Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search
: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Books » Twilight » No soy ella

acuinipuini
Author of 32 Stories

Rated: K+ - Spanish - Drama/Romance - Jacob & Renesmee C./Nessie - Reviews: 96 - Updated: 09-24-09 - Published: 09-23-08 - id:4555720

Capitulo XV

Cerró la puerta detrás de si escuchando como su abuelo cerraba la propia con el sonido característico. El viento fuera, arremetió contra el vidrio moviendo el marco unos cuantos milímetros.

Ese día había sido difícil. Complicado, enredado.

Caminó lentamente hasta la punta de su cama, en donde se dejó caer con pesadez al tiempo se suspiraba.

Tocó su cabello, aun húmedo por el baño recientemente dado. Las hojas habían sido complicadas de sacar, al igual que la sensación de desazón en su boca. Algo grave estaba pasando que no comprendía, que no podía ignorar.

La ducha no hizo más que limpiar por fuera las asperezas superficiales. Por dentro, su mente y alma clamaban por la seguridad, imploraban una respuesta a lo que ocurría.

Tic

Sonido mínimo. El cristal se quejó tímidamente.

Nessie despertó de su ensoñación y se arrimó a la cabecera de la cama, en donde, arriba, descansaba la ventana. Fuera, el viento continuaba meciendo las copas de los arboles, procurando mezclar el sonido del aire turbulento con las hojas resecas de la época.

No pudo percibir nada, no hasta prestar mayor atención.

Fue en sincronía, sus manos abrieron el vidrio lentamente, sintiendo el frío en sus hombros desnudos. Se corrió al instante para dejar paso.

― Menudo lugar para colocar la cama. ― Objetó Jacob con una media sonrisa, adentrándose del todo e intentando no pisar ni ensuciar el acolchado.

― Pues digamos que no está pensado para que la gente entre por la ventana. No cumple la misma funcionalidad que la puerta. ― contestó ella suavemente y sintiéndose más tranquila.

― No es el punto. ― Sus ojos negros se pasearon por la habitación, recorriendo cada rincón no con una curiosidad normal. Lo que le movían eran los recuerdos. ― Lindos colores, muy....originales.

― Chillones y contrastantes. No mientas. ― chitó con voz suave. ― La decoración no es lo mío.

― El primer paso es admitirlo. ― bromeó él con soltura. Su mirada se detuvo sobre la desgarbada figura de ella. Se la notaba bastante desganada. ― ¿Cómo te encuentras?

― No lo sé. ― se sinceró. ― Simplemente no lo sé.

Nessie se sentó en la cama, invitándole para que hiciese lo mismo. Percibió el calor que emanaba su amigo, reconfortándose al sentir que los escalofríos iban disminuyendo gracias eso.

― No puedo detenerlo. ― soltó repentinamente.

El aire se tensó notablemente.

― ¿De que hablas? ―

― Me susurra cosas. ― ella no estaba mirando a ningún punto en particular, simplemente se perdía en las manos en su regazo. ― Creí que ya no volvería. Que solo había sido una experiencia aislada.

― Nessie...―

― Presiento que por más que quiera, no podre detenerlo. ― negó tenuemente, cerrando los ojos. ― Cuando regresaba de hablar contigo...

― Nessie ¿Hay alguien que te esté molestando? ― la voz de Jacob sonaba dura, casi tenebrosa. La sola idea de que alguien estuviera maltratándola le revolvía el estomago con tal fuerza, que el tirón hacia eco en otros órganos.

Ella levantó la cabeza y le miró indescifrable.

― No sé quién es. No sé de dónde viene ni a dónde va. Simplemente aparece, me dice cosas...cosas que...

― Nessie. ―

― No quiero ser un monstruo, Jake. ― La declaración le tomó por completa sorpresa. Los ojos de ella, brillaron con una extraña fuerza oscura y perdida. ― Comprendo que es parte de mi naturaleza.

