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Capitulo V
Los pasos, mejor dicho, mis pasos resuenan en la acera semi mojada por la lluvia. Son las seis de la mañana y mi corazón este más desbocado que nunca. Aferro con ambas manos las manijas de mi bolso y aspiro profundamente.
Sé que no es la forma. Que debería haber avisado. Que mis padres ya debieron darle la orden de que me regrese a casa con ellos.
Pero no me importa.
No he tenido un viaje tan largo solo para darme la media vuelta.
Me aclaro la garganta y comienzo a andar. Detrás de mí el automóvil desgastado que compre para mi cumpleaños pasado está estacionado con las llaves puestas. No he traído más de lo necesario y estoy segura que un Dodge Challenger como el que tengo no será apetecible para nadie.
Me he escapado, no sé como lo hice, no con mi familia al pendiente en una salida grupal. No con Jacob y Seth entre ellos.
Son más rápidos, más astutos, más estrategas. Pero por alguna razón mis actos les resultaron, si bien predecibles, difíciles de refrenar.
Miento, en parte tengo una mínima idea de lo que pudo haber ocurrido. Todos no estaban en desacuerdo, había quienes como tía Rosalie y el abuelo Carlisle que me apoyaron en esto.
Recordare mandarles una nota de agradecimiento.
Porque ellos estaban al tanto de todo, como en las decisiones grupales, la familia entera se reunió para conversar sobre el tema en cuestión, ambos se mostraron a favor de que viniese aquí, y lo de mostraron aun en contra de las miraditas de papá. El tema se había zanjado ahí, la mayoría no estaba descuerdo y punto.
Pero nunca fui muy democrática con mis decisiones, si bien me importa y aprendo mucho de los consejos ajenos, no me remueve la conciencia si hago lo que los demás no quieren. No es que sea una manera de llevar la contra, pero sirve de mucho si deseo vivir mi vida como quiero y no como desean los demás.
Cosa que aun papá no comprende. Estoy segura que lo tomara como algo demasiado personal. Aun no se le mete en la cabeza que ya como ser independientemente del cariño que les profese, no caminare el sendero que ellos anhelan solo para tenerme a salvo.
Después de todo, Albert me dijo algo que si bien había escuchado con anterioridad, no tomó un significado certero hasta que comprendí en su totalidad.
La vida ya de por si es complicada, revuelta, difícil. Solo yo tenía el poder de decidir como caminaría a través de ella.
Estoy por tocar, con el corazón desbocado en su totalidad. Temo enfrentarme nuevamente con mis padres, no tener la suficiente fuerza para darles batalla.
Sin embargo si quiero aprender a caminar sin estar agarrada de sus manos, debo comprender que el miedo no es más que un sentimiento que vive en mi cabeza y que no importa, siempre intentara herirme de alguna forma.
Está en mi permitirlo o no.
Me muerdo el labio y con decisión toco.
Sé que el abuelo Charlie debe estar despierto, esta a poco de jubilarse, pero como quiere tanto su trabajo, aun se levanta temprano a horario para llegar puntual. Por lo tanto, el sonido que llego a oír desde la cocina, confirma mis sospechas de que esta desayunando.
Me paro en toda mi estatura, intentando parecer más grande. Pretendiendo darme ánimos como si hinchar mi pecho fuese suficiente.
La puerta se abre y ante mí el hombre que es parte de esa vida humana que tanto quiero me mira sorprendido lo cual me descoloca un poco.
¿Abre supuesto mal? ¿Mis padres no le llamaron?
.- ¿Nessie?- asiento, aferrándome a mi bolso de manera perceptible solo por aquel que mirase mis nudillos, los cuales presiento están blancos de tanta presión. Pestañea un par de veces antes de sonreír visiblemente contento. Se pasa una mano por su cabello y me da pie para que pase.
El lugar no ha cambiado mucho desde mis últimas vacaciones. Sin embargo continúa siendo acogedor.
