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Books » Twilight » When the wind blows
alysmiley
Author of 3 Stories
Rated: T - Spanish - Romance/Humor - Reviews: 137 - Updated: 08-25-09 - Published: 05-10-09 - id:5053570
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Gracias por sus REVIEEEEEEEEWS :D ver más cada vez que subo me hace feliz, no duden en recomendarla ;') a ver que tan lejos puedo llegar! :D

I DON'T OWN ANYTHIIIING(:

solo la bella trama! hahaha

wii muchas gracias, hoy no tengo tiempito de regresarles sus reviews, pero MUCHAS MUCHAS GRACIAS POR LOS 3 qe me dejaron! espero les guste :D

ALY:D

/watch?v=M5E99MNxoek (:

Capitulo siete "Menos para ti"

Intente ser positiva ante el asunto de Rob, hice lo posible por pensar que realmente le agradaba como él me agradaba a mí.

El sábado por la mañana adelante tareas que había dejado pendientes, por más que quisiera sacarle la vuelta sabia que debía hacerlas. Mi padre al fin llego de su viaje de pesca y mi mamá comenzó a hablar más, poco a poco íbamos aceptándolo y aun que solo habían pasado pocos días aprendíamos a vivir sin mi abuelo.

- Escuche que ayer saliste – dijo mi padre mientras estábamos en la cocina.

- Si, solo fui a cenar y al cine con un amigo de la escuela – conteste despreocupadamente.

- Amigo de la escuela, me alegra escuchar eso – mi padre me sonrío orgulloso y su busca personas comenzó a sonar. – Después me cuentas como te fue, me tengo que ir – Dijo levantándose de la mesa, vi como camino por el pasillo tomo su maletín y salió.

- Claro… yo te digo después – hable sola, recogí la cocina y subí a mi habitación.

Encendí la televisión y una serie de televisión comenzaba así que me quede viéndola hasta que oscureció. Me quede dormida, no desperté hasta el domingo lo que trajo problemas para dormir ese día.

El lunes temprano, mi alarma sonó ruidosamente haciéndome despertar y solo llevaba unas tres horas de sueño. Salí de la cama y fui al baño, lave mi rostro ya que mis ojos seguían prácticamente cerrados, el agua fría me despertó instantáneamente. Fui al closet y busque algo que ponerme, tome una blusa blanca de tela liviana y un poco holgada con unos jeans y sandalias. Deje mi cabello suelto no tuve intenciones de usar maquillaje.

Después de lavar mis dientes baje con mi mochila en el hombro, en la cocina tome un pan tostado y salí al porche ya que el auto estaba estacionado en la calle. ¿Mi mamá había organizado un complot contra mí? Porque mi camioneta tenía unas enormes letras blancas atrás con signos de dinero y el numero de la casa en todos los vidrios. No iba a manejarla así y menos con el cono naranja que tenía arriba.

Sabía que era su plan, ella quería que dejara de usarla. Gruñí y di la media vuelta para ir por las llaves de mi auto cuando escuche el sonido de un motor. Mire hacia la calle y vi ese extravagante auto negro estacionándose frente a mi casa.

Me acerque sorprendida y el vidrio del copiloto se abrió.

- ¿Me perdí de algo? – pregunte confundida.

- Te vi afuera, iba camino a la escuela, siempre paso por aquí pero antes no sabía que vivías aquí y se me ocurrió que podía llevarte, al menos que vayas a manejar esa camioneta llena de signos de venta…

- Eres sorprendente, no lo veía venir – dije yo.

- ¿Vienes? O llegaremos tarde.

Subí al auto y me puse el cinturón de seguridad, Rob iba concentrado en el camino intentando esquivar el trafico.

- ¿Mala noche? – pregunto.

- Horrible, ¿Cómo lo sabes?

- Pareces haber tenido una mala noche – cuando dijo eso supuse que mi aspecto era terrible.

- No pensé que me viera tan mal, nada mejor que me digan lo fea que soy en la mañana – dije con un poco de dolor en la voz.

- No es que te veas mal, no me mal interpretes pero normalmente tendrías una sonrisa y no estarías casi babeando y con los ojos semi cerrados… jamás diría que eres fea, tu eres todo lo contrario, a mi me pareces hermosa.

- Buen intento Rob, deja que este oso grizzli duerma… - dije recargando mi cabeza en el asiento.

