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Diclaimer: Axis Power Hetalia no es de mi propiedad.
Habían citado una nueva cumbre mundial para discutir sobre quién sabe qué cosa; lo único seguro era que lo culpaban a él, Estados Unidos, para variar. Extrañaba los tiempos donde toda la culpa se la echaban a Cuba o a Alemania, habían sido una época bonita. Ahora nadie lo quería escuchar cuando señalaba a estos dos como causantes de cualquiera de la desgracia que se quejaran los demás países. En fin, era difícil ser el héroe hoy en día.
—Estados Unidos, deja de divagar y presta atención —le gruñó Inglaterra, sentado a su lado—. Mira que tienes la culpa de esto, ¡tú y tu estúpido manejo del dinero!
Ahh, ya se hacía una idea. Estados Unidos había tratado de ocultar la crisis, pero esta había estallado y ni siquiera el hombre más veloz del mundo hubiera recogido los escombros de la explosión antes de que fueran vistos. Pensó que tal vez así era mejor, pediría ayuda y se la otorgarían. Tenía amigos. Muy buenos amigos. Muy buenos y ricos amigos.
—Ya… pero si saben que apesto en eso ¿para qué me lo dejan a cargo? —se defendió Estados Unidos—. Además que las malas cuentas las aprendí de ti.
—¡Claro, todo yo! Tú eres el alumno bruto —le apestó Inglaterra—. Y eso que gastaba mis tardes enseñándote matemáticas…
—Técnicamente, su torpeza es relativa —dijo Rusia, condescendiente—. Sacará mal las cuentas con el dinero pero en cuanto se refiere al número de países al que le toca apropiarse… Creo que en esto último sólo lo supero yo en eficacia.
Todos los presentes sufrieron un espasmo de miedo. Letonia, que estaba al lado de Rusia, le dio un ataque de pánico que ninguno de los demás países se preocupó en atender.
—Shh, hermano, sé más discreto con nuestra dominación mundial —le susurró Bielorrusia al oído.
—Er, en fin, ¿sugerencias de cómo arreglar el desastre de Estados Unidos? —preguntó Austria, centrándose en el tema de la reunión.
—¡Comer mucha pasta! —exclamó Italia. Alemania se palmeó la frente—. Ya saben, así que cuando nos quedemos sin comida, estaremos lo suficientemente gordos como para no lamentarnos, y de esa forma hibernamos hasta que la crisis se solucione. Propongo que España ponga la salsa de tomate.
—¡Encantado! —exclamó España.
—… ¿alguien tiene una propuesta realista? —preguntó Austria mientras que Alemania tapaba la boca de Italia con la mano y se lo llevaba a una esquina de la habitación para explicarle por qué su idea no iba a funcionar.
Francia levantó la mano.
—Yo propongo…
—No convertiremos al mundo en un prostíbulo, siguiente —cortó Inglaterra.
Francia se sorprendió.
—¡Hey, ¿cómo sabías?!
El siguiente en exponer su propuesta fue Rusia. Comenzó hablar con voz pausada y amable.
—… después de que el problema se solucione pasarán a ser de mi propiedad; excepto mi hermanita, por supuesto —concluyó Rusia, sonriente—. ¿Quién está de acuerdo?
Todos los países se echaron hacia atrás, excepto Estonia, Letonia, Polonia y Lituania (porque Rusia previamente les había sugerido que le convenía apoya su causa, no fuera que por casualidad se le antojara invadir sus territorios) y Bielorrusia.
—Es la propuesta más aceptada hasta ahora —se alegró Rusia.
—… ¿A-alguien tiene otra? —casi rogó Lituania—. P-porque si no, se da por aceptada…
—¡Yo no acepto! —gritó Estados Unidos—. Ese plan es muy injusto, me arruina los míos con Inglaterra y México, ¿cuál es el chiste de usurpar si todos somos propiedad de uno?
—Tú… Imbécil malagradecido y emancipado —le insultó Inglaterra—. ¡Eso es lo que gano por dármelas de hermano mayor! Te cuidé, te enseñé a vestirte apropiadamente, te preparé mis deliciosos platillos, ¿y así es como me pagas?
Estados Unidos se encogió de hombros.
—Tu comida apesta y siempre preferí el café antes que el té.
Inglaterra se echó a llorar. Francia aprovechó la oportunidad.
—Ven, querido vecino, échate a mis brazos. Yo sí sabré apreciarte.
Francia prácticamente se lanzó hacia Inglaterra.
México, mientras tanto, ya firmaba alianza con Venezuela.
—¿Qué te dije yo? Tarde o temprano te iba a traicionar —le reprochó Venezuela—. Es un reverendo idiota, hazme caso a mí y apoyémonos en Rusia…
—Acaba de decir que él también quiere dominarnos —le recordó México.
