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O.o-Karo-o.O
Author of 17 Stories

Rated: T - Spanish - Romance - Reviews: 54 - Updated: 12-04-08 - Published: 07-25-08 - id:4423859

MSLN no me pertenece.


Descubriendo el Amor

Parte V.


Fate estaba incómoda caminando al lado de sus tres amigas, Hayate parecía estar muy contenta con los acontecimientos recientes, parecía esperar que algo más interesante pasase, mientras que Nanoha y Signum caminaban a su lado pensativas, al parecer arrepentidas de haber confesado sus sentimientos en un claro arranque de celos. Pero ya estaba hecho y no había vuelta atrás.

-¿Qué diablos hice?- Se recriminó Signum, dándose cuenta del gran error que había cometido.- Ahora voy a tener suerte si me habla…- Después del arranque de celos de ambas y de aquel acuerdo de conquistar a Testarossa en una semana, la rubia no había dicho nada.

-Fate-chan… ¡Di algo!- Rogó mentalmente Nanoha sin despegar la vista de la enforcer, que se encontraba perdida en sus pensamientos.- Al parecer no fue mi mejor idea seguir el ejemplo de Signum-san…- Se lamentó, pero no podía dejar que su amiga creyese que sólo la guerrera de cabello rosa sentía algo por ella.

De pronto sonó el teléfono celular de alguien y el cuarteto detuvo su caminata silenciosa.

-Es el mío.- Informó Fate con tranquilidad y se alejó del trío lentamente.- ¿Aló? Si con ella…- La escucharon contestar y después nada más se escuchó. Hayate suspiró.

-Vaya, vaya…- Soltó Yagami.- Que interesante se ha vuelto esto.- Y sonrió con aquella malicia que ya le era característica.

-¡No se ha vuelto interesante, Hayate-chan!- Bramó angustiada Nanoha.- Fate-chan no ha dicho nada, me está asustando… realmente creo que fue una mala idea decirle lo que sentíamos.- Silenciosamente, Signum estuvo de acuerdo con las palabras de la instructora.- Debimos tomar en cuenta lo que ella podía sentir…

-Sí, pero estaban más preocupadas de ganarle a la otra ¿No?- Hayate sólo las hacía sentir más culpables, y vaya que parecía disfrutar eso.- Pero si le ven el lado positivo, no las rechazó, tienen su oportunidad de conquistarla y que ella devuelva sus sentimiento… y lo mejor de todo fue que dijo que ambas le gustaban, ¿O no?- Takamachi y Signum suspiraron.- Y tampoco se desmayó, otro punto a su favor.

-Eso es verdad…- Siseó Nanoha con una suave sonrisa en los labios.

-Bueno, supongo que con tanto chico que se le debió haber declarado en el Asura, aprendió a controlar mejor sus reacciones…- Comentó al azar la castaña, ganándose una mirada asesina por parte del dúo enamorado.- Son muy celosas… a lo mejor a Fate-chan no le gustan las chicas celosas.- Se rió entre dientes.- ¡Hey, Fate-chan!- Llamó a la rubia que ya no hablaba por teléfono, pero que parecía dudar en si debía volver con sus amigas o escaparse de ellas.

-¿Sí?- Masculló acercándose con paso pausado.

-¿Quién te llamaba?- Preguntó curiosa la castaña, Fate parpadeó no esperando ciertamente aquella pregunta. Pensó que Hayate la iba a molestar por la actual situación que vivía.

-Era Erio.- Contestó y una sonrisa maternal se formó en su rostro.- Estaba a punto de irse a dormir y quería decirme buenas noches.- el trío sonrió al notar la estrecha relación que Testarossa había formado con el niño.- ¿Creen que este bien, si le pregunto Arisa, si él puede venir? Nunca ha estado en la playa… y me gustaría que tuviese unas vacaciones normales.

-Bueno, no creo que le moleste.- Respondió Nanoha.- Arisa-chan es buena gente, un poco obstinada y gruñona, pero buena gente al fin y al cabo.- Fate asintió a las palabras de la pelirroja.- ¡Además quiero conocer a Erio-kun! Debe ser muy lindo…- Chilló con emoción.

