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Hasta que Mueras
Author:
Celen Marinaiden C.M PM
Estaré contigo hasta que mueras, y cuando lo hagas, serás tú el que estará conmigo. SasuNaru, two-shots. TERMINADO.
Rated: Fiction K+ - Spanish - Romance - Naruto U. & Sasuke U. - Chapters: 3 - Words: 22,445 - Reviews: 67 - Favs: 56 - Follows: 21 - Updated: 02-21-09 - Published: 09-20-08 - Status: Complete - id: 4549509
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The Epilog

En aquel momento, la usual tranquilidad de la mansión se veía rota hasta cierto punto. El gran salón que se utilizaba para dar fiestas y reuniones, se hallaba celebrando precisamente una de ellas.

El número de invitados no era exagerado, pero si el suficiente como para hacer un agradable bullicio. Las luces de los candelabros de cristal los hacían brillar bellamente, las discretas mesas con aperitivos estaban también arregladas hasta el más mínimo detalle, y la música suave que parecía estar de fondo, complementaba el cuadro de una placida reunión, aunque en realidad aquello se trataba más de festividad que otra cosa.

Después de todo, había que celebrar que Naruto había logrado su cuarto best seller* e iba por el quinto.

Naruto en cuestión tenía treinta y un años, no cumplidos hacía mucho. Cabello de un rubio radiante, ojos perfectamente azules y piel con un bronceado esplendido; sí, esas eran formas para describirlo. Aunque "famoso", "millonario" y "deseado" también eran adecuadas.

Cuando tenía veintiséis años había escrito su primer libro, y aunque tardó cerca de un año, ése libro acabó convirtiéndose en un éxito que lo impulsó rápidamente a la fama. Luego de eso, su carrera siguió de forma bastante prolífica, y en menos de cinco años, se había amasado una fortuna que ni siquiera había buscado realmente. Como no pensaba vivir de libros, compró acciones por aquí, invirtió en empresas por allá, fundó una que otra casa editorial y puede que hasta abrió una pequeña cadena de reposterías que comenzaba a crecer, dejando utilidades nada despreciables. Además, el que su tercer libro -que trataba de una bella historia de romance y drama-, fuese convertido en película, y se estrenara una semana antes de San Valentín, ayudó bastante con su actual fortuna.

La mansión en la que ahora vivía era una de sus últimas adquisiciones, y tomó cerca de cuatro meses -y con muchos empleados trabajando- el que quedara acondicionada, y decorada hasta el último rincón a su antojo.

Naruto contaba con un hermano, de nombre Minato, que era divorciado y tenía dos hijos -los cuales consiguió la custodia con ayuda del mismo Naruto-, y dado a que Minato le había dado cobijo desde que los padres de ambos murieron, lo menos que Naruto podía hacer era comprarle una mansión en Irlanda, un yate y uno que otro Ferrari cuando él se lo pedía.

Actualmente, su mejor amiga, Hinata Hyuuga, le sugería que se interesara un poco por el mercado de la música, y abriese una disquera, pero su primo, Neji Hyuuga, que era uno de los asesores financieros de Naruto, discordaba con la idea. Divertidamente, ése era el más grande dilema que hasta ése momento aquejaba a Naruto.

Por eso, la entrevista que se encontraba dando -en una de las habitaciones continuas al salón, para obtener un poco más de privacidad-, marchaba de una forma tan ligera y entretenida. Después de todo, no había escándalos, preocupaciones ni nada relevante que pudiese causar cualquier tipo de incomodidad.

Su entrevistadora, Sakura Haruno -y con la cual trataba por primera vez-, era un tanto... peculiar. A pesar de que obviamente tenía raíces japonesas, la pobre mujer ni lo parecía, por el color verde de sus ojos y su cabello... rosa. Bueno, cada quien era libre de hacer de su cabello lo que quisiera, y ¿Quién era Naruto para juzgar?, él no era precisamente la imagen del japonés común.

- Como comentario personal, es usted sumamente encantador -dijo Sakura, la cual le había tomado confianza bastante rápido- ¡Y tiene sentido del humor!, de verdad, Naruto ¿Cuál es su defecto?

- Oh, soy pésimo eligiendo corbatas, y me gusta usar el color naranja para mi ropa.

Sakura rió bobamente, porque aunque le acabasen de decir eso, la persona que le acompañaba en ese momento, no estaba usando para nada el color naranja, porque frente a ella, vistiendo un traje negro Armani, con las manos entrelazadas sobre su estomago, una pierna cruzada y recargado completamente sobre el respaldo del elegante sillón en el que estaba sentado, se hallaba Naruto Uzumaki, portando unos anteojos que le daban un aire completamente intelectual e interesante, que provocaba que a Sakura le diesen ganas de saltarle encima, porque no era justo que el sujeto fuese condenadamente guapo, tuviera dinero por montones ¡Y encima era inteligente!, aquel era el hombre de sus sueños -y el de muchas de las lectoras en la revista para la cual trabajaba-, aun a pesar de que tuviese aquellas particulares marcas en sus mejillas, que hasta la fecha, el secreto de esos tatuajes era un misterio... ¡Que hacía todavía más atrayente al famoso Uzumaki!, el muy condenado había logrado aquel aire enigmático que no era fácil de conseguir.

