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Author of 5 Stories |
Naruto Ultimate Ninja
Círculo de Sangre
Disclaimer: Naruto no me pertenece, es una obra de Kishimoto.
Nota: este Fanfic fue creado para y por los fans de Naruto sin ningún ánimo de lucro.
Nota II: Este Fanfic se ha visto sujeto a modificaciones de título y estructura para su mejor lectura, ruego disculpen las molestias que se pudieran ocasionar.
Nota III: este fanfic es del tipo UA, es decir, Universo Alterno y son un tipo de fanfics que utilizan a los personajes de una serie, pero colocados en una historia o contexto diferente. Suelen mantener el carácter y la descripción original de los personajes, pero la historia cambia total o parcialmente. En este caso la historia cambia parcialmente, existe un punto de divergencia después de que Naruto y el equipo Kakashi se encuentre con Sasuke. Introduce asimismo OC (Original Characters).
Nota IV: Este fanfic contiene elementos propios del anime Full metal Alchemist sin llegar a conformar un crossower ya que no se introducen personajes sino elementos tales como la alquimia o las marcas de los homúnculos.
Nota V: Esta saga se sitúa un mes después del encuentro con Sasuke y la vuelta del equipo Kakashi a Konoha.
Capitulo I
Despierta
La lluvia apenas le dejaba ver nada. La oscuridad engullía todo. La bruma se arremolinaba en torno a su cuerpo y la humedad no le dejaba respirar. Pero el silencio era muy intenso a pesar de los gruesos goterones que aplastaban la tierra. A sus oídos no llegaba ningún sonido excepto uno.
Ssssss… Ssssss
El tembloroso siseo de una serpiente. Eso es lo único que conseguía abrirse paso a través del silencio del diluvio.
-Sé que estás ahí.
El murmullo del joven ondeó por entre la lluvia y el eco de un nuevo siseo retumbó en sus oídos.
Dio dos pasos vacilantes hacia delante.
Ssssss… Ssssss
Se dio la vuelta pero no vio nada. Penumbra.
-¿Dónde estás? ¿Dónde? Las preguntas se perdieron de nuevo en la oscuridad recia del aluvión.
Delante de sus ojos ondeó una figura macilenta y al tratar de alcanzarla con la mano se desvaneció entre jirones de humo negro.
El chico apretó los dientes y respiró hondo, ahogando un grito de rabia.
-¿Dónde? ¿Donde te escondes?
De repente, la lluvia desapareció y delante de él apareció una inmensa serpiente negra, de escamas brillantes y ásperas.
El joven dio un salto hacia atrás con aire de sorpresa, sin embargo la serpiente se echó hacia él y le apretó entre sus anillos, acercando su cabeza escamosa al cuerpo del chico.
Fue en ese momento cuando vio sus ojos.
-Sasuke. El murmullo apenas fue audible pero la serpiente ladeó la cabeza y entrecerró un ojo, rojo brillante.
-Naruto… me has encontrado.
Los ojos del sharingan se entrecerraron y Naruto se vio sumido en las tinieblas.
&
Despertó bañado en sudor y con la sensación de que una serpiente lo había estrujado de verdad, pero se dio cuenta de que en realidad habían sido las sábanas las que se habían enredado en su cuerpo.
Por un momento dudó entre volverse a dormir o levantarse ya a pesar de que aun era temprano. Sin embargo, Naruto sintió el cosquilleo del hambre en su estómago y se preparó para una salida furtiva hacia la nevera de su casa.
Se bebió de un trago el resto de la leche sobrante y devoró sin ánimos cuatro bollos azucarados del armario de la cocina.
Pensaba sobre el sueño, el mismo que todas las noches lo atormentaban. No se explicaba cómo, pero jamás llegaba a saber que ocurría después de que la serpiente entrecerrase los ojos.
Quizá su anhelo por recuperar a Sasuke no fuera el suficiente.
Después de terminar su desayuno, se preparó también para salir a la calle y ver que podía hacer con su entrenamiento.