Noto que se adelanta y se pone frente a mí, intentando encontrar algún cambio en estos dos últimos años sin vernos personalmente.
.- No has cambiado nada.- comenta sorprendido. Asiento, aun sujetando mi bolso y él atentamente estira su brazo para tomarlo. Asiento agradecida y se lo doy. Sé que no es de darse mucho al arte de la conversación. Sonrío intentando cortar el hielo.
.- ¿Quedaría muy colgado si dijese sorpresa?- indago dándome un primer plano de su cara para ver sus facciones. No sé leer la mente cómo papá pero trato de ser lo suficientemente perceptiva para notar algún tipo de cambio en las personas.
El abuelo exuda sorpresa de la buena.
Sin embargo antes de que pudiese contestarme todo se corta en el momento que suena el teléfono. Nadie le llamaría a esta hora, excepto ellos. Los nervios comienzan a invadirme y lamento no tener las manijas de mi maleta para poder apretarlas. Mis puños se pegan a los costados de mi cuerpo siendo el punto final de mis brazos rígidos.
Trato de aclarar mi garganta lo mas disimuladamente posible, comienzo a sentirla áspera tanto que comenzare a toser si no se va la sensación de un momento a otro.
El abuelo camina hasta el aparato medianamente nuevo (mamá se lo regaló hace tres años y era lo último en teléfonos) y atiende con desenvoltura.
Lo único que puedo escuchar es el tic tac del reloj que tiene colgado en la pared de en frente, sobre una pintura de poca calidad. Mi corazón comienza a acompañar el sonido haciéndose más ensordecedor. En algún momento, no sé cuando, mis manos comenzaron a moverse inquietas, tanto que ahora juegan con los mechones de cabello que salen de mi cola de caballo mal hecha. Siento que sin querer un par de pelos se enredan dolorosamente en mis dedos, cortándose.
.- Ey, Nessie.- pestañeo un par de veces para salir del susto inicial y comienzo a tomar conciencia de mi cuerpo nuevamente. Noto la mandíbula adolorida.- Es para ti.
Asiento algo perdida, tomando el aparato entre mis manos.
Él sonríe de lado, tal vez no comprendiendo la gravedad de mi presencia allí ni cuáles fueron las medidas tomadas para que eso fuese realidad.
La tercera vez que aclaro mi garganta, se me está haciendo costumbre, debo parar porque ahora con estos nervios encima, lo he hecho algo fuerte y me duele.
El objeto por poco y se resbala en mis manos, pero con rapidez logro atajarlo. Charlie se retira a la cocina, supongo que para darme un poco de intimidad.
Suspiro por dentro.
.- Hola.- antes de que pudiese decir nada, la voz rompe el silencio. No sé si llorar de alegría o ponerme en alerta.- Nessie ¿estás ahí?
.- Eh…si, Jacob, esto…-
.- Menudo susto nos has dado.- sé que no quiere decirme mucho, nunca me ha retado y dudo que sepa cómo hacerlo. Es como si algo dentro le impidiera no darme el gusto en cada cosa que digo o hago. Obviamente, por alguna extraña razón eso no se aplica con ese silencio compartido que tiene con mis padres, pero ya.- No tienes idea de lo que nos ha costado convencer a Edward para que no te trajese a rastras.
.- Se que papá no haría eso.-
.- No estoy hablando en forma literal, Nessie.- me sonrojo agradeciendo que él no esté cerca para notarlo. No me gusta pasar vergüenza, y menos en su presencia.- Bella está intentando tranquilizarlo del todo, pero al parecer va a tardar más de lo pensado.- Oigo el típico sonido a succión, como si estuviese abriendo el refrigerador.
Sé que algo hay detrás de esa llamada, si quería saber cómo esta simplemente se podría haber dejado pasar por casualidad y mi abuelo hubiese estado más que contento de tenerlo en casa. Lo conozco demasiado y eso hay veces que juega en contra.
