Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search
: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Cartoons » El Tigre » La Boca Llena de Rosas

troutmaskreplica
Author of 9 Stories

Rated: T - Spanish - Romance/Drama - Reviews: 9 - Updated: 12-02-08 - Published: 12-01-08 - id:4691176

Gracias a todos los que han dejado review hasta ahorita 1:52 am, hora local: La Tigresa dj, Lolla Diianna 11, LaTigressa y Ghost Steve.

Continúa y continuará, disfruten.

Por cierto, si la del Tigre fuera mi serie, habría tenido como enemigo a Bob Esponja; es tan malvado y raro, con esa cara que incita un par de bofetadas... Pero no lo es, así que no. Lástima Tigre.

--

La primera vez que Manny sintió su boca llena de rosas

Quizá lo único peor que el bochorno que sintió Frida al besar a Manny fueron los días después de esto: fácilmente el fin de semana más largo de su vida, con sus 48 horas (sábado y domingo) repletas de pensamientos acerca del “¿cómo habrá reaccionado?” o “¿cómo carajos se lo explico?”. No podía hacer nada más que caminar en círculos en su casa, hablar sola, o mirar el reloj, observando como el segundero avanzaba cada vez más lentamente. Todo era una maldita locura. Nunca abandonaría su pequeña fortaleza para tratar de encontrar paz, ya que, de hacerlo, corría con el riesgo de encontrarlo en la calle sin saber qué carajos decir. Necesitaba planearlo para el lunes, detalladamente.

El lunes llegó finalmente, y para Frida no hubo forma de traer su amada falda para hoy tampoco, el frío estaba un poco más fuerte que el del viernes, y, según el hombre del tiempo, iba para largo. Hoy, Frida traía puestas su chamarra azul rey (un poco más gruesa que su otra negra), unos jeans, unos tenis Converse negros, sus inseparables gafas rojas y la decisión de serle sincera a Manny; le iba a decir que le gustaba. Había llegado a esa conclusión mucho tiempo antes, mientas escribía en su diario, con sonrisita tonta y mejillas sonrojadas incluidas. Con los sucesos recientes, tendría que soltar la sopa.

Frida se sentó en su habitual asiento para Matemáticas, justo en la esquina completamente opuesta a la puerta, al lado del lugar donde Manny se sentaba para poder tener una charla recreativa con Frida (en pocas palabras: Tirar la hueva). Sin embargo, al llegar Manny, se sentó en la esquina al lado de la puerta, con una cara malhumorada con la que simplemente no podía, mirando siempre al frente, los ojos perdidos y su ceño fruncido. Esto era mala señal para la joven Frida. Pero no se iba rendir así como así.

Después de cada clase, cuando había cambio de salón, Frida intentaba seguir al joven, pero éste se las ingeniaba para siempre entrar al baño, entre la muchedumbre, o simplemente desaparecer con sus poderes de vago. Y justo cuando sonaba el timbre, el reaparecía en el lugar más alejado de Frida posible, a tal grado que en una de esas, a Frida le tocó sentarse al lado de Zoe Aves.

-“Hey Aves.”

-“…”

-“Ya sé, ya sé , tú no hablas con nadie. Lo siento, lo siento, solo necesitaba oír una voz humana dirigida hacia mí, que no fuera el profe.”

-“…”

-“Hmmm.”

Frida agachó su mirada y se puso a escribir, sea lo que sea que el profesor estaba apuntando en el pizarrón. No se confundan: ya muchos años pasaron de la última vez que la joven villana con tendencias de Cuervo había clamado a todo pulmón que obtendría su venganza. Después de 3ero de secundaria, la joven cambió radicalmente: pasó de ser una chica “darketa” a una chica “emo”; su cabello pasó de negro con luces purpura a uno completamente negro, un poco más alargado que antes; su cara, pasó de tener una mueca de agresividad, a una mueca de indiferencia ante todo. A esta chica todo le valía madres ahora.

-“Hey, Aves, ¿entiendes lo que dice el profe?”

-“…”

-“Ay, no seas gacha, ayúdame.”

-“…”

-“Ya, ya. Ok.”