Sakura no dejaba de preguntarse a si misma si podría insinuársele al rubio, y si este aceptaría. Porque la verdad era que se moría de ganas por irse a la cama con aquel pedazo de hombre, pero, vamos ¡Que no debería ser imposible!, ¿Qué hombre le dice que no a un poco de sexo regalado?, era más que seguro que aquel sujeto estaba muy acostumbrado a tener un montón de aventuras. Así que, Sakura no iba a irse de allí hasta no haberlo intentado al menos.

Tal vez si empezaba con algo fácil...

- Naruto -comenzó ella- Siguiendo con la entrevista, es muy bien sabido que no se le ha conocido alguna pareja, y, siempre que se le pregunta por eso, usted responde que no está interesado... acaso... ¿No le agradan los compromisos? Quizás prefiere las cosas sin ataduras, libres... espontaneas...

La voz de Sakura en sus últimas palabras, se había tornado con un tinte de seducción que no podía confundirse, o al menos, eso es lo que ella pensaba, hasta que Naruto le sonrió en respuesta, pero sin ningún aire de interés o de complicidad como ella esperaba.

- No es que no me gusten los compromisos -dijo él- Pero, ¿Sabe? Hoy me siento con humor de aclarar eso, así que le voy a decir algo que hasta podría ser exclusivo.

Y, para regocijo de la mujer, él le guiñó un ojo.

- Estoy enamorado -reveló, para sorpresa de la ojiverde- Pero, la persona de la que me enamoré hace unos años, esta muerta.

Naruto recargó la cabeza sobre el respaldo, cerrando los ojos serenamente.

- Realmente no soy capaz de traicionar a esa persona, es por eso que no estoy interesado en buscar una relación ahora.

- Eso es algo inesperado -dijo apenas ella- Nadie se imaginaria que ya tiene a alguien en el corazón, pero... si esta persona murió ¿No cree que en algún momento usted va a sentirse preparado para buscar una pareja?

- Como le dije -negó con la cabeza, aun con los ojos cerrados- No podría hacer algo como eso, porque sé que esta persona está esperando por mí, además, le amo lo suficiente como para no necesitar buscar afecto en alguien más.

Sakura estaba un tanto perpleja, sin saber muy bien que decir.

- Pero eso es... es triste -dijo, sin mucha elocuencia- ¿No se está condenando usted mismo? Debe ser muy difícil estar solo ¿No cree que será muy doloroso quedarse así toda la vida?

Y, para sorpresa de la entrevistadora, Naruto se enderezó, abriendo los ojos que parecían brillar con alegría, mientras que una sonrisa radiante se deslizaba por sus labios.

- En realidad no estoy solo -dijo con cierta gentileza- Esa persona siempre está conmigo, en todo lugar y en todo momento.

Sakura se quedó callada el tiempo que le tomó pensar en lo que acababa de escuchar.

Lo que le decía Naruto se asemejaba más a una situación de novela romántica, que a un hecho real... porque, actualmente ¿Cómo alguien podía guardar tanto luto y amor como decía el rubio que él estaba haciendo?, eso era algo demasiado hermoso y trágico como para ser verdad, y Sakura ya se esperaba que de allí a algún tiempo, a Naruto se le conociera finalmente alguna aventura o una pareja.

Pero otra parte de ella, deseaba que Uzumaki estuviese hablando con la verdad, porque Sakura aun quería creer que existían amores verdaderos, para toda una vida y más allá. Tal vez era un ridículo pensamiento, pero para ella, que no había encontrado a la persona "adecuada", aquello era como una especie de consuelo.

Y, mientras deseaba que una historia tan bella como la de Naruto, y su amor por alguien que ya no estaba, se olvidó completamente de sus ideas de seducción, y se enfocó completamente en preguntar acerca de ese amor, aunque en realidad, fueron muy pocas cosas las que después Naruto respondió con claridad sobre ello.

ŞaşΰŊąŞaşΰŊą ŞaşΰŊą ŞaşΰŊą ŞaşΰŊą ŞaşΰŊą ŞaşΰŊą ŞaşΰŊą ŞaşΰŊą

Cuando la entrevista terminó, y posteriormente la fiesta por su libro también acabó cuando el último de sus invitados se fue, Naruto aun conservaba la suficiente energía como para pasarse el resto de la noche en vela, si es que era necesario. Mañana llamaría a Temari, quien era su "ama de llaves" oficial, y le pediría que mandara a alguien para hacer la limpieza, por ahora, seguro encontraba cosas mejores en las cuales ocuparse.

