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Aclaración: La siguiente historia contiene: Gore, lemon y algunas situaciones que pueden resultar incomodas para ciertas personas. Un fanfic de Ranma ½
Luna de sangre.
Capitulo primero: “Affaire”
La bella Nerima, cubierta de luces a la media noche. En el cielo solo la luna llena se alzaba discreta, tratando de no competir con el resplandor del distrito más grande de Japón. La luna, mudo testigo del drama que ahí estaría por ocurrir.
Entre las calles de la zona turística se alzaba un edificio de tres plantas. Antiguamente usado como estación de policía, ahora era la discoteca más famosa del lugar. Con un nombre que distaba mucho de mostrar su verdadera categoría: “El agujero”
En su interior, la música estridente y el hipnótico retumbar de los sonidos bajos, hacían acompañamiento a las luces y a los cuerpos sudorosos y excitados que danzaban en la pista. Algunas personas permanecían sentadas en discretas mesas a su alrededor, mirando la masa de bailarines o tratando de mantener una conversación sobre el ensordecedor ruido reinante.
Dos mujeres jóvenes entraron al lugar. El encargado de vigilar la puerta tuvo que revisar dos veces sus identificaciones antes de dejarlas pasar. Una de ellas era muy menudita pero de caderas amplias y sinuosas, piernas largas, de pelo azul, cortado al estilo paje, vestida con un entallado traje escarlata de cortísima falda y tirantes que apenas se insinuaban en sus hombros. Parecía incomoda ante la brevedad de su prenda y se sonrojaba con facilidad. Su acompañante era una chica mas grande, de curvas generosas en un vestido straple azul oscuro. Caminaba con la confianza de quien esta acostumbrada a enseñar y ser admirada. Le hizo un guiño al hombre antes de perderse en la multitud de personas y luces de colores.
-Esto es una locura, en verdad. –Dijo la chica del vestido escarlata mientras sujetaba su prenda para que no enseñara más de la cuenta- Y yo estoy mas loca que tu, al aceptar venir a semejante tugurio.
-Entre el llorón de nuestro padre y la mojigata de nuestra hermana, te van a echar a perder. En verdad esto es lo que te hace falta mi querida Akane.
-¡No hables así, Nabiki! –Clamó la chica mientras nerviosa observaba que dos hombres no les quitaban la vista de encima- Tu sabes sobre el dolor que embarga a nuestra familia: El prometido de Kasumi fue asesinado por una traición vil. Se supone que debemos guardar el duelo.
-Lamento diferir de nuestras milenarias costumbre, pequeña hermana. –Contestó Nabiki arrastrándola a una mesa frente a la barra del bar- Pero recuerda: El muerto al pozo y el vivo al gozo. Tofu-sensei era el prometido de Kasumi. No el nuestro.
-“El muerto al pozo y el vivo al gozo” –Repitió Akane, como si no le encontrara sentido a esa frase- ¿Y acaso nuestra existencia se puede considerar “vida”?
Nabiki le miró con astucia, haciendo la seña de que la hermana pequeña se había anotado un tanto. Un solicito mesero se acercó a ellas y tomó su orden, un instante después ambas tenían en su mesa dos copas de un vino tinto. Akane tomó la suya y discretamente la probó, dejándola en la mesa con gesto de desagrado.
-Asqueroso... –Susurró.
-No entiendo tu afán de probar si sabes que nunca habrá algo mas que pueda saciar nuestra sed. –Nabiki jugaba con su copa, pasando el dedo a su alrededor- Además. No estamos aquí para socializar.
-¿Para que me sacaste de la casa entonces? –Preguntó la muchacha algo temerosa de la respuesta.
-Dos muy buenas razones. –Dijo su hermana mostrando sus uñas perfectamente manicuradas- Las dos cosas que mueven al mundo: Sexo y comida.
La hermana menor se sonrojó mientras la otra muchacha cruzaba las piernas, permitiendo ver la terminación de sus piernas he insinuando que mas arriba, no había prenda en lo absoluto.
