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Respuesta al Desafío: Draco y Harry ¿Hermanos?
Idea original por Dish
Disclaimer: Si Harry Potter fuera mío muchos personajes habrían admirado el momento en que esos dos salieron del closet y se habría iniciado una moda gay en el mundo mágico XD
CAPITULO DOS
El trabajo dignifica al hombre. Debe ser al hombre muggle, porque, si a magos se refiere, la dignidad se mide en la cantidad de tareas eludidas mediante magia.
De todos modos, ¿qué hace un mago aprendiendo labores domésticas? y ¿qué hace el héroe de la Comunicad Mágica, actuando como elfo doméstico? Potter, el niño mágico, arrastrándose por el suelo para dejarlo reluciente... metiéndose en la chimenea y salir lleno de hollín...
¡Joder! ¿Qué falta? ¿Que dejemos de ser enemigos y caminemos tomados de la mano entre mortífagos?
Pizza. Eso fue con lo que Harry se encontró al bajar hacia el comedor. Vaya, era absolutamente extraño que dos magos estuvieran consumiendo un alimento muggle chatarra, totalmente carente de proteínas, vitaminas y demás sustantivos saludables. Tan extraño como imaginar a uno de ellos tomando el teléfono para pedir el alimento en cuestión. Aunque lo peor no era precisamente ver a esos dos comiendo pizza; no cuando esa pared ahumada se erguía orgullosa ante sus ojos.
-¿Qué rayos...?
-Oh, Harry -Sirius se acercó. Tenía una porción de pizza en la mano. No parecía peligroso pero provocó un escalofrío al chico -. He encargado algo de comida; seguro estás hambriento.
Harry levantó la mirada hacia el ahumado reloj. Casi eran las doce.
Por favor, ¿su padrino pensaba que se quedaría sin almorzar sólo porqué él había salido?
- Potter ha cocinado - informó Draco con desdén y mordió la punta del insano alimento, llamando poderosamente la atención de Harry.
- ¿Qué pasó en la cocina?
- Un pequeño percance - restó importancia Sirius.
- El resultado de que no quisieras cocinar mi almuerzo, Potter.
- Jamás creí que llegaría a presenciar el momento en que admitieras que eres un inútil en algo, Malfoy - Harry se acomodó las gafas y avanzó hacia el fregador para poner los trastos a limpiarse solos, con un rápido movimiento de su varita.
-¡No soy un inútil! -protestó Draco -. Sencillamente no poseo ciertas habilidades, cosa que podrían satisfacer perfectamente, de tener un elfo doméstico.
Algo en ese comentario provocó una risita en Sirius. El mismo Harry sonrió. A decir verdad Kreacher había estado más que contento por satisfacer las necesidades de Malfoy; de hecho estuvo rumiando entusiasmadamente al respecto, así que se dedicó a desocupar y limpiar la habitación principal, ya que la creía digna del rubio.
El intento del elfo por acomodar el sitio, lleno de cachivaches, gnomos y otras criaturas oportunistas, provocó que un mueble le cayera encima. Sirius tuvo que salir justo por eso.
- ¿Kreacher sobrevivirá? - preguntó Harry.
- Temo que sí - suspiró Sirius y volvió a morder la pizza para mirar a Draco -. De todos modos no es un elfo muy útil. Tendrás que aprender algunas cosas.
- Lavar y cocinar, al menos -señaló Harry.
- Ningún Malfoy que se respete hace quehaceres de la casa.
- No tienes que preocuparte, Malfoy, un 33.3% de los presentes no te respeta y el otro estará por perder pronto esa emoción. Sólo debes ignorar esa absurda idea de que un inútil merece respeto.
- ¡Harry! - regañó Sirius, aunque ya había soltado una risita.
- No haré quehaceres -insistió Draco con seriedad.
El ruido de los trastes lavándose terminó. Harry suspiró e intercambió una mirada con su padrino, quien comenzó a mostrar una ligera preocupación. Eso le hizo sentir un poco culpable. Se suponía que no le daría más problemas al hombre. Deberían ser una familia y ese obstinado rubio lo estaba arruinando todo.
- Está bien - aceptó el moreno y se recargó en la mesa -, cocinaré para Malfoy hasta que aprenda.
