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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Death Note » The Other Note

hikarugirl
Author of 9 Stories

Rated: K+ - Spanish - General - L & Light Y. - Reviews: 14 - Updated: 07-09-09 - Published: 02-12-09 - id:4857613

4. Wammy’s House

Misa y Ryuko caminaban tranquila y silenciosamente por los pasillos del enorme edificio, rumbo a su habitación. Aunque de reojo, la rubia constantemente le echaba miradas a la otra joven. Pasaba los ojos de su brillante cabello a su perfecta nariz y de esos ojos azules a su tersa piel. Estaban solas en el monótono corredor, y sólo se podía ver las puertas de un elevador a, aproximadamente, diez metros.

- ¿Está todo en orden? – preguntó la morena de repente, deteniendo su marcha. Misa se quedó en blanco.

- ¿Disculpa?

- Me estás mirando desde hace rato.

La rubia se ruborizó enormemente.

- Oh... yo... bueno... – dijo todo aquello en japonés, pero a la extranjera no le hizo falta pedirle una traducción para comprender que estaba muerta de vergüenza.

- ¿Está todo bien? - repitió, con una encantadora sonrisa.

Misa se tranquilizó y soltó una risita.

- Sí...

- Oye, ¿podrías decirme tu número de piso? Así yo sigo hasta el siguiente. Es que Watari me pasó los planos del edificio, pero tenían muchos números alrededor... y odio las matemáticas.

La rubia la miró atónita y luego soltó algo así como una carcajada.

- Es... Está bien.

Ya en el ascensor la rubia presionó un botón y el silencio se hizo entre ellas una vez más. Misa empezó a sentirse incómoda, y buscó algún tema de conversación.

- Bueno, creo que como vamos a vivir prácticamente juntas... deberíamos conocernos mejor, ¿no?

- Pero si yo ya lo sé todo de ti – dijo Ryuko, con una sonrisa – Eres modelo, presentadora y cantante, vives sola, cambias cada dos por tres de representante, tu color favorito es el negro, odias hacer ejercicio, te interesa todo lo que tenga que ver con la magia y los horóscopos, prefieres los tacones antes que las zapatillas, te gusta más la playa que la montaña, estás planeando sacar un perfume con tu nombre y tu registro vocal no es muy amplio – a media que nombraba todo aquello iba contando con los dedos – Y tengo más, pero no quiero asustarte demasiado.

- ¡No es justo! – se quejó la rubia haciendo un puchero – ¡Tú sabes todo de mí y yo nada de ti!

- Bueno, ya nos conoceremos un poco más – sonrió cálidamente – Por ahora puedo revelarte que me gusta mucho la música, y me encanta componer canciones. Ah, hablando de eso... Más le vale a Ryuuzaki haberme dejado alguna guitarra o piano en mi habitación o sino...

Lo que le sucedería a L quedó en suspenso, ya que las puertas del ascensor se abrieron revelaron la suite de Misa. Ésta iba a invitar a la morena a pasar, pero Ryuko tomó primero la palabra.

- Vaya, qué bonito... Pero, ¿qué te parece si vamos a mi habitación? Allí podremos charlar tranquilas, ya que no creo que Ryuuzaki haya puesto micrófonos. Me caes bien, Amane – le sonrió una vez más – Me gustaría que seamos amigas.

“Vaya, vaya”, pensó Misa, “al parecer esta niña no es tan inteligente como mi Light. Quizás hasta me cuente quién es L, y Light se pondría muy contento si Misa le brindara información totalmente clasificada. Por ahora la observaré atentamente a ver si descubro algo”.

Mientras tanto, varios pisos más abajo, un grupo de hombres observaba aquella conversación.

- ¿Acaso es estúpida? – saltó Mello, encolerizado, mordiendo su barra de chocolate.

- Pues yo opino que es bastante perspicaz – susurró Near, pero de igual manera todos lo oyeron.

- ¿Crees que estando a solas con una potencial asesina donde no podemos vigilarla en absoluto es una idea que tendría alguien perspicaz? – contrarrestó el rubio con sorna.

- No, pero sí el hecho de que trata de entrar en confianza con la potencial asesina de manera que en un futuro se confíen secretos que tal vez nos ayuden con la investigación.

- En efecto – coincidió L – Se trata de ubicarse en una posición estratégica.

- ¿Quieres decir que tu novia es una mujer falsa? – le preguntó Light al detective con cierto nivel de burla.

