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Nota del autor: Lamento mucho haber dejado esta historia estancada por tanto tiempo. La Universidad me mantiene ocupado, pero trataré de seguir con el fanfic ya que he visto reviews, y por lo tanto, siento que hay una responsabilidad a darle fin. Gracias por todos sus comentarios, y que se tomaran el tiempo de leer los capítulos. Veo que hay conflicto con este tema de la atracción que experimenta Amy por Knuckles, ¡jajajaja! No se preocupes, faltan unos cuantos capítulos para darle resolución a la historia. Nunca se sabe lo que pasará…
Gracias ktita, kamiase, ANMOR, Dann-chan y gaby-sonamy
5. Can you feel the sunshine?
-Knuckles… - decía, insistentemente, una voz desconocida, como la de un niño. –Despierta, Knuckles.
-¿Qu… quién eres? – preguntó el equidna. Apenas podía mantener los ojos abiertos. La caída lo había dejado gravemente herido. Sólo pudo ver una silueta que estaba a su lado.
-Mi nombre es Alex. He venido a ayudarte, desde muy lejos. – El niño sacó un frasquito, y le dio de beber a Knuckles un extraño líquido viscoso, de color violeta. –Te pondrás bien.
-¿Por qué has venido a ayudarme? Yo… yo no te conozco – pronunció Knuckles, con mucha dificultad.
-Sé que tenemos un enemigo común, del que me gustaría deshacerme de una buena vez. Lo acabas de conocer, un erizo azul…
-Sonic – susurró Knuckles, con profundo rencor en su corazón, antes de perder la consciencia.
-¡Sr. Sonic! – El erizo se detuvo. Se volteó para ver a sus dos amigos, que iban detrás de él, lentos como una tortuga, o al menos así era como los percibía.
-Sr. Sonic… Va muy rápido… Yo… No puedo… - decía, entre jadeos, la pequeña Cream.
-Tenemos que encontrar a Tails. Debo vigilar si he alterado en algo su propia vida, o la de alguien más. Después buscaremos el segundo tubo de la zampoña. Así que no hay tiempo para descansos, Cream –reprochó Sonic, sin dar siquiera un pequeño suspiro de cansancio a pesar de la maratón que significaba correr por tanto rato.
-¿Vamos a hacer eso cada vez que tengamos que viajar a otra etapa de tu vida? Buscar a Tails, buscar un tubo de zampoña… ¡Aburrido! – agregó, con tono burlón, el ingenioso (y adorable) Chip. Por supuesto que a Sonic no le hizo mucho chiste.
-¡Acá yo soy el que manda! Ahora, sigamos buscando a Tails – ordenó el erizo, mientras una extrañada Cream trataba de dilucidar el porqué de su enfado, si ella no había dicho nada. -Ni siquiera alcancé a conversar con él lo suficiente estando en Angel Island… - lamentó, para sí, el atormentado Sonic.
Una vez más, Sonic y compañía habían dado un despegue temporal, hacia otro espacio de su vida donde una de las piezas de la zampoña se encontraba desaparecida. A lo lejos, se vislumbraba un pequeño pueblo que sobresalía gracias a numerosos molinos de viento que giraban y giraban sin cesar… Sonic esperaba encontrar alguna ciudad que él recordara, pero si había despertado estando en esos grandes campos, era porque algo significativo había sucedido allí… o tendría que suceder.
-Es extraño… No recuerdo haber venido a este lugar antes – comentó Sonic, algo confundido.
-Perfecto, ya nos encontramos con un pequeño gran cambio en el desarrollo de tu vida, y eso que ni siquiera estamos en la mitad del viaje… Todo este estrés amerita un buen helado de vainilla con chispas de chocolate, ¿no lo crees, Sonic? - añadió Chip, tratando de molestar al erizo.
-No más referencias a alimentos, Chip - le dijo Sonic, con voz seria. Al parecer no estaba para bromas. -Vayamos a esa aldea, tal vez allí esté el tubo que necesitamos.
El equipo continuó avanzando. Esperaban encontrar alguna respuesta que diera a entender la situación a la que se habían integrado esta vez. Sonic caminaba con precaución, Chip volaba distraídamente… y con hambre, mientras Cream se preguntaba si acaso Sonic definitivamente había perdido la cabeza después de haberlo oído hablando una vez más con alguien inexistente. Fue justo allí, en ese instante, que se encontraron con una niña pequeña jugando en un huerto. Al verlos a ambos acercarse, corrió despavorida hacia el pueblito.
