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Author of 11 Stories |
Disclaimer: Todo de Jo. Pasado, presente y futuro, amén.
Nota: Para quienes no lo recuerden (no los culparía si no lo hicieran) tenemos aquí una serie de viñetas post-DH. Esta es sobre Neville, que siempre será uno de mis personajes favoritos en toso el Potterverso.
Verde.
Por Lyneth
Puede haber pasado media hora o medio día desde que ambos están así, sentados a la barra de un bar poco iluminado, charlando y recordando y, cada tanto, tarareando alguna de las melodías que les llegan desde la vieja radio mágica al otro lado de la habitación.
Puede haber pasado media hora o medio día, pero Neville calcula que es más probable lo segundo porque a su lado se apilan más vasos de whisky de fuego de los que deberían y siente la garganta irritada de tanto gritar y reír estruendosamente por todo, arrancando miradas despectivas a varios clientes.
Otra copa por aquí, camarera pide su amigo y una joven rubia al otro lado del salón se apresura a servirlo. Luego siguen bromeando y riendo y burlándose de si mismos, mientras brindan por la victoria (la suya) y la derrota (de sus enemigos) y por los encuentros no planeados con amigos que hace mucho no ves que terminan con alegres borracheras.
Ya han hablado de todos sus conocidos y de varios conocidos de conocidos, de casamientos y rompimientos y nacimientos y demás temas de rigor. Ya han charlado de Quiddicht y ya se han revolcado en el suelo con las imitaciones de la cara que puso Ron cuando los Cannons ganaron el campeonato. Ya han repasado las anécdotas de colegio más divertidas y las no tan divertidas y ahora siguen con las meramente aburridas sin que su entusiasmo decaiga, ni un poco.
- Ese fue el año en que mi abuela comenzó a tenerme algo de respeto, sí señor, aunque ella lo niegue- presume Neville con el pecho hinchado, como si fuera una gran hazaña, mientras su amigo ahora brinda por las abuelas y el respeto y los sombreros en forma de buitre- Sí, señor, ella no lo admitirá, pero desde el Departamento de Misterios piensa mucho mejor de mí.
Salud por eso.
- ¡Salud!- exclaman al unísono.
- Menuda aventura esa, ¿eh?- sigue Neville, con el mismo aire- Ya nadie la recuerda por todo lo que pasó después, pero sí que fue una gran cosa.
Su amigo opina lo mismo, pero le parece que no le hace falta que lo recuerden todavía más.
- No, no, a mi tampoco. Es sólo que se me ocurrió que nadie le da la debida importancia. Digo, nadie ha escrito libros sobre ese día, ¡deberían hacerlo! Serían libros geniales, ¡no te rías! Lo serían. Muchísimo material
- ¿Material?
- Para una novela de aventuras. Hay suspenso, persecuciones, grandes peleas, y eso. ¡Y una profecía! Nómbrame una historia fantástica que se precie en la que no haya una profecía.
No cree poder hacerlo. Habiendo probado su punto, Neville toma otro sorbo y mira hacia el techo con aire soñador, recordando aquellos días. Hasta que tiene otra idea.
- Pero al final se rompió, creo que eso no pasaría en los libros. No, en ellos el héroe la rescataría y revelaría sus misterios. ¿Nunca te preguntaste qué diría, Harry?
Puede que sea la luz mortecina de las velas o sólo los efectos del alcohol, pero Neville cree ver, por un segundo, que el rostro de su compañero se ensombrece. No es nada demasiado notorio, sólo un gesto apenas perceptible, pero le sigue un silencio prolongado y denso como no se ha producido en toda la noche.
- ¿Harry?
- Neville, hay algo que jamás te he dicho.
No entiende el ambiente solemne que de pronto los rodea y, pensando que es sólo otra broma, le dice alzando una vez más la copa que lo sabe, pero no puede corresponderle. Estimo demasiado a Ginny, amigo.
Harry sonríe de lado y agita la cabeza, mirándolo con diversión e incredulidad. De seguro piensa que es increíble lo que el alcohol hace en la gente, pero no lo dice, porque hay un punto al que quiere llegar.
- Después del departamento de Misterios. Hay algo que nunca te conté. Mereces saber. Escucha.
Y Neville escucha. Escucha a Harry hablando con voz grave y pausada como si no hubiera nadie más en todo el local, en silencio y sin emitir juicio alguno salvo un par de espaciados gestos de sorpresa e incredulidad. Escucha la historia que ya conoce y la parte que se había perdido, sobre una profecía que sí permanecía aún en la memoria de alguien y un destino que podría haber sido, pero no fue. Escucha, de la boca del mismísimo Harry Potter, que las vidas de ambos podrían haber sido muy diferentes si veinte años atrás alguien hubiera tomado otra decisión.
Minutos después, cuando Neville recupera el habla, el mundo en el que se encuentran aún parece inestable y dispuesto a cambiar en cualquier instante.
- Vaya…- es lo que le sale- Vaya, es…increíble. Jamás podría…Vaya.
Harry lo observa y asiente comprensivo, dando a entender que su respuesta es la más lógica. El viejo reloj de pared comienza a dar sus campanadas y Neville, poniendo en ello todo su esfuerzo, descubre que ya es medianoche.
- Perdona, debo irme ya o en casa se preocuparán, ¿vendrás a cenar un día de estos?
- Claro…por supuesto.
Ambos toman sus abrigos, dejan un par de monedas doradas sobre la barra y salen de allí, dejando que el viento helado de la noche les despeje un poco la cabeza.
Antes de despedirse, Neville siente que debe hacer algo para desdramatizar, para no dejar a su amigo con la sensación de que ha hablado en el momento equivocado. Harry ya se da media vuelta, poniéndose la capa por encima de los hombros, cuando él le habla.
- Una verdadera suerte entonces, ¿no?- él lo mira sin comprender- Digo, que al destino se le haya dado por ese lado. Si me hubiera tocado a mí ser el salvador del mundo mágico, entonces estábamos todos fritos. De seguro me hubiera tropezado con algo en el piso en medio de varias batallas claves, ¿no lo crees?
Sonríe con sinceridad, esperando que una nueva carcajada estalle de un momento a otro, seguida de una ironía o una broma de adolescentes que murmurará divertido entre dientes hasta que llegue a su casa. No es así.
Harry sólo se queda inmóvil frente a él y deja que Neville vea en sus ojos, brillantes y verdes, su respuesta cortante y definitiva.
- No.
Fin.
Vamos, que una es autora negligente, pero igual le gustan sus reviews, de todos gustos y colores. ¡No seas tímido!