- Lo harás por siempre, Potter, porque no pienso aprender.
- Draco puede ayudarte con algunos deberes - intervino Sirius -, así será más equitativo.
-¿Por qué debo hacer eso? - protestó el rubio.
- Porque no quieres que tus intentos por quemar la casa, contigo dentro, funcionen, ¿cierto?
Draco bufó.
- Pero no pienso tolerarlo si resulta ser un imbécil.
Harry tuvo un mal pensamiento por culpa de esa escueta charla, especialmente cuando Malfoy parecía dudar que fuera imbécil, luego de meses en que parecía muy seguro de eso.
Los cambios equitativos le gustaban, pero se le había ocurrido algo que le agradaría más que una ayuda con los deberes. Algo que le hizo enrojecer bastante y le convenció de huir del lugar.
Cielos.
o.o.o
Draco suspiró cuando llegó a su habitación y miró el baúl acomodado al centro. La idea de que no conseguiría que le guardaran la ropa, lo hizo avanzar para abrir el mueble y mirar las prendas mal acomodadas que comenzó a sacar para ponerla en la cama. Claro que no fue tan buena idea, ya que la cama estaba bastante revuelta. Así que tuvo una visión bastante desagradable y muy diferente a lo que solía ver en su casa.
El rubio meneó la cabeza y comenzó a abrir varios cajones para meter la ropa.
Antes de alcanzar a desesperarse por la complicada tarea, recordó la peculiar actitud de Potter y torció los labios, apoyando la barbilla en una camisa turquesa.
¿Y por qué tenía que ser quien cocinara?
Madre le había dicho que los Black eran personajes poderosos y ricos. ¿Su nuevo tutor no tenía dinero para darle todas las comodidades que merecía?
¡Oh, no! ¡Acaso estaba destinado a vivir pobremente!
Draco gruñó, no estaba dispuesto a permitir eso.
El rubio terminó de sacar sus cosas hasta ver su uniforme y fruncir el ceño, viendo una extraña mancha negra. Bajó la mirada y descubrió el frasco de tinta volcado y abierto.
- ¡Joder! -sacó la ropa manchada y salió de la habitación; justo en la puerta chocó violentamente contra algo y rebotó al suelo.
-¡Mira por donde caminas, Malfoy! - gruñó el moreno y se acomodó los lentes, antes de mirar la ropa regada -¿Por qué has manchado el uniforme?
- No lo manché a propósito, idiota - el rubio se acercó a recoger las prendas -¿Dónde está el tutor? Necesito un uniforme nuevo.
Harry miró las prendas. La verdad es que ya lucían nuevas.
- Deberías lavarlo.
Draco lo miró con una ceja enarcada y volvió a caminar para alejarse.
- Mi tutor es un Black - gruñó con total desacuerdo -; no es posible que no tenga para comprarme otro uniforme.
- Nosotros no tiramos el dinero - Harry le siguió -, no puedes tirar un uniforme nuevo. Debes lavarlo.
- Estás perdiendo el tiempo, Potter - Draco avanzó más rápido con la esperanza de librarse del moreno -¡No jodas!
Una manga resbaló de entre los brazos y comenzó a arrastrar entre sus piernas. Fue con eso con lo que Draco se tropezó y justo lo que Harry alcanzó a ver, por lo que ambos se movieron violentamente para evitar un golpe fuerte. Al final Draco acabó encima de toda la ropa y de ese moreno que se quejó por el golpe recibido.
- ¿Estás bien? - le preguntóa Draco.
Draco parpadeó y se incorporó un poco, para hacerlo tuvo que apoyarse en el moreno. Se rió al verle los lentes chuecos, con un cristal estrellado. Lo raro es que Potter se puso rojo y lo empujó suavemente.
- Es que me resulta increíble que tengas que demostrar heroísmo hasta en casa. ¡Descansa un poco, Merlín!
- ¡No jodas! - Harry se incorporó -¡Ojalá la próxima vez que te caigas te rompas algo!
- Por el momento ya se rompió mi camisa - se burló el rubio -. Mi tutor deberá comprarme una nueva.