- Vamos, no lo dije con la intensión de herirte, lo lamento – Abrí un ojo y lo mire. – Lo siento en verdad, no quería que me mal interpretaras.

- De acuerdo, es que en las mañanas estoy de un humor extraño…

- ¿No es siempre? – dijo bromeando.

- ¡Rob! – lo golpee mientras el se reía.

Llegamos a la escuela en un abrir y cerrar de ojos, al bajar del auto todo iba muy bien camine junto a Rob hasta la entrada donde cinco personas nos miraban de una manera no muy agradable.

Me encogí de hombros ante las miradas intimidantes de los cinco, agache la cabeza al pasar junto a ellos. Rob puso su mano sobre mi hombro y lo mire.

- ¿Estás bien? – pregunto.

- Sí, claro me encanta ser comida viva por las miradas de la gente – conteste.

- No hagas caso, no harán nada más que eso y solo son unas miraditas…

- Si las miradas fueran puñales, Rob – le dije.

- Pero no lo son, ya hablaran contigo, tal vez están molestos o Jerry les dijo alguna mentira del viernes…

Deje salir un suspiro y fui a mi casillero, mientras acomodaba todo en el, abrieron el casillero de junto.

- Tu y Rob son muy buenos amigos al parecer – dijo Jerry.

- Es mi amigo y me hizo el favor de traerme hoy porque le queda de paso, no veo cual es el delito.

- No hay ningún delito, es solo que… - dejo incompleta la frase. – Nada – dijo antes de cerrar su casillero y caminar.

Fruncí el seño confundida por su actitud, "Hombres, quien los entiende" pensé. Cerré el casillero y fui a mi primera clase.

Sin mencionar a Hayley, Caroline y Cristy ignorándome las primeras clases pasaron como lo hacen comúnmente, en matemáticas no tuve tiempo de hablar con Rob gracias a un examen, lo entregue y el profesor amenazo a los que habían terminado de no hablar o nos pondría cero. El timbre sonó y salí de mal humor del salón.

Entre a la cafetería y fui por mi almuerzo, encontré una mesa vacía, supuse que tenía que acostumbrarme a sentarme sola de nuevo como en Kansas.

Mientras comía mi ensalada despreocupadamente, alguien se sentó frente a mí y me quede sorprendida.

- Creí que la etapa "Me siento contigo en el almuerzo" había terminado – le dije a Rob.

- No aun no termina – contesto abriendo su lata de coca cola.

- Sabes, jamás pensé que me fueras a hablar… digo después de casi romperte una costilla y eso, ¿aparte que hace alguien como tu sentado con alguien como yo? ¿Tus amigos futbolistas y beisbolistas no se enojaran?

- No veo que tiene de malo que nos sentemos juntos, no es como si tuvieras algún tipo de enfermedad contagiosa que me puedas pegar, aparte no tengo que hacer lo que mis compañeros de equipo me pidan, soy libre y a ellos no les molesta que me siente contigo.

- Nunca te veo hablando con nadie aquí, me parece sorprendente que me hables – dije sinceramente.

- Es más fácil hablar contigo que con cualquiera de los demás en la escuela

- ¿Es fácil hablar conmigo?, debo de estar en un mundo paralelo o algo, soy la persona menos interesante, divertida y entretenida que hay aquí…

- Me pareces todo lo contrario, tal vez porque no soy interesante, divertido o entretenido tampoco, así que no hay problema – contra ataco mi argumento, bueno al menos significaba que le agradaba.

Ya que por el momento mis demás amigos me odiaban era bueno tener a alguien a quien le "importaba."

- Supongo que es verdad, no te culpo por ser aburrido – bromee.

- No tengo papas que lanzarte, pero si un refresco – dijo riéndose pero amenazándome a la vez.

Me reí más bajito mientras él seguía riendo a carcajadas, supongo que mi risa ahogada era graciosa o algo por el estilo.

- No traes almuerzo de nuevo – comente.

- Lo sé, estoy a dieta – dijo bromeando.

- Claro, tomando coca cola.

- Bueno es mejor que una hamburguesa y papas a la francesa – cuando termino su frase lo fulmine con la mirada.

- Si tu comida favorita no fuera pescado crudo envuelto en algas no hubiera dicho eso – confesé.

