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Author of 13 Stories |
Padre y madre que están en el cielo: Estoy aquí de pie, en una nueva habitación, mientras escuchó el inmenso y popular Big Ben. Aún no me había acostumbrado al nuevo departamento. Era incluso más grande que el anterior y le renegaba a cierto escritor por haber comprado un lugar tan amplio.
Algo que no podía negar, era la vista única que podía contemplar cuando aseaba el hogar. Hermano, me resultaba incierto el comprobar que la vida podía dar un cambio tan drástico en tan sólo un mes.
El sonido del Big Ben resonó en toda la ciudad, a través de todas las personas y en la migraña matutina del famoso Usami Akihiko. Encerrado -bajo estas nuevas paredes- atendía al terco escritor. ¿Y ahora, qué era yo en ese momento? Su “enfermero” Apodo que me colocó debido a mi función.
-Misaki, cierra las persianas, la luz me está matando.-dijo Usagi-san que se encontraba acostado en su cama.
-Lo mereces por descuidarte y por tomar tanto café.-añadí mientras colocaba la taza de café que me había pedido en su mesa.
Ese día iniciaba las clases en Oxford, así que moví sus hombros ligeramente para animarlo a levantarse.
-Ya es hora de que te prepares.
Sin recibir alguna respuesta a cambio, decidí irme a preparar el desayuno. De pronto, unos brazos muy familiares envolvieron mi cintura y me atrajeron hacia ellos. Caí en la cama y de inmediato sus manos acariciaron mi pecho… debajo de mi ropa. Sus labios querían apoderarse del contorno de mi cuello.
-U-Usagi-san.-comencé a balbucear mientras trataba de escapar-¡Quítate ya!
-Tengo que agradecerle a mí enfermero por sus cuidados.
-Entonces sólo dime “gracias”
-Esta es mí forma de decirlo.
Hermano… ¿Por qué todo debía de terminar siempre así?
Disclaimer: No soy la dueña de Junjou Romantica, solamente utilizo sus personajes y la historia para crear un fic con el fin de entretener al público. Para leer este fic, tienes que ver primero toda la serie o te spoilearé mucho. Es un fic yaoi (chico x chico). Escenas fuertes más adelante. Estás advertido.
Dedicado a mis primeras lectoras: Carmen y Julia, quien sin su apoyo, nunca habría nacido mí pasión por la escritura.
Capítulo 2
Espera lo inesperado.
Hermano, te juró que no había espiado a alguien en mi vida, ya que me enseñaste muy bien a respetar a los demás. Sólo que en esa situación, me daría el lujo de hacerlo.
Esa persona, se veía tan fresca, usando un traje que combinaba con su sonrisa perfecta, bajo unas gafas elegantes que te tranquilizaban en un instante y continuaba impartiendo la clase con su serenidad usual. Y yo, tenía mi cuerpo adolorido, mi cabello estaba revuelto bajo unos ojos cansados que deseaban ser felices por ser el primer día en Oxford. Sin duda, el estar en esa escuela, me hacía sentir diferente. Las personas que pasaban a mi lado parecían modelos de alguna revista, usando ropa de marca. Ropa que me obligó a comprarme cierto escritor testarudo.
Seguía escondido detrás del cristal, mirando cada movimiento que-el ahora profersor- Usagi-san hacía mientras aguardaba a mi primera clase. ¡Maldito Usagi-san! Él se veía tan fresco… y yo… todo adolorido. ¿Qué había hecho para merecer esto?
La campana que indicaba el cambio de clases resonó por todo lugar, provocando que cientos de voces se escucharan a la lejanía. Aparté mi mirada del vidrio y decidí encaminarme a mi aula. Procuraría después decirle algunas palabras a ese profesor…
De pronto, la sensación de haberme golpeado contra alguien sacudió mi cuerpo brevemente. Mis ojos se cerraron debido al impacto y traté de no perder el equilibrio.
-Perdone, no lo vi.-me disculpé de inmediato.
-¿Takahashi Misaki…?