Se dirigió hacia su habitación favorita en toda la mansión, y que era, si es que podía llamarse de esa forma, su "biblioteca". Al llegar allí luego de haber avanzado un considerable tramo, lo primero que hizo fue encender las luces de la gran estancia, colocándolas un tanto bajas, y dejando muchas partes todavía envueltas en sombras. La biblioteca estaba repleta de libros y libros que adornaban gran parte de las paredes, incluso hasta un segundo piso que únicamente abarcaba la mitad de la extensión de la habitación, y al cual se llegaba por medio de unas escaleras que tenían la forma de media elipse ovalada. En una de las esquinas, y con un gran balcón tras él, se encontraba el escritorio donde usualmente se sentaba a escribir, y muy cerca de él, en la pared contraria a donde estaba la puerta principal para entrar, había un espacio dedicado a diferentes cosas. Una de ellas era la gran pantalla de televisión, que en ese momento estaba encendida.

Naruto recorrió todo el largo del cuarto, llegando frente a ella, y observando las imágenes que pasaban sin interrupción.

Era una película que conocía muy bien, y que de hecho, ya se encontraba terminando. Lo supo, porque en la pantalla de veía a un hombre, de maravillosos ojos claros y vestido con ropas antiguas, mojando la punta de una pluma en un tintero, mientras se escuchaba el relato de una historia trágica, que hablaba sobre un barco que se hundía entre la violencia del mar... y que sólo tuvo una sobreviviente.

Shakespeare Enamorado. Era sin un asomo de duda la película que se mostraba.

Con una ligera sonrisa, Naruto se acercó al sofá largo que estaba frente al televisor, tomando asiento en el cómodo tapizado y sacándose sus brillantes zapatos negros, de la misma forma perezosa y descuidada en la que lo haría un colegial. Ya había dejado en el olvido la parte superior del traje en el camino, y además, se había tomado la libertad de desfajar la camisa azul, desabotonando los botones superiores y los de las empuñaduras, las cuales se remango. Los anteojos tampoco estaban, porque en realidad no los necesitaba, únicamente eran parte de su "look", dado a que su asesor de imagen personal, lo sugirió.

- Esa historia es un drama dentro de una tragedia... aun me sigue pareciendo brillante.

Naruto giró a su lado, encontrándose con un par de ojos negros que lo miraban fijamente. Y de pronto, ya no parecía estar solo en la habitación.

- Es brillante -aclaró el rubio con una sonrisa- ¿Qué ibas a ver después?

- Cumbres Borrascosas.

- ¿La última versión?

- Me agrada esa versión... además, eso era preferible a ver Romeo y Julieta con DiCaprio.

El blondo se permitió reír sin un motivo en realidad, sintiéndose demasiado en paz consigo mismo.

Ya que a pesar de que estaba muerto, Sasuke seguía a su lado.

Naruto aun podía recordar claramente aquel día, en el que cada pequeña cosa de su vida cambio de forma bastante drástica. Como unas simples vacaciones a un encantador hotel, perteneciente a un amigo de su hermano, casi terminaron convirtiéndose en su película de terror personal. Allí había conocido a Sasuke, en un desolado pero agradable sótano de la casa, y en tan solo tres días, creó con él una conexión digna de mencionarse, porque Sasuke fue capaz de entenderlo sin juzgarlo. Y, como si de un cuento macabro se tratara, resultaba ser que Sasuke tenía ya bastantes años desde que había muerto... una perfecta historia de fantasmas.

Cuando había descubierto este oscuro e imposible secreto, la primera reacción de Naruto había sido la de correr, y tal vez la de morir de miedo. Sin embargo, terminó regresando a ese ático donde conoció a Sasuke, y donde seguramente, debía de despedirse de él.

- ¿Piensas en maldades, Naruto?

Por la pregunta, Naruto sabía que seguramente otra vez se encontraba sonriendo, sin una aparente razón.

- No -negó con suavidad- Pienso en que eres un cabrón, y que casi me matas del susto en el hotel de Andrew.

Sasuke soltó una carcajada, la cual era una verdadera música de lo más hermosa para los oídos del rubio.

- Yo más bien pienso que fue una ocasión bastante divertida -respondió el moreno-.

Pero a pesar de lo que dijo, aquello no fue una verdad. Sasuke no se había divertido cuando Naruto había salido corriendo, ni tampoco cuando había observado en sus ojos tanto terror y rechazo. Entendió que era comprensible, y que había perdido también sin remedio alguno, a aquel rubio que pensó, podría comprender aunque fuese una ínfima parte de lo que sentía. Tantos años en soledad, tantos años que tenían cada uno su propio tipo de agonía. Él no era el único espíritu, ni tampoco sería el último, pero a pesar de haber pasado tantos años en aquella casa, donde murió, y de estar acompañado de más seres desdichados que como él, que se negaban a ir más allá del único mundo que habían conocido, nunca había podido encontrar algo que llenara aquel vacio en su interior, un vacio tan espectral como el mismo. Agradeció durante mucho tiempo que su madre hubiese sido capaz de "irse" de ese mundo terrenal, que no se quedara atada como él, y en muchas ocasiones, Sasuke pensó que ya era hora de abandonar, de dejar finalmente un sitio al que ya no pertenecía desde el mismo instante en el que dejó de respirar.

