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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Hetalia - Axis Powers » Cumbre Mundial Versión 2

Alega Dathe
Author of 66 Stories

Rated: K - Spanish - Humor/General - America - Reviews: 19 - Published: 04-27-09 - Complete - id:5023543

Diclaimer: APH no es de mi propiedad.
Palabras: 1.068
Resumen: Nuevamente, los países se reúnen para otra cumbre mundial. No por eso con mejores resultados que la anterior.
Notas: Perdonen si ofendo a algún país o algo parecido. No fue hecho adrede. Y la imagen de México la tomé de la opinión de los propios mexicanos, si van a insultar por ella, insúltenlos a ellos, no a mí. En fin, eso.


-… blablablabla –decía Estados Unidos, con las palabras atropellándose por salir de su boca. Ninguno de los demás en la conferencia tenía idea de lo que decía, tan mareados y aburridos que los había puestos sus alegaciones. Por fin, acabó su propuesta:- Por eso digo que si exterminamos de una vez a los osos polares, ya no se morirían por el calentamiento global y dejarían de fastidiarnos.

El silencio general fue proporcional a la conmoción ocasionada por semejante solución.

-Otra vez diciendo estupideces –masculló Inglaterra. Fue el primero en recuperarse al estar acostumbrado a las salidas de Estados Unidos.

-Estoy de acuerdo con América –dijo Japón, segundos después.

-¡Es una idea brillante! –apoyó México, todavía tambaleante ante la verborrea anterior.

-¡Me opongo! ¡Eres la perdición del mundo! –exclamó Venezuela, quien previsoramente había apagado su concentración y recién se despertaba para la única cosa que podía sacarle el discurso de su vecino continental: oposición absoluta. Y tsundere-. Hasta hueles a azufre.

-Yo diría que a perfume barato –agregó Francia, con sinceridad. Hacía tiempo que quería comentarlo, ¡se había muerto por hacerlo! Es que, apestaba. Como la basura. Como Inglaterra. Como la basura de Inglaterra.

Comida y basura viene a ser lo mismo para Francia cuando se refiere a Inglaterra.

-Yo me opongo también –dijo Inglaterra, con mayor seriedad-. No puedo creer que semejante idea se te haya ocurrido, ¿dónde tienes la cabeza?

-Ya viniste a fastidiar –le dijo Estados Unidos, ignorando completamente a Venezuela-. Bueh, si no les gusta esta idea, les propongo otra: Construyamos una nave espacial gigante. Meteríamos a todas las personas del planeta adentro mientras dejamos la tierra con su calentamiento global.

-¡Maravilloso! ¡Estoy de acuerdo! –exclamó México antes siquiera de procesar toda la información.

-También yo –dijo Japón-. Proporcionaría mi tecnología Gundam. –Al fin. Todos esos años produciendo mercancía robótica generarían sus frutos.

-La idea no está tan mal… -terminó aceptando Inglaterra, cuidando de recalcar el “no”. Sería horrible para su reputación verse demasiado comprado con una idea de Estados Unidos.

-¡Me opongo! ¡Jamás participaré en algo como eso! –chilló Venezuela, mas, por lo bajo, agregó:- Sólo díganme cuanto petróleo necesitan.

-Bien que les gustó –dijo, aunque no todos los países hubieran mostrado su parecer. Poco le importaba-. Creo también que debería elegirse qué personas serían nuestra prioridad como pasajeros. –Sacó un mapamundi de los suyos-. Aunque creo que nos alcanzaría el espacio para todos.

Por supuesto, sólo mostró el mapa de América y la cantidad de su población.

-¿Y la gente de los demás países? –quiso saber Alemania, señalando la ausencia de todos los demás en el proyecto.

-¿Eh? ¿Cuál gente? –preguntó Estados Unidos, sin captar nada.

-Nosotros.

Prácticamente, todos los países se señalaron a sí mismos.

Estados Unidos estaba sorprendido por el nuevo concepto.