- Quiere decir que es un tanto fría y muy buena actriz. Además, de seguro Amane está tratando de hacer lo mismo. Hay muchas posibilidades de que trate de sonsacarle información a Ryuko para dártela a ti, Yagami-kun, como muestra de su lealtad – tomó un sorbo de su té con sobredosis de azúcar y siguió: - El comportamiento femenino es sumamente rebuscado e interesante.

Los monitores revelaban que las chicas ya habían entrado al cuarto de la morena y habían cerrado la puerta.

- Genial - se quejó Matt – Ahora sólo nos tendremos que dedicar a analizar las listas estas. Qué aburrido… Podría tratar de pasar el nivel diez del…

- Si ibas a estar quejándote, ¿para qué viniste? – lo regañó Mello.

El pelirrojo no le contestó y se puso a trabajar.

-o-o-thE OTHer NOtE-o-o-

Ryuko dejó pasar a Misa.

La suite de la morena era totalmente diferente a la suya. Además del color de las paredes, no tenía tantas plantas, la cama parecía más grande y a su lado sólo había una mesa de luz con una lámpara. En el suelo, y esparcidos alrededor de ésta, había nos cuantos libros bastante gruesos. Lo que era imposible de pasar por alto era un porta-guitarras lleno de estas, con un amplificador de buen tamaño. En el extremo opuesto de la habitación había un sintetizador, desde el cual, a unos pasos, se llegaba hasta una mesa donde había un par de atriles plegados y un estuche que parecía ser de un violín y otro que no supo identificar.

- Bueno, creo que esta vez se excedió un poco – confesó la dueña de todo aquello, rascándose la sien, manteniendo, como siempre, el inglés.

- ¿Tú crees? – dijo con sorna la rubia, bastante sorprendida.

- Sí, normalmente me deja el sintetizador y las guitarras, pero creo que el resto se debe a que me hizo venir de Suiza hasta aquí de un día para el otro.

Caminó hasta su cama, donde tiró la chamarra que llevaba en la mano y se sentó, relajándose.

“Genial”, pensó Misa, “acaba de darme la oportunidad”.

- ¿Y qué hacías en Suiza? – preguntó, sentándose a su lado, sin prestarle atención a los libros.

La recién llegada centró sus ojos en el rostro de la rubia y durante unos segundos permaneció en silencio.

- Componía – dijo, como quien no quiere la cosa.

- Ah, ya veo… ¿hace mucho que te dedicas a la música?

“Cuando me responda esta pregunta inmediatamente le haré una sobre Ryuuzaki”, pensaba la rubia, mofándose.

- Pues desde que tengo memoria – soltó una risita.

- ¿Y conociste a Ryuuzaki gracias a tu carrera?

- Pues ni sí, ni no, sino todo lo contrario – le respondió la extranjera, guiñándole un ojo y poniéndose en pie. Misa se quedó atontada, tratando de encontrar un sentido a aquellas palabras – Amane Misa, no me vas a hacer hablar más de la cuenta. Te recomiendo que ni lo intentes… Te voy a decir una cosa, y sólo porque los hombres que están abajo no pueden oírnos: pasé demasiado tiempo junto a Ryuuzaki, Mello, Matt y Near como para caer en los truquitos y artimañas de una modelo.

“¡Esta chica es una hipócrita!”, se quejó mentalmente la rubia. “Encima de creerse superior a Misa me mira con esa sonrisita en su rostro. ¿Quién se cree que es? Esto no se va a quedar así… ¡Voy a sonsacarle algo cueste lo que cueste!”.

- De todas formas… - cambió de tema Ryuko – Dime, ¿sabes tocar algo? – dijo, tomando una guitarra y pasándose la correa por sobre el hombro.

-o-o-thE OTHer NOtE-o-o-

Una semana después de la llegada de Matt y Ryuko, seguían sin obtener resultados concretos sobre muertes causadas por una Death Note. Habían revisado pilas y pilas de informes de hospitales, clínicas, comisarías, funerarias y demás, pero no encontraron datos sospechosos o interconectados. Ryuuzaki, por lo menos, había llegado a la conclusión que el Death Note, o no había sido encontrado, o quizás ya nunca causaría más problemas.