- Si me hubieras dicho que no te gustaba no te hubiera llevado ahí.

- Y llego a la conclusión que aun te debo el almuerzo y la película – comente algo afuera del tema.

- No me debes nada, las mujeres nunca deben de pagarle a un hombre.

- ¿Qué tiene de malo? no significa que te pagare todo…

- Bueno, tienes razón – acepto.

- Siempre la tengo – murmure triunfante.

- Casi siempre – me sonroje por que escucho algo que no debía.

- Algún día te lo repondré – dije sonriente.

- Lo esperare con ansias entonces…

El timbre sonó, me despedí de Rob y fui a mi siguiente clase en la cual solo garabatee en el cuaderno, atormentada por que seguía deportes.

Cuando la clase termino me arrastre a los vestidores y me puse mi ropa de gimnasia.

Seguí a mis compañeras hasta el gimnasio con la cabeza baja, era algo incomodo ser ignorada por todas las mujeres de mi clase. Al iniciar la clase comenzamos a practicar contra la pared; lanzábamos tiros y la pelota regresaba. De la nada un balón golpeo mi espalda, gire y vi a Cristy recogiendo su balón. Hizo una expresión "inocente" y dijo "Oops" no la pude escuchar ero leí sus labios. No le tome importancia, regrese mi concentración a la pared frente a mí. De nuevo otro balón me golpeo, pero ahora en la parte trasera de la cabeza. Di la vuelta y otro balón aterrizo en mi frente. ¿Era una especie de tiro al blanco?, al parecer yo era el blanco. La mayoría de la clase se reía, quise golpear a alguien pero me contuve.

- ¡Por qué no defiendes a tu novia Jerry! – grito un chico, cuyo nombre no recordaba.

Me enoje un poco más, se hizo un silencio muerto en el gimnasio a excepción de unos pasos. Al voltear vi a Cristy caminando molesta hacia la salida del gimnasio, lanzo su balón molesta antes de salir. Todos siguieron con sus actividades cuando el "pequeño drama" de Cristy se había acabado, seguí con mis tiros hacia la pared me alegro no haber lastimado a alguien con el balón.

Escuche un sonido seco y fuerte cerca de mí, mire hacia atrás y era Jerry que había atrapado un balón que venía en mi dirección por enésima vez en el día.

Se acerco a mi mientras se rascaba la parte trasera de la cabeza, confundido. ¿Ahora qué?

- ¿Está todo bien? – pregunto.

- Claro, aparte de que toda la clase me odia, todo perfecto – le conteste en el tono más sarcástico posible.

- ¿Segura?

- Estoy perfecta, solo tendré unos cuantos moretones, a la que deberías ir a ver es a Cristy… - dije girando para regresar a mi entrenamiento.

- De acuerdo, te veo después… - lo escuche como un murmullo, ignore a todos el resto de la clase. ¿o era que todos me ignoraban a mi? Ya no le encontraba la diferencia.

La clase termino, Salí corriendo a las duchas. Gracias a Dios esta escuela contaba con regaderas individuales. Me duche muy rápido y me vestí con otro conjunto que traía para después. Cepille mi enredado cabello, cuando me deshice de los nudos lo peine en una cola de caballo. Sentí la necesidad de salir rápido de los vestidores, me sentí segura caminando por los pasillos, llegue a mi casillero, saque mis libros y tareas de ese día para guardarlas en mi mochila. Lo cerré sonoramente, Jerry abría el suyo así que intente no mirarlo y parecer ocupada acomodando mis cosas mientras caminaba hacia la salida.

- Puedes dejar de fingir – dijo una voz que venía de atrás. Deje de acomodar papeles en mi mochila y mire hacia aquella dirección. Era Rob que se reía de mí, lo fulmine dos segundos con la mirada.

- Intentaba salir de aquí sin que me golpearan con otra cosa…

- ¿Tu cabeza actuó como imán de balones de nuevo? – pregunto haciéndose el gracioso, rodee los ojos ante la ironía. Mi cabeza no era el imán, era el blanco.

- Digamos que jugamos a tiro al blanco esta clase, mi cuerpo era el blanco... – conteste tranquilamente, mostrando una sonrisa falsa sobre mis labios.

- ¿Jugaron quemados? – siguió con su inocencia.