¿Había escuchado mi nombre? Abrí los ojos y reconocí-por desgracia-a la persona frente a mí.
El demonio Kamijou.
No sabía si entusiasmarme al mirar una cara conocida o rezar porque no me tocará clases con él. El professor vestía con un traje elegante y conservaba aquella mirada fría que congelaba a cualquiera. Mi rostro denotó sorpresa.
-Demoni… querré decir, Kamijou-sensei.-dije totalmente sorprendido.
-Me impresiona verte aquí...-exclamó el sensei.
Me limité tan sólo escucharle hablar, ya que había algo que me inquietaba. De mi bolsillo, saqué el horario de clases y lo revisé… ¡Tenía clases con él! Definitivamente, ese no era mi día.
-… ¿Takahashi?-preguntó, de pronto, la voz del sensei.
-¡Oh! Lo siento-me disculpé nuevamente ante él, ocultando el horario de clases en mis bolsillos.- Me perdí un poco en mis pensamientos.
Sin embargo, el sensei parecía estar posando su atención en otro lugar. Por simple curiosidad, giré mi cabeza hacia el lugar que él miraba. Una mirada hipnotizante nublaron mis pensamientos, haciendo que flaqueará ligeramente, antes de percatarme de la situación.
-A-Akihiko…-susurró el sensei.
No sabía de qué sorprenderme más. Si el hecho de descubrir que el sensei podía sonreír o el nombre que había escuchado salir de su boca.
-Hiroki-exclamó Usagi-san igual de impresionado que yo-¿También te obligaron a dar clases aquí?
No entiendo
¿Usagi-san y el demonio Kamijou se conocían?
-A diferencia tuya, a mí si me gusta enseñarle a mis alumnos el verdadero significado de la literatura-respondió el sensei con cierto enojo en su voz. Usagi-san comenzó a reírse por lo bajo-¿Qué materia elegiste impartir?
-Taller de lectura y redacción-respondió el escritor.
-Vaya. ¿Entrenarás a la próxima generación para que sean tus clones?-dijo con ironía el sensei.
-No es mala idea-añadió Usagi-san colocando una mano en su barbilla.-Conociéndote, elegiste impartir “Literatura” ¿cierto?
-Me conoces bien-dijo el sensei mientras una sonrisa irónica aparecía en su rostro-Será mejor que no me causes muchos problemas como cuando éramos niños. Que siempre resultaba ser el que recogía todo el desorden que hacías.
-Sabes muy bien que extrañas acomodar mi desorden-añadió Usagi-san con ironía.
¿Desde cuándo se conocían? ¿Por qué hablaban del pasado? ¿Por qué Usagi-san lucía tan tranquilo al hablar con él?
-¿Misaki, qué haces aquí?-preguntó de pronto una voz familiar.
-Ah… ¡Ah! Yo sólo estoy aquí porque me encaminaba a mi clase y me topé con el sensei.
-Mmm…-respondió con cierto interés.-¿Qué clase te toca?
Era cierto. No tenía idea de que materia seguía. Volví a sacar el horario y verifiqué la pregunta… Al instante, mis ojos se pusieron en blanco y mi cuerpo experimentó una oleada de frío.
-Literatura…-susurré con mucho esfuerzo.
-Es mi clase-exclamó el sensei muy entusiasmado-Clase a la que llegaremos tarde si no nos damos prisa. Nos veremos después Akihiko.
No pude mirar a los ojos a Usagi-san. Simplemente, no podía. ¿Por qué? Me dejé guiar por la silueta del sensei mientras mi mente procesaba todo lo que había ocurrido.
-Así que conoces a Akihiko-dijo el sensei de repente.
-¡A-ah! Si-respondí volviendo al instante en mi realidad. Había una pregunta que me quemaba en la cabeza, algo que en verdad deseaba conocer.-Disculpe, ¿Cómo conoció a Usagi-san?
-Porque somos amigos de la infancia-añadió el sensei desviando su mirada hacia otro lugar.-¿Y tú, de qué forma estás emparentado con él?
