Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search
: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Books » Harry Potter » Almuerzos

Vampisandi
Author of 54 Stories

Rated: T - Spanish - Romance/Hurt/Comfort - Draco M. & Harry P. - Reviews: 50 - Updated: 07-23-09 - Published: 07-23-08 - id:4417393

¿Qué puedo decir en mi defensa? El personaje me gusta y jamás me había involucrado tanto en los pensamientos de los personajes como en este fic, así que explorar cada punto de vista se me hace interesante. Gracias por el beteo a Nande_chan.

Preocupación

Habíale sonreído, sí, era cierto. Había dicho que se alegraba. Lo cierto era que estaba preocupada.

El horno ya estaba lo suficientemente caliente, metió el pastel de carne, suspiró, la capa de huevo que cubría la masa le daba un aspecto dorado aún sin estar listo.

El sol de la tarde estaba atenuado por lo que parecía una nube tormentosa, no se decidía a llover. Colocó la tetera en la estufa, bien podría hacer un hechizo para calentar el agua pero Harry prefería todo hecho a mano y ella habíase acostumbrado.

Tomó un pergamino, una pluma y tinta, se dispuso a trabajar en la columna de la semana. Después de varios intentos tuvo que dejarlo, sólo había logrado hacer garabatos. Se dedicó entonces, a limpiar la casa, hechizos de limpieza diestramente aplicados a cada habitación. James jugaba en la sala, resguardado por hechizos protectores.

La alarma sonó, el pastel estaba listo, tal y como a Harry le gustaba, la receta de la matriarca Weasley. La implicación hizo que se le encogiera el corazón.

Cortó el durazno en juliana, lo agregó junto con el azúcar y removió el contenido a fuego alto durante unos momentos, después dejó a la mezcla a fuego bajo para que el durazno absorbiera el azúcar y luego soltara el dulce.

Sabía que era ridículo, que era su paranoia, pero era… era Malfoy. Irónicamente su desconfianza no radicaba en el bando que el joven había elegido para la guerra, no le producía temor la cicatriz de la marca tenebrosa en su brazo o la certeza de saber que los Malfoy siempre se comportarían como lo dictaba su apellido.

La duda, la incertidumbre se hallaba en el hecho de que era Draco, porque aún bailaba en su mente la historia relatada por Harry, de cómo había sido él, el primer niño con quien cruzó palabra en el mundo de los magos; la imagen seguía vívida en su mente, pues su esposo había tenido esa expresión mientras hablaba, esa expresión que hacía que Ginny se sintiera afuera, como una extraña, alguien que no entendía.

El agua comenzó a hervir y ella observó las burbujas aparecer y desaparecer.

Había tolerado esa expresión en la guerra, cuando creía que la apartaba porque se preocupaba por su seguridad, después de todo, eso le había dicho Harry; ella había soportado estoicamente el ser relegada porque era normal que no hubiera explicación alguna o un voto de confianza para Ginny pues no se podían permitir ningún fallo en su misión. Lo aceptó entonces, Ron y Hermione habían sido sus mejores amigos desde siempre y era lógico que lo conocieran mejor que ella.

Así que, a pesar de que la comunicación entre Harry y sus amigos, que casi parecía legeremencia constante, hacíanle querer romper superficies cristalinas, lo toleraba. Sin embargo, él… ¿Malfoy? ¿Acaso Malfoy era más relevante que Ginny?

La amargura de saberse un ama de casa frustrada por una carrera que no le llenaba, el saber que podía lograr mucho más de lo que hacía ahora, que había un mundo vasto y amenazante que ella nunca conocería y que además Harry no hacía que todo valiera la pena, eran las constantes espinas que herían y hacían sangrar su relación.

Pero ahora, ahora ni siquiera la consideraba digna de un comentario tan simple como “Malfoy y yo nos llevamos bien” y así quitarle importancia al asunto, no, su esposo lo escondió de ella, la apartó de nuevo.

Draco Malfoy, quien siempre tuvo su lugar en la vida de Harry asegurado, aunque el idiota no supiera verlo, quien era uno de los pocos que sabía sacar una reacción de Harry… cualquier reacción, por quien Harry había antepuesto citas con Ginny solamente para vigilarlo. Draco Malfoy, a quien Harry había salvado de la muerte cruel entre las llamas, abogado y defendido frente al Wizengamot.

Ella, Ginny, la que había esperado seis años para que Harry se fijara en ella, quien había tenido que esperar otros cuatro para que su pareja le contara un poco sobre su papel en la guerra. Con quien Harry se casó porque un bebé venía en camino.

Observó a través de la ventana, gruesas gotas caían afuera, la lluvia habíase desatado. El niño empezó a sollozar, Ginny sirvió el almíbar en un tazón para que se enfriara y fue a donde su pequeño.

