|
Author of 25 Stories |
Pareja: SaiHinaSasu (SasuHina). Leve NaruSaku
Autora: DarkAmy-chan (Amy-chan, Amita-chan)
- Pensamientos
- "Hablan"
- “Recuerdos”
oOoOoOoOo
Los Personajes de Naruto no me pertenecen, son del Maestro Kishimoto
oOoOoOoOoOo
≈ El significado de un beso ≈
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Todo había pasado de claro a oscuro en un segundo. Aquella felicidad que había conseguido, se escapaba entre sus dedos en tan solo un instante, con tan solo escuchar sus determinadas palabras…
No podía enfrentarle, no era capaz de darle la espalda, no ahora que por fin comenzaban a acercarse más.
Ahora…que me he dado cuenta, lo importante que es para mi. ― Sus ojos comenzaban a nublarse, deseando mostrar aquella presión en su pecho, el dolor de tener que dejarle.
No pudo sostenerse en pie por más tiempo, ni tampoco pudo contener aquellas gotas saladas que con tanto esmero deseaban salir a la superficie. Estaba devastada, envuelta una vez más solo en su oscuridad.
“Habían llegado a tiempo, ni un minuto tarde. Los diez chicos que componían junto con Sasuke el equipo de futbol de aquel instituto, en ese momento se encontraban precalentando para comenzar con su entrenamiento diario, ya que en una semana tendrían uno de los partidos más importantes, se enfrentarían a uno de los equipos más fuertes de la región.
Al llegar ambos al lugar, los ojos de todos se centraron en ellos, causando que el rubor se volviera a instalar en las pálidas mejillas de aquella peliazul, que se acrecentó al sentir como la mano del Uchiha reforzaba la suya. Con vacilación dirigió sus blancas perlas al rostro de su acompañante, este lucía leve mente molesto.
Como se atrevan a decir algo, están muertos ― era la única frase que transitaba en la mente de aquel azabache, mientras les lanzaba una mirada fulminante a cada uno de sus compañeros, quienes desviaban sus rostros al notar aquellos ojos negros inyectados en sangre. Para ellos era mejor callar, antes de morir a manos de su capitán ― “iré a cambiarme, espera en las bancas”
Al escucharle esta solo asintió mientras bajaba la mirada avergonzaba, en sus manos sostenía aquella canasta con comida, en la cual también se hallaba la felicidad que le había prometido a su novio, reflejada en una delicada flor de color blanco.
Este solo sonrió de medio lado al notar su vergüenza. Para Sasuke era obvia la razón de aquel sonrojo en las pálidas mejillas de su novia. Lo que a él le causaba molestia, en ella provocaba que saliera su timidez a flote.
Tal opuestos y tan iguales…
En el instante que comenzó su caminar hacía los vestidores, era imposible para su persona el no recordar lo que había pasado hace una hora atrás
“““…S-Se que Sasuke-kun tiene u-un dolor en s-su corazón...l-lo vi. P-Puedo verlo a través de tus ojos, e-es…el mismo sufrimiento que el mío””
…aún no puedo creer que sea cierto. ― detuvo sus pasos al dar con la única cosa de la cual lograba estar seguro. Una sonrisa sincera se dibujo en sus labios al llegar a aquella conclusión, mientras a sus pensares venía una de esas tantas sonrisas llenas de sinceridad que Hinata le brindaba ―…la necesito conmigo.
Cerró sus ojos unos momentos, manteniendo así aquella imagen en su mente.
Vulnerable, así era como se sentía, y lo odiaba a gran medida. Sabía que se estaba exponiendo demasiado a lo que siempre evito, pero aún así no deseaba perder aquello que sentía cuando se encontraba con ella. Era una calidez que lo sobrecogía a tal medida…
…que sentía que era incapaz de dejarla ir.
““¿Crees que esta bien depender de alguien?”
