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Author of 4 Stories |
Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto
¡Gracias por los reviews! (:
Tabla Enamorados.
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Cita
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Perfecto, todo tenía que salir perfecto.
Repaso mentalmente, una vez más, la lista que le había dicho Itachi para asegurarse de que todo estuviera en orden.
Se miró por última vez en el espejo antes de abandonar la habitación. Bajó cada escalón con mucho cuidado, estaba tan nervioso que tenía miedo de tropezarse. Ojalá pudiera decir que todo era mucho más fácil de lo que había pensado, pero definitivamente no era así. Cerró los ojos y respiró profundamente. Tenía que tranquilizarse, un Uchiha nunca mostraba debilidad y él no sería el primero en hacerlo.
Todo sea porque Fugaku lo tomara en cuenta tal y como lo hacía con Itachi, sabía que después de este día tendría que mirarlo, pues él había escuchado perfectamente cuando le decía a su hermano que tenía que buscarse una mujer para poder continuar con el linaje del clan. En ese momento una gran idea cruzo por su mente, él conseguiría una novia antes y así su padre se sentiría orgulloso. Aunque ahora, mientras miraba el reloj esperando a que su invitada llegara, no le parecía tan buena idea.
El timbre sonó y Sasuke se dirigió corriendo a abrir la puerta. Allí parada estaba una mujer de cabellos rosas, la cual agarraba a una pequeña de la mano.
—Buenos tardes señora Haruno —saludó amablemente el menor de los Uchiha.
—¿Cómo estás Sasuke? —correspondió la mujer, mientras le sonreía cariñosamente—. ¿Se encuentra Mikoto en casa?
—Sí, la está esperando en el jardín.
—Muy bien, gracias
La mujer entró y cerró la puerta. Sin decir más soltó la mano de la pequeña y se dirigió al jardín.
Los dos niños se quedaron en silencio y sin mirarse. Recordando cual era el motivo de aquella reunión, Sasuke tomó aire y comenzó…
—Sakura yo… —desvió la mirada avergonzado, mientras fruncía el ceño. La pequeña solo lo miraba curiosa de lo que iba a decir. ¡Rayos! maldijo internamente, ¿por qué era tan difícil? Solo tenía que preguntarle si quería casarse con él.
—¿Qué pasa Sasuke? —preguntó tímidamente al ver que él no continuaba, mientras se sonrojaba levemente.
—Pues yo… ¿vamos a la mesa?
Bien, no era eso lo que quería decir pero al menos era algo. Sin esperar respuesta caminó hacia el gran comedor, y lo complació saber que ella lo seguía. Entraron a un gran salón decorado con finos muebles, en el centro había una gran mesa de madera la cual tenía una gran variedad de galletas: con chispitas de chocolate, rellenas con crema, de vainilla, de chocolate, y en cada extremo había dos grandes vasos de chocolatada. Sasuke se dirigió a una de las puntas y se sentó, Sakura lo imito sentándose en frente de él con las mejillas aun coloradas.
—¿No va a venir nadie más? —preguntó Sakura, sorprendida por la cantidad de comida.
—No —respondió Sasuke indiferente, mientras tomaba una galletita.
—Ha —murmuro la pequeña.
Comieron en silencio, de vez en cuando Sasuke miraba fugazmente a Sakura mientras comía y sentía una extraña sensación en el estomago que lo incomodaba, por eso prefería pensar en otra cosa. La pequeña Haruno no entendía porque de repente Sasuke se comportaba así, ella hacía mucho que le había confesado sus sentimientos pero él nunca le había hecho caso, hasta el día de ayer. La dejo tan sorprendida que él la invitara a merendar a su casa que no había podido dormir bien.
Levantó la cabeza cuando escucho que el Uchiha se aclaraba la garganta para llamar su atención.
