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My sweet obsession
Cicatrices que nunca sanaran
By:
Saku Chan
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El aire se torno muy tenso, los dos príncipes Uchiha se miraban fijamente no era una batalla de armas sino haber quien tenía más resistencia de ambos. El mayor fue el primero en actuar dándole a su hermano un fuerte puñetazo haciendo que Sasuke se chocara con una de las paredes contra su espalda mientras que un hilo de sangre saliera de su boca por el impacto del golpe.
Pero resistió, cogió fuerzas y se levantó plantándole cara a su hermano mayor demostrándole que él no se dejaría vencer por nadie, así que sin más le devolvió el golpe al mayor, pero este lo esquivo con rapidez dejando en evidencia a Sasuke cada vez más enrabiado.
- Creo que te estás haciendo muy amigo de esta bruja sin papeles hermanito – bromeó el menor de los Uchiha mientras se tocaba la boca a modo de gracia pero sobretodo burla.
- Estas igual de podrido que él – susurró – Jugáis con la vida de la gente sin daros cuenta de nada de lo que ocurre alrededor vuestro – dijo el mayor- ¿Te piensas que eres el ombligo del mundo, Sasuke? ¡Responde! – exclamó enrabiado.
- ¡Con ser mejor que tú me basta! – bramó con ira.
- Nunca lograrás superarme en nada ¿Sabes por qué? – preguntó – Porqué siempre te venceré, puedes odiarme por todo lo que sucedió en el pasado pero nunca lograras ganar nada – respondió - ¿Qué ganas con ser mejor que yo? – preguntó con un tono indiferente hacia su hermano.
- Ser el ser más perfecto que existe – respondió con sequedad – Ser el orgullo de padre.
- Permíteme reírme hermanito, eres tan estúpido que no te das cuenta de nada – comentó burlescamente – El ser perfecto no existe ni jamás existirá, espero que pronto te des cuenta de los errores que estás cometiendo y puedes hacer algo para perdonarte a ti mismo.
- Pronto existirá – susurró tan bajito que nadie pudo escucharlo, un malvada sonrisa apareció en su rostro, hizo un movimiento con la mano como si llamara a alguien.
Para sorpresa de Itachi cuatro sirvientas aparecieron, con pasos lentos pero decididos cogieron entre todas a Sakura para llevársela del lugar. Sakura estaba tan cansada y tan heridas que se había quedado dormida así que no notó nada, ni pudo hablar, ni resistirse.
- ¿Para que se la llevan? – preguntó el mayor a su hermano menor el cual no dejaba de sonreír con maldad– Deja esa sonrisita porque te va a costar cara – amenazó con el puño en alto.
- Padre quiere conocerla y nos va a dar una gran noticia bueno a mí según me ha dicho – informó el menor a su hermano sonriendo de medio lado – A parte no la puedo llevar hecha una porquería ¿no crees hermanito?
Se notaba a leguas el aire de tensión y angustia que se estaba viviendo en ese lugar en particular, el primero el salir fue el mayor el cual fulminó con la mirada a su hermano pequeño antes de salir.
Sasuke de pequeño era un encantó de niño soñaba en tener una vida normal pero lo que más quería era una familia unida, una estabilidad emocional. Había crecido con el amor de una madre, su padre estaba muy ocupado siempre haciendo de Itachi un hombre de verdad como decía continuamente en esa época. Desde siempre su sueño fue honrar a su familia pero sobretodo a su padre, pero esté le importaba muy poco lo que él pudiese enseñarle le daba asco porqué para él Itachi era perfecto, era el heredero y eso llego a corromperlo todo aquel encanto se esfumó como el aire.
Siempre le recordaba que Itachi era mejor.
Siempre le recordaba que había sido un error en sus vidas.
Siempre lo humillaba para sentirse bien.
Siempre...