-Nanoha-chan… es sólo un niño, no me digas que ahora eres una shota-con…- Acusó con falso temor Hayate.

-¡No!- Gritó con la cara roja.- Deja de usar tus términos de otaku, Hayate-chan…- siseó la adolescente y al escuchar la risa de Fate se sintió muy aliviada.- Debo conquistarla con sutileza.- Se dijo llena de determinación. Aunque se dejaba en duda lo que Nanoha entendía por sutileza, si cuando quiso alejar sutilmente a Signum de su Fate-chan, terminaron ambas confesando todo lo que sentían.

-Bueno, miren que tarde es.- Hayate miro su reloj.- Estamos justo en la hora, chicas. Ya saben lo que pasará si llegamos tarde… Arisa-chan odia la impuntualidad.- Y en silencio comenzaron a marchar hacía el muelle.


Arf, Yuuno y Chrono llegaron puntual al muelle, donde por supuesto ya estaban Arisa, Suzuka, Shamal y Vita, que hablaban animadamente de lo que iban a ser en aquella isla. Las mujeres dejaron de hablar para saludar a los recién llegados.

-Hey, hurón.- Habló Vita con su clásico tono amenazante, Yuuno se tensó notablemente.- ¿Qué haces aquí?- Preguntó con el ceño fruncido, ese chico no le agradaba en lo más mínimo.

-Yo lo invité.- Intervino Chrono.- Tenía que sacar al hurón de su agujero, o se iba a quedar de por vida en aquella aburrida biblioteca.- Y en su rostro se formó una sonrisa autosuficiente que Yuuno intentó ignorar.- ¿Fate aun no llega? Que raro esa niña si que es puntual…

-Pero Nanoha y Hayate no.- Resopló Arisa.- ¿Y a dónde fueran esas tres?

-Realmente, cuatro.- Corrigió Shamal con una sonrisa.- Signum también anda con ellas.- Ante estás noticias Arf y Yuuno mostraron genuino interés.- Es una larga historia.- Aseguró con nerviosismo y Vita no pudo evitar reírse.- ¡Vita-chan, no te rías!- Regañó la rubia, pero la más pequeña seguía riéndose, imaginaba el desastre que debió haber sido esa cita.

-¡Ahí vienen!- Apuntó Arisa al cuarteto que se acercaba, y con sorpresa notó lo cerca que estaban Nanoha y Signum de Fate, de la primera no era extraño, siendo que Nanoha tenía esa manía de pegarse a ella desde que conoció a la rubia, pero de la segunda… ¿No era que esas dos eran rivales? Si, recordaba haber escuchado vagamente que tenían brutales entrenamientos cada vez que podían, entonces… ¿Por qué Signum estaba tan cerca de Fate? Se supone que dos rivales compiten no andan… - ¿Qué estoy pensando? ¡Dios mío! creo que Hayate finalmente me terminó por influenciar.- Se lamentó la rubia de ojos verdes.- Llegan tarde. – regañó.

-Lo sentimos… tuvimos… eh… algunos inconvenientes.- Se apresuró a decir Fate antes que Hayate abriese su boca.

- ¿De qué clase?- Preguntó Chrono mirando a su hermana interesado.

-Nada importante, onii-chan.- Fate le lanzó una mirada melosamente amenazadora y el chico de cabellos oscuros se tensó. ¿Cuándo la rubia Testarossa había aprendido hacer eso? Fue la pregunta que se formó en la cabeza de todos, y ninguno estaba seguro de que contestarse, pero de que tenía efecto sobre el almirante Chrono, lo tenía. Y era… divertido.

Sin embargo, Takamachi Nanoha y Signum no lo encontraron para nada divertido, estaban sumidas en su infierno personal.