-Em… Usagi-san y yo…
Rayos, eso sólo me pasaba por preguntar cosas personales. ¿En qué me metí? Afortunadamente, no tuve que responder a ello, ya que habíamos llegado a la entrada del aula. Abrí la puerta sin pensar en lo que hacía. Tan sólo quería evadir su pregunta. El latir apresurado de mi corazón hacía que mi respiración fuera entrecortante. Eso había estado demasiado cerca… Una vez me tranquilicé, elevé mi mirada para contemplar en donde estaba. Todas las personas tenían sus miradas fijas en mí. Al parecer, había dado una mala primera impresión. El famoso demonio Kamijou se colocó en mitad del aula para preparar la clase. Me dispusé a buscar un lugar en donde sentarme, sin embargo, el lugar llegó a mí sin ser pedido. El rostro de una persona bastante conocida dejó mi mente congelada.
¡Qué hacía su sempai ahí!
-Hey, Misaki.-exclamó haciendo un movimiento con su mano para que me sentará a su lado.
Eso… no podía estar ocurriéndome.
Las clases transcurrieron de prisa para dar paso al receso. Mi sempai estaba a mi lado -acompañándome durante el receso en la cafetería- mientras me ponía al día. Había decidido entrar a Oxford por la misma razón que yo: Conseguir el diploma en economía. A decir verdad, no le prestaba mucha atención a lo que me decía ya que mis pensamientos estaban en otro lugar. En verdad estaba… ¿preocupado? Sacudí mi cabeza, tratando de eliminar lo extraño que me ocurría. Aunque resultaba ser inútil.
-¿Hay algo que te preocupa?-preguntó mi sempai.
-No… es sólo que…-me detuvé para formular lo que intentaba decirle.-Oye, ¿Quién crees que sea más importante: una persona que conoces desde hace un año o alguien quien conoces desde niño?
-Sin duda, la persona que conozco desde mi infancia, porque sólo ella me conoce realmente como soy.
No entiendo. Hermano, nuevamente no entiendo la situación. Un vacío extraño se abría paso entre mi pecho, haciendo que me fuera difícil respirar. Mis pupilas se dilataron y el frío volvió a recorrer mi cuerpo. De pronto, el sonido de personas riéndose me distrajeron, haciendo que mi mirada tratará de buscar la fuente de las risas. A partir de ese momento, las cosas parecían transcurrir como si el tiempo se hubiera vuelto lento. Como si desearán que me enterará de algún hecho importante. A lo lejos, podía ver a Usagi-san sonriendo… con el demonio Kamijou. Una sonrisa que me era desconocida.
¿Qué es esto?
Mis ojos parecían no querer aceptar lo que veían, incluso mi mente se había distanciado del lugar, excluyendo cualquier sonido que no fuera la risa de Usagi-san. De repente, un brazo conocido movió mi hombro ligeramente. Alcé mi mirada de manera inconsciente, permaneciendo con la mente en blanco y comprobé que se trataba de él…
-Misaki, ven conmigo-dijo Usagi-san decidido.
No me importaba si me llevaba a cualquier lugar ni si se atrevía a tocar mi cuerpo como lo hacía siempre. Tan sólo, tan sólo deseaba…
Sin embargo, hubo algo que no estaba en los planes del escritor. Una oleada de mujeres rodearon a Usagi-san, haciendo que me alejará de él. Los gritos que profanaban me obligaron a volver a la realidad. De pronto, el demonio Kamijou se abrió paso entre ellas, quedando al lado de escritor, tratando de poner orden.
-¡No puede ser!-exclamó de pronto una chica.-Son los dos profesores de literatura más reconocidos de Japón.
-Las leyendas de Japón en persona-gritó otra chica de alegría.
Yo… yo… necesitaba salir. Debía de alejarme de ese lugar. Si me encontraba ahí, sólo haría que Usagi-san ignorará a sus fans. Algo que no debía de ocurrir. Sin importar lo que dijeran, salí corriendo de la cafetería.
