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Author of 20 Stories |
Previous Note: Escribí este capítulo mientras escuchaba repetidamente la canción del OST de Kingdom Hearts: “The other promise” así que, sobretodo hacia el final, recomiendo escucharla. :P
Kingdom Hearts: Buscando el “rojo”.
EPÍLOGO: The Other Promise.
He perdido las dos cosas que más me importaban en mi existencia. Una de ellas es un pack de dos. Una motivó la otra. La pérdida del corazón fue el desencadenante, algo que es más importante de lo que uno puede pensar en un principio. La pérdida del corazón comportó la pérdida de los sentimientos. No hay una sensación más horrible que esa de saber que eres algo vacío y que antaño no. Si hubiésemos perdido el corazón y también todos los recuerdos; si nos hubiésemos convertidos de verdad en el vacío estricto, no nos resultaría tan dolorosa esta existencia.
Los recuerdos son algo que los humanos atesoran. Los buenos para recordarlos, para saber que estuvieron, para valorar tu vida. Los malos para rectificar de ellos, para saber qué caminos nos conducen a situaciones no permitidas. En nuestro caso, parece una broma de mal gusto. Recordamos los sentimientos humanos aunque nos dicen que no podemos sentirlos. A veces el recuerdo es tan vívido que nos parece que no es cierto que no podamos sentir. No sé el motivo, no podría explicarlo racionalmente, sólo sé que intento aferrarme a esos recuerdos. Sé que piensan que lo hago porque no puedo vivir sin corazón, que la idea me horroriza. Creo que tienen razón. Por eso me aferro a cosas que los demás no hacen. No me gusta desprenderme de ese orgullo que tengo y me aferro a él como si fuera lo único que me mantiene cuerdo en este mundo.
No puedo recordar cómo inicié esta penosa existencia que ni se puede calificar de vida. No sé qué hacía antes de deambular por el mundo sin sentimientos. Sólo sé que de aquella vida me quedaron unos dolorosos recuerdos de los sentimientos que ahora no podía sentir. Al principio todo me parecía una farsa. No podía ser cierto. Aquellos sentimientos estaban allí. Pero era todo una ilusión, así me lo demostró el tiempo, cuando lo único que acabó quedando en mi interior fue un vacío insondable. Los recuerdos son únicamente eso, recuerdos. Algo efímero y que la mente siempre empieza a olvidar desde el momento en que se producen. Intento guardar esos recuerdos, los rememoro y aún así no evito preguntarme si mi mente los ha manipulado lo suficientemente como para que ya no sean válidos. ¿Aquellos sentimientos siguen intactos en mi mente? ¿O son ya una simple distorsión de la realidad? El caso es que tenía que seguir adelante. Xemnas me prometió lo que necesitaba: un corazón. Me dijo que Kingdom Hearts tendría las respuestas a mis dudas. Me prometió una luna y me dio unas alas. Unas alas postizas que pesaban demasiado.
Ser el que ejecutaba a los traidores tampoco me suponía tanto sacrificio. Nadie me importaba en aquella organización como para que me doliese el hecho de hacerlos desaparecer (Porque no morimos, no nos aplican los mismos términos. Sólo desaparecemos. ¡Y cuánto me llegó a costar adaptarme a ese simple vocablo!) Me parecía trabajoso el hecho de pillarlos desprevenidos, pero aquello empezó a dárseme realmente bien. Aprendí a jugar con la mente de las personas y me entretenía (por no decir que me divertía, cuando en teoría no podía ser cierto) En cierto modo, yo era tan superficial como todos ellos. No confiaba en nada, ni nadie. De alguna manera, yo no era nada, así que acabé por pensar que aquello estaba bien. Sabía cómo funcionaban las reglas en la Organización. Comprendía más que ninguno de ellos todo lo que empezaba a moverse una vez Xemnas sospechaba de ti. Valoraba mi existencia demasiado como para tirarla por la borda de aquella manera. La idea de conseguir un corazón y librarme de aquel vacío era mi meta. Y pensaba aguantar todo lo que hiciera falta para conseguirla.
