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El Gran Kaiosama
Author of 21 Stories

Rated: K+ - Spanish - Adventure/Friendship - Reviews: 6 - Updated: 02-16-09 - Published: 01-28-09 - id:4825483

La Nueva, vieja historia.

Capítulo 1: “Asignación”

Sarutobi, el recién nombrado tercer Hokage, miró con cierto cansancio al indignado hombre que tenía ante su escritorio.

– ¡Es que no puede hacerme esto! –Clamó indignado Jiraya- Se supone que soy un jounin elite clase “S”. Se supone que estoy más allá de semejantes tareas.

–Tanto Orochimaru como Tsunade aceptaron este encargo –Sarutobi miró un poco decepcionado a su alumno- ¿Acaso debo de tener alguna preferencia hacia ti, Jiraya?

El ninja de larga cabellera blanca apretó los dientes tratando de buscar algún argumento, pero finalmente desistió pensando que sus antiguos compañeros de equipo habían aceptado sólo para hacerle pasar un mal rato.

–Es su decisión, maestro- Jiraya movió la cabeza con resignación- Yo soy fiel al Konohagakure y al Hokage.

–Perfecto –El Hokage tomó unas carpetas de un montón que estaban en su escritorio y se las entregó a su antiguo discípulo- Este es tu equipo. Reúnete con ellos en la terraza de los vientos y procura hacerme sentir orgulloso.

–Sólo una pregunta, maestro –Jiraya se sintió repentinamente inspirado- ¿Puedo usar la prueba de los cascabeles?

Sarutobi arqueó una ceja. En verdad no tenía muchas ganas de cumplir con su misión. Pero por otro lado aquella prueba bien podría resultar un arma de doble filo para el rebelde Sanin.

–Si crees que puedes lidiar con ella, tienes mi bendición.

El hombre más joven sonrió con picardía y después de una reverencia abandonó la oficina del líder de Konoha.


– ¡¡Este es el día más feliz de toda mi vida, de veras!!

Un muchacho rubio de unos trece años de edad saltaba como loco de un lado a otro, sobre una pequeña terraza en un edificio que dominaba una amplia vista de el pueblo de Konoha. Sus acrobacias terminaron justo a pocos centímetros del borde y de una caída de no menos de cinco pisos de altura.

– ¡¡Quítate de ahí Minato-kun, te vas a matar!!

Una chica de edad parecida y de cabellos rojizos corrió para apartar al muchacho de su precaria situación, jalándolo con bastante fuerza de la cintura y haciéndolo caer con fuerza al lado seguro de la terraza.

–Eres muy ruda Kushina-chan –El muchacho llamado Minato se levantó, sobandose las asentaderas- Además soy un ninja calificado, no iba a caerme por accidente.

Los dos muchachos escucharon un resoplido de fastidio. Sentado en una banca estaba otro chico de la misma edad que ellos, vestido con ropas que aunque eran para trabajo rudo, se notaban hechas a medida y con telas bastante caras. Llevaba una larga y negra cabellera casi a la espalda, atada en una coleta y con el protector de Konoha sujeto sobre su frente. Sus ojos de color gris sin pupilas los observaban con cierto desagrado.

-Que impropio –Su voz aunque educada, rezumaba desagrado- Si fueras un ninja calificado no harías cabriolas como un animal de circo.

–Lo que pasa es que eres un amargado, Hiashi-kun –Dijo Minato sacándole la lengua.

–Por lo menos conozco mi lugar en el orden de las cosas –Respondió con indiferencia el aludido- Y no ando dando espectáculos penosos para llamar la atención.

Minato le sostuvo la mirada. Ojos azules contra ojos grises, las oleadas de intento asesino iban y venían. Kushina se sintió muy nerviosa y decidió intervenir antes de que las cosas se pusieran físicas. Sin más preámbulo le asestó un manazo en la cabeza a Minato.

–Mejor deja de provocar a Hiashi-kun –Le dijo con firmeza- El es un chico serio y educado, deberías ser un poco más como el.

