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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Books » Twilight » It's better when I bleed for you TRADUCCIÓN

Sowelu
Author of 12 Stories

Rated: M - Spanish - General/Angst - Bella & Edward - Reviews: 272 - Updated: 12-02-09 - Published: 07-21-08 - id:4412764

Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer...

La historia Its better when i bleed for you pertenece a xxSiLvErDrAgOnxx y cuento con su consentimiento para esta traducción. Links abajo.


Y ahora esta será la sección de recomendaciones sobre lo genial que escribe Samara_Cuenta_Cuentos porque todos tienen que ir a su nuevo fic... "Servicio de Aerolínea" Summary: Un avión turbulento y un dolor de cabeza no iban a ayudar a Bella a soportar las siguientes seis horas de vuelo; mucho menos si tenía que pasarlas sentada junto a su compañero de oficina y peor enemigo Edward “El Asno” Cullen.

Link: http: // w ww .fanfiction . net /s/5463470/ 1/ Servicio_de_Aerolinea

Y Samara que igual me ayudó a revisar este capi :)


Parte IX.- Eres la criatura más peligrosa que jamás conocí…

La imagen pasó por mi mente. La joven secretaria de Bella, Lanna –había colapsado sobre una pared bajo la ventana en la oficina, cubierta de sangre, su garganta desgarrada. Bella estaba agazapada frente a la chica, sus ojos oscuros, salvajes y sedientos.

¡No, Bella!”

Hubo un ruido sordo en mi oreja mientras ella tiraba su teléfono. Gruñendo, tiré mi teléfono hacia un lado mientras saltaba de la azotea del edificio a través de la calle de su oficina.

Edward POV

La oficina de Bella estaba en el piso catorce, justo enfrente de donde yo me encontraba. Salté a través de la calle, alcanzando un lado del edificio antes de escalar tan rápido como pudiera.

Los pensamientos inconexos y débiles de Lanna eran más débiles ahora, a pesar de encontrarme cerca. Su mente estaba frenética y aterrorizada, dejando la coherencia de lado –todo lo que podía ver eran imágenes confusas que cambiaban tan rápido que era difícil ver de qué se trataban.

Excepto por una.

Bella, inclinada sobre ella con los dientes expuestos.

Gruñí de nuevo.

Las cortinas de la oficina de Bella estaban cerradas, una débil luz llegaba desde la lámpara del escritorio brillando en la habitación. Gruñendo, balancee mi pie hacia arriba a través de la ventana.

La esencia de sangre fresca me golpeó como una bala y un rugido sediento surgió desde mi pecho.

Frente a mí, Bella agazapada en cuclillas, deteniéndose sobre sus pies –tan grácil y mortal como una leona –sus oscuros ojos deslumbrando sobre mí.

Instintivamente la golpee y me abalancé sobre ella, forzándola a retroceder hasta que tocamos la pared donde sostuve su cuerpo quieto con el mío. Cerré mis ojos mientras ella gruñía en mi oreja, tratando de disipar la sed quemando en mi garganta y la repentina necesidad rasgando mi estómago.

Empujó contra mí.

“Déjame ir.”

Dejarla ir. Dejarla regresar hacia la humana y observar mientras satisface su sed… y dejarla odiarse después por haberlo hecho.

La empujé de nuevo contra la pared. “No. Sabes que no quieres eso, Bella.”

Forcejeó contra mí, riendo. La risa reflejaba un gemido lleno de dolor. Estuve a punto de dar un paso atrás y liberarla –no la quería ver sufrir. La única cosa que me detuvo fue saber que su dolor emocional podría ser mucho peor cuando la sed de sangre hubiera desaparecido.

La sujeté contra la pared y suspiré en su oído. “No, Bella.”

Me sorprendió aferrándose contra mí, rodeando sus brazos sobre mi cuello, presionando su nariz en mi hombro. Había esperado que forcejeara para tratar de regresar hacia la chica –a la sangre. La atraje fuerte, intensificando mi abrazo lo más que podía, tratando de darle apoyo de manera silenciosa. Gimoteó, presionando su cuerpo aún más, sacudiéndose en mis brazos.

Me tomó un segundo comprender porque en la pequeña habitación, el aroma de la sangre –de por sí fuerte y embriagadora –se intensificaba cada vez más. No fue hasta que Bella dejó salir un poderoso gruñido que recordé que su mano había estado en la garganta de la chica.

Torcí y arrebaté su mano lejos de mi espalda, de ella. La acción la enfureció y explotó agrediendo desenfrenadamente, rugiendo y empujando para tratar de liberarse, todo como resultado de la esencia de sangre fresca.

Por un momento, lo logró.

Se retorció debajo de mi brazo y se lanzó precipitadamente sobre la chica. La única forma de detenerla era la mano que mantenía sobre su muñeca manchada de sangre. La traje de vuelta, con suficiente fuerza que su cuerpo colisionó violentamente contra el mío. Deslicé un brazo alrededor de su cintura para detenerla.