― ¿De dónde sacaste semejante cosa? ― reclamó. "Bramó" hubiese sido más adecuado, pero el tono de voz, si bien era duro y conciso, no se elevaba demasiado.

Ella sonrió levemente.

― Tu propia raza esta contra los míos y no los culpo. ― desvió la mirada hacia la pared amarilla, en donde un cartel de corcho amontonaba un montón de papelitos con anotaciones. ― Mi familia es rara entre los nuestros.

Su tono iba en un incomodo sube y baja. Como si en algunas partes tuviese vergüenza de explicarse o no estuviese segura.

― ¿Que tiene que ver todo eso? ¿Desde cuándo...?

― A unos días de haber llegado a Forks. ― resumió. ― Una voz. Es un hombre. Me dice que debo alimentarme adecuadamente, que no debo ser renuente a lo que soy en realidad.― No quería interrumpirla, pero los deseos eran demasiados. De golpe, miles de preguntas no formuladas comenzaban a tener respuestas en su mente. Como si inconscientemente, estuviese al tanto de lo que le ocurría.― Desde que he venido a vivir aquí, siento que una especie de guerra se desata en mi cabeza de forma esporádica. No sabría cómo explicarlo mejor. ― se mordió el labio inferior. ― No quise contárselos por que tenía miedo de muchas cosas, pero estaba siendo egoísta. Le oculte cosas a papá y a mamá.

― Tranquilízate. Nadie va a juzgarte por nada. ― Ella le miró con nostalgia.

― No hace falta que lo hagan. Soy excelente en eso. ― dijo lentamente.

― ¿Y a que te refieres con que hay una guerra en tu cabeza? ―

― Siento que no estoy sola. Siquiera cuando duermo. He visto cosas...hay veces que tengo miedo a dormir. No quiero presenciar aquello que se formula en mi inconsciente. No recuerdo lo que sueño pero la sensación que me deja es de completa soledad e impotencia. ― informó lacónica. Le miró nuevamente. ― ¿Crees que estoy loca?

― Jamás se me cruzaría por la mente. ― respondió rápidamente. ― ¿Que es lo que ocurrió entonces?

― La voz insistió. Pero fue diferente a las otras veces. Me dio una migraña tan fuerte que creí que me desmayaría. Estuve desorientada por horas, de eso estoy segura. Lo único que quería hacer era desaparecer de la realidad un tiempo, pero no fue mi intención preocuparlos de esta forma. ― el viento rugió fuera anunciando que ya la tormenta estaba encima.

― ¿Por qué no me lo comentaste?

Rennesme permaneció en silencio unos minutos, pensando su respuesta. La mejor forma de darla, por lo menos. Las respiraciones eran arrítmicas.

― Temía involucrarlos. ―dijo al estar segura. Su tono era tranquilo, pero lleno de pena. ― A que sufrieran por mi culpa. ― Sus ojos chocolate se posaron en el definido rostro del hombre a su lado. ― Siento que lo que vendrá será demasiado duro y doloroso. No quiero que lo vean o lo vivan. No si puedo evitarlo.

― Pero apartándonos, dejándonos fuera haces sufrir a todos. Protegerte no es una obligación, es algo que deseamos hacer. ― explicó lo más calmo que pudo. Cada minuto que pasaba, aquella joven frente a él se desmoronaba tenuemente. ― Tu familia está muy preocupada.

Nessie suspiró, observando sus manos blancas en contraste con su pijama rojo.

― No lo entiendes....― al levantar su rostro, una expresión de dolor completamente desconocida en ella, le oprimió el corazón. ―... lo que va a pasar, lo que acontecerá sea lo que sea, va a arrasar con muchísimas cosas que creíamos obvias. Lo sé porque lo siento. Lo escucho y lo veo cuando duermo. Lo repito cuando esa voz regresa para torturarme...

― Nessie...― en un acto reflejo, tomó su mano entre las suyas y la sintió temblar.

― Viene por mi Jacob. Por nadie más. No quiero que nadie este en su camino cuando lo haga y que sea lastimado.― espetó segura con voz cargada de culpa. ― No lo soportaría.