Pero las cosas cambian. La gente cambia y los incorpóreos (por muy increíble que parezca) también. Nunca creí que pudiera cambiar de parecer o que pudiera cambiar mi manera de ser. Pero el que fue el número trece de la organización cambió mi existencia. No entendía el motivo, pero aquellos ojos azules me inspiraban confianza y empecé a abrirme ante él. No sólo veía ese arrogante al que le gustaba jugar con la mente de los demás, también pudo ver (y yo también lo descubrí) el Axel que sabía escuchar y que se comportaba amigablemente con él. Poco a poco, mi existencia vacía empezó a cambiar. El hueco en mi pecho parecía llenarse de los recuerdos de sentimientos más vívidos que había tenido nunca. Roxas era un tipo extraño. En mi interior me decía que se debía a que era el incorpóreo del elegido de la llave espada. Pronto dejé de compararlo con Sora, porque Roxas era diferente. No entendía de dónde había sacado toda aquella madurez de la que Sora carecía.
¿Cómo empecé a adentrarme en aquellos pensamientos? Ni yo mismo lo sé. El caso es que, cuando quise darme cuenta, allí estaban. Intenté ganar una lucha que ya tenía perdida de antemano. Porque fui imbécil y no quise ver lo que en realidad pasaba por mi mente. Habiéndome inculcado la creencia de que no puedo sentir, notar aquello hacia Roxas se me hacía impensable. Tanto que ni se me planteó como una opción. Era todo un error o un simple juego. Sí, debía de ser un juego... Aquello pegaba más con la cruel manera de ser de los Incorpóreos. Cuando el juego es cosa de uno, no resulta tan peligroso. El que quiere jugar se lleva el chasco y se acaba la partida. Pero cuando el juego es cosa de dos... El resultado es diferente. Y mientras mi mente luchaba por hacerse oír, mi cuerpo la acallaba. Fui tonto, porque si hubiese sido un simple juego, me hubiese costado poco terminarlo. Podía ser divertido, pero ponía en compromiso demasiadas cosas, me jugaba demasiado. Aquella existencia que no me quería permitir perder hasta completarla, ¿me la iba a jugar por algo tan sencillo como algo de sexo? No, podría haber sido, pero no. No soy tan simplista. Si hubiese buscado sólo eso, me hubiese dado igual con quién, hubiese buscado algo fuera de la organización. Pero no era el qué, sino el quién.
El motivo que me hizo enfurecerme tanto era simple, el no sentirme correspondido sumado al hecho de sentir que jugaban conmigo. Siempre había sido yo el que jugaba con los demás y en aquel momento la sensación no me gustaba. Bajé la guardia y fue un error. En aquel momento, no me importaba desaparecer. El dolor físico me bloqueaba la mente y el dolor mental aprovechó para salir también. Pero cuando desperté, lo vi. Al principio pensé que mi psique me estaba jugando una mala pasada., que debía ser un delirio que estaba teniendo antes de desaparecer por completo. La verdad fue diferente, me había venido a buscar. No sé ni cómo logré seguir existiendo después del estado en el que estuve.
El caso es que todo cambió. Él me hizo sentir, sentir de un modo que en teoría no podía, y dentro de ese sentir, me notaba valorado. Mi teoría del color rojo y que Roxas me atribuyese ese valor, me sorprendió en sobremanera. Acepté su promesa de que intentaría convertirse en mi rojo, lo cual me parecía tierno y estúpido a la vez. Me veía ya demasiado atado a esa Organización. Aquella temporada fue dulce, fue tierna, fue agradable. Creo que nunca había estado tan animado a pasar otro día por aquel vacío. Porque dentro de mi vacío, había la luz de Roxas. Y gracias a esa luz, el vacío de mi pecho parecía complementarse, no era tan difícil seguir avanzando.
- ¿Sabes, Axel? He tenido un sueño -me dijo Roxas
Y eso lo empezó a cambiar todo. Los sueños de Roxas eran simples, siempre tenían al mismo protagonista: un chico de cabellos despeinados marrones y ojos azules que portaba una llave espada como él. Al principio no le dio importancia y yo intenté quitársela también, a pesar que cierta inquietud me avasallaba. Pero Roxas estaba empezando a interesarse por aquellos sueños que se repetían. Entonces me preguntaba si yo tenía idea de por qué soñaba con ese chico y de la relación que podría tener con los sueños. Lo intenté. De veras que lo hice... Intenté explicarle que esos sueños los tenía porque él era la otra mitad de Sora. Pero no pude. Me dio la impresión que lo perdería si le hablaba de aquello. Así que mi egoísmo me pudo. Callé. Le contaba la verdad parcialmente. Me hacía el ignorante. Aquella era mi manera de mantenerlo a mi lado. Aunque eso no quitaba que me sintiese culpable de estarlo engañando.