Tal vez no hubiese podido "sobrevivir" tanto tiempo, de no ser porque solía perder la consciencia de si mismo durante algunos quince o veinte años, hasta que "despertaba" únicamente para encontrarse con que nada había cambiado, así que de esa forma, él prefería repetir el ritual, para no perder la poca cordura que seguramente poseía.

Porque de nada servía el que continuara estando allí, porque no había compañía, viva o muerta, que apaciguase el dolor. Y así fue hasta que un buen día, haciéndolo despertar de su inconsciencia, un supuesto Andrew apareció y compró la mansión donde él, y otros no-vivos continuaban "existiendo". Remodeló todo el lugar, transformándolo en un hotel, trayendo después consigo a un montón de gente de visita, y entre toda esa gente en especial, a un chico rubio que hablaba de libros, poemas, estrellas, Shakespeare y fobias a las personas.

Fue cuando Sasuke sintió que había valido la pena vagar durante tanto tiempo, únicamente por pasar unos segundos al lado de otra persona que parecía comprenderlo. Por eso, que Naruto hubiese escapado después de que le confesó su verdadera naturaleza, fue algo realmente doloroso para él. No quería perder un lazo como el que había logrado con el rubio, y fue por ello, que intentó una ultima cosa, haciéndole llegar un mensaje, que explicaba con cortas palabras, todo aquello que sentía.

Y Naruto, en contra de toda suposición... había vuelto a él.

- Eres un maldito retorcido y querías matarme.

- No quería matarte, por eso simplemente hice lo más suave que estaba a mi alcance para que me creyeses.

- Sí, pero aun así fue horrible.

- Pude haber hecho que las paredes sangraran o algo como eso ¿Lo hubieses preferido así?

Naruto entrecerró uno de sus ojos, mirando con cierto escepticismo al moreno.

- No gracias, me quedo con las desapariciones en tres segundos y los mensajes del más allá en los espejos.

Sasuke sonrió, como si aquello fuese alguna especie de halago. Momentos después, sus ojos negros se abrieron un poco más como si hubiese recordado algo, y seguidamente, la sonrisa en su boca se transformó en una mueca maliciosa.

- Pero -susurró con gusto- Tú definitivamente tenías corazón fuerte... te sorprendería lo fácil que las demás personas se asustan con cosa de nada... como por ejemplo las pelirrojas huecas.

El ojiazul guardó silencio, analizando la frase y buscándolo el doble sentido que llevaba, sin tardar mucho en encontrarlo.

- ¿Volviste a molestar a Karin? -preguntó entre una mezcla de asombro y diversión-.

Sasuke nuevamente sonrió, pagado de si mismo y elevando altivamente el rostro.

- Te has salido desde la mañana -dijo el moreno- Naturalmente, me aburría, así que decidí hacerle una visita a nuestra amiga. Te causara gracia saber que su familia ha decidido meterla a un hospital psiquiátrico.

Naruto casi no creía lo que escuchaba, y sus ojos se concentraron fijamente en el Uchiha. De la misma forma en la cual Sasuke era apuesto y fascinante, también era perverso y hasta cierto punto, maligno. Y el pelirrubio sabía que parte de eso, era su culpa.

Casi a dos años del éxito de su primer libro, un día común y corriente, de esos en los que el rubio se daba el lujo de holgazanear, había decidido ver en compañía de Sasuke un par de películas, porque esa era una costumbre que tomaron cuando todavía Naruto vivía con su hermano. Desgraciadamente, Naruto había escogido para ese día, ver ambos volúmenes Kill Bill* sin imaginar siquiera las consecuencias que eso traería. En lo personal, le agradaba mucho la primera parte de la película, y la segunda la miró más por obligación que por otra cosa. Para Sasuke las cosas habían sido muy diferentes, ya que de alguna forma él había encontrado ambas partes bastante interesantes. Los días siguientes, mientras Naruto se encargaba de arreglar los últimos detalles de su segundo libro, Sasuke había comenzado a comportarse algo raro... a preguntarle cosas extrañas, todas referentes a su pasado, las personas que conocía y si alguna vez alguna de ellas llegó a caerle mal. Al final, y sin prestar mucha atención -creyendo que Sasuke había entrado en una alguna fase senil de novio preocupado, y por eso se interesaba en saber de su pasado porque deseaba conocer más de él-, Naruto terminó hablando de las personas más detestables que le tocó conocer, de las muchas jugarretas que tuvo que aguantar y de uno que otro trauma que tuvo que pasar. Luego, la situación se puso más peculiar y Sasuke comenzó a preguntar por los nombres completos de esas personas, e incluso su localización. Naruto supo que eso ya se pasaba de lo normal.