“…N-No veo porque no, si aquello te d-da felicidad…””
Ese día de la cita en el parque de diversiones, esa tarde no pudo contar cuantas veces estuvo por caerle a golpes a Naruto. Sabía, se había dado cuenta desde un comienzo que este estaba intentando ligarlo con Sakura, y era por eso mismo que pedía subirse a todas las atracciones con Hinata. Pero no era el hecho de que intentara unirlo con la Haruno lo que lo ponía de mal humor, si no el apreciar las sonrisas de su novia cuando estaba junto al rubio en alguna atracción.
Tenía más que claro que ella sonreía por la diversión que sentía, pero de solo verla de esa manera con otra persona…
…le irritaba de sobremanera.
Fue por eso mismo que había llegado a la conclusión de aclararle todo a su rubio amigo. ¿Pero que había pasado?
““…las personas no son objetos, y ella no es de tu propiedad””
…el muy idiota se atrevió a decirme lo mismo que ese sujeto ― sus puños se tensaron al recordar las palabras dichas por su amigo esa tarde, aquellas emociones vividas en ese instante también se hicieron presente por unos segundos, pero fueron relegadas al recordar el abrazo de Hinata, junto con sus palabras.
““…n-nunca te dejare. Y-Yo…soy tuya””
En su mente solo había quedado esa palabra. Su cuerpo se había impregnado con aquella calidez, que experimento al sentir esos delicados brazos rodeándole con tanta desesperación.
Fue ahí donde pudo darse cuenta de todo, de lo importante que era aquella ojiblanca para su vivir, de lo mucho que dependía de su presencia a su lado. Todo eso no podía terminar de agradarle, pero era algo que ya estaba fuera de su comprensión, de poder hacer algo en contra de aquellos deseos.
-----
Al llegar de vuelta de los vestidores, ya preparado para comenzar con su entrenamiento diario, sus pasos se detuvieron al notar como sus compañeros de equipo ahora se encontraban rodeando a Hinata, mientras esta parecía hundirse cada vez más en aquella banca en la cual se hallaba sentada. Estaba avergonzada, con su mirada baja en un intento de ocultar aquel sonrojo en sus mejillas.
Las manos del Uchiha se empuñaron al notar como todos ellos la hostigaban con seguro eran preguntas sobre su relación, y mucho más al apreciar como alguno de “esos idiotas” como les llamaba, se dignaba a revolverle de vez en cuando su cabello azulino, que solo él podía despeinar cuando apreciaba aquella inocencia, como la que ahora reflejaban esas perlas blancas.
Sintió su sangre hervir el verlos tan confianzudos con su novia. Aún notando aquella incomodidad que esta reflejaba con cada uno de sus acercamientos, – los cuales le hacían enfadarse más – pero estos parecían ignorarlos por completo, y todo por quien sabe que.
Con sus ojos reflejando la molestia que experimentaba, se dirigió a paso firma hacía donde estos, solo para no ser tomado en cuenta, para que ni siquiera escucharan el sonido irritado que escapaba de sus labios, tratando así de llamar su atención.
La única que había sido capaz de escucharle había sido la Hyuuga, que ahora le observaba con preocupación, al notar aquella creciente vena que se había instalado en la cien del moreno. Contrariada le veía cerrar sus ojos, solo para abrirlos de manera amenazante, destellando irritabilidad.
Hinata trataba de sacar el habla, de llamarle entre todas esas voces que circulaban a su alrededor. Sus labios se abrían y se cerraban tratando de formar palabra, pero nada realmente lograba articular. Estaba preocupada, y aquello se incremento al escuchar la voz de ultratumba que este soltaba de improvisto.
“50 vueltas ― asustados por la repentina palabra proveniente de sus espaldas. Aquellos diez chicos voltearon para quedar petrificados al visualizar unos ojos negros rebosantes de deseos asesinos. Tragaron con dificultad, sin decir nada por temor a aquella mirada que su capitán les brindaba ― ¿Qué esperan?”