Podía hacer una lista sobretodo lo que le había hecho su padre, durante años tubo que aguantar todo tipo de humillaciones por parte de su progenitor, pero gracias a todo aquello que su padre le hizo pasar se formó como era ahora, frío y carente de emociones y eso se lo agradecía continuamente.
Miro el lugar donde estaba anteriormente la chica para luego coger aire y despedirse de ese lugar tan ‘especial’ para él. Recuerdos y más recuerdos venían a su mente sentía ¿melancolía? Nada de eso, él no podía sentir nada o eso intentaba. Conseguiría sus propósitos costara lo que costara porque nadie se lo impediría.
Itachi caminaba metido en sus pensamientos, recordaba aquellos momentos vividos, días donde él y su hermano eran felices. Su padre nunca le dejo ser quien era siempre había fingido no tener corazón, había fingido ser alguien que no era ¿A quien le había importado?
A nadie le había importado nada, bueno a su madre pero eso era caso a parte ya que ella no podía hacer nada, ni decir nada en contra de su esposo porque sino la condenarían a muerte. Tenía miedo de lo que podía pasarle a esa niña, a Sakura, se parecía tanto a ella...
Sí, ella su amada y querida Himeko
Ella era igual que Sakura, no físicamente ya que Himeko tenía el pelo de un color negro oscuro pero brillante y sus ojos eran de un color aguamarina preciosos eran puros pero ante todo irradiaban de energía. Era como tener un libro abierto encima de la mesa, en sus ojos se leía todo pensamiento que tenía en mente. Ella había sido su esclava durante algunos años aunque había sido más que una esclava para Itachi había perdido la virginidad con ella.
Ese momento fue maravilloso para él, Himeko estaba asustado, aterrada pero él, sin pensar en ella la tomo a al fuerza luego repitieron otras noches las que fueron largas noches sin dormir donde ella le confesaba que le amaba. Llegó un momento que se cansó de ella y la trató como una basura. Probó con otro tipo de mujeres pero nadie saciaba como Himeko. Algo le faltaba se sentía más vacío de lo normal.
Llegó el día donde se dio cuenta de sus sentimientos hacia ella, había pasado un mes o así desde que la vio por última vez, le costó decidirse por contarle pero entonces cuando tomó el valor para hacerlo y para enfrentarse a su padre se enteró de la desgracia...
Himeko había muerto
Según le habían contado o mejor dicho lo había investigado se enteró que entró en depresión después de dejar su supuesta ‘relación’, la pobre chica lo amaba tanto que se había suicidado por él, él tenía la culpa de la muerte de ella y su conciencia no le dejaba dormir ni pensar con claridad y todo por su culpa, por haberla tratado tan mal por haberla matado en vida.
Y ahora tenía un mal presentimiento con Sakura, algo no rondaba bien. ¿Por qué padre quería verla? No tenía los pensamientos claros, pero algo si sabía a ella no le ocurría como Himeko, no permitiría que volviera a pasar algo así y la protegería de su padre y de su hermano aunque eso le llevará a la muerte.
Sakura abría con pesadez sus párpados, lo primero que vio o mejor dicho notó es que se encontraba desnuda ¿Quién la habría desnudado? Pensaba. Ella estaba tan dentro de sus pensamientos que no notó a las 4 chicas que estaban detrás de ella.
- ¡Ahh! – gritó la pelirosa al ver a las cuatro mujeres.
- Tranquila señorita, sólo estamos aquí para curarle, bañarle y darle un buen vestuario para cuando se presente ante el gran emperador Uchiha – anunció una de las cuatro mujeres – Mi nombre es Nanako – se presento sonriente.
Era una joven que no tendría más de unos veinte años, sus cabello era negro como la noche mientras sus ojos eran de un color verdoso oscuro que combinaba muy bien con la vestimenta. Llevaba un vestido azul fuerte era muy sencillo a parte de que lo llevaba rasgado y un poco sucio pero al fin de cuentas estaba fabulosa con él. Su nombre Nanako su apellido era desconocido para todos.