Light y Mello, sorprendentemente, concordaron en que, de todas formas, debían tratar de encontrarlo antes que algún otro potencial criminal. Esto había surgido de una discusión originada por un comentario de Near. El albino había expresado que, si él estuviera a cargo de toda la investigación, dejaría que alguien la encontrase y matara a alguna persona. L también estaba a favor de esta opción, a pesar de todas las quejas de los demás miembros del equipo.

En cuanto a las preocupaciones de Light por las molestias que Misa causaba a veces, se vieron disipadas cuando comprobó que la rubia andaba tras de Ryuko todo el tiempo que pasaba en el cuartel. A veces se encerraban en la habitación de la morena o sino se quedaba en silencio escuchando cómo ejecutaba algún instrumento. Este comportamiento por parte de la compañera de Matt a veces desquiciaba al castaño, ya que, cuando estaba pensando algo o tratando de relacionar datos, ella se sentaba en medio de la sala y se ponía a cantar. Además de no dejarlo pensar, lo distraía y ponía de mal humor. Ryuuzaki al parecer no se molestaba en absoluto, y a veces dejaba lo que estaba haciendo y se quedaba escuchándola.

Cuando no estaba con la música, Ryuko leía unos gruesos libros, los cuales Misa identificó como los que estaban en su habitación en el día de su llegada. Aquellos mamotretos habían resultado ser guías y lecciones de japonés. Quizás la capacidad de observación de Light estaba fallando, pero, a su parecer, terminaba un libro de quizás novecientas páginas en un día. Luego no se le hizo tan raro, teniendo en cuanta la cantidad de azúcar que consumía L, y lo mismo iba para Mello con los chocolates, la manía de Matt con los videojuegos y la de Near con los juguetes.

“Parecen todos salidos de un circo”, solía pensar el castaño, cansado de aquellas actitudes infantiles. “Me pregunto de dónde habrán salido… y cuántos como ellos habrá”.

- Ryuko… ¿de qué es ese cuaderno? – le preguntó Misa a la chica, en inglés, mientras todos trabajaban en la sala principal del edificio.

- Ah, bueno, aquí tengo un par de cosas escritas, aunque normalmente no registro por escrito mi trabajo.

- ¿Qué? – preguntó la rubio, sin entender.

- Bueno, normalmente memorizo mis canciones sin necesidad de escribirlas…

- Déjame ver esto – dijo la rubia, y le quitó el cuaderno antes de que ella pudiera emitir queja alguna. Light vio que L detenía lo que estaba haciendo para observar por el rabillo del ojo la situación – Ryuko… esto… - dijo Misa, leyendo – Esto… está en japonés.

Ahora Mello también tenía su atención centrada en las dos chicas, al igual que Matt. Near, como siempre, estaba impasible.

- Sí, bueno, por algo leí todos los libros, ¿no? – expresó R, en un perfecto japonés.

- No estás intentando decir que aprendiste el idioma en una semana, ¿o sí? – le dijo Light, en su lengua natal, con una ceja levantada.

- Pues sí – le contestó ella – Siempre tuve buena memoria, y gran capacidad para almacenar datos fácilmente. Tú mismo lo comprobaste cuando llegué. Quizás no sea tan brillante como L o Near, pero tengo otras cualidades también – sonrió.

Light enseguida se percató que no había nombrado a Mello en su última oración, y razonó en una milésima de segundo que lo había hecho sólo para fastidiar al chico, quien, por supuesto, reaccionó como ella quería.

“Vaya, vaya… así que no es tan tonta como parece. Pero aún sigo sin entender”, pensaba el castaño, “¿para qué la trajo L aquí?”

- Mira, escucha esto… - habló Ryuko a Misa mientras se sentaban en unos sillones y le mostraba una canción.

- Ryuuzaki… - habló Light, pero el pelinegro lo silenció con un dedo.

- Me niego a responder la pregunta que se formuló en tu mente, Yagami-kun… eso es algo personal.

El castaño lo observó en silencio mientras él se devoraba la octava ración de pastel del día. No pudo evitar sentir un poco de desprecio hacia chico por haberle negado la respuesta siquiera antes de preguntarle qué tipo de lazo lo unía a aquella chica.

Un par de horas más tarde, Misa ya se había marchado a su casa, al igual que Matsuda y Mogi, mientras que los otros seguían trabajando. Como siempre, Ryuko se encargaba de molestar, haciendo preguntas estúpidas o yendo de un lado para otro. Le preguntó a Mogi por toda su familia y le pidió que le mostrara algunas fotos, a Matt se puso a charlarle de su videojuego, molestó a Mello y a Near provocando una discusión entre ambos y se abrazó a L mientras éste veía unas cosas en un monitor.