Temerosos arremetieron entre si a empujones, para así comenzar a correr por sus vidas, por no cumplir la petición de aquel moreno, que ahora posaba serio su mirada en unos ojos blancos que le veían con cierto temor. El cual se incrementaba al notar como se acercaba a paso lento.
Instintivamente cerró sus ojos, esperando quizás así alguna especie de regaño.
Pero aquellas perlas blancas volvieron a buscar la luz del sol con asombro, al sentir como su cabello era desordenado una vez más, pero esta vez no era por aquellos chicos, si no por una persona que se había vuelto indispensable para su vivir. Su novio.
“¿S-Sasuke-kun?” ― con aquella impresión instalada en sus facciones, solo su nombre logro que sus labios pudiesen pronunciar debido al asombro, a lo cual el moreno solo desvió su rostro al segundo que apartaba la mano.
“…Hmph. No dejes que cualquiera se te acerque así ― Hinata solo pudo bajar la mirada mientras sus mejillas se tornaban rosa pálido. Él estaba preocupado por ella, y ante aquello no podía evitar sentirse feliz. Al terminar la frase este solo le observo de reojo, notando así lo que sus palabras habían causado. Su corazón comenzó a latir con fuerza, provocándole incomodidad. Sin saber que hacer para poder salir de la vergüenza que estaba experimentando, un carras pido en su garganta volvió a atraer la atención de su novia, mientras él trataba de volver a tomar posesión de sus cinco sentidos ― yo también debo entrenar, no te muevas de aquí”
Sin darle tiempo para responder, este fue a ponerse al día con sus compañeros. Hinata solo le observaba en silencio, intentando contener la alegría que sentía cada vez que estaba junto a esa persona.
Una sonrisa se instalaba en sus labios, mientras sus ojos no se despegaban de la espalda del moreno, que corría junto a los otros miembros del club de fútbol.”
Las lágrimas seguían brotando de sus blancas perlas al recordar algunos de los momentos que había pasado junto al moreno esa tarde, al visualizarlas en su mente no podía evitar sentirme morir, ya que no iba a poder vivirlas nuevamente.
Con el pasar de los minutos su llanto seso, comprendiendo así la cruda realidad en la cual le había tocado vivir, que aunque sentía que su corazón se partía en mil pedazos…
¿Qué sacaba con seguir llorando?
Era hora de dejar aunque sea un poco de su constante debilidad, y afrontar la cruel verdad, la cual el destino se había encargado de mostrarle.
…siempre estaré sola. La felicidad, no es para mí.
“Después de una larga sesión de entrenamiento, todos se hallaban en medio de la cancha de fútbol, disfrutando de la comida que Hinata había preparado con tanto esmero.
“¡Esto esta exquisito! ― exclamaba uno de los chicos, al terminar de devorar uno de los panecillos dulces que se encontraban en uno de los obentos. Ante sus palabras todos asintieron dándole la razón, todos a excepción de un azabache, que los observaba en silencio. Lucía tranquilo, pero en su mirada podía verse reflejaba la molestia que experimentaba ― ya veo porque nuestro capitán es tan bueno, comiendo todos los días estos…”
“¿quieres seguir entrenando…? ― le interrumpió con voz acida el único sobreviviente de los Uchiha ― ¿o vas a dejar de hablar de más?”
Ante aquellas palabras el dirigido solo pudo callar. Sabía que el moreno no mentía, que sería capaz de hacerlo correr hasta desfallecer. Solo pudo tragar con dificultad, para luego negar de manera frenética.
Sasuke sonrío con arrogancia.
“¡Pero yo pido que Hinata-chan prepare el almuerzo para todos!” ― se aventuro a decir el portero, quien aún no terminaba de comer el rollo de huevo, que se había echado a la boca. Todos asintieron apoyando la moción una vez más.
