|
Author of 5 Stories |
···AAAAAH NO HE MUERTOOOO SOLO ANDABA DE PARRANDAAAA! (broma) Hehehe, no abandonaría el fic nunca. Estuve en la escuela y blah blah creo que mejor no les doy escusas y les dejo la cuarta parte del fic Azul Dorado. ^^
Cápitulo dedicado a mi amiga Meli. Te adoro
A la mañana siguiente luz entraba por todas las ventanas de la pensión Asakura iluminando por doquier a la espera de un nuevo día tranquilo y….
-¡AAAH!-
Yoh se amarró rápidamente la yukata para dirigirse corriendo hacia la habitación de Horo, Pilika y Ren. Entró precipitadamente para ver que Horo se había despertado gritando y jadeando descontroladamente.
-Uuuff, fue solo un sueño malo…jejeje- dijo Horo mientras se reía nerviosamente y miraba a su hermana que tenía los ojos como platos por culpa del susto. –perdón- la abrazo mientras que ella solo le daba palmaditas.
-Qué bueno que no pasó nada malo- sonrió Yoh mientras que su mirada la dirigía hacia donde estaba Tao y este lo miro entrecortadamente - ¿Cómo dormiste, Ren? – preguntó el shaman de audífonos bastante animado. Ren chasqueó la lengua.
-No me quejo…- dijo para levantarse y se dirigió a la salida para poder irse a los baños. Una mirada azulina quedó mirando por donde el ojidorado se fue. La sonora risa de Yoh interrumpió el ambiente.
-Bueno, Horo, Pilika, no se queden allí, vamos a desayunar- alegremente salió esperando que los hermanos ainu lo siguieran cosa que paso a los pocos segundos después, ya que la palabra comida para Horo era sagrada. Bajaron hasta el primer piso. (N/A: xD) La chica de pelo azul miró a su hermano con una cierta rabia, ya que por culpa de él siempre el refrigerador quedaba vacío. Suspiró, era su hermano después de todo y lo quería mucho.
-Adelántense- dijo la chica, ambos shamanes la miraron- yo voy enseguida- sonrió y les dedico una leve reverencia. Horo por su hambre y apuro no pensó en preguntarle porque no iba con ellos y bajó inmediatamente dejando a un Yoh soltando varias gotitas y risitas en el camino.
Después de que ambos shamanes se fueran Pilika se acercó a los baños termales, tenía la curiosidad de cómo eran, ya que siempre había visto como su hermano y sus amigos se iban para allá después de la cena dejando a las chicas solas. Tenía ganas de mirar, además, que artículos tenían. Horo nunca le había permitido entrar ya que según él era para él y sus amigos HOMBRES. Bufó, "sí, claro"… decía ella en su mente. Entró al ver que la puerta estaba abierta y se adentro a un lugar lleno de vapor, cosa que le costaba un poco adecuarse pero lo logró. Caminó unos cuantos metros y sintió algo mojado en su pie descalzo derecho, había agua ligeramente caliente debajo de donde ella caminaba. Las piedras en los bordes resaltaban maravillosamente cosa que a ella le encantó. A un lado estaban las toallas, sonrió y se comenzó a desvestir para colocarse una de ellas.
-Que delicia…- suspiró mientras se sumergía en la exquisitez del agua caliente. Nunca antes se había sentido así y decidió que lo repetiría en cuanto pudiera de nuevo. Suspiró y cerró los ojos para concentrarse mejor en aquel lugar tan silencioso y puro.
Durante ese instante decidió olvidarse de todo y concentrarse en el agua que envolvía su fina figura sacándose la toalla que impedía el total acceso a ello. Disfrutó mientras dejó la toalla en una esquina y se divertía tomando el nado para disfrutar un poco más el "fondo" de aquella instancia.
Suspiro mientras se puso de espaldas y emprendió el nado boca arriba con los ojos cerrados.