-Solo escoge, hermanita. –Nabiki lanzó una mirada a todo el lugar- Te apuesto que habrá mas de un chico que puede satisfacer tus necesidades... En mas de un sentido.
-¡Estoy comprometida! –Akane se sentía escandalizada- ¡Tu sabes lo que esa alianza representa para nuestra familia!
-No creo que a Kuno-chan le moleste...
-¡¡Kuno-sama!! –Exclamó la chica mientras nerviosa miraba a su alrededor. Como si el mencionado fuera a aparecer en cualquier momento-No deberías de tomarte tantas confianzas con un hombre de su...
La frase murió en sus labios. Frente a ella, en la barra. Unos ojos azules le miraban con tal intensidad que le fue imposible ignorarlos. Nabiki notó el azoro de su hermana y dirigió su atención al mismo lugar.
De entre el grupo de personas que bebían ahí, destacaba un muchacho, físicamente de la edad de Akane, pero con una postura y naturalidad que indicaban una edad mas avanzada. Usaba botines, pantalón de cuero negro, una camisa de seda de corte chino. Un brazalete de gamuza en su mano derecha, de piel bronceada, largo cabello negro, amarrado en una apretada coleta y unos ojos azules tan claros como el cielo. Que no se apartaban ni un milímetro de su hermana menor.
-Cazador, presa, cazador ó presa. –Canturreó Nabiki- ¿Qué quieres ser esta noche, hermanita mía?
-Hola. –La voz del muchacho se escuchaba clara y varonil. Incluso por encima del ruido de la música, recargó su mano en el respaldo de la silla de Akane y después acercó su rostro a ella- Me llamó Ranma ¿Son nuevas por aquí?
Akane quiso contestar pero se halló sin palabras. Solo atinó a sonreír tímidamente y desviar la mirada. Nabiki casi suelta una carcajada.
-Presa. –Murmuró bastante divertida
-Mi hermana y yo estamos saliendo de un luto prolongado. –Nabiki se movió un poco, acercándose al chico- Ella aún esta un poco triste ¿Podrías alegrar sus oscuros recuerdos?
-Es mi deber como hombre y caballero espantar la tristeza de tan bello rostro. –Ranma pasó un dedo por el hombro desnudo de ella. Akane se estremeció- ¿Y cual es el nombre de la hermosa dama?
La muchacha dudó un momento. Su hermana le había aconsejado no decir su apellido. Más que nada para evitar algún escándalo posterior.
-Akane... Simplemente Akane... –La chica se volvió a sonrojar y desvió la mirada. Era muy difícil mantener la vista en esos ojos azules. Nabiki a su lado elevó los ojos al cielo, fastidiada por la candidez de su hermana menor.
-Muy bien “Simplemente Akane” –Ranma la tomó de la mano- ¿Quieres bailar?
-Antes de que otra cosa suceda. –Nabiki se levantó y agarró a su hermana- Tenemos que ir al tocador... Tu sabes, cosas de chicas. Espéranos un momento.
Las dos se fueron al baño. Ranma las miró sorprendido pero después sonrió pensando la razón por la que las mujeres siempre tenían que ir en pareja a ese lugar.
Al entrar las dos hermanas vieron a una chica que terminaba de pintarse los labios frente al espejo y a dos chicas que estaban sentadas en un sillón, besándose apasionadamente. Akane alzó las cejas sorprendida, pero Nabiki ni se digno a dar una segunda vista.
-Toma. –Nabiki le entregó una llave a Akane.
-¿Qué es esto?
-Un departamento en la zona este. –Nabiki le guiño un ojo- avenida doce, edificio tres, departamento doscientos uno. No creo que tenga que explicarte para que lo vas a usar.
-Pero... Pero... –Akane estaba muy roja- ¿Y si amanece?
-Esta acondicionado. –Nabiki se cruzó de brazos- ¿Crees que tendría un refugio fuera de la casa sin prepararlo para quedarme ahí durante el día?