Resultaba ser que a Sasuke le habían dado ganas de jugar a ser un vengador, y, dado a que las personas de las cuales él pudiese haberse vengado, estaban muertas, entonces decidió que se vengaría de aquellas que le habían hecho pasar un mal rato al rubio. Lo más sensato es que Naruto le hubiese quitado semejante idea, porque no estaba bien... además, cuando esas personas muriesen, entonces podrían venirse a saldar cuentas con Sasuke, pero el pelinegro se había burlado de semejante idea, porque aunque muriesen ¿Cómo iban a saber que Sasuke les jodió la existencia?, ni siquiera los muertos tenían el poder de adivinar cosas. Y siendo francos, Naruto no era precisamente el estereotipo de persona totalmente justa, y, viendo que aquello podría ser una "sana" distracción para Sasuke, decidió seguirle el juego. Así, en la primera reunión de ex-alumnos a la que asistió, y mientras todos parecían maravillarse de tener presente a alguien un tanto famoso, -y hasta parecieron olvidarse de lo mal que lo trataron en sus años escolares-, le dio al moreno Uchiha todas las herramientas para llevar a cabo sus planes.

De hecho, Sasuke tenía una lista la cual escribió Naruto según el grado de "importancia" de cada nombre, dejando el de Karin Hebi como el numero uno. A la fecha, Sasuke casi terminaba con su lista, y, como era de esperarse, Karin se convirtió en su principal objetivo. Por lo que Naruto sabía, la infeliz tipa vivía aterrorizada por las paranoicas que la atacaban cada cierto tiempo, y aparentemente por lo que acababa de escuchar, finalmente iban a internarla luego de tantos supuestos delirios que tenía.

- Que bueno que estas de mi parte -digo con una sonrisa burlesca-.

- Sí, bien -se encogió de hombros- Las ventajas de estar muerto, como no tenemos mucho que hacer, no hay nada mejor que asustar a los vivos, o hacer una o dos bromas.

La mención de las bromas pareció encender algo en la cabeza del rubio, haciendo que repentinamente mirase el moreno con recelo.

-Bromas, claro -gruñó- Nunca voy a perdonarte lo de Kino.

- ¡Cierto! -exclamó con regocijo- ¿Cómo olvidar eso? Soy un genio.

Naruto más bien juzgaría que era un idiota, porque el Uzumaki podía recordar muy bien aquella ocasión, cuando luego de ir a una reunión con sus amigos, había llegado a su casa muy pasada de la media noche. Todos estaban dormidos -o al menos eso creyó él-, así que no le encontró mayor problema al ir hablando con Sasuke despreocupadamente por los pasillos hasta su habitación. Al día siguiente, durante el desayuno, Kino había preguntado repentinamente si su amigo no iba a desayunar con ellos. Naruto se había desconcertado, así que su pequeño sobrino explicó que en la noche tuvo ganas de ir al baño, y, cuando ya estaba regresando a su habitación, vio a su tío que finalmente regresaba de ir con sus amigos, y que además, se había traído a uno de ellos y lo había metido a su habitación.

En aquel momento, Naruto se había puesto escandalosamente rojo cuando Minato y Kaori lo observaron de forma desencajada.

- ¡Fue horrible! -gimió con pesar- Me miraron como si yo fuese un degenerado, y tú -lo señaló con saña- Eres de lo peor, porque te diste cuenta de que Kino estaba despierto ¡Y dejaste que él te viera a propósito!

Sasuke parecía completamente deleitado, mostrando una sonrisa tan orgullosa que era imposible de esconder.

- ¿Sabes cuál fue mi parte favorita? -preguntó, aunque no obtuvo respuesta- ¡Cuando tu hermano se sentó a darte esa platica!, oh, y hasta te sugirió lugares como un hotel o algo así, para que no tuvieses que sacar a tu amante a escondidas en la mañana.

- Maldito bastardo -farfulló- Lo disfrutaste en grande ¿No es así?

- Más de lo que te imaginas.

- En ese momento debí llamar a un exorcista para que te mandara de verdad al otro mundo -dijo Naruto recelosamente- A pesar de que te ves como si tuvieses veinte años, creo que más bien deberías aparentar unos trece, que debe ser tu verdadera edad mental.

- ¿Trece?... ¿Y no te sentirías como un pederasta, dobe?

El ojiazul chasqueó la lengua, encogiéndose de hombros.

- Quien sabe, pero ahora que lo dices ¿Por qué todavía sigues con esa apariencia?

- Me gusta -respondió, encogiéndose de hombros- Será que lo dices porque... ¿Comienzas a sentirte como un anciano?

