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Azuzziken
Author of 4 Stories

Rated: K+ - Spanish - Romance/Drama - Franziska vK. & Miles E. - Reviews: 22 - Updated: 11-11-08 - Published: 10-02-08 - id:4571746

Bueeeeeeeeeenas buenas!

Cuando ya parecia ke me iban a engullir los examenes, una semanita de descanso me ha permitido terminar el capitulo por fin xD El paron me sobrevino cuando llevaba el capitulo a medias, y la verdad, aunke he logrado terminarlo y lo veo pasable, no estoy tan convencida del buen resultado como de los anteriores u_u Pero bueno...Mejor algo, aunke sea poco, ke nada y dejar el fic abandonado, no? Noo, no os abandonaria, reviewers mios, ke a proposito, es vuestro turno!

Tlax: Gracias por pasarte todas las veces ke saco capitulo, eres el review madrugador xD Me alegro de ke te gustase el flashback de Edgey, satisfacer el liston de su mayor fan es una tarea muy gratificante ; D

Neus: Otra ke tal baila xDD Muchas gracias por un review tan detallado, me interesa mucho saber cuales son mis puntos fuertes y debiles para mejorar en todo lo ke pueda mis habilidades para escribir, si veis cosas ke no os gustan kejaros de ellas, ke no me enfado! (Pero kejaos con fundamento, por favor, tampoco me prendais fuego por aburrimiento xD) Y ya no tienes ke esperar mas, aki esta el siguiente!

Atori-chan: Tu si ke tienes arte escribiendo, y no yo! Lo ke a mi me sale de bueno en 1000 palabras ke me suelen durar los capitulos te sale a ti, pero 20 veces mas en las 20000 ke te salen a ti, pasa ke la modestia no siempre es buena, tia! sabes ke me encanta como escribes, y de paso, gente ke lee esto, haced caso de mi publicidad indiscriminada y en cuanto acabeis este capitulo pasad a leeros alguna de sus historias, ke tambien son alucinantes : D Y lo de la trama se puede arreglar, es cuestion de jugar! xDDD

Indochine Ramera: Muchas gracias por el review! Como ya dije, me hace mucha ilusion que te guste mi historia, y hacerme internacional un pokito tambien u////////u Gente como tu es la ke mas me anima a seguir escribiendo!

Shichiko: Ayyyy, por ultimo, la tardona xD Na, no me importa, a esta niña se le perdona porke es clienta fiel xDDD Gracias por piropearme el vocabulario, y sobre lo del largo, no me enfado porke pienses ke mis capitulos sean un poco cortos a veces, porke yo misma me frustro mucho con eso, pero es ke no soy capaz de alargar las cosas...Soy cortita (en todos los sentidos) xDDDDDDD Y lo mismo ke para neus, ya te has kedao sin intriga! Al menos por un rato...

Bueno, antes de empezar, solamente dejar el informe de estado, ke es el ultimo: El miercoles pasado termine el Apollo Justice (ooooh de decepcion), la verdad es ke me ha encantado el juego, aprovecha mucho mas las caracteristicas de la DS, aunke creo ke mi juego favorito por ahora sigue siendo el Trials...A proposito, para el ke me vaya a preguntar, le he cogido mania a Klavier, no atiendo a razones, es una especie de odio irracional, pero es ke desde el caso 4-4 no me cae bien! Y no puedo evitarlo, lo siento xD Pero ya esta bien! Estas notas de autor son demasiado largas...Asi ke mejor me despido ya, gracias por leer, y dejad reviews, vuestra opinion influye mucho *m*

Un kis!


Al parecer, ya era de noche. Franziska von Karma no podía saberlo, todas las ventanillas del avión que podía ver desde su sitio estaban cerradas. Sin embargo, se notaba que la gran mayoría de los pasajeros había empezado a dejar de prestar atención a los monitores y se esforzaban en encontrar una postura cómoda. Ella misma sintió un poco de frío, y alisó las arrugas de la manta sobre ella. El látigo se encontraba en su regazo, podía sentir su tibieza a través de sus medias. No lo llevaba por capricho, como los niños que se aferran a su muñeco. Simplemente quería cerciorarse de que llegaría sano y salvo a su destino sin que ningún cretino estúpido lo extraviase, al igual que ninguna de sus posesiones. Por esa razón, siempre que viajaba se limitaba a llevar equipaje de mano. Transportaba con ella lo justo, y si necesitaba algo, siempre podría comprarlo.