Casi de inmediato se arrepintió de haberlo dicho, el chico rubio la miró muy dolido y sin pronunciar palabra se fue a sentar al otro lado de la terraza. Ella tragó saliva y tomó asiento en un punto intermedio, indecisa de acercarse a su compañero de equipo. Suspiró y levantó la vista al cielo: las nubes se arrastraban perezosas, movidas por un cálido viento ¿Cuánto más tenían que esperar a su maestro?

Una repentina explosión de humo llamó su atención, poniéndola en guardia, al disiparse vio la cara de un enorme sapo justo frente a ella. Los cabellos de la muchacha se erizaron y dando un grito de asco y miedo, salto hasta protegerse con la espalda de Minato. Entonces volvió a ver la extraña aparición y descubrió a un hombre de larga cabellera blanca y uniforme de jounin parado sobre el horripilante batracio.

–Saludos, pequeños renacuajos –Habló el hombre con voz presuntuosa mientras bajaba del animal- Yo seré su Jounin instructor a partir de este momento –El sapo desapareció en una nube de humo- Vengan aquí, quiero saber que clase de niños estoy a punto de reprobar.

– ¿Cómo puede pensar en que vamos a reprobar si ni siquiera nos conoce?

Jiraya giró la cabeza lentamente hasta toparse con la fría mirada del muchacho de los ojos grises; se permitió una mueca de desdén antes de contestar.

–A partir de este momento soy el maldito kamisama para ustedes, mi palabra es ley y si digo que reprueban, entonces reprueban.

–Pues lo considero impropio y arbitrario.

Jiraya suspiró como si acabaran de darle una mala noticia.

–Entonces no me queda si no hacerlo de la manera difícil y ya que te veo tan participativo ¿Por qué no te presentas y das a conocer un poco de ti? Digo, así podré ponerle personalidad a sus tristes reportes.

-Yo soy Hiashi Hyuuga –Dijo el chico de cabellos negros- tengo trece años y soy el heredero designado para ocupar la cabeza de mi clan cuando llegue el momento, pienso convertirme en el mejor exponente de mi línea de sangre y enorgullecer al Konohagakure.

Solo entonces Minato y Kushina parecieron salir de su sorpresa. El muchacho rubio tosió un poco para aclarar su garganta.

–Me llamo Minato Namikase, tengo trece años y vengo de una familia de valerosos guerreros ninjas. Me encanta el ramen y el pescado a la plancha y deseo llegar a ser el mas grandioso ninja que esta aldea haya visto jamás ¡De veras!

Jiraya sonrió discretamente ante la afirmación del muchacho y después posó su mirada en la chica pelirroja que parecía repentinamente cohibida. Ella lo notó y reteniendo el aire momentáneamente, trató de recuperar la compostura.

–Me...llamo Kushina Uzumaki, acabo de cumplir trece años y mi familia tiene muy poco de haber sido aceptada en la aldea, pasamos momentos muy difíciles antes, mi deseo es servir a Konoha como una manera de agradecer la oportunidad que se nos ha brindado.

Hubo un momento de silencio, las palabras de la chica habían afectado un poco a los demás.

–Bien, bien –El hombre aclaró su garganta y le lanzó una mirada de superioridad a los tres chicos- Yo soy el más poderoso Jounnin clase “S”. Jiraya el firmante de los sapos. Me gustan las noches frías, el sake caliente y los corazones tibios y sinceros, detesto de sobremanera a los pretenciosos –Mirada hacia Hiashi- Y deseo ser reconocido como un gran escritor, cuando llegue el momento, lo que significa que tengo que deshacerme de ustedes para poder perseguir mi sueño.

–Se supone que usted va a ser nuestro instructor –Minato se sintió ofendido por la actitud de Jiraya- ¿Acaso valemos tan poca cosa para usted?

–Un rico mimado, un payaso y una refugiada... Honestamente no le veo mucho futuro a un equipo como el suyo.

