espalda del todavía tumbado Hitsugaya, y lo levantó, tomando sus piernas con su brazo disponible, sentándolo sobre sus muslos. La mano que sostenía sus piernas pasó a apoyarse en su espalda, y la otra mano le agarró por la nuca, enredándose con algunos blancos mechones.

En un débil intento de resistencia el menor colocó sus manos en su pecho, tratando de alejarle. Lentamente Gin acercó su boca (que revelaba unos colmillos cada vez más grandes) a su cuello, posando sus labios un momento sobre su blanca piel antes de atravesarla con un mordisco.

La sangre comenzó a fluir sin control por el blanco cuello del niño, llegando a manchar su ropa, en incluso las sábanas. Hitsugaya despegó los labios para gritar, pero el sonido se perdió en su garganta, al sentir con claridad como su piel se desgarraba. Acto seguido la lengua de Gin succionó el camino que marcaba el líquido, subiendo desde la clavícula hacia las heridas abiertas. Los ojos del pequeño se abrieron de par en par al notar que el otro hombre se acercaba a aquellas incisiones que le colmaban de dolor.

Los quejidos angustiados que dejaba ir el de cabellos blancos alertaron al vampiro. Internamente, se arrepintió de convertirle al saber todo lo que ello conllevaba, pero no pudo dejar de saborear su deliciosa sangre con placer, que aumentaba con los fútiles intentos de resistencia del pequeño.

Gin optó por acabar lo más pronto posible, alargando las cosas sólo conseguiría matarle. Con un movimiento cuidadoso colocó su mano en la herida, y cogiendo de nuevo sus piernas lo encaró hacia él. De un rápido mordisco el vampiro rompió su propio labio, haciéndolo sangrar. Hitsugaya se asustó al notar la proximidad en aumento del rostro del de cabellos lilas. Éste colocó sus ensangrentados labios sobre los suyos, secos y cortados, en un fugaz movimiento. Sin que el otro llegara a darse cuenta adentró su lengua en su boca, pasando primero por sus propios labios, intercambiando el líquido carmesí.

Poco a poco, el de ojos turquesa se fue desvaneciendo, desplomándose en los brazos de Gin. El vampiro miró a su alrededor, evaluando el peso de sus acciones, también permitiéndose un momento de descanso.

-Matsumoto me va a matar...-suspiró, mientras tumbaba el débil cuerpo del pequeño en un extremo de la cama, colocándose a su lado. Agarró las sábanas para arropar con ellas a los dos, ignorando las escandalosas manchas de sangre.

Posó una de sus manos sobre los encogidos hombros de Toshiro, acercándose hasta sentir su laboriosa respiración. Debido a la pérdida de sangre y su enfermedad anterior no estaba en condiciones ni de ejecutar un movimiento sin deshacerse de dolor. Al menos, parecía más tranquilo descansando así, pensó Gin.

Sin poder evitarlo, dejó caer un beso suave entre sus blancos cabellos, deseando sinceramente poder reconfortarle de algún modo.


N/A: De verdad, no sabéis lo bien que me lo he pasado escribiendo este capítulo. Si nosotros llegamos a trasmitir aunque sea un poco de eso a los lectores, ya podemos darnos por contentos. Ha sido un verdadero placer, en serio. A todos los que nos dejaron comentario, nuestras más sinceras gracias. De nuevo, ignoro cuándo podremos subir el próximo capítulo, pero espero que seáis pacientes en eso, si pensáis que Vrolok vale la pena. Hasta entonces, me despido.

P.D. (Parallel): Y una vez más aquí me tenéis, con estas notas mías tan llenas de humor y, como siempre...desesperación... A ver, en el Summary pone (lo digo con todo el buen humor del mundo, no estoy enfadado...soy incapaz) bastante claramente que este fic es conjunto. Lo digo porque he visto un par de Reviews en el que hablan en singular. Pero no le demos más importancia. Pasemos a lo importante...¡Casaos conmig...! Vale, es broma, creo que ya lo dije antes (En algún Fic, ahora no recuerdo bien...) Como mi amiga Purple, espero que os haya gustado, y disfrutéis leyendo como nosotros escribiendo (El que mejor se lo pasa soy yo, soltando todo el rato chistes fáciles Yaoi verdes. Un ejemplo es cuando Gin lamía la sangre de Hitsu: “Mira como lame, como Hitsugaya en un rato...Pega cabezazos.” Supongo que me entendéis) Pedazo notas, ¿eh? Hasta la próxima familia, no sabremos cuando tendremos continuación, pero que sepáis que tito Parallel os quiere, a todos y cada uno (Purple dice: “Sí, del todo...¿Os venís a mi caravana? Joder, es que no tienes vergüenza). Y os quiere con pluses con cada Review. Así que...¿a qué esperáis para recibir mi amor? (Purple dice: “Bueno, si me pagas el tren voy para tu casa...Es que pareces que busques pareja, hombre) Yo digo: “Tranquila, me sobra amor propio. Yo me quiero mucho” ¡Saludos, y hasta pronto! (O eso espero...)



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