-Esto es el cielo…-murmuró antes de chocar contra algo. - ¡Ah!…- se quejó y se trató de ver con que había chocado hasta que aquel "objeto" lanzó un quejido por el choque también. Pilika se sonrojó al más no poder. –R-Ren…-se hundió en el agua para tapar su cuerpo mientras buscaba con la mirada su toalla. Los ojos de Ren se sorprendieron al verla allí y trató de disimular una fina sonrisa en su blanquecino rostro.
-Perdón, pensé que estaba solo- dijo tratando de tranquilizarse ya que ver a una figura femenina tan tentadora hacían que sus hormonas se dispararan a 1000. Cerró los ojos ruborizado.
-N-no, yo.. yo lo siento, debí…debí haber…-la joven de pelos azules no sabia que hacer, no hallaba la toalla por ningún lado y cuando por fin la encontró estaba lo suficientemente lejos como para que ella pudiera ir en ese momento a buscarla.
Ren se levantó un poco apoyándose en una roca que sobresalía hasta poder sacar su marcado torso, Pilika se sorprendió al más no poder y ella se agacho más.
-Eeh… yo…- Pilika le dio la espalda intentando caminar por las rocas del fondo cosa que no podía lograr y más encima el vapor ya comenzaba a molestarle. –Aa..-
Ren sintió una punzada en su hombría. Aaah mierda… aquí no…
Instintivamente Ren se afirmó el miembro rogando que Pilika se fuera pronto para no causar ningún "problema" (N/A: síii...problema, haha ¬w¬).
La chica del pelo azul siguió tratando de llegar hasta la toalla logrando alcanzarla y cubriéndose con ella. -Lo...siento, Ren...- susurró levantándose de su lugar dejando ver su hermosa figura cubierta por la toalla mojada y saliendo del agua. Ren suspiró y sonrió.
-No importa-
Pilika lo quedó viendo y ambos se sonrojaron.
-¡¿Qué tanto hacen?-
El peliviolácio se puso rojo como tomate y Pilika volteó para ver a una rubia seria, parada enfrente de ellos. Se quedaron los dos sin habla. -Me muero de hambre- dijo Anna entrando al lugar y pasándole una toalla seca a Pilika. -Anda a vestirte rápido- Pilika salió corriendo del lugar tratando de evitar que el aura roja de Anna la atrapara (xDDD).
-Oye, tú también- se dirigió al chino mientras le daba la espalda y salia del lugar.
Ren volvió a respirar con tranquilidad y salió del agua.
-Annita- saludó Yoh mientras ella se sentaba a su lado con los ojos cerrados.
-Buenos días doña Anna- dijo felizmente Ryu sirviéndole su plato.
Horo comía sin control y Manta se reía de su forma de comer (disimuladamente... claro).
Pilika apareció en la sala ya vestida y muy sonrojada, dando como escusa que se había demorado en la ducha. Miró a Anna y ella no volteó a mirarla. Tal vez la rubia mantendría en secreto lo que vió. Tal vez. Horo la saludo con la boca llena sacándole una risita a su hermanita. Anna sin esperar a nadie más comenzó a comer tranquilamente.
Manta se dió cuenta de qué Pilika miraba mucho a Anna y se dirigió a Pilika. -Anna llegó anoche, había ido a comprar unas cuantas cosas a Izumo, ¿Qué te parece?- dijo el pequeñín con algunas gotitas sabiendo que la sacerdotisa lo escuchaba dentro y fuera de su cabeza.
-Eeeh pues, bien...-a Pilika le salieron gotas también.- debió extrañar a su prometido pues...-
En ese momento todos pararon de comer. Horo por poco se atraganta y Ryu dejo de reirse. Manta sintió escalofríos al igual que Yoh y Pilika no entendía. Ah, esperen. Acababa de entender, nadie decía "algo así" de Anna. Tragó saliva, un graaan trago y luego vió a Anna. La rubia habia abierto los ojos y silenciosamente los cerró, se había sonrojado disimuladamente.
-Así es- dijo mientras volvia a comer.
Todos se cayeron para atrás. Incluyendo a Pilika.
