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Cicatrices de Guerra.
Después de haber sido regañados los guerreros y las amazonas por parte del Arcángel, por haberse puesto de rodillas ante el, este les comentó que solamente existe un único y verdadero Dios, que fue la raza humana la que inventó y les dio la categoría de “dioses” a Zeus y compañía.
También el Arcángel quería saber que podía esperar de ellos, y muy importante también, que fue lo que les pasó para que hayan tomado esa actitud la noche anterior, el primero en hablar fue Mu de Aries, y esto es lo que comentó…
− Toda mi vida he sido un guardián de Athena, mi maestro Shion me enseño a pelear y a creer en mi mismo, sin embargo durante el Hades fui derrotado por Radamanthis, además que no pude derrotar a Saga, Camus y Shura, le fallé a mi “diosa” una vez y ahora de nuevo, no se si sea conveniente en seguir o no, mi misión principal no la cumplí y mi principal problema para contigo es que yo no creo en el cristianismo y tu rango me es desconocido.− Decía Mu con la vista al suelo y esperando las palabras de reproche por parte del Arcángel, sin embargo este sorprendió a todos cuando le puso una mano en el hombro a Mu y mirándolo fijamente le comentó…
− Mu de Aries, guardián de la primera casa del Zodiaco, siempre has sido valiente y entregado con tus deberes, nadie es perfecto, todos nos equivocamos, y cuando digo todos también me incluyo, yo no soy perfecto, una cosa es que este cerca de Dios que es la perfección absoluta y otra muy distinta es que yo lo sea, un solo hombre no puede ganar una guerra, sabes Mu, si te equivocas y caes, simplemente levántate y sigue tu camino, eres un gran guerrero y el mundo necesita de ti al igual que de tus compañeros, nunca te rindas.− Le comentó un Arcángel cada vez más feliz, toda vez que la confianza poco a poco iba regresando a los guerreros.
El siguiente fue Aldebarán, a pesar de su corpulencia y de ser el más alto de todos, en el interior de Aldebarán había todavía la inocencia de un niño, provenía de una gran nación como era el Brasil, sin embargo en su interior existía la situación de que había sido vencido ya muchas veces y que parecía que cualquiera lo podría vencer, cuando le comentó esto al Arcángel se puso de pie delante de él y le dijo unas palabras que sólo un sabio podría haber dicho…
− Cuando una persona pierde la fe y confianza en uno mismo, sale derrotada en todo, si bien es cierto que has sufrido derrotas humillantes también tienes que ver ante quien perdiste, recibiste una lección por parte del caballero de Pegaso, en la medida en que creas en ti mismo es en la medida en que habrás de superarte, recuerda que todo evoluciona no solamente en este planeta, en todo el Universo, recupera tu confianza y desarrolla nuevas técnicas lo más pronto posible, tienes todo para ser un caballero poderoso, eres necesario como todos los demás para esta gran batalla.− Le dijo en un tono tranquilo el Arcángel que selló sus palabras con una palmada en el hombro de Aldebarán.
Aldebarán volvió a tener confianza en si mismo, sin embargo seguía alguien bastante peculiar entre los guerreros dorados, Saga, que para muchos era un traidor, un manipulador y que intentó dominar al mundo como muchos lo han intentado, Saga comenzó pidiéndole disculpas a todos por las atrocidades cometidas durante el tiempo en que fingió ser el Patriarca, nadie le quería creer, ni por haber ayudado a destruir el muro de los lamentos, su pasado lo atormentaba y sus compañeros simplemente no le creían, todos pensaban que en cualquier momento volvería a traicionarlos, todos lo miraban con cara de enojo y desconfianza, el Arcángel notó inmediatamente eso y les comentó a todos mientras caminaba de un lado a otro…
− La desconfianza que existe hacía Saga es de entenderse, pero les pregunto a todos, ¿Qué acaso no merece una persona una segunda oportunidad? , porque si fueran perfectos no estarían aquí y nunca habrían sido humanos, estoy con ustedes en la cuestión de que los actos de Saga son reprobables, que mintió, asesinó a una gran persona como Shion, que gracias a él, el Santuario dejó de ser eso, un santuario, se que cometió atrocidades imperdonables a la vista de los seres humanos, sin embargo, algo de lo que Dios nos dio a los Arcángeles fue precisamente el Don de NO juzgar a nadie por su pasado, todo individuo así cometa cosas inmorales, cosas contra la naturaleza humana o contra si mismo, merece una segunda oportunidad, veo en el espíritu de Saga el arrepentimiento y yo si estoy dispuesto a darle una segunda oportunidad, solo espero que todos hagan lo mismo, somos ahora un equipo y de nosotros depende el futuro del planeta.− Fue lo que dijo el Arcángel ante la mirada baja de todos, como es común en los seres humanos, juzgamos sin saber que motivó a esa persona a hacer eso.