Ahora los tres estaban enfadados.

– ¿No es un poco injusto tratarnos así, Jiraya-sama? –Kushina se armó de valor- Quizás no seamos el equipo perfecto. Pero merecemos una oportunidad.

–Que impropio.

– ¿Te quejas, joven Hyuuga? –El Sanin se cruzó de brazos- Tu tienes tu futuro asegurado, incluso si este equipo es desbandado, tu simplemente serías reasignado a otro, o quizás promovido para un curso intensivo en “Raíz”

–Mi padre me puso en la academia porque ese es el camino para convertirse en alguien superior, no puedes pretender correr si no sabes caminar... y aunque Minato-san y Kushina-san no son miembros de una familia elite, considero incorrecto que los juzgue sin poner a prueba su valía.

Minato sintió que la quijada se le iba al suelo ¿Hiashi lo estaba defendiendo?

–Entonces sólo me queda demostrarles que conmigo no van a poder. Los veré en el campo de entrenamiento numero nueve mañana a las siete de la mañana. Si deciden no ir lo entenderé perfectamente. –Dicho esto realizó una serie de rápidos sellos con las manos y desapareció en una nube de humo. Los tres chicos se quedaron solos, sumidos en un repentino y desconcertante silencio.

–Hiashi-kun... –Minato fue el primero en hablar- Respecto a lo que dijiste...

–Que te quede clara una cosa, Minato-san –Hiashi levanto la vista- Has una sola tontería mañana, has que el sanin nos repruebe como equipo y te juro que haré todo lo que este en mis manos para que te quiten el titulo de genin y te saquen a ti y a tu familia de esta aldea.

El chico se dio la vuelta de manera dramática, haciendo que su coleta rozara la nariz del muchacho rubio y se alejó con paso firme de ahí. Kushina parpadeó aturdida y después le dio un pequeño codazo a su compañero.

–Nunca creí ver a Hiashi-kun así de afectuoso...

–Creo que finalmente nos esta aceptando como parte de sus amistades, de veras.

Trataron de permanecer serios pero la risa les ganó. Kushina tomó aire para recuperarse y Minato permaneció arrodillado mientras dejaba de dolerle el estomago.


Jiraya estaba parado detrás de un tanque de agua en una azotea cercana observando a los dos muchachos, sonrió mientras pensaba que el y Tsunade jamás se habían llevado así. Sin duda eran buenos amigos, pero eso no los hacía buenos ninjas, en verdad iba a ser una pena romper sus ilusiones de esa manera.

––Yo no nací para enseñar. –murmuró el hombre mientras descendía de la azotea- Sarutobi-sama va a tener que buscarse a otro instructor después de esto.


Hiashi estaba sentado sobre sus rodillas, esperando pacientemente a que su padre terminara de analizar el reporte que le había llevado sobre el encuentro con el que se suponía iba a ser su futuro mentor.

–Jiraya-sama no es precisamente lo que yo consideraría el mejor ejemplo a seguir. –El señor Hyuuga estaba pensativo- Y esos compañeros de equipo que tienes... La familia Namikase es fiel a Konoha y sin duda sabe su lugar en el orden de las cosas... pero los Uzumakis... en realidad no sabemos mucho acerca de ellos ¿No llegaron después de el intento de invasión del Iwakagure?

Esa pregunta iba dirigida a una mujer sentada a su lado. Ella sacó un dossier de la manga de su Kimono y lo observó cuidadosamente.

–Aparentemente son un clan menor, leales al país del fuego, esposo mío. Pero en realidad no hay muchos datos sobre ellos, quizá porque no hay más que decir.

–Me intriga esa falta de información –Dijo el señor Hyuuga antes de volver a dirigir su atención a su hijo- Por otro lado no me interesa que quedes mal influenciado por esa clase de gente.

–Si hay algo que se deba de saber de esa gente, podría servir que permaneciera en el grupo, padre.