““…algún día mi pequeña Hinata, harás felices a quienes ames con lo que prepares…””
…O-Okassan… ― Las palabras de su madre habían venido a sus pensamientos al escucharles decir tales cosas por sus platillos. Y con sus ojos cerrados poso su mano a la altura de su corazón. Le agradecía a su progenitora, ya que uno de sus tantos sueños podría estarse cumpliendo, y sentía que todo era gracias a ella.
Ese chico, al soltar aquella petición, los ojos del Uchiha se dirigieron rumbo a su novia, captando así lo que le estaba causando. No estaba seguro de lo que era, pero no podía evitar sentir una leve molestia al notar aquella felicidad en el rostro de Hinata. ¿Por qué?, realmente ni él mismo lo sabía del todo, pero de una cosa estaba seguro, y esa era que ya estaba más que cabreado.
Sin decir palabra alguna, se puso de pie. Las miradas de todos se posaron en su persona. Esperaban lo inevitable, que este los hiciera entrenar hasta caer pedir clemencia.
“Suficiente para ustedes, vayan a las duchas”
Aunque suspiraban desganados, – ya que ninguno deseaba dejar comida alguna – no se atrevieron a desafiar la fría mirada de su capitán. Realmente lucía muy irritado, y aquello se acentuaba más al ver como se cruzaba de brazos, esperando que estos comenzaran su caminar rumbo a los vestidores.
Así fue como todos cumplieron el mandato del ojinegro en silencio, todo ante la mirada contrariada de la Hyuuga, la cual dio un pequeño salto al notar que segundos después su novio posaba su penetrante mirada en la suya. Solo pudo bajar su rostro, para que este no notara el rubor que comenzaba a posesionarse en sus pómulos.
“Hmph, no se porque causan tanto alboroto, tan solo es comida” ― soltó luego de unos segundos de completo sigilo, todo mientras se volvía sentar a terminar de comer su obento
Más ninguna respuesta recibió de su novia, ya que esta solo sonrío por bajo al notar como este se sonrojaba levemente al terminar de hablar. Aunque su rostro se mostraba mosqueado, no había podido evitar que en sus mejillas se posara ese rosa pálido. Hinata la había notado, su blanca mirada había capturado tal escena, por eso mismo solo podía limitarse a sonreír.
“H-Hai…””
El sonido del suave mecer de las hojas, le hizo volver a la realidad en la que estaba expuesta desde hace unos minutos, encontrándose así con aquellos ojos negros que le observaban con detenimiento.
…S-Sasuke…kun…― al notarle Hinata se limito solamente a bajar su rostro, tratando de ocultar, de no comenzar una vez más a llorar. Debía ser fuerte, para así poder…
“¿Te sucede algo? ¿No escuchaste que te llamaba?” ― ¿Por qué no le miraba?, ¿Por qué notaba un aire oscuro a su alrededor?. No hallaba respuesta a aquellas interrogantes, pero algo en su interior le decía que nada estaba bien.
Desde que había salido de los vestidores, en el momento en que sus ojos habían capturado el frágil cuerpo de su novia, al verle tan sumida en sus pensares, en ese instante no pudo sentirse tranquilo. Sin esperar más tiempo, sus pies comenzaron a dirigirlo rumbo a ella. Sin siquiera hacer caso a aquel hombro que había chocado contra el suyo, y mucho menos a esa sonrisa llena de malicia que le brindo su dueño.
En su mente solo estaba la figura de Hinata, en la pena que reflejaba.
¿Pero que paso en el momento en que estaba por llegar a su lado?. Ella parecía ignorar el sonido de su voz, a sus constantes llamados.
Era por eso que después desistió de sacarla de su transe, para solo permanecer en silencio a su lado, esperando por alguna respuesta.
“… ¿E-Es hora de partir…?” ― el casi inexistente sonido de la voz de Hinata provoco que volviera de sus recuerdos, a que posara nuevamente todos sus sentidos sobre su persona. Ella aún parecía no desear decirle nada.