-¡Hey, espera! - exclamó el erizo azul, pero la niña ni siquiera se volteó. Sonic comenzó a sentirse muy preocupado, temía que quizás algo de lo que había hecho en el pasado había repercutido gravemente en lo que estaba sucediendo actualmente. Pronto se encontraron con la misma niña, pero esta vez acompañada de un anciano muy bajito, que llevaba puestas unas gafas bastante grandes y que se sujetaba con un bastón para caminar. El señor se aterrorizó al ver quién había llegado. Empuñó su bastón de forma amenazante, y comenzó a gritarle a Sonic que se fuera de ese lugar.
-¡No queremos problemas aquí! ¡Vete de aquí, erizo malvado! - gruñó el anciano.
-¿Malvado? - preguntó Sonic, con profunda extrañeza.
-El señor Sonic no es un erizo malvado… Quizás esté un poco loco, ¡pero no ha hecho cosas malas nunca! - lo protegió la inocente (por no decir ingenua) coneja Cream.
-¿Voy a buscar a Tails, abuelo? - preguntó, asustada, la pequeña niña que se ocultaba tras el anciano.
-No te preocupes, Sophie. ¡Yo puedo solo con este patán!- exclamó el molesto vejestorio.
-¿Conocen a Tails? ¡Necesito verlo cuanto antes! - expresó, enérgicamente, Sonic.
-¡Calla la boca, animal! - gritó el anciano, mientras le daba un bastonazo en la cabeza al erizo azul. Chip soltó una carcajada que irritó aún más a Sonic.
-¡Deje de golpearme, viejo estúpido! - agregó, con furia, el erizo azul. Con gran rapidez le arrebató el bastón al anciano, y lo lanzó lejos.
-¿¡Qué sucede aquí?! - consultó una voz muy familiar, la de Miles “Tails” Prower, quien había llegado al sentir el alboroto.
-¡Tails! ¡Qué bueno verte! Yo… - intentó decir Sonic, pero fue interrumpido por el mismo Tails, quien se hallaba muy enfadado ante la presencia de nuestro héroe.
-¡¿Qué haces aquí, Sonic?! Creí haber sido muy claro la última vez. No queremos más visitas tuyas en este pueblo. - Tails… seguía siendo un niño, pero se imponía como un adulto. Su madurez era notable. Sonic se sintió confundido ante ese rechazo generalizado que estaba experimentando.
-Pero… ¿Por qué, Tails? ¿Por qué ya no somos amigos? - consultó, preocupado el erizo azul.
-Dejaste de ser mi amigo cuando te pusiste a beber todos los días. Dejaste de ser mi amigo cuando ignoraste el llamado de auxilio de los Flickies que fueron esclavizados por Eggman. ¡Dejaste de ser mi amigo cuando me abandonaste, y dejaste de lado al resto! - exclamó, entristecido pero furioso el zorro de dos colas. Cream se horrorizó. Chip rió disimuladamente. Sonic quedó completamente indignado. Era imposible que él hubiera hecho todas esas cosas. Pero claro… debían ser secuelas de sus intervenciones en el flujo del tiempo. -Ahora vete, en cualquier instante puede venir una patrulla de Eggman a revisar el pueblo otra vez. No queremos problemas. Eres uno de los más buscados en el Imperio. Si te encuentran aquí, creerán que te estamos escondiendo. No puedo permitir eso, ¡esta gente será condenada injustamente!
-Tails… Yo… Puedo explicarlo. Ese que haz visto, y que te abandonó, no era yo. Yo vengo del futuro, el otro Sonic… ¡es producto de la intervención! ¡Tails, soy inocente! - trataba de explicar Sonic. Pero de pronto aparecieron varios robots alados que habían identificado al enemigo azulado. Atacaron inmediatamente al erizo para dejarlo incapacitado y así llevárselo sin resistencia. Por supuesto que Sonic no permitiría que eso sucediera.
-¡No! ¡Ya se enteraron! ¡Pronto vendrán más! - gritó, intimidado, el pequeño zorrito anaranjado… ¿o es amarillo? ¡Ni idea!