-No se si agradecerte o maldecirte. –La hermana menor estaba confundida- Tu nunca haces algo sin obtener algún beneficio...
-Por una vez, quiero hacer algo por ti. Sin compromisos ni retribuciones. –Le puso las manos en los hombros- Digamos que es un poco de amor filial.
Akane se mordió el labio inferior mientras miraba el suelo. Después vio a su hermana y sonrió un poco apenada.
-Es muy atractivo ¿No?
-Todo un espécimen. –La hermana le dio un cariño en la mejilla- Solo procura no ensuciarme las sabanas. Yo me iré a dar una vuelta por ahí, quien sabe. Quizá lleve algo para “Desayunar”
Akane asintió con la cabeza y después salió del baño. Se sentía aturdida. Hacía tanto tiempo que no... Pero bueno, el chico estaba ahí, esperándola. Un pequeño escalofrío de placer le recorrió la espalda y fingiendo un poco mas de confidencia se acercó a el. Ranma permanecía sentado en la mesa de las chicas, al verla acercarse sonrió.
-Creí que me iban a dejar plantado aquí. –Se levantó y extendió la mano para tomar la de la muchacha.
-Nunca rechazo una invitación a bailar señor Ranma. –Akane sentía una creciente confianza. Finalmente su naturaleza se imponía- ¿Es usted un buen bailarín?
-Nunca habrá alguien como yo. –Le guiño un ojo.
Ella rió ante la audacia de el y se dejó llevar al centro de la pista. Pronto Ranma comenzó a moverse con candencia, marcando el ritmo con sus manos, sin quitarle la vista a ella. Akane sufrió un poco. Tenía mucho sin bailar y el movimiento le resultaba poco familiar. Pero pronto logró acoplarse a la música. Ranma la tomó de la cintura y la atrajo a el, hizo que sus caderas chocaran. Ella se dejaba llevar, como una medusa con la marea.
Akane pasó sus manos por el pecho del muchacho y después lo tomó del cuello, trazando con sus dedos las venas que sobresalían de el. Ranma recorrió la cintura de ella y dejó descansar sus manos muy cerca del trasero de la chica. Ambos mantenían la vista fija, tratando de lograr que el otro se sonrojara o mirara hacia otro lado. El muchacho puso un dedo en los labios de ella, Akane solo se estremeció cuando Ranma la sujetó de la nuca y la beso. Fue algo suave, los labios apenas rozándose, como explorando las emociones de ella; la volvió a besar, Akane abrió la boca un poco, permitiendo que la lengua del muchacho entrara. Se acariciaron y sus cuerpos se juntaron aun mas, meciéndose, llevando un ritmo que ya nada tenía que ver con la música. El muchacho hizo un esfuerzo descomunal para detenerse un momento y separarse de aquella caricia. Ella lo miró con un poco de azoro y frustración, pero después sonrió y limpió su boca y la del muchacho, que estaba llena de su labial.
-¿Quieres ir a otro lugar? –Preguntó el.
Akane sonrió nerviosa mientras levantaba la mano y le mostraba las llaves del departamento que Nabiki le diera.
-Me encanta una mujer preparada para todo. –Dijo Ranma acariciándole la espalda.
La puerta del departamento se abrió intempestivamente. Akane estaba abraza de Ranma, literalmente colgando de el, con las piernas apretadas en su cintura. Lo besaba y con las manos jalaba su coleta. El le había subido el vestido hasta la cintura y acariciaba la piel desnuda de su trasero mientras la sostenía. De alguna manera habían logrado entrar al lugar. El trastabillo y se obligó a abrir los ojos para ver por donde caminaban, Ella lanzó una risita sin apartar los labios del muchacho. Llegaron a la habitación y Ranma la deposito en la cama, Akane le jaló la camisa mientras el sujetaba los tirantes de su diminuta pantaleta y se la sacaba de un preciso tirón. Ella dio una exclamación de sorpresa y después desabrochó el pantalón de Ranma y lo bajó hasta sus tobillos. No había jugueteo, ni palabras. En ese momento el deseo invadía cada poro de su piel, nublando cualquier otra idea o sentimiento. El muchacho la tomó de las caderas y la penetro sin miramientos. Ella lanzó un largo gemido de placer mientras levantaba aun mas su cuerpo, buscando el contacto mas profundo. Ranma la beso de nuevo mientras le sujetaba las muñecas y comenzaba a moverse dentro de ella.
