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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Death Note » Campanas de boda

0Psique
Author of 16 Stories

Rated: T - Spanish - Parody/Humor - L & Light Y. - Reviews: 23 - Published: 03-23-09 - Complete - id:4942782

Bueno, lo prometido es deuda. Este fic inclasificable es un pequeño regalito para mi Nekoi. En una de nuestras conversaciones via messenger en las que me pongo a delirar gilipolleces deathnoteras surgió esta idea (ni recuerdo cómo, sinceramente) y, tras hacerle un improvisado y cutre amago de diálogo, resultó que le gustó tanto que me propuso convertirlo en fic. Pues aquí está... y yo no respondo de él, que conste XD


Campanas de boda

Las campanas hoy repican muy fuerte... ¿No las oyes, Yagami-kun?
Oh, por los clavos de Cristo, Ryuuzaki... otra vez con eso no, te lo suplico...

Fidedigna reproducción de un extracto del episodio 25.
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Un sonido automatizado. Contra todo pronóstico, presumiblemente humano.

- Dime, Light-kun. ¿Te casas conmigo?

Llevaban horas frente a los monitores. Demasiadas, aquello lo confirmaba. Light Yagami podía sentir la punzada inconfundible de una jaqueca crónica martilleándole las sienes, saturado de trabajo, estrés y preocupaciones como estaba. Pero, santo Dios, ya debía de tener la cabeza abotargada para haber creído escuchar nada menos que una proposición de matrimonio de labios del mismísimo L.

El universitario forzó una sonrisa cortés.

- Disculpa, Ryuuzaki, no te he oído bien. ¿Has dicho que...?

L ultimó su taza de té negro antes de explicarse.

- Verás, resulta que he estado reflexionando mucho a este respecto, Yagami-kun. Para tu información, Watari está muy disgustado con los acontecimientos en los que estamos actualmente inmersos, y debo decir que lo secundo en ciertos puntos, en gran parte porque su enojo tiende a traducirse en un menoscabo notable de porciones de tarta. Basta de vivir en pecado, Light-kun.

Dicho esto, aquel rocambolesco especímen se introdujo el índice y el pulgar en el bolsillo para seguidamente enarbolar ante sus narices lo que parecían un par de pasajes de avión y una notificación. Pese a que Yagami sentía que, por momentos, le costaba más enfocar las letras con probidad, alcanzó a distinguir que, a saber por medio de qué malas artes innombrables y aún más injustas, su nombre aparecía en aquellos documentos comprometido con sede, fecha y hora para un enlace oficial en la tierra de los tulipanes, los molinos de viento y los zuecos.

Podría seguir mirando a la pantalla del ordenador, preso de una repentina sordera transitoria o de un arrebato de ignorancia suma hacia su persona. Es decir... cabía la remota posibilidad de que ese pelele no se repitiera. Así, quizás pasados cien años, Light Yagami conseguiría autoconvencerse de que aquella conversación jamás había tenido lugar.

- ¿Y esa expresión demudada, Light-kun...? No me digas que en vez de Holanda habrías preferido otro destino progresista como Suecia o Bélgica, o quizás algo más cosmopolita como los EEUU... Aunque tengo entendido que allí el matrimonio gay sólo está legitimado en el estado de Massachusetts y en exclusiva para los residentes, si no recuerdo mal. Ahora que lo pienso, una unión civil en Las Vegas habría sido de lo más memorable. Luna de miel costeada a base de partidas de póker, black jack y ruletas, para acabar cada noche revolcándonos en la suit de lujo entre champagne y bombones de licor... - L se relamió ante la inefable imagen mental. A su compañero, por el contrario, el rostro se le tornó ceniciento ante la mera perspectiva.

Haciendo de tripas corazón para mantenerse incólume, el apuesto castaño le encaró con los brazos cruzados y expresión distendida, quitándole hierro al asunto.