-¿Nada importante? ¡¿Nada importante?! ¿Cómo puede decir que mis sentimientos por ella no son importantes?- Y repentinamente Nanoha sintió ganas de golpear a su amada amiga, por no tomar en serio su declaración.- ¿Cree que por ser tan linda, tierna, adorable, sexy y…? ¡Argh! Me estoy saliendo del tema, ¡Te maldigo Fate T. Harlaown por tener ese efecto en mí!- Y todos miraron asustados como Nanoha se golpeaba la cabeza con sus puños.

Perturbador, muy perturbador.

-Esa Testarossa…- Gruñó mentalmente Signum, compartiendo el mismo sentimiento homicida de Nanoha hacía la rubia.- ¿Acaso no sabe lo mucho que me costó asumir lo que siento por ella? ¡Y no le da importancia!- Resopló sonoramente y las miradas que estaban sobre una Nanoha que se golpeaba, se posaron sobre ella.- Debo calmarme o me encarcelarán por matar a una linda e inocente rubia…- Se dijo y cuando se dio cuenta de lo que había dicho rechinó los dientes.- ¡¿Por qué tengo que tener esa clase de pensamientos?!- Para despejar la tensión de su cuerpo golpeó un indefenso y pobre arbolito el cual se quedó casi sin ninguna hoja. De hecho no quedó con hojas.

Eso ya era demasiado alarmante.

-¿Están bien chicas?- Preguntó Shamal intentando en vano ocultar su diversión, Hayate a una distancia prudente de las dos enamoradas se reía a carcajadas, mientras una rubia de ojos carmesí miraba el piso avergonzada. Chrono, Yuuno, Arisa, Arf y Suzuka intercambiaron una mirada confundida, ¿De qué se habían perdido?

No estaban seguros si deseaban saberlo.

-Em… Nanoha…- Takamachi abrió los ojos con sorpresa. ¿Escuchaba la voz de cierto muchacho que había olvidado llamar en…? ¿Cuántos meses? ¿Cinco, seis o siete tal vez?

-¡Yuuno-kun!- Soltó sorprendida y miró avergonzada al chico.- Vaya amiga soy, no lo he visto en meses y ahora que está aquí, no lo noto.- Inconscientemente miró a la culpable de todo ello. Fate le devolvió la mirada y luego la desvió para preocuparse por su familiar, sonrió divertida. ¿Había visto celos en los ojos de la rubia? Eso era más que interesante.- ¡Tal vez no le soy tan indiferente!- Se ánimo.

-Hola, Nanoha.- Takamachi se rascó la mejilla feliz de su descubrimiento y con una sonrisa brillante le devolvió el saludo a Yuuno, mandando obviamente el mensaje incorrecto.- ¿Me está sonriendo así… a mí?- El corazón del bibliotecario comenzó a latir velozmente. Esa sonrisa siempre iba dirigida a Fate, nunca a él, por eso se había dado por vencido antes de intentar conquistar a Nanoha… pero ahora…- Ahora parece tener interés en mí.

-Yuuno-kun, cuanto tiempo.- Y sorpresivamente Nanoha lo abrazó, sin despegar en ningún momento la mirada de su amiga, que a esas alturas parecía muy incómoda con la visión que tenía de ella abrazando a otro rubio.- No creo que a Yuuno-kun le moleste si lo abrazo, después de todo somos amigos y de seguro cuando le cuente lo que ha pasado, me ofrece su ayuda para conquistar a Fate-chan. Aunque me pregunto cuanto puede saber él de estas cosas, si pasa encerrado en esa biblioteca.- Después de aquellos treinta segundos de abrazo Nanoha se alejó del rubio.- Me alegra ver que has salido de tu trabajo, Yuuno-kun.

-S-sí.- Mentalmente el hurón agregó un ‘a mi también.’

-¡Fate! ¡Te extrañé tanto!- Saludaba por su parte Arf a la rubia que le devolvía con cariño el abrazo, sin embargo y para el completo pesar de la enforcer, sus ojos no se despegaban de Nanoha y Yuuno.