- Señorita, no nos mire así – rogó otra de las muchachas – Nosotras solamente cumplimos ordenes – imploró – Mi nombre es Hikari aunque me llaman Hika, pero la verdad no se el porqué de esa abreviatura nunca les di permiso para eso– comento pensativa – Pero me gusta – arguyó.
La segunda parlante era una chica más o menos de la edad de Sakura, tenía el pelo recogido en un bonito trenzado dejando ver su bello rostro. Su pelo rubio era como oro brillaba con la poca luz que entraba en el lugar. Ella llevaba puesto el mismo o un parecido vestido blanco como la primera muchacha. Su nombre era Hikari Camilla.
- Tranquilas no tengo nada en contra de ustedes – dijo mientras formaba una bella sonrisa – Lo único es que no entiendo que me arreglen tanto, si estoy en calabozo – comentó con amargura pensando en ese horrible lugar.
- Ya es hora de que salga – ordenó la tercera joven, su voz era algo áspera pero muy autoritaria – Mi nombre es Haru y soy la encargada de que todo este bien.
La tercera chica o mejor dicho la señora era la más mayor de las cuatro. Tendría unos treinta años como mínimo, su pelo era castaño como sus ojos. Se le veían unas arrugas por el rostro aunque se veían más por debajo de sus ojos que delataban su posible edad. Esta vestía con un vestido marrón sucio y algo roto. Su nombre era Haru Mine la encargada.
- Sí - aceptó - ¿Y ahora? – preguntó Sakura saliendo del agua.
- Venga por aquí - ordenó Haru indicándole – Es hora de prepararla para la comida – informó de manera arisca parecía que la odiara.
Sakura simplemente asintió con la cabeza no tenía ganas de nada se encontraba cansada, no sabía que le sucedía pero parecía que iba a desfallecer en cualquier momento, tomó fuerzas las cuales no tenía pero salió del agua y miró el lugar para al menos tener la idea de donde podía estar posiblemente.
Nunca había visto nada igual era único, precioso, parecía que el mar se hubiera concentrado allí mismo para ella en el suelo estaba hecho de barro o arcilla pero lo más bonito eran los dibujos que habían en el centro adornando el suelo del posible baño eran pequeñas flores de colores coloridos que hacían que el lugar se viera más vivo.
- ¿Vamos?- preguntó la cuarta chica, pero al ver que no reaccionaba volvió a preguntar - ¿Esta bien señorita? – preguntó con preocupación – No me he presentado, soy TenTen pero llámame Ten simplemente – le susurró mientras le guiñaba el ojo.
Ella era una joven que tendría más o menos unos diecisiete años su pelo estaba recogido en dos moños perfectos encima de la cabeza. Sus ojos eran de color caramelo parecía ser una chica muy dulce pero con mucha fuerza interior aunque a leguas se veía la tristeza de sus ojos. Su nombre TenTen Ama
- Sí, perdón – se disculpó la pelirosa – Me he quedado anonada viendo esto – sonrió.
Las jóvenes la llevaron a una pequeña habitación para darle el vestuario adecuado para la gran cena, aunque Sakura ya no le preocupaba lo más seguro es que su destino fuera la horca como lo fue para su abuela. Sinceramente eso no le preocupaba nada lo que fuera a pasarle al menos había podido coger la mitad del pergamino así que solamente quedaba esperar.
Cuando se dio cuenta ya estaba vestida, llevaba un vestido precioso de un color rosa pastel que hacia relucir toda su belleza natural, sus ojos brillaban con intensidad al verse en aquel cristal que había delante suyo, su cabello rosa lo llevaba en un moño pero pelos rebeldes salían mostrando así una belleza salvaje.
- Es hora de llevarla para allá – anunció Hikari - ¿Preparada? – preguntó sonriente
- No – susurró con temor la pelirosa
- No le ocurrirá nada, el señor Fugaku no es tan malo como parece sólo es bastante rádical –la intentó convencer pero con la mirada que le habían mandado las otras chicas quiso callar.
