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Author of 36 Stories |
Disclaimer: Todo parecido con la realidad es pura coincidencia. Personajes y escenarios de Kishimoto-sensei; trama de mi propiedad.
¡Miau!
“Con las cualidades de limpieza, afecto, paciencia, dignidad y valor que los gatos tienen, cuántos de nosotros, pregunto, seríamos capaces de ser gatos”.
- Fernand Mery.
10. ¡Venganza gatuna!
Limpiar los bajos fondos de Konoha había sido un digno castigo de la Hokage, relevarlos del puesto de ninjas “indefinidamente” por esparcir rumores raros por Konoha también; incluso dejarlos en la residencia de ancianos como trabajadores fijos. Por supuesto, no había habido palizas, -tampoco las fantasías de Sakura se habían hecho realidad-, pero si gritos y una bronca del diez para ambos.
Después de todo, aquello era justo según la Hokage. A pesar de que ellos no habían sido. Tsunade les explicó muchísimas cosas sobre ese gato, y pronto supieron que alguien conocido estaba en la villa de la Hoja, oculto entre las sombras. Y a pesar de que ella sabía que ellos habían tenido poco que ver con todo el embrollo que se había formado en la aldea, le gustaba ver como esas guarradas que habían hecho quedasen saldadas con una justa venganza. A la alumna el castigo le iba por guarra, y al maestro por pervertido. Y es que, ¿quién iba a creer que esos dos se iban a liar? Con lo dispares que eran entre sí.
Por supuesto, el trabajo de enfermera en el hospital, aquella oportunidad que se les daba a tan pocas personas, había quedado parado debido a la gran falta de Sakura. La muchacha había renegado una y otra vez al salir de la oficina de su maestra, echándole malas miradas a su ex-sensei. Por otra parte, ambos estaban intrigados por quién era ese gato, y esa “otra” persona que estaba en la villa. Y por otra parte, todas las cosas extrañas que habían pasado con gatos últimamente en el pueblo.
Era raro, pero más gente había tenido malas experiencias con gatos en esos tres días, y no era para menos, pues media población era poseedora de estos dichosos e inteligentes animales. Todo estaba sucediendo en un tiempo récord, y aquello, por lo que parecía, se estaba convirtiendo en una historia de terror felino que no se sabía cómo o cuándo acabaría. Y es que parecía que, extrañamente, los gatos se estaban volviendo contra las personas…
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“El ataque de gato, casi cuesta la vida de la señora Takashima…”
“Según dicen, un felino de pequeñas dimensiones empujó a un vecino de barrio este por las escaleras…”
Las páginas de un diario iban pasando, viendo las noticias del día que nacía. Era por la mañana, y Sai había comprado el periódico en el quiosco de la esquina de su casa. Después de los hechos ocurridos hacía pocas noches, se encontraba bastante tranquilo. Contando con que estaba ocultando hechos y pruebas que demostraban que un ninja renegado estaba escondido en Konoha, se encontraba perfectamente bien, sin absolutamente ningún remordimiento.
Pasando las páginas, llegó a la sección de prensa rosa y leyó con atención:
“Noticia bomba: ¡Kakashi Hatake y Sakura Haruno están liados!”
“Esta es una noticia de última hora para informarles de algo que no se podía guardar más en secreto. Y es que, hace unos días se tomaron unas fotos comprometidas del codiciado por muchas, ninja copia, y nada más ni nada menos que Sakura Haruno, la alumna aventajada de la Hokage. Y es que sí, señoritas, lloremos: Nuestro querido Kakashi-kun ya no es soltero.
La señorita Haruno no nos ha querido reportar nada del asunto, pero las fotos lo dicen todo. No pueden perderse el reportaje en exclusiva de la semana que viene, donde se mostrarán más fotografías, y se hará incisión en los temas más importantes de esta novedosa noticia”.
“Atte. La Redacción”.
Abajo, una foto de ambos en una posición comprometida. Lo primero en qué pensó Sai es que había tenido un primer plano de aquella escena días antes, en ese mismo lugar. La pregunta era quién había tomado esas fotos, y cómo habrían reaccionado las dos personas más allegadas a la situación. Y es que, Konoha se había convertido en un auténtico hervidero de cotilleos desde hacía unos días. Era como si un gran tornado hubiese acudido para tomar la villa y quedarse por mucho tiempo, dispuesto a destruir todas las bases de las gentes que allí residían.
Sai enfiló nuevamente el camino a su casa, subiendo poco a poco las escaleras que le llevaban al segundo piso. Ciertamente, él estaba muy tranquilo con su nueva situación. Había descubierto su nueva sexualidad, además estaba aprendiendo muchas cosas sobre los sentimientos y las personas. Y muchas de esas cosas eran gracias a las enseñanzas de Sasuke, su ahora maestro.
Por supuesto, se veían cada noche a escondidas para practicar, y eso era algo que él agradecía fervientemente. Su hambre de conocimiento era insaciable. Antes de salir, había dejado en su cama desnudo al Uchiha, después de una noche movidita y con muchas sorpresas. Dudaba que cuando abriese la puerta le encontrase allí, ya que siempre partía al amanecer, con las primeras voces de la gente.
Le gustaba la rutina que se había comenzado a formar entre ambos, y no temía el día en que aquello acabase. Cuando giró el pomo de la puerta, notó que su aroma estaba por toda la casa, y como siempre, él se había marchado.