Ella respondió al gesto de Jake, apoyando su cabeza sobre su hombro. Como cuando era chiquita.

Permanecieron en silencio un largo rato; las manecillas del reloj negro sobre la cómoda, con el debido movimiento, rompían el ambiente segundo a segundo, perdiéndose en aquel impávido vacío. La luz de noche, descansaba sobre el modesto escritorio frente a ellos, iluminando sus figuras tímidamente.

Era una noche sin luna. Solo un temporal permanecía danzando en la noche, impunemente.

― Tardaste tanto en decírmelo. Creí que sabías que podías contar conmigo cuando lo necesitases. ― no la miró. Le costaba hacerlo.

― Has estado conmigo desde que tengo uso de razón. ― ella respondió perdida en la luz de noche. ― Pero no puedo seguir siendo egoísta. ― suspiró. ― No puedo usarte como escudo.

― ¿Y si quisiera serlo? ― espetó rápidamente con actitud de reclamo; ambos se giraron al tiempo, observando detalladamente la reacción del otro. ― Si una guerra se desatase, mi único lugar sería a tu lado. No hay otra opción. Jamás será diferente.

Inconscientemente, su mano acarició la de ella. Aunque al ser notablemente más grande, sus dedos no tardaron en rozar la pequeña pulsera en su muñeca.

El significado de su relación envuelto y guardado en aquel delicado objeto.

El corazón de Rennesme bombeó con tal fuerza que sintió que la posibilidad de que saliera de su pecho era real. Aquella declaración guardaba algo, llevaba consigo un mensaje que no supo descifrar en su totalidad. Pero le llegaba, la hacía sentirse acompañada, con nuevas fuerzas y lamentablemente, al mismo tiempo, inquieta.

Si Jacob se involucraba, sería herido de alguna forma.

¿Podría soportarlo?

― Sea lo que sea, lo venceremos. ― enfatizó él. ― Ninguno de nosotros permitirá que nadie te haga daño.

― Es justamente a lo que le temo. No quiero verles heridos, ni a mi familia ni a tus amigos. Ninguno merece luchar en una disputa que no es propia. ―razonó Nessie.

― No nos eres ajena. Nunca lo serás. Dejarte sola no sería solo un error, sino una traición a nosotros mismos. ― intentó explicarle. ― Lo que deba ser será y lucharemos hombro a hombro.

Ella sonrió.

― No sería la primera vez. ― dijo inconsciente, saliendo de lo más profundo de sus recuerdos guardados. No era una imagen, siquiera una pequeña película. Sino un sentimiento tan fuerte que le hizo decirlo sin darle tiempo a nada.

Intento analizarla, que algo en sus acciones la delataran. ¿Hasta dónde sabía? ¿Qué tanto recordaba de aquel primer enfrentamiento con los Volturis años atrás? Ella eran pequeña, no tanto como para no recordarlo, pero si lo suficiente como para que el momento quedase archivado.

― Y si fuese necesario, no será la última. ― respondió finalmente.

Lo agradeció en silencio. Con palabras mudas típicas de sus conversaciones serias. No hacía falta siquiera que se miraran, el aire fue calmándose poco a poco, y sus respiraciones agitadas en algún punto de toda la charla, se pausaron hasta llegar a la normalidad.

Era como regresar a la realidad, despertarse. Los sonidos cobraron mayor volumen, ritmo. El viento fuera se hizo escuchar nuevamente.

― Tal vez sea prudente si...―

― Me gusta el agua. Es fácil bañarse así. ―

― No es por ser mala, pero el pelaje te apesta si te bañas una semana con lluvia. ― hizo una mueca teatral de disgusto.

―No seas dramática. ―

― Ya, si quieres quedarte un rato mas no tengo problema, ayúdame a dormirme. Tardo en entrar en calor con estos humores. ― replicó ella parándose y apagando la luz. La oscuridad no fue un problema, el escritorio se encontraba a una prudente distancia de la cama que se resolvía con tres o cuatro pasos en línea recta.