-¡Misaki!-gritó el escritor.
Sin embargo, su grito llegó a mís oídos cómo un susurro…
Poner línea
Confundido, enojado, frustrado. Todo eso y más experimentaba. Creí que por estar en los jardínes elegantes de la universidad me servirían para tranquilizarme. Pero no daba resultado. Continué caminando alrededor del lago cristalino, intentando comprender lo que ocurría. Aunque -por más vueltas que le daba al asunto- no descubría nada. O más bien, no quería aceptarlo.
¿Qué rayos estaba haciendo ahí? Era mejor regresar. Ya había faltado a una clase más con el sensei Kamijou, no debía de derrumbarme por esto. Giré mi cuerpo para así volver. De pronto, me topé contra alguien. ¡De nuevo!
-Disculpe…-dije con la mirada baja.
-Ni lo menciones-dijo una voz bastante amable-¿Te sientes bien?
Aquella voz me había llamado a desear conocer su rostro. Alcé mi mirada y lo contemplé. Se trataba de un hombre alto-diría bastante- que vestía con una bata blanca. Su cabello era un tono azulado, sus ojos hacían juego con la sonrisa de par en par que me transmitía tranquilidad. Una persona relajante. Fue mi primera impresión. Algo en él, me resultaba familiar. Aunque sonreía, parecía ocultar un profundo dolor detrás de sus profundos ojos azules.
-E-estoy bien, me encuentro perfectamente, no me duele nada. ¿Es usted doctor?
-Así es-contestó aquella persona con la misma sonrisa- Aunque no me refería si estabas bien físicamente, sino mentalmente.
Sorprendente. Los doctores eran en verdad personas admirables. No cualquiera tendría el coraje para dedicarse a salvar vidas. Sin embargo, sus palabras sólo habían hecho sentirme patético. ¿Era tan notable que algo me ocurría?
- Digamos que acabo de descubrir que quizás… no sea la persona indicada para alguien.
- Es alguien importante para ti, ¿cierto?-preguntó el doctor, haciendo que mis mejillas se ruborizarán al instante.-Tranquilo. ¿Sabes? Tus reacciones me recuerdan a las de una persona que conozco. Él también tiende a negarse a sus verdaderos deseos.
-¿Mis deseos…?
Hermano, el doctor está confudiéndome aún más.
-Tranquilo-volvió a repetir, dirigiéndome una sonrisa.- Si tanto quieres a esa persona. ¿Entonces por qué no confirmas tus pensamientos?
Sus palabras me dejaron pensativo, haciendo que algo en mi interior se moviera. Como si ese algo tratará de emerger. Tal vez, las palabras del doctor no estaban del todo equivocadas. Tal vez, debería de intentarlo. Con este último pensamiento, decidí volver a clases. Definitivamente, le preguntaría algunas cosas a Usagi-san.
-Muchas gracias doctor-le agradecí.
-Siempre estaré aquí si me necesitas.
-
Corría. Seguía corriendo a través del largo pasillo de la universidad, encontrando una manera de regresar a mi aula. Quizás me equivoque, quizás sea un tonto y quizás sería una locura lo que haría… pero tenía que saberlo de una vez por todas. Sin previo aviso, alguien sujetó fuertemente de mi brazo, haciendo que girará hacia él. De inmediato, comencé a decir algunas palabras de reproche. Aunque… la mirada de un ser silenció mis intenciones por completo.
-Usagi-san…
-Misaki. ¿En dónde estabas?-me preguntó con cierto enojo en su voz.
-E-en ningún lugar, tengo que irme…
No podía, simplemente, no podía preguntarle… Sin embargo, la mirada de aquél escritor no dejaba de posar su atención en mí. ¿Cómo escapar de esa situación?
-Ven conmigo.-dijo Usagi-san totalmente decidido. Sujetó con más fuerza de mi brazo y comenzó a arrastrarme por el pasillo, sin mirar si quiera hacia atrás.
-Usagi-san, suéltame, suéltame.
