|
Author of 53 Stories |
Síndrome de Estocolmo
-
-
-
‘Mierda’, es lo primero que piensa Light cuando abre los ojos. La cabeza parece darle vueltas y lo último que recuerda es moverse, ver a L y de ahí todo negro. Le debieron inyectar alguna droga, porque siente el cuerpo pesado y aún su visión no enfoca nada. Solo quiere saber donde está L-, ¿Ryuuzaki? –dice con voz temblorosa.
—Veo que estás despierto –dice una voz escuchándose lejana. Light quiere decirle ¿si hablé es porque lo estoy, no?, pero no logra farfullar nada.
—Te estarás preguntando donde estás, Kira –dice la voz oyéndose más cerca, pero luego Light se da cuenta de que es él quien está volviendo en sí. Siente rápidamente que está sentado en una silla, mejor dicho encadenado a una silla y no ve nada. Tiene los ojos vendados-, estás sin control, Kira, solo y sin poder moverte.
—¿Kira? –murmura. Él es Kira, eso lo sabe, pero no tiene conciencia de serlo.
—No digas que no –responde la voz- sabemos que eres Kira como un axioma innegable.
—¿Quién eres?
—Soy Howlat-sama, para ti. Y nosotros, bueno, nosotros somos justicieros de los intereses. Digamos mercenarios, pero con palabras más bonitas. Te tenemos a ti y a tu arma, y te venderemos al mejor precio del mundo.
¿Qué?, ¿donde mierda está?, intenta moverse, soltarse de los agarres de la silla, o por lo menos intentar ver algo.
—No intentes moverte, solo harás que las cadenas te escosan. James, sácale la venda. Quiero ver a la cara a Kira.
El hombre que responde como James se acerca a su rostro y con un tirón le saca la venda de los ojos. La luz lo enceguece durante unos segundos haciendo que cierre fuertemente sus ojos para luego abrirlos con lentitud.
—Que cara más bonita, y ojos brillantes. Y que seas un sociópata –Howlat niega con la cabeza lentamente, dándole la espalda a Light. Aún no puede enfocar bien la vista-, pero eso no nos incumbe en realidad, puedes ser un sociópata, presidente o sacerdote. Da lo mismo –dice dándose la vuelta y sonriéndole a Light.
Howlat parece rondar la treintena, unos treinta y seis o treinta y siete. Con el cabello bastante negro y unos ojos castaños con arrugas en su sien, caucásico americano tal vez, una buena estatura. Y una peculiar cicatriz en su mejilla izquierda.
—¿Pasé el examen? –dice jovial, mirando a los ojos a Light-, obviamente no te diré quien soy ni nada sobre mi. Solo seré Howlat para ti. Algo como tú… -se dirige hacia el hombre alto y rubio, James-, mejor amigo, si eso –le dice algunas palabras en el oído al hombre para luego volver al frente de Light-, te ves simpático, inteligente y simpático. Si.
“será una gran lástima lo que te haremos. Pero el detective, ése, el superdetective, nos dijo que sabes en donde está el otro cuaderno. Así que dínoslo para no usar malas maneras contigo.”
¿L les dijo?, pero más importante-, ¿Dónde está L?
—¿Dónde está?, ¿Por qué estamos aquí?, ¿adonde vamos?, preguntas existenciales, Kira, pero no lo que te pregunté. ¿Dónde está el cuaderno? –termina en tono firme, uniendo sus labios en una línea fina.
—¿Dónde está L?
—Ay, ay, ay, pienso que no entiendes de que va el asunto, James, acércate –dice moviendo su mano, llamando al hombre-, te presento a James Waterhouse, ya lo habías visto antes, ¿no?, ahora él será tu otro mejor amigo. Ahora, este juego de las diez preguntas lo hago yo, no tú. ¿Dime donde está el cuaderno?
Light respira profundo. El hombre frente a él, no le dirá en donde está el detective, y no quiere pensar que está muerto. Debe concentrarse en lo que le preguntan, claro que sería mucho más fácil si recordara alguna mierda-, no sé.