Sin necesidad de que nadie me lo dijese, me di cuenta de ello. Roxas estaba empezando a dejar de verme. La cabeza de Roxas no dejaba de darle vueltas al tema de los sueños, al tema de que él también tenía una llave espada e intentaba ver la conexión entre ambos misterios. Yo intentaba distraerlo con aquel mundo que nos habíamos creado, aquella relación. Al principio funcionaba... Pero empezó a dejar de hacerlo. Aunque intentase demostrarle mi cariño, no era lo que él buscaba. No era la respuesta que necesitaba. Yo estaba dejando de ser el “rojo” de Roxas. No hacía falta que nadie intentase convencerme de lo contrario, tenía esa certeza y eso me dolía. Intenté que le bastase conmigo, pero cada intento era inútil y dejé de intentarlo, con la amarga sensación de ser el único que se queda atrás.
Entonces fue cuando empecé a vigilarlo, carcomido por la sensación de que en cualquier momento desaparecería de mi lado. Yo creía firmemente que la culpa no era de Roxas, él no había cambiado porque quisiera, el recuerdo de Sora lo había hecho cambiar. Allí seguía estando Roxas, sólo hacía falta alcanzarlo para recuperarlo. Cómo hacerlo era otro dilema. Intentaba charlar con Roxas... Él sacaba el tema de los sueños. Intentaba invitarle a un helado... Estaba demasiado ocupado con otros asuntos. Intentaba llevarle a cualquier sitio con tal de que se le quitase todo aquello de la cabeza... El resultado era siempre el mismo. Me quedaba yo solo plantado en medio de un pasillo, mirando al suelo con tristeza. Sabiendo que cada segundo que pasaba quitaba un número más a aquella cuenta atrás. La cuenta atrás para que Roxas se marchase.
Y entonces le vi caminar decidido. Le vi con una seguridad en los ojos que hacía unos días que no tenía. Y se me revolvió el estómago al pensar que ya había llegado la hora.
- Así que te has decidido. - le dije, deteniendo su avance.
- ¿Por qué me escogió la llave espada? Necesito saberlo... -dijo Roxas
- No puedes darle la espalda a la Organización. Si lo haces te matarán -dije en un intento desesperado.
Era patético. Pero era lo único que se me ocurría. No podía decirle: ¿Es más importante que yo? Porque sabía que lo era. No podía decirle: ¿Me dejarás atrás? Sabía que lo estaba haciendo. Yo ya no le importaba. Yo ya no era su “rojo”. Ni siquiera entraba en su rango de visión. Ni se molestaba en mirarme como lo hacía antes. Así que mi última opción era intentar infundirle miedo. Quería que temiese el ser eliminado, el ser perseguido. Quería infundirle miedo con tal de mantenerlo a mi lado. Aunque eso lo hiciese infeliz.
- Nadie estaría triste... -dijo Roxas.
- ¡Eso no es verdad! ... Yo... Estoy triste... -dije, aunque creía que ya no me escuchaba.
No sé cuanto rato me quedé mirando aquel suelo después de que Roxas se marchase. Sólo sé que mi interior buscaba en el mar de recuerdos, intentando que mi cuerpo reaccionara acorde. Las lágrimas no vinieron. Me dolía mucho. Roxas ya no era Roxas. Sora me lo había robado. Atormentándole con su recuerdo lo había logrado. Había deshecho su mente y la había vuelto a dibujar. Tal y como podía hacer Naminé. Ya no había lugar para mí en Roxas. ¿Y entonces qué sentido tenía que yo siguiese allí de pie existiendo? Mi pecho seguía vacío y ahora no había nadie que pudiese aliviar la carga. Es más, Roxas había hecho esa carga más pesada, más difícil de manejar.
La confusión reinó en mi mente a la vez que en la organización. Yo me preguntaba cómo sería correcto continuar existiendo ahora... Ellos se preguntaban qué había ocurrido con el número XIII (aunque todos tenían sospechas sobre lo que había ocurrido) Con una compañía silenciosa, Demyx intentó ayudarme en aquel momento. Aunque sabía que era terreno perdido.