Solo asintió luego de unos segundos de sigilo, para luego darle la espalda y retomar su caminar, pero estaba vez con su novia, que avanzaba unos pasos atrás.
Una vez más ella parecía sumida en sus propios pensamientos, ajena a lo que acontecía a su alrededor, sin siquiera notar la constantes miradas de reojo que el azabache le daba.
“”Tiempo sin vernos pequeña ― ella conocía esa voz, y ya estaba temiendo voltear a verle ― ¿Qué sucede? ¿Acaso no me extrañaste?”
Sabía que no podía seguir de esa forma, que debía dejar aunque sea un poco aquella debilidad, por ella misma, por Sasuke, por sus sentimientos.
Volteo con lentitud. Sus blancas perlas se encontraban con unos ojos lilas, y una sonrisa torcida. Apretando con fuerza la mañilla de la cesta que tenia entre sus manos, se dio coraje para enfrentarle.
“¿P-Porque haces esto? ¿Qué quieres de mi?” ― ya no tendría miedo, lo había decido.
“Interesante cambio desde la ultima vez que nos vimos. ― aquella sonrisa socarrona se acrecentaba con cada palabra ― Dime, ¿todo se debe a ese Uchiha?”
“D-Deja a Sasuke-kun, é –él… ¡no tiene nada que ver! ― Al escucharle este solo negó con aquella sonrisa llena de burla. Un escalofrío recorrió la espalda de la Hyuuga al notar sus filosos dientes, al ver su divertida mirada. Y aquello se acrecentó al escucharle decir que se equivocaba, que todo era por su novio ― ¿a-a que te refieres…? ¿Por qué…?”
“¿Acaso no recuerdas mis palabras? Que mala memoria mi pequeña Hina-chan”
El silencio reino por unos segundos, momentos en los cuales las palabras dichas por aquel chico días atrás, volvían a la mente de la peliazul
“”“…no se que ve ese Uchiha en ti, pero tal parece que no tienes muchas amigas””
Aquellas solo le hicieron recordar otras, palabras que Karin le había dicho en el viaje de estudios
“”…solo por eso los dejare tranquilos estos días, pero no creas que me he dado por vencida””
“…f-fue ella…” ― Al oírle este solo pudo sonreír una vez más, pensando que todo esto seria más divertido de lo que había pensado”
Un suave golpe le hizo volver a la realidad de su presente, dándose cuenta que una vez más se había perdido en sus recuerdos, que pronto tendría que asumir las circunstancias que se presentaban.
“G-Gomen…” ― se disculpo con su mirada puesta en la canasta que iba en sus manos. Aún no estaba segura de que palabras debía usar, y mucho menos de conseguir el poder para decirlas, pero el sentir como algo daba con sus pies, aquello fue suficiente para que levantara su mirada, dándose cuenta que se hallaba en lo que parecía ser un pequeño parque.
“Nee-chan, ¿me pasarías la pelota, onegai?” ― la dulce voz de un pequeño provoco que saliera de su impresión, que se diera cuenta que lo que había dado contra sus pies, no era más que una pelota de fútbol.
“Toma ― aquella era el tono del moreno, quien había cogido el esférico, pasándosela al niño, todo mientras sonreía levemente. Al verle, la Hyuuga no pudo decir nada, se había limitado a perderse en alguna parte de aquella amabilidad que el chico que estaba junto a ella había reflejado. ― debes entrenar duro, ¿de acuerdo?”
Ante sus palabras, el pequeño rubio de ojos claros asintió con una sonrisa, para luego ir junto a sus amigos.
“Nos quedaremos un rato aquí, ¿estas de acuerdo?” ― Al oírle la ojiblanca asintió con suavidad. Seguía sin poder enfrentar su mirada, pero al ver a aquel pequeño jugar con tanto esmero junto a sus demás amigos…
…su decisión ya estaba tomada.