- Aquí el único anciano de los dos, eres tú. Debes tener como cientos y cientos de años.

- Tampoco necesitas exagerar, en todo caso, podríamos decir que tengo treinta y dos, morí a esa edad.

- Pues, cuando yo me muera, voy a mostrarme con unos quince o dieciséis años, y seré joven y encantador.

Sasuke prefirió guardarse el comentario de que ciertamente, Naruto lucía joven y encantador. De hecho, maduramente joven y encantador.

- ¿Y no puedes tomar la apariencia de un viejo?

- No, no puedo tomar apariencias a las que no llegué en vida -se encogió de hombros- ¿Y por qué haces este tipo de preguntas?

- Simple curiosidad científica.

- Nunca me he fiado demasiado de esa curiosidad científica tuya, usuratonkachi.

- Lo dices como si hiciera algo malo con ella.

El pelinegro arqueó una ceja de forma bastante significativa, haciendo que Naruto sonriese despistadamente, como si no supiese la acusación implícita que poseía aquella acción por parte del moreno.

- Ah, por cierto ¿Ya has pensado bien cuál será el siguiente libro? -preguntó el ojiazul, en un claro intento para desviar el tema-.

- Hmpf -exclamó, torciendo un poco los labios- He estado pensando en eso, pero aun necesito arreglar unas cuantas cosas.

- Sí es como yo te digo, déjame escribir de un chico que se enamoró de un fantasma.

- Ni en tus sueños -gruñó-.

Naruto rió con diversión, encogiéndose de hombros. La verdad era que realmente él no era el autor de los libros, era el Uchiha quien los había pensado todos y cada uno de ellos, el rubio únicamente había servido para escucharlo hablar y escribir. Aunque solía agregar uno o dos detalles de su parte, todo el crédito corría por cuenta de Sasuke y su ingenio.

Todo eso había empezado porque el ojinegro siempre tuvo deseos de ser escritor, como grandes hombres que vivieron en su época, pero era claro que tras muchas desgracias, nada de eso había sido posible. Naruto decidió entonces tratar de hacer algo con ese anhelo ya olvidado con el pasar de los años, y se había ofrecido para transcribir su primer libro de las palabras del Uchiha. Tomó algo de tiempo, muchos errores y alguno que otro conflicto, pero al final, estaba listo. Y, asombrosamente, aquel libro se volvió famoso de la nada, y con él, también Naruto, quien desde su primer libro y hasta la fecha, los publicaba bajo el nombre "artístico" de Sasuke Uchiha, que era como todos su fans lo conocían e identificaban.

Sí al menos ellos supieran la verdad, seguro se morían de la impresión.

- De todas formas, cuando tenga algo en concreto, te avisare -dijo Sasuke, cerrando brevemente los ojos- Le diste una interesante entrevista a esa mujer.

- ¿Estabas presente? -pareció asombrarse-.

- No, pero si estaba escuchando.

Oh, claro... Sasuke tenía esa particularidad también: la de poder escuchar lo que él quisiera escuchar, dentro de la mansión.

- Creí que ya era hora de aclarar un poco eso, es un tanto odioso que en todas las entrevistas me pregunten siempre lo mismo -se encogió de hombros- ¿Acaso te pareció que hice mal?

- No -fue la seca respuesta-.

Al convivir durante tanto tiempo, no fue difícil que Naruto notase que algo estaba mal, por el tono con el cual le contestó Sasuke.

- Hey -le llamó suavemente- ¿Qué pasa?

Pero el moreno no respondió, y en cambio, giró el rostro hacia el otro lado, quedando completamente fuera de la vista del ojiazul.

En algún punto de los años que pasaron juntos, ambos terminaron algo así como perdidamente enamorados del otro. Sasuke había sido el primero en darse cuenta que por mucho que pudiese querer a su amigo, el cariño que le tenía distaba bastante al que le tuvo inicialmente. Tal vez era porque Naruto era el primer lazo que tenía en todos los años de su triste no-existencia, pero fue inevitable que pronto comenzara a sentir cosas que estaba completamente seguro, que estando en vida jamás llegaron a pasarle. Se sentía grande y poderoso cada vez que Naruto le sonreía, y atesoraba las horas que pasaban hablando y que el rubio únicamente le dedicaba a él, fue por eso que en gran medida, muchas de las anteriores distracciones del ojiazul desaparecieron, y fueron sustituidas por otras, en las cuales involucraba directamente a Sasuke. De esta forma, el Uchiha pudo conocer mejor el mundo actual, y el por qué de muchas cosas que él desconocía, porque aunque hubiese podido hacerlo, él jamás llegó a salir de la casa en la que murió, hasta que Naruto lo había "llevado" consigo.