—¿No sabes? –ríe ligeramente- ahh, entiendo, te estás haciendo el duro. Muy valiente Kira. Tal vez debo mostrarte las capacidades de James para que nos digas más –dándole un cabeceo a Waterhouse, el hombre se acerca a una mesa al lado (una que recién descubre Light), en donde hay varios instrumentos-, ¿conoces a los SEALs?, bueno, Waterhouse, era uno que se convirtió en unos de nosotros. Tiene licencia para matar –dice como chiste mientras el hombre se acerca con un escalpelo filoso hacia Light-, veamos, empezaremos con algo simple, ¿bien?
—¡Jódete! –grita Light, furioso cuando se hace totalmente consiente de que lo torturaran. Y no, eso no es lo peor, sabe que lo peor es que realmente no recuerda nada y no podrá proveer información aunque quisiera (y tampoco quiere).
—Que feas palabras –Howlat dice-, ahora James, empecemos con el brazo derecho.
Waterhouse cabecea y raja la camisa de Light desde el omoplato derecho. Cuando tiene el brazo desnudo, lo acomoda mejor en el apoyabrazos, para luego dirigirse con el escalpelo.
—Una última vez, ¿Dónde está el cuaderno? –Light guarda silencio-, querrás saber que el escalpelo que tenemos aquí penetra no solo la piel, también los tendones cortándola tan maravillosamente que una cicatriz nunca será borrada, ¿o no?, hagamos la prueba, sigue James.
Cuando empieza a sentir el puto cuchillo cortando desde su hombro hasta llegar al codo, Light aprieta fuertemente sus dientes y cierra sus ojos. Al abrirlos y sentir la nausea del dolor, ve directamente su brazo; la piel abierta y sangrante, los músculos rotos. Tome pequeñas dosis de aire para intentar soportar el dolor.
—¿Duele?, la morfina seria muy sabrosa en este momento –y Howlat se ríe como si tuviera una broma interna que Light no entiende porque está demasiado ocupado manteniendo las arcadas-, ¿respondes?
—No recuerdo nada –susurra, alejando su vista del brazo y del escalpelo que nuevamente se dirige hacia ahí-, ¡¡ahhhhh!! –grita cuando el escalpelo se aleja, dejando correr libremente la sangre por su brazo.
—¿Muy filoso?, lo dejaremos hasta ahí en ese brazo, no queremos traspasar el hueso… todavía.
Light no habla, intenta mantener su mente en blanco.’ Y recién han empezado’, piensa angustiado. Si tan solo supiera como recordar… no, tampoco les diría algo. Por personas como ellos, él se convirtió en Kira, aún cuando tal vez la cura fuera peor que la enfermedad.
Un sonido rítmico viene de los pantalones de Howlat. El hombre irritado saca un móvil y contesta la llamada-, ¿qué? –pregunta-, ¡qué! –grita con los ojos desenfocados-, ¡son unos idiotas!, ¡los teníamos listos!, ¡solo debían apretar el gatillo! –vocifera con furia, dando vueltas- ¡no me importa si es un superdetective o Superman! –cuelga cerrando sus ojos para recuperar la compostura.
Light guarda su sonrisa, manteniendo su quijada firme. L debe estar vivo. Y L no lo abandonará con estos locos. Si va a morir, será en manos de la justicia, no de unos bastardos como estos.
—Me tendré que retirar, James sigue con el trabajo hasta que hable, solo –dice Howlat dirigiéndose a la puerta-, no le toques la cara.
Light debe estar sufriendo. Debe estar sufriendo por un estúpido error suyo al revelar información. L se maldice mentalmente, nada salió como previnieron, incluso ahora se ha aliado momentáneamente con Mikami. Todo sea por intentar salvar a Light en su caso, y a “dios” en el de Mikami.
—Debemos hacer un plan –dice Mikami, mientras están en el auto que tomó cuando arrancaban del lugar. De algo sirvió que todos pensaran que Mikami aún era parte de RoseBrock, sin saber el complot de Howlat al parecer.
—Obviamente tú no lo harás, ya que hemos visto lo fácil que es engañarte.
—Viniendo del mejor detective del mundo que se dejó atrapar por mí, no creo que sea el mejor consejo –responde con irritación el abogado.
L agarra el volante hasta que se le ponen los nudillos blancos-, escucha, ¿quieres salvar a Kira?
