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Gracias por seguir conmigo, y a pesar que la terrible culpa sigue sobre mis hombros no me disculpare por que eso solo les quitaría tiempo importante para leer…Aunque…
Perdon por la demora X 1000
Disclaimer: D. Gray Man no es mío, pero entre tantos hiatus de Hoshino bien podría apoderarme de la serie y hacerla a mi manera.
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Capitulo 3: El otro cómplice
por Riznao
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-Mierda.
Ah. Claro. Ya era de día. ¿Y que mejor manera de recibirlo que maldiciendo?
Era oficialmente el segundo día de su muy popular y bien-hablado-por-los-medios secuestro. Como todas las mañanas, o al menos las que precedían a esta, su reloj biológico le dio los tres ring’s definitivos que le saludaban con un ‘Buenos días, Yuu, hora de seguir con tu aburrida pero asquerosamente bien pagada vida al lado de tu familia disfuncional’. Kanda reparo en configurar su alarma para que la próxima vez sonara con algo conforme a su situación actual.
Si ya estaba despierto, pues por ley natural debían ser las seis de la mañana. Y aunque tenía la dicha de –por una vez en su vida laboral- volver a la cama y acompañarse por la calidez de esta, no lo hizo….
Crash.
…Por que a pesar de lo tentador que fuera dormir, cuando en los últimos cinco años no había hecho más que trabajar por su fortuna, sin descansos, sin vacaciones, sin parar, le resultaba importante, esencial, recordar algo. El no era un perezoso y…
-¡Ohayo Allen!-
Jesús. Dios. Buda. Alguien.
¿Tenia que ser tan ruidoso el estúpido conejo tan temprano en la mañana?
-¡Lavi suelta! Tengo que preparar la comida- el otro idiota no aminoraba el perezoso pero determinado dolor de cabeza que comenzaba a fastidiarle.
Con un gruñido muy usual en el, decidió salir de la cama, o al menos separarse un poco de ella. ‘Un juego muy brillante de pulseras’ una unida a una de las patas de la cama y la otra a su muñeca no le dejaron ir tan lejos como hubiera querido. Cuando pudiera le arrancaría las pelotas al pelirrojo por haberle puesto su estúpido ‘juego de pulseras’ y esperaba por sobre todo que la salubridad de estas fueran lo suficientemente decentes como para que estuvieran aprisionando una de sus muñecas. Por las finas pero distinguibles líneas en el metal debía admitir que ya tenían un buen recorrido en su vida útil. Solo esperaba que fuera producto de secuestros anteriores y no de…Mataría a ambos secuestradores, lo juraba, tanto como que su nombre era Kanda Yuu.
Las cavilaciones y sus pensamientos de asesinato fueron rápidamente dirigidos a la puerta de ‘su’ habitación al escuchar como esta era abierta – ¡Buenos días Yuu!- saludo ruidosamente el pelirrojo haciendo caso omiso a la mirada fulminante y al gruñido amenazador del otro. –Espero que hayas dormido apropiadamente-
“Bastardo. Prueba dormir con una de tus manos anclada a la pata de la cama y en una posición dolorosamente incomoda a ver si puedes dormir apropiadamente, imbécil”
-Hn-
-Bien. Por que el desayuno ya casi esta listo- Kanda se mantuvo cerca de la cama esperando que el otro se acercara para poder…
-…- Kanda Yuu no se sorprende y no lo hace aun cuando después de unos segundos la persona que estaba frente a el ahora esta sobre el aprisionándole contra la cama. Kanda Yuu solo reflexiona, analiza y si algo no sale dentro de sus cálculos, solo vuelve a reflexionar. -Huh-
-Esa es una mejor reacción que la de ayer, esta vez si te sorprendí- la risa casi orgullosa del otro y la mueca de sobrevaloración por aquel acto que tenía en su rostro le hizo querer partirle la cara.
-¡Quítate de encima maldita sea!-
-Shhh, Yuu, los vecinos duermen, apenas ha amanecido- le regaño Lavi sin soltar o dejar de ejercer la presión necesaria sobre el otro.
-¡Me importa una mierda!-
-Ya, ya, yo esperaba que nos entendiéramos, somos gente civilizada-
-¡La puta contigo!- Lavi soltó un suspiro derrotado ante la continua lucha forzosa para salir de su agarre que Kanda hacia. El pelirrojo no era alguien cuya paciencia se viera mermada, pero ante aquel magnate, lucroso, maligno y con un vocablo no apto para menores, estaba la excepción.
