|
Author of 35 Stories |
Capitulo X
¡Ah!
A esto le llamo descanso, aunque no estoy segura de que lo sea del todo. Pero por alguna razón siempre me ha resultado relajante lavar mi automóvil.
.- Aquí tienes una toalla- antes de que pudiese darme vuelva se me nubla la vista con una tela verde musgo.
No estoy sola. Es sábado y el abuelo se ha ido a pescar y cómo estamos en las primeras semanas, no hay mucho para hacer, los exámenes aun están lejos y los trabajos prácticos no son tantos. Sean se deja caer a mi lado mientras que escucho a su hermano despotricar por el teléfono.
Ha sido extraño cómo termine aquí, pero supongo que el aburrimiento era demasiado para quedarme en casa a mirar solo televisión. Ni de broma me pondría a hacer la tarea, bastante tuve esta semana con esos cálculos raros de química. Pero no ha sido del todo malo. Me he divertido bastante lavando mi automóvil y el de ellos, por lo cual, los porrazos que me di tanto por culpa del jabón cómo por esa gran presión de la hidro lavadora no son lo suficientes para opacar la risa que se me contagia cuando estoy con ellos.
En estas tres semanas (casi cuatro) he aprendido a apreciarlos y a diferenciarlos. Por suerte, para mi, ambos tiene aromas completamente diferentes por lo cual no meto la pata más de lo común.
Sean es igual de divertido que su hermano, pero con un toque algo agrio, hasta me arriesgaría a decir, por muy irónico que suene, que raya lo serio. Tiene los pies sobre la Tierra, por lo menos más que su gemelo.
Lean que en este momento camina hacia nosotros chorreando agua aun intenta quitar la cara de fastidio.
.- Dice que tardara una hora, se les rompió el horno.- se sienta a mi izquierda.- Es mala suerte los que nos persigue, si quieren podemos manejar hasta la otra pizzería que queda en…-
.- No, esperemos y listo. Estoy muerto y creo que peque anda también medio rota. ¿Te sigue doliendo la rodilla?- dejo de pasarme la toalla por los brazos y niego lentamente. Hace rato me pegue un buen golpe, pero como ando en los días en que mi parte "vampiro" esta en su máximo, el dolor solo duró unos milisegundos.
.- ¿Enserio no habrá problema que te quedes a cenar?-
.- No, el abuelo llegará tarde así que no cenaré con él.- justifico.
Ninguno de los dos dice nada más, al igual que yo deben estar cansados, estuvimos toda la tarde lavando nuestros automóviles.
Por mi parte tampoco tengo ganas de entablar ningún tipo de conversación forzosa. Me ha costado pero por suerte este ha sido unos de esos días en los cuales puedo olvidarme de lo que ocurrió.
No he tenido más sueños, eso es bueno y es malo a la vez.
Bueno por que tendría terribles jaquecas de haber continuado, malo por que me siento algo atolondrada y temo descuidarme. No ha sido cualquier cosa. La angustia vuelve de a momentos acompañada de una gran incertidumbre, como si esperara algo desconocido, como si realmente tuviese la certeza de que algo ocurrirá. El ultimo sueño ha sido mas que atemorizante, se perfectamente que mi descompostura esa noche no fue producto de la pizza. Desearía no sentir eso nunca más. No por mis nauseas ni por el desmayo, ni tampoco por que perdí dos días de clases por culpa de ello, sino por Charlie.
Se ha preocupado muchísimo, al punto de llamar a mi abuelo Carlisle. Por fortuna logré con mis suplicas convencerlos de que era una falsa alarma. Que estaba bien. Que eran los ingredientes en mal estado y que no había necesidad de que viniese. Mamá y papá hubiesen venido con él.
Siento la tierra fría en mi espalda, ahora no queda más que relajarme y tratar de no pensar tanto.
.- Peque.-
.- Mmmm- percibo las copas de los arboles moverse, el día acompañó nuestra tarea por lo que aún a esta hora, el sol apenas comienza a escurrirse entre los arboles.
.- Sé que tal vez suene entrometido pero ¿te pasa algo?- mis ojos no se abren de la sorpresa nomas por que me estoy controlando. Sean continua respirando pausadamente, Lean, es el que me habla.