-No te preocupes, Miles. ¡Puedo contra ellos! - Sonic dio unos saltos sobre los mechas voladores, pero eso no sirvió de nada, pareciera que eran más resistentes. Las aves lanzaron un rayo que dejó paralizado a Sonic en unos pocos segundos. Fue encerrado en una especie de cápsula de energía. Todo se veía perdido para el pobre erizo, hasta que Tails se decidió a actuar. Sacó una pistola laser que él mismo había diseñado, y destruyó a los robots alados con suma rapidez. Nunca viene de más tener un arma poderosa guardada para este tipo de ocasiones. Gracias a que los centinelas habían caído, el escudo del campo de fuerza que encerraba al erizo se apagó. Sonic quedó inconsciente en el suelo.
-¡Señor Sonic! - exclamó Cream. Corrió para ayudarlo.
-No te preocupes, estará bien. El rayo que le lanzaron lo dejará incapacitado no por mucho tiempo. Seguro que se recuperará en una hora o dos… - explicó Colas.
-Gracias por ayudarlo, Tails. Te aseguro que es imposible que el señor Sonic haya hecho esas cosas… ¡Si he estado con él todo este tiempo! - señaló Cream.
-¿Por qué lo proteges tanto? ¿Acaso eres su novia? ¡Recuerdo haberte visto ese día, desde el cual comenzó a comportarse extraño! - agregó, a modo de acusación, el zorrito.
-¿¡Qué!? ¿¡Novia!? ¡Yo solo tengo seis años! ¡No seas atrevido, Tails! - contestó, molesta, la pequeña coneja. El zorro rió tímidamente.
En el tiempo presente, pero que para Sonic y Cream significaba el futuro, algo desastroso había ocurrido en el cuartel y refugio en el que se habían albergado Amy, Shadow y el audaz Knuckles. Alguien había envenenado el agua que consumía la gente que se encontraba en el interior. Y con decir alguien me debo referir explícitamente a Shadow o a Knuckles, quienes por alguna razón estaban actuando extraño. Se percibía que se habían dejado seducir por el lado oscuro de la Fuerza. Pero Amy no se daba cuenta, y eso que sus rostros mostraban continuamente una sonrisa malévola, y se ponían a reír entre ellos contándose secretos… obviamente igual de malévolos. Los tres héroes ya habían abandonado el refugio, iban camino hacia una de las bases de Eggman, para (supuestamente) atacarla. Shadow y Knuckles habían llevado consigo a un pequeño pero selecto grupo de agentes especiales para la operación. Todos ellos se habían ido sin saber que los dos que estaban al mando habían intoxicado a los que se encontraban en el refugio. Ni siquiera Amy sabía lo que les había pasado a los inocentes que habían dejado atrás, y mucho menos sabía lo que les pasaría a ellos ahora. El equipo se transportaba en una nave de infiltración que burlaba cualquier sistema de vigilancia enemiga.
-Bien, hemos llegado. Aquí es donde debemos saltar, Amy. El equipo Beta aterrizará en otra área, nosotros penetraremos la base enemiga desde aquí - dijo Knuckles.
-¡¿Saltar?! ¡Nadie me dijo que tendríamos que saltar! - gritó, alarmada Amy, temiendo por su vida ante semejante salto.
-¿Dónde estaría la diversión si lo hubieras sabido de antes? Toma, aquí tienes tu paracaídas - añadió Shadow. Amy estrechó su mano para recibirlo. Temblaba, tenía mucho miedo. Pero sabía que debía mostrar valor, no quería parecer una chica débil e inútil.
“¡Yo soy tan fuerte como cualquiera de ellos!”, pensó, mientras se preparaba para dar el salto.
-¡Hey, Sonic! ¡Sonic! ¡Despierta! - exclamaba el pequeño animalillo rosa. Estaba nuevamente tratando de despertar a su amigo.
-¿Qué? ¿Ah? ¿Dónde estoy? - preguntó, extrañado, el erizo.
-En una cama… - respondió Chip, haciéndose el gracioso.
-Sí, eso ya lo sé. ¿Pero cómo llegué hasta aquí? - preguntó otra vez el erizo.
-¡Eso no importa! Lo que tienes que recordar, es que debemos juntar las piezas de la zampoña - aclaró el animalito rosa.
-Sí… sí. Lo recuerdo perfectamente. Me lo has estado repitiendo constantemente. - murmuró Sonic, algo adolorido. Se levantó de la cama, y estiró sus brazos. Sentía que había estado durmiendo por horas.
-¿Cuánto tiempo he estado acostado? - consultó, intrigado, Sonic, luego de que empezó a recordar lo que había sucedido. Primero vinieron las imágenes de la decepción de Tails, luego la pelea que tuvo con las máquinas de Robotnik.