De su bolsillo izquierdo de su pantalón, saco el Oh-tan-temido y conocido trapo que anteriormente había utilizado el día anterior para callar al peliazul. Kanda no sintió mucho, mas que el trapo envolverle la boca como la ultima vez, esta ocasión, con mas precisión y por supuesto mucha mas facilidad, dada su posición y la inhabilitación de sus manos y el resto de su cuerpo.
-Ahora Yuu. Yo no quería, pero me obligaste, vas a despertar a los vecinos y no creo que les agrade saber…- “Me vale una madre los vecinos” – nosotros, además Allen se enojara si… - “Tu novio canoso es a lo que más le resto importancia, joder” –pero el me dijo que deberías unirte a comer el desayuno en el comedor, pero solo si prometes portarte bien- las replicas del peliazul era obviamente aplacadas por el pedazo de tela sobre su boca y sonidos apenas entendibles era lo único que le daba a Lavi la certeza que el otro escuchaba lo que decía.
-Así que o te portas bien o te damos la comida como si fueras un rehén vietnamita- Kanda dejo de moverse bajo el, pero Lavi no dejo de aplicar presión, casi podía escuchar la retórica del otro.
-¡¡Hnmhahbnmmhhh!! ¡Himhuh!-
En el poco tiempo que había tratado con el otro y por la previsibilidad de este, aquello debería ser algo como ‘Prefiero quemarme en el infierno antes de compartir la comida con ustedes malditas ratas’
-Vamos, Yuu, seamos decentes, no queremos que te…- La oración del pelirrojo se quedo a medias y el, bajo aquella interrupción solo le miro desde su posición aun lanzando dagas y cualquier objeto corto punzante imaginario hacia el idiota, esperando que talvez si el karma era lo suficientemente bueno con el, se materializaran.
-¡¡Lavi!!- la cara de terror del pelirrojo debía significar buenas noticias, como el hecho de que su familia le había encontrado y ahora mas de la mitad del ejercito del país estaba a la puerta del apartamento de los idiotas, listos para sacarle de aquel odioso lugar. -¡Lavi!- grito nuevamente la voz de Allen, y algo que noto con creces, fue el hecho que el tipo debía estar al borde de un colapso nervioso por el terror que sus palabras parecían soltar en el nombre del pelirrojo.
-¡Lavi!- grito con más desesperación la voz. El aludido no se hizo esperar mas y olvidando al peliazul le dejo en la habitación, justo cuando Kanda esperaba tener su oportunidad para escapar, el pelirrojo reapareció en la puerta.
-Si te gusta vivir no salgas ni hagas ruido, el te matara si lo haces- soltó en un tropezón de palabras antes de ir nuevamente al lado del peliblanco.
Bien, a lo mejor después de aquella declaración por parte del pelirrojo no era el ejército, la policía o algún escuadrón destinado a su rescate. “Hm”. Haciendo caso omiso a la advertencia del pelirrojo trato de forzar las esposas, pero apenas y daba resultado, el que las cuatro patas de la cama hubiesen sido –Dios, sabrá como- pegadas al piso le hacia mas difícil aquello y también le hacia pensar que aquellos dos no eran tan ineptos como aparentaban.
Los ruidos provenientes de la sala le daban la certeza que si su despliegue de ira contra el pelirrojo no habían despertado a los vecinos, con seguridad este tumulto si.
-¡Lavi ayúdame aquí!-
-¡¿Y que crees que hago?!- Los sonidos de la puerta siendo golpeada bruscamente y los gritos de sus secuestradores eran mas que suficientes para que alguien llamara a la policía suponiendo un robo o algo, con suerte ese caos atraería gente y finalmente le encontrarían.
-Nos va a matar, nos va a matar, nos va a matar- recitaba el peliblanco en una especie de horrible mal profético.
-Calma Allen, pensaremos en algo y…- Kanda parpadeo ante el repentino cese de los golpes.
-¿Crees que se haya marchado?- pregunto Lavi con tono esperanzado. Kanda casi podía figurarse a aquellos dos sosteniendo la puerta con miradas aterradas. Su curiosidad era grande y no era precisamente por que fuese un entrometido, pero si algo alertaba de sobremanera a sus dichosos secuestradores con mas razón seria un total incordio para el, además, eso de que el tipo podía llegar a matarle no le cabía en gracia. Su vida era aburrida y monótona pero muchas gracias le gustaba vivir y hacer un infierno la vida de las demás personas, por favor.