- Suerte pequeña – le sorprendió TenTen – Si sucede algo nosotras entraremos en acción – tranquilizó.
- ¿En acción? – preguntó - ¿Quién sois...?- pero fue interrumpida
- Pronto lo sabrás, paciencia – dijo Nanako la que se mantenía al margen de la conversación.
Pero antes de poder decir nada más alguien comenzó a dar varios golpes a la puerta parecía que fuera una bestia apunto de tirar la puerta abajo que por suerte no sucedió nada de lo pensado.
- El emperador reclama la presencia de la señorita Haruno en el gran comedor – informó una voz grave.
- Ya va Taka – respondió Haru con su aguda voz.
- Pues que no tarde al señor no le gusta esperar y lo sabeís – volvió a decir el hombre que por la voz tendría unos treinta años como Haru.
- ¡Tranquilo, que ya va! – gritó cansada Nanako.
Después de aquel gritó el joven optó por marcharse suspirando pesadamente, Sakura tenía nervios a flor de piel antes no estaba nerviosa es que ni le importaba pero ahora ¿Qué ocurría? Tenía un mal presentimiento esa cena iba a ser una pesadilla que no la dejaría dormir tranquila y lo sabía.
Las cuatro muchachas acompañaron a la joven hasta la puerta del gran salón dándole ánimos. Abrieron la puerta y la anunciaron cortésmente ante la familia Uchiha así que sin más dilaciones entró al recinto dónde ya se encontraban todos esperándola algo que la avergonzó un poco.
Entró con la cabeza bien alta, pero con un pequeño sonrojo por la vergüenza que sentía en esos precisos momentos. Todas las miradas se habían centrado en ella, al primero que miró fue a Itachi quien le brindaba una cálida sonrisa luego miró a la bella dama que se sentaba al lado de Fugaku para sonreírle de igual manera. Mientras que a Sasuke solamente lo miro como al magnífico Fugaku.
- Siéntate bella dama – saludó – Te estábamos esperando – anunció con suspicacia.
- Perdón por el retraso – se disculpó aunque su voz era carente de emociones en aquel momento.
Se mantuvo de pie ya que no había ninguna silla más ni ningún cubierto pero eso le daba igual. Mantuvo su sangre fría auque por dentro temblaba del miedo que le ocasionaba esa familia o mejor dicho la mitad de esa familia.
- Hijo, ¿Te gusta? – preguntó su padre a su hijo menor con frialdad.
- No esta mal para algún meneo en la cama – respondió mientras comía con lentitud haciendo que pareciera que Sakura no estuviera allí escuchando la conversación.
Mikoto miro a su marido con desaprobación no le gustaba nada que viera a las mujeres como objetos, muchas veces le había echado en cara esas ocasiones en particular pero él nunca la tomaba en cuenta pero eso pronto iba a cambiar.
Sakura tenía los puños apretados ¿Qué se pensaban esos dos? ¿Qué era una marioneta? ¿Una prostituta? Porqué nada de eso entraba en sus ideales como persona. Itachi al oír aquella barbaridad no pudo evitar mirar mal a su hermano el cual ni se inmutó a ella más bien ni se dio cuenta del gesto de su hermano mayor.
- Pues la noticia que quería daros es que ella es hija de ni más ni menos que la bruja Tsunade – informó – Y como dentro de poco es tu cumpleaños Sasuke he decido regalártela como esclava sexual – le susurró en el oído de su hijo – Disfrútala es virgen y cuidado no me vengas con un hijo de esta ¿De acuerdo? - bromeó
- Gracias papá – agradeció falsamente.
- ¡No puedes hacer esto, es una persona! – explotó Itachi.
- ¿Desde cuando te importa esto? – preguntó Fugaku – Así desde la muerte de esa esclava - se burló – Itachi te estás ablandando, son sólo impuros – le recordó.