.- No.- contesto poco convencida. ¡Cielos!- ¿Por qué preguntas?
.- Es que has estado algo callada la última semana.- ¿Cómo pueden ser capaces de notar algo así? Apenas nos conocemos.
Ya, pero ellos no son normales. Lo que antes había percibido como perspicacia y lucidez magnifica se había convertido en algo mas. Tanto Lean con Sean son poseedores de un sexto sentido. Bah, ni sé si se puede llamar de esa forma, pero son perceptivos a más no poder. Es como si supieran o notaran hasta el más mínimo cambio de estado de cualquier persona.
.- ¿Extrañas a tu familia?- Cómo siempre Sean apoyaba a su hermano en esos momentos en que no tiene un argumento solido para contrarrestar una respuesta seca.
.- Si.- Lean que aun permanece sentado me mira y lo mismo su hermano acostado a mi altura. Prefiero no mirar especialmente a ninguno de los dos, me limito a observar el movimiento de las hojas a unos metros.- Bueno, es que…
.- ¿Cómo son?
.- Perfectos.-
Silencio.
Al segundo de haber dicho eso me arrepentí, pero es lo que pienso de mi familia y si ellos los conocieran pensarían lo mismo. Son el vivo retrato del estereotipo de lo magnifico, de la belleza plasmada atreves de la historia.
.- Linda descripción.- comentó Lean rompiendo el silencio.- Bueno, aunque no me extraña, eres muy bonita así que debes tener padres guapos.
Lo mire unos segundos. Prefiero no contestar eso.
.- ¿Y como te llevas con ellos?
.- Muy bien. Cuando no me sobreprotegen. El resto del tiempo es muy divertido, aun cuando mi t…hermana Alice me usa de Barbie para vestir.- cielos Nessie tonta, ¡deja de hablar! Dar información de más puede poner en peligro a todos, si tomamos en cuenta que nunca me termine de aprender muy bien el último plan. Creo que fue por que aquella vez me traume todo el semestre tratando a mi mamá como mi hermana delante de la clase.
Ahora lo que te debería estar preocupando es como le haces con tu hambre. Estas llegando a tu límite de no probar comida del otro tipo, lo cual funciona por unas cuantas semanas pero siempre llega a su fin.
Seguramente llame a Jake para que me acompañe, siempre es bueno tener alguien con quien ir, es mas divertido. Miento, no lo es tanto, pero por lo menos no estoy pensando que estoy cercenando la vida de un indefenso Bambi.
No sé cuantos minutos pasaron después de eso último, estamos demasiado cansados y cómo siempre, Lean en sus arranques de impaciencia, vuelve a levantarse y a ir para la casa. Pensándolo un segundo decido acompañarlo, ya se esta poniendo fresco fuera.
Su casa no es muy grande, aunque es justo lo que necesitan tres hombres solteros. Viven con su abuelo ya entrado en años, adicto a los partidos de cualquier tipo y jugador excelente de póker. Un hombre con pocas luces y algo huraño, pero muy respetuoso y callado. No me ha dirigido mas de tres palabras desde que lo conozco y miradas ni hablemos, pero supongo que es por que esta demasiado metido en su mundo.
Por lo que pude notar, tampoco les da mucha importancia a sus nietos.
Ninguno de los gemelos se queja, no han hecho un lazo demasiado fuerte, pero se que lo respetan. Según tengo entendido sus padres fallecieron hace unos años, por lo cual confiaron su custodia a este hombre canoso y con anteojos de carey sentado frente al televisor.
Cómo siempre, ni nos miró al oírnos pasar. Lean pasa rápidamente por delante para tomar el teléfono y camina nuevamente hacía nosotros.
Los tres nos dirigimos a la pequeña cocina de la vivienda.
Sean se apoya en el filo de la cocina con un vaso de agua y su gemelo marca el número en el aparato.
Me detengo a observar el viejo papel de las paredes, un gusto envidiable, muy bonito decorado a pesar de estará venido a bajo. Seguramente la abuela de ellos había amoldado todo a su gusto.
Diviso la imagen de una mujer agraciada a la altura de un paisaje cualquiera, justo arriba de una pequeña cómoda en donde guardan los condimentos y utensilios. De seguro la antes nombrada; el cabello castaño claro, y la terminación de los ojos igual de ellos. Su pariente.