-Hace unos momentos, dice que me ama… y ahora… y ahora ¡¿Hace esto?!- Pensaba indignada Fate, quizá un poco dolida.- ¿A sí quiere que crea lo que dijo?- Sacudió su cabeza y abrazó a su familiar con fuerza.- Tengo que hablar contigo, Arf.- Su familiar le miró extrañada, Fate se veía muy extraña… la pelirroja dirigió su mirada a Nanoha y a Signum y antes de que hiciese la pregunta, Fate suspiró.- Sí, es sobre ellas.- Le aseguró y los ojos azules de su familiar se volvieron risueños.- ¡No hagas ningún comentario! Ya bastante tengo con Hayate.- Refunfuñó.

-¿Quién me llamó?- Preguntó la castaña de ojos azules, mirando a la rubia con malicia.- Fate-chan, ¿Piensas en mí? ¿No te basta con esas dos pretendientes medio psicópatas que tienes?- Subió su tono de voz y todas las miradas se dirigieron a ella. Fate miró a todos lados buscando ayuda pero nadie parecía dispuesto a prestársela.

-¿Qué dos pretendientes?- Quiso saber Arisa.

-¡Miren la hora!- Exclamó de pronto Chrono.- ¿No deberíamos zarpar? Así llegaremos temprano y podremos organizar todo.- Fate miró a su hermano con ojos acuosos, ¡había sido salvada…! Por el momento, le recordó una molesta vocecilla que tenía toda la razón. Tarde o temprano se iban a enterar de todo eso y no estaba segura si eso era bueno para ella.

-¡Eres el mejor onii-chan!- Y lo abrazó.

-Lo que sea.- Farfulló Chrono con un pequeño rubor en las mejillas.- Sin embargo, me tienes que decir todo lo que pasó.

-No me hagas recordarlo…- Gimoteó la rubia.- Fue… espantoso.- El mayor de los Harlaown soltó una carcajada mientras murmuraba algo como: ‘si, claro… espantoso.’


Signum estaba apoyada en una de las tantas barandillas del enorme yate, mirando pacíficamente el mar. Hacía menos de media hora habían comenzado su viaje y la brisa marina le había relajado mucho. Y meditando, se había dado cuenta en el tremendo lío que se había metido, miró de reojo a los demás adolescentes que jugaban alegremente con una pelota de fútbol.

Y sonrió enormemente, para sus estándares claro, al ver a la rubia enforcer divertirse tanto. Aunque esa sonrisa se disipó de inmediato cuando cierta instructora se lanzó sobre Fate y la botó al piso.

Un gruñido escapó de sus labios.

-Deberías ir y jugar con ellos.- Aconsejó Shamal apareciendo de la nada.- Nanoha-chan te está sacando varios puntos de delantera.- La mujer de cabellos rosa consideró la opción…

-No.- Contestó secamente.- Si lo hago, sé que la ama Hayate no me va a dejare tranquila… con eso que quiere que me ponga un bikini… ¡Un bikini que no cubre lo que debería!- Sin disimulo la doctora se rió.

-Pero te verías bien en uno.- Alabó.- Por cierto, ¿No se ve linda Fate-chan en su bikini negro?- De hecho al punto de vista de la guerrera, la rubia se veía mejor que bien y linda no es exactamente que Signum (o Nanoha) ocuparían para describirla. Su piel pálida lucía mucho mejor ante el contraste con la ropa oscura y se veía muy… tocable, y cierta parte superior de su cuerpo que de alguna manera se había desarrollado bastante bien en ese tiempo…

-¡Fuera malos pensamientos!- Se regañó, mientras intentaba en vano, luchar con el rubor que se formaba en su cara.- Seriamente, me tengo que alejar de la ama Hayate.- Y nadie entiende porque cuando pensamientos pervertidos cruzan su mente, culpan a la castaña Yagami que no maneja el cerebro de ninguna persona… afortunadamente.

Shamal se quedó mirando a su compañera divertida. ¿Quién diría que Signum podía llegar a ser igual de tierna que un adolescente enamorado?