Mikami rueda sus ojos-, creo que eso ya es obvio, detective.
—Bien. Yo quiero sacar a Light –contesta L-, así que debemos unirnos para lograrlo. Por mucho que me odies y tu me desagrades.
Mikami cabecea mientras sigue mirando hacia el camino. Se saca los lentes y con una tela los limpia para luego volver a colocárselos y mirar sospechoso L-, quiero salvar a mi dios, porque es mi culpa que esté en peligro. Lo que no entiendo es cual es tu interés en hacerlo.
—Kira es el mayor asesino de la historia, está bajo el poder de unos mercenarios que lo venderán a los terroristas, mi deber es enviarlos a la justicia –dice L, mirando brevemente a Mikami-, ese es mi interés.
—claro, no lo dudo, eres L, ¿no? –Mikami le da una mueca satisfecha-, pero aún no entiendo tu preocupación por Kira, ¿no te debería ser indiferente?
L cierra momentáneamente los parpados para luego abrirlos y responder-, eso, no es tu negocio. Estamos aquí para hacer algo no para interrogatorios, y si fuera ese el caso, sería yo el que lo hiciera.
—veo.
—Ahora, ¿qué sabes de RoseBrock?
Mikami mira hacia adelante mientras le relata a L todo lo que sabe de la organización y como fue que la contactó. Lo que ha escuchado sobre Howlat y lo que supone le pasara a Kira.
L escucha con atención las palabras. Le parece con una gracia enferma el como una situación jodida, puede joderse aún más. Debió proteger a Light, pero no solo lo ha perdido a él, si no que a Kira también, porque RoseBrock pretende vender a Kira junto con el cuaderno; Light volverá a ser el asesino deshumanizado. Y L no podrá hacer nada para pararlo.
Se dirigen hacia el apartamento que dejó atrás, aún puede usar algunas artimañas, pero con el poderío de RoseBrock no puede enfrentarse él solo con Mikami.
James Waterhouse, desde que decidió unirse a RoseBrock, convirtiéndose en la mano derecha de Howlat gracias a sus habilidades y fidelidad, nunca ha encontrado tan entretenido su trabajo. Por supuesto que ha torturado otras personas antes, decenas, el placer de la tortura es gigantesco. Sadismo quizás, vida para él. Y Light Yagami es todo un espécimen.
Desde que Howlat se fue a arreglar sus asuntos, ha seguido con el interrogatorio. Y el jovencito ha resultado más valiente de lo que esperaban. Dieciocho años y salvo los gemiditos, nada de nada. Además de ser muy bonito, pelo claro, ojos castaños y rasgos finos. Oh si, toda una delicia, solo que sería aún más genial si por sus mejillas rodaran lagrimas y se volviera mucho más bucal.
—Sabes, Kira –dice, acercándose con un martillo-, ha diferencia de Howlat, yo no haré esto para sacarte información. Es un verdadero arte, ¿no lo crees?
Light no dice nada. Desde hace más de media hora permanece callado. Siente la sangre en su boca, después de haberse mordido repetidas veces la lengua para parar los gritos. No le dará el placer a este enfermo de verlo gritar. No se lo dará. Waterhouse ya ha demostrado ser un bastardo aún más sádico que Howlat. Light intenta dejar su vista fija en el techo y no mirar a sus brazos.
—Deberías estar feliz de que Howlat dijo que no te tocara la cara –dice Waterhouse en frente del rostro de Light-, aunque tampoco le haría daño a una pieza tan hermosa –termina, saboreando con su lengua la mejilla de Light.
Light vuelve a tragarse las bilis y el impulso de limpiar los rastros de saliva que ha dejado el hombre en su piel. Pero no puede hacer nada, está a la merced del bastardo enfermo.
—Aunque quisiera poder divertirme mucho más contigo, podrías aprender las ventajas de dolor –sigue con su lengua hasta la boca de Light, abriéndola a la fuerza y probando el gusto de la sangre del menor. Light sintiéndolo invadir, muerde con todas sus fuerzas el labio inferior de Waterhouse.
