
Universo Alterno. —Te odio, Itachi Uchiha... —Esas fueron las palabras que más lo han lastimado. Ita/Ino/Shika.
Rated: Fiction M - Spanish - Romance/Drama - Itachi U. & Ino Y. - Chapters: 21 - Words: 61,841 - Reviews: 116 - Favs: 22 - Follows: 15 - Updated: 01-21-13 - Published: 11-09-08 - id: 4645205
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A+ A- |
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
Advertencias: Ligero lime.
—Bla bla —Diálogo.
—Bla bla — Pensamientos.
~oO:: Amor Violento ::Oo~
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Capítulo XIX
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Estando recostado sobre el sofá de la sala, Sai observó con detenimiento la copa de vino entre sus manos, como si ésta fuera un tesoro nunca antes visto. Con la mirada perdida en el morado color, una lágrima descendió por su mejilla, dejándole una ruta de humedad salada.
—Sasuke —balbucearon sus labios sin que él lo notase, fue un acto nulo de consciencia.
En ese mismo momento, Ino que acababa de llegar al departamento, en un estado de deterioro emocional al máximo, se quedó estática tras cerrar la puerta y caminar hacia la sala.
Ya no sabía qué pensar o hacer, se sentía horrible consigo misma y más aún por el trato que había recibido por parte de Itachi. Le era imposible creer que tantos buenos momentos se hayan roto sólo porque no fue capaz de decirle antes la verdad a su –ahora- ex novio.
Tal vez si hubiese sido más precavida…
—No —negó en silencio.
Las precauciones no eran parte de la situación, pues todo fue su culpa por no ser más sincera. Además que… Dios, aún no podía creer que Tenten –mujer que creía su amiga- la haya traicionado con el hombre que ella amaba con locura.
—Maldición… —lloriqueó con rabia, lanzando su cartera al suelo. —¡Maldición!
—¿Ino? —Sai que había despertado de su trance, le echó un vistazo a Ino que lloraba tan desconsoladamente, que podía incluso percibir su dolor.
Preocupado se levantó del sofá, dejando la copa de vino sobre una pequeña mesa al centro de la sala.
—Ino, ¿qué te pasó? —avanzó hacia ella que negaba en silencio. —Preciosa… dime qué pasó —la abrazó de inmediato, visiblemente angustiado por verla así.
Ino correspondió enseguida, cómo necesitaba un hombro para llorar y deshogarse.
—Shh… tranquila… — con la yema de sus dedos le acarició la punta de los cabellos rubios que le caían por la espalda.
—M-Me duele t-tanto… —balbuceó entre sollozos, aferrándose al cuerpo de su mejor amigo.
El pelinegro se preocupó y sorprendió apenas oyó la confesión de la platinada. ¿Qué le dolía tanto…? En definitiva, el dolor no era físico, de eso estaba seguro, aún así no podía evitar sentirse mal por ella, ¿qué habría sucedido para estar de ese modo?
—¿Qué pasó? —la interrogante la consultó con evidente duda en la voz.
—I-Itachi…
Había sospechado que se trataba del Uchiha. Torció los labios, no le gustó cómo se escuchaba la voz de Ino, pues el temor y desilusión estaban mezclados en ella.
—É-Él supo que y-yo… —no pudo continuar, sin embargo hizo el esfuerzo. —Me trató de p-puta… —y aquel calificativo la hizo sentirse aún peor.
Todavía era capaz de recordar y revivir una y otra vez la sorna e indiferencia que él le había dedicado, más aún cuando la había llamado puta sin ningún tipo de compasión.
—Oh, Dios… —Sai se separó un poco de ella para poder mirarla a los ojos. —¿Cómo supo? ¿Por qué…?
—N-No lo sé, pero… —negó en silencio, mordiéndose el labio inferior.
—¿Pero qué? —estaba ansioso, deshizo el contacto entre ambos.