-Oh, olvidé desesperante y torpe también.- Agregó la dueña de Klarer Wind.- Bueno, si no quieres jugar y ponerte un bikini, puedes fingir al menos que tienes interés en lo que Fate-chan hace.- Como respuesta recibió un gruñido, Shamal giró los ojos y añadió algo más a su lista de descripción de Signum.

Era obstinada también, muy obstinada.


-¡Allá va, Fate!- Gritó enérgicamente Arisa pateando el balón con dirección a la otra rubia, que como era costumbre, le había declarado una competencia a su amiga enforcer, que esta vez no entendía el propósito de la competitividad. ¿Qué ganaría Arisa con ganarle? No había ningún premio…

-Oh, ya veo… quiere impresionar a Suzuka.- Cayó en cuenta Fate. ¿Cómo era posible que pudiese descifrar la vida amorosa de otros y no la propia? Todavía estaba intentado averiguar aquel misterio. Recibió el balón y lo pateó con fuerza en ninguna dirección en particular, después de todo no era capaz de manejar un balón de fútbol. ¿Qué culpa tenía ella? ¡Nunca aprendió a jugar por más que los chicos de su clase y hermano amablemente le enseñaban! Simplemente no tenía talento para ese deporte.

-¡Argh!- Exclamó una voz chillona. Fate se fijó hacía donde había golpeado el balón y se encontró a un Yuuno en el piso lloriqueando mientras tenía sus manos en cierta parte del cuerpo.

Y sintió culpa.

-¡Yuuno-kun!- Nanoha preocupada fue corriendo a socorrer a su amigo, y todo sentimiento de culpa del cuerpo de Fate se desvaneció.- ¿Estás bien? ¿Dónde te golpeó?- El rubio no podía articular palabra, sintiendo más que humillado. Chrono al verlo soltó una risa.- ¡Chrono-kun no te rías! Parece grave…- Y de reojo miró a la rubia que había propiciado esto, pero esta no parecía estar interesada en el herido Yuuno.

-Lo siento…- Se disculpó el mayor de los Harlaown.- Lo que pasa, es que el hurón fue golpeado en sus partes nobles.- Explicó calmadamente y Nanoha abrió los ojos sorprendida. ¿Cómo no lo había notado?

-¡¿Tiene?!- Exclamaron a coro Arisa y Vita, para después estallar en carcajadas.

-Arisa-chan, Vita-chan eso fue cruel.- Reprendió Suzuka y por arte de magia la risa de la chica de ojos verdes murió, sin embargo la de Vita seguía resonando fuertemente.

-¡Fate-chan eso fue brutal! ¿Por qué lo golpeaste?- Cuestionó Nanoha mirando a su amiga extrañada.- De verdad… ¿Está celosa?- Se preguntó Takamachi mirando esos ojos color rojizo que le encantaban. Se acercó quedando a centímetros separada del objeto de su afecto.

-No fue mi… in-intención… de ve-verdad, Nanoha…- Logró pronunciar Fate, y de pronto se dio cuenta que pensar era muy complicado.- ¡Ah! ¿Qué me pasa? tengo a Nanoha demasiado cerca… ¡Y en bikini! ¡Qué alguien me ayude!- Imploró inútilmente. Su mirada recorrió el cuerpo de su amiga, su pecho bien formado, su cintura estrecha, esa piel suave y tersa… tan… tan apetitosa, inconscientemente lamió sus labios… y al darse cuenta de su acción, el rostro de la enforcer adquirió un peligroso tono escarlata. ¿Por qué Nanoha se tenía que ver tan bien en aquel bikini rosa? Pasó saliva y notó como el pecho de su amiga subía y bajaba cada vez que ella respiraba, y por un momento deseó que dejase de hacerlo.– ¡Hayate, tú y tus perversiones me afectaron!- Y nuevamente la culpa recaía en la pobre Yagami.

