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Author of 36 Stories |
Escenas que quedaron en el tintero y nunca vieron la luz. Muchos puntos de vista, muchos personajes, una sola saga. Porque todos esos hechos implícitos merecen ser tenidos en cuenta :serie de escenas perdidas:
Muchas gracias a Marghi por el beteo.
Esta viñeta responde al reto Crónicas de una noche en vela del foro El lobo, la oveja y el león.
ADVERTENCIA: SPOILERS BRAKING DAWN.
Perspectiva
—¿Es normal que tarde tanto en despertar? —Jacob observó la puerta cerrada de la habitación frente a él; Edward no había salido en todo el día y, al darse cuenta de que no lo haría, decidió que hacerle esa pequeña pregunta a Rosalie no dañaría a nadie. En algún momento su tono había dejado sonar irritado y se había convertido en genuina preocupación. A su lado, la rubia rodó los ojos.
—Claro que es normal —exclamó mientras hacía sombras en la pared para Nessie. Jacob frunció el seño.
—Discúlpame por no ser experto en transformaciones de chupsangres —protestó entre dientes, dándole un tarascón al sándwich que Esme le había preparado. Desde el nacimiento de Nessie —dos días atrás— Jacob había comenzado a ver todo desde otra perspectiva, hasta el hedor a vampiro había comenzado a resultar soportable. Lo mismo sucedía con la gastronomía.
—Cuestión de lógica, diría yo.
—Claro, porque todo esto es muy lógico —Ahora fue él quien puso los ojos en blanco y señaló, elocuentemente, la mamadera llena de sangre. Rosalie bufó, aparentemente harta de la conversación.
—¿Y tú por qué no te duermes ya? Deben ser como las cuatro de la madrugada.
—Tranquila, vampiresa. Que haya aprendido a soportarte aunque sea un poco no quiere decir que confíe en ti. No dejaría a Nessie a solas contigo por nada del mundo.
—Pues supongo que será una velada de lo más entretenida —El sarcasmo en su voz demostraba que se había sentido especialmente ofendida por la insinuación.
—Encantadora, diría yo. —Jacob estuvo a punto de agregar algo más, pero una puerta a unos cuantos metros de allí, se abrió estrepitosamente.
—¡Ustedes! Abajo, ahora —ordenó Alice, con la voz ligeramente temblorosa por la emoción—. Llévense a Nessie. Lo vi, sucederá de un momento a otro.
Jacob permaneció estático: había llegado la hora. No fue hasta que se percató de que Rosalie y la niña habían desaparecido, que se precipitó escaleras abajo. Ahora había un nuevo peligro del cual protegerla, y Rosalie era prácticamente una aliada en vez de una enemiga. Gruñó, no le gustaba para nada el giro que habían tomado las circunstancias.