—M-Me engañó con T-Tenten… —lo que dijo fue con tanta pena, que se llevó una mano al rostro, al momento en que aún movía la cabeza a modo de negación.
Si antes Sai estaba sorprendido, en esos momentos lo estaba más.
—… —iba a darle palabras de aliento, pero no pudo.
¿Por qué resultaba tan difícil dar apoyo en asuntos sobre infidelidades?
—No entiendo por qué… —no pudo más, Ino lloró tan herida, que el hipo le irregularizó las respiraciones. —N-No lo s-sé…
Sai la volvió a abrazar, ya que veía que Ino en cualquier momento se desvanecería.
—Malditos Uchiha… —fue lo que dijo antes de acompañar a su rubia amiga con lágrimas de dolor, después de todo, él también tenía el corazón roto a causa de, precisamente, un Uchiha…
~oOo~
Shikamaru que había estado tratando de comunicarse con Ino, no lo había logrado aún. La había llamado ya 3 veces y la rubia no había contestado.
Supuestamente irían a comer, al menos así habían quedado de acuerdo el día anterior, sin embargo en esos momentos en que la llamaba para confirmar el horario y el lugar, no tenía respuesta.
—Tsk… —chasqueándose la lengua, negó en silencio cuando el buzón de voz del celular de la rubia le dio la bienvenida.
Terminó la llamada sin dejar recado alguno.
¿Sería tal vez que Ino no quisiera salir con él? ¿Quizá se había arrepentido?
No, Ino no era de ésas que dejaban dudas, muy por el contrario, siempre era directa, y si ella no hubiese querido ir con él a comer, se lo hubiese dicho en primera instancia.
La conocía muy bien, muy bien…
—No creo que se le haya dañado el móvil —se dijo a sí mismo en busca de una justificación del por qué ella no le contestaba.
No obstante era una posibilidad.
Exhalando con suavidad, miró la hora en la pantalla de su teléfono móvil. Tal vez debería ir a verla, no perdía nada haciéndolo, además que por alguna extraña razón, presentía que las cosas no estaban bien.
—Mejor la iré a ver…
Y sin pensarlo dos veces decidió ir al departamento de Ino, no obstante apenas se levantó de su cómoda silla, una llamada telefónica lo obligó a quedarse unos momentos. Una inesperada reunión le frustró sus planes.
—Problemático… —se quejó, mas no por eso iba a dejar de ir a ver Ino. Terminando todo lo pendiente la iría a ver sí o sí.
~oOo~
—Es una perra…
Sai asintió en silencio, concordando con el calificativo que su amiga le había otorgado a Tenten.
Por supuesto que esa chiquilla era una perra, se supone que los hombres de las amigas y/o compañeras son sagrados, prohibidos desde cualquier perspectiva, por lo que no había justificación hacia lo que había hecho.
—Y él e-es un i-imbécil… —Ino terminó de hablar en el momento justo en que se le quebró la voz.
Maldición, maldición, maldición, ¿por qué tenía que doler tanto…?
—Toma.
Miró a Sai que le estaba ofreciendo un vaso pequeño con tequila, encogiéndose de hombros lo recibió para luego beber el contenido de una sola vez. Era, sin contar ese corto, el tercero que se tomaba.
—Mierda —frunció las cejas y los labios cuando el fuerte calor de aquel licor le pasó por el esófago. No obstante aquello no fue impedimento para pedirle a su compañero de hogar que le volviera a llenar el pequeño vaso.
No es que con el alcohol fuese a encontrar una respuesta a los por qué, pero al menos iba a aliviar un poco el dolor que sentía cada vez que recordaba el trato que le dedicó el Uchiha, y todo lo que conllevó a que éste se enterara de la verdad.
Negó en silencio, no quería pensar más en él, en Itachi…
Le echó una mirada a Sai que estaba sentado a su lado, junto a ella, con la espalda apoyada en la pequeña mesa de la sala, pues ambos estaban sentados en el alfombrado del suelo.