Chilló agudamente mientras la arrastraba fuera de la habitación, deslizándose entre mis brazos. Traté de ignorarla, de ignorar el dolor en el que se encontraba. No había nada que pudiera hacer por ella más allá de dejarla ir.

Y no lo iba a permitir.

En el pasillo, ella consiguió poner de nuevo sus pies en el suelo. Se giró y me preparé para la segunda ronda.

Y me sorprendió de nuevo, apoyándose fuertemente sobre mi pecho, mirándome de manera salvaje.

“Déjame regresar,” suspiró.

El demonio en mí quería regresar con ella, tomar la sangre entre ambos y satisfacer la sed ardiendo en el fondo de mi garganta.

“No,” dije, tanto a mi demonio como al de ella.

“Por favor,” sollozó, cerrando sus ojos por el dolor.

“No.”

Envolvió sus brazos a mí alrededor, atrayéndome más cerca, deslizando su mano detrás de mi cuello para acercar mi rostro. Presioné mi cara en su cuello, impulsándola a combatir el demonio. Mi resistencia caía con cada segundo que pasaba, era cada vez más apetecible la idea de beber la sangre. La sed siempre traía todos los instintos a la superficie –no sólo los instintos predatorios, sino los más básicos y elementales. Y cada pequeña acción que ella tomaba, tocaba mis instintos masculinos, haciendo más difícil resistirme. Estaba super consciente de sus brazos alrededor de mí, de su mano en mi cuello, de sus labios en mi oído.

“Por favor,” su voz era baja, seductiva. Logré retroceder cuando me di cuenta de sus intenciones.

“No, Bella.” Fruncí el ceño. Me sentí extrañamente vulnerable, expuesto. Ella sabía lo que estaba haciendo y sabía que estaba funcionando. “Tú hablaste porque querías ayuda. Querías hacer lo correcto. Y quitándole la vida a Lanna” –remarqué el nombre esperando que pudiera registrarse en su inconsciente –“no lo es.”

No me estaba escuchando –estaba claro por el modo en que contorsionaba su cuerpo contra el mío, inhalando a través de mí mandíbula, ronroneando en mi oído. En vez de pelear, cerré mis ojos dejándome disfrutar la sensación… hasta que deslizó su lengua a través de mi cuello.

“Bella…” Su nombre salió en un fuerte gruñido, mis dedos cediendo sobre su espalda. Sus dientes rozaron mi oreja.

“Podemos compartir.”

Su voz fue un suave y sensual ronroneo en mi oído, presionando fuertemente su cuerpo contra el mío. Su esencia inundaba mi cabeza mezclándose con la sangre, creando una brisa embriagadora que me estaba volviendo loco lentamente. La imagen estaba en mi mente antes de que la pudiera detener –la humana apoyada entre nosotros –Bella en el frente, yo detrás –mientras saciábamos la sed.

Gruñí sediento mientas la giraba hacia mi derecha, apoyándola contra la pared. Sus ojos brillaban, –por la esencia o por mí, no estaba seguro –salvajes de emoción. Le permití que trajera su mano manchada con sangre entre nosotros, ignorando la parte de mí que gritaba que no lo hiciera, agaché mi cabeza cerrando los ojos mientras inhalaba su esencia quemando mi garganta.

Podríamos compartir.

Gruñí, empujándome más cerca de ella, sintiendo cada exquisita curva de su cuerpo. No deseaba la sangre tanto como a ella.

Y era capaz de tenerla sin agregar una muerte humana como consecuencia.

Moví su mano, levantándola sobre su cabeza.

Soltó una furiosa risotada, aventando sus puños contra mi pecho tratando de alejarme, pero la mantenía aprisionada entre mi cuerpo y la pared, una de sus manos indefensa.

De repente ella se rindió, aventando su cabeza hacia atrás entre sollozos, sus piernas se debilitaron. La atrapé fuertemente contra mi pecho, deseando poder hacer algo más que no fuera a desencadenar en un odio hacia sí misma.

“Sácame de aquí,” suspiró.

La alejé de inmediato a través de la salida de emergencia, justo a tiempo para observar la llegada de Carlisle.

Ve. Tenemos todo bajo control.

Tomé la puerta trasera y corrí en dirección opuesta a las sirenas. Desconocía la historia que Alice y Carlisle preparaban como excusa pero no tenía tiempo para preocuparme por eso. Mi única preocupación era Bella. Sus gimoteos se habían tranquilizado, su cara estaba oculta en mi hombro. Me mantuve susurrándole mientras corríamos, con la esperanza de que el sonido de mi voz la tranquilizara de algún modo.

Baje mi velocidad cuando escuché a Alice detrás de nosotros, apenas deteniéndose mientras abría la puerta e introducía a Bella en el pequeño auto. Alice estaba dando vuelta en la próxima curva antes de que siquiera cerrara la puerta.