Después de días y noches pensando, llegué a mi veredicto, a mi manera de arreglar el entuerto. Empecé a jugar a dos bandos. El primer bando era en el que había estado hasta ahora, el que no podía abandonar, al que estaba encadenado por una carencia y un deseo (el último propiciado por el primero) El segundo bando tenía un nombre y un rostro. No podía rendirme con Roxas. Además que no había sido justo con él, ocultándole lo que en realidad sabía, tampoco podía dejar que se marchase solo y confuso en busca de una respuesta que a saber cuándo encontraría. Empecé a buscarlo. La misma Organización me lo encargó, para que analizase qué había ocurrido con el número trece y, aunque no me lo dijesen, para que yo evaluase si nos había traicionado. No hacía falta que lo investigase, sabiendo el propósito de Roxas y sabiendo la manera crítica de la Organización, conocía el veredicto. Culpable. Pero ese veredicto salía con la situación tal y como estaba, con Roxas bajo el influjo de los recuerdos de Sora. Quería encontrarlo y entonces le ayudaría a que aquello no fuese más que eso, simples recuerdos. Entonces la organización no lo creería peligroso y no me mandaría eliminarlo. Roxas estaba allí, era mi deber encontrarlo.
La suerte no estaba de mi parte. Cuando di con él, Roxas había sido capturado. La información que obtuve era que, Riku y aquel hombre despreciable, lo habían capturado para así hacer que volviese a “su origen”. Sora ahora dormía, después de todo lo acontecido en Oblivion y al parecer mantenían que Roxas completaría el puzzle del corazón de Sora. Sólo sé que en aquel momento sentí que el tiempo se me acababa y que tenía que hacer algo para sacarlo de allí. Descubrí que habían sumergido a Roxas en una ilusión de Villa Crepúsculo, para que así no despertase y poder manejarlo. Logré hackear el sistema y adentrarme en esa ilusión.
Cuando nos reencontramos, ya no recordabas nada. Antes de acercarme, te había visto paseando con unos chicos que había visto alguna vez en Villa Crepúsculo. Formabais un grupo tan normal, que casi me asqueaba. Porque yo sabía que aquella no era la verdad. Todo era una mentira. Pero no veías nada. Te habían dado la dulce mentira que siempre habías deseado. Pero precisamente te habías marchado de la Organización por una mentira, así que aquello me fastidiaba. Mis planes no cambiaron, tenía que sacarte de allí y llevarte a la Organización. Allí lograría explicártelo todo y volvería a ser como antes. Aquel hombre se interpuso en mis planes. A pesar que creí que funcionaría, intenté llamarte, hacerte reaccionar. Pero mi voz te llegaba igual que la de DiZ. Mi voz que había susurrado a tu oído ya no te era la voz de alguien conocido. Me habías apartado un paso más. Sabía que no era por voluntad propia. Lo entendía. No te culpaba. Sólo deseaba recuperarte. ¿No era tan loco, no?
El veredicto se hizo presente. Culpable. Intenté defenderlo ante los demás. Excusarlo. No era su culpa. Lo habían obligado, él no quería estar allí. Él en realidad no deseaba haberse ido. Me lo repetía una y otra vez, acallando también mis propias dudas. Pero la cadena de la organización apretaba demasiado. Intentando defenderlo, acabé por verme amenazado por la misma traición. Vi los ojos dorados de Xemnas mientras invocaba su poder, dispuesto a transformarme en un Dusk. ¿De verdad Roxas seguía allí? No podía arriesgarme ahora a desaparecer. No quería desaparecer. Mi instinto de supervivencia me clamaba que me desdijera rápidamente. Y acabé haciéndolo. Pero igualmente tenía en mente ir a por él. Tenía que averiguar si me estaba jugando el cuello en vano. Por mucho que quisiera pensar que la realidad era una, tenía que cerciorarme de ella.
- Mira lo que ha pasado. Me han dado la orden de acabar contigo... -dije fastidiado.
- Somos mejores amigos, ¿no? -dijo Roxas.
- Ya... pero no voy a convertirme en un Dusk por... -entonces caí en la cuenta de lo que acababas de decir.- ¡Espera un momento! ¿Te acuerdas? -pregunté. Roxas afirmó tímidamente- B-bueno pero, tengo que hacerte una pregunta... Ya sabes, por asegurarme. ¿Cuál es el nombre de nuestro jefe? -pregunté con un entusiasmo renovado.
El alma volvió a bajárseme a los pies cuando vi como tu expresión se volvía una de apuro. No sé de dónde habías sacado aquello, pero no era de tu cabeza. Me habías manipulado en un intento de salvarte. Después de invocar mis armas, cuando quise darme cuenta, ya no estabas. Igual que aquella noche que te fuiste, miraba al suelo ausentemente. Yo me jugaba mi existencia por traerte de vuelta y tú me engañabas para seguir existiendo. No... Definitivamente no. Estaba engañándome a mí mismo. Me lo estaban diciendo indirectamente aquellos que no quería creer. Nada tenía que ver que el recuerdo de Sora te cambiara en esto. Ahora ya nada era igual. No podía seguir por ese camino que sólo llevaba a mi autodestrucción.