—¡Hijo de perra! –grita el hombre, abofeteando a Light y parando la sangre de su labio. Se saca un pañuelo de la camisa para limpiarse la herida-, ¿salvaje, no?, tal vez deba darte otro trato –lleva la herramienta con la que iba a seguir hasta la mesa, para luego dirigirse a la silla de Light-, ¿conoces la cura de agua, Kira-kun?
Light no responde. Sabe lo que es, y después del escalpelo en sus brazos, espera que esto no sea tanto.
—Howlat nos ha dicho que no te toquemos el rostro –vuelve hablar Waterhouse-, y sinceramente no quiero arruinar ese cuerpo que tienes, podemos ocuparlo para otras cosas después –dice con lascivia-, así que me olvidaré de la dama de hierro y el potro al instante. Ahora veamos como te va con la cura de agua. –vuelve acercarse a la mesa para sacar un paño largo y blanco-, está limpio, porque soy piadoso. –se acerca de nuevo a Light y con las manos le abre la boca, empujándole la cabeza. Cuando Light es incapaz de cerrar la quijada por la fuerza de las manos, Waterhouse le introduce el paño hasta la garganta.
Las arcadas hacen que empiece ahogarse, y le es imposible respirar, intenta cerrar la mandíbula, pero la mano de Waterhouse se lo impide. ‘cálmate, solo relájate’, piensa cuando las arcadas le nublan la vista.
—Bien, ahora el siguiente paso –Waterhouse lo suelta, y va en busca de una botella de agua-, no te parece simple, Kira, un método simple y efectivo –susurra mientras levanta el la cola del paño y empieza a mojarla, hasta que sabe que se ha humedecido hasta la garganta, la moja lentamente-, sientes que te ahogas, ¿no?
Si Light pensó que antes se ahogaba, ahora no puede con la desesperación, le es imposible respirar, la garganta le quema y ha empezado a sentir el ardor de las otras heridas en su cuerpo. No quiere morir, no quiere morir, pero el aire no pasa a sus pulmones, y ya las lágrimas han dado paso hasta sus mejillas, rodando. Intenta moverse, liberarse inútilmente de la silla, todo para poder respirar.
—Es genial, ¿no? –murmura el hombre, humedeciendo aún más el paño-, primero sientes las arcadas, el deseo de vomitar todo lo que has tragado, y de ahí la sensación ardiente en tu garganta, como si una lija estuviera raspándola al rojo vivo. Piensas que te ahogas, la presión en tus pulmones por la falta de aire…
Light mueve la cabeza con furia, intentando sacar el paño de su boca, pero está demasiado profundo. El cuerpo le quema, y ya el oxigeno está acabando como para llegar a su cerebro.
Waterhouse le saca el paño y ve como el joven toma bocanadas de aire cerrando fuertemente los ojos para parar las lágrimas. Sonríe satisfecho-, ¿dirás algo?
Está demasiado ocupado tomando oxigeno vital como para contestar, aunque si lo hiciera no diría nada. Siente como si todo su interior estuviera quemándose y sus pulmones fueran a reventar en cualquier instante. Tose violentamente y la sensación no lo deja.
—¿Dónde está el cuaderno?
—No… tengo –farfulla casi incoherente-, ni.. puta..idea.
Waterhouse hace un ruido con los dientes y niega con la cabeza-, parece que tienes instintos masoquistas. Claro que no es que me moleste. A ver, ya he dicho que torturas con mucha marca visible no, ni a ti ni a mi nos gustaría. Así que no habrá desmembramientos ni estiraciones y si nada funciona tal vez tenga que usar alguna dislocación. También escaseamos de tiempo, ya han ofrecido dinero por ti, y no queremos demorarnos.
“Como el agua ha resultado bien, quizás los taburetes de sumersión sean lo mejor, ¿no crees?”
Mierda. Lo único que quiere Light es que L venga pronto. Puede resistir, tiene que resistir. Los métodos psicológicos y físicos son horribles, y pronto vendrán más. El cuerpo le duele en cada uno de sus miembros, y la silla se ha vuelto cada vez más incómoda, como si fuera un instrumento de tortura.
L debe venir y sacarlo. Porque no quiere tener las manos de Waterhouse nuevamente en su cuerpo.
Notas de la autora: actualización rápidita D, pobre Lightcito lo que le toca -y tocará- sufrir -snif, snif-...