Cruzó las piernas en el otro sentido. Los tacones le resultaban molestos estando sentada. Pero un von Karma como ella tenía que ser superior a eso. La poca estatura era algo subsanable, y no había más que decir. Estirando las piernas disimuladamente, aprovechó para subir un poco más la manta, hasta la cintura. Una azafata pasó, acompañada del traqueteo de un carrito. Franziska rechazó la oferta con un leve movimiento de cabeza. La mujer devolvió el gesto y le indicó –en inglés- que las luces del avión se apagarían en breve. Tras un mínimo silencio, la joven von Karma agradeció la información y esperó a que se marchase para reclinar el asiento. Respiró hondo. Sus pensamientos todavía fluían en alemán, pero sabía que debía habituarse al uso permanente del inglés cuanto antes. Hablar una lengua distinta a la materna todo el tiempo, aunque se conozca a la perfección, resulta agotador.

Miles debía sentirse igual cuando vino a vivir a casa.

Franziska frunció el ceño. No era momento de ponerse tierna. De hecho, si estaba en aquel avión era fruto de la frustración que sentía hacia el estúpido de su hermano pequeño. De todos modos, tampoco tenía nada que hacer en Alemania.

Estaba sola.

Primero él y luego su padre. Y desde que Manfred entró en prisión, no había vuelto a saber de ninguno. La última vez que hablaron notó algo raro, y el posterior silencio no había hecho más que inquietarla. Quizá…

Había aprovechado la oportunidad para retomar su vida de antaño.

Y se había olvidado de ella.

La había dejado atrás.

Entornó los ojos. Cada vez que pensaba en estos temas, algunos de sus más profundos recuerdos afloraban a su consciencia, aun en contra de su voluntad. Aquellos sentimentalismos eran una estúpida debilidad que, sin embargo, no podía controlar. Y esa realidad la frustraba profundamente. Pero era cierto que, en cierto modo, algunas veces ella misma buscaba aquellas escenas en su memoria. No todas eran nítidas por completo, pero sí lo eran las más importantes. Casi tan claras como la preocupación que le provocaban. Aquella conversación telefónica había tenido definitivamente algo raro. No era el Miles de siempre: aunque siguiera hablándole con el tono regio como de costumbre, ella era capaz de notar que sus respuestas se habían vuelto más y más escuetas y carentes de detalles. Hasta que no conoció los archivos del caso DL-6 no había podido ni siquiera figurárselo, pero ese algo que a veces notaba en Miles y que le volvía esquivo era su propio pasado.

El recuerdo de aquel asesinato.

Franziska notó un escalofrío subir por su columna. No podía imaginarse lo que su hermano seguramente habría tenido que pasar. Se sentía culpable por no haberlo sabido antes, por no haber podido darle su apoyo en el momento que el quizá lo hubiese necesitado, y una de las cosas que quería hacer era pedirle disculpas por ello. Ahora que ella también había perdido a su padre, aunque de distinta manera, empezaba a comprender cómo podía sentirse Miles.

Y se odió a sí misma por haber llorado.

Era ridículo. Ni siquiera ahora con 18 años, y seguía teniendo las debilidades de una niña. ¡Ni siquiera eso! 16 años antes Edgeworth sí era un niño, y nunca lo había visto en el estado al que ella había llegado a rebajarse. Y le odiaba. Era una burla. Era una burla el hecho de que él, un hombre cualquiera, había dejado en ridículo a alguien como ella. ¡Una von Karma! ¡Ella era la destinada a ser perfecta! ¡Ella era el genio!

Pero su punto débil siempre había sido el mismo.

Edgeworth había logrado superarla en todo. Una y otra vez. En todos los ámbitos. Y ahora, a ella sólo le quedaba una baza con la que poder vengarse.

Phoenix Wright.

Un par de meses antes de saber lo de su padre, Edgeworth le había contado algo realmente sorprendente. Había perdido un caso. Franziska recordó cómo le había gritado furiosa hasta colgar el teléfono de un manotazo. Se había jurado que le haría pagar esa ofensa contra la perfección que marcaba las reglas de su familia. Y este era el momento oportuno para hacerlo. Con un solo gesto, se sacaría todas las espinas que llevaba soportando durante casi toda su vida. Era una estrategia perfectamente calculada, y no tenía nada más que hacer que deshacerse de aquel abogado novato. La joven sonrió para sus adentros y acarició el látigo a través de la manta. Estaba a punto de demostrarle al mundo el verdadero potencial del Prodigio.

Poco a poco, tal y como la azafata le había indicado con anterioridad, la intensidad de las luces empezó a disminuir hasta alcanzar la penumbra. Franziska se acomodó el flequillo, suspiró hondo y se relajó, y casi sin notarlo, se sumió en un profundo sueño.



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