Sutil.

Ella bajó la ventanilla permitiendo que el aire fresco se colara entre la embriagadora esencia de la sangre. Bella se acurrucó junto a mí manteniendo su nariz en mi cuello, sus manos apretadas en mi camisa. Pasé mis brazos a su alrededor, presionando mi rostro sobre su cabello.

No sabía que pensar.

¿Qué había sucedido? Sin duda Bella no escogió atacar a esa chica nada más porque sí. Justo ayer había ido de caza –su sed siempre debe de estar bajo control lo suficiente para poder mantenerse entre los humanos –y ella estaba bien unas horas antes cuando pasamos por su oficina. Ella y la chica parecían tener una buena relación. Quizás la chica se había cortado. No sería la primera vez que algo tan trivial causara que un vampiro se saliera de control –una ocasión en particular estaba permanentemente grabada en mi mente.

Pero aún así, ¿por qué Bella prácticamente rasgó la garganta de la chica? Claro, la sangre fresca nos induce en un frenesí absoluto, pero es más un arrebato por saciar la sed. ¿Que había orillado a que Lanna sucumbiera en una tortura fría y calculada?

Bella no. Ella nunca ha sido una persona violenta. Tenía una naturaleza amable –nunca había podido ni siquiera ver la sangre, menos aún infligir dolor a alguien. Y además, ella me había dicho que nunca había bebido de un humano. No había forma de que ella pudiera haber hecho esto antes, y el no haberlo hecho antes, en primer lugar le daba una defensa.

Entonces, si Bella no lo hizo, ¿quién más?

Un teléfono vibró en mi bolsillo, sacándome de mis pensamientos. Fruncí el ceño mientras lo buscaba. Había tirado mi celular en la azotea –recordaba el sonido contra el suelo. El teléfono que encontré pertenecía a Alice. Debió haberlo deslizado en mi bolsillo mientras escuchaba a Bella antes de dejar la casa.

Lo abrí y encontré un mensaje de Carlisle. No había nada más que una imagen.

Una que hablaba por sí sola.

Acerqué el teléfono hacía mi cara para asegurarme de que lo que veía era lo correcto. El regalo que Alice le había dado a Bella hace unas horas –el portarretratos –se encontraba ahora en el alfeizar de la misma ventana por la que había entrado minutos antes. Sólo que ahora, Bella y yo estábamos rodeados por la figura de un corazón de enamorados hecho de sangre. Y junto a la foto, en la pared, con más sangre se encontraban las palabras escritas –Por fin te encontré.

Pero nada de eso importaba.

La única cosa que me sacó de mis casillas fue la mancha de sangre que oscurecía el rostro de Bella.

Gruñí, captando su atención.

“¿Qué sucede?” Preguntó suavemente, girándose un poco tratando de obtener una vista de la imagen. Se la mostré observando su reacción mientras observaba todo. Frunció el ceño y volteó su mirada hacia mí. “¿Qué es esto?”

¿Qué es esto? Buena pregunta. Carlisle no me había mandado nada más, sólo la imagen sin ningún tipo de explicación.

Parecía que todo tenía referencia con Bella –el mensaje en la pared, atacar a su secretaria en su oficina, manchar su rostro con sangre. Alguien obviamente trataba de enviar un mensaje. Pero, ¿quién? Bella tenía poca interacción con humanos excepto por aquellos con quienes trabajaba, y lo que había sucedido en esa oficina estaba más allá de su capacidad. No había escuchado que alguien albergara sentimientos de odio hacia ella cuando la fuimos a visitar, y…

Había escuchado mi nombre.

Y todo cayó en su lugar con ese simple pensamiento.

Gruñí furiosamente, maldiciéndome mentalmente por ser tan ciego. ¡Había escuchado su voz en el estacionamiento! ¿Cómo no había detectado quien era?

¿Cuánto tiempo había estado observando a Bella?

“¡Edward!”

Nada de esto era por Bella. Fulminé la pequeña imagen.

Todo era por mí.

“Pareja por pareja,” bufé furioso.

Bella frunció el ceño. “¿Por qué me suena familiar?”

Gruñí. “Porque fue lo que dijo Laurent luego de haberte atacado.” Cerré el celular con fuerza, aun maldiciéndome por no haberlo captado antes.

“Victoria.” Refunfuñé.

Pareja por pareja.

Una potente ola de furia atravesó mi cuerpo, haciéndola más fuerte gracias a la endemoniada sed que corría por la superficie de mi piel. Gruñí mientras mi vista se fijaba a través de la ventana, observando un flash de los edificios al pasar mientras Alice nos conducía fuera del pueblo, incluso sujeté a Bella con más fuerza.