.- No lo culpes, olió tu sangre en el bosque.- inconscientemente toque mi codo, no sé cómo, pero logre desgarrarme la ropa en medio de la huida, con suficiente mala suerte que también me corte. Nada serio, nada que no esté curado mañana por la mañana si no antes. - ¿Te has lastimado mucho?
.- No, nada que las banditas que me regalaste el otro día no pudiesen solucionar.- sonríe, lo sé. Cuando se apareció hace un par de noches con una caja llenada de banditas para lastimaduras con suficientes motivos como para hacer una colección que envidiaría cualquier coleccionista de algo (valga la redundancia), no pude más que reírme.
Lo cual me ayudó mucho, luego de la muerte de Alfred tarde en recuperarme, aun ahora, recordándolo al pasar siento esa presión en el pecho y la desazón de no volverlo a ver más que en sueños.
Tres semanas de eso, y las vacaciones a punto de terminar.
.- Ya, sabes que no estoy muy conforme con tu huida.-
.- Lo sé.-
.- Y que mas me hubiese gustado que te graduaras con tus padres.- tose.- así tenía excusa para estar ahí cuando tu papá recibiese el diploma con cara de cansancio.
.- Ellos ya saben lo que es eso.-
.- Si.- se hace silencio.- De todas formas, estoy contento.
.- ¿A qué se debe?-
.- Estaremos más cerca.- no puedo evitarlo, el oírle decir aquello me pone muy contenta, mas cada vez que lo escucho.- Aunque cuando Edward escuche esto me matará….tu madre ni te cuento.
Presiento que esa frase tiene doble sentido, la tiene, el tono le cambia cuando esta por soltar una grande. Es como si la emoción tomara posesión de su voz y no se diese cuenta.
.- ¿En que estas pensando?- pregunto algo contrariada. La última vez que hablo así fue cuando se le dio por hacer de chaperón en una salida grupal con unos amigos míos hace cinco años.
Por ese entonces no cursaba con mis padres pero aun así me hacía pasar por su hermana en un pueblo en donde la secundaria baja y el primario compartían campus.
Mi primera salida sola sin padres, pero no sin vigilancia. Jacob la pasó realmente mal. Mis antiguos compañeros de curso le hacían perder la paciencia, sobre todo cuando me molestaban a mí a sabiendas de la reacción de él. Si hubiesen sabido que jugaban con fuego, con un hombre lobo con la fuerza como para despedazarlos in dejar rastro algunos, de seguro se hubiesen guardado todos sus chistecitos idiotas.
.- No me asustes.- me remito a decir al notar su silencio.- Jacob.
.- Iré contigo a Forks.-
Silencio.
¿Qué? Creo no haber escuchado bien.
.- Lo repetiré, conociéndote estarás medio perdida. Iré a Forks contigo, por lo menos a la preparatoria-
Silencio.
Silencio.
Silencio.
Si el corazón antes lo tenía desbocado, ahora la sangre había parado de fluir por mis venas. ¿Jake iría a la escuela conmigo? ¡Pero si tiene como treinta y tantos años! Ya, se ve que aparenta mucho menos, pero aun así.
.- Quería guardarlo como sorpresa, pero como van las cosas de seguro deberé utilizar esta salida para que las cosas se tranquilicen.-
.- Las que se van a caldear son las de estos lares- espeto algo contrariada. Me encantaría tenerlo cerca, siempre es bienvenido en cualquier situación, ya mencione anteriormente logra sacar lo mejor de mí pero, en esta etapa nueva que comenzaba, sería como tener a mías padres al lado.- No mal interpretes, me encantaría verte siempre, pero….
.- ¿No me quieres a tu lado?- la pregunta logra descolocarme. Sé que puede ser algo extraño, pero cada vez que lo escucho, en cada ocasión, suena más…no lo sé….mas…demonios.
.- Claro que no, me divierto mucho cuando estamos juntos. – y como pasa últimamente, un leve color cubre mis mejillas. Es como si cada palabra parecida que saliera de mi boca con respecto a mis deseos de tenerlo cerca siempre, comenzaran a tomar un significado más profundo y mucho mas especial.