“Aléjate del Uchiha. Si no lo haces, solo él sufrirá las consecuencias”
…Debo hacerlo, es lo mejor…
“Vienen las nacionales, ¿cierto?. No creo que quieras que se quede sin jugar, ¿o si?”
El silencio los rodeo por unos momentos, minutos en los cuales el ojinegro solo mantenía su vista en lo alto del cielo, esperando que quizás en ese ambiente Hinata lograra sentirse mejor, y talvez se decidiera a hablar de lo que le pasaba.
Sonrió para si al notar que se estaba suavizando un poco, y todo por esta chica que estaba a su lado. No lograba concebir ese hecho, pero desde que ella había entrado en su vida, ya nada le impresionaba. Hinata ya había logrado muchos cambios en él, y este solo parecía ser uno de ellos.
Esto es increíble, y no puedo evitar sentirme un idiota. ― pensaba para si justo en el preciso momento que una suave brisa inundaba sus sentidos. Se sentía en paz.
En eso el suave roce de una mano tocando la suya le hizo volver su vista junto a su persona, topándose así con aquellos ojos blancos, que ahora lucían levemente opacos.
“Sasuke-kun… ¿podemos sentarnos?” ― decía con cierta inquietud. Pero lo que más le sorprendió al Uchiha, era que ella no había tartamudeado como siempre lo hacía.
“Lo que sea que tengas que decirme, dímelo aquí, y ahora” ― Algo no estaba bien, y lo sabía. Por eso mismo ya no aguantaba más las idas y venidas. Jamás le gusto que alguien anduviera con rodeos, y esta vez no era la excepción.
El silencio los rodeo por unos segundos más, instantes en que los ojos se ambos iban a parar hacía una pareja que se besaban con timidez bajo la sombra de uno de los tantos árboles que rodeaban tan hermoso lugar.
Solo la suave risa de los niños provocaron que la morena saliera de sus pensares, que volviera a retomar su hablar justo en el instante que bajaba su mirada.
“…ya no quiero que…me beses más” ― Sus manos apretaron con fuerza aquella canasta que tenia entre sus manos, y la presión se incremento al sentir como Sasuke posaba sus ojos negros sobre ella justo en el momento que termino de decir aquello.
El ambiente poco a poco iba templándose, anunciando así la llegada del atardecer. Las personas aún disfrutaban de las pocas horas de calor, pero a aquellos chicos no les llegaban tales cosas. Para ellos era como si estuvieran solos en dicho lugar.
“¿Podrías repetir lo que dijiste?, creo que no escuche bien” ― deseaba mantenerse sereno. Ella debía estar bromeando, o quizás solo había escuchado mal. Si, eso debía ser, estaba seguro que así era.
Aquella muchacha de blanquecina mirada solo desvió sus ojos antes de responder. Repitiéndose a si misma que debía ser fuerte, que tenía que hacerlo por el.
“… ¿No crees que deberías besar a alguien, que realmente quieres?”
“…existe una gran posibilidad de que…me gustes.”
“Sigo sin entender a que viene todo esto. ― Ya no podía retener por más tiempo el cabreo que sentía. ¿Es que ella se había olvidado de sus palabras ese día?, ¿o es que se refería a sus propios sentimientos?. No lograba comprenderle, pero al escucharle decir todo aquello, estaba provocando una inseguridad que nunca antes había experimentado, trayendo así su mal humor. ― Escúchate Hinata, hoy mismo me das una flor…”
Sus palabras se detuvieron al recordar el significado de esta misma. Ahora se había quedado sin palabras, lo estaba comprendiendo todo.
“..L-Lirio del Valle… ¿S- Sabes su significado…?”
“… Encontraras la felicidad”
Hinata solo le observo en silencio, queriendo decirle que eso no era lo que había deseado reflejar al darle aquella flor, que lo que en verdad deseaba era…
…que la encontraran juntos.
Sonrío con tristeza. Gesto que oculto al bajar su mirada una vez más, conteniendo con todas sus fuerzas aquellos deseos por llorar una vez más.