La vio desarmar la cama, acurrucarse bajo las sabanas. En ese momento se colocó a su lado, aquella cama era un poco chica, pero no importaba. Deseaba saber más, preguntarle por su sed, el detalle de lo que aquella voz le decía. Pero no lo haría esa noche. La carga emocional que percibía en Nessie era pesada. Le había costado abrirse y contar todo. No la presionaría. No la ahogaría.

Ella misma se encargaría de comunicárselo cuando se sintiera segura de hacerlo. Él debía velar por su bien estar, apabullarla iría contra eso.

Apoyó su cabeza en su mano, mientras Nessie terminaba de acomodarse. Sus ojos se encontraron en la oscuridad, distinguiéndose gracias a sus instintos sobrenaturales.

― Jake. ―

― Mmm. ―

Escuchó como el aire entraba por su boca, y salía segundos después, transformado y cálido.

― Gracias. ―

Sonrió.

Esa noche no habría miedo ni tristeza. Sus sueños transitarían por escenarios calmos y divertidos.

Tendría un descanso por primera vez en días.

O-o-o-o-o-o-o-O

Se asfixiaba. Los pulmones se llenaban con espasmos involuntarios, el polvo se pegaba a sus entrañas sin poder siquiera evitarlo.

Sus manos entumecidas por el frío intentaron moverse, doliendo horrorosamente al percibir pequeños cuchillos rasgando la carne desde adentro.

Sigue jodiendo vieja, sigue jodiendo. ― era una amenaza inconclusa, pero no por eso menos aterradora e importante.

La tormenta fuera, arremetía contra las ventanas, en gotas gigantes.

― No te las llevaras. ― la voz rió macabra, con aires de grandeza. El solo escucharla intentar hacerle frente, le hacía gracias.

Vieja, no podrás evitarlo. No jodas, no te metas. ― una presión en su pecho, el corazón estaba jugando una mala pasada.― Ellas vendrán a mí. No necesitare mover un solo dedo. Pero si sigues interponiéndote, tendré que buscarte vieja. Y ruega para que no esté de muy mal humor. ―

― ¡Poco me importa, demonio! ¡Tu confianza será tu destrucción! ―

El dolor de cabeza se incrementó a tal punto que aun con el ardor en sus manos, logró agarrase a ambos lados, para presionar su sien.

Poco falta. Volveré a verte y cuando lo haga, te la arrebatare como lo hice con....

― ¡No lo harás! ¡No lo harás! ¡No lo harás! ― el grito desgarrado salió de su garganta seca, provocándole tos instantánea, una especie de atragantamiento.

La luz de la habitación se encendió aturdiéndola aun más.

― ¡Abuela! ― Una joven con un lazo trenzado muy largo, se acercó rápidamente al borde de la cama, ayudándola a incorporarse. ― ¿Que te ocurre?

―...a...a...g..agu...― ni bien pronunció la g, la muchacha ya había servido un vaso y se lo estaba acercando.

Lo tomó temblorosa, siendo ayudada por su nieta. Los pulmones continuaban pesados y el dolor de sien menguaba solo de a momentos.

No podría hacerle frente por mucho mas, y la situación no estaba avanzando. ¿Podía ser posible que se estuviese equivocando?

No, no era ella la que lo había dictaminado así. Sus ancestros lo exclamaban y ellos no se equivocaban.

O-o-o-o-o-o-o-O

Miró el tazón vacio.

No se sentía cansada, por lo cual se levantó luego de unos minutos de puro remoloneo y comenzó su día de forma tranquila. La ducha, al final si había servido a su paz, aunque la verdad esos se lo atribuía a Jacob, que se quedó hasta que cayó dormida, y eso que tardó lo suyo.

Pobre. De seguro se había ido con toda la lluvia.

Colocó los platos para lavar y cuando terminó su tarea, subió por sus cosas. Seguramente los gemelos no tardarían en llegar.