-Por dos días - contestó el mismísimo Tails, quien había entrado a la habitación donde se estaba hospedando el erizo azulado.
-¡Tails! - añadió, emocionado, el erizo. -¡Gracias por…!
-Antes de que digas cualquier cosa, quiero dejarte claro que nada ha cambiado. Todavía estoy molesto contigo. Además, en cualquier instante pueden venir a destruir esta aldea. ¡Y la única defensa que tienes para tu actitud, son sólo ridiculeces sobre viajes en el tiempo! ¡Hasta a tu amiga Cream la has convencido de esas cosas poco científicas y absurdas! - exclamó, enfadado el pequeño zorro de dos colas. Sonic no supo qué decir.
-Yo… sólo me alegro de que estés bien, Tails. Yo siempre he sido muy frío, y quizás hasta me merezco todo esto, por no haberte ayudado cuando lo necesitabas. He sido un pésimo amigo… - agregó, entristecido y conmocionado, Sonic el erizo. Desde que había perdido a su amigo en el tiempo presente, ya no podía actuar indiferente ante sus propios sentimientos y emociones. Estaba sufriendo.
-¡Sooonic! Deja el discurso cursi y pregúntale a Tails si ha visto la pieza de zampoña que necesitamos - acotó Chip, interrumpiendo el transcurso emocional de la historia.
-¡Chip! ¡Por qué no le preguntas tú! - gritó, con enojo, Sonic. Tails lo observaba confundido. “Oh… cierto…Porque nadie más lo puede ver”. - Tails, por casualidad, ¿no has visto un tubo de zampoña extraviado por este pueblo? Algo como esto… - Sonic mostró la zampoña incompleta que llevaba colgando en su cuello.
-¿Por qué tendría que ayudarte a conseguirla? - consultó el zorro.
Alternativa A: “Esta zampoña es un arma muy importante para nuestro futuro. Debemos dejar de lado este conflicto para preocuparnos por el mañana”
Alternativa B: “Esta zampoña podría ayudarnos a destruir a Eggman”
Alternativa C: “¡Porque si no las conseguimos tendrás una muerte terrible y dolorosa en el futuro, maldito!”
Sonic escoge la alternativa B.
-Esta zampoña podría ayudarnos a destruir a Eggman. Estoy seguro que es algo que nos beneficiaría a todos - explicó, de forma neutral, el erizo.
-¿Qué es lo que puede hacer este instrumento? - preguntó, con curiosidad, el pequeño zorro de ciencia. Sonic consideró que podría mentir e inventar algunas cualidades magníficas, pero luego sintió el llamado de la moral que se lo impedía. Quería ser honesto con su mejor amigo.
-Sé que no me vas a creer, pero esta zampoña tiene el poder de permitir que uno viaje en el tiempo - explicó, en breves palabras, el erizo.
-¡Eso es imposible! - exclamó, con tono escéptico, Miles “Tails” Prower.
-Te lo dije, no me creerías… - dijo Sonic, decepcionado.
-Te creería si me demostraras que funciona - sentenció el positivista Tails.
-Bueno, te lo mostraré, pero sólo funcionará si me ayudas a buscar el tubo que está extraviado en esta aldea - aprovechó de aclarar el erizo.
-Precisamente yo tengo uno de esos tubos. Un niño me lo trajo unos días atrás para que le echara una mirada y le dijera de qué se trataba. Lo consideraba una pieza de madera común y corriente, pero cuando comenzó a soltar un brillo incandescente, me empezó a llamar la atención. - Tails de verdad se esforzaba por mostrarse maduro y astuto con sus diálogos.
-¿Te han dicho que tu voz suena como la de una chica, Tails? - preguntó, el erizo azul con zapatillas rojas, rompiendo el hilo de la conversación.
-¡Sonic! - exclamó Tails.
-Sí, sí, tienes una pieza de la zampoña milenaria. ¡Pues vamos a verla! - Sonic, Tails y Chip salieron de la habitación de color anaranjado (posiblemente el dormitorio de Tails. Los posters de plantas y árboles lo delataban), para ir hacia el lugar secreto donde estaba almacenado el segundo tubo perdido.
-Aquí está. El tubo brillante -Tails sacó la pieza de una cajita que estaba cerrada con candado. Se la pasó a Sonic con mucho cuidado, como si se tratara de una gema preciosa. -Ahora muéstrame cómo funciona.