Sabía que no estaba paranoica, que no era su imaginación, que tenía motivos para estar preocupada. Porque justo cuando pensaba que Harry era más feliz y alegre porque las cosas mejoraban entre ambos, descubrió que la razón de sus cambios de humor seguía siendo culpa de Draco Malfoy.

Aliada

Conoció a Astoria Malfoy, su amistad de vio forjada por singulares circunstancias. Sufrieron juntas las penurias del embarazo, el segundo de Ginny, el primero de Astoria.

Compartieron opiniones, críticas y quejas. Descubrió, entre los comentarios aristocráticos y elegantes de Astoria, sus inseguridades y una preocupación que compartía con Ginny.

Podría decirse que el matrimonio de Ginny, era uno feliz, que la vida en común era buena, las discusiones inocuas y el avenimiento de un nuevo bebé los hacía dichosos a ambos.

Podría decirse lo mismo del matrimonio Malfoy.

Ginny escuchó atenta como Astoria soltó un comentario, aparentemente sin importancia, de que el tema de conversación de Draco, era, en un ochenta por ciento acerca de Harry Potter, costumbre que no había variado desde la escuela.

Harry no hablaba de Malfoy, Ginny sabía que Harry nunca le hablaba de las cosas importantes. De todas formas, no necesitaba hacerlo, ya era suficiente con la sonrisa, la mirada, la actitud distante que tenía al regresar a casa, duraba sólo unos segundos pero Ginny lo notaba, siempre hacíalo.

– Ambas sabemos lo que significa –dijo Astoria un día.

No sabía si era por las hormonas disparadas por el embarazo o por el tono con que lo había dicho la joven sentada frente a ella, pero Ginny casi no pudo contener las ganas de soltarse a llorar ahí mismo. La figura dignificada de Astoria y su actitud inalterable la detuvieron.

En momentos como ese, ahora casi inexistentes, se reprochaba no haber sido más fuerte, no haber detenido esa ridiculez de la boda, el no haberle hecho frente a su familia, no haber luchado por lo que de verdad quería. El haber tenido miedo y amar a Harry tanto como para creer que así, tal vez dejaría de apartarla y la dejaría entrar.

– ¿Por qué a ti no te carcome la preocupación? – le preguntó a Astoria.

Estaban en el jardín de la mansión, el juego de té descansaba frente a ellas en una pequeña mesa redonda, la porcelana brillaba con el sol. James a unos cuantos pasos de sus asientos, descubría que no debía comer mariposas.

Astoria guardó silencio unos minutos, parecióle un tiempo eterno y Ginny casi habíase olvidado de la pregunta cuando su anfitriona contestó.

– No se darán cuenta –dijo Astoria firmemente –el orgullo de uno y la culpa del otro no se los permitirá.

Los pájaros en los árboles más cercanos trinaron un suave canto. Ginny tomó su taza de té y dio un trago. A pesar de que sabía que estaba siendo egoísta, aceptó el trato silencioso entre Astoria y ella.

No dejaremos que se den cuenta.

Esta vez había decidido luchar por lo que quería de verdad y eso era la felicidad de sus hijos, aún si tenía que sacrificar la de Harry.

Se hace pedazos

Fue después de la fiesta de Albus, que había sido ruidosa y llena de gente -no como la de Scorpius, dos semanas antes, esa celebración se había llevado a cabo en una pequeña reunión elegante en la mansión-,que Ginny notó algo.

Albus estaba taciturno y distraído, Harry lo evitaba. Cuando Ginny le preguntó a su hijo qué era lo que ocurría, la respuesta casi le rompe el corazón.

– Creo que me odia –dijo el adolescente en un susurro.

Albus se rehusó a decir más al respecto, se marchó a un nuevo año en Hogwarts con el semblante más triste que Ginny le había visto.

Le reclamó a Harry, los gritos hicieron vibrar las ventanas, por suerte, Harry parecía asustado de que Albus creyera algo así.

– No estoy enojado con él… ¿Cómo puede creer algo así? Es sólo… –se cayó abruptamente y Ginny sintió como su vida se caía a pedazos, sintió el dolor que ocasionaba su corazón al romperse, la felicidad se desbarató como un papel que arde entre las llamas, contuvo las lágrimas que le quemaban los ojos pero no el temblor de sus manos.

El miedo y la preocupación que creyó desechos años atrás, regresaron como una sombra a cubrir todo de oscuridad.

La mirada de Harry, tan transparente como siempre, decíale todo: se había dado cuenta.

*~*~

N/A: Ginny es una arpía y por eso me cae bien.



Return to Top