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Los personajes protagonistas de esta historia son propiedad de JK.
La vida es dulce
Después de muchos tragos amargos, lo más anhelante son bocados dulces. Agradece que tu vida, ahora tiene mucho de ello.
¿Qué sabor tenia tu vida?; Amargo, un sabor amargo y a veces salado. Te dejaba una mala sensación en la punta de la lengua. Y a pesar de que la aplacabas con momentos dulces de vez en cuando, nunca cesaba la amargura por completo.
Pero un día, una tarde, en una fiesta de celebración por la victoria en un juego de Quidditch, lo más dulce de la vida te llegó. Y no sólo era su sabor, ¡era todo! El más dulce tacto, el más dulce aliento, la más dulce de las palabras, la más dulce de las miradas… toda ella era dulzura. Y una bastante adictiva, un sabor inigualable con gusto a exquisitez. Tanto así, que fue capaz de borrar todo sabor amargo e insípido que llenaba tu vida en el pasado. Ya no más sabor agrio, ya no más sabor insípido.
Ahora todo es dulzura. Dulzura de la buena y de la pura.
Y a pesar de que siempre, en algún momento, algo desagradable impregna la vida (sean problemas cotidianos), la dulzura siempre está presente para aplacarlo todo.
Dulce. Tu vida ahora es dulce. Y te das cuenta de eso todas las mañanas, todas las tardes, todas las noches. A cada momento observas esa pequeña familia, tu familia, y te das cuenta que la vida no podría ser mejor.
La risa juguetona de James llega a tus oídos como el más hermoso de los sonidos. Miras al pequeño bebé sobre el regazo de su madre, la cual realiza todo tipo de morisquetas y expresiones frente a la regordeta cara de su hijo. De nuevo la dulzura te llena de la manera más placentera posible. Respiras azúcar y exhalas canela. Te diriges a tu esposa y te sientas a su lado.
- Aún espero que diga mamá – Exclama ella con una sonrisa.
- Está muy pequeño, amor – Tomas al bebé en brazos y lo sientas sobre tus piernas.
- Mi madre dice que todos nosotros dijimos nuestra primera palabra al primer año. James ya debería decir algo.
- No espero a que hable pronto – Levantas a tu hijo frente a ti y besas con ternura su pequeña frente. – No espero a que crezca pronto.
- Imposible, Harry. Ahora está pequeño, pero mañana ya será todo un hombre – Ginny se levanta, desprendiendo una ligera ráfaga de aire con su cabello y llenando tus fosas nasales de aquel olor endulzante y fresco. – Piensa en el día cuando vaya a Hogwarts, cuando traiga a su primera novia, cuando se case, cuando…
- Ginny, creo que es pérdida de tiempo pensar en el futuro – Te levantas con James en brazos y caminas hacia tu esposa.
- Es inevitable no pensar en el futuro. ¿Acaso tú no lo haces?
- Prefiero disfrutar el presente – Te detienes frente a ella, pegando la menuda espalda de James en el pecho de tu mujer. El bebé ríe en ese momento al verse prisionero entre los cuerpos de sus padres. Bajas la mirada hacia él y sonríes cálidamente. – Es mejor disfrutar el presente, y no preocuparte por el futuro - Miras de nuevo los ojos de Ginny, y te llenas de dulzura una vez más. Trazas cada una de las facciones de su rostro, y sonríes extasiado ante la perfección que ella representa para ti.
- ¿De qué te ríes? – Pregunta ella después de un minuto.
- Tus pecas, parecen motitas de canela sobre crema Chantilly.
- ¡Siempre haces eso! – Exclama arrugando la nariz.
- ¿Qué cosa?
- Decir esas cosas. Mis pecas son de canela, mi piel es chantilly, mi cabello es de cereza, mi…- La callas con un pequeño.
- Sabes a chocolate.
- Leche con chocolate. ¿Te gustaría un vaso? - La ves girar sobre sí y caminar hacia la cocina. La sigues de cerca, con James reposando sobre tu pecho.
Ella exclama otro par de oraciones sobre las comparaciones que haces entre su cuerpo y cualquier postre que se te pudiera ocurrir conforme disfrutas gustoso del enorme vaso de leche achocolatada.
- James se durmió – Dice mientras lo toma en sus brazos. – Lo voy a llevar a su cuna.
Al darte cuenta, ya la menuda figura de tu esposa se perdía fuera de la cocina, subiendo las escalares hacia la segunda planta. Te mantienes sentando cerca de la mesa, disfrutando de la última gota de tu dulce bebida. Pasan sólo dos minutos cuando Ginny regresa y se detiene frente a ti.
- ¿Satisfecho? – Te pregunta tomando el vaso ahora vacío. Asientes con la cabeza y ella se aleja hacia el lavadero.
Te levantas de tu silla, caminas a través de la cocina y la abrazas por detrás. Hundes tu rostro en su blanco cuello y aspiras aquel aroma adictivo que ella desprende.
- Hueles a fresas.
- Eso era lo que faltaba – Dice continuando con la actividad de dejar limpio todos y cada uno de los platos. – Debes verme como todo un postre andante.
Y que postre… piensas sonriendo abiertamente. Depositas un beso en su piel y llevas tus labios hacia su pequeña oreja izquierda.
- ¿Sabes?, ahora me está apeteciendo comer algo dulce – De nuevo llegas a su cuello y trazas caricias con la punta de tu nariz. Adoras sentir cómo se enchina su piel.
Ginny capta al instante el significado oculto de tus palabras. La ves detener su labor y girarse sobre sí. Te mira sonriendo, esa sonrisa cándida, preciosa, dulce… sobre todo dulce.
- Hay pastel de chocolate.
- No quiero pastel de chocolate – Besas su barbilla para luego rozar tu nariz con la de ella.
- Entonces, ¿qué desea el señor? – Suspira cerca de tus labios y aspiras de nuevo ese aliento cálido y abrasador. Te sientes bien, realmente bien. Vivo, feliz y completo.
- Quiero algo con aroma a fresas – besas su frente. – Con una suave y deliciosa textura de crema Chantilly… – tus manos trazan la pequeña parte descubierta que deja el cómodo camisón en la espalda de ella. – Con un toque de canela – besas su nariz. – Y con sabor a leche con chocolate – Tus labios se posesionan de los de Ginny, capturando entre ellos ese sabor a cielo y gloria que impregna su piel.
Y llega lo que esperabas, esas divinas e incomparables sesiones de amor. Dulces y perfectas. Anhelantes y adictivas. Sabrosas y deleitantes. Exquisitas y celestiales.
Dulce. Tu vida ahora es dulce.
N/A: Una pequeña serie de viñetas sobre mi pareja predilecta (L). Espero guste a quien se dé el tiempo de leer. Cualquier comentario es recibido con gusto. Como saben, ¡las críticas constructivas ayudan mucho!
Gracias por leer. ¡Y hasta la próxima actualización!
¡Cariños!
Yani.
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