—Ahora… —comenzó a hablar con los efectos del alcohol en su cuerpo. —¿Por qué rayos estás llorando? —.Le preguntó a Sai que, al igual que ella, no dejaba de llorar.
No creía que fuese por ella, conocía al moreno, algo le había sucedido, sin embargo recién en ese momento lo había notado. Tan abstraída estaba ocupada en sus propios problemas, que no notó que él también sufría por algo que aún le resultaba desconocido.
—S-Sasuke… —fue todo lo que dijo antes de beberse un corto de tequila.
Ino extendió el brazo y con su mano le golpeó el hombro al azabache en son de apoyo.
—Terminó conmigo —no miró a la rubia, sino que siguió con la vista extraviada al frente. —No soy lo suficientemente bueno para él…
—¿Por qué lo dices…? —se inclinó hacia delante y ladeó la cabeza para observarlo.
El pálido hombre río con tristeza antes de volver a hablar.
—¿Quieres saber qué dijo? —no esperó a que la platinada respondiera, continuó. —Que todo hubiese sido más fácil si no se hubiese enamorado de mí.
—Pero…
—Shh —la irrumpió. —Si no fuese así, sería más simple para él elegir entre una relación estable con su hermano y lo que tiene conmigo, pero no… no lo hace... —miró a Ino a los ojos. —Yo no siquiera le pedí elegir, pero él no puede lidiar el hecho de que haya perdido a la única familia que le queda, y lo entiendo…
—Sai…
—Ino… —respiró profundo antes de continuar. —¿De qué le sirve estar enamorado, de qué le sirve amarme tanto si no es capaz de aceptarse a sí mismo por lo que es?
—Lo siento —sin previo aviso, abrazó a su amigo.
—¿Por qué seguir amando si se arrepienten de su vida junto a ti?
A Ino le tembló la barbilla cuando escuchó aquella interrogante que le caló hondo en el pecho… Maldición, era tan cierto…
—Quiero más tequila —dijo Sai después de largos segundos apegado a la Yamanaka.
—Yo también…
Al cabo de una hora, la segunda botella desapareció aún más rápido que la primera sin que ambos lo notaran.
Los llantos fueron sustituidos por risas ridículas y movimientos descoordinados. La motricidad estaba fallando producto del alcohol y ambos lo sabían, mas les causaba gracia, después de todo no había nada que perder, al contrario, ganarían el olvido de amar y una gran resaca posteriormente. Al menos… al menos valía la pena el dolor de cabeza.
—De ninguna manera, ¡qué va! —.Chilló Ino que carcajeaba fuerte por las anécdotas sexuales de su mejor amigo.
—Te lo juro… eran 11 centímetros e-erecto… —hipó entrecerrando los ojos.
—Eso es muuuy poco, Sai —Ino no se quedaba atrás con el hipo.
—Lo sé, p-pero su lengua remediaba… la, la falta de crecimiento… sí, eso…
—¡Para! No sigas, no quiero imaginármelo, hip… —negó con todo el cuerpo, sintiendo un escalofrío en la espalda de sólo imaginarse todo lo que le contó Sai.
Definitivamente era algo que no quería imaginar, pues con los quejidos de satisfacción de su amigo era suficiente, no quería tener –más encima- la ilustración gráfica en su cabeza.
No, no, y no.
—Su lengua era…
—¡Qué no quiero saber! —dramatizando, la ojiazul le lanzó uno de los cojines del sofá en el rostro al azabache.
—Ya, ya, no exageres, hip —sonrió, cogiendo el cojín para lanzárselo a la rubia, mas justo el sonido del timbre lo hizo abstenerse de cualquier movimiento.
Ino que estaba más cercana al pasillo que conectaba con la puerta principal, soltó un bufido quejumbroso antes de ir a ver quién buscaba. Claro que no se incorporó, puesto que su equilibrio poco asertivo estaba, por lo que gateó hasta la puerta.