Lean esta hablando, discute, o pone voz de enojado, me sonrío. Cuando se pone con estas mañanas su frente se arruga considerablemente.
Sean por su parte esta lavando el vaso que utilizó, su acción no es interesante, pero a esta hora de la tarde y con cansancio acumulado, cualquier cosa es hipnótica.
CRASH
La bacha, eso fue el sonido de algo pesado cayéndose dentro. No me da tiempo a reaccionar, antes de que pudiese salir algún sonido de mi boca, el aroma a sangre llega a mis sentidos gustativos.
¡Maldita sea!
.- Ya, pero si que eres torpe.- Lean se gira hacia su gemelo. Me siento mareada. Inesperadamente el animal que tengo dentro comienza a golpear las puertas de mi raciocinio amenazando con echarlo abajo.
Trago saliva pesadamente, intentando calmar el fuego de mi garganta.
Me levanto de mi asiento. No quiero ver como esta, pero…
.- Ya, ya, mira que estas asustando a peque. No es nada, simplemente se cortó un poco. Creo que hay banditas en el baño.- le habla a él, aunque sé que esta mirándome de soslayo. Sean tranquilamente pasa por mi lado, y yo debo agarrarme de la mesa para controlar mis manos.- ¿Estas bien?
Miro a Lean, asiento y remojo mis labios.
.- Es…- la voz me sale temblorosa.- Me olvide que tenia un compromiso para esta noche…
Parece meditarlo un poco, no contesta enseguida, Sean vuelve a aparecer en escena, ahora con su mano sana complicada al momento de colocar las banditas.
.- Ah.- Lean se da a la tarea de ayudarlo.- ¿No puedes quedarte?
Niego lentamente. A pesar de que la herida huele a desinfectante, el aroma a sangre no se va. Un nuevo fuego me lastima.
.- Me tengo que ir, en serio. Perdonen…-
No les doy tiempo a nada, tomo mis cosas que se encuentran en la entrada y salgo lo más rápido que me dan los pies.
Debo alejarme antes de cometer una locura.
O-o-o-o-o-o-o-o-O
El incidente no había sido menor así que no debía tomarlo a la ligera. A esa hora de la tarde, con el sol cayendo y las motas de luces encendiéndose a mi paso la ruta no estaba muy transitada y la verdad lo agradezco. Espero que en este tiempo pueda encontrar una buena excusa para haberlos dejado tan de repente.
Tengo mas hambre de la que mi cuerpo expresa y mis instintos consumieron mi razón por unos segundos.
Me aterre, temía por mí, por ellos, por todo.
No soy más idiota por que no me alcanza el tiempo. Con lo dudosa que soné y con lo perceptivos que son ellos de seguro ahora estarán sacando conclusiones (alejadas) pero conclusiones en fin de que puede haber pasado.
Aunque, era eso o me semi merendaba a uno de ellos.
Suspiro.
Mi alivio se hace evidente al ver cómo la casa de Jacob aparece frente a mis ojos. Seguramente Billy este dentro, escucho la televisión aún antes de bajar del Dodge. El lugar siempre me resultó familiar, debe ser por que he pasado mucho tiempo aquí con Jake.
Con una sonrisa y tratando de controlar la pequeña molestia en mi garganta, camino hasta la puerta y toco.
No tardan mucho en abrirme, Seth con su sonrisa y sus cuantos centímetros más que mi persona, me mira con alegría.
.- ¡Nessie! ¡Que sorpresa!-
.- Creo que no puedo decir lo mismo- digo en tono de burla, haciendo alusión a que Seth se pasa muchísimo tiempo en la casa de Jacob. Tía Rose una vez denominó este comportamiento de invadir casas entre ellos como compartir cuchas.
Sin comentarios.
.- Supongo, oye ni Billy ni Jacob están, llegaran en unos momentos, pero pasa, de seguro se alegraran de verte.- se hace a un lado, y aun así queda poco espacio para que pasase.
.- Esto, la verdad es que no pienso quedarme. Quería ver si estaba Jacob…- miento pero las prisas me obligan.
Me mira con interés.
.- ¿Pasó algo?