“…Gomen, pero…no puedo estar ya más contigo”
Esas palabras fueron suficientes para el chico. Sus perlas negras reflejaron la rabia que sentía, mientras sus manos se aferraron a los hombros de la peliazul, que ahora le veía con cierto temor mezclado con sufrimiento.
“¿Por qué lo haces…? ¿Por qué seguiste con el teatrito, si al final ibas a decirme esto? ― Al terminar aquellas interrogantes, la presión que estaba ejerciendo en los brazos de la chica se incrementaba, provocando que un quejido de dolor escapara de sus labios. ― vamos, ¡responde!”
Más solo el silencio fue lo que recibió como respuesta, solo sigilo seguido de una mirada esquiva. Irritado le soltó, solo para fijar su vista en ningún punto fijo en el suelo. Sus puños apretados mostraban su incomprensión, la furia que experimentaba al sentirse engañado. Sentimiento que se vio levemente alterado al sentir como ella ahora se hallaba solo a pocos centímetros suyo, y que posaba con cuidado un suave beso en sus labios, para luego apartarse tan sigilosamente como se había acercado.
“…Se que Sasuke-kun encontrara la felicidad, en verdad lo creo así”
Y sin decir más, ella se echo a correr. Dejandolo solo en medio de ese parque, solo mientras los cielos se tornaban anaranjados, solo con aquella flor blanca entre sus dedos, y ese creciente vacío en su interior; viendo como Hinata se alejaba con rapidez de su persona, hasta perderla entre los transeúntes de aquel lugar
Con el pasar de los segundos este poso sus oscuras orbes sobre aquella frágil flor, que ella había depositado entre sus dedos cuando le beso. Su primer deseo fue hacerla añicos, pero segundos después de que su mano se abría preparado para efectuar aquello, se detuvo.
…soy un baka, el mayor de todos.
-----
Al llegar a su hogar ya no pudo contenerlas por más tiempo. En el solo momento en que sus manos cerraron la puerta de entrada tras de si, sus ojos se inundaron de aquellas gotas saladas, que rodaban sin control sobre sus blancas mejillas.
“… ¿Por qué…? ¿Por qué duele tanto…aquí?” ― con una mano en el corazón recordaba aquella mirada descontrolada que Sasuke había puesto, cuando le había exigido una explicación.
No supo cuanto tiempo había estado llorando, ni en que momento había llegado a su habitación, pero de una cosa estaba segura, y eso era el dolor que sentía.
...había perdido una parte de ella, solo un gran vació era lo único que había quedado a cambio.
Todo estaba en completo sigilo, solo su suave llanto era lo que inundaba su dormitorio, solo su tristeza era lo que se lograba captar en dicho hogar al llegar la noche.
-----
Ya era tarde, todo se había sumido en la oscuridad desde hace ya unas horas, pero ¿Qué más daba?. Él aún seguía en el mismo lugar, sentado bajo la sombra de un árbol, observando como la luna creciente brillaba con majestuosidad en lo alto del cielo.
“…Gomen, pero…no puedo estar ya más contigo”
Aún con las escenas de aquella tarde en sus pensamientos, su mirada se sumergía junto con la noche sin estrellas. Repitiéndose una vez más que había sido un tonto por confiar en ella, que había sido un descuido haberle dado cabida a algo de esperanza en su vivir. Para él una sola cosa estaba clara, y es que Hyuuga Hinata no era ya nadie para su persona, que solo había sido un bache en el camino, el cual odiaba de sobremanera, porque se había dado el lujo de jugar con el.
Nadie, absolutamente nadie juega conmigo Hinata. ― Una sonrisa socarrona se dibujo en sus labios segundos después ― Te mostrare la fuerza de mi odio, ya lo veras.
-----
Todo estaba oscuro y sofocante. Podía sentir como si hubiera pasado horas dentro de una sauna, pero para su mala suerte, aún se sentía con vida.