—Yo voy
—¡Ebriaaa! —le dijo Sai observándola poco menos arrastrarse por el suelo, aunque él estaba igual o en peores condiciones que la rubia, ya que él había bebido de antes.
—¡Cállate! —perspicaz le respondió la rubia que había llegado lento, pero seguro, a la puerta.
Como si el cuerpo le pesara tonelada se arrodilló y giró la perilla de la puerta, encontrándose con un par de pantalones de tela oscura. Fue alzando la mirada de a poco por el cuerpo masculino hasta que conectó las pupilas en el rostro sorprendido del Nara.
—¿Ino…?
—¡Hola, cariño! —sin poder controlar la lengua, sonrió con inocencia por la mirada que le dedicó el moreno. —¿Me vienes a hacer compañía?
Shikamaru arqueó una ceja sin dejar de mirar a Ino que estaba de rodillas en el suelo, estaba loco o acaso ella…
—¿Estás borracha?
—¿Quién yo? —se apuntó hacia sí misma. —¡Noooo! Cómo se te ocurre —río, como si se tratase de lo más cómico del mundo.
Él la miró serio. ¿Por qué diablos Ino estaba borracha? Iba a abrir la boca para decirle algunas preguntas, mas ella se le adelantó.
—¿Vas a pasar o qué?—le abrió la puerta mientras retrocedía gateando hacia atrás para tener más espacio para que el moreno entrara. —¡Hip!
No necesitó que se lo repitieran, así que ingresó y él mismo cerró la puerta.
—¿No puedes caminar? —no podía sacarle de encima la mirada a la Yamanaka, era la primera vez que la veía en ese estado.
Ino hizo un puchero y fingió indignación antes de incorporarse a duras penas, y con ayuda del muro, a modo de demostrarle que sí podía caminar.
—Sí, puedo… —terca como ella misma, se soltó del muro para extender loa brazos a cada lado de su cuerpo, mas el equilibrio la traicionó.
En un hábil movimiento, Shikamaru la agarró de la cintura, evitando que cayera de bruces al suelo.
—Te tengo…
—Ahh, maldito tequila —se quejó Ino, apoyándose en él.
—¿Con quién estás? —mientras esperaba la respuesta, la llevó hacia la sala.
—Con mi súper amigo; Sai, ¡hip!
—Ya veo… —Se encontró con Sai en la sala, éste dormitaba con una botella de alcohol en la mano.
Hiló todo el escenario llegando a una conclusión clara. El ver a Sai con una botella de tequila, más otra botella vacía en el suelo y otra de vino sobre la mesa al centro, fue clave para deducir que ambos amigos se habían dedicado a beber hasta llegar al estado en que estaban.
Ahora la interrogante era, ¿por qué? ¿Acaso estaban celebrando algo…? Pero, ¿a mediodía? Descartó la idea, era poco probable.
—Te sentaré acá —dejó a Ino sentada sobre un sofá. —¿Estás bien?
—¿Me harás compañía? —ignorando la pregunta de él, Ino rió, sujetándole el brazo a Shikamaru. —¿Sí…? —a continuación le guiñó un ojo en actitud coqueta. —Di que sí, hip.
Sai, que entreabría los párpados, miró a Shikamaru y luego a Ino, uno al lado del otro mientras su amiga le sostenía el brazo.
—Ya lo entendí —dijo incorporándose con lentitud, llamando la atención de los demás. —Estaré en mi… mi cuarto —aunque intentó modular bien, no tuvo éxito.
El moreno miró a Sai caminar arrítmico por el pasillo hasta desaparecer, pronto su atención la obtuvo la rubia que le jalaba el brazo.
—Ven… —no siendo consciente de sus actos, Ino logró que Shikamaru se sentara a su lado.
—Ino, ¿por qué estás así?
Ella río infantilmente.
—No más preguntas, ¿sí?
Antes de que él se diera cuenta, Ino se había sentado sobre sus caderas.