.- Bueno, no exactamente, pero para evitar cualquier desastre debo ir a cazar, tu sabes.-
.- Ah, ese monstruito que todos llevamos- asiente entendiendo enseguida.- ¿Segura que no quieres esperarlo? No se tardaran nada.-
.- La verdad es que llevo prisa.- sonrío, Seth derrocha ese aire confianzudo que por poco y me obliga a soltarle que estuve a punto de comerme a un compañero.- Pero de todos modos me alegra verte. Espero que puedas pasar algún día por casa del abuelo, sabes que eres bienvenido.
Asiente.
.- Si, si, echa la invitación prepárate para sacarme a patadas, sabes como soy.- bromea.
.- Si.- me carcajeo. Miro el Dodge y lo señalo levemente.- He de irme, pero nos veremos pronto.
.- Claro…- se muerde el labio. Lo veo dudoso.- ¿Segura que no quieres esperarlo?
.- ¿Estas insinuando que no puedo ir sola de caza?- pregunto medio en broma.
.- No es eso, es que…bueno, los osos vienen más grandes últimamente.- se detiene.- Y Jacob me matará si sabe que te deje ir sola.
.- No voy a comerme un oso. Lo mío es trágicamente la devoción por los animales gráciles y pequeños.- informo con tono penoso. No es algo de lo que me enorgullezca.- Y no te preocupes, no me arriesgare mucho, no correré mucho, ni saltare, ni…bueno, dudo que pueda comerme algo si no hago alguna de esas cosas, pero consuélate, ando en los días de mayor concentración de genes vampíricos.
.- Ah, con razón tienes ese "aromita"- arruga la nariz.
.- No te hagas el vivo, que si de olorcitos hablamos sales perdiendo.- sonríe ampliamente. Antes de que la conversación se extienda mucho más me despido con la mano y camino tranquilamente hacia el auto. La noche cayó por completo. Me giro levemente al recordar algo.- Oye, recuerda…
.- Si, ya sé. Si llama tu abuelo estas con Jacob y él te llevará de regreso. No te preocupes.-
Asiento tranquila al haber resuelto ese detalle. Si Charlie supiera que me voy a dar tumbos por algún bosque perdido para alimentarme, seguramente pondría énfasis en el hecho de que aun soy una niña y que estoy solita y que esos lugares no son para mí, en vez que en el detalle de que me alimento de sangre.
Me acomodo en el asiento y antes de que motor diera marcha, la voz de Seth vuelve a tocar mis oídos.
.- ¡Nessie!- lo miro.- Tu color natural, te queda bien.- me guiña.
El motor enciende y antes de perderme en la entrada le doy un leve: gracias. Al mirarme por el retrovisor y con esa oscuridad mucho no se nota, pero como hace tres semanas deje de teñirme, mi cabello esta tomando tonalidades naturales. El mismo color que mi padre.
Si antes la carretera estaba casi vacía ahora no hay nadie. Lo única vida, aparte de la mía es en algún que otro cruce, pero los automóviles se pierden en cuestión de segundos, seguramente, apresurados en llegar a sus casas.
Baje el vidrio para poder disfrutar de la briza, el clima es perfecto, no hace frio lo cual agradezco, no tengo nada encima para evitarme la molestia. De soslayo observo el mapa colocado estratégicamente sobre el asiento del copiloto. No lo uso desde que me fugue y en ese entonces me fue muy útil. Ahora estaba marcado con unas pequeñas crucecitas en los lugares en donde posiblemente podría "comer" sin poner en peligro a nadie.
Era la primera vez que iba a hacerlo sola. Recién en este momento caigo en el paso estoy por dar.
El motor, las llantas en un ruido continuo y relajante me hacen poner de mejor humor. Los nervios habían comenzado a aflorar, pero supuse que con las veces que mis padres me instruyeron en la materia, no seria difícil.
Haciendo una retrospectiva no me ha ido nada mal. Sacando claro esos dos pequeños encuentros mentales, en la preparatoria me va bien. Mis compañeros son muy amistosos y hasta tengo amigos.
Sonrío satisfecha.
Las copas de los arboles se mueven lentamente, el cielo esta interrumpido por grandes pantallas verdes dándome la pauta de que me estoy acercando a mi objetivo. Seguiré unos cuantos kilómetros más hasta encontrar un lugar para dejar el auto. Había olvidado cuanto me gusta esta tranquilidad. Es un mundo completamente opuesto al de los humanos. Acá todo esta en armonía con todo.