—Bien, yo quería preguntarte algo… —comenzó. Tenía que hacerlo ahora, ya faltaba poco para que se vaya y no podía dejar pasar esta oportunidad—. Yo quería saber si tú… ¿quieres casarte conmigo? —soltó atropelladamente, mientras miraba hacía un costado, intentado esconder su sonrojo. Escucho la melodiosa risita de Sakura, y creyó que se estaba burlando de él. La miro con una mezcla de vergüenza y enojo. Él le pedía matrimonio y ella se reía, siempre decía que estaba enamorada de él ¿Qué no es eso lo que quieren las mujeres? — ¿de qué te ríes?
—De nada —dijo rápidamente, tapándose con una mano la boca—. Sasuke, no podemos casarnos todavía, solo tenemos siete años —le explico —. Pero, cuando seamos grandes, solo quiero casarme contigo. —Confeso bajando la mirada, mientras sus mejillas se ponían más rojas.
Sasuke sonrió, una sonrisa típica de los Uchiha, aunque debía admitir que por un momento creyó que Sakura lo rechazaría y que su corazón dejaría de latir, claro que porque su orgullo quedaría arruinado, se dijo internamente, ya que a él no sentía nada por ella solo la había elegido porque sabía que ella está enamorada de él, porque a diferencia de Ino no es una gritona, tiene el cabello color rosado y le hace acordar a las flores de cerezo, sus ojos son grandes y verdes y por alguna extraña razón le gusta mirarlos y su sonrisa es tan cálida como la de su mamá. Pero más allá de eso, no hay otra cosa, ella era una molestia… en la academia todos la molestan porque tiene una gran frente, él siempre la defiende porque no soporta verla llorar… y ni hablar de que el tonto de Naruto está enamorado de ella, aunque Sakura jamás le hace caso, solo tiene ojos para él y solo lo persigue a él…
El llamado de su mamá lo saco de sus pensamientos, miro a Sakura que acababa de terminar su vaso de leche y luego miro hacia la entrada del jardín. Se levanto y se dirigió hacia donde las dos mujeres se encontraban seguido por la pequeña.
Las mujeres se miraron entre ellas al ver entras a los dos niños sonrojados y evitando cruzar sus miradas. Una sonrisa cómplice apareció en sus labios…
—Sakura, cariño es hora de irnos —dijo la señora Haruno mientras se levantaba.
—¿Por qué no pasas mañana por la tarde así seguimos? —preguntó Mikoto mientras le guiñaba un ojo. La madre de Sakura miro a los pequeños y soltando una pequeña risita asintió con la cabeza.
Las madres se dirigieron a la entrada principal, mientras que los pequeños se quedaron sin decir nada en el jardín.
—Este, bueno… —comenzó a decir Sakura, pero no le salían las palabras. Sasuke la miraba, esperando. La pequeña inspiro fuerte, llenándose de valor y dijo—: ¡Gracias por la cita! —le besó suavemente la mejilla y salió corriendo tras su madre. Dejándolo allí parado, con toda la cara roja.
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Estaba acostado en su cama, listo para dormir. Su plan no había salido exactamente como lo había pensado, pero no se quejaba. Se tocó la mejilla donde Sakura lo había besado y volvió a sonrojarse.
Sintió como la puerta se abría y vio como Itachi ingresaba en su habitación con una sonrisa.
—¿Cómo te fue en tu cita de hoy? —preguntó, aguantando la risa.
— No era una cita —gruño el menor —. Fue todo un plan para poder conseguir una esposa antes que tu —le confesó enojado, aunque pronto se arrepintió de haberlo hecho.
—¿Asique estuviste escuchando tras las puertas?
—No, solo pase por ahí —intentaba justificarse, aunque sabía que no serviría de nada, su hermano le había descubierto.
—No te preocupes, no se lo diré a papá —lo calmó Itachi, sabiendo cual era su temor—. Pero ahora dime, ¿te vas a casar con la pequeña de cabello rosado?
—Su nombre es Sakura —explicó Sasuke. En su voz podía notarse el fastidio y la vergüenza que le daba que su hermano estuviera al tanto de sus planes—. Y no, no me voy a casa con ella… —Aún, pensó para sus adentros— es una molestia.
—Asique Sakura —repitió Itachi con una sonrisa, luego de un momento—. Creo que es bonita, buena elección Sasuke.