De pronto Fate sintió algo caliente bajar de su nariz a sus labios…

-¡Ja!- Chilló de pronto Hayate muy entusiasmada.- ¡Fate-chan ha tenido su primera hemorragia nasal!- Inmediatamente la rubia se llevó una mano a la nariz y efectivamente esta quedó empapada con sangre. Pasó saliva y supo que eso le había condenado a bromas de por vida.- ¡Esto hay que celebrarlo! ¡Por fin la inocente mente de Fate-chan, se ha corrompido con pensamientos pervertidos!- Arisa y Chrono acompañaron la celebración de Hayate y fueron a buscar algo con que brindar, los tres con miradas burlescas.

-¿Estás bien, Fate-chan?- Nanoha intentó, tocarla pero su mejor amiga se alejó.- ¿Qué pasa…?

-Voy a ir al baño.- Informó y corriendo velozmente se perdió de vista. Nanoha se quedó mirando perpleja la dirección por donde la rubia había desaparecido. Aun sin saber que había pasado finalmente.

-¿Yo… logré eso?- Se preguntó impresionada y cuando asumió lo que sus encantos habían logrado, de hecho encantos desconocidos hasta ahora, tuvo el impulso de chillar.

Nanoha: 1; Signum: 0

Nadie recordaba al pobre niño-hurón que seguía lloriqueando en el piso.


Fate entró al baño apresuradamente, dio el agua del lavamanos y rápidamente limpió la sangre que salía de su nariz. Sentía todo su cuerpo caliente. ¿Qué diablos le había pasado? Debía ser el calor, era la única excusa racional. Pero una palabrita cruzó la mente de la enforcer…

Hormonas…

¿Era posible que finalmente sus hormonas hubiesen despertado? Se miró al espejo y observó atentamente su cuerpo, ya no era una niña, lo podía notar claramente, se supone que debía haber madurado, haber desarrollado otro tipo de intereses aparte de la magia y las luchas, y se supone que cuando se crece unos de los nuevos intereses que aparecen en tu vida, es la necesidad de encontrar una pareja y cuando la encuentras y ella esta escasamente vestida pasan reacciones indeseadas con tu cuerpo…

-¿Qué fue todo eso? ¡Ni siquiera tenía lógica! ¡Nanoha no es…!- se mojó la cara deseando que ese día terminase. Escuchó pasos atrás de ella.- ¿Quién…?

-Testarossa…- Y la respiración de Fate se detuvo, de toda la gente que pudo haber entrado al baño, ¿tuvo que ser precisamente esa guerrera de cabellos rosa? Pasó saliva, se giró y nerviosamente le miró. ¿Por qué no fue Shamal, Vita, o Hayate? ¡Cualquier persona hubiese sido mejor que ella!

-Ah, Signum… yo… eh… me voy… a jugar con los chicos… ¡Si, eso! ¡Voy a jugar!- Tartamudeó y torpemente se dirigió a la puerta.

-¡Espera!- Signum tomó su brazo.- Yo quería… ¿Tienes sangre en tu boca?- Preguntó preocupada y gentilmente retiro el rastro de sangre del labio de la rubia.- ¿Qué te pasó? ¿Estás bien?- Y Fate se sorprendió al ver como su rival le miraba con genuina preocupación. Gimió mentalmente ¿Por qué no la miraba como antes? Cualquier cosa era mejor que ver ese cariño poco camuflado… era tan incómodo.

-Sí…- Asintió con un débil sonrojo.- Yo… estoy muy bien.- Miró el brazo que Signum aun tenía capturado.- ¿Me puedes soltar?- Signum notó en la mirada de la rubia sus deseos de escapar de ella.

-Ah, claro.- La soltó y Fate abrió abruptamente la puerta.- Lo siento, Testarossa.- Y aquella desesperación que sentía Fate por huir, se esfumó rápidamente y una familiar sensación de culpa se formó en su pecho.

-No es necesario que te disculpes.- Murmuró tranquilamente, mirando el piso. ¿Qué debía decir? “¿No te culpo Signum?” ¡Eso sonaba demasiado egocéntrico! No sabía como actuar y ni siquiera sabía porque su rival le veía de aquella manera… ellas nunca habían sido demasiado cercanas. Porque en los entrenamientos no hablaban más de lo necesario.- Eh… nos vemos.− Y torpe salió del baño.