- El Roxas que yo conocía ya no está... Bien... Lo entiendo...
Ya no había dulzura para mí. Me abandonó. Me había reemplazado por algo más interesante. ¿Entonces por qué había de jugarme mi existencia por él? Nada tenía sentido. Debía cumplir con las órdenes que se me habían dado, como hacía siempre. Aunque cuando nos reencontramos habías recordado de verdad, mi decisión era fuerte. Mi interior estaba ya vacío de esos sentimientos o amagos de sentimientos que habían nublado mi juicio. Ese que estaba delante de mí no era Roxas. Aunque su cara fuese igual, no era él. Se había perdido. Lo había perdido a pesar que lo había querido tanto. Y la culpa era mía, no lo supe defender a tiempo. El miedo a perder aquello me hizo reaccionar torpemente. Pero a cada movimiento, más me recordabas a tu yo de antaño. La tristeza me empezó a invadir. ¿Por qué había acabado todo tan mal? ¿Por qué nosotros no teníamos derecho a ser felices? Mis llamas bajaron hasta convertirse en apenas unas brasas, agotado por la lucha. No me quedaba tiempo en aquel mundo virtual. Ya había intentado demasiado.
- Axel... -dijo la voz de Roxas, como si hubiese recordado algo más.
- Volvamos a encontrarnos en la próxima vida. -dije. No sé por qué. Sólo sé que por una vez en mucho tiempo, me parecía estar cercano a ti de verdad. Al Roxas que me había querido y al que yo había querido.
- Sí, te esperaré. -prometió Roxas.
Un nudo se me hizo en el estómago. Algo que disipó todas las nubes de dudas de mi cabeza. No habías desaparecido del todo. A pesar de todo lo que había pasado, quedaba algo de mi Roxas allí. Algo que estaba a punto de perder. Con la mirada me lo dijo: No podemos volver al pasado, Axel. Yo sabía que tenía razón. Él tomó una decisión y yo no podía salvarlo ahora. Iba a volver a ser un ser completo, pero la idea de no verlo me demolía. Reí con resignación.
- Idiota... Sólo porque tú tienes una... -dije antes de acabar de desaparecer de aquella ilusión.
¿Sabes Roxas? Es irónico. Me dijiste que me había convertido en tu rojo. Pero aquello no era cierto. Tú tenías un rojo que te alejó de mí sin poderlo evitar. Aparecimos en un contexto tan contradictorio. Queríamos sentir y aunque no podíamos, hicimos lo que estuvo en nuestra mano. Sólo si hubiésemos aparecido en otro contexto... Sé que todo hubiese sido diferente. Si hubiésemos tenido corazón, si hubiésemos vivido en un sitio tranquilo... Sí, quizás aún ahora podríamos cogernos de la mano y ver un atardecer en algún lugar bonito. No fuimos agraciados, en muchos sentidos. Nuestra existencia ha sido cruel. Pero ha sido bonito conocerte, no me arrepiento. Porque eso me ha hecho cambiar. Esa promesa que me hiciste es la que me ha hecho seguir adelante. La que me hizo tomar decisiones. Me aparté de la organización. Sé que me persiguen, pero me da igual. Tengo esa promesa que cumplir. Sé que tú no puedes cumplir tu parte fácilmente. Te ayudaré a superar las dificultades que necesites, sea como sea. Aunque no seas consciente de ello. Te voy a proteger aunque me cueste la existencia.
Aunque no pudiste cumplir tu primera promesa, aún nos queda la otra promesa.
Sobre el capítulo: (Suspiro) Este capítulo tenía ganas de escribirlo desde que pensé en hacerlo desde la perspectiva de Axel. El problema es que no tenía claro si escribirlo en primera persona y bueno… empecé con ello y a medida que iba escribiendo pensaba que me estaba quedando un revoltijo de sentimientos. Lo curioso es que cuando lo releí vi que no estaba tan revoltijo como había pensado. Este capítulo es la horma que cierra y enlaza de alguna manera lo que he escrito con el juego. Sé que faltaría todo lo de Xion, sigo repitiendo que le tengo tirria xD. Este capítulo, sobretodo hacia el final, me parece triste, me da pena Axel T.T Y el título fue inspiración divina gracias a la música y a esa promesa de encontrarse en la próxima vida. No sé qué más podría comentar.
