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Capítulo I
Quédate ahí, quietecita…no, no te muevas. Así.
¡QUE NO TE MUEVAS!
Bien.
Ahora coloco mi mano aquí, y mi otra manita sostiene, de esta manera…
¡No!
¡PLAF! ¡PLAF! ¡PLAF! ¡PLAF!
¡Demonios!
.- ¿Está todo bien?- escucho desde abajo. Entre todos los libros y un par de papeles de la preparatoria exclamo con toda la dignidad que puede llegar a quedarme:
.- ¡SI!
Sé que si respondo nadie vendrá a ver qué ocurre, a menos que tire de nuevo otra pila de libros. Papá aprendió a darme espacio para poder resolver los problemas que se presenten, pero su paciencia llega hasta el dos.
Por consecuente, si hago otro ruido estruendoso, su alarma se encenderá y es capaz de llevarme con el abuelo nomas para que compruebe que no es nada serio. Es un poco exagerado, lo sé, pero es mi padre y no puedo pedirle más por ahora. Se preocupa demasiado por mi torpeza e inexistente sentido del equilibrio.
Suspiro.
Miro la pila de libros que yacen en mis piernas y falda.
Jo, y yo que los tenía tan bien desacomodados. Ahora tendré que ponerme a "ordenar".
Bien: historia, matemáticas, ciencias…momento. Creo que tenía tarea de esto, pero no me acuerdo si la hice.
Por ahí está bajo el montón de apuntes de geografía, pero están muy lejos, sobre la cómoda y yo aun estoy con cinco kilos de más encima. Quien hoce decir que los libros de literatura no son pesados que pruebe con cinco de ellos encima suyo.
Uh, un moretón.
Maldigo ser tan blanca. Cuando estoy en la playa con mis conocidos me pongo como camarón enseguida, pero me pelo al instante. Esa es una de las razones por las que envidio a Jacob, la otra es que él alcanza los estantes altos del mercado. Cuando voy sola tengo que apañármelas para poder conseguir el último tarro de mermelada de cereza, aunque no me va muy bien que digamos.
Mis ojos se desvían al escritorio finamente tallado, regalo de cumpleaños de mi tío Emmett. En el descansa un bonito portarretratos plateado, un momento plasmado hace siete años. Justo el mismo año en que deje de crecer tan rápidamente.
Mi abuelo aun no encuentra la razón de por qué el paso de tiempo sobre mi cuerpo tomó un curso de humano normal (hasta más lento se podría decir) desde los diez, aunque tampoco tiene mucho en lo que consultar, si bien los nacimientos entre humanos y vampiros no son nada sorprendente, no hay muchos de los mismos en la historia en general.
Sólo una tal Malen en el siglo XV, nacida en Venecia y un joven llamado Lude en Portugal, dos siglos después. De ellos hay registros pero muy pobres al mismo tiempo.
Salgo de mi prisión en el suelo y me levanto, camino a paso lento salteando un par de obstáculos como revistas, un reproductor de música y mis peluches almohadas. Cuando llego al escritorio agarro tranquilamente la fotografía.
Sonrío inconscientemente, ese día, mi cumpleaños fue muy divertido. Una gran fiesta organizada por tía Alice a la cual asistieron mi familia y algunos hombres lobo.
Un grupo disparejo pero alegre.
Y a pesar de que todos ellos resultaban exóticamente y arrebatadoramente apuestos, una figura resaltaba en la misma, como si no debiera estar ahí. O como un pequeño detalle que sobresaltaba, pero no por algo grato.
Yo.
Soy mitad vampiro, bebo sangre de animal cuando necesito, pero la mayoría del tiempo como alimentos humanos. Mi abuela Esme es la encargada de cocinarme, aunque le ha costado lo suyo, la comida común no les agrada mucho, y el aroma es sumamente desagradable si no se está acostumbrado, me comento. Pero se las ingenió para no pasar tan mal rato y ahora adora hacerme cosas.
Cómo iba diciendo, mi cabello castaño oscuro, algo enmarañado y mis ojos a tono, no son nada especiales, no por lo menos entre tanta escultura.
Los vampiros por su lado, resaltan por su fineza, delicadeza, estilo y porte. Los hombres lobos por su musculatura y sus sonrisas brillantes y solazadas. Aunque debe admitir, por más que no estén comparados en hermosura con mis familiares, tanto Jacob como Seth llegan arrancar unos cuantos suspiros. De las pocas personas con las que he entablado confianza y hasta un estilo de amistad y que han pasado por aquí, más de la mitad me ha preguntando por esta imagen y por ellos.