El patriarca Hyuuga lo consideró seriamente durante un rato y finalmente aceptó, asintiendo con la cabeza. Hiashi supo que eso era el fin de la entrevista y haciendo una reverencia abandono el salón principal.

Mientras caminaba de regreso a sus habitaciones se topo con su hermano Hisashi. Ambos pasaron uno al lado del otro saludándose con apenas un movimiento de cabeza. Como lo harían dos extraños en la calle. Cuando llegó a su habitación, cerró la puerta con cuidado y se aseguró de que nadie lo viera en ese momento. Suspiró lastimeramente y después se deslizó hasta quedar sentado en el suelo. Se sentía cansado, muy cansado. Hubiera querido llegar a su casa y saludar a su hermano, contarle todo lo sucedido, decirle acerca de Minato, de Kushina, de los sapos. Pero aquello tan sólo era un sueño. El destino, el orden de las cosas establecían que Hisashi Hyuuga debía ser relegado a la familia secundaria, que su descendencia quedaría un escalafón más abajo. Así eran las cosas y nada se podía hacer al respecto.

Y Hiashi odiaba eso más que otra cosa en el mundo.


Kushina Uzumaki se quito su ropa y después se vistió con la bata con la que acostumbraba a caminar por la casa. Había sido dispensada de sus deberes para que tuviera tiempo de conocer a su nuevo instructor así que ahora tenía tiempo de preparar sus cosas para la “prueba” que enfrentarían el día siguiente.

– ¿Por qué rayos tiene que usar sapos? –Dijo en voz alta mientras se estremecía.

Podía soportar muchas cosas, incluso insectos que harían correr al más valiente, pero los sapos... en realidad no tenía memoria de cuando empezó a tenerles miedo, quizá fue algo tan traumático que una parte de su mente lo bloqueó; era lo de menos, no iba a permitir que se le considerara el “eslabón debí” del equipo, especialmente no iba a quedar mal ante Minato.

Durante los primeros días de la academia, la mayoría de los chicos la miraban con mucha desconfianza, ella era una extranjera, una aldeana desconocida; incluso algunos la llamaban “Espía” Tenía toda la intención de abandonar la escuela cuando un joven de cabellos rubios comenzó a hacerle platica. En ese momento no sabía que el era uno de los chicos más populares de la escuela, Minato hablaba y bromeaba con ella como si la conociera de toda la vida, eso la desconcertó y llegó a molestarle, pero empezó a notar que paulatinamente las personas a su alrededor cambiaban su actitud. Un día en que Minato estaba particularmente hablador ella lo interrumpió muy enfadada.

– ¡¿Porqué rayos hablas conmigo?! –Demandó saber- Todos en la escuela me miran como un bicho raro y creen que soy una especie de “infiltrada” o algo así ¿Porqué actúas diferente?

Minato se puso muy serio y después, con mucha calma le respondió.

–No puedo creer que alguien tan bonita como tú sea una espía, y además siento que vas a ser una persona excepcional.

Incluso, después de haber pasado un año, aún se sonrojaba muchísimo al recordarlo.

“Te lo demostraré Minato-kun” Pensó mientras preparaba su mochila “Yo seré una persona excepcional, Haré todo lo posible para no defraudarte”

Continuara...


Notas del autor.

Más que nada es un pequeño experimento. En realidad Kishimoto nunca nos dijo quienes eran los genins que entrenó Jiraya. Tan solo aparece Minato atado en el poste de la misma manera que el y Naruto aparecen en su momento.

Mi elección de Kushina es por que hay muchos huecos en su historia, sabemos que no pertenece a Konoha y que vivió en la aldea del remolino (Uzumaki) pero en realidad no hay mucha más información. En cuanto a Hiashi. Bueno él en general me da toda la pinta de que en su juventud fue tan presuntuoso y seco que Sasuke. Así que con eso formó un equipo muy parecido al de Kakashi y al de Minato en su momento.

No pienso hacer muy larga esta historia, pero quien sabe, quizá de para más.

Desde mi pequeño planeta en algún lugar del anime.



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