Victoria estaba de regreso e iba detrás de mi Bella. Fruncí el ceño, ella estaba en algún lugar ahí afuera, en la ciudad, observándonos. Esperando dar su próximo paso.

La voy a matar.

El pensamiento vino de pronto pero fue placentero. Mi furia no se disipaba. Estaba más que furioso sobre el extravagante modo de recordarme la deuda que aún clama después de ochenta años. Supongo que después de todo, ochenta años justamente no significan nada en la vida de un vampiro.

Pero no estaba de humor para ser justo.

No me importaba que hubiéramos matado a su pareja –así era la vida. Él había buscado pelea y perdió. Todo lo que me preocupaba era que ella estuviera tratando de justificar los errores de él con la vida de Bella.

Y eso me enfurecía bastante.

Bella todavía era una observadora inocente. No había hecho nada excepto estar en el lugar y momento equivocados, y aún se encontraba atrapada en el medio. Gruñí. No había habido necesidad de exponerla de ese modo. No había necesidad de involucrarla para nada. La única razón por la cual Victoria la tenía en la mira, era por mí, porque ella era mi pareja –no necesitaba leer la mente de Victoria para saber que así era. Hasta donde ella estaba consciente, yo fui el que mató a James y yo soy él único responsable por todo lo que pasó. El mensaje en la oficina de Bella había sido para mí, informándonos que nos había encontrado y estaba pensando vengar su pérdida con una pérdida mía.

Tan sólo dejen que lo intente.

Tan pronto como Alice se estacionó frente de la casa, tenía a Bella fuera del auto. La guié alrededor de la casa sujetando aún su mano llena de sangre. Sin soltar un poco mi agarre, fui hacia la llave de agua para dejarla correr. Entonces la atraje hacia mí, posicionándola dentro de mis brazos y llevando su mano directo al agua.

Mi furia creció al escuchar sus quejidos de dolor mientras frotaba gentilmente su mano, desvaneciendo los rastros de sangre.

Iba a arrancar cada parte de Victoria tan dolorosamente como pudiera.

¿Quién se cree que es exponiendo a Bella de ese modo? Si tomo como partida la reacción de Bella, fue la primera vez expuesta a sangre fresca.

¿Victoria la había seguido el tiempo suficiente para saberlo?

Mi ira incrementaba y tenía que hacer un esfuerzo extra para enfocarme en lo que estaba haciendo, iba a olvidar todo sobre Victoria y enfocarme completamente en Bella.

Su cuerpo se tensó ligeramente cuando detectó el aroma de sangre viciada. No era ni una décima parte de lo atrayente que la sangre fresca resultaba, pero aún era suficiente para estimular la sed.

Giré su mano para dejar que el agua fluyera a través de sus uñas y ella giró su rostro ligeramente para observarme. Me tomé unos segundos más para asegurarme de que no existían más rastros de sangre antes de regresarle la mirada. Nuestros rostros estaban tan cerca que nuestras narices casi se tocaban. Sus ojos aún se encontraban oscuros, sedientos, pero tristes con su obvia decepción. Su boca se tensó, y volteándose alejó mis manos para seguir la tarea por su cuenta.

Ignoré mi molestia y las tomé de nuevo, forzándola a separarlas.

“Están limpias, Bella.”

Sacudió su cabeza mientras cerraba la llave.

“Ven.”

La ayudé a incorporarse y comencé a guiarla a través de los árboles que bordean la casa.

“¿A dónde vamos?” Preguntó suavemente a través del ruido sordo de una tormenta.

“De caza.”

xoXox

He decidido que una de las cosas de las que nunca me cansaré, es observar a Bella cazar.

La llevé hacia el sur, fuera de los límites de la ciudad, cortando a través de los campos y saltando sobre la autopista hasta que alcanzamos los bosques que bordean la frontera de Illinois, Indiana. La tormenta se había dejado caer con toda su fuerza cuando llegamos al lugar –la mayor parte del juego iba a ser buscando refugio de la tormenta, pero eso no detuvo a Bella de traer un venado de cola blanca, apenas unos minutos de haber entrado en el bosque.

Se deslizó de mi agarre, dejando salir un bajo gruñido mientras desaparecía entre los árboles. Sonreí mientras la observaba desde las copas. Era fácil seguirla de este modo y ser discreto. Sabía que ella se daba cuenta de donde y qué estaba haciendo, pero poniendo distancia entre nosotros estando tan cerca, le dejaba saber que no iba a interferir con su caza.

La observé mientras corría a través de la maleza, sin hacer ruido, hasta que se enfocó en un venado que cuidadosamente hacía su camino de regreso a casa a través del barro esparcido en el piso del bosque. Podía sentir crecer mi propia anticipación, el veneno juntándose en mi boca. Se mantuvo oculta en la maleza en dirección al viento, acechando cual tigre a su presa.

Gruñó de nuevo.

