|
Author of 13 Stories |
Mis niñas chilenas: 26 de noviembre es el gran día, ese día tendrémos Luna Nueva en Chile *o*
Disclaimer: Nada me pertenece, todo es de Meyer y Summit. La historia es de mi autoría, por lo que me la adjudico
Princess of Lust.
(By Cristtine.-)
XII. Mundo dado vuelta.
Septiembre 11, 14:35 p.m.
—¡Pero por qué! —Grité con todas mis fuerzas una vez más, golpeando la muralla con una fuerza casi imposible para mí—. Alice, te odio por esto —Mascullé con rabia, mientras me mordía el labio y las lágrimas que estaba conteniendo hace momentos atrás, se desbordaban con ímpetu por mis ojos marrones.
Apoyé mi cabeza en la pared y sentí mis rodillas tocar el piso mientras apoyaba mis manos en el frío suelo. Las cosas, definitivamente, se estaban saliendo de su rumbo original. En éste momento, no tenía control alguno de mis emociones, pensamiento, corazón…
Ahogué un grito con un sollozo que salió de mi garganta, tan anudada que me costaba hasta respirar.
Me sentía carente de todo, pero a su vez, me sentía llena de todo. Mis pensamientos estaban hechos un lío y necesitaba algo para tranquilizarme. O alguien.
—¡Te odio! —Grité a la nada, mientras me desplomaba y caía aovillada al suelo. Las lágrimas no hacían nada por detener su camino desde mis orbes hasta mis mejillas, dónde ahí se estrellaban contra el suelo.
No sé cuanto tiempo estuve así, pensando sin pensar y llorando sin sentir las lágrimas que corrían por mis mejillas. Pero sentía miedo frente a la perspectiva del futuro, sentía mucho, mucho miedo.
Era un miedo… irracional. Nunca en mi vida había temido tanto sobre algo que no iba a pasar nunca. Jamás.
Después de que Alice dijo aquello, literalmente, la eché de mi apartamento. Pero antes de irse, unas palabras que dijo a modo de despedida, me calaron hondo de mí.
—No digas que no te lo advertí, Bella. Tienes que hacerlo. Es uno de tus objetivos —dijo y salió con la mirada triste de mi hogar.
Ahogué otro sollozo.
La melodía Colors empezó a sonar a lo lejos. Todo lo veía difuso y me sentía mareada. Me acerqué a la mesa ratona, dónde mi celular vibraba y sonaba. En la pantalla, el nombre de Edward salía.
El móvil me tembló en la mano cuando lo tomé y los sollozos, que habían remitido, se acrecentaron más. Apreté el botón y me llevé el aparato al oído.
—¿Bella? —Dijo con su aterciopelada voz.
—Ed-Edward —Hipé y la voz se me quebró con un sollozo.
—¿Bella te ocurre algo? ¿Estás bien? —Su voz preocupada tuvo un doble efecto en mí: me sentí agradecida por su preocupación, pero a la vez, me sentí fatal por lo que tendría que hacer a futuro.
—Ven… —Solté las palabras mientras sollozaba y me desplomaba por segunda vez–, sólo ven a mi departamento –Dije con un sollozo.
—Estaré ahí en cinco minutos —Dijo con voz contenida y pude sentir su preocupación.
—Hay una llave debajo del extintor, para que abras cuando llegues —Añadí y corté la comunicación.
No supe muy bien como llegué a mi habitación, pero sentí la suavidad de las sábanas de mis brazos y en mis piernas, ya que aún andaba con el top y los shorts de mi pijama.
No sabía muy bien a ciencia cierta la razón de porqué le había pedido a la última persona que quería ver, viniera a mi hogar, pero necesitaba darme cuenta, asegurarme de que no me pasaba nada con él.
Pasaron algunos momentos, en los cuales me tranquilicé y los sollozos aminoraron. Sentía mis ojos hinchados y la garganta anudada y seca de tanto llorar. Nunca había llorado tanto y… sin tener algún motivo coherente para hacerlo.
Mis labios se curvaron en una diminuta sonrisa.
—Te ves mucho más linda cuando sonríes —Dijo una voz aterciopelada.
Levanté un poco mi rostro, que estaba hundido en las almohadas de mi cama. Edward estaba apoyado en el umbral de la puerta y tenía aquella sonrisa torcida adornada en su rostro. Le sonreí de vuelta, pero sin mucha convicción.
—Hola… —mascullé con la voz algo anudada.
—¿Qué te ocurrió, mi Bella? —preguntó, mientras se acercaba y sentaba en el borde de mi cama. Suspiré.
—No lo sé —mentí descaradamente, no podía contarle lo que me estaba ocurriendo.
—Sea lo que sea, estoy aquí, no lo olvides —susurró dulcemente. Me incorporé, ya que estaba acostada, y me senté cerca de él. Sus ojos tenían una intensidad indescriptible, que me nubló los pensamientos por algunos instantes.
—Gracias —murmuré y junté mis labios con los de él.
No sé cuanto tiempo estuvimos así, besándonos dulcemente. Necesitaba saber, comprobar que no era cierto lo que Alice me había dicho. Y no, había algo que aún me decía que Alice tenía razón.
Nos separamos lentamente, tratando de no romper aquella extraña cosa que nos unía. Masen me abrazó por la espalda y me apegué más a él.