- Ryuuzaki, mírate esas ojeras… ¿hace cuánto que no descansas como es debido? – El joven no le respondió – Siempre haces lo mismo… Te tengo dicho más que de sobra que debes descansar apropiadamente, sino…

Light dio un puñetazo en la mesa.

- Disculpa, pero… Por si no lo notaste estamos trabajando. No podemos hacerlo si molestas a cada rato con tus comentarios infantiles – la paciencia de Light se había desbordado, y además, ahora que la chica hablaba en japonés, le costaba más ignorarla.

L giró su vista hacia el castaño.

- Ya sabía que esto podría resultarte frustrante, Yagami-kun, por eso no la traje antes. De todas formas, trata de controlar un poco tu genio…

Light iba a contrarrestar ese comentario cuando R expresó algo en un idioma que Light no conocía, pero que, sabía, era español.

- No, Ryuko, no es verdad… - ella lo interrumpió de nuevo en español – Por favor.

La chica se dirigió hasta el sofá y se sentó allí, al lado de Soichiro. El hombre soltó un suspiro de cansancio, ya que a él tampoco le agradaban mucho las interrupciones de la joven, pero no dijo nada.

Pasaron cinco minutos en los cuales ella no habló, pero luego no se resistió más y comenzó a tararear una melodía.

- Ryuuzaki, en serio, estoy llegando a mis límites – expresó Light, en susurros.

- Lo sé, Yagami-kun.

Aquella simple respuesta sacó aun más de quicio al castaño. Se puso en pie, bastante enojado, pero interrumpió lo que iba a decir incluso antes de empezar cuando el sonido de la puerta al abrirse captó su atención y la de todos los presentes.

- Watari… - dijo en un murmullo Near, sin siquiera haberse dado vuelta para mirar quién había llegado.

- Buenas tardes a todos – saludó él, con una reverencia. Los presentes le devolvieron el saludo, pero Ryuko corrió hasta donde estaba el hombre y le dio un beso en la mejilla, para luego colgarse de su brazo – Ryuuzaki, tengo una propuesta para todos ustedes.

Todo el mundo dejó lo que estaba haciendo y centraron su atención en el anciano.

- Creo que ya tienes decidido qué hacer con este caso.

- Así es – respondió el pelinegro.

- ¿Ah, sí? – preguntó Light, irónicamente – Pues yo no sabía nada.

- Claro que sí, Yagami-kun, sólo que no lo quieres ver. Ya sabes de sobra que es la única opción posible, y la única más o menos fiable.

Near esbozó una sonrisita.

- ¿Cuánto tiempo? – preguntó Watari.

- Pues quizás un mes. Todo depende…

- Ya veo – dijo Watari.

- Disculpen, pero no creo terminar de entender… - pidió Aizawa.

- Vamos a esperar a que otra persona encuentre el Death Note y lo utilice – explicó Mello, desde su silla, mordiendo una barra de chocolate.

Las expresiones de sorpresa en las caras de los dos miembros de la policía que quedaban no se hicieron esperar, mientras que Light agachó la cabeza en signo de resignación.

- Ya veo… - dijo el castaño, apretando los puños.

- Yagami-kun, tú sabes… - comenzó L, llevándose un pastelillo a la boca, pero el susodicho lo interrumpió.

- ¡Lo único que sé es que estoy cansado de hacer todo a tu manera, Ryuuzaki! – exclamó.

- Dime alguna otra solución que sea más segura – lo retó el detective. Light guardó silencio.

- En ese caso… - interrumpió Watari - Les tengo una propuesta – todos guardaron silencio - ¿Qué les parece si, en este mes en el que Ryuuzaki cree no sucederá nada, vamos todos para Wammy’s House?

Light frunció el ceño y de inmediato se dedicó a analizar la expresión de L, la cual era de una auténtica y total sorpresa. Los ojos del chico se abrieron hasta niveles impensables y, por un segundo, casi se cae de la silla. El castaño pensó que aquella expresión sólo la podía superar la que tuvo cuando razonó que los Shinigamis sí existían.

“Wammy’s House…”, repetía Light en su mente. “¿Acaso será… el lugar del cual vienen todo ellos?”

- Watari, ¿en qué estabas pensando? – exclamó Mello, poniéndose de pie.

- Me parece algo sumamente imprudente – dijo Matt, sacando su videojuego portátil.

