Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search
: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Books » Harry Potter » De un segundo y siete años

201090
Author of 6 Stories

Rated: K - Spanish - Romance/Humor - Charlie W. & N. Tonks - Reviews: 12 - Updated: 07-24-09 - Published: 08-04-08 - id:4447107

Disclamer: El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, son propiedad de J.K. Rowling y Warner Bros.

Notas de autor: ¡Ay, omá! No subo nada desde hace más de un dos meses. Pero, en fin, tenía ganas de escribir y cuando se tienen, no se puede parar. En este capítulo, Charlie pierde un poco los papeles: ya se sabe, cuando los tíos conocen a una chica, cambian. Algunos a peor -mucho peor-. Charlie cambia a... algo raro, creo, jaja.

¡Un saludo!

PD: Tengo un nuevo Livejournal. Por si alguien se quiere pasar: http://letters_.com


Belleza

A Charlie no es que no le atrajeran las chicas. Es que apenas se fijaba en ellas. Entre el quidditch y su afición a los dragones, no tenía demasiado tiempo para 'admirar las curvas de sus compañeras', como decían algunos de sus colegas. Sabía de la existencia de esos seres un tanto opuestos, que atraían a masas ingentes de hombres, insinuando sus figuras por debajo de sus camisas y sus faldas. Sabía de ellos que poseían mucha sensibilidad -tanta, que la mayoría de los sujetos masculinos ni atisbaban en comprenderlos-. Era misterioso todo ese mundo de 'las mujeres'. Y para él más,que la única mujer que había besado su cara fue su madre y nunca se había preocupado en exceso por su estado. La señora Weasley era un ente superior. No era ni humana, ni mujer, ni nada. Era la que lo arropaba cuando hacía mucho frío, le mandaba cartas de ánimo y lo castigaba si no ayudaba a su padre a sacar a los enanos que habitaban en su jardín. No era una persona.

La única chica que había conseguido abrirle, relativamente, su cabeza monotemática había sido Tonks. Pero claro, ella era 'un chico'. Con ella podía vacilar, ser engreído. Ser él mismo, en resumidas cuentas; y por lo que había visto, sus amigos cambiaban de forma sobrehumana cuando estaban cerca de alguna mujer algo más mona de lo habitual. Así que, Tonks no podía ser considerada esa-mujer-especial-que-me-hace-hiperventilar-con-su-aroma-afrutado. Ni de coña. Por tanto, ni pensaba en ellas como personas para compartir un rato de charla 'y/o' algo más.

Por eso, cuando en su primera clase de Cuidado de criaturas mágicas tuvo que parpadear dos veces porque lo que acababa de ver no era una chica sino una ninfa, una sirena, una aunténtica diosa de la belleza -ni Afrodita, vamos-, no se pudo creer que aquello que había oído era malísimo para la cabeza y, sobre todo, para el corazón, pudiera hacer algún daño. Ella, por lo menos, no. Las otras, quizás. Pero esa chica, con corbata de Ravenclaw y un ejemplar de "Los dragones en Nueva Zelanda", parecía incluso incapaz de matar a un gusamoco.

Los ojos verdes de la chica tardarían poco en posarse sobre los de Charlie, que ya buscaba la manera de ir a hablar con ella. 'Pocas veces se encuentra uno con un ejemplar así', pensó. Las largas miradas que Weasley le echaba a su pretendiente eran perceptibles por cualquiera que se aburriera durante las explicaciones del profesor. Incluso, alguna amiga, alertada por la propia chica, echaba una risilla de vez en cuando, de esas que duelen, que son a maldad. Resultaba un poco patético ver a uno de los jugadores de Gryffindor babear de esa manera, pero él seguía observándola, mientras soñaba que ella se acercaba y le empezaba a hablar de los Ironbelly ucranianos.

Ese día no hubo un contacto verbal entre los dos. De hecho, no lo hubo hasta después de muchas semanas de miraditas furtivas entre Charlie y ella y sus amigas. Claro, necesitaba actúar. Eso lo tenía asimilado. Así que, necesitaba ayuda. Pero no ayuda masculina. No le daba vergüenza reconocerlo delante de sus amigos; era mucho más que eso. Tardó poco en pensárselo: Tonks tendría que saber algo sobre mujeres, para eso era una de ellas. Era la persona indicada.