El venado se irguió para resistir cualquier ataque, sus latidos salvajes mientras Bella le saltaba encima. Dio un alarido de terror mientras ella aterrizaba sobre su lomo, jalando su cabeza hacia atrás por la cornamenta y enterrando sus dientes con otro malicioso gruñido. El venado continuaba corriendo mientras ella bebía, tratando de quitarla de encima, cuando comenzó a perder su balance y tropezar, sus latidos se ralentizaron. Colapsó completamente, sus patas sacudiéndose pobremente mientras escuché su latido por última vez.

Me senté, posicionándome entre las ramas mientras observaba a Bella como extraía la última gota del animal, mi cuerpo temblando con anticipación de cazar, mi garganta quemando. Bella se alzó elegantemente cuando terminó, limpiando delicadamente su boca con los dedos y observando alrededor mientras las gotas caían sobre ella. Se detuvo debajo de mi árbol y miró hacia arriba.

“¿Sólo te vas a sentar ahí y dejarme beber por mí cuenta?” Preguntó tranquilamente.

Mi sonrisa de suficiencia surgió mientras bajaba las últimas ramas. Abrazando el tronco con mis pies y soportando mi peso en mis brazos, aproximé nuestros rostros lo suficiente para besarla.

“Me gusta verte mientras te alimentas,” bromeé gentilmente. Era verdad –siempre lo había sido. Cuando ella era humana, no era tanto lo que comía sino como lo hacía. Pero ahora la frase se quedaba un poco corta.

Me sonrió, rozando la punta de su nariz sobre la mía. “Pero me gustaría que cazaras conmigo.” Tomó mi mandíbula entre sus manos y presionó sus labios en los míos. “Caza conmigo, Edward.”

Gruñí, girando mis pies en la tierra, usando un brazo para atraerla hacia mí y colocarla de espaldas sobre el tronco. Puse mi otra mano en una rama sobre su cabeza mientras recorría su garganta. “He estado vuelto loco todo el día,” murmuré sobre su piel. Tracé mi nariz por debajo de las líneas de su blusa, la lluvia realzando su aroma. Sentí mi pecho vibrar. “Tu aroma es muy bueno con la lluvia.”

“Creo que lo he escuchado antes.” Murmuró sin aliento.

Su respiración elevaba su pecho, sus manos posadas en mi mandíbula mientras mi nariz trazaba la curva de su escote. Inhalé profundamente mientras abría mis ojos para observar como una gota de agua corría por su cuello. Seguí su recorrido sobre su pálida piel, sobre la suave curva de su pecho antes de desaparecer bajo el primer botón de su blusa.

Sentí una ridícula puñalada de resentimiento al no ser esa gota de agua.

Pero ella ni la había sentido. Conmigo era otra historia.

Lentamente deslicé mi lengua siguiendo el camino trazado por la gota de agua, desde su cuello hasta la perfectamente suave piel de su pecho, debajo del botón de su blusa.

Y fui retribuido con ese encantador ronroneo que había hecho en el río.

Estaba profundamente tentado de arrancar el botón con mis dientes, rasgar la blusa… tan profundamente tentando en no sólo besarla como lo había hecho en todo el día.

Pero ella aún estaba sedienta, y yo era lo suficiente egoísta para quererla distraída con nada más que conmigo en nuestra primera vez. Y todas las veces que le siguieran si tengo que ser honesto.

Así que volví con besos el mismo trayecto de regreso a su cuello hasta alcanzar sus labios. Acaricié su cuello con ambas manos y la besé, profunda y suavemente.

Ella tarareó en apreciación cuando retiré mis labios, sonriendo. Presionó un beso firme en mi mandíbula.

“Caza conmigo,” susurró directo en mi oído. Presionó su mano en mi pecho, haciéndome dar un paso atrás mientras se liberaba pasando por debajo de mi brazo. Tiró de mi mano haciéndome girar. Dio unos pasos atrás, sonriendo, para luego dar un salto y dirigirse hacia el sur.

Gruñí mientras iba tras ella, dejándome llevar por mis sentidos. La feroz tormenta caía sobre nosotros en gruesas cortinas, el viento haciendo eco en los árboles. No había mucho que cazar, pero aún así logramos captar la esencia de otro venado, uno grande que se refugiaba de la lluvia detrás de la espesa maleza.

Bella se dirigió hacia el este dando vueltas alrededor, moviéndose con el viento. El venado captó su esencia alborotándose y lanzando un fuerte bramido mientras corría… directo hacía mí. Mi cuerpo se estremecía emocionado mientras lo sorprendía por el frente, gruñendo. El animal se patinó en el fango mientras yo trataba de girarme a su ritmo. Lo seguí, corriendo paralelamente con él mientras Bella se abalanzaba deliberadamente para no perder su objetivo, causando que su corazón tuviera sobresaltos de pánico, tratando de esquivarla corriendo hacia los árboles.