-Estas loco- surgió nuevamente la voz de Allen –El. Nunca. Se. Marcha.- soltó con un tono de respeto por temor, aquello parecía una mala película de terror. Suspiro frustrado y por primera vez desde que el pelirrojo se fue de la habitación dispuso a quitarse la tela que cubría su boca con su mano libre.
¡Crash!
Para su sorpresa, y posiblemente la de los otros dos, la ventana de su habitación fue quebrada por un proyectil con forma de humano y cayo directamente frente a el.
Kanda Yuu no se sorprende y no lo hace aun cuando después de unos segundos la relativa y muy rebuscada calma en aquella situación se veía interrumpida por un idiota de cabello rojo –otro más- con una revolver en su mano y una estúpida mascara que cubría la mitad de su rostro. Kanda Yuu solo reflexiona, analiza y si algo no sale dentro de sus cálculos, solo vuelve a reflexionar. – ¿Huh?-
¡Joder estaba en un quinto piso!
-¡Yo! ¡Baka Deshi!- a lo lejos podía escuchar a Allen y a Lavi soltando gritos a medio disimular. Este tipo, debía ser alguna especie de John Mclein de la mafia o algo, por que a diferencia de la apariencia de los otros dos y el numerito que se acababa de montar rompiendo la ventana era obvio que debía de tenérsele…respeto. Temor, nunca, respeto en su bien medida dosis, si.
-¡Shi-shi-shishou!- llego finalmente lo que el supuso que seria ‘Baka Deshi’ que el tipo semi enmascarado buscaba.
Kanda vio al moyashi parado en una visible postura nerviosa-asustada con sus pupilas dilatadas y con sudor en su sien. Una vista bastante regocijante si daba por hecho que el tipo pelirrojo lo mataría justo allí mismo.
–Que rayos sucede aquí- aquello no era un cuestionamiento.
-Ah, yo, eh.- y al parecer si el pequeño idiota no respondía rápido el tipo terminaría por…
Bang.
Bang.
Bang.
-¡Shishou!- Allen se encontraba petrificado sentado en el suelo con tres agujeros en el piso a su alrededor.
-Rayos, he fallado- Kanda veía entretenido aquel desenlace y no pudo evitar una sonrisa ladeada con ojos hambrientos por ver sufrir al moyashi. –Veo que al menos mi entrenamiento ha servido de ha algo- comento acariciando su revolver.
-Eh…Cross-san podría no dispararle a mí…-
-¿Que dijiste?- Lavi apenas se había asomado al marco de la puerta igual de nervioso que Allen cuando el pelirrojo mas alto le apunto con su pistola decidido silenciarle.
-¡Me callo, me callo!-
-Allen…- le llamo lentamente el tipo.-Puedes explicarme, ¿Qué hace esta cosa aquí?- con su pistola le apuntaba a Kanda haciendo alusión a el con su pregunta.
-¿Cosa?- gruño Kanda fulminando al nuevo visitante. Pese a la primera impresión y los primeros dos minutos de agrado por el tipo –por muy bizarro que fuera- con aquel comentario acababa de desagradarle.
-Yuu calla – Lavi llego a su lado aun nervioso y con ojos temerosos por el tipo.
-El, pues veras…- Allen crecía nervioso a cada minuto y Lavi parecía decidido a no ayudarle ya que estaba más ocupado –pero aun nervioso – viendo hacia la –ahora – rota ventana. Por muy bonito que fuera ver a los otros dos deshacerse del miedo, ya se había aburrido.
-El imbécil de acá me secuestro – respondió finalmente Kanda moviendo la cabeza en dirección a Lavi haciendo que un chillido poco masculino saliera de el – y el inepto de allí es su cómplice – nuevamente movió su cabeza en dirección de Allen. Los otros tres de la habitación se quedaron en silencio, dos a punto de un infarto y el otro sin expresión alguna.
-¿Secuestrado?-
-Aa.- afirmo desinteresadamente. Lavi a su lado tenía el cinismo de mostrarse traicionado y Allen le fulminaba. “Te sirve bien idiota moyashi”.
-Allen, yo no te críe para ganar dinero de esta manera – el tono acusador y serio del tal Cross perturbo a Kanda, el tipo no parecía en absoluto sorprendido, si mas lo único que mostraba era descontento. Allen solo desvío su mirada con una expresión indignada en su rostro.
-Ah, creo que Allen quiere decir ‘Tú nunca me criaste en primer lugar’-
Bang.