-Quieres que te ayude a conseguir a la chica de tus sueños y no sabes nada de ella salvo que es de Ravenclaw y le gustan los dragones, ¿no? -enarcó una ceja-. Bueno, o eso suponéis tú y esa cabecita tonta llena de escamas.

-Para qué te voy a insultar: Sí. A ver, no me da vergüenza ir a hablar con ella. Simplemente... me tiemblan las manos, mi corazón se acelera más que una moto y sudo como un cerdo...

-En el fondo... me das pena. No sé cómo te has podido pillar por una chica. Tú. O sea, Tú. Charlie Weasley. Es increíble... -observó a Charlie, que tenía la cabeza entre las manos, con la mirada perdida hacia el suelo-. Tranquilo, te ayudaré.

-¿Lo harás, lo harás, LO HARÁS? -pegó un brinco desde el banco en el que estaban sentados.

-Sí, claro. Aunque el conocerte me haya destrozado la vida, en algún momento necesitaré un favor tuyo y... entonces te recordaré esto -el chico hizo como si no oía a su amiga y la abrazó.

Cuando se tranquilizó, se sentó y cogió las manos de Tonks. Ella miró lo que acababa de hacer.

-Eh, no hay tanta confianza como para que me toques. Quita esas manos, que además pareces un marujón -Charlie se las guardó rápidamente en los bolsillos de su chaqueta.

-Bueno... ¿qué es lo primero que hago?

-Habla con ella -Charlie se esperaba algo más elaborado, algo no tan simple pero a la vez tan complicado.

-¿Cómo? - había aflorado una expresión tontaina en su cara.

-Pues, es fácil. Le dices 'Hola, me llamo Charlie'. Me he fijado en que te gustan los dragones. Y yo, como soy todo un rarito, también me gustan'. Algo así.

-Sí y lo que me responde ella es '¿Quieres dejar de mirarme?'. Eso no.

-A ver, sin haber hablado con ella, poco vas a poder conquistar. Necesitamos que ella confíe en ti. Necesitas acercarte al aro para marcar, ¿entiendes?

-Sí, creo que sí... pero... ¿no hay otra forma de acercarme a ella? No sé, algo como... ¿que alguien la secuestre y yo sea quién la salve?

-Claro, el caballero andante de tus cuentos de dragones, no te jode...

-Bueno, vale, vale.

Su oportunidad para hablar con ella poco se hizo esperar. La siguiente clase sería sobre dragones. El profesor expuso el tema de su clase. Charlie se emocionó tanto que se olvidó por completo del objetivo 'principal' en esas clases. Sin darse cuenta, se sentó en las primeras filas de la clase, al lado de su chica. No se había ni molestado en preocuparse de quién estaba a su lado. Si hubiera sido su peor enemigo, habría acabado muerto en instantes. Contestó a casi todas las pocas preguntas que el profesor había formulado durante la clase y murmuraba durante alguna de sus explicaciones, contradiciéndolas en muchas ocasiones. Terminada la clase, se giró hacia la compañera de clase que tenía al lado y mientras trataba de sacar sus libros del cajón de la mesa, dijo:

-Ha sido interesante la clase de hoy, ¿no?

-Sí. Veo que te gustan mucho los dragones, ¿no?

Charlie levantó la cabeza y vio sus ojos verdes mientras -hiperventilaba-con-su-aroma-afrutado. Ella era, ¡ERA ELLA! Joder, joder y joder. Había desaprovechado el tiempo escuchando las explicaciones algo imbéciles del profesor teniendo a su lado a la chica con la que tanto había soñado. Si no era más estúpido era... porque no se podía.

Tonks no tardó en enterarse de que su amigo había conseguido una cita con su chica de ojos verdes. Se alegró o eso creyó, porque algo se movió en su estómago y no la dejó dormir aquella noche. ¿Qué importaba si ese chico pelirrojo, imbécil, creído y demás defectos salía con su chica perfecta? A ella, le resbalaba. O quizás no.


201090



Return to Top