Ambos lo seguimos, zigzagueando mientras entrábamos y salíamos del camino que iba trazando, gruñendo, jugando con él.

Y en todo el tiempo, yo observaba a Bella. Viendo la forma en la que se manejaba a través de los árboles con gracia y sin dificultad alguna, aún con sus restringidos movimientos en su ropa de oficina. La manera en que se curvaba su boca en una sonrisa de placer cada vez que el corazón del venado latía erráticamente, los sonidos que emitía cada vez que el venado viraba en su dirección.

Ella era asombrosa.

El ciervo corrió sobre un tronco seco, sus ramas filosas y salientes en cualquier dirección. Pude escuchar como la piel del pecho se atoraba en una de las ramas, rasgándolo, Bella saltó sobre él un segundo después. La esencia de su sangre inundó mis sentidos mientras me lanzaba sobre él tirándolo al suelo. Dio fuertes chillidos mientras con un gruñido enterraba mis dientes. Bella sostuvo con un fuerte agarre sus patas traseras y hundía sus dientes en una de sus arterias.

Sólo fue cuestión de segundos para que entre los dos, tomáramos toda la sangre del animal. Alcé mi rostro hacia Bella tan sólo para observar como doblaba al venado para asegurarse de no dejar ni una gota, antes de alzar su propio rostro con un suspiro de satisfacción. Se pasó los dedos por la boca para limpiarse de nuevo. Atrape su muñeca antes de que quitara una pequeña mancha de sangre y la llevé hacia mis propios labios para quitarla yo mismo.

“Mmmm,” murmuré mientras retiraba su mano, pero ella me atrajo de nuevo en otro beso, negándose el dejarme ir.

Cuando lo hizo, yo sonreí.

“Lo disfrutaste, ¿cierto?” Pregunté tranquilamente.

Soltó una enorme y sensual carcajada, y yo la besé de nuevo.

Suspiré poniéndome de pie. Respirando profundamente logré captar una esencia que no esperaba por estas zonas. Gruñí con deleite mientras me acuclillaba. Bella se detuvo junto a mí.

“¿Qué sucede?” Preguntó.

Me giré para acariciar su cuello unos segundos.

“Puma,” susurré. Di un vistazo hacia los árboles, emocionado y confundido. “¿Qué hace ella tan lejos de casa?” Regresé mi vista a Bella. “¿Lo averiguamos juntos?”

Sonrió. “Creo que ahora es mi oportunidad para mirar.”

“Vas a dejas que lo haga solo, ¿verdad?”

Besó mi mejilla con una sonrisa tímida.”Sólo esta vez.”

Refunfuñe gentilmente mientras la besaba, consiguiendo una risita de regreso. Volví la vista entre los árboles de donde procedía su aroma.

Salí en dirección este, cerca de la corriente del rio que atravesaba el bosque. Aún en la tormenta, la hembra estaba fuera cazando. La observé a través de los árboles mientras tomaba refugio sobre la maleza. Podía oler al venado que estaba en su mira, unos cuantos cientos de metros frente a ella. Se irguió en el suelo, con las garras fuera, moviéndose sigilosamente casi sobre su estómago. Mis movimientos fueron hacia la derecha, manteniendo mi vista en ella. Pero debió haber sentido mis pisadas en la tierra.

Su cabeza se giró violentamente, sus ojos almendrados puestos directamente sobre el arbusto en el cual me mantenía oculto. Sus orejas se movieron hacia atrás en alerta, tratando de escucharme. Me moví de nuevo, deliberadamente, y ella bufó olvidando a su presa para concentrarse sobre el movimiento en los árboles. Bordeó un círculo opuesto en la dirección en la que me encontraba y bufó de nuevo.

Gruñí en respuesta y salí desde detrás de los arbustos, agazapándome frente a ella. Se paralizó, observándome, sus dientes expuestos con un gruñido constante en su pecho. La imité, inclinándome más bajo para esperar su ataque.

Soltó un alarido cuando lo hizo, el sonido perdiéndose en el aire como un trueno, agudo y peligroso. Gruñí de nuevo moviéndome a la izquierda, girando cuando vino por mí otra vez, garras preparadas apuntando mi garganta. Sostuve su pata mientras se abalanzaba hacia mí, logrando ponerla de espaldas. Impulsó sus patas traseras para tratar de liberarse con la ayuda de sus garras, sus patas del frente en mi brazo con la misma intención. Cerré su mandíbula con mi mano, atrapándola y quitándola del camino, disponiendo su cuello hacia mí. Gruñí ante el sabor de la sangre a través de mi lengua y de paso por mi garganta, ayudándome a aminorar la sed mejor que con el venado. Sus patas seguían empujando, su fuerza se iba perdiendo con cada gota de sangre que iba tomando hasta que su cuerpo se quedó flojo.

Me incorporé con un suspiro de satisfacción, lamiendo mis labios.