-Lo siento, Tails, pero la zampoña no la puedo hacer funcionar mientras le sigan faltando tubos. En estos momentos actúa por sí sola, llevándome hacia el espacio temporal donde se encuentran las demás partes que faltan.
-¡Me has engañado! ¡Dijiste que podría verla en acción! - reclamó, con enojo, el zorrito.
-Sí, quizás en unos años más, cuando tengas ocho… o diez, no sé - le consoló Sonic, riendo y haciendo mofa de su amigo.
-¡Déjame verla, tramposo! - Tails se abalanzó sobre Sonic impetuosamente, cayendo ambos al suelo. El zorrito trataba de quitarle la zampoña al erizo con toda su fuerza.
-¡Hey! Ver a Tails encima de ti, Sonic, de esa forma, se puede interpretar de muchas maneras… - dijo Chip, con la mano en su barbilla, como pensando. Seguramente había estado leyendo muchos fanfics últimamente.
Un grito estremeció al dúo dinámico que estaba luchando en el suelo en pos de quedarse con la zampoña. Era Cream, que seguramente estaba bajo peligro.
-¡Cream! - exclamó, preocupado, Sonic. Rápidamente salió de la casa para ir a ver qué sucedía. Tails fue detrás, más lento, pero igualmente alarmado. Al llegar afuera, vieron cómo varias casas se estaban incendiando, y la gente corría despavorida. En el cielo, ya de noche, se podía contemplar una figura que traía una extraña reminiscencia hacia la forma de Tails.
-Pero si es… ¿¡Tails Doll!? ¡Creí que era un mito! - expresó, sorprendido, el pequeño Chip.
-Ah, bueno, ¡nada que no se pueda derrotar con un poco de velocidad supersónica! - Como siempre, Sonic tan engreído.
-¡Miren, es Metal Sonic! - gritó, mientras señalaba hacia el sur, el zorro de dos colas.
-OMG!! - exclamó el erizo.
Mientras tanto, en el tiempo presente dentro del Universo Post Sonic Unleashed, Amy, Shadow y Knuckles estaban ya en tierra después de haberse lanzado con paracaídas desde la nave de las fuerzas especiales de Empire City. Estaban en un área boscosa, muy tenebrosa, en plena medianoche.
-¡Guau! ¡Eso hay que repetirlo! - decía Amy, llena de adrenalina por el gran salto.
-Vamos, debemos ir rápido - ordenó Shadow. Los tres héroes se adentraron en el bosque. Knuckles cortaba las malezas con un machete, al más puro estilo de un macho de película de aventuras. Amy lo observaba encantada. Sonic se esfumaba cada vez más de su mente. De pronto, ya se encontraban en la parte posterior de la base secreta. Extrañamente, el grupo no se veía con mucho afán de infiltración, ya que Shadow y Knuckles se acercaban directamente hacia el portón de la zona trasera.
-¡Hey, chicos! ¡Hay cámaras por allí! ¿Q,ué están haciendo? - preguntaba, extrañada, Amy Rose. -¡Nos van a atrapar!
-¿Me encargo yo? - le preguntó Shadow a Knuckles, de una forma muy maliciosa.
-Por supuesto - respondió, sin preocupación alguna, el equidna rojo.
-¿Shadow? ¿Qué pasa? ¡Oh! - Amy recibió un fuerte golpe en la cabeza, con la culata de un arma. Nunca sospechó de que la traicionarían, y de que todo se trataba de una trampa. Nunca creyó eso de Shadow, que parecía haber dejado atrás su pasado oscuro. Mucho menos creyó eso de Knuckles, quien no era ahora más que desilusión en su estado puro. Ahora todo estaba perdido, con Tails, Sonic, y Amy fuera del camino, las esperanzas para el planeta sacudido por el Imperio Eggman se veían disminuidas notablemente.
¿Podrán Metal Sonic y Tails Doll acabar con el team Sonic? ¿Qué sucederá con Amy? ¿Por qué Shadow y Knuckles se han cambiado de bando? ¿Por qué Robotnik está tan ausente? ¿Quién será ese tal Alex que ayudó a Knuckles en el pasado? ¿Habrá un final feliz después de todo esto? Para saber qué sucede con todo este embrollo no te pierdas el próximo capítulo de Sonic… Enraged!!
¿Sabías que… si desbloqueas al personaje Tails Doll en Sonic R de Sega Saturn, y si escuchas la popular canción Can you feel the sunshine al revés mientras estás en el baño con la luz apagada, no sucede nada?