Pero él, no lo hacía. El pasillo estaba vacío, a decir verdad, no tenía idea de en donde nos encontrábamos. De pronto, Usagi-san se detuvo, y abrió una puerta que estaba a su lado. Jaló de mi brazo, provocando que entrará de manera inevitable al interior de la puerta. El escritor cerró la puerta al entrar y me percaté del lugar en donde estábamos. Se trataba del cuarto del conserje -lo dedujé por los trapeadores y escobas que se encontraban a mi alrededor. Se trataba de un lugar pequeño y angosto, donde la única iluminación era un foco sobre nosotros. Algo de esa situación no me parecía bien…
-¿Qué rayos estamos…?
-Shhh, silencio-me silenció Usagi-san cubriendo mis labios con su mano, manteniendo distancia de mí.
Traté desesperadamente de apartar lo que me impedía hablar. Para mi sorpresa, el escritor retiró su mano. Algo que sin duda me había dado tranquilidad. Al menos momentáneamente. Comenzó a acercarse hacia mí lentamente, cómo si estuviera cuidando de mis movimientos. Y-sin darme oportunidad alguna para escapar-colocó sus manos en la pared, haciendo que su cuerpo estuviera frente a mí. Me encontraba entre la pared y un escritor peligroso. Mi cuerpo comenzó a experimentar una oleada de calor extraña y mis mejillas comenzaban a volverse rojizas.
-Tonto Usagi-san, déjame salir.
-No lo haré hasta que me digas lo que sientes.
¿Qué era lo que sentía?
-No seas tonto, no tengo idea de lo que estás…
-Claro que la tienes-me interrumpió el escritor con su usual tono de voz-Misaki, eres un libro abierto para mí y sé cuando algo te inquieta. ¿Acaso no confías en mí?
Si, si lo hacía. Sabes que eres la persona en la que más confió… pero… no puedo…
-Misaki, tranquilizate…-susurró el escritor mientras acercaba sus manos hacia mi cuerpo. Sin embargo, algo en mi interior parecía explotar.
-¿Qué me tranquilicé?-sus manos se detuvieron en el aire, permaneciendo así mientras la mirada de Usagi-san continuaba fija en mí.- ¿Crees que puedo estar tranquilo sabiendo que no sé mucho sobre ti? ¿Crees que no me inquieta saber que no tengo muchas cosas en común contigo? ¿Por qué sonríes de manera diferente al sensei?
-¿Cuál sensei?-preguntó atónito el escritor.
-¡El maestro Kamijou!
Me esperaba recibir gritos, regaños, exclamaciones, de todo. A excepción de aquél sonido. Usagi-san comenzó a reírse por lo bajo. ¿Se estaba burlando de mi?
- Bien, ya que es tan divertida para ti esta situación yo…
Sin embargo, esa frase quedó inerte en el aire. Mis labios habían sido callados por la boca del escritor. Mis mejillas se ruborizaron de forma inmediata al contemplar la mirada tan cercana de Usagi-san.
-¿Q-qué estás…?-reclamé de inmediato.
- Me siento feliz. Es la primera vez que te veo celoso-dijo Usagi-san haciendo incapie en la última palabra.
¿Celos?
-¡No estoy celoso!
-¿Te duele verme con Hiroki? ¿Te molesta el hecho de que él sepa más cosas de mí que tú?
No necesité de palabras para responderle. Mi mirada dio la respuesta por sí sola. Porque todas las respuestas… habían sido una afirmación rotunda.
-¿Y me dices que no estas celoso?-dijo con ironía con la misma risa que parecía burlarse de mí.- Misaki… hay algo que no has entendido.
Sin distanciarse un sólo segundo de mí, Usagi-san apartó varias escobas que estaban a nuestro alrededor, haciendo que estas cayerán al suelo y provocarán un fuerte sonido. Las palabras de advertencia que le exclamaba parecían ser nada para sus oídos.