El siguiente caballero en turno era Máscara de la Muerte, el psicópata del Santuario, el único que asesinaba por placer, un traidor a todas luces al igual que Saga, sin embargo Máscara de la Muerte tenía algo que Saga ya no tenía en su interior, MALDAD, el corazón de Máscara de la Muerte estaba podrido al igual que su espíritu, lograr que los demás lo aceptaran no iba a ser nada sencillo, la fama y el pasado de Máscara de la Muerte no dejaba mucho por donde ayudarlo ni a él ni ante sus compañeros, solamente Dios sabe porque lo revivió, pero eso era secundario, de momento se necesitaban todas las piezas del ajedrez, el Arcángel nuevamente sacando su sabiduría volvió a hablar…
− Máscara de la Muerte del signo de Cáncer, si bien es cierto que les acabo de comentar lo de las segundas oportunidades, en tu corazón no veo arrepentimiento, tu sed de venganza es impresionante, se que no crees en mí, creías algo en Athena, que fue lo que te motivó a ayudar en la destrucción del muro de los lamentos, arrepiéntete y pide perdón no sólo a tus compañeros, sino también a tus víctimas, sabías que todas están atrapadas en el limbo y que no pueden ir a un lugar mejor, ¿Sabes porqué? , porque no ven en ti nada de arrepentimiento por tus actos, piensa bien si quieres seguir con nosotros, tengo fe y confianza en que lo harás, pero la confianza mía al igual que con los demás habrás de ganártela, tienes hasta mañana para que tomes una decisión, o si no, toma tus cosas y retírate.− Le comentó el Arcángel con un dejo de decepción en su rostro.
Ninguno de los caballeros dorados a excepción de Afrodita tenía la menor confianza en Máscara de la Muerte, Máscara de la Muerte no sabía que hacer, estaba arrinconado y con todos en contra, esa noche habría de ser una noche terrible para él.
El siguiente fue Aioria, a diferencia de Saga y Máscara de la Muerte, todos le tenían confianza y sabían de su lealtad, el mismo sabía que un día antes había cometido un error y se disculpó de la siguiente manera…
− Mi actitud el día de ayer no fue la correcta, cometí un error al hablar sin pensar, se que eso ocasionó que todos se fueran en tu contra, perdón por lo que hice, aceptare cualquier cosa que me quieras poner como castigo, es que simplemente no me acostumbro a la idea de que Athena ya no esta con nosotros.− Decía Aioria con la cabeza mirando al suelo en señal de respeto y pidiendo perdón por haber sido tan impulsivo.
− No tienes nada de que pedir perdón, todos cometemos errores, simplemente te voy a pedir que controles tus impulsos, eres un gran guerrero y estamos aquí para sacar nuestras diferencias y nuestras cosas en común, como recomendación para ti y los demás, piensen antes de actuar, cuando venga la guerra han de utilizar su mente lo más que puedan, los que menos errores cometan serán los vencedores.− Comentó un Arcángel más sereno, el al final también pediría disculpas por su actitud del día anterior.
Seguía Shaka, vaya reto, una persona que hasta el día anterior se sentía superior a cualquiera en el mundo, su vanidad y su creencia de que era la reencarnación de un “dios” le habían hecho a Shaka mucho daño, su soberbia hacía que viera a los demás como inferiores, se sentía indestructible, sin embargo las palabras del día anterior le destruyeron su soberbia y también por desgracia su autoestima, Shaka no se sentía como antes y durante la noche había tomado la decisión de renunciar y abandonar esta guerra, porque pensaba que era lo mejor para todos, sin embargo alguien en ese salón pensaba diferente e iluminado por Dios, el Arcángel le dijo lo siguiente…
− Shaka de Virgo, se que la duda te corroe por dentro, se que mis palabras de ayer te destrozaron la moral por completo, se que me sobrepase contigo, se que piensas renunciar e irte, porque consideras que es lo mejor para el grupo, pero estás equivocado, todos tus compañeros te estiman y te apoyan, no eres un “dios”, eres un ser humano que tiene defectos como todos, como te he rebajado tu orgullo se que ahora será más sencillo para ti ver la vida, tus años de niñez y adolescencia te los pasaste entre el templo donde orabas y el Santuario, sin embargo es necesario que comprendas que hay un mundo afuera de esos dos lugares, un mundo que necesita de cada uno de nosotros, te pido de favor recapacites tu decisión.− Con un aire sereno al Arcángel se dirigió hasta donde estaba Shaka y le puso la mano en su hombro, Shaka abrió los ojos y miró directamente al Arcángel.