Nanoha estaba sentada al lado de Yuuno, ambos en silencio miraban al resto de sus amigos jugar. El muchacho le había pedido a Nanoha que fuese con él a un lugar apartado para hablar, diciendo que tenía algo importante que decir. Sin embargo, habían pasado más de quince minutos y la instructora se estaba comenzando a desesperar por el silencio.

-Yuuno-kun ¿Qué es eso tan importante que me tienes que decir?− Preguntó impaciente, cosa que sorprendió al chico, nuevamente mandándole el mensaje incorrecto. Los ojos verdes de Yuuno brillaron intensamente.− ¿Dónde estará Fate-chan?− Se preguntó la chica buscando a su rubia sin encontrarla.− Sólo espero que no este con Signum-san.

− Bueno… yo… después de tanto años de conocernos, de ser buenos amigos…− Comenzó intentando encontrar la mirada de su amiga, la cual parecía buscar algo.− Nanoha…

− ¿Sí?− No le miró.− ¡Ahí está Fate-chan!− Una sonrisa cruzó su rostro mientras veía a la rubia caminar torpemente hacía el resto de sus amigos, y la conocía tan bien, que sabía que algo le había pasado. Pero… ¿Qué?− Tengo que averiguarlo…

− Tú me gustas.− Dijo lleno de valor, después del recibimiento y esas sonrisas que Nanoha le había dado. ¿Qué podía salir mal?− ¿Quieres ser mi novia?

− ¿Qué?− Por primera vez, Nanoha miró a su amigo. Asustada, sorprendida…− ¿Dijiste… lo que creo que dijiste?− Le miró con los ojos muy abiertos, un sonrojo se formó en sus mejillas, en contra de su voluntad. Después de todo… no todos los días alguien se le declaraba.− Ahora entiendo lo incómoda que se debió sentir Fate-chan.

− ¿Quieres ser… mi novia?− Repitió inseguro, aquella no era la reacción que él había esperado.

− Yuuno-kun… lo siento.− Bajó la vista apenada.− Yo… no puedo ser tu novia.

− ¿Por qué?− Preguntó con un nudo en la garganta.

− Porque yo… estoy enamorada de alguien más, de verdad lo siento mucho.− Confesó incapaz de decir el nombre de su mejor amiga. ¿Cómo se sentiría Yuuno al enterarse que ella amaba a una mujer?

− Esa persona es Fate, ¿Cierto?− Preguntó con tristeza.

− Sí, estoy enamorada de Fate-chan.− Admitió tímidamente.

− Sabía que ella se había ganado tu corazón, desde el mismo instante en que la conociste.− Nanoha se sonrojó fuertemente. ¿Tan obvia había sido?− Suerte con Fate.− Deseo y Nanoha lo abrazó.

− Gracias Yuuno-kun.− Murmuró y se separó de él, se fue en dirección hacía donde se encontraba la rubia.


Fate había vuelto del baño y de inmediato notó que Nanoha y Yuuno estaban aparatados. Una punzada de celos cruzó su pecho, ¿Por qué debían irse a un lugar apartado? ¿Qué debían hablar que nadie más debía escuchar? Los miró atentamente, notó los sonrojos del chico y los de su amiga. Su ceño poco a poco se fue frunciendo, ¿Qué diablos pasaba? Después Nanoha lo había abrazado.

Argh, ¿Qué me importa lo que hagan esos dos?− Se preguntó y se giró mirando el mar, intentando ignorar los celos que cada vez se hacían más fuertes. ¿Por qué estaba celosa?− Es mejor así…− Intentó en vano convencerse.

− Fate-chan.− Sintió la voz suave de Nanoha muy cerca de su oído. Su piel se erizó y dio un respingo.

− ¡Na-Nanoha! Cielos, no me asustes así…− Reclamó sintiendo como las mejillas le ardían.− ¡¿Por qué tengo que sonrojar por todo?!