- Ryuuzaki, si eres una mente tan brillante y consecuente como nos has hecho creer a todos, confío en que jamás vuelvas a mencionar una memez de este calibre pues te aseguro que, Kira o no Kira, antes en el patíbulo que frente a un altar contigo.

- Comprendo. - declaró mecánicamente el detective, para acto seguido levantarse y encaminarse con la espalda encorvada y paso decidido hacia la puerta, escoltado a trompicones por su anonadado y enfurruñado sospechoso, irreversiblemente unido a él por una cadena, el Destino, o como ustedes quieran llamarlo.

- A dónde crees que vas, Ryuuzaki.

- A pedirle tu mano a Yagami-san, como es lógico. Pero no te preocupes, Light-kun. Siendo optimistas, podrá mostrarse sólo contrariado y receloso en primera instancia tras recibir la noticia de que su íntegro hijo mantiene una relación homoerótica desde hace varios meses, pero Watari me ha enseñado los formalismos y el protocolo a seguir en estas circunstancias. Ten por seguro que de existir el riesgo de provocarle a tu padre otra embolia no habría tomado esta determinación.

En aquel preciso instante el estudiante comprendió que si no había arrojado ya a la leyenda del siglo por la ventana no era sino por las oportunas y jodidas esposas que les unían. Bajo otra coyuntura probablemente se encontraría a esas alturas prendiéndole fuego a sus restos espachurrados o bien metiendo en una picadora de carne lo que quedara del laudable y despeñado detective. Qué Kira, qué cuaderno homicida ni qué niña muerta. A éste se lo cargaba con sus propias manos, vaya que si lo haría.

El apolíneo psicópata se paró en seco y esbozó una escalofriante sonrisa.

- Da un paso más, Ryuuzaki, y te juro por mi inocencia en el caso que te parto las piernas.

L puso un gesto de mohín tan disparatado que sólo le faltó una lágrima de cocodrilo rodando por su mejilla para completar la tragicómica estampa.

- Lo sabía. Light-kun es un amante egocéntrico, un desentendido y un insensible aprovechado que sólo me quiere por mi cuerpo. Debí imaginar que tarde o temprano me tratarías del mismo modo que haces con Amane y con el resto de tus aventuras amorosas. Eres un donjuán desalmado, Light Yagami. Tus probabilidades de ser Kira han aumentado un 13.96 por ciento, que lo sepas.

Como era de esperar, el tan desventurado aludido se abalanzó sobre él, jalándole con rudeza del cuello de su raída camiseta y aplastándole con el peso de su cuerpo contra el suelo. Todo sea dicho, L acogió la reacción con placer más que ostensible en su cara de sátiro.

- Escucha, Ryuuzaki. Si toda esta mierda conyugal sin pies ni cabeza con la que me has salido ahora es otra de tus ocurrentes tretas para que por despecho te acabe sodomizando en el cuartel te advierto que no tiene ni puta gracia y que andas bien lejos de consumar tu propósito, créeme.

Una sonrisa guasona de absoluto regocijo se dibujó en el rostro de anfibio de su oponente. Casi se alcanzó a escuchar el característico sonido al sumarse un tanto más al reñido marcador del gran L versus el gran Light Yagami, aka Kira.

- Parece mentira, Yagami-kun. Empezaba a preocuparme. Tanta dialéctica y tanta cópula para que hoy día todavía consiga sacarte de tus casillas de forma tan eficaz con una simple broma...

El asesino de masas exhaló un luengo y ambiguo suspiro. Se crujió los nudillos uno a uno con parsimonia, sin borrar su adorable mueca de jovencito modélico y pluscuamperfecto. Oh, oh... pero qué festín iba a darse. Como dato accesorio, decir que L Lawliet alcanzó a estamparle un beso en la boca segundos antes de recibir el primer derechazo. Algunas fuentes afirman que después, efectivamente, hubo sexo montaraz y reiterado entre ambos sujetos, pero la escritora dejará eso a criterio del juicioso lector.

FIN



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