Me desvié por un pequeño camino de tierra. No es el lugar exacto hacia donde me dirijo, pero supongo que si lo dejo al costado de este pequeño camino, oculto tras algún yuyal de grandes proporciones no tendré de que preocuparme. Era buena para encontrar refugios, cuando salíamos con papá y mamá me dejaban elegir el apropiado.
Los extraño, no puedo negarlo. Me gustaría saber como se encuentran, hablar con ellos, contarles todo lo que he hecho. Tal vez ya sea hora de dejar el miedo y telefonearles, no contarles lo que ocurrió en algunos aspectos, pero, si decirles que estoy disfrutando, que no tienen que preocuparse. Que si bien me sigo cayendo ahora tengo más amigos que vienen a socorrerme.
Sin embargo, toda aquella paz pasa a un segundo plano de un momento a otro. Haciendo caso a mis instintos y a ese clic dentro de mi, piso el freno con tal fuerza que todo el automóvil rechina furiosamente.
Respiro dificultosamente.
El ambiente esta cargado de un silencio terrorífico, el eco de frenada deja motas que se mezclan con las aves asustadas que remontan vuelo y se alejan lo mas rápido que les da su ser.
Al instante en que me detengo por completo, una figura pasa por delante a una velocidad sobrehumana. Se detiene a unos metros, a punto de seguir su camino.
No sé que decir o que hacer. No tengo muy en claro lo que es hasta que logro divisarlo mejor, las luces delanteras enfocan sus ojos de un rojo profundo mientras que estos observan mis nulos movimientos, esperando que yo diera el siguiente paso.
Como si consultase de manera inconsciente, recordé las palabras del abuelo acerca de los recién convertidos, de sus diferencias físicas mutables con los años hasta convertirse en lo que mi familia era.
Temí, me pone nerviosa el no saber como reaccionar. Sé que no todos son vegetarianos cómo nosotros y si esta persona es lo que creo, mi fuerza no se comparara ni de cerca.
Escapar sería estúpido, si desease comerme lo haría en un dos por tres, por ahí mi velocidad natural ayudase en algo, pero para ello necesito salir. Tal vez si bajo e intento entablar algún tipo de conversación.
Opto por esto segundo, convencida de que estoy loca y que mis instintos me gritan algo completamente inverso. Me muevo lentamente, abro la puerta y me deslizo. La criatura sigue mirándome, en la misma posición ofensiva. Ahora puedo notar, gracias al aire moviéndose en todas direcciones, que ha estado bebiendo. Una mancha roja en su mejilla derecha (que antes no vi) la delata.
Y todo tuvo sentido.
Puedo percibirlo, su actitud no es por que quisiese atacarme para devorarme sino por que destila terror, confusión. Su mueca es una mascara de desconcierto inigualable.
Camino un paso, lo cual sirve para que se mueva levemente en dirección contraria.
.- Oye….- trate de que saliera apaciguadora, sin rastro de temblor por que aún continúo con mis mieditos internos. Pero inverso a ello, la mujer, hasta ahora vestida apenas con unos trapos, se da a la fuga, continuando su camino.
Me sorprendió su velocidad.
Tarde unos segundos, solo unos pocos para volver a la realidad. El viento sopla con menor intensidad, borrando todo rastro de aroma, toda presencia.
No quería que esto terminara así. Sé que me salve por los pelos de algo peor, que debería estar agradecida. Pero su rostro, su actitud. No podía dejarla en medio de aquel lugar, estaba perdida y si no me ataco seguramente fue por que se pudo controlar.
No huelo como humano, tal vez lo percibió, pero mi corazón late y las palpitaciones se escuchan perfectamente. Podría haberle parecido apetecible pero no me dañó.
Quizás sean conclusiones precipitadas, las cuales deba tomar con pinzas, pero esa mujer no parecía mas ofensiva que un animal asustado y huyendo de algo.
Mis pies comenzaron a moverse antes de que fuese consiente de mis propias ordenes y en menos de lo que pensaba todo esto, corrían siguiéndola, adentrándome en aquel bosque, dejando mi automóvil abierto y con todo encendido.