- Bueno, yo lo charlé con Roger y…

- Por favor, Watari, deja de dar información – lo silenció L. Al castaño le pareció que éste estaba enojado. Nunca le había escuchado ese tono – Coincido con Matt, me parece algo imprudente e innecesario – se puso de pie.

- Pues yo creo que la situación aquí es bastante clara. Además, creo que Ryuko y la señorita Amane se hicieron buenas amigas… - el silencio se hizo en la sala. Luego, el anciano se dirigió a Light – Los invito a ti y a Amane Misa a que nos acompañen al lugar en el cual vivimos, Wammy’s House.

-o-o-thE OTHer NOtE-o-o-

Light terminó de cerrar la maleta que estaba sobre su cama y se enderezó; se acomodó el pelo y soltó un prolongado suspiro. Controlando que tuviera todas las cosas que necesitaba en los bolsillos, tomó el equipaje y salió de su habitación.

Bajó las escaleras y en el recibidor se encontró con Sayu y su madre, Sachiko, quienes lo miraban con los ojos un tanto nostálgicos pero a la vez alegres.

Él las miró sin decir nada y empezó a ponerse los zapatos para salir a la calle.

- ¿Ya controlaste todo varias veces? – le preguntó su madre, refiriéndose al equipaje.

- Sí, está todo en orden.

- ¿Y cómo te sientes? ¿No estás cansado, o tienes miedo de algo?

- No, mamá.

- ¿Ya te despediste de tus amigos? – le preguntó Sayu.

- Sí.

- Oye, y recuerdas todas las cosas que te pedí que me trajeras, ¿no?

- Sí, Sayu, descuida…

- Ay, hermano, ¿por qué estás tan serio? ¡Uno no va a Inglaterra todos los días!

Light no contestó nada y, cuando terminó de ajustarse los cordones, se puso de pie. Simultáneamente, su padre entró por la puerta de la calle.

- Ya está listo el auto – anunció. Light se giró para despedirse de su madre y hermana, quienes, contra la voluntad del joven, lo abrazaron con fuerza.

- ¡Cuídate! – exclamaron las dos al mismo tiempo, mientras el castaño salía por la puerta saludando con la mano, dándoles la espalda.

- ¡Ay, estos adolescentes! – dijo Sayu fingiendo estar ofendida, subiendo a las corridas hasta su habitación. Quizás para invitar a sus amigas ahora que su hermano estaría fuera un tiempo.

Sachiko y Soichiro se quedaron solos. La mujer miró a su esposo y dijo:

- Bueno, entonces después de que lo dejes en el aeropuerto te vuelves a casa, ¿no?

- Sí, me dieron unas pequeñas vacaciones en el trabajo, así que andaré por aquí bastante rato.

- Genial… la verdad es que no me esperaba esto, pero bueno… Espero que aprenda muchas cosas nuevas en Inglaterra. Extrañaré a Light este mes que estará fuera… No todos los días recibes un viaje todo pago de la universidad a un país europeo por ser el mejor estudiante de la clase, ¿verdad?


Espero de todo corazón que les haya gustado este capítulo. La verdad es que me demoré demasiado en actualizar, nunca me había tardado tanto, pero eso se debió a dos razones: una, no me terminó de gustar cómo me quedó esto, y dos, esta historia, comparada con otras que escribí, se me hace un poco más complicada. Además estuve distraída con varias cosas... en fin, cada loco con su tema, jeje. Repito, de verdad espero que les haya gustado y cualquier sugerencia, pedido, queja, maldición, ya saben, pueden dejarlo en los reviews.

Ah, y a todas esas personas que leyeron esto y es más, agregaron esta historia a favoritos, y nunca me dejaron ni un review, les pido de forma más especial que por favor lo hagan... su crítica es muy valiosa para mí. De verdad.

En el próximo capítulo el grupo llega a Inglaterra y Light encontrará "por accidente" (^.-) ciertos archivos con información clasificada. También habrá más adelante una charla reveladora entre Light y L... ¡Espero que sigan leyendo esta historia! ^^ Ah y... pobre Sachiko, verdad? Y Sayu también... Piensan que Light irá a un viaje de estudios XDD Y bueno, ya sabén, "Información Confidencial". Si tienen alguna otra pregunta.... REVIEW! jajaj Los respondo todos, así que... ^^

Gracias por leer

Un saludo!

Hikaru



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