Akane quería abrazarlo, deslizar sus manos por la musculosa espalda de su amante. Pero el la tenía bien sujeta de las manos, marcando su propio ritmo y reglas. Eso la frustraba y al mismo tiempo la excitaba aun mas, se sentía indefensa. Levantó las piernas y rodeó la cintura del chico, obligándolo a ir mas despacio, después comenzó a girar su cadera rompiendo el frenético vaivén que la estaba volviendo loca. Fue el turno de gemir para Ranma, quien no esperaba verse atrapado en su propio juego, le soltó las manos mientras buscaba los senos de la muchacha, sintió que aún llevaba puesto el vestido, rasgo la tela y después comenzó a besarle los pechos. Ella gimió complacida y aceleró el movimiento de sus caderas.
La batalla entre ambos cuerpos parecía no tener fin. Justo cuando ella creía que la dulce agonía estaba por llegar, el sacaba fuerza de algún lugar y atacaba con ímpetu. Ranma sentía que no podía prolongar aquello ni un minuto más. Pero los gemidos y suplicas de ella, el constante movimiento de su cuerpo. Era como una droga que lo obligaba a continuar.
Akane comenzó a besarle el cuello, deteniéndose cerca de la vena que saltaba por el esfuerzo, le daba un pequeño mordisco y seguía besándolo. Ranma lamía los pechos de ella limpiándole el sudor. Todo el frenesí inicial se había apaciguado y un nuevo deseo apareció.
Hambre.
El estacionamiento de los departamentos estaba vacío. Las ventanas de cada piso aislaban el sonido. Así que nadie escucho aquel grito de dolor y sorpresa. Y por supuesto nadie vio dos cuerpos atravesando la ventana de un sexto piso y caer a plomo.
Ranma se estrelló en el suelo, con una rodilla flexionada y los puños cerrados. El impacto hizo un pequeño cráter pero el estaba ileso. Desnudo y sudoroso, había perdido el hilo que ataba su cabello y ahora lo tenía cubriéndole la cara.
Akane cayó solo unos segundos después, con la gracia de una pluma al caer. Sus pies apenas hicieron contacto con el suelo y permaneció de puntas. Como una bailarina de ballet. Tenía enredada en su cuerpo la sabana de la cama, aquello le daba la apariencia de un fantasma. Sus labios se habían vuelto mas rojos de lo usual y sus ojos adquirieron una tonalidad plateada. Al ver a Ranma ileso, siseó con un dejo de frustración y sus labios mostraron una hilera de blancos dientes, resguardados por un par de filosos y alargados colmillos que brillaban con la luz de las lámparas del estacionamiento.
Ranma se llevó muy despacio la mano al cuello y toco la sangrante mordida que ella le había provocado. Levantó la vista y observó que Akane tenía una mancha rojiza en el pecho. Ahí donde el le había clavado los colmillos. Comenzó a reír, mientras su cuerpo se alargaba, sus huesos crujían y una capa de vello rojizo comenzaba a cubrirlo totalmente. Al irse levantando sus extremidades inferiores cambiaron, dando paso a una forma intermedia entre el pie humano y la pata de algún animal. Su cara se alargo con el ominoso crepitar de la mandíbula que cambiaba de forma, al tiempo que sus ojos se tornaban de un frío tono amarillo y las orejas crecían hasta recordar las de... Un lobo.