Últimamente los chunnins no tenían mucho que hacer. Los exámenes para ascender a ese grado ya habían pasado y el País del Fuego se encontraba rodeado de una calma absoluta y extrañamente anormal tal y como la misma Tsunade había dicho.
No era solo que fuese extraña es que no cabía en la cabeza que después de los encontronazos con Akatsuki y Orochimaru, todo estuviese tranquilo.
Algo ahí fuera debía de pasar para que nada malo ocurriese.
&
La luz que se filtraba por el enorme tragaluz de la cabaña incidió sobre el protector del ninja mientras este se retorcía de dolor. Una katana se clavó en su hombro derecho y lo inmovilizó al suelo pero los gritos no dejaron de oírse.
El hombre que sujetaba la katana escupió al suelo mientras hacia fuerza sobre el arma.
-Oye, ¿no crees que ya es hora? Ya está sufriendo bastante. Dijo una mujer detrás del hombre que había clavado la espada sobre el cuerpo del preso.
-Como tú quieras. Susurró el hombre desclavando la katana.
El ninja, había empezado a sangrar copiosamente por la herida, trató de levantarse pero la mujer se adelantó y lo volvió a tumbar de un manotazo.
-Date prisa o el cebo no estará a tiempo, sus compañeros están al caer. Indicó la mujer retirándose el cabello de los ojos.
Era joven, de unos veinticinco años, y al igual que su compañero, tenía el pelo dorado oscuro como miel anaranjada y brillante, poseían asimismo unos ojos azules y penetrantes, bravos y tormentosos como el océano.
Ambos vestían kimonos oscuros y los dos llevaban enormes gabardinas a pesar de ser verano. Sin embargo, no parecía que sufriesen de calor o similares, es más, se veían muy cómodos con sus extravagantes atuendos.
El hombre dejó inconsciente al ninja, le quitó la bandana y se la guardó en un bolsillo interior del abrigo. Luego se dirigió a la mujer y asintió.
-Muy bien, apártate.
La mujer se arrodilló junto al cuerpo inerte y aproximó las palmas de sus manos al pecho del ninja desmayado. A continuación cerró los ojos y desplazó su mano derecha hasta la frente despejada para posar la mano en ella.
-Transmutación. Susurró sin un solo ápice de temblor en su voz.
Rayos rojos y finos surcaron su brazo derecho y se enroscaron alrededor de él, bajando por él y llegando hasta la mano posada en la frente desnuda. La luz roja se extendió por todo el cuerpo del ninja pero se concentró en su cabeza. La mujer se mostró impasible pero al terminar abrió los ojos muy despacio.
Cuando los rayos rojos desaparecieron por completo, ella ya se había levantado y abrochado su gabardina, ocultando sus vestiduras negras y su pecho.
-Está hecho Kyo, ahora solo queda dejar su rastro a la vista.
El hombre llamado Kyo asintió y cargó con el cuerpo fuera de la cabaña abandonada, seguido por la mujer.
Detuvieron su marcha a solo pocos metros del refugio, volteando su mirada hacia la cabaña.
Con un movimiento rápido, la mujer extrajo una cápsula de su bolsillo izquierdo y la arrojó al suelo cercano a la casa de maderas.
Su mano izquierda levantó el dedo índice y corazón.
-Activación.
&
Una sonora explosión alertó al equipo de búsqueda y los hizo correr aun más rápido. Cuando llegaron al lugar de donde provenía el humo y los escombros vieron un cráter de mediano tamaño en donde los árboles del bosque se habían calcinado y las piedras convertido en polvo de ceniza.
Los cuatro ninjas examinaron el lugar a fondo y lo que encontraron dejó al grupo sin aliento.
-¡Genma! ¡Lo he encontrado!
El Jounnin se acercó rápidamente al punto en el cual Shizune estaba sosteniendo el objeto de su misión.