A su lado, Sasuke se había olvidado completamente de aquellos años miserables que vivió alguna vez, y también, de todos los dolorosos recuerdos que lo acechan, y los sustituyó por las noches en vela viendo películas con Naruto; las tardes en las cuales, el rubio se sentaba a explicarle alguna cosa nueva que al pelinegro le interesara, o incluso, cuando ambos se quedaban en silencio disfrutando de la música clásica que Sasuke tanto adoraba, y que creía, nunca más podría volver a escuchar. Y cada vez que se perdía en los ojos azules del pelirrubio, cualquier herida pasada se borraba completamente.

Era como estar vivo otra vez. Naruto, junto con su compañía, lo hacían sentir vivo.

Sin embargo, Sasuke se reservó esos sentimientos para él, porque no consideraba adecuado revelárselos a su amigo, y así pasaron un par de años, hasta que poco a poco fue notando un cambio en forma en la que Naruto lo miraba, y finalmente, como comenzó a sonreír de la misma forma en la que Sasuke le sonreía.

Lo que sentían el uno por el otro se volvió tácito, ambos lo supieron pero no lo dijeron, hasta que un día, hacía poco, Naruto le había confesado que su mayor sueño no era pasar la vida junto a él, sino aquella eternidad tan larga de la que Sasuke hablaba. Desde entonces, ambos fueron libres de expresar completamente lo que sentían.

- No me importaría -fue lo único que dijo-.

El rubio permaneció en silencio, a la espera, tratando de encontrarle un significado a esas palabras, pero fallando.

- ¿El qué? -cuestionó Naruto-.

- No me importaría que buscaras a alguien... una esposa, o algo. Yo lo comprendería, además, sin importar si lo hicieras, tu alma ya esta atada a mí, cuando mueras, no irás con esa persona, sino conmigo... por eso, no me importaría.

Naruto no necesitó pensar demasiado para saber que aquello era una torpe mentira altruista. Claro que le importaría a Sasuke, mucho más que eso, le dolería. Porque a Naruto también le dolería que Sasuke, estando en su lugar, se buscara a una o varias personas para pasar la vida, no sería capaz de ver como la persona que amaba era tocada por otra, y seguramente preferiría irse a tener que soportar algo tan horrible.

Por eso, el rubio era incapaz de hacerle algo como eso.

- Estoy bien así -dijo el ojiazul, con un tono verdaderamente despreocupado- No necesito nada de eso, te tengo a ti. Tú eres la persona con la que quiero estar, y, por si no lo has notado, soy bastante feliz actualmente, no necesito de otra cosa.

Sasuke cerró los ojos, sintiéndose infinitamente aliviado. Lo que había dicho aquella mujer, la supuesta reportera, realmente quedó revoloteando en su cabeza, haciéndolo sentirse como un maldito egoísta, apartando a Naruto de los demás y quedándoselo para él, quitándole la oportunidad de tener su propia familia... una vida al lado de alguien que tuviese sangre corriendo por sus venas.

Se sentía como un ser rastrero, que ciertamente, condenaba a Naruto a dedicarle su vida mientras la tuviese. Y a pesar de ello, realmente no deseaba que fuese de otra forma, porque si aquel par de ojos azules mirasen con afecto y tal vez amor a alguien más, seguramente Sasuke sentiría nuevamente lo que era morir, esta vez, mucho peor y más monstruosa que la primera.

- Al menos podrías, no sé... -continuó vagamente- Conseguirte un amante o algo, podrías ir con él cuando estuvieses aburrido.

El ojinegro no podía sentirse más ridículo que luego de haber dicho esa frase, y la escandalosa risa que soltó Naruto le confirmó completamente esa idea.

- ¡Por favor! -gritó, ahogando sus risas- Eso... eso... ¡Ni tú lo crees!

Naruto inspiró aire con profundidad para serenarse.

- De verdad -comenzó el rubio- En ese aspecto, considero que me las puedo arreglar muy bien yo solo, y, tú sabes que no tengo tiempo para aburrirme, ¿Crees que realmente eso me pasa con todo lo que siempre tengo que hacer? Dichoso el hombre que cuenta con el tiempo para aburrirse.

- Eres demasiado presuntuoso, Naruto.

- Cosa que aprendí muy bien de ti, teme.

Finalmente, el pelinegro giró, enfocando su mirada oscura en la otra clara del blondo, que contrastaba completamente con la suya.

Esa era otra de las cosas que con el tiempo tomaron como costumbre, la de mirarse como si quisieran saber que era lo que en la mente del otro rondaba, lo cual, en muchas ocasiones, eran capaces de hacer.

- Sasuke, te amo.

Si existían palabras en el mundo, que tuviesen la fuerza de hacerlo sentir como si realmente respirara y en su pecho golpeara un corazón que latía, definitivamente eran aquellas tres. Tan simples, como su nombre, adjuntado con un par de letras más, y era en aquellas letras donde radicaba la maravilla de todo ello. Porque no existía soledad que pudiese tener la suficiente fuerza para abatirlo, no sí Naruto se encontraba a su lado, iluminando la oscuridad con su sonrisa, rompiendo el silencio con su voz, y alejando la frialdad con tres simples palabras como esas.