Y ahora vuelve a saltarme la duda, la complicidad de la imagen trasmite años de confianza, de esa que solo se construye a través de los años, con esfuerzo y paciencia. Con luchas y pruebas.
Ninguno de los bandos ha de llevarse tan bien solo porque si.
Tengo una vaga idea, una pelea hace muchísimos años, sucesos que cambiaron el comportamiento de ambos grupos.
Cuando mamá todavía era humana, vulnerable.
Pensar en mi madre de esa forma me desconcierta un poco, es cómo dar por hecho que el fuego hubiese sido frio en algún momento. Lo inimaginable vuelto realidad.
Veo imágenes suyas, plasmadas en un álbum viejo del abuelo Charlie. Su sonrisa, tan diferente y tan igual al mismo tiempo.
Una belleza escondida tras la simpleza humanizada.
Porque mamá era bonita, a su manera. Con su timidez llena de fastidio al verse sorprendida por una cámara. Su rostro envuelto en rojos tonos y la vista desviada en un punto desconocido.
Tiempos olvidados tal vez, o no tan presentes. Porque si hay algo de lo cual un vampiro no debe preocuparse es por el paso del tiempo.
Al ser la eternidad parte de nuestra realidad cotidiana, los recuerdos, buenos momentos, instantes, pueden repetirse cuantas veces se desee, total, el tiempo no es más que una suave briza que pasa por nuestro lado, sin siquiera tocarnos.
Estamos fuera de la línea temporal.
Aunque yo me siento fuera de muchísimas cosas más.
El silencio de mis padres sigue aun impenetrable. Una cortina de misterios nubla mi curiosidad y no deja de carcomerme la conciencia el pensamiento de que llegare a ese pasado de cualquier forma.
Ahora el problema sería encontrar la manera.
Ellos no abrirán la boca, mis tíos en el mismo plan, mis conocidos lobunos ni hablar.
¿Cuál será la mejor manera de…?
La respuesta estaba por escapar de mis labios cuando tocaron a la puerta. Di el aviso de adelante, algo aturdida, en otro mundo por haber encontrado la solución a mi problema. No pude contener una sonrisa medio atontada de la cual mi madre sospecha visiblemente.
.- Nessie, la abuela te está llamando desde hace diez minutos.- pestañeo un par de veces.
No es raro que me quede en la luna de Valencia y que no escuche nada, no es la primera vez que me pasa.
.- Oh.- contesto.- ¿Es muy importante?- se mueve sinuosamente, entre mi lindo desastre, deteniéndose por un momento en los libros esparcidos junto a variados apuntes, de seguro está sacando sus propias conclusiones de cuál fue el causante del ruido de hace rato.
.- Es que compró un horno eléctrico nuevo y quieren saber tu opinión sobre unos pastelitos que acaba hacer.-
Sonrío de lado, Esme ya me dio el título de conejillo de indias para su nuevo pseudo pasatiempo. Acomodo el porta retratos en la pulida superficie y camino a la salida en donde mamá espera.
No sé si será algo precipitado de mi parte o si tendría que pensarlo más, pero para mi mala suerte, mi impulsividad, adquirida al descontrol de hormonas, hacen que mi boca ya este emitiendo sonidos antes de que mi cerebro termine de procesar todo.
.- ¿Puedo hacerte una pregunta?- mamá gira con gracia su cuello, y sus ojos destellan algo parecido a la intriga. Asiente levemente, mojo mis labios antes de largar un firme pero tenue.- Estuve pensando y como hace dos veranos que no he podido ir a visitar al abuelo, creo que irme a pasar un tiempo con él sería la mejor manera de compensar mi falta.
Su cara no denota expresión o cambio alguno.
.- No es de ti dar vueltas.- dice luego de unos segundos.
Me asusta el grado en el que me conoce, aunque estoy segura de que pasa con todas las madres e hijas.
.- ¿Puedo ir a vivir con el abuelo Charlie este semestre?- sus ojos se abren lentamente, sorprendida.
La mejor manera de conocer las cosas es comenzar desde el principio, donde todo inició: En Forks.
Continuara
¡Hola! Me alegra saber que les gusto el primer capitulo, agradezco mucho su apoyo ya que no estaba convecida de meterme en este fandom.
Lamento si el cap se hace corto, pero como dije, aun no tengo muy en claro si seran drabbles o capitulos largos, pueden ser una mezcla de ambos, todo depende del tiempo que tenga.
Nuevamente, agradezco mucho sus comentarios y espero que esten bien.
¡Hasta la proxima!
Grisel
Saludos especiales a: Anyra-Luna, crisalide, lizzie, Aradia Gaunt, shinawa.
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