- No, por un extraño motivo deje de ser invisible toda la clase para que todos me golpearan…

- No eres invisible – dijo firmemente. Claro que lo era, solo quería confortar mi dolor corporal y emocional.

- Rob – me comencé a quejar, intente hacer una expresión de obviedad por su comentario.

- Al menos no para mí – completo la frase que yo interrumpí, de las profundidades de mi corazón nació una sincera sonrisa.

- Uno de un millón – dije riéndome.

- Tal vez porque tu eres una en un billón… - intento superar mi numero, lo golpee suavemente en el hombro. – Y te puedo asegurar a alguien más que no piensa que eres invisible.

- Ni lo digas, ya no es gracioso – dije un poco más seria, pero su mirada me hizo reír dos segundos después.

- Genial, tengo practica… lo siento, hablamos más tarde – dijo comenzando a caminar, luego reaccione y recordé que él me había traído a la escuela. Camine entre la multitud intentando alcanzarlo, pero ya se había metido al vestidor de hombres. Decidí ir al campo para esperarlo y decirle.

El sol estaba medio tapado con unas nubes, así que no era tan molesto. Llegue a las gradas vacías y me senté cómodamente mirando al cielo con la cabeza recargada en mi mochila. Me puse a soñar despierta hasta que escuche las voces de los jugadores del equipo. Me levante instantáneamente y mire hacia el campo, cuando sus compañeros de equipo le avisaron a Rob de mi presencia el volteo hacia las gradas y me miro fijamente. Se comenzó a acercar así que yo me levante y baje hasta el campo.

- Olvide recordarte que tu me trajiste a la escuela – dije sonriendo.

- ¡Cierto!, lo siento, ¿te importa ver la practica o esperar? Lo olvide completamente…

- Claro no hay problema, espero en las gradas – dije dando la media vuelta regresando al lugar donde me encontraba.

Me senté viendo hacia la cancha y me puse a ver como todos corrían en círculo, después de unos diez minutos el entrenador los puso a hacer una clase de ejercicios extraños que hacen los jugadores de soccer. Pase una hora viéndolos entrenar, incluso me puse a adelantar mis tareas. Comenzó el partido de práctica cuando las porristas llegaron también a su práctica.

Mire más interesada, la pelota siempre llegaba a los pies de Rob, pasaba corriendo entre sus compañeros a una velocidad con la cual nadie lo detenía. La mayoría de las veces metía gol. Me impresionaban los múltiples talentos de Rob, parecía capaz de todo. Uno de sus compañeros de equipo lo felicito con una palmada en la espalda, Rob no le tomo importancia y miro hacia mi dirección. Le sonreí, el entrenador grito algo así que dejo de mirarme y regreso su concentración al juego.

Mire a las porristas rubias practicar un rato, hasta que el entrenador hizo sonar el ultimo silbato con el cual todos los jugadores se dispersaron por la cancha. Las porristas como cazadoras dejaron de practicar y fueron a cazar jugadores. Tome mi mochila y baje de las gradas, Rob se despidió de varios de sus compañeros y comenzó a caminar hasta que una porrista lo detuvo no muy lejos de donde estaba yo.

- ¡Increíble partido Rob! – dijo la chica.

- Gracias es solo una práctica – hablo modesto.

- ¿Qué harás después? ¿Iras a casa de Kevin? – pregunto la rubia.

- No, tengo que llevar a Johanna su casa – le contesto.

- ¿Acaso no tiene un auto para irse sola? - baje mi cabeza sintiéndome estúpida.

- Si, pero yo pase por ella esta mañana así que también la quiero llevar de regreso.

- Ugh… - fue lo último que escuche, me di la media vuelta para comenzar a caminar.

Alguien puso su brazo sobre mi hombro, mire hacia el costado y era Rob sonriente.

- ¿Lista para irnos?

- si – dije no sé si tímida o intimidada.

- ¿Qué te pareció la practica? – dijo mientras caminábamos hacia su auto.

- Interesante, intentare no mezclar matemáticas y deportes…

- Tu no mezcles nada con deportes – bromeo.

Lo empuje con la cadera, su brazo callo de mi hombro mientras ambos reíamos. Llegamos al auto, abrió la cajuela y dejo su maleta y mochila, después me abrió la puerta le agradecí con una sonrisa y luego subí. Espere a que rodeara el auto y subiera al asiento del piloto. Se acomodo y abrocho su cinturón para luego encender el auto, salimos del estacionamiento del campus que estaba casi vacío, rápidamente llegamos a la en traficada carretera, era la hora en la que todos salían del trabajo.