Valía la pena, todo valía la pena ¡Hasta el más pequeño de sus sufrimientos!, todo ello, si la recompensa había sido encontrar a alguien con quien compartir un sentimiento que escapaba incluso al razonamiento, y que apenas el mismísimo Shakespeare había acariciado con sus elevadas palabras.

El amor que él sentía por el rubio, y el cual le era correspondiendo, era un misterio tan profundo y enigmático que, Sasuke, con todos sus años de existencia, jamás sería capaz de expresar.

- Naruto -le llamó, con palpable adoración- Estaré contigo hasta que mueras, y... cuando lo hagas...

Sasuke sonrió, de la misma forma en la que lo haría el hombre que tiene toda la dicha y la paz a sus pies.

- ... serás tú el que estará conmigo.

Naruto sonrió de vuelta, regresando aquella sonrisa que prometía únicamente días de sol y sueños tejidos con afecto.

- Pienso... -murmuró- Pienso que la eternidad va a ser muy corta, Sasuke, puede que ni siquiera sea capaz de alcanzarnos.

La muerte es para unos un castigo, para otros un regalo, y para muchos, un favor. Y, ciertamente, para ellos dos sería algo mejor, semejante a una bendición.

Pobres de todos aquellos que aun no habían encontrado semejante fortuna como la suya, tan rara, tan preciada, tan... irreal.

Porque el amor era precisamente, como los fantasmas. Todos hablan de ellos, pero pocos realmente los han visto.

¸,ø¤º°°º¤ø,¸ FiNiTe ¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,

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... ¡¡Buaaa!! No, no puedo creer que le haya dado fin a este fanfic, snif, snif... bien, tal vez se pregunten por qué he actualizado tan rápidamente, pues es simple, ya tenía el final previsto de este desde hacía mucho, y pensé que no tenía caso que me concentrara en otras cosas si podía acabar finalmente con este fanfic, así que por eso me empeñé en escribir a cada ratito que tuve la oportunidad y lo logré. He de confesar, que por alguna razón cósmica, me encontré con que hoy estaban transmitiendo la película de Shakespeare in Love, y yo lo tomé como una señal divina para terminar con este fanfic. Así que luego de ver el final, y que un nudo se me haya hecho en la garganta y que hubiese lagrimeado como una mariquita (que bueno que soy mujer, sino, sentiría el doble de vergüenza XD), vine a escribir los últimos párrafos de esto. Pretendía que esto realmente fuese un epilogo en toda regla, y que contara de forma breve pero concisa algunos hechos transcurridos en esos diez años, que abarcan del anterior capitulo a este, a modo de que pudiesen formar una especie de cuadro completo, de la situación actual.

Debo decir que estoy satisfecha con este fanfic, donde como siempre, desvarió con mis ideas raras. Espero que a pesar de la tardanza, te haya gustado Noemi-chan, porque después de todo, este es tu regalo que se alargó por muchos meses, jaja. Y también me alegra que haya sido de agrado a todos aquellos quienes lo leyeron, a pesar de que yo este loca ñ.ñ

Ahora que esto ya es un capitulo cerrado, me daré la libertad de sacar una cuarta parte del mundo de mis one-shot "Afecto", "Gustar" y "Amar", así que para aquellos que los hayan leído y les gustaron, al menos tengan ese dato presente XD

Bien, no me queda nada más que hacer, salvo que poner dos puntos que aclarar, únicamente por si las dudas.

* Best Seller: Denominación que se les da a los libros que consiguen gran fama, poniéndose en altos números en las listas de popularidad y cuya venta es muy cuantiosa.

* Kill Bill: Película escrita y dirigida por Quentin Tarantino, que narra la historia de una mujer conocida como "La Novia" cuyo nombre es Beatrix Kiddo, y forma parte de una organización de asesinos, dirigida por un hombre llamado Bill, de la cual intenta alejarse cuando se entera de que esta embarazada. Es emboscada por un grupo de asesinos en el ensayo de su boda, y luego de ese ataque, despierta después de cuatro años. Se da a la tarea entonces de buscar a las personas que casi le dan muerte, y, a lo largo de las dos partes de la película, las va asesinando una por una, tachando después sus nombres en una lista. Finalmente, da con Bill, y luego de enterarse de que su hija sigue con vida, Beatrix cumple su venganza final y asesina a Bill con un movimiento especial de puntos de presión.

Eso es todo ¡Realmente disfruté escribir con este pequeño fanfic!, y les agradezco bastante a quienes se tomaron el tiempo y la molestia para comentar. ¡Nos veremos en mis siguientes delirios!

.:¤°—— .ČeĻeŋ Marΐŋaİđεŋ. "Enamorado de un fantasma, que noche tras noche veo pasar..." ——°¤:.

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