Nota: cuando me referí a que a Zoe ya no le interesaba nada, me refería a que no le importaban ni Manny ni Frida ni nadie. Se quedaba callada observando a todo el mundo. Ahora ya saben, lo de no hablarle a Frida no era nada personal. Y con este silencio transcurrió toda la hora de Física.

Era hora del desayuno y Frida otra vez intentó hablar con Manny, pero el logró conseguir una posición más adelantada en la fila. Carajo. Frida se resignó por hoy y se fue con su desayuno a sentarse al lado de Zoe, a quien no le importaba que alguien se sentara al lado de ella. En eso pasó Manny al lado de la mesa, y sin mirar, aventó un pequeño papel doblado que cayó en los pantalones negros de Zoe, y ésta le pasó el papel a Frida, sin cambiar su mueca ni dejar de observar a aquellas personas de la mesa contigua riéndose, como si los analizara.

-“Toma, Suarez.”

Frida se le quedó viendo incrédula. Zoe por lo general habría dejado que el papel cayera en cuanto se levantara, pero por alguna extraña razón, decidió darle el papel a Frida. Hoy había sucedido un milagro.

-“¡Muchas gracias, Zoe!”

-“…”

Frida abrió el pequeño papel para poder ver su contenido. Con la horrenda letra que siempre caracterizaba a Manny (como quien dice, eran puras arañas aplastadas), él había escrito unas palabras:

Nos vemos a la Salida, atrás de la cafetería.

Wow, parecía que hoy era un día de milagros. Al menos para Frida lo eran, y, en voz baja, mirando al cielo (techo) liberó unas palabras.

-“Gracias, Diosito.”

--

La hora prometida llegó finalmente. En la última clase no le había tocado con Manny en el mismo salón, así que mejor decidió esperarlo en la parte trasera. Ella llevaba su propia cajetilla de cigarros para hoy, sacó uno y lo encendió. En eso llegó Manny con la misma mirada que tenía esta mañana. Frida le ofreció un cigarro, y, como al hombre que cruza el desierto cuando se le ofrece agua, Manny lo tomó aceleradamente y lo encendió usando el que ya tenía Frida.

-“A la madre, como necesitaba esto.”

-“Tranquilo, Manny.”

-“Lo siento Frida.”

-“¿Por?”

-“Pues, por grosero. Toda la mañana sacándote la vuelta. Necesitaba pensar.”

-“Entiendo. Ya deja de chupar eso así, no te vayas a ahogar.”

Manny no se atrevía a mirarla a los ojos. Con un gesto le indicó que se deberían ir. Escondieron sus cigarros al pasar en frente del subdirector Chakal (el cual todavía hacía ese gesto con los dedos de “los estoy viendo, pequeños delincuentes”) y unas cuadras después volvieron a fumar. Decidieron ir al parque en el que todo había sucedido, a por fin hablar, pero ni uno sabía cómo empezar. Hasta un “Te Amo” repentino serviría, pero ellos eran demasiado complejos para andarse con este tipo de cosas.

-“Pues…” comenzó Manny.

-“¿Qué cosa?” Preguntó Frida.

-“Pues, creo que lo del viernes…”

-“¿S-sí?”

-“A la madre, como ponerlo…”

Frida decidió darle un empujoncito con sus palabras.

-“Lo del beso.”

-“Sí, eso… bueno, pues…” Manny paseó su mano sobre su sien. “Es que no sé qué decir. O sea, sí tengo algo que decir, pero no sé cómo decirlo.”

-“Si quieres te ayudo.” Frida sonrió levemente mientras observaba el cigarro que acaba de terminar, pisándolo.

Manny la observó por unos segundos, apagando su cigarro, envolviéndolo en un pañuelo, y guardándoselo en el bolsillo para poder tirarlo después.

-“Sale.”

-“Lo que yo sentí… Fueron… como rosas saliendo de mi boca.”

-“A chinga, como es eso.”

-“Bueno, deja te explico.” Frida decidió darle un poco del background del asunto. “Hace años me había dado cuenta de algo. Creo que tú te acuerdas bien de ese día.”

-“¿Cual?”

-“Cito: ’Bésame, tonto’”

-“Ah ya… El del beso de la pura emoción del momento. Quesque por accidente.”