- Podías haber ido con Chris… - comente, el silencio que había me estaba torturando.

- Prefería traerte de regreso – me contesto sin quitar los ojos del camino.

- No estarías aquí aburrido conmigo, enserio no debes tener compasión por mí, existen los taxis.

- Johanna, no estoy teniendo ningún tipo de compasión… si me incomodara estar contigo, no lo estaría… por eso no fui a casa de Chris, yo no estoy cómodo ahí.

- Prefieres aburrirte conmigo…

- No me aburro contigo, de hecho me diviertes bastante cada vez que te quejas de algo – dijo riéndose de mi.

- De acuerdo, es solo que nadie acostumbra pasar más de veinte minutos conmigo sin salir corriendo, no me acostumbro a… - me dio vergüenza terminar mi frase, agache mi cabeza.

- ¿A agradarle a alguien? - completo, levante mi cabeza y lo mire.

- Exacto…

- Ya te dije, si no me agradaras no estaría aquí – dijo regresando su mirada a la carretera llena de automóviles.

Suspire intentando ser lo más silenciosa posible, sonreí por que en el fondo me alegraba agradarle a alguien, Rob era lo más cercano a un mejor amigo que tenia aquí, lo más cercano a un mejor amigo que había tenido.

Estuvimos una hora en la carretera por el trafico, a las 6:00 pm llegamos a mi casa, le agradecí por la enésima vez en el día antes de bajar. Desde la puerta me despedí con la mano, lo vi alejarse en su perfecto auto deportivo.

Entre al verlo desaparecer de la calle, escuche las voces de mis padres en la cocina así que deje mi mochila al pie de la escalera y fui a saludar.

- Hola – salude entrando a la habitación.

- Hola Joey, estaba a punto de llamarte ¿en dónde estabas? – pregunto mi padre mientras me besaba la cabeza.

- Hoy un compañero paso por mí, y se tuvo que quedar a practica de soccer así que lo espere y cuando salimos había mucho tráfico en la carretera… - le explique.

- Que bueno, por un momento pensé que habías faltado a clases al ver la camioneta y tu auto…

- Hubiera ido en la camioneta, pero estaba… demasiado llamativa para mi gusto – dije mirando a mi mamá.

- No me mires así, no sé cómo te gusta manejar ese viejo pedazo de hojalata – se quejo mi madre evadiendo mi mirada.

- No es tan viejo cariño, tiene tu edad… - bromeo mi padre.

Mi mamá lo miro molesta terminando de servir la cena, los tres nos sentamos en el comedor y mi mamá dio la mala notica.

- De todas maneras hoy la compraron… - dijo triunfante.

- ¿Qué? – gritamos mi padre y yo alterados en unísono.

- Hoy vino un jardinero y la quiere comprar, ya me dio el primer pago – su actitud triunfante de nuevo.

- Comprare otra en el viejo deposito, ocupo una camioneta para ir de pesca Josey – rezongo mi padre.

- Llévate la Land Rover…

- Quiero una camioneta que represente ir de pesca, no una nave de lujos que se apestara a pescado crudo.

- Como quieras Michel, es tu dinero… - mi madre termino la discusión.

Al terminar de cenar lave los platos y me despedí de los dos, tome mi mochila que seguía en la escalera y subí a mi habitación.

Termine rápidamente las tareas que me faltaban y me di otra ducha, no soportaba que mi cabello oliera a detergente de ropa como los champús de la escuela, me gustaban los olores tropicales de mi champú y acondicionador.

Al terminar mi baño, me puse la pijama, frente al espejo cepille mi cabello y lo seque un poco con la secadora. Luego lo acomode en una trenza y estaba lista para dormir. Acomode mi cama y me metí bajo las colchas, deje mi cabeza reposar en la almohada y a los pocos minutos me quede dormida.

Well, i've been walkin, walkin, behind enemy lines,
And I've been fighting, fighting, from the other side,
I've been saying, saying, I won't fall this time,
But now I'm walkin, walkin, within enemy lines...

:D:D:D enjooooooooooooooooy my lovely ladies!

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