En eso llegó el Tao muy serio y con los ojos cerrados, se sentó al lado de Ryu. Pilika miraba a al ojidorado mientras comía, todavía no podía quitarse de la mente la imagen del chico hace algunos minutos atrás. Se veía tan bien...
-Pero qué estoy pensando- se dijo a sí misma tan bajo que solo ella se escucho. Ren sonrió disimuladamente.
-Chicos, debo hacer algo con mis amigos... volveré dentro de poco- dijo Ryu levantandose de la mesa y despidiendose de Anna con una reverencia algo exagerada. Anna le respondió simple y luego miró a Yoh.
-Quiero que me vayas a correr 40 km-
-Pero Annaa...-
Una mirada bastó para que el shaman sonriera nervioso y saliera corriendo de la casa.
-Manta, quiero los platos impecables- dijo levantándose para irse a la sala a ver televisión. El enano se levantó para reclamarle pero Anna lo miró decidida. -Si no haces lo que te digo ...- Manta tragó duro y sonrió.
-Cl-claro que...haré todo lo que dices, Anna, jejejeje- risa nerviosa. Anna lo miró para luego pasar su vista hacia la ojiazul.
-Ven- Horo miró raro cuando Anna llamó a Pilika. Esta sin mucho esfuerzo se paró y se dirigió donde la mandona.
-Oye Anna, ¿Qué harás con...?- Se quedó sin palabras por otra mirada de la Itako. -Eeh nada- Ren suspiró murmurando un cálido "cobarde".
Las chicas se fueron dejando en la mesa al Tao y al Usui. Pilika miraba todo el tiempo hacia el suelo, le daba algo de pena que Anna la haya visto en una situación tan... vergonzosa... de solo imaginarse lo que estaría pensando la rubia. Aah, le daba escalofríos. Se abrazó a si misma y se sentó en el suelo con Anna.
-Bien, no quiero espantarte ni nada...-comenzó la Itako mientras prendía la tv en un conocido programa de tv juvenil. -Pero solo quiero decirte que no pienso decirle esto a nadie ¿Ok?- Pilika estaba sorprendida, iba a decir algo pero Anna la calló. -Solo si me haces un favor...- Una gota se resbaló por la sien de la peliazul. Típido de Anna. -Me...tienes que ayudar... a escoger un vestido- la Usui se percató del sonrojo de la Itako.- Estos negros ya me quedan ... algo cortos y pues no tengo muchas amigas que digamos...además Tamao está de viaje y no confío en la pervertida de Jun para elegir mi ropa- confesó la sacerdotisa sacándole una sonrisa a la chica de ojos azules. -Me ayudas ¿no?-
-Claro Anna- sonrió mientras ambas ponian atención en la televisión.
-¿Qué estarán hablando ellas dos?- preguntó Horo mientras terminaba de comer su desayuno y se sentaba en el sofá de la casa. Ren lo acompañaba en silencio mientras sus pensamientos estaban puestos en lo ocurrido hace poco.
Hubiera...
"Si tan sólo... hubiera ido hasta ella y... "
Los pensamientos del Tao siguieron y siguieron. Llegaban hasta el punto de que él pensaba que así ocurrió. Y se relamía los labios por que así fuera aquello.
Sus manos...viajando...por el cuerpo de Pilika.
"Pero qué!"
-¿Ah?- el chino se paró del sofá dejando a Horo con un signo de interrogación en la cabeza.- ¿Y tú? ¿A donde vas?-
-Eso no te importa- dijo para largarse de allí, no tenía ganas de empezar una pelea con él y mucho menos en las condiciones en que sus pensamientos pervertidos lo habían dejado...totalmente empalmado.
Horo lo quedó mirando hasta que desapareció de la habitación. -Y a este... ¿Qué lo picó?- dijo para después dormirse en el sofá. (N/A: jajaja xD)
Continuará...
¡Y! Digánme, me demore mucho en hacerlo cierto? lo siento, esto fue por muchas razones... u.u bueno pero ahora me preocuparé del cápitulo 5 n.n ya se viene!
|
Review this Chapter |