De pronto, su cuerpo se acercó más hacia el mío, haciendo que me pusiera algo nervioso. Cerré mis ojos de manera instintiva. Prefería recibir la sorpresa de aquella manera que observando como ésta se acercaba por sí misma. La cálida mano de Usagi-san se posó sobre mi nuca, haciendo que mi cuerpo temblará ligeramente. El aroma a hierbas y a cigarro impregnó mi olfato. Y el repentino calor de su cuerpo sobre el mío, hizo que mi cuerpo temblará de manera notoria. Con su otra mano, sujetó mi cintura para abrazarla y atraerme más hacia él.
-U-usagi-san…-susurré en la oscuridad de mi inconsciente.
-Por alguna razón te elegí a ti y no a Hiroki ¿no es así? Tú lo eres todo para mí, lo fuiste desde el inicio y siempre lo serás.
Aquellas palabras que habían sido susurradas en mi oído habían sido las detonantes para que mi ser completo pudiera relajarse al fin. La mano-que estaba sobre mi nuca-comenzó a descender lentamente, recorriendo el contorno de mi espalda y llenándome de caricias cada segundo.
-Es el cuarto del conserje… aquí no podemos, nos escucharán…
-Entonces procura no hacer ruido.
Sus labios se apoderaron de los míos por completo. Lentamente, su boca llena de deseo robaba el poco oxígeno que el cuarto nos propiciaba. El sudor comenzaba a ser inminente, el ambiente se volvía embriagador y el mundo real parecía desvanecerse. Así como mis sentimientos, así como mi ser entero. Tuve que morderme los labios para no dejar escapar cualquier sonido.
¿Por qué si me tocas siento que voy a estallar de alegria?
El escritor dejó mis labios por breves momentos. El cálido aliento de Usagi-san hizo contacto con la piel de mi cuello, provocando que mis ojos se sintieran más pesados. Sin previo aviso, sus labios comenzaron a delinear mi cuello, arrebatándome algunos sonidos extraños de mi boca.
Resultaba imposible continuar de pie. Mis manos se aferraron de manera inconsciente a la camisa de aquél ser que extraía mi fuerza vital. Una persona que conocía mis puntos más vulnerable y la forma de darme vida eterna.
Abrí los ojos, cautivándome por la mirada inmutable de Usagi-san. Él, tan sólo me dirigió una última mirada para localizar el interruptor de la luz. La oscuridad hizo presencia de inmediato, dejando a la expectativa su siguiente movimiento… alejando los celos de mi mismo…
-¿Por qué me han castigado? ¡No es justo!-exclamé con desdén en la sala de profesores.
-Porque te saltaste mi clase y la del profesor Usami-inquirió enojado Kamijou-sensei.
-Así que tú castigo será quedarte conmigo después de las clases durante dos semanas.-declaró Usagi-san.
Aquél sujeto.. nuevamente había sacado un provecho de la situación.
Mamá, papá… ¿Me dan permiso de matar a esta persona?
Ha llegado el final de este capítulo. ¿Cuál es la verdadera razón de Hiroki para estar en Oxford? ¿Qué habrá ocurrido con Nowaki? ¿Podrá Misaki solucionar sus problemas con Usagi-san? Entonces espera por el próximo capítulo.
Notas de SoritaK
Capítulo largo, pero es una compensación por la larga espera. Es increíble el saber que Ready for love ha tenido una cálida bienvenida por ustedes. Muchas gracias, se los agradezco de todo corazón. Lo mejor de todo, fue que gracias a los reviews que me han dejado, me sentí tranquila al saber que logré captar la esencia de Junjou Romantica.
Creo que todos hemos experimentado la misma situación de Misaki. El compararte con otro con el que sabes que tú persona querida es más feliz, es un sentimiento terrible.
Las situaciones que se presentan en este fic son realidad combinada con ficción.
Te agradezco que te hayas tomado la molestia de leer el fic, me harías incluso más feliz al dejarme un review con tú comentario. No importa si es un insulto, una crítica, felicitación o grito de fangirl.
Ready for love
Another sun to shine