Sobre el fanfic en general: Jopé, que se terminó T.T Qué ganas tenía de escribir un Akuroku y qué rápido se me ha terminado. La verdad es que estoy “satisfecha”. He escrito un fanfic no demasiado empalagoso (o eso creo) que no se ha basado en un flechazo casi surrealista, sino que han tardado en darse cuenta de lo que era y mientras han estado “jugando” Que agradezco todos los reviews, a los que me habéis seguido capítulo por capítulo, a los que habéis ido dejando revi cuando podíais y a los que empezasteis pero no terminasteis. Gracias por el apoyo, de verdad. Significa mucho para una ““““escritora”””” como yo xD
Sobre lo que viene a continuación: Pues sí, por increíble que parezca, tengo otro fic en mente (aunque ya, después de ese, no tengo nada) así que quizás la semana que viene me veáis con otro fanfic. No creo que sea declarado Akuroku pero sabéis que me gusta poner cosillas ù.ú así que…
Paso a comentar reviis
Maruy-chan, Sí, ya se acaba xD Pues si quieres que te salga rentable sigue el próximo fic XD qué quieres que te diga XDDDD Jaja me alegra que te gustara el final y espero que este epílogo también lo haga n.n
Barby, Síp, se terminó. No sé, seguramente algún día se me ocurra otro akuroku pero de momento el próximo será acción/intriga xD
Ankin, aaay muy maaaal xDD yo pido reviews (weno los pido pero sin exigirlos XD) pero también los doy cuando leo ù.ú Jajaja me alegra saber que la parte que tenía que dar morbo la diera xD Espero ver tu review en este capítulo xD
Tenten-Montse, jaja Bueno también más vale un poco tarde (sólo un poco, demasiado no vale) que nunca. Es que sería una tontería decir algo, o lo matan ellos o lo matan la organización xD Prawn for president XD
Izulina, d’aw, que maja. No hay respuesta para eso xD La parte de mi decisión si que va por Roxas. La parte de la promesa es en general, es la que le hace indirectamente Roxas de convertirse en su rojo y la necesitaba para la analogía con este capítulo. Emos cortando cortinas? Oh god XD Sabemos que quieres un hijo de Lux xD Equipo de Rescate? Por dios, hablamos de Xemnas, ese no se inmuta con nada . Goofy y Donald son la inquisición, van metiendo cizaña en todo el juego, pesaos. Claro que sí, ellos dan por sentado que son los buenos, pero nunca se paran a pensar en el otro bando. Ala yo quiero el comentario estúpido omitido!!! Roxas en Kingdom Hearts puede bailar el mambo haciendo el pino y nadie le diría nada porque oh: es el elegido de la llave espada… lol xD No acaban de volver XD hay lapso de tiempo no expresado xD jaja se te había olvidado la conversación el rojo XD Axel por casinos? Lol XDDDD (lo peor es que estoy imaginándomelo) JAJAJAJAJAAJA XEMNAS CARTÓN FOR THE WIN XDDDDDDD Sí, tiene un nombre ese tipo de narración aunque no recuerdo cómo era, yo la di en catalán y dije: weee eso lo uso yo! xD Yo también amo a Axel, aunque no sean por los mismos motivos XDDDDDDDDDDDDD Sora no puede ser inteligente, no es canon. Jaja doblete for president. Lo de la pestañita de capítulos no es culpa mía sino de fanfiction que borra lo que le sale de las diéresis. Hazme un libro de haikus xDDDDD
ChandellA, jajajaja XDDDDD no salió más que lo de los mensajes, no sé si es que se cortó… supongo que sí xDDDD los símbolos traicioneros de fanfiction xD dun dun duuun…
Barby (againlol), JOOOOO que no me he olvidado!!! XD Pero que yo subía fic los martes!!! Os malacostumbré dos semanas, pero esta quería hacerlo bien!
Bueno y eso es todo. Intentaré contestar a los review que me lleguen para este capítulo personalmente n.n así que estoy deseando verlos. Gracias por leerme y apoyarme, llega a mi corazón (que creo que está ahí… mm.. sí creo que sí.)
Dem// D: Miru…que aquí tampoco he salido…
Demyyyx, que es un fic Akuroku… bastante habías salido ya
Espero que mi fic os haya entretenido y hecho pasar un buen rato.
Nos vemos.
Miruru.