-“Bueno, ése día me di cuenta de que, por extraño que te parezca, no te vayas a reír” Frida suspiró profundamente el frio aire de su alrededor y, disparado desde el interior de su cuerpo, de entre sus dos pulmones y arriba del estomago, de aquél lugar conocido como el corazón, comenzaron a salir palabras. “Me di cuenta de que tú me gustabas. Pero gustar un chingo. Ya sé que esto sonará cursi, pero ni modo: cada vez que estás conmigo, cada vez que estás hablando conmigo, cada vez que tomas mi mano por x o y razón, cada vez que te cuento algo, mi corazón late más fuerte.”

-“Wow.” Manny miraba atónito a la chica, que parecía que necesitaba agarrar aire. “Me ganaste.”

Frida recuperó el aliento.

-“¿Como que gané?”

-“Lo dijiste mejor de lo que yo lo diría. Ya sabes que yo no adorno ni nada mis palabras.”

Frida rió un poco. Así, sin necesidad de declaraciones adornadas por rosas, ni mariachis al balcón ni nada por el estilo, Frida y Manny se volvieron novios, solo que el problema es que no sabían que hacer ahora. No sabían si agarrarse de la mano a la antigüita, si salir, o hacer algo. Solo se quedaron allí sentados.

-“Bueno, y ahora que.”

-“¿Qué de qué?”

-“Pues no sé. Declarados y todo, ¿qué deberíamos hacer ahora… salir en una cita?”

-“No seas tarado, tenemos que terminar lo de Física para el miércoles, y hoy ya se nos fue hoy.”

-“Hmmm.” Manny pensó un poco, a ver qué hacían. “Aún no me explicas como era eso de las rosas.”

-“Oh, ya verás.” Frida se acercó a Manny, quien se sonrojó. “Dame un beso.”

-“¿U-un beso? ¿Ya tan rápido?”

-“Aha, aquí, en los labios.” La chica apuntaba a su pequeña boca.

Manny obedeció juntando sus labios con la joven. En aquél momento, el cuerpo de ambos se llenó por un mundo de sensaciones, desde relajaciones musculares, vibraciones en la cabeza, comezón en las manos (no pregunten) y, por supuesto, no podían faltar las rosas en los labios. Era una experiencia casi religiosa, y, para acentuar éste detalle, a algún idiota de una casa cercana se le había ocurrido poner a todo volumen el Mesías de Handel (aquél coro del aleluya, muy explotado por la industria del cine y la televisión; hasta por Luis Buñuel). Sus labios se separaron y las piernas de ambos temblaban.

-“Orale. Ya entiendo el porqué.”

Frida se rió ampliamente, ambas manos en su estomago, gesto que siguió Manny. Por alguna razón que éste autor desconoce, a ésta joven pareja de tortolitos les causaba comedia esto del beso. Quizá fue el hecho de que todo este día lleno de milagros y tensiones haya desencadenado en un beso, o quizá que los dos estaban tan nerviosos antes de esto, y, después del beso, todo se había relajado; todo estaba tan bien ahora. Digo, no sé.

Por ahora, decidieron saltarse pequeños detalles de cómo le dirían a sus padres, el cómo lo recibirían sus amigos y compañeros (para quienes toda esta situación era ya obvia desde hace mucho, pero nunca dijeron nada, salvo los macacos que Manny tenía por amigos). En vez de eso, se pusieron a platicar de su día, y su fin de semana, y de la escuela, y de Zoe Aves y su actitud de hoy; de tantas cosas que terminó anocheciendo.

-“A la madre, ¿que horas son?” Frida se exaltó un poco, antes de ver el reloj. Eran las ocho de la noche.

-“Creo yo que todavía tenemos chance para unas retas de Super Macho Fighter…” sugirió el joven.

-“Sale. Pero que conste que esto del noviazgo no va a evitar que te patee el trasero.” La chica sonrió mientras hacía un gesto de batalla con su puño.

-“Carajo.”

Frida entonces miró al ya oscurecido cielo y suspiró suavemente. Tomados de la mano avanzaban por las calles.

-“Qué bonito dia.”

--

Y lo peor es que debería estar estudiando.



Return to Top