Un placer inesperado encontrar un puma en estas regiones.

Escuché a Bella bajar del árbol a mis espaldas, y estaba justo junto a mí antes de que tuviera oportunidad de girarme.

“Eso me gustó.” Susurró en mi oído.

xoXox

Cazamos por otro rato más, derribando otros cuatro ciervos juntos, y Bella atrapando uno extra, junto con un lince perdido.

Después de beber del lince se sentó en la tierra observando el cuerpo. Había esperado que saltara de nuevo y comenzara sus movimientos predatorios otra vez.

Fruncí el ceño mientras me acercaba, acuclillándome detrás de ella, pasé mis brazos alrededor de su cintura.

“¿Qué sucede, Bella?”

Su turno del fruncir el ceño. “Esta es la parte en la que usualmente me cuesta levantarme,” murmuró.

Un trueno cayó estruendosamente cerca de nosotros, seguido por un rayo que iluminó el cielo entero.

“¿A qué te refieres?” Pregunté preocupado, girándome para tenerla de frente.

Alzó su mirada para examinar mi rostro. Y sonrió. Era una sonrisa forzada y triste que no logró engañarme. Algo me ocultaba.

“No te preocupes,” dijo inclinándose al frente para depositar un beso en mis labios. “Estoy bien.” Aún continuaba con el ceño cuando ella se alejó, odiando como siempre que sus pensamientos estuvieran bloqueados para mí. “Estoy bien,” insistió. Sus ojos regresaron al animal muerto y su voz fue poco perceptible por la tormenta, murmurando de nuevo, “estoy bien.”

Cuando sus ojos se posaron en el lince, mi intuición regresó y sentí otra ola de furia. Tenía la certeza de que esto vendría, pero había estado esperando que estuviéramos de regreso en casa para ese entonces. En casa, tenía a Alice y Carlisle y Esme para ayudarme. Pero de nuevo, tal vez era mejor si sólo era yo. Bella no disfrutaba del exceso de atención y quizás mucha gente tratando de convencerla de algo tan importante no hubiera hecho la diferencia. Pero si sólo era yo…

Tomé su cara entre mis manos.

“Bella,” susurré.

Cerró sus ojos.

“Lo siento.”

Aligeré la ira que sus inocentes ojos invocaban. Ella tenía que comprender que no era su culpa.

“¿Por qué exactamente?”

Presionó más fuerte sus ojos, como si tratara de evitar ver algo.

“Por lo de hace rato.” Sacudió su cabeza, haciendo volar gotas desde la punta de su coleta. “Por Lanna.”

“Bella, no fue tu culpa. Lo que le sucedió a Lanna, no fue tu culpa.”

Abrió sus ojos y me miró directamente. Su mirada llena de emociones, era duro descifrar sus pensamientos exactos. Me encontré deseando tener la habilidad de Jasper para experimentar los sentimientos de otras personas, sólo por un momento –sólo para saber qué pasaba por su mente.

“Casi la mato, Edward.”

“Casi,” estuve de acuerdo. “Pero eso no fue tu culpa.” Puse mi dedo en sus labios cuando estaba dispuesta a discutir. “No tienes nada de que estar arrepentida,” le dije. “Tú no atacaste a Lanna, no la heriste. No fuiste la que esparció su sangre para atraer tu demonio. No fuiste tú.

Se alejó de mí poniéndose de pie. “Quería matarla.”

“No. No hubieras llamado si así fuera.” Me levanté, observando su espalda mientras se alejaba de mí, tomando lugar junto a un árbol. “Victoria te puso una trampa, Bella. Deliberadamente arregló las cosas para despertar lo que en verdad eres porque sabía que te lastimaría.” Gruñí. “Ella quiere herirte.”

Fui hasta ella y la giré. Evitó mis ojos y escondió de nuevo su rostro en mi camisa. “Bella, tú me dijiste que querías acostumbrarte a quién eres ahora... en lo que te has convertido.” Agaché mi cabeza, acercando mi boca a su oído. “Yo lo he hecho, ahora es tu turno.”

Eso la hizo volver su vista hacia mí. La pena que vi en sus ojos me destrozó.

“He aceptado…”

“No todo. Necesitas aceptar que habrá momentos en los que ansíes la sangre humana. Necesitas aceptar que a veces, te encontrarás haciendo algo más que sólo admirar que bueno es el aroma –comenzaras a imaginar qué tan bien deben saber. Te encontrarás descifrando la mejor manera de matarlos –yo de hecho ya te he comentado como pasé el tiempo durante nuestra primera clase de Biología juntos.” Ella escondió su rostro de nuevo.

“Esta bien sentir culpa, Bella, y francamente es inevitable. Aquellos de nosotros que hemos abrazado nuestro estilo de vida aún conservan nuestras conciencias y esas conciencias nos hacen sentir culpables. Pero esos pensamientos son inevitables –es parte de nuestra naturaleza, parte de lo que somos y algunas veces, cuando la tentación es muy fuerte, aquellos pensamientos se hacen realidad.”