− Tengo que hablar contigo de algo importante, ¿Me acompañas?− Debía ser sobre lo que había hablado con Yuuno, por eso Fate asintió sin pensarlo dos veces. Takamachi tomó la mano de la rubia y esta se dejó guiar, sin ignorar la calidez que sentía cada vez que Nanoha tomaba su mano.

Finalmente llegaron a una parte alejada del resto.

− ¿Qué sucede?

− Yuuno-kun me pidió que fuese su novia.− Le comentó y la miró atentamente. Los ojos escarlata de Fate se abrieron levemente, pero no demostraron la sorpresa que Nanoha esperó ver.− ¿Sabías que yo le gustaba?

− Lo sospechaba, ¿Aceptaste?− Interrogó con el ceño fruncido, esta vez no le preocupaba mostrar sus celos.

− ¡Por supuesto que no!− Le miró ofendida.− ¡Yo amo a Fate-chan! − La abrazó y la rubia se paralizó. Por la acción y las palabras, su corazón latía velozmente. Después de reaccionar, la rodeó por la cintura y le devolvió el abrazo.− Es divertido… Yuuno-kun me dijo que yo le gustaba, eso es lo que los chicos y chicas de nuestra edad dicen, pero yo estoy segura que amo a Fate-chan y que quiero estar con ella siempre.− Fate sintió la necesidad de responder a las palabras sinceras de su amiga, pero no podía. No aún, ¡No sabía que quería decir!

− Nanoha es… muy importante para mí, pero no sé…− la instructora puso un dedo en los labios de su mejor amiga.

− No es necesario que lo digas, lo sé.− Sonrió con ternura y acarició la mejilla de la rubia.− Pero recuerda algo, Fate-chan.− Un brilló juguetón se formó en los ojos azules de Nanoha y sin previo aviso posó sus labios sobre el cuello desnudo de la rubia.

− ¡Na-Nanoha!− Chilló intentando apartar a su amiga de su cuello, sin resultados. Nanoha mordía y lamía su piel, con aquel brillo travieso en sus ojos. Las piernas de Fate comenzaron a temblar.− ¡A-alguien no-nos puede ve-ver!− Articuló como pudo. Su cara parecía un verdadero tomate. Aunque sus palabras tuvieron el efecto esperado, Nanoha había dejado de… atacarla.

− ¿Entonces… vamos a una habitación, dónde nadie nos verá ni nos interrumpirá?− La enforcer abrió la boca para decir algo, pero no fue capaz de articular palabra. ¿Eso era una broma o su mejor amiga hablaba en serio? ¿Qué debía responder?− Cambia la cara Fate-chan, es una broma… por ahora.

− ¡Nanoha!− Infló las mejillas y desvió la mirada, enfadada.− Deja de decir cosas embarazosas.

− Nyahaha, Fate-chan pone caras muy lindas.− Le dio un beso en la mejilla y se separó.− Oh y disculpa por la marca…− Apuntó el cuello, inconscientemente la rubia se llevó una mano al lugar donde minutos antes habían estado los labios de Nanoha.

− ¿Por qué lo hiciste?− Pregunto cohibida, no estaba segura si deseaba oír la respuesta.

− Porque Fate-chan es mía.− Respondió seriamente.− ¡Y Nanoha Takamachi siempre marca lo suyo!− Levantó un brazo con el puño cerrado, con una expresión infantil en el rostro. Fate suspiró y una sonrisa se formó en sus labios. No podía enfadarse con Nanoha si actuaba de manera tan infantil… aunque ese beso de infantil no tuvo nada.

− Sí, si, lo que Nanoha diga.− Asintió con tono risueño.

− Además… la piel de Fate-chan sabe muy bien.− Lamió sus labios de manera supuestamente inocente.

− ¡Nanoha deja de decir esas cosas!

− ¡Nyahaha! − Y tomadas de la mano volvieron hacía donde se encontraba el resto.

Nanoha: 2; Signum: 0.


Gracias por leer.

K4ro.



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