El cuerpo desvalido de Isane Kojiro, uno de los chunnins enviados a la Hierba en calidad de emisario.
Shizune ya estaba realizando los primeros auxilios después de haber comprobado que Kojiro no estaba muerto pero Genma no se explicaba que hacía tan lejos de la Hierba habiendo sido enviado hacía casi una semana.
Y tampoco se explicaba que hacía Kojiro sin su protector de la Hoja. Algo no andaba bien.
-Shizune y Raidou, quedaos aquí, Kotetsu ven conmigo.
-¡Sí!
Genma y Kotetsu atravesaron un par de sendas del bosque, buscando algún rastro de aquel que hubiese hecho eso pero no hallaron a nadie en las cercanías. Ni siquiera percibían el más mínimo residuo de chakra, quien quiera que hubiese atacado a Kojiro debía de haberlo derrotado a base del combate cuerpo a cuerpo.
-Genma.
El Jounnin se volvió hacia la llamada y se dirigió hacia donde su compañero señalaba.
-Pero que diablos…
Un árbol enorme, rasgado y medio seco, llevaba clavado el protector de Kojiro en el tronco. Sin embargo no era eso lo único que había.
-No puede ser.
-¿Qué hacemos? Kotetsu esperaba impaciente las órdenes de Genma.
-Vuelve con los demás y dile a Shizune que se prepare para transportar a Isane-san al hospital.
-Entendido.
-Y Kotetsu…
-¿Sí?
-Adelantaos, he de revisar el perímetro por si acaso.
Kotetsu miró fijamente a su compañero mientras este arrancaba la bandana del árbol y se la lanzaba.
-Muy bien.
Kotetsu desapareció entre los árboles y mientras este corría hacia el claro calcinado, Genma se volvió hacia el otro extremo del bosque.
“Sé que es demasiado arriesgado ir por mi cuenta… pero si de verdad esa marca estaba allí… he de comprobar algo antes”
Genma avanzó rápidamente hasta situarse ante la frontera con el País de la Hierba y lo que vio le sacó de dudas. Oculto entre el ramaje, oteó lo que la Hierba estaba haciendo
“He de informar a Hokage-sama”
&
Al mismo tiempo, dos figuras sombrías lo observaban a él a su vez.
-Míralo Kyo, ahí le tienes.
Kyo, que estaba acuclillado sobre una rama alta, escupió contra el tronco de un árbol.
-Vaya vaya, vuelve a suceder. Murmuró sin mirar a su compañera.
-Por supuesto, es esencial.
-¿Crees que el cebo funcionará?
-Claro que sí, implantar recuerdos falsos es una de mis especialidades, ese ninja tonto les contará lo que yo quiera que les cuente.
-Marynha.
-¿Qué?
-¿Quién es el que esta vez desea tanto poder?
La mujer suspiró entrecerrando los ojos y acariciándose el brazo derecho.
-Solo un demonio puede querer tal cosa pero es nuestro trabajo llevarla a cabo, ¿no es así?
-Siempre ha sido así.
-Sí, siempre.
&
-¡¡ ¿Cómo has dicho?!
-Eso es todo cuanto vi Hokage-sama.
Tsunade dio un puñetazo furioso contra su mesa esparciendo algunos papeles por el suelo.
-No puedo creer que esto esté sucediendo. Masculló la mujer rubia casi al borde de la furia extrema.- ¿estás seguro Genma?
El ninja asintió pesaroso.
-Por desgracia sí Hokage-sama, un gran número de ninjas se están desplegando en las fronteras del país de la Hierba, sin duda Isane Kojiro lo descubrió y fue perseguido por ellos hasta el desvanecimiento.
-Si fue así ¿por qué no lo mataron? Preguntó entonces Shizune.
Tsunade reprimió un gruñido.
-Quizá no quisieron empezar un conflicto demasiado pronto, pero esto agrava las cosas…
-Tsunade-sama.
-¡Shizune!
-Sí.