A través de los ojos del Arcángel, Shaka pudo ver el pasado de este, como había sufrido en la guerra de los cielos, comprendió ahora el porque no juzgaba a ninguno de ellos, pudo ver el sufrimiento que existe dentro de los Arcángeles y los demás en rango que les siguen, su misión es ayudar a todos los seres humanos no importando si son los más miserables del mundo, la misión que Dios les encomendó es enorme, solamente seres con gran capacidad de amor podrían llevar a cabo esa tarea, Shaka soltó lágrimas a través de sus ojos, todos sus compañeros se estremecieron cuando vieron al poderoso Shaka caer de rodillas a los pies del Arcángel, comprendió todo el daño que había hecho, no solamente a si mismo, sino también a los demás, su soberbia lo cegó de lo que realmente significa la vida.
Lo que más sorprendió fue cuando el Arcángel lo tomó por los hombros y lo levantó, fue cuando dijo las palabras más sorprendentes que Shaka hubiera escuchado en su vida…
− No sufras más, has visto a través de mí, la misión que me han encomendado, Shaka, eres uno de los más poderosos caballeros dorados, ayúdame a lograr mi misión, Dios nos acompaña a todos, a él no le importa a que religión pertenezcas, ni los actos malos o terribles que hayas cometido, su amor hacía todos nosotros es infinito, Dios actúa a través de terceros para que sepan que siempre está con nosotros, eres una persona con dones para ayudar a los demás, recuerda bien que estamos en este mundo para ser felices, tu misión al igual que la de tus compañeros es hacer que las siguientes generaciones sean felices, Lucifer y sus aliados traman destruir la felicidad de los seres humanos, quitarles su libertad, en pocas palabras, todos los seres humanos actuales y los que vengan serán sus esclavos, el quiere revivir la batalla de los cielos contra Dios, pero ahora desea hacerlo con un poderoso ejercito, tenemos que detenerlos ahora, puedo contar con tu ayuda.− Le comenta el Arcángel viéndolo nuevamente a los ojos.
Shaka le contesta que si, que hará todo lo que este a su alcance para que reine la paz y la felicidad en todo el mundo.
El siguiente con quien limar asperezas era Dohko de Libra, se encontraban frente a frente dos sabios, si comparamos la sabiduría del Arcángel estamos de acuerdo que es muy superior a Dohko, sin embargo, esa misma sabiduría que hacia que el Arcángel fuera superior también le indicaba que era necesario contar con la experiencia de Dohko.
Dohko a diferencia de los demás había guardado silencio un día anterior, sabía a quien tenía enfrente, sabía además que el era quien debía comandarlos, ambos se tenían mucho respeto el uno al otro, lo que le dijo el Arcángel fue simplemente que contaba con el y que tenía toda su confianza en que sería un gran guía para los demás.
El siguiente fue Milo del Escorpión, galante, serio, mortal como pocos pueden existir, nunca existiría duda de que haría hasta lo imposible por la humanidad, sin embargo dentro de la mente de Milo existía todavía rencor y resentimiento ante Saga, Shura, Camus, Afrodita, Máscara de la muerte y sobre todo contra el Arcángel, Milo seguía insistiendo en su interior que el Arcángel debería haber salvado a Athena, con esta confusión en mente no sabía que esperar, seguía con la duda y esta lo carcomía, pero contando con la iluminación de Dios, el Arcángel le dijo unas palabras sumamente hermosas y que le levantaron su espíritu y la confianza en si mismo…
− Milo del Escorpión, eres un gran guerrero, leal y decidido, si en mis manos hubiera estado la posibilidad de salvar a Athena, créeme, que lo hubiera hecho, sin embargo yo no soy quien decide quien debe continuar en el mundo y quien no, Athena tenía sellado su destino, Saori Kido fue la última reencarnación de Athena, ella está en este momento en un lugar mejor, al igual que tus compañeros eres una persona necesaria para el equipo, ¿Puedo contar contigo?.− Le dijo un Arcángel cada vez más tranquilo porque sentía como poco a poco todos los guerreros lo iban aceptando.
Milo respondió que sí y que trataría de confiar en todos, finalmente era el planeta entero el que estaba en juego.