- ¡Dame eso! - Harry le arrebató las prendas y avanzó en dirección opuesta a la que iba el rubio -. Debes dejar de molestar a mi padrino por esta clase de tonterías, Malfoy. Bastante difícil es que se haga cargo precisamente de nosotros, ya.
Draco entendió la razón por la que Potter hacía eso y sonrió. Inesperadamente había encontrado la solución a sus problemas. Así que se limitó a observar al activo moreno, quien hizo maravillas al quitar la mancha del uniforme y remendar perfectamente las costuras que se descosieron. De hecho, estuvo viendo lo mismo repetidas veces, conforme pasaron algunos días y tuvo una sensación de disgusto bastante pronunciada.
- ¡Eres un mago, joder! -exclamó con exasperación uno de esos días -¡Deja de hacer las tareas de un elfo doméstico! ¡Sólo ensucias la reputación que tantos años ha costado forjar a todos esos ilustres magos!
Potter enarcó una ceja como si estuviese viendo una de esas manchas que se resistían a desaparecer, por mucho que estuviera tallando; cosa que molestó más al rubio.
- Que seas un inútil, no significa que todos los magos deban serlo, Malfoy -señaló el moreno - La señora Weasley...
- ¡Los Weasley son pobres! - interrumpió el rubio - . Ni siquiera deberían ser magos.
El sucio trapo con el que Potter estaba limpiando la chimenea se estampó en la cara del rubio. Cuando el chico lo retiró, dispuesto a iniciar una pelea, se encontró con que el moreno se había acercado y ahora lo miraba furiosamente, antes de empujarlo.
- ¡Jamás vuelvas a meterte con los Weasley, Malfoy! Ellos tienen más importancia que todos esos inútiles magos ricos, incluyéndote.
- ¡Por supuesto que no!
- ¡Ninguno se quedaría lloriqueando porque Voldemort les atacara de repente! ¡Fueron criados para salir adelante, aunque llegue a ocurrir lo peor! - frunció el ceño - ¿Y qué haces tú? Solamente te quejas de que nada se acomoda a tu estúpida vida pasada.
- ¡¡Quisiera ver lo que harían si llegan a quedar huérfanos!! - gritó Draco.
- ¡Yo soy huérfano! - señaló Harry y sonrió con burla, antes de acomodarse las gafas -¿Por qué no aprendes un poco, en vez de estar jodiendo a tu único familiar con vida? Ojalá yo hubiera tenido esa oportunidad. Es por ello que no debes esperar que me compadezca de ti. Para mí sigues siendo el mismo cabrón de siempre.
Draco tendría que aprender muchas cosas. Por el momento había comprendido algo muy importante: tener de tutor a Sirius Black, amado padrino de Harry Potter, no era suficiente para que el propio Harry Potter confiara en él.
Y eso era desventajoso.
o.o.o
Severus Snape tenía serias razones para estar molesto. No sólo se trataba de la decisión tomada sin su previa consulta, sino que también tenía que ver con la persona presente, quien estaba a punto de quedarse dormido, justo cuando su representante legal seguía leyendo cada uno de los sustentos que deberían cambiar la absurda situación a la que estaban sometidos.
- ¡Black! - rugió Severus, dando un fuerte golpe en la mesa que logró despertar al hombre y le miró con el ceño fruncido - ¡Al menos podrías fingir estar interesado en la situación!
- Jamás he tenido necesidad de fingir frente a ti, Snape - opinó Sirius y bufó, mirando al representante legal -. De todos modos, ¿no te parece que esto es una soberana estupidez?
- ¡Estoy poniendo una demanda en tu contra! - se exasperó el hombre - ¡Claro que no es una estupidez!
- Lo es - contradijo Sirius, rascándose la oreja en un gesto que irritó más a Severus -. La custodia me fue entregada por el Ministerio de Magia. No es como si pudieras llegar y hacerles un berrinche por eso. La idea fue de ellos, para empezar.
- Razón de más para que apoyes mi demanda - dijo Snape con la mandíbula tensa -. De esa manera podrás eludir la responsabilidad de esa custodia. Ambos sabemos que serías feliz evitando un mandato más, especialmente si viene del Ministerio de Magia.
