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Author of 20 Stories |
En mi LiveJournal estoy completando mi segunda tabla de la famosa comunidad 30 vicios, y dicha tabla se la dediqué a esta pareja: Vegeta/Bulma. Algunos drabbles/one-shots van a estar "más peores" que otro pero bueno, también las extensiones varirán. Espero los disfruten y no olviden comentar.
Tema: 01. Límite
Título: "Conceptos desconocidos"
Resumen: Los saiyajin parecen desconocer ciertas cosas que sirven a los terrestres para convivir en paz.
Advertencias: Ninguna.
Notas: Todo de Toei y Akira Toriyama, esto se desarrolla en el lapso entre el regreso de Namek a la llegada de los androides.
01. Límite
“Conceptos desconocidos”
¡Cocina!, ¡más robots de entrenamiento!, ¡cocina más!, ¡más comida!. Los saiyajin eran unos bárbaros, no cabía duda. Bulma trataba de controlarse, Vegeta era su huésped y debía ser diplomática sino los mataría a todos con un dedo (poderosa razón para hacer de la cortesía algo obligatorio).
-¡Mujer! –lo escuchó gritar, ¿ahora qué demonios necesitaba?, ¿o con qué demonios se había encaprichado ahora?, podía ser muy príncipe, pero no estaba en su reino y ella no era su súbdita.
-¡¿Qué quieres?! –respondió con un grito igual, no podía hacer todo, estaba reparando uno de los robots de entrenamiento, uno de los pocos que aun tenían solución, la mayoría terminaban hechos añicos.
-Cenar –abrió la puerta del laboratorio y dijo entre dientes, visiblemente molesto.
Ella bufó-, no puedo hacer todo, exiges mucho.
-Entonces construye un robot para que te ayude, presumes mucho de tu intelecto, ¡úsalo! –y salió del laboratorio azotando la puerta.
Tras el estrepitoso ruido Bulma se encogió, soltó el desarmador y se puso de pie suspirando. No sabía por qué soportaba a ese hombre, una llamada a su amigo Gokú y Vegeta sería historia, pero cuando todos le advirtieron que tener al genocida como invitado era peligroso ella se empecinó en lo contrario, aun no se explicaba por qué, tal vez el tiempo le daría respuesta.
Ese hombre tan cruel, evidentemente no conocía los límites y ella no se había encargado de ponérselos, si se miraba de ese modo, esa vida que llevaban, era culpa de ambos. Sólo Kami sabía en qué desembocaría todo.