Con Aioros de Sagitario, Shura de Capricornio y Camus de Acuario el Arcángel no tuvo ningún problema, toda vez que eran fieles a Athena y Shura y Camus pidieron perdón a sus compañeros por sus acciones durante la batalla del Hades, todos aceptaron sus disculpas, faltaba solamente uno para tener a casi toda la elite dorada lista para ayudar a la humanidad, hay que recordar que Máscara de la Muerte todavía no se decidía si participaba o no, el siguiente era el más “raro” de todos los caballeros dorados, y el Arcángel no se refería a “raro” en cuestión de que Afrodita parecía un homosexual, sino a su corazón y sus sentimientos hacía con los demás y el mundo, tenía odio y resentimiento para con muchos de los ahí presentes, su vanidad le habían hecho creer que era más hermoso incluso que una mujer, el si había ido al Santuario la noche fatídica del Hades peleando a favor de Hades, este si era un autentico traidor, pero algo que confundía al Arcángel es que se haya sacrificado al final para destruir el muro de los lamentos.
Todos estaban expectantes de la reacción del Arcángel, no era fácil tener una discusión o emplear palabras con una persona tan cambiante, que tenía un “ego” terrible, el corazón de Afrodita tenía sentimientos encontrados, por un lado estaba su lado bueno que quería ayudar a la humanidad pero por el otro existía un rencor y resentimiento terribles, todos se quedaron con la boca abierta ante las palabras del Arcángel…
− Afrodita, tus actos hablan mal de ti, todos te consideran un traidor, un vanidoso y hasta cierto punto estás subestimado, sin embargo yo se que eres un gran guerrero, deja que tu corazón te guíe, no te hundas pensando que todos están en contra tuya, nadie esta en contra de nadie, nadie es igual a otro, podrán ser parecidos pero no iguales, se puede contar contigo en está lucha a ganar o morir.− Le dijo el Arcángel sabiendo que podía esperar cosas positivas, algo que Dios les dio siempre fue el beneficio de la duda en que los humanos tenderían a hacer cosas buenas y a arrepentirse.
Como estaba previsto por el Arcángel, Afrodita pidió perdón a todos y comentó que estaba dispuesto a luchar por la humanidad.
Seiya, Ikki, Shun y Shiryu estaban sumamente confundidos, ellos a diferencia de los demás, fueron testigos de la forma cruel en que Lucifer y las “deidades” castigaron a Athena, el que Athena ya no estuviera era un duro golpe a los ánimos de los ahí presentes, Hyoga por su parte tenía el semblante sereno y confiaba totalmente en el Arcángel, los demás caballeros de bronce no tenían ganas de seguir combatiendo, sus espíritus estaban tristes, habían perdido la fe en seguir adelante y combatir por la humanidad, sin embargo con la iluminación de Dios sobre el, el Arcángel les dijo palabras de aliento que solo alguien decidido y con amor en su corazón podía haber dicho…
− Athena no murio en vano, ella sigue con nosotros apoyandonos desde el mas alla, no se atormenten, se que fue un duro golpe para todos que su “diosa” muriera, pero así debía de ser, vamos a pelear todos juntos para salvar al planeta.− Les dijo un Arcángel sabiendo de antemano la respuesta de los de bronce, estos dijeron que sí, ya estaba casi todo listo para la gran batalla.
Las amazonas no tenían ninguna duda del Arcángel, con todo lo que les dijo a los dorados era más que suficiente, antes de que todos se unieran como equipo Máscara de la Muerte pidió perdón a todos, el Arcángel finalmente lo había logrado, todos estaban en la misma lucha por el planeta, sin embargo en su interior sabía que tenía que ayudar a todos los guerreros a perfeccionar sus técnicas, no se iban a enfrentar a Lucifer, estaba claro que eso era algo que solamente él podía hacer, sin embargo las otras “deidades” eran muy poderosas y necesitaban estar todos listos.
El Arcángel les reparó las armaduras, a las amazonas les pidió que por favor se quitarán ya su máscara, que la ley de Athena se derogó con el fin de ella, que no escondieran sus hermosos rostros a los demás, ahora todos eran iguales, al reparar sus armaduras las hizo resistentes al mismo nivel todas, la única más poderosa era la de él.
Durante los siguientes días la destrucción de Lucifer y compañía continúo, la muerte estaba por todos lados, sin embargo todavía faltaban detalles que ultimar en el plan de batalla, definitivamente el Santuario ya no tenía valor alguno, era simplemente piedra sobre piedra, tenían que ir a pelear al palacio de Lucifer, por dentro el Arcángel sabía que la guerra iba a ser muy cruel, no había más tiempo que perder, al día siguiente empezarían la “madre de todas las batallas”
Continua en “El inicio de la Madre de todas las batallas”.