Ahora tendría que inventarse algo para dejarlos convencidos de que nada malo pasó realmente. Cosa que veía difícil. Cada día que les conocía, se daba cuenta que no eran comunes, podían afirmar que se conformaban o que determinado tema estaba cerrado, pero en sus ojos, la complicidad. Nada terminaba realmente con ellos.

Y mientras estaba guardando un par de libros dentro de su bolso, un brillo conocido llamó su atención. Sus ojos se abrieron de par en par expresando su sorpresa.

Sobre la cómoda, descansando solitario en la blanca superficie, el relicario que le había sido arrebatado le llamaba con un halo misterioso.

Se acercó, impávida, creyendo que tal vez era una ilusión. Teoría que fue refutada al pasar sus dedos sobre la tallada superficie.

Lo levantó, y entre sus dedos la cadena se enredó cuidadosamente.

Sus pensamientos se perdieron en medio del refulgir de la mañana sobre el delicado objeto. La última vez que lo había visto fue cuando tuvo ese encuentro aquella mujer. Su cuello, o mejor su mente, al enterrarse en el recuerdo, quemó.

El sonido de bocina la llamó a la realidad.

Se colocó el relicario rápidamente. De seguro Jacob se lo había traído. Debía recordar preguntarle como lo recobró.

Agarró sus cosas y bajó.

En menos de medio minuto, ya estaba abriendo la puerta. Iba tan apurada que no tuvo tiempo de frenar cuando salió, por lo cual, ella, sus cosas y alguien cayeron estrepitosamente.

― ¡Ah! ¡Lo siento! ―

― No hay problema, es tranquilizante saber que tienes tanta energía. Nos quedamos preocupados. ― Sus ojos se cruzaron con los de Lean. Su cabello castaño rubio estaba más despeinado que de costumbre.

― Oh. Lamento eso también. ― objetó Nessie levantándose al mismo tiempo que él. Lean se agachó nuevamente y tomó las cosas de ella.

― Ya, vamos. Que hoy andamos cortos de tiempo. ― Nessie se quedó a cuadros y no fue hasta que se encontraba en la parte trasera del automóvil de los gemelos, que se atrevió a preguntar.

― ¿Se puede saber a dónde vamos? ― indagó al ver que no tomaban ninguna ruta conocida que se dirigiese al colegio.

― A partir de hoy y por un tiempito, tendremos otra pasajera. Espero que no te moleste. ― explicó Sean deteniéndose en una modesta casita a unas cuantas calles de la Charlie. Al instante una joven conocida salió a las apuradas. Con la ropa seca y no tan desalineada, era aun más bonita de lo que recordaba. Rennesme dejó el lugar debido cuando la muchacha entró.

― Hola. Gracias por venir. ―

― De nada. ― Respondió Lean sonriendo.

Ambas se miraron y sonrieron más por cortesía que por otra cosa.

― ¿Y qué te dijo el profesor? ― la joven despegó su vista del paisaje.

― Dijo que él mismo lo arreglaría. ― Nessie tardó en caer de lo que estaban hablando. ― Y la verdad es que me queda la misma distancia que Port Angeles, pero con la diferencia que no tengo ni que buscar un mecánico ni me van a estafar. El profesor no parece de esos.

― Él es muy bueno con los "fierros". ―

― Escúchala, ella lo sabe por experiencia, arregla el automóvil de sus padres. ― señaló Sean.

― Sabe muchas cosas, digo, para ser tan joven. ― señaló la muchacha.

Los gemelos asintieron. Nessie sonrió para sus adentros, difícil sería explicarles como Jacob con treinta y tantos se mantenía con la frescura de un joven de dieciocho.

― Se nota, en cuanto abrió el capot, encontró la falla.― agregó. ― Supongo que por eso se ofreció a ayudarme. El auto es viejo y la verdad hasta yo dudaba poder hacerlo tirar hasta la ciudad.