“No nos podrá gustar la idea,” concedí, “pero es lo que somos.” Intensifiqué mi abrazo a su alrededor. “Piensa que es un desorden de personalidad múltiple,” agregué con una sonrisa, recordando la frustrante pregunta que me hizo en el estacionamiento de la escuela en Forks.

No dijo nada –sólo estuvo con sus brazos aferrados a mi cintura, su rostro oculto en mi camisa.

“Bella,” suspiré. Traté de cambiar de posición par ver su rostro, pero sus brazos se mantenían tenazmente en mi cintura, sin dejarme mover. “Bella, amor, no es como si…”

“Traté de que tú lo hicieras conmigo.” Su voz fue débil en comparación a los sonidos de la naturaleza. Respiré fuertemente, comprendiendo de repente por lo cual ella estaba realmente furiosa. “Traté de apartarte de quien eres.”

“Bella…”

“Deberías estar enojado conmigo,” declaró con su voz una octava más arriba. Sacudió su cabeza. “¿Por qué no estás molesto?”

“¿Cómo podría estarlo?” respondí. “¿Cómo podría reprocharte algo, Bella, cuando yo lo quería tanto como tú?” Palideció e instantáneamente, me sentí mal. Ella no necesitaba saber cuan cerca había estado de obtener lo que tanto deseaba. Pero tenía que decirlo. “Lo único que me detuvo fue esto.” Mi mano señaló a ambos. “Sabiendo que dejarte tener lo que querías, te haría sentir terrible una vez que la sed tomara lugar. Sabiendo que ninguno de los dos quería la vida de un inocente en nuestras conciencias.” Sacudí mi cabeza, sintiéndome repentinamente cabizbajo. “Por favor, Bella,” sostuve mi mano hacia ella. “Por favor, no estoy enojado contigo, y no quiero estarlo. No te culpo por lo que eres y sé que nadie más lo hace. No heriste a Lanna, y no sucumbiste a la sed, a pesar de que tanto la deseabas. Por favor.”

Parpadeó, obviamente pensando sobre lo que había dicho. Sé que mi rostro estaba implorando –no quería que ella lidiara con esto, nunca más pensar en el pasado. Podía comprender por lo que estaba atravesando, en cierto modo. Odiaba que hubiera considerado matarla cuando percibí por primera vez su esencia, pero no había nada que pudiera haber hecho para evitarlo. Su aroma apelaba a todo lo que era, hombre y demonio, y no había estado dispuesto a detenerme.

La diferencia era, que ella había estado expuesta a sangre fresca y había sido capaz de resistir. Obviamente Lanna, no mantenía la misma cantidad de atracción para ella y para mí, de otro modo, no hubiese podido detenerla –ella probablemente no hubiera tenido ninguna oportunidad en primer lugar. Pero aún así tomó mucho esfuerzo no caer ante la sangre expuesta –cuando aún estaba caliente y latiendo directamente en la vena.

Ella definitivamente no tenía nada de que disculparse.

Alcanzó mi mano y la tomó, atrayéndome más cerca. Ella hundió su cara en mis hombros y yo suspiré.

“Prométeme que no lidiarás con esto, Bella,” susurré.

Sacudió su cabeza, se puso de puntitas y presionó sus labios en mi cuello.

“Lo intentaré,” murmuró.

No era lo que esperaba, pero sabía que era lo mejor que podía obtener.

Estuvimos en la misma posición bajo la lluvia unos minutos más, tan sólo sosteniéndonos el uno al otro. “¿Estás lista para ir a casa? ¿O necesitas cazar otro poco?”

“Estoy bien,” dijo de nuevo. Su vista se posó en la mía, “¿y tú?” Asentí y ella dio un paso hacia atrás. “¿Podemos limpiarnos un poco antes de volver?” Se miró a sí misma. Ella aún estaba relativamente limpia, excepto por algunas manchas de barro –incluso no había obtenido ni una sola gota de la sangre de Lanna. Pero no estaba sorprendido si ella se sintiera cubierta con ella.

Asentí de nuevo tomando su mano, caminando con ella a través del bosque hasta que encontramos una salida a un lado del rio.

Sonrió. “No puedo creer que lo dejaras escapar,” murmuró, obviamente recordando la caza de nuestro anterior viaje.

Me reí, sin molestarme en contradecirla, acariciando su mano mientras la guiaba a través del camino, atrayéndola hacia mí.


links de la autora: http : / www . fanfiction . net/ u/ 1581686 / xxSiLvErDrAgOnxx (sin espacios)

link de la historia: http : / www .fanfiction . net /s /4272062 /1/ Its Better When I Bleed For You (sin espacios y con guiones bajos en el titulo...)

Sowelu~


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