Itachi decidió callar aún no era el momento para atacar a su padre y lo sabía, podían matarlo cuando moviera la mano podía lograr y conseguir todos sus deseos con tocar las palmas. Tenía que tener paciencia aún no era el momento adecuado.
- La paciencia es de sabios – pensó – Paciencia , paciencia – se repitió unas cuantas veces para auto convencerse de que no debía tararse encima de su padre.
- Así estás mejor hermanito calladito – farfulló el menor.
Sakura estaba horrorizada estaban pensando que ella fuera su esclava ¿sexual? Ni pensarlo eso era horripilante era peor de lo que podía haber llegado a pensar jamás. Tenía que escapar de allí cuando tuviera la menor ocasión antes que todo su mundo se viniera abajo ¿Lo lograría? Seguramente no, pero al menos los habría intentado. Pero espérate aquel día de la fiesta le dijo que nunca se acostaría con inmunda entonces, ¿de que se preocupaba?
Él no quería y ella tampoco así que no tenía que preocuparse ¿no? Pero, ¿Por qué temblaba? Aunque sabía que nada ocurriría y si ocurría tenía que planear algo para pararlo en plena acción ¿Cómo? Haciendo un trato, pero ahora otra cuestión ¿Qué podía ofrecerle ella a parte de su virginidad?
Ya lo tenía. Engañarlo no sería nada difícil, el menor de los Uchiha pensaba que era una bruja pues ella le daría algo que cualquier humano podía querer ‘la inmortalidad’ pero tendría que planear cosas para que no se diera cuenta pero eso era por si aceptaba algo que no dudaba.
- Niña ven para acá – ordenó el anfitrión de la mesa – Necesitarás energías para esta noche así que ven y come – sugirió a la joven pelirosa.
- Perdone, pero es que si me acerco y veo su horrible rostro junto el de su hijo menor no podré evitar vomitar y la cuestión es que no quiero arruinar una vajilla tan cara por el asco que le tengo – respondió con tono burlón – Así que no se molesté en poner la comida porque no iré – concluyó.
Todos los que estaban comiendo pararon de inmediatamente después de oír la respuesta de la joven, definitivamente estaba loca ¿Cómo se atrevía a hablarle así al gran emperador, es que no sabía que podía pasarle? Porqué si lo sabía es que no estaba muy bien de la cabeza, todos lo presentes tragaron fuerte menos ella que parecía estar de lo más tranquila.
- ¿Se le ha comido la lengua el gato, Uchiha? – preguntó la joven con un deje de maldad – Ya me dijo mi madre que las verdes ofenden – completó mirando fijamente al anfitrión de la mesa.
Estaba loca, todos los de allí ya la daban por muerta, pero una grave risa inundó el lugar, Uchiha Fugaku, se estaba riendo como nunca, desconcertados los hermanos y la mujer lo miraron extrañamente.
El padre de los hermanos se levantó y se dirigió a ella con pasos pausados y tranquilos. Le cogió de la barbilla haciendo que sus miradas se cruzaran.
- Me caes bien chiquilla – comentó desconcertando a todos los presentes - ¿Quieres morir? – le preguntó con descaro.
- Antes que hacerlo con su hijo se lo aseguró – dijo con frialdad – Usted no me da miedo bueno un poco es que me recuerda al malo de un cuento que me contaba mi madre - respondió
- ¿A sí? - la chica asintió - ¿Cuál es ese cuento?
- ¿Seguro que quiere que se lo diga? – preguntó sorna
- Para algo te pregunto ¿no crees? – dijo con frialdad perdiendo la paciencia.
- Pues es un secreto – susurró audible para él – A parte no me acuerdo, pero creo recordar que va dedicado a usted – dijo dejando a todos con una sonrisa nerviosa, esa niña era demasiado difícil a la hora de hablar, ese fue el pensamientos de todos los presentes después pensaron a tenido una vida muy corta.