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Sakura y Kakashi caminaban por las calles, directamente a su trabajo en la residencia de tenían ojeras por casi no haber pegado ojo, y sus caras se veían alargadas y pálidas debido al gran cansancio que llevaban encima. Aquellos tres días habían sido fatídicos para ellos dos, pues no paraban de trabajar y trabajar; aquello era peor que una misión de clase A. Por la mañana, tenían que cuidar, levantar, lavar y darle de comer a por lo menos cuarenta ancianos, mientras las demás enfermeras se quedaban sentadas, mirándoles con una sonrisa cínica en los labios. Por suerte, -y de momento- ninguna ancianita había intentado violar a Kakashi durante la hora del baño.
Después de una breve pausa para comer, tenían que hacer turno doble hasta las doce de la noche de basureros, limpiando los bajos fondos de Konoha. Nadie se podía imaginar la mierda que había ahí, parecía que nadie limpiaba por años (y de hecho era así), y que la Hokage los había mandado sólo por venganza (cosa que también era cierta). Y así era la jornada, sin parar ni un momento de trabajar y sobretodo sin sueldo. Un digno castigo de Tsunade-sama.
Por eso aquel día fue aún peor que los demás, pues lo pasaron aún peor por el cansancio. Cuidar viejos, romperse la espalda gracias al peso de una o dos personas, las constantes riñas de las enfermeras, que no hacían absolutamente nada sólo para joderlos, los viejos verdes que le levantaban la falda a Sakura, las ancianas que ya comenzaban a tener la libido alterada con el macizo que les traía la comida y las bañaba, todos los traumas sufridos por la mañana...
Luego pararon para comer, y ni siquiera cruzaron palabra. Sakura por estar cansada y enfadada con su ex maestro, Kakashi por estar leyendo alguna de esas novelas eróticas que se traía de casa. Todo, su relación, sus vidas, había cambiado drásticamente desde la aparición del gato endemoniado. Todo se les había puesto al revés, y toda la culpa era de ese bastardo.
Y al acabar de comer, después de limpiar las alcantarillas de toda Konoha, y cuando pensaron que la cosa no podía ir a peor, pasó algo que hizo que obviamente, las cosas se acabasen de dar la vuelta...
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Andaban tranquilamente por la calle, limpiando la basura que había quedado. Era de noche, y la luna brillaba en todo su esplendor en el manto nocturno. A pesar de toda la mierda que llevaban encima, era una noche preciosa, y eso nadie lo podía estropear. ¿O sí? De repente, unos ojos amarillentos brillaron en la oscuridad, cosa que sólo Sakura, que estaba más cerca del callejón desde el que había venido el reflejo, vio. Se sintió extrañamente atraída por aquella mirada gatuna, parecía como de otro mundo.
-Sakura, no te escabullas de la limpieza o me quejaré a la Hokage. -Le indicó Kakashi, que la veía avanzar hacia el callejón. Ella pareció no escucharle-. ¿Sakura?
Sin poder reaccionar, él también vio aquellos ojos, y cómo Sakura continuaba avanzando hacia el callejón, sin parase a escucharle, sin dar muestras de estar consciente. ¿Qué le ocurría, podía estar bajo el influjo de algún genjutsu?
-¡Sakura! -Gritó. Sin embargo, ya era demasiado tarde; ella había corrido hasta la oscuridad, y se había perdido en ella-. ¡Sakura!
Corrió al lugar por el que ella se había perdido, pero en vez de encontrarla, sólo oyó varios tenebrosos maullidos, y se apresuró a abandonar aquel callejón. Sólo corrió hasta la oficina de la Hokage: Tenía que informarla de la situación.
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La oficina de la Hokage estaba en penumbras. Una figura encapuchada estaba frente a la bien dotada mujer, mirándola fijamente con sus oscuros ojos.
-Y bien, ¿Sasuke Uchiha?, ¿Qué información crees que tienes para que no te encarcele? -Preguntó seriamente la rubia.
-Yo sé lo que ese gato busca.-La mandataria le miró ahora con atención-. Una vez lo intentó conmigo, pero no lo consiguió. Ahora sólo busca venganza contra el pueblo del que provengo.
-¿De qué hablas, Uchiha? -Habló, algo exasperada.
-Busca un sacrificio.
-¿Un sacrificio para qué?
Sin embargo, antes de que pudiesen seguir la conversación, la puerta se abrió con un golpe seco, y un Kakashi sudoroso entró por la puerta, haciendo que la Hokage se sobresaltase.
-Hokage-sama, han secuestrado a Sakura. -Informó-. Han sido los gatos.
La mujer se giró de nuevo hacia Sasuke, buscando respuestas, sin embargo no le encontró. Había desaparecido, como el polvo al ser barrido por una puso ambas manos sobre la cabeza, tratando de pensar mejor en lo que hacer.
Había que hacer algo, y tenía que ser rápido.
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Nota: ¡Holaaaa! Siento muchísimo la espera. Han sido veintidós días, y me encantaría prometer que no lo voy a volver a hacer, pero no me gusta prometer, así que os doy mi palabra (espero sea suficiente). Creo que esté capítulo me ha quedado corto, pero es que es de paso y el próximo será más largo. Pronto terminaré esta historia, creo que le faltan unos cinco o seis capítulos. Y bueno, ¿qué más? Espero que no me tiréis tomates por haberos hecho esperar. Me sabe mal fallar a los lectores, pero a veces la inspiración no surge en ciertas historias, o te quedas parada esperando a ver qué te inventas; es mi caso. Bueno, ¡besitos a todas y gracias por seguir la historia!
Agradecimientos especiales a:
Alexxandra-san, Girlycard, Uchihabrun, Crystal Butterfly 92, Carisma266, Vampiritha de la arena, Honki, Jesica-haruzuchia, K008, LadySc -Maaya-, Artemisav, Rosseto-chan, Imani Ki'Nara y Voronik_akako de hatake.