Mi respiración se hace más dificultosa a medida que me interno, me recuerdo a mi misma como inspirar correctamente para no sentir ese mareíto incomodo y ese cansancio típico de un humano que hace ejercicio de manera exagerada.
No sé hace cuanto tiempo estoy corriendo, ni mucho menos llevo la cuenta de las ramas y raíces que he tenido que esquivar (algunas con poco éxito) pero no logro dar con ella. Pareciera como si se la hubiese tragado la tierra, aunque obviamente lo mas sensato sea pensar que su velocidad es diez veces mas que la mía o algo parecido. Me detengo, jadeo sin poder evitarlo y miro hacia ambos lados, tratando de encontrar alguna pista, aunque sea muy pequeña que me ayude a encontrarla o a saber por lo menos por donde se ha ido.
Me concentro.
No muy lejos escucho crujidos, leves, imperceptibles, pero con mis genes a flor de piel consigo localizarlos y me doy a la carrera nuevamente.
Puedo oír la reprimenda de papá como si estuviese detrás de mí. Como si pudiese ver lo que yo en mi locura galopante estoy haciendo. Sonrío. Ya quisiera que estuviese aquí conmigo. Para pararme, para evitar que me convierta en una presa fácil de una neófita.
Aminoro mi marcha al sentirla cerca. Se ha detenido no muy lejos, detrás de unos frondosos arboles que me impiden verla.
Al instante el aroma característico rompe mi concentración y mis venas se dilatan.
Se encuentra en una especie de arboleda sin mucha espesura, permitiendo que los rayos del satélite puedan bañarla iluminando de alguna forma su accionar.
Estoy consiente de que sabe de mi existencia. No levanta su vista, sigue metida en seguir devorando aquel animal muerto hace rato.
Por esto mismo no me gusta ir de caza, no me gusta ver a los animales en este estado tan calamitoso. Aunque este fue presa de una ira incontrolable o tal vez lo esté confundiendo con inexperiencia.
Permanezco en silencio mientras ella se alimenta, meditando la manera más certera de acercarme para que no huya nuevamente. Para intentar ayudarla con lo que sea que necesite.
Si, ya se, soy una estúpida ¿A quien se le ocurre correr a una monstruo asesino en potencia recién convertido en medio del bosque a la noche?
Mis pensamientos son interrumpidos por un ronquido seco de ella, se pasa una mano de manera desinteresada por uno de los mechones de cabello que le molestan y continua con su tarea.
Recién en ese momento me detengo a contemplarla realmente. Su cabello en esa oscuridad semi cortada es de un largo no mucho mayor que el de mi tía Alice. La tonalidad del mismo varia, me confunde pensar que tira mas hacia un castaño claro que a un rubio oscuro. Fuerzo la vista para definirlo mejor, pero no hay caso.
La perfección de su rostro es la típica marca de la vampirización digna de nuestra raza en donde cualquier tipo de imperfección mortal se convierte, en la inmortalidad, en la más bella expresión de la humanidad. Labios pequeños pero carnosos y movimientos bruscos pero de alguna forma gráciles y delicados.
Por más contradictorio que suene, era como ver a una Diosa Olímpica comer como neandertal.
¿Quién era? ¿Hace cuanto fue convertida? ¿Qué es lo que le había ocurrido?
Sus manos dejaron de sostener el cadáver prácticamente vacio de todo líquido y recién ahí dirigió su atención.
Temblé unos segundos, su mirada era demasiado profunda. Nunca antes había estado en presencia de la pureza máxima de mi raza. El comienzo de todo.
Al parecer estaba más segura de lo que yo había interpretado.
.- ¿Qué haces aquí?- sonó dura, ronca, cansada. Muevo mis manos contrariada. Ni yo lo sé. Eso si, me alegra saber que puede organizar una oración decentemente. Por alguna razón siempre pensé que los neófitos hablaban como prehistóricos.
.- Cre…creí que necesitaría ayuda.- contesto. Intento mirarla fijamente para que no malinterprete ningún tipo de movimiento.
.- Lárgate.- con elegancia, se levanta irguiéndose en toda su altura.
No me muevo ni un ápice, me quede mirándola, maravillada. ¿Cómo es que no me acostumbro a la perfección?
Parece notar mi fijación.