—¿Tienes algo que hacer hoy? —dije sin saber muy bien la razón.
—No ¿por? —inquirió por lo bajo, mientras acariciaba mi pelo distraídamente.
—Me gustaría que pasaras el día conmigo —solté de pronto. Cuando me di cuenta de lo que había dicho, me tapé la boca con mis manos.
Era una…
—Me encantaría estar contigo —su voz sonó amable y llena de ternura.
… Idiota.
—No es necesario, eres libre —bromeé un poco, tratando de no quedar como una arrastrada.
—Pero hoy quiero ser tu prisionero —su tono era sugerente y millones de ideas —unas no muy puras, otras, bastante puras— vinieron a mi mente a la velocidad de la luz.
—Gracias, otra vez —sonreí y su sonrisa torcida apareció por su rostro
—No hay de que, Bella.
—Cuéntame algo que nadie sepa —dijo con repentino tono alegre. Eran casi las diez de la noche y estábamos acostados en mi cama, comiendo millones de porquerías dulces y saladas, mientras veíamos una película en la televisión.
—Mmm… —tiré un maní al aire, mientras trataba de agarrarlo con la boca. Obviamente fallé estrepitosamente y Edward se rió musicalmente de mi intento fallido. Le pegué suavemente en el hombro—, ¿Quieres saber o no? —inquirí, frunciendo levemente el ceño.
—Claro —respondió, echándose un puñado de M&Ms a la boca.
—Hum, cuando cumplí cinco años, me regalaron la casa de Barbie y ese mismo día, mientras caminaba a la sala, me tropecé con ella y me caí encima de la casa de Barbie —reí suavemente, a mi solamente me ocurren esas cosas.
—Mmm —sacó unas Oreos y las untó con mantequilla de maní—, ¿cuándo es tu cumpleaños? —curioseó mientras se echaba la galleta a la boca.
—Trece de septiembre —respondí sin pensarlo dos veces y me atraganté con lo que estaba comiendo.
—Oh, es este viernes —comentó, más para sí mismo que para mi. Empecé a rezar para que no se le ocurriera nada… extraño—, ¿Tienes planes para ese día? —preguntó.
—No.
—Okay —su voz sonaba con un leve tono de diversión. Rogué al cielo y a todos los santos que no estuviera planeando algo.
—Supongo que ese día saldré con Alice, Jane y los demás a bailar por ahí o a tomar algo. O puede que me quede en casa no haciendo nada —respondí tranquilamente.
—¿Cuántos años vas a cumplir? —preguntó, mientras veía la televisión y comía unas Pringles del envase.
—Me da vergüenza decirlo —dije, completamente sonrojada. Edward se volteó a verme con el ceño levemente fruncido.
—¿Y se podría saber por que a la señorita le da vergüenza? —preguntó divertido.
—No lo sé, supongo por que cada vez me acerco más a los temidos treinta —me excusé pobremente.
—Bella, me ofendes —dijo dramáticamente—, voy a cumplir treinta y uno el año que viene y tu me estás tratando como a un viejo —me carcajeé.
—Vale, tu ganas. Cumplo veintiséis años el viernes —dije no muy convencida aún. Cumplir veintiséis años no me era de mucho agrado.
—¿Sabes algo?
—¿Qué cosa?
—Ese día te daré algo especial —comentó.
—¡No! Edward, gracias, pero no. No necesito nada —Edward me miró por unos instantes, deslumbrándome por unos momentos.
—¿Por favor? —se acercó unos centímetros a mi. Nuestros labios se rozaban y nuestras frentes estaban juntas. Su respiración era pausada y su dulce aliento impactaba de lleno en mi cara. Ya había caído.
—Dame lo que tu quieras —susurré en sus labios.
—Aquello tenlo por seguro —su voz tenía un toque de picardía que no logré comprender del todo, pero luego de eso nada más me importó, ya que sus labios, con sabor a mantequilla de maní, estaban saboreando los míos.
De lo único que estaba segura en ese momento, era que el viernes llegara lo más pronto posible.
:O, ACTUALICÉ!!!! ESTO ES UN MILAGRO, SEÑORES!!! xD.
Really, las/os amo por aguantarme tanto y esperar un nuevo (y mediocre) capítulo de Princess. Well, ya se adelanta algo del proximo cap y el que viene, ya que están bastante buenos.
No sé si han leído mi profile o seven things (fic de mi autoría), pero tengo una dolencia al corazón más o menos grave. Pero ya estoy mejor, me hice los exámenes y es algo de por vida, pero puedo vivir perfectamente con ello. Y sigo reiterando las gracias a todas aquellas hermosas personas que se han preocupado por mí. Millones de gracias.
Y millones de gracias por que ya pasamos los 150 reviews!!. Princess ya tiene 153 reviews, 85 favoritos, 71 alertas y ¡10,753 visitas! en sólo 12 capítulos. Lo digo, son geniales...
Y ¡ya me queda una prueba y termino mis semestrales! Sí y seré libre por dos semanas *o*. Trataré de actualizar en esas 2 semanas, pero no garantizo nada. Ya que me voy de vacaciones, veo HP6 *-* y me voy de trabajos de invierno por dos semanas.
Y eso, ojala que les guste y mil disculpas por la tardanza.
Os amo!
Cristtine.-