-Ve al hospital y revisa el cuerpo de Isane Kojiro de nuevo, hay algo que me escama.
-Enseguida Tsunade-sama.
Genma se hizo a un lado para dejar paso a Shizune en tanto que observaba a la Hokage, pensativa en ese momento.
-¿Ocurre algo, Hokage-sama?
-Nada, es solo que esto se me hace horrendamente familiar, algo terrible va a ocurrirle al País del Fuego y no creo que volvamos a estar preparados para un embate de ese calibre.
&
Marynha y Kyo abandonaron pronto su vigilia y se internaron en los límites de la finca de los Akihabara, en pleno bosque dentro del País del Fuego. Ambos debían informar de los progresos a su superior y cabeza del clan, Akihabara Kaiba.
El clan Akihabara no era un clan de ninjas ya que si hubiese sido así, en esos momentos estarían dentro de los límites de la Villa Oculta de la Hoja, defendiendo su precaria situación con el exterior.
Pero combatían por su supervivencia y el clan era uno de los mejores considerados clanes de mercenarios que existían al servicio de las Aldeas Ocultas aunque sus métodos de trabajo fueran algo distintos al habitual. Utilizaban algo que ellos llamaban alquimia.
Marynha y Kyo pertenecían al nivel medio de alquimistas dentro del clan y su función consistía en realizar el reclamo para futuros conflictos entre sus clientes y así ganarse el pan de cada día. Akihabara Kaiba, su líder, tenía más de cincuenta años y había presenciado más de una guerra en las cuales había participado a favor de alguna de las Aldeas Ocultas.
Aunque, como todo hombre, Kaiba ocultaba un secreto.
-Kaiba-sama, misión cumplida con éxito. Anunció Kyo al entrar en los aposentos del hombre, seguido de Marynha.
Kaiba levantó la mirada y observó a los dos jóvenes mercenarios al mismo tiempo que ellos lo observaban a él.
En su juventud había sido apuesto pero ahora el paso del tiempo había hecho mella en el viejo. El pelo ralo y canoso le caía en desordenados bucles por la espalda y sus ojos grises y vidriosos escrutaban cada movimiento, cada detalle de lo que miraba. La cara hendida y surcada de cicatrices pasadas enmarcaba unos labios y una nariz agrietados por la exposición al viento y al sol. Las manos le temblaban presas de la enfermedad que consumía su cuerpo y sin embargo, mantenía su porte regio y sombrío.
Ese era el hombre al que todos temían.
-¿Mordieron el anzuelo? Preguntó secamente el viejo.
-La Hoja cree que la Hierba atacó a su embajador y la Hierba cree que la Hoja planea invadirles. La Hierba ha desplegado sus tropas defensivas y por ellos la Hoja piensa que la Hierba va a atacarles.
-Conflicto inminente. Terminó Marynha.
Kaiba asintió y crujió sus dedos contra el suelo al tiempo que aspiraba el aroma de su té caliente.
-Buen trabajo, podéis retiraros a esperar vuestras próximas instrucciones.
-Como ordene.
Ambos jóvenes se retiraron entre reverencias y dejaron al anciano solo.
-Ya ves que no era tan difícil, en poco tiempo una nueva Guerra ninja comenzará y la sangre de miles de personas regarán la Tierra. Dijo el viejo a la ventana oculta al otro lado de la habitación.
En el alfeizar se asentaba un joven de pelo negro, vestido con un kimono de combate blanco y portando una larga katana a la espalda.
-¿Estás seguro de que tu… alquimia podrá conseguir lo que un ninja no ha hecho en años? Preguntó impertinentemente el joven.
Kaiba frunció el entrecejo, visiblemente enfadado.
-Jamás dudes de la alquimia, Uchiha Sasuke.
La cabeza del joven se giró bruscamente, mirando a Kaiba a los ojos con aquellos suyos tan peculiares.
Kaiba sintió una punzada de viejo miedo al ver aquellos ojos.
No había olvidado el sharingan.