—¿Pero qué…?
—Shh, no más preguntas… —y lo besó.
Al comienzo Shikamaru fue reacio a corresponder, sin embargo, no podía obviar el delicioso sabor de Ino ni esos apetecibles labios en contacto con los suyos… ¡Cuánto había extrañado besarlos!
Enseguida guió ambas manos a la cintura estrecha de la ojiazul, ascendiendo sin apuro hasta llegar a su espalda, la distancia entre sus pechos desapareció cuando él la abrazó.
No le importaba el sabor a alcohol en conjunto con el estilado de la boca de Ino, de hecho la mezcla era increíble.
—Shika…
Por supuesto que Ino ya no era consciente de sus actos. Desde el segundo en que el alcohol había tomado el control de su cuerpo y le había borrado los pensamientos, lo que menos le importaba era tener el corazón roto.
—S-Shika… —gimió, comenzando a balancearse sobre él.
¿En qué momento aumentó tanto la temperatura? La respuesta era desconocida. El inesperado calor que la invadió le imploraba satisfacción personal, o sea, sexo. Quería sexo con Shikamaru en ese mismo instante.
—Cógeme… —le balbuceó en la boca al sentir un duro bulto en contacto con su entrepierna. Se friccionó con mayor intensidad, causando que sus bragas comenzaran a humedecerse.
Muy en el fondo de su corazón, sabía que sus actos eran erróneos, pero no podía detenerse, cada movimiento era el rogar inevitable de lo que subconscientemente deseaba.
Shikamaru no podía negarse, no ante ella. No obstante, una parte de él quería detenerse para buscar contestaciones. A él lo que más le importaba era saber por qué ella estaba así, el sexo había pasado a segundo plano.
La detuvo, posando ambas manos sobre las caderas de ésta.
—Ino, no… —logró decir, conteniendo la respiración.
—Sí, Shika, por favor… —pidió aún besándolo. —Quiero…
—No, Ino. —Alejó el rostro de ella, rompiendo el beso.
Haciendo caso omiso de la negación, Ino le desabrochó los pantalones a Shikamaru, mas éste la detuvo inmovilizándole las manos.
—¡Mierda, Shikamaru! —se frustró, bajando la mirada. —Sólo… hazme el amor… —murmuró suave, casi rogándole.
—No puedo si no me dices qué pasa. —Quiso sonar comprensivo, más lo elevado de su tono de voz expresó lo contrario.
Con un efecto inmediato, Ino lloró. ¿Qué que pasaba? Pasaba que se estaba muriendo, que se sentía rota, que quería llorar, que quería dejar de sentir el corazón desgarrado, que quería dejar de pensar en Itachi… ¡Eso era lo que pasaba!
—Dime que pasa, ¿sí?
Aún llorando, negó en silencio.
—¿Por qué no? —le tomó el rostro con ambas manos. —¿Qué pasa, Ino?
—Quiero olvidar… —se arrepintió de inmediato de haberlo dicho.
—¿Qué cosa?
—Sólo olvidar… —lo miró a los ojos. —Hazme olvidar.
—Ino…
—¡Hazlo! —enfurecida lo besó, con tanta impotencia, que le mordió los labios a Shikamaru tan fuerte, que pudo sentir el sabor metálico de la sangre en contacto con sus papilas, aquello la incentivó a besarlo con mayor pasión y fogosidad.
Pese a que inicialmente el beso no fue recíproco, él se dio por vencido y acompañó cada movimiento entre sus labios, incluso aquel masaje entre sus lenguas, cálido y húmedo.
Ahora estaba más excitado que antes.
Sin aguantarlo más, le arrebató la blusa a la rubia, dejándola lucir sólo un sujetador de encajes púrpura.
Dios… tan preciosa.
Ino suspiró por cada roce y caricia, sintiéndose volar. Quería sentirlo en ella, quería que la hiciera gritar de placer, que la explorara por completo y sin restricciones.