-¡Me callo!, ¡me callo!-
-¡Fue idea de Lavi!- grito Allen buscando refugiarse de la pistola que ahora le apuntaba.
-¡Que!-
-¡¿Ahora vas a negarlo?!-
-Claro que no, pero lo haces sonar como si fuera algo malo-
-Llevarte a una persona en contra de su voluntad lo es-
-Pero que mas podía hacer, lo hice por ti-
-Explícale eso a Shishou a ver si el te comprende-
-Ugh-
-Lo ves, incluso Shishou debe saber que secuestrar a alguien como Kanda Yuu no es…-
-¿Kanda Yuu?- pregunto Cross señalando a Kanda nuevamente con su revolver. “Deja de hacer eso maldita sea”
-Ah si- respondió Allen con cuidado.
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-Buhahahaha- la estrenduosa risa de Cross comenzaba a fastidiarle de sobre manera. Si no fuera por que ese maldito revolver le apuntaba a cada mala mirada o palabra obscena no estaría en aquella humillante situación. No pelearía contra el tipo, por que en primer lugar era el doble que el y tenia un revolver, eso ultimo era suficiente para detenerle, nunca le gustaron las pistolas –Debieron decírmelo antes, Kanda Yuu, en verdad que tienen a una mina de oro aquí- volvió a señalarle con su revolver.
-Shishou apreciaría mucho que dejara de señalarnos con su…-
-¿Que?- la mirada de Cross fue suficiente para que la pequeña defensa del moyashi muriera en sus labios.
-Nada, nada-
-Fuiste tu el que lo secuestro, ¿no, Lavi?- el descarado conejo no pudo sino sonreír orgullosamente ante la pregunta.
-Así es, tuve que burlar unos cuantos agentes de seguridad en la mansión de Yuu- Kanda hubiera respondido a ello sino fuera por que el revolver seguía apuntándole aun cuando Cross lo hacia parecer un acto casual –Luego fue fácil tomar el lugar del conductor, meterse en la habitación y apagar el despertador fue demasiado sencillo, el resto es historia- comento alegre el pelirrojo tomando un trago de su jugo de naranja.
-Buhahaha- no de nuevo, esa maldita risa.- ¿Quién hubiera dicho que secuestrar a un magnate era tan fácil?, si lo hubiera sabido lo hubiera hecho hace años. Buhahaha.-
-No puedo creerlo- murmuro Allen a su lado cubriendo su cara con su mano izquierda. Kanda le miro de reojo y no pudo evitar verle de lleno al observar su mano completamente negra. Allen haciendo caso omiso de la platica de los dos pelirrojos y sintiendo una mirada sobre el volteo su cara hacia Kanda, este solo aparto su mirada y chasqueo su lengua. Allen sabía bien lo que había estado observando momentos antes y solo tomo con su mano derecha la otra mano por debajo de la mesa. Por uno segundos su expresión se volvió triste antes de tomar aire y sonreír nuevamente en dirección del peliazul.
-Kanda, ¿Quieres mas comida?- pregunto amablemente.
-No- escueto y muy directo, como era de esperarse del bastardo.
-Oi- allí estaba nuevamente el maldito revolver apuntándole –Debes comer, no dejare que esta mina de oro muera y mucho menos lo haga de hambre, ¡Allen sírvele mas!-
-Pero Shishou el dijo que no quería, y no pienso desperdiciar valiosa comida en un malagradecido como el- gruño Allen mirándole de soslayo. Kanda no pudo importarle menos.
-Solo haz lo que te digo, ¿Qué clase de secuestrador eres si dejas morir a tu rehén sin una compensación monetaria?- Allen solo gruño y obedeció colocando mas arroz en el plato de Kanda, este no le dio ni una mirada.
-Ah, es cierto, aun no he llamado a la familia de Yuu pidiendo el dinero- Allen casi dejo caer parte de su comida de su boca, Kanda gruño ante la ineptitud del conejo.
-Pues que bueno que aun estamos a tiempo- todos miraron a Cross mientras terminaba su vaso de juego de naranja. -¿Cuánto pediremos?- Allen no pudo evitar que una de sus cejas tuviera un tic. “Pediremos me suena a plural”. Por la expresión parecía que Lavi también pensaba lo mismo.
-Eh…-
-Después de todo, estoy siendo cómplice al no ir y decirle a la policía. Debo tener una especie de recompensa por mi silencio- Lavi sabia que le iría mal al oponerse al maestro de su moyashi así que no pudo sino mas que suspirar y sonreír.