A lo lejos lograba llegar a sus oídos un suave pero insistente sonido, el cual segundos después logro captar que era el teléfono, y que estaba forzaba a levantarse a contestarlo.
El cuerpo le pesaba, casi no lograba dar paso entre la oscuridad de su hogar. La tristeza que sentía, solo se igualaba a la de aquella vez, a esa cruel noche tormentosa en la cual había perdido todo.
“¿…D-Diga…? ― no supo cuanto tiempo estuvo intentando sacar el habla al levantar el auricular, y mucho menos lo mucho que le había costado que su voz sonara normal. No lo había conseguido.
“¿Hinata-sama? ― Sus blancas perlas se abrieron de par en par al escucharle, amenazando con volver a caer presas de su pena. No pudo responderle, sabía que él se daría cuenta del dolor que le agobiaba, siempre era lo mismo. ― ¿sucede algo, no es así?”
No pudo contenerlas por más tiempo, nuevamente sus mejillas se humedecían a causa de aquellas cristalinas gotas saladas.
“N-Nissan, yo…lo siento tanto ― atento su primo le escuchaba, aún cuando ella apenas y podía formular palabra de corrido. Tal y como lo había hecho tantas veces ― s-se que te prometí…q-que no lloraría más, pero…no he podido…”
Sus palabras se detuvieron a medio camino, su sufrimiento no le permitió seguir hablándole, haciéndole recordar aquella amarga ocasión, la cual tampoco había podido hacer nada más que escucharle tras un apartado, llorar hasta caer rendida. Estaba cansado de todo aquello, estaba harto de no estar para su único familiar. Ya no aguantaba más el no poder consolarle entre sus brazos, y mucho menos el protegerla como lo había prometido.
“N-No…onegai, n-no me dejes sola…”
Aun recordaba sus palabras llenas de suplica. En sus pensamientos volvía aparecer esa escena, aquellas perlas blancas sumidas en lágrimas. Su manos se tensaron al visualizarlas, mostrando así la frustración que sentía, y que ya no deseaba volver a percibir.
…demo ahora es diferente, esta vez…no será igual.― pensaba para si aquel castaño mientras sus oídos seguían inundándose de aquella pena. La tristeza de su ser preciado, de la única persona que le quedaba en este mundo.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Fin Chapter 17:-
oOoOoOoOoOo
N/A: Buenas tardes.
Si supieran lo mucho que me costo este capitulo. Como me ha estado pasando, tengo las ideas, pero me cuesta expresarlas como deseo. Ténganme paciencia, por favor.
Deseo darle la bienvenida a mis nuevos lectores, y agradecer a quienes se han tomado el tiempo de dejarme un comentario. En verdad, de corazón lo agradezco.
Y como todos estaban esperando. Neji ha hecho acto de aparición.
Ah. Deseaba decir otra cosita. Yo no se ustedes, pero en lo personal no veo a Hinata como una chica de carácter muy fuerte. Pienso que ella es de las que primero se sumergen en la amargura, para luego salir adelante ante la adversidad.
En mi historia he tratado de que ella se vaya superando a si misma lentamente, y espero haber podido reflejarlo como deseaba.
Me gustaría que me dieran su opinión frente a ese tema, se los agradecería mucho.
Este capitulo va dedicado con especial cariño a Mizuno Gina, Lilamedusa y SaBaKu-No-MeNnY. Me encantan sus fics, así que les deseo dedicar el capitulo, y aprovecho de decirles que espero sus continuaciones con muchas ansias. Besos
Shiru: Snow Queen es un Dorama muy hermoso, pero triste a la vez. Te recomiendo que lo busques en youtube, no perderás el tiempo si decides verlo.
Otra cosita: Me gustaria saber si captaron el porqué del nombre de este capitulo.
No olviden dejar sus comentarios, me alegran el día y me animan a seguir escribiendo
DarkAmy-chan