.- ¿No has oído? - mi distracción y su velocidad no me dan pie a darme cuenta de lo que ocurre hasta que es demasiado tarde. Su rostro ahora muy cerca del mío, su aliento a vida extraída, sus ojos rojos y venenosos. Su deseo de descuartizarme.
El aire me falla, su mano se cierra aun más fuerte sobre mi cuello y escucho el crujir del árbol detrás. Su superficie romperse ante la fricción con mi ser. Mi cuerpo en su mayoría esta apoyado en él.
Una cosa es saber y deducir el poder del otro y otra muy distinta es sentirla con la piel. La misma que debajo de sus yemas y palma me arde con ímpetu a pesar de estar en contacto con hielo.
.- Eres demasiado arriesgada, niña.- dulce voz aterciopelada llega a mis oídos, con dejes de burla tiñendo el tono. No sé lo que le entretiene de tenerme en esa pose, hasta que en sus ojos percibo poco de curiosidad, como si viera en mi algo conocido, peculiar. Su expresión repentinamente se retuerce de una burla evidente a un asco terrible. Su mano presiona mas fuerte mi cuello antes de soltarme con tal fuerza que el golpe contra el árbol me deja aturdida.
Toso, mis pulmones demandan más aire del que puedo pasar e intento tranquilizar el palpitar descontrolado de mi corazón, aterrado por la adrenalina.
Sus pies se mueven alejándose.
.- Eres uno de ellos.- reclama con odio. Mis manos, tomando mi adolorido cuello acarician un poco la superficie antes de permitirme alzar la vista. Continúa con la misma cara.- Uno de ellos… ¡Jamás podre olvidar su asqueroso hedor!
Quiero preguntar de quien habla, pero sale hilos de voz de mi boca, menesterosos, perdidos.
Antes de que pudiese siquiera levantarme, se da a la fuga perdiéndose entre el follaje en menos de unos segundos.
Jadeo temerosa.
¿Qué acababa de ocurrir?
Cuando pude controlar la energía de mi cuerpo me paré y no tardé mucho en regresar por donde había venido, los primeros pasos caminando, y los últimos, al llegar a automóvil, no eran mas que torpes intentos de mi cuerpo en seguirle paso a mi mente que iba a mil por hora.
Choche borricamente con el capot, producto de mi estabilidad reducida por pisar unas piedras cercanas.
A las apuradas me subí y en cuanto cerré la puerta un nuevo jadeo me interrumpe. Apoyo las manos sobre el manubrio, conmocionada, exaltada, mi cabeza se apoya en el mismo y cierro los ojos intentando que la tormenta en mis sentimientos se calme aunque sea un poco.
No puedo controlarlo.
Aquello no fue un sueño
No hubo gritos ni voces desconocidas.
Sólo su mano sobre mi cuello.
Sus ansias de sangre.
Mi inconsciencia ante el peligro.
Las lagrimas salen antes de que me de cuenta, chocando estrepitosamente contra mi falda. La angustia brota atropelladamente desde mi boca en forma de ahogos.
No es una locura mía, acaba de pasar. Un neófito estuvo a punto de romperme en mil pedazos con mínimos movimientos y yo como imbécil sigo en medio de aquella pequeña carretera de tierra, imposibilitada de cualquier movimiento, presa del terror que me invade.
Tardé unos minutos en poder mover mis brazos, el llanto continuaba pero ahora podía moverme. Con premura giré la llave del encendido y di por terminada mi instancia allí. El auto rechina ante mi vuelta abrupta. No le doy importancia. En este momento hay un único lugar en donde deseo estar y no me detendré por nada del mundo hasta llegar. El mismísimo terror me lo impedirá, estoy segura.
Continuara
¡hi! ¡Lamento muchisimo la demora! Trato de compensarlo al hacer el capitulo mas largo, espero que sirva de algo y que la historia les este gustando.
Espero que hayan pasado una hermosa Navidad.
Si no Actualizo par año nuevo, pues, FELICIDADES A TODOS.
Se los quiere ;)
¡Beshos!
Grisel
Miles de chocolates riquisimos y que no engordan para: Hik-y, tsukiyono tanuki, loca anonima O, BeTsy Pop, shinawa.
Ya saben: Quejas, sugerencias, pollo al espiedo...delen click a Mr. Go...él los guiara a la Luz...XD
|
Review this Chapter |