Akane retrocedió dos pasos mientras extendía las manos. Sus uñas se alargaron y oscurecieron, tomando la apariencia de pequeñas dagas de obsidiana. Frente a ella, la criatura que ahora se alzaba imponente, nada tenía que ver con el vigoroso amante que la llevara al departamento. Maldijo para sus adentros. Sabía perfectamente que no importaba que tanto hubiese entrenado en combate cuerpo a cuerpo, no había manera de vencer a una bestia como aquella...
-Vampiro... –La voz de Ranma sonaba grutal, acompañada de un gruñido.
-Licántropo. –Respondió ella con suavidad mientras analizaba con rapidez sus posibles vías de escape.
-Ustedes... No rondan sitios como el agujero... ¿Por qué?
-Vamos a donde queremos. –Respondió ella con altanería- Es nuestra ciudad.
-Nuestra ciudad. –Corrigió Ranma mientras olisqueaba el aire a su alrededor- Tu... Perteneces a la familia Tendo.
-Y tu... –Akane no encontraba un punto de escape, tenía que hacer tiempo- Eres uno de esos monstruos del clan Saotome...
Ranma comenzó a gruñir. O por lo menos eso parecía. Akane entrecerró los ojos cuando se dio cuenta de que el se estaba riendo.
-¿Monstruos? Vaya etiqueta que me pone una criatura que no es viva o muerta. Aunque tu apariencia es bella y frágil. No dejas de ser un monstruo... Exactamente como yo.
-Cuida tus palabras. –Akane se sintió furiosa y bajó la guardia- No tienes derecho a hablarle así a la hija de Soun Tendo.
Entonces se dio cuenta de que le había revelado su identidad a un enemigo. Se maldijo así misma y volvió a ponerse en guardia. Ranma solo meneó la cabeza. No parecía ni por encima preocupado.
-Una de las tres hijas del llorón Tendo... Bueno. Entonces debes de saber que yo soy el primogénito de Genma Saotome.
-Genma “el sucio” Saotome. –Retrucó ella y después agregó con amargura- Ustedes mataron al prometido de mi hermana.
-Y ustedes dejaron huérfano a mi mejor amigo... Pero me imagino que en una guerra esas cosas son normales.
-Rompieron la tregua. –Acusó Akane- Esto no es una guerra. Es una sucia traición perpetrada por unos animales que...
Ranma rugió y de un veloz salto, acortó la distancia que los separaba. Ella trastabilló y se colocó en guardia usando sus afiladas uñas como defensa. Pero Ranma no dio un paso más.
-¡No pretendas ser una sabihonda! –El levantó una garra y la apuntó a su cara- No se que edad tengas pero siento que solo eres una mocosa que nunca se ha preocupado de lo que mueve a la gente de tu clan.
-¡¿Qué demonios sabe un apestoso animal como tu de responsabilidades?!
El se irguió en toda su altura, pero con los brazos caídos, sin ninguna intención de atacar.
-Se lo suficiente como para darme cuenta de que matarte solo traería mas problemas a los míos. –Dijo y después se dio la vuelta y comenzó a alejarse- Y también se que tu no hablaras de esto. Porque te meterías en demasiados problemas al explicarlo.
Dicho esto comenzó a correr en cuatro patas y después saltó la barda que separaba el estacionamiento de la calle. Akane se quedó perpleja unos momentos, después se puso furiosa y comenzó a gritar.
-¡¡No te temo, regresa acá y enfrenta tu destino!! –Nadie le contestó y eso la enfureció aun mas- ¡¡Maldito animal!! ¡¡Regresa!!
Continuara…
Notas del autor:
Esta historia la tenía guardada hace rato. Incluso llegue a pensar que la mandaría a "La poza de las ideas ahogadas" Pero ha cobrado vida y esta aqui. Lista para atormentarme hasta que no la termine. Como siempre son bienvenidas quejas, reclamos, sugerencias y demas cosas.
Desde mi pequeño planeta en algún lugar del anime.