Nessie vio como entraban al estacionamiento a prácticamente vacío. Ahí cayó en cuenta de algo. Consultó la hora: era muy temprano.

Sean, que la miraba por el espejo retrovisor, se percató la pregunta plasmada en su rostro.

― La respuesta está ahí. ― señaló sin necesidad de girarse siquiera. Las orbes de ella enfocaron rápidamente el objetivo. Casi al final del estacionamiento, el automóvil de su compañera estaba siendo revisado por dos personas. Metidas en sus asuntos puesto que no se percataron de su presencia hasta que los cuatro bajaron del carro una vez estacionado.

― Profesor. ― llamó la joven.

― Buenos días, Sam ― sus ojos se posaron ágilmente en los gemelos. ― Chicos...― Nessie, que aun perdida llegaba ultima, saludó con un simple hola por lo bajo, que Jacob respondió con una inclinación de cabeza.

Justo en ese momento, antes de que pudiese reconocer a su acompañante, un chillido los asustó.

― ¡Nessie! ― tardó, pero pudo ver la fuente. Una enorme sonrisa se plantó en su cara al ver a la joven bajar de una camioneta roja no muy lejos. Llegó corriendo y con el mismo impulso se tiró sobre la mitad vampiro. ― ¡Cuánto tiempo!

― Ahm...si...Claire...me caig...―

Ninguno llegó a hacer nada. Ambas terminaron en el suelo, desparramadas.

― Ups, perdón. ―

Nessie negó, sonriente.

― Se ve que hoy tu mejor amigo será el piso. ― opinó Lean ayudándola a levantarse.

― Yo creí que el de Clarie había sido ayer. ― Quil Ateara bromeó dándose a conocer, Jacob rió de buena gana recordando los porrazos que se había dado la novia de su amigo la mañana anterior. ― Me da gusto verte Nessie.

― A mi también.― le abrazó cariñosamente. ― Así que...

― Repararemos esto. ― contestó Quil desenvuelto. Miró a los gemelos y a Sam. ― No te preocupes, no saldrá mucho, son pequeños ajustes que hay que hacerle.

Sam asintió contenta por la noticia.

― Comprendo porque has venido, pero ¿arrastraste a la pobre de Claire?

― No, de eso nada. ― Se defendió él. ― En cuanto le dije que vendría a Forks siquiera le importó el horario. Se me prendió como lapa.

― Como si eso te disgustara. ― masculló Jacob. Su amigo se encogió de hombros.

― Es que tengo que decirte algo en vivo y en directo. ― Claire era súper enérgica y solía usar términos un tanto extraños. Pero era una amor, muy difícil era que alguien no se llevara bien con ella.― En la reserva haremos una fiesta.

― ¿Algo tradicional? ― inquirió Nessie.

― No, para nada, es nomas para hacer ruido. Los ancianos no estaban muy de acuerdo, ya sabes como son. Pero logramos convencerlos y hacerlo en grande. Seremos todas las manadas y todos los colados que se puedan. ― sonrió ampliamente.

Nessie miró a Jacob, este negó aun riendo.

― Bueno, supongo que podre ir. ―contestó entonces. Claire emitió un pequeño sonido histérico de alegría.

― ¡Genial! Será este sábado.― miró al grupo restante. ― Que no les quede duda de que también están invitados, cualquier amigo de Nessie es bienvenido en la reserva. ¿No es cierto amor?

― Los que quieras, Claire. ― respondió Quil mas resignado aunque el tono cariñoso se le notaba a miles de kilómetros. Su chica era de hacer sociales con todo el mundo así como si nada. Ella se colgó de su espalda, con tal frescura que daba envidia. ― ¿No te estás olvidando de nada?

Ella pareció meditarlo. Repentinamente, su rostro se iluminó.

― ¡Cierto! jejeje, detalles. Deben venir disfrazados. ―

Jacob no supo porque, tal fue su instinto, pero al ver a los gemelos creyó percibir un brillo extraño en sus ojos.