—¡Eso era sólo una estrategia para revelar los planes de Estados Unidos! —dijo Venezuela, muy convencida.
—Sí, así fue —asintió Rusia.
Nadie en la sala, excepto Venezuela, le creyó.
—Volvamos al punto —repitió Austria—. ¿Otra propuesta?
Esta vez Argentina levantó la mano. Pero, claro, había países que ni se acordaban del nombre.
—¿Y quién eres tú? —preguntó Estados Unidos.
Argentina se aclaró la voz y adoptó una mueca arrogante.
—¿Cómo que quién soy yo? Vamos, que a simple vista mi nombre reluce. Soy el país de vasto territorio en Sur América y un autentico prodigio del futbol.
—¡Ah, ya me acordé! —dijo Estados Unidos—. Eres Brasil.
El orgullo de Argentina fue tan herido que cayó sin aliento a su silla y no se levantó más de allí.
—Para qué se levanta si al final no va a decir nada —observó Estados Unidos—. Estos brasileños…
La reunión siguió sin mejores propuestas. Al llegar el turno de Suiza, Austria no esperaba gran cosa. Y acertó.
—Me importa muy poco sus problemas con tal que no lleguen a afectarme —dijo—, si esto sucede, me encargaré de eliminar al culpable y a todos los que hayan cooperado con él.
—Es bueno saberlo. —Austria dio un suspiro. Vaya reunión más inútil—. ¿Ya nadie más va a hablar?
Inglaterra, que ya había dejado de llorar y se había librado de Francia, levantó la mano y se puso de pie. Lucía dudoso en exponer su solución al problema.
—¡Tú puedes! Recuerdo que cuando eras un Aliado fuiste el más sensato —le animó Japón, que desconocía ciertos trapos sucios de Inglaterra con respecto a las fuerzas del Eje y la magia negra.
—Siempre lo soy —asintió Inglaterra—, aunque rodeado de estos, cualquiera lo es… —Se aclaró la garganta—. Decirles mi plan me va a doler de verdad, casi preferiría verlos quebrados… Conozco a ciertas personas que son millonarios, tienen guardado montones y montones de oro que no pondrían peros en prestárnoslo. Sólo díganme si aceptan y esta noche misma voy y les aviso. Pero quisiera que en serio cumpliera con los plazos de pago, mis conocidos son algo delicados…
Estados Unidos prorrumpió en sonoras carcajadas. Los demás países lo miraron confundidos.
—¡Por dios, ya sé a quiénes te refieres! Otra vez con tus fantasías esas con duendes, ¿eh? Ya sabes que sólo están en tu mente, como tus unicornios y tus haditas de colores.
—¡Llámalas hadas, no haditas! —corrigió Inglaterra, ofendido—. Pues sí, son los duendes. Aparecen a medianoche bajo un claro de luna, son muy amigables en realidad.
Estados Unidos se volvió a reír, esta vez acompañado por otros países. Los demás, por respeto, se mantenían al margen.
—Bien, búrlense. Así todo el oro será mío. —Inglaterra se fue ofendido de la sala, seguido por Francia.
—¡Espera, yo sí quiero estar contigo y tus duendes a medianoche! —escucharon decir a Francia.
—Todo esto es una pérdida de tiempo, aru —dijo China—. Siempre ocurre lo mismo cada vez que nos reunimos, aru.
—En fin, mejor dejarlo así —dijo Austria—. Nos reuniremos el siguiente mes.
—Un tiempo sensato, aru —aceptó China—. ¡Recuerden traer buenas propuestas, aru!
—¡Y con bases cientificas! —añadió Alemania.
—Una lástima que mi propuesta no haya tenido aceptación —se lamentó Rusia, un poco desanimado—. ¿Por qué será que todos me rehúyen siempre? ¿Por qué nadie quiere que los gobierne? ¿Por qué siempre acabo solo…? —Se dirigió a Lituania, Letonia, Estonia y Polonia—. Ustedes nunca me abandonarán, ¿verdad, muchachos? —Estos se apresuraron a asegurarle que seguirían a su lado.
Italia junto con España fueron a elaborar el plan de la pasta; Austria fue a comunicarle a Alemania que dejara tranquilo a Italia y sus ingenuas ideas, que ya estaba mayorcito para tener niñero, pero Alemania no le escuchó y fue a detenerlo y volver a intentar hacerle entrar en razón; Estados Unidos fue tras Francia e Inglaterra, sospechaba de las malas intenciones del primero y él quería ser el único que dominara a Inglaterra.
Y de esa forma, concluyó otra de las muchas cumbres mundiales para arreglar los problemas que causaba Estados Unidos.
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