—I-Itachi… —susurró con los ojos cerrados, apoyando las palmas de las manos en las rodillas del moreno mientras enarcaba la espalda.
Shikamaru estaba tan concentrado, que ni siquiera escuchó pronunciar el nombre del Uchiha.
—¡Ahhh! —jadeó, echando la cabeza hacia atrás cuando sintió uno de sus pezones ser succionado por la boca de su amante a través de la tela de su corpiño. —¡Ahhh!
—Ino…
—Itachi…
Cuando el gemido de la rubia llegó a sus oídos, el nombre Itachi le provocó un eco feroz en los tímpanos.
No, no era cierto… ¿Había gemido el nombre de Itachi? ¿Itachi Uchiha?
Se separó de ella con rapidez, dedicándole una mirada de desconcierto y dolor.
—¿Qué dijiste?
Ino se bajó de las piernas de él y se levantó tambaleante.
Oh, no… Había metido la pata.
—¿Qué fue lo que dijiste…?
—Shika… —la barbilla le tembló. —No es lo que tú crees…
—¿Dijiste Itachi? —preguntó una vez más, sin poder creerlo. —¿Te refieres a Itachi Uchiha?
Ella bajó la mirada, otorgando con el silencio la afirmación a la pregunta. Ya… definitivamente ya no podía seguir ocultando nada más, y por más que le doliera, él se merecía saber la verdad.
—…
¡¿Qué mierda tenía que ver Itachi con todo eso?
El mundo de Shikamaru se derrumbó.
—¿Qué tiene que ver Itachi…? ¿Por qué él…?
—E-Es a quien amo…
Y cada vez su mundo se desmoronaba más.
—¿Tú y él…?
—Ya no…
—¿Ya no qué? — se levantó del sillón.
—Terminamos… —no lo miró en ningún momento, se sentí tan avergonzada.
—¿Tenías una relación con él? ¿Desde cuándo?
Si tenía que confesar toda la verdad, sería en un 100%, no más ocultar de la información.
—Desde el día en que me dejaste…
Shikamaru no pudo seguir escuchándola, se levantó, acomodó sus ropas y se fue sin decirle una sola palabra a Ino, sin siquiera mirarla, sin siquiera querer a estar más a su lado.
Todo lo que sentía por Ino, parecía haberse muerto en ese minuto.
Por otra parte, la rubia Yamanaka, que tenía la barbilla temblorosa, negó en silencio, reprimiéndose las ganas de gritar y llorar a mares.
—Shikamaru… —sollozó, cayendo de rodillas al suelo.
En ese mismo instante, Sai apareció tambaleante en la sala para ver a su amiga. Al verla con la parte superior desnuda, supo que sea lo que sea que haya sucedido no había sido nada bueno.
—Preciosa —como pudo llegó donde ella y la abrazó fuerte.
Lo único que les quedaba, era el uno al otro, nada más.
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TO BE CONTINUED...
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Uff, tanto tiempo sin actualizar, lo siento mucho, pero... en verdad la vida no ha sido fácil el último tiempo, y empeora cada día. Es por eso que éste será el último capítulo que actualizaré de todos mis fics en progreso. Necesito tiempo para reponerme y enfrentar muchas complicaciones más que se vienen. Trataré, en verdad haré el esfuerzo de escribir y tener cuanto antes los capítulos, no prometo nada, porque así como están las cosas, dudo poder cumplir con las promesas, sin embargo terminaré todos mis fics, aunque demoré años... (Qué poco alentador, eh)
Ya, dejando de lado todo lo anterior, agradezco mucho a quienes me han dejado saber su opinión. Claressa, Leia Takei, Mgo, mitsuki, Umeko-chan, axter, pilar, DarK, Lux Lunar, Lucia991, Uchiha-Dani-Uzumaki, gracias por leer y dejarme comentarios, en serio. Espero, en verdad, que este capítulo les guste.
Sin más, saludos y mucha suerte.
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