-No lo se, estaba pensando unas ocho cifras para…- Kanda no perdió de vista la mirada angustiada de Lavi al ver a Allen, rápidamente como vino se había ido y ahora miraba con normalidad al pelirrojo a su lado. –Ocho cifras estarán bien- aseguro el conejo. Kanda miro de reojo a su lado, el moyashi parecía decidido a no mirar a ninguno en la mesa.
-Ocho cifras ¿eh?- cavilo Cross rascando su sien con su revolver. -Supongo que esta bien.-
-Tsk-
-¿Qué sucede señor empresario? Ocho cifras no deben ser mucho para alguien tan adinerado como tu- Kanda prefirió no responder a ello y no fue precisamente por temor al revolver. -Bien yo ya tengo pensado mis cifras- sonrío Cross, Lavi le miro con una mueca derrotada. –Creo que ya es hora de llamar a la familia, vamos Lavi, deja que Allen se encargue de los platos, y tu- Kanda no creería que se fuera a costumbrar a ser constantemente señalado con el revolver pero después de dos horas con el hombre, parecía que ya lo estaba haciendo – No te matare pero no te garantizo tu integridad física si quieres escapar. Allen estaremos en la sala- el aludido solo levanto su cara asintió con una sonrisa, Kanda frunció el ceño, por que tanto el como Lavi se dieron cuenta de lo forzada que era.
Allen se levanto de la mesa y comenzó a recoger los platos incluso el de Kanda con la última porción de arroz que le había servido, el peliazul no se quejo. Por unos momentos quedaron en silencio, únicamente escuchando a lo lejos las voces de los dos pelirrojos discutiendo quietamente. Kanda no se movió, dispuesto a esperar una mejor oportunidad para escapar cuando el loco del revolver se fuera, después de todo el viejo no podía quedarse allí para siempre.
-Ten- Kanda miro de reojo el vaso con agua y la pequeña pastilla en la mano del moyashi. Sin decir algo más miro hacia otro lado disgustado. Allen solo suspiro –Se que debes tener un dolor de cabeza descomunal, toda la mañana desde que Shishou apareció has masajeado tus sienes –
-Tsk.- Allen solo cerró sus ojos y aparento indiferencia.
-Puedes seguir todo el día con tu dolor de cabeza, al único que le afecta es a ti- Kanda miro de reojo nuevamente la dichosa pastilla en la mano del otro.-No es veneno, lo juro-
-Claro, no es bueno matar al rehén sin tener una compensación monetaria – dejo salir con sorna. Allen solo parpadeo ante su respuesta, sus expresión dejo la falsa indiferencia y se mostró triste. Sin decir algo mas dejo la pastilla y el vaso sobre la mesa.
Por unos momentos Kanda se quedo escuchando la plática de los pelirrojos y el ruido del Moyashi al lavar los platos. Que más daba. Sabía que la pastilla no era veneno por lo que Cross había dicho antes y si no tomaba una de seguro para mitad del día estuviera cerca de un derrame tras tanta idiotez en aquel apartamento. Gruño y se trago la pastilla rápidamente engullendo toda el agua. Una vez terminada se paro de la mesa y tras el, el Moyashi seguía lavando los platos, con dos pasos se acerco al lavado y dejo el vaso sin decir algo.
Dio unos cuantos pasos hacia la sala, dispuesto a pasar de largo a los pelirrojos e ir a la habitación asignada, antes de escuchar como la voz de Cross sonaba amenazante y autoritaria pidiendo el dinero. Entrecerró los ojos frustrado y miro de reojo al otro, lo que vio le dejo atónito.
El chico había dejado de lavar y se encontraba cabizbajo con sus manos al borde del lavado, nada de eso le llamo la atención, tanto como lo fueron los ojos casi sin vida que tenia Allen en esos momentos. Había conocido a una sola persona que había tenido los mismos ojos que Allen en ese momento y esa persona había sido el.
Gracias por seguir leyendo, y gracias tambien a quienes me dejan review: Aicerg H KyNe, Apple_Rin, Detective Hikaru, Jullieto, Shiji, flor chisss. Agradezco tambien que me hayan agregado a la lista de autor favorito e historia favorita todo eso me inspira :D
Por cierto, el KanLeena sera solo una pareja secundaria, muy, muy secundaria, ya que el fic es al final un Yullen. Lo siento, aunque por supuesto que Lenalee tendra cierto protagonismo, y si es la novia de Kanda actualmente, los detalles se dirán mas adelante.