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vrydeus
Author of 113 Stories

Rated: T - Spanish - General/Romance - Jacob & Leah - Reviews: 8 - Published: 08-21-08 - Complete - id:4489689

Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer; no pretendo, y dudo que pudiera, ganar dinero con ésto.


Título: Con sabor a desolación

Claim: Jacob/Leah

Duración: Oneshoot

Género: General/Romance

Advertencias: Lemmon leve.

Nota: Porque ellos rockean la saga. No es necesario haber leído Breaking Dawn, pero creo que sí para entender el final.


Con sabor a desolación

Le observa con arrogancia, la barbilla alzada a la defensiva y los labios fruncidos.

- Eres un imbécil, Black.

Levanta la mirada y se encoge de hombros con indiferencia, como si ella ni siquiera valiera la pena. Esboza una sonrisa burlona y continúa su camino. No llega demasiado lejos hasta que Leah le alcanza y le agarra la muñeca, utilizando todas sus fuerzas para obligarle a voltearse y mirarle a la cara. Sus rasgos, aquellos que ya han dejado de ser bellos hace tanto tiempo, corrompidos por la desolación, están distorsionados por la cólera.

- Mírame cuando te hablo, cobarde.

Los ojos oscuros de Jacob le observan impenetrables.

- No tenemos nada de qué hablar. Ya sabes lo que pienso de ti.

- Lo sé. Lo he escuchado – repone ella con la voz demasiado suave. La calma previa a la tempestad -. Y esto no va a quedar así.

Jake sonríe con malicia y, en sólo un par de segundos y con un movimiento fluido, ahora son sus manos las que se encierran como grilletes alrededor de las muñecas de Leah. Ambas pieles son demasiado cálidas, febriles. Demasiado idénticas para siquiera sentirlas; tan poco sentimiento en aquel contacto que hasta puede se puede percibir gelidez bajo sus llamas.

- ¿Ah no? ¿Y qué me vas a hacer? ¿Gritarme? ¿O golpearme, quizás? ¿Sólo porque te tengo lástima? – murmura, y deshace su agarre.

Se marcha con zancadas grandes y los pies descalzos, con una mujer demasiado destrozada para estar viva a sus espaldas y la lluvia amenazando con caer.

Leah vuelve a correr, alcanzándole sólo porque él se lo permite.

- No. Eso sería demasiado amable. Puedo hacerte trizas de muchas otras maneras.

Jacob ni siquiera tiene tiempo de alzar una ceja antes de que su boca impacte con la de ella. Leah no se molesta en pedir permiso; le separa los labios con los suyos violentamente y su lengua, veneno y rencor, devastan la suya como lo hace el mar que choca contra las rocas.

Igual de salado, con lágrimas que, si bien no derrama, puede palparlas sin necesidad de ello; furioso, recorriendo sin sutilezas; indomable, dominando a su gusto, retirándose cuando ella lo considera correcto.

Le separa con manos firmes y le mira con ferocidad.

- No vuelvas a hacer eso, Leah – sisea amenazante.

Ella sonríe con crueldad.

- Pronto estarás rogándome que lo haga.

oOo

Le clava las uñas en su nuca con poca delicadeza; con la otra mano hace lo mismo en su omóplato, disfrutando de ese placer perverso. Jake gruñe con un bramido que brota de su pecho y resuena en la oscuridad del bosque húmedo.

- Me parece que alguien está excitado.

- Enojado, Leah. Enojado.

Guía sus dedos hasta su pecho desnudo y desliza las uñas sobre su piel casi con furia. Él comete el error de dejar escapar un jadeo.

- Eres el peor mentiroso que he conocido.

Jacob alza una de sus manos enormes y con ella sujeta la mandíbula de Leah, con fuerza, impidiéndole escapar de su mirada. La obliga a enfocar los ojos en su rostro y una de las comisuras de sus labios se eleva casi imperceptiblemente.

- Mira quién habla.

La cercanía entre ellos huele a hambre y deseo.

oOo

- Imbécil – y le muerde en la curva de su hombro con osadía.

- Masoquista – sus manos se aferran a sus caderas, paseando el pulgar por el hueso sobresaliente en ellas.

Leah gira sobre sí misma, situándose arriba de él, moviéndose contra su cuerpo con impaciencia frenética; muslo que arde aún bajo la tela. Son embestidas con la ropa puesta y gemidos ahogados bajo los labios fuertemente apretados. Es morderle el cuello como si quisiera grabar su nombre en él.

Jake vuelve a girar para quedar otra vez arriba. Toma las muñecas de Leah una vez más y las ubica sobre su cabeza, inmovilizándola. Le muerde la barbilla y desliza la lengua sobre las comisuras de sus labios, como si de un lobo se tratase.

A veces Jacob es tan posesivo como uno. Sin palabras puede decirle que aquello sólo es pasión y consuelo.

Ella sabe que le está diciendo que la necesita.

oOo

El garaje es oscuro, y adentro del Volkswagen aún más.

El vaivén aumenta de velocidad mientras sus caderas se mueven en sincronización. Allí, cuando chocan con un sonido seco, pactan una nueva tregua. Pasea la yema de sus dedos por su espalda, sintiendo cada músculo tensarse y relajarse mientras le embiste rítmicamente. Leah hunde los dientes en su hombro y Jake aprieta la mandíbula, mientras ambos permanecen paralizados en el asiento trasero del coche durante los pocos segundos en que sus pasados parecen no existir.

La tregua se rompe.

- No te quiero, y lo sabes.

- Yo tampoco te estoy jurando amor eterno.

En absoluto.

El vaivén vuelve a empezar.

oOo

Los pensamientos de los licántropos imprimados son densos, vívidos. Gritan una y otra vez que, con una sola mirada, ya nada más importa. Que aquello que no tiene que ver con su amor no es digno de recordar.

(¿Tampoco los besos con sabor a desolación?)

A veces se pregunta si Jacob la habrá olvidado a ella.



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