El mayor de lo Uchiha le dio una vuelta para mirarla mejor, pasando de todo comentario de esta. Cuando dio la vuelta se dirigió hacía el sitió de anfitrión que le tocaba.
- Espero que la aproveches muy bien Sasuke, está noche creo que no vas a dormir así que para mañana no tienes porque hacer tus obligaciones, pero creo que te tocará domarla antes de poder tener fiesta – informó sonriendo macabramente a la chica – Llévensela y prepárenla para esta noche y llévenla al cuarto de mis hijo menor – ordenó – Niñata tú serás la nueva esclava así que TenTen encárgate de prepararla para sus faenas que ahora en adelante le tocarán.
Las cuatro chicas que habían traído a Sakura se la levaron, la pelirosa se encontraba en estado de Shock, no reaccionaba ante nada que le hacían.
-Sakura sé que estás asustadas tranquila – intentó que reaccionará Hikari.
- Déjenmela a mí - comentó Haru, se acerco a ella - ¡Niña tonta reacciona!- la abofeteó tan fuerte que salió del Shock y se puso a llorar sin poderlo evitar que las lágrimas salieran de sus ojos jades.
- Quieren que pierda la virginidad con él, pero yo...pero yo – balbuceó Sakura .
- No quieres – la interrumpió Nanako acariciándola – Te entendemos – le aseguró – Todavía crees en el príncipe azul, en el amor verdadero y eso ¿no? – le preguntó haciendo que Sakura asintiera – Quieres hacerlo con la persona que amas, te comprendo absolutamente.
- Lo siento no podemos hacer nada para impedirlo pero toma esto a lo mejor te ayuda – TenTen le dio dos pastillas.
- ¿Para mí? – preguntó inocentemente la pelirosa.
- No, mira lo que tienes que hacer es cuando lo veas ponértelas en la boca y lo besas seduciéndolo pasándole las pastillas y evitas que te las devuelvas y haces que se las tragues sin parar el beso – concluyó Hikari.
- De acuerdo creo que lo he entendido, espero hacerlo bien – susurró al cielo
- Seguro que la suerte te acompaña – le aseguró Haru – Las pastillas son fiables al cien por cien así que no hay nada de que preocuparse.
- Vamos te vamos a preparar para tu gran noche – dijo Nanako – Las que han tenido sexo con el menor de los Uchiha dicen que es genial en la cama podías probar y sino te gusta...
- ¡Ha ha ha! ¡Que gracias tenéis! – dijo con sarcasmo – Me da asco al cien por cien como las pastillas.
- Sólo lo decía para animarte mujer – se disculpó riéndose .
- ¿Manos a la obra? – preguntó Haru .
- Sí – respondieron todas sonrientes.
Desvistieron a Sakura con cuidado, le quitaron el penado y el vestido para dejarle el pelo suelto y con un pequeño vestido de color blanco que trasparentaba mucho según Sakura el cual se tapaba como podía ante las miradas divertidas de sus cuatro nuevas amigas.
- ¡No me hace gracias! – balbuceó como una niña pequeña.
- A nosotras sí – respondieron en medio de risas.
La llevaron a la habitación de el menor para dejarla allí sola con sus pensamientos, tenían que dejarla pensar como haría que se tragará las pastillas con cuidado para no ser descubierta por él.
La puerta se había abierto de golpe mostrando al Uchiha menor en todo su esplendor, y ahora iba a comenzar el juego de la seducción ¿Quién seducirá y domará a quien?
¿Quién ganará la partida?
Sasuke o Sakura.
.-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*Fin del capitulo 6*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-.
Hasta aquí el capitulo seis, espero que haya sido de sus gusto, si hay algún fallo ortográfico disculpen mi ignorancia. Espero que dejen su comentario junto con su apuesta ¿Sasuke o Sakura? Quien será el vencedor/a en la prueba de la seducción.
Todo esto y mucho más en el próximo capitulo.
Gracias y comenten y lo sigo lo antes posible.