Amo a Jacob, no lo negare. Es mi amigo, mi confidente. El pilar que me ha apoyado toda mi vida.
Al cual no le importa si ando vomitando porque me cayó mal la comida humana, ni tampoco le interesa que tenga pizza pegada a la cara o grite en un ataque de histeria por que se compraron el último tomo de mi libro favorito.
Pero así también amo a toda mi familia y a mis amigos; y aun así, siento que cual palabra que denote intimidad como las que acabo de pronunciar, comienzan a construir una muralla entre ambos, no de su parte, sino de la mía.
Me confundo demasiado y no soy de ser muy demostrativa con mis sentimientos, por lo cual aclararle algo tan obvio como el hecho de que si lo quiero cerca es el doble de complicado.
.- ¿Estás ahí? – me apoyo levemente contra la pared, mordiéndome el labio lentamente.
.- Si.-
O-o-o-o-o-o-O
No era muy grande, tampoco tenía comparación con la habitación que tía Rosalie decoró exclusivamente para mí con ese gusto que solo ella puede tener.
Pero era…acogedora.
Las cortinas habían sido cambiadas por unas celestes pálidas, la cama, colocada bajo la ventana permitía algo de espacio para unas cajas que el abuelo prometió sacar en la tarde cuando regresara del trabajo.
Suspiro y dejo el bolso sobre la cómoda. La habitación, en su totalidad, es de connotación simple pero aun así, siento como si guardara demasiadas cosas, recuerdos, vivencias.
Mis ojos se plantan en la ventana, los vidrios están sucios debería buscar algo con que limpiarlos.
Sin embargo algo me molesta, dudo unos segundos.
La conversación con Jake me dejó inquieta, no terminó de cerrarme ninguna idea ni tampoco pareció aceptar mi negativa. Sé que quiere ayudar pero no creo que sea la forma.
Me siento en el borde de la cama, previo a tirarme cómo bolsa de papas hacia tras.
El techo también necesita un poco de pintura, tal vez deba aprovechar algo de mis últimos días libres y poner este lugar un poco más habitable. Una cosa es estar aquí unos días en vacaciones, pero mi estadía en esta ocasión seria más prolongada si a mis padres no les agarra la locura y me obligan a ir con ellos.
Me incorporo y comienzo a sacar las cosas de mi bolso. Mi ropa no es mucha, supongo que deberé comprarme algo, en mi deseo de que tía Alice no pudiese ver que es lo que planeaba, procure estar siempre al lado de Jacob antes de salir de casa. Ayudo muchísimo, me permití pensar en lo que necesitaría, pero con tan mala suerte que el día estaba más que radiante, por lo cual sería medio estúpido llevar campera.
Cuando comencé a mirar mejor había olvidado cosas bastante importantes. Mi cepillo de dientes, de cabello. Del apuro los jeans habían quedado arrugados y las remeras, aplastadas en el fondo parecían más que desprolijas. Tendría que planchar todo antes de ponérmelo.
Demonios.
¿Rompería mi marca de quemarme los dedos como lo hice la última vez?
Mis ojos pasearon por las desgastadas paredes.
Tal vez lo primero era comenzar por lo básico: el lugar necesitaba limpieza a fondo. No podría guardar nada si mi placar y demás estaban llenos de polvo.
Bien, manos a la obra, espero no tener demasiados accidentes, aunque si los tengo, por lo menos las banditas de Jacob me ayudaran.
Continuara
Volvi! Lamento la tardanza.
Ando cansada. Mañana toca trabajar...nuevamente.
Espero que la continuacion sea de su agrado, nos vemos la proxima y muchas gracias por su apoyo.
Muñecos Edward tamaño real para: shinawa, Natsu (¡AMIGA! ¡Cap dedicado a tu persona por aguantarme toda la tarde!) Aradia Gaunt, RociRadcliffe, Laura, Angii-Swaan.
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