- Pero sería más feliz si me opongo a un deseo tuyo - canturreó Sirius, haciendo que Snape se pusiera de pie y avanzara hacia él. Si no fuera por la intervención del mago que le había acompañado, le habría demostrado a Black que no sería la decisión más inteligente que pudiera tomar.
- De todas maneras - intervino el mago que acompañaba a Snape - ¿dónde está su representante legal?
- Debió encontrar congestión en algún medio de transporte - restó importancia Sirius y bostezó - . Esto es ridículo, Snape, sabes que no lograrás nada.
- Soy el padrino del chico - gruñó Snape - . Tengo derecho a reclamar su custodia. Tú tienes la custodia de tu ahijado. No veo por qué no deba tener yo la del mío.
- Harry no tiene ningún pariente con vida - murmuró Sirius y frunció el ceño - . No uno que esté capacitado para la correcta crianza de un mago, de acuerdo a lo que Mathew dijo - cosa que aún no había aclarado - . Malfoy tiene un pariente con vida - miró a Severus con una sonrisa burlona -. Yo. Y la ley mágica de custodias es muy clara al respecto. Se le da prioridad al primer pariente con vida para tener la custodia del niño desprotegido.
- No es el punto - gruñó Severus y se pasó una mano por el cabello - . Draco no debería estar viviendo contigo. No está bien.
- ¿Por qué? - Severus bufó. Justo en ese momento entró Remus, quien lucía seriamente atareado - ¿Hay manera de que Snape me quite la custodia de Malfoy? - preguntó al desmejorado hombre.
Remus terminó de colocar unos papeles y levantó la mirada hacia Severus. Le saludó con una inclinación de cabeza y recibió los papeles que el representante del malhumorado mago le ofrecía:
- . No, que yo sepa - respondió y comenzó a leer - . Aunque tiene argumentos válidos - admitió - . El problema es que ha sido el mismo Ministro quien decidió el destino de la custodia del chico y ha usado su facultad para hacerlo a favor de Sirius.
- Evidentemente tenía prisa por deshacerse de Draco - gruñó Severus -. Eso explica que se haya aferrado a la primera solución fácil, pese a que no era la adecuada.
- ¡Hey! - protestó Sirius - .No es como si el chico corriera peligro al estar bajo mi cuidado.
Severus lo miró con una ceja enarcada y decidió prestar atención a Remus, quien seguía leyendo cuidadosamente.
- Sólo podrías iniciar una investigación del caso si demuestras que Sirius es incapaz de brindar un adecuado ambiente familiar al chico - explicó Remus.
- Creí que sería más difícil - sonrió Snape.
- ¡Soy capaz de dar un buen ambiente familiar a Malfoy! - Sirius frunció el ceño -¡Mejor del que tenía! - aseguró y miró a Severus con una sonrisa retorcida - Mejor del que tú le darías.
Remus miró a Severus, quien parecía estar a punto de cometer un homicidio.
- Sería lo que el Ministerio se encargaría de investigar - dijo a Snape y suspiró - ¿Alguna vez cuidaste de Malfoy?
- Le he estado cuidando desde que entró al Colegio.
- No cuenta - contradijo Remus con suavidad y se acomodó los cabellos -. Sirius estuvo interactuando con Harry desde que nació. Si no fuera por su injusta acusación, lo habría seguido haciendo -meneó una mano - . Tenía una seria debilidad por Harry.
- ¡Porque es mi ahijado! - protestó Sirius con el rostro sonrosado.
- El punto - interrumpió Remus - es que, para el Ministerio, Sirius tiene más cualidades paternas, ya que tiene más experiencia en el cuidado de su ahijado. Ello le brinda credibilidad ante el buen manejo de la custodia de Draco Malfoy, su sobrino.
Snape lo sabía. Era uno de los puntos que su representante había sacado a relucir. Pero, ¿cómo iba a saber que un hombre mimando a un mocoso iba a tener más derecho de cuidar a Draco? Después de todo, fue a él a quien Lucius eligió como padrino del rubio. Eso debería contar.
- En pocas palabras no me darán la custodia de Draco - resumió Severus y miró el ademán afirmativo de Remus - ¿Qué hay de las visitas?