-Ahh –soltó, comprendiéndolo a la mitad. Luego, agregó para reparar el pequeño olvido:-. ¡Ustedes se quedarían aquí esperando nuestro heroico rescate! ¡Porque está claro que encontraríamos otro planeta para habitar, al que le pondría mi nombre y así los habitantes del mundo serían americanos! -Claro, eso era como, totalmente obvio aclarar. Pero esos tipos eran lentos para atrapar el conjunto de sus grandiosos planes.

Todos los países se estremecieron.

-Alguien aleje a este tipo de cualquier nave espacial –pidió Suiza, preparando su armamento por si tenía que hacerlo él mismo.

Todos los demás países comenzaron a reprobar la idea.

-¿Eh? ¿Qué tiene de malo? –preguntó, sin entender.

-Y-Yo no le veo nada de malo… -dijo México, costándole mentir.

-Ni yo –dijo Japón. Tecnología Gundam. Tecnología Gundam. Tecnología Gundam…

-¡Azufre! ¡Azufre! –farfulló Venezuela sin venir a cuento.

-Es raro que a Venezuela le parezca que Estados Unidos huele igual a mí -susurró Rusia a Lituania, pensativo. Lituania se había estremecido más por estar al lado de Rusia que por la completa falta de sentido común de Estados Unidos.

-A ver –comenzó Alemania, dispuesto a poner orden-, ¿y no tienes nada más que… aportar?

-Ah, sí: no pienso reducir para nada la supuesta contaminación que produzco –dijo Estados Unidos, con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿Por qué no lo vi venir? –se lamentó en voz alta Canadá.

-¿Por qué no lo vi venir? –masculló Suiza, perdiendo la paciencia.

-Es algo que todos nos preguntamos, Suiza –dijeron los demás.

-Bueh, ¿y también ponen mala cara por esto? –se ofendió Estados Unidos. Luego, con total falta de educación, señaló a China-. Si ése es peor que yo.

-A mí no me metas en esto –se defendió rápido China. Los demás lo miraron con desaprobación-. ¡No pienso reducir nada, aru!

-Por favor, acabemos con esto de una vez –dijo Austria, con tono afectado-. Me está empezando a doler la cabeza.

-Que raro, duh –murmuró Hungría.

-Bien, nos reuniremos otra vez con ideas útiles y viables, ¿entendido? –dijo, o más bien rogó, Alemania, sufriendo una especie de continuo deja vû.

-‘tra re’non sin ‘tido –dijo Suecia.

-Lo único que queda claro es que Inglaterra es una pésima madre –intervino Francia sin nada que aportar al problema, realmente-. Vaya educación le dio a su hijo.

-¡Él no es mi hijo! –negó el nombrado-. Además, yo no obro milagros.

-El mío es todo lo contrario al tuyo –siguió Francia.

-¿Cuál tuyo?

-Ese que crié de niño y te llama mamá.

Francia no recordaba del todo el nombre del chiquillo, ni qué había sido de él

-Oh, cuánto lo extraño, no sé adónde pudo haber ido.

-Soy yo, señor Francia. Otra vez se olvidó de mi nombre.

Canadá se acercó a ambos países.

-¿eh? –Francia lo miró de arriba abajo. ¡Un clon de América! Sin embargo… tenía algo de diferente… algo que lo diferenciaba de la vulgaridad inglesa…

-Soy Canadá, recuerde.

-Ca-na ¿qué? –Sí, había algo, sin duda. Ojalá pudiera recordarlo pronto.

-Ca-na-DÁ –recalcó el muchacho.

Y el francés recibió la iluminación.

-¡Oh, cierto, Québec! –Encerró a Canadá entre sus brazos-. ¿Cómo está mi niño?

Canadá suspiró, resignado.

-Ya no soy un niño, como puede ver, ya he crecido.

-¿En serio? –decía mientras seguía estrechándolo-. Entonces déjame comprobarlo.

-E-eh… y-yo no… -Bien, esto podría ser un peligro para Canadá.

Pidió auxilio, pero fue ignorado porque toda la atención se la estaba llevando Estados Unidos.

- … Bueno, es que los mapas que teníamos antes aquí se me hacían innecesarios. Por eso mandé al departamento que dejara el único importante, es decir, el mío. ¿Eh? ¿Por qué tienen esa cara?

Los países querían cometer paíscidio en aquellos momentos.


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