― Bien, una vez dado el informativo Claire...― comentó Quil aun con su novia a cuestas. ― Nos vamos para la reserva. Jacob...― Pie a que lo ayudase a hacer los preparativos para remolcar el carro de Sam.

Cosa en la que no tardaron mucho, ya sea porque ambos no necesitaban hablar mucho para hacerse entender o porque tenían casi terminada esa fase, en menos de diez minutos Claire saludaba alegre desde el asiento del copiloto, mientras que Quil conducía la camioneta y salía del estacionamiento remolcando el automóvil.

Una pequeña llovizna comenzó a caer sobre la región.

― Mejor entremos. ― Propuso Jacob.

― Profesor. ―

― ¿Es genético? ― tenía que ser realista, no estaba prestándole atención, por lo cual tardo tardó en analizar la pregunta. Sean sin embargo, continuaba mirándolo curioso.

― ¿Qué cosa?

― Usted también es de la reserva. Con mi hermano hemos ido para esos pagos y la verdad es que unos cuantos jóvenes son así de...grandes. ― presentía que había algo mas, pero al no tener pruebas, no podía darse el lujo de comportarse borde.

Cada vez que esos dos abrían la boca, deseaba callarlos de alguna forma.

― Algo así. Es de...familia. ―

― Oh. ― fue la única respuesta directa. Los gemelos se miraron.― El señor Ateara parece muy joven.

― Como usted. ― apoyó Lean.

Le estaban crispando los nervios. Nessie lo notó, pero realmente no se le ocurría como hacer para frenarlos.

― Somos amigos de la infancia. ― contestó Jake seco.

― Viven una vida muy natural ¿no? ― inquirió Lean. Al ver la ceja levantada de Jacob, aclaró. ― Digo, por que todos se preservan muy bien para la edad que tienen.

¡Ya! ¡Hasta ahí!

Jacob estaba a punto de reclamar como es que sabían aquello, cuando una tanda de alumnos entró por las puertas recién cerradas por ellos.

Todos se habían puesto de acuerdo, al parecer, para llegar al mismo tiempo. Por lo tanto, al hombre no le quedó otra que callarse.

― Bien. Nos veremos en clase. ― saludó cortante, mirando con especial énfasis a los gemelos. ― Recuerden que hoy hay pruebas. No lleguen tarde. ― recordó.

Ya se vengaría de esos dos. Se alejó por el pasillo con dirección a la sala de profesores.

Nessie se giró hacía sus amigos, con cierto aire de reproche. Cosa que estos lo captaron al instante.

― ¿Qué? ― se defendió Lean avivadamente.

― No era necesario usar ese tono. ―

― ¿Cual? ― volvió a contestar. Ella puso su mejor cara de circunstancias.

― No jueguen a no saber, sé perfectamente que sus mentes son mucho mas perversas de lo que aparentan. ― lo decía en broma, pero lo pensaba en serio. Los tres se metieron en un interesante enfrentamiento de miradas.

Sam, que hasta ahora había permanecido completamente ajena, eligió continuar su camino.

― Nos vemos, entonces. ― saludó por lo bajo, creyendo que ahí quedaría.

Sean, en un acto muy simple, le sonrió. Cortando así la "discusión".

― ¿Que clase tienes ahora? ― preguntó.

― Ehm...biología. ―

― ¡Genial! Nosotros también...― tironeó de su gemelo. ― Nos vemos más tarde, peque. No te pierdas. ― le guiñó con soltura.

Y en menos de lo que se podía imaginar, Nessie se encontraba sola en el pasillo.

Esos dos escondían algo. Podía sentirlo. Por eso habían huido.

Suspiró y colgándose el bolso mejor, empezó a caminar alejándose de la entrada principal.


¡Holas!

¿Como están?

Yo, hasta las manos con la Uni, pero que se le va a hacer. Acá les dejo el capitulo 14, a ver que les parece n_n.

Un calendario especial con su vampiro favorito en poses insinuantes a: lokitaka95 .



Return to Top