-¡No somos un matrimonio roto para que exijas visitar al chico! - gruñó Sirius.
- Tienes derecho, por ser el padrino de Draco - aceptó Remus.
-¡Pero, Remus!
- Tiene derecho - Remus miró a Sirius con determinación.
Sirius hizo un puchero y se hundió en el asiento, mirando a los tres hombres, mientras planeaban los días de las visitas.
A decir verdad Severus parecía muy ocupado y no pidió mucho. Sirius comprendió la razón y se preguntó cuan seguro era dejar que un mortifago estuviese en contacto con el segundo chico al que Voldemort no pudo matar.
Después de eso sólo desvió la mirada. Por otro lado debía darle a Draco un rostro conocido. Harry habría querido lo mismo.
Bien. Pero que no hiciera nada sospechoso.
o.o.o
Harry estaba esperando en el recibidor. Se encontraba sentado contra la pared, con un brazo recargado en las rodillas, tamboreando en su pierna y bufaba continuamente.
Estaba molesto.
¿Qué se creía ese rubio pretencioso?
Llegar e insultar así a alguien tan admirable como la señora Weasley, quien había salido adelante con toda su familia, educando a todos los chicos de la mejor manera, preparándolos para que resultasen ser buenas personas, útiles a sí mismos y a la sociedad donde vivirían.
Malfoy debería aprender de eso. No podía seguir burlándose de los mejores amigos de Harry, especialmente porque no estar en condiciones de permitírselo.
¡Ni siquiera las condiciones anteriores justificaban que se burlara de ellos!
Pero, claro, ahora era el “hijo” de su padrino y no podía caerle a golpes.
Harry volvió a gruñir y se revolvió la cabellera.
No quería darle problemas con su padrino, pero la situación se le estaba escapando de las manos.
En eso pensaba cuando escuchó que su padrino llegaba a través de la chimenea. Sirius se acercó hasta él y se inclinó a su altura, estirando una mano para acomodar el cabello alborotado.
- No te ves bien, Harry - susurró - ¿Ha pasado algo? - miró hacia las escaleras, como si esperara ver algún desperfecto.
- Es Malfoy - rumió Harry con mal humor no lo soporto.
Esa frase hizo suspirar al adulto, quien pareció comprender a la perfección.
- Lo has hecho bien hasta ahora, Harry. Me siento orgulloso de ti.
El chico suspiró y se abrazó a su padrino.
- Un día de estos voy a maldecirlo. ¡Y apenas ha pasado una semana!
Sirius sonrió y palmeó la espalda de su ahijado.
- Hazlo, si lo merece -permitió - .Sólo asegúrate de que comprenda, Harry. No debemos convertirnos en aquello a lo que teme.
- ¿Pero en verdad tiene capacidad de comprensión? -gruñó - ¡Es un imbécil!
- Nuestro imbécil, ahora - Sirius se puso de pie y ayudó al joven -. Somos familia, Harry, por fin lo somos.
Harry sintió un golpeteó acelerado en su pecho y sonrió.
Era cierto. Ahora eran una familia y no era justo que Malfoy arruinase todo. ¡No se lo permitiría!
-Jamás podré verlo como a un hermano - confió a Sirius.
- Ni yo como a un hijo - admitió Sirius, meneando la cabeza -, pero hay algo que sí veo: es un chico que llora la pérdida de sus padres.
- Yo también perdí a los míos.
- Pero eras tan pequeño, Harry... No es lo mismo. Malfoy debe estar tan enojado con sus padres, que no sabe con quién desquitarse.
¿Eso?
Harry bajó la cabeza y se acomodó las gafas.
¿Cómo se sentiría si Sirius hubiese resultado muerto, en vez de Bellatrix?
Enfadado.
Con Sirius, con Bellatrix, con Lucius Malfoy, con Voldemort... Con todos.
Harry se mojó los labios y volvió a abrazar a su padrino.
Quizá... podría darle una oportunidad a ese odioso rubio.
- Cuando terminen con su incestuosa demostración homosexual, quisiera algo para cenar - se escuchó la fría